{"id":16538,"date":"2025-06-21T16:56:58","date_gmt":"2025-06-21T21:26:58","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=16538"},"modified":"2025-06-21T16:56:58","modified_gmt":"2025-06-21T21:26:58","slug":"dos-cronicas-de-efrain-subero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/dos-cronicas-de-efrain-subero\/","title":{"rendered":"Dos cr\u00f3nicas de Efra\u00edn Subero"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La Asunci\u00f3n es la vida de los primeros siglos<\/h3>\n\n\n\n<p>Una fecha en Madrid -18 de marzo- indica el m\u00e1s lejano origen de La Asunci\u00f3n, una ciudad que andando el tiempo vendr\u00eda a ser en un remoto azul de Venezuela.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese d\u00eda el Rey de Espa\u00f1a concede al Licenciado Marcelo Villalobos \u201clicencia y facultad para que vos (\u2026) pod\u00e1is ir o enviar a poblar o pobl\u00e9is la Isla de Margarita de cristianos, espa\u00f1oles e indios\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero Marcelo Villalobos se qued\u00f3 en el camino el 25 de julio de 1526 y el Rey escribe entonces a sus hijos y herederos por si \u201cvosotros quisi\u00e9deses cumplir lo que el dicho vuestro padre era tenido y obligado a hacer\u201d. Y a\u00f1ade su Majestad: \u201cLuego que esta nuestra c\u00e9dula vos fuere mostrada, responded en las espaldas de ella si quer\u00e9is gozar la dicha capitulaci\u00f3n y continuar la obligaci\u00f3n del dicho vuestro padre acerca de ello\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Con la espalda escrita regres\u00f3 el documento a las manos reales. Do\u00f1a Isabel Manrique, viuda de Villalobos, pide que lo confirme a su hija Do\u00f1a Aldonza. El Rey lo hace (Valladolid, 4 de junio de 1527) \u201chabido consideraci\u00f3n a los servicios que el dicho vuestro padre nos hizo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Un a\u00f1o m\u00e1s. Do\u00f1a Isabel y Do\u00f1a Aldonza abandonan el mar para vivir por largos a\u00f1os a un costado del mar.<br>As\u00ed comienza la peripecia fundacional en Margarita. Las dos damas reciben tratamiento exquisito. No hay flechas venenosas. Ni emboscadas. Ni sangre. Los nativos insulares que primero fueron guaiquer\u00edes, despu\u00e9s mestizos y por fin margarite\u00f1os, vienen izando desde entonces -amistoso velamen- los brazos fraternales.<\/p>\n\n\n\n<p>Margarita ser\u00eda la isla del sosiego. Lo testimonia el cronista Juan de Castellanos:<\/p>\n\n\n\n<p>Y es as\u00ed que los hombres conocidos<br>que por la tierra firme conquistaban,<br>de sustentar las armas afligidos<br>aqu\u00ed por gran regalo se pasaban.<br>Y de trabajos grandes recibidos<br>por algunos espacios descansaban,<br>adonde los enfermos y los sanos<br>dorm\u00edan sin las armas en las manos.<br>Faltaban los barruntos y sospechas<br>de las adversidades de fortuna.<br>No se tem\u00edan acechanzas hechas.<br>Hambre ni sed a todos importuna.<br>Menos tem\u00edan tiros de las flechas<br>al tiempo que se pone ya la luna,<br>sino que todos reposaban faltos<br>de pesadumbres y de sobresaltos.<br>Pasaban, pues, la vida dulcemente<br>todos estos soldados y vecinos.<br>All\u00ed con el frescor del manso viento<br>daba cien mil contentos un contento.<\/p>\n\n\n\n<p>La Asunci\u00f3n obtiene su t\u00edtulo de ciudad y simult\u00e1neamente su escudo de armas por acuerdo de Felipe III (1578-1621), el 27 de noviembre de 1600.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese a\u00f1o de 1600 se inici\u00f3 la construcci\u00f3n del Castillo de Santa Rosa. Y por esos mismos a\u00f1os la Iglesia Matriz que exist\u00eda ya en 1628. La Asunci\u00f3n siempre ha sido una ciudad titular que nunca ha desmerecido de su t\u00edtulo.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso el tratamiento dado a La Asunci\u00f3n, tanto en los documentos oficiales como en el m\u00e1s informal coloquio lugare\u00f1o, ser\u00e1 el de La Ciudad. Puede llegar a omitirse el nombre propio. Si Ud. menciona a La Ciudad, todo el mundo sabr\u00e1 que habla de La Asunci\u00f3n. Porque Margarita no tiene ninguna otra ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p>En los comienzos del siglo XVII el nombre de La Asunci\u00f3n se sustituye en el l\u00e9xico popular por el apelativo antonom\u00e1stico. En 1608 los vecinos del Valle del Esp\u00edritu Santo \u201cson tan pobres que no tienen vestidos con que venir a la ciudad\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>1608 es un a\u00f1o de dura sequ\u00eda. Empalidece el tosco verde del maizal. Huyen hacia el h\u00famedo env\u00e9s de la monta\u00f1a las aves familiares que hac\u00edan musicable la palabra paz. Entonces deciden sacar a la Virgen del Valle en procesi\u00f3n y conducirla a donde ten\u00eda que ser: a La Ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl cielo y el tiempo muy claro y sereno y sin muestra ninguna de aguacero\u201d; pero apenas llegando junto a la muralla de La Ciudad, \u201cllovi\u00f3 copiosamente casi todo aqu\u00e9l d\u00eda y la noche siguiente con mucho beneficio de las sementeras que patente y claramente se vio ser cosa sobrenatural y milagrosa\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La vida de La Asunci\u00f3n seguir\u00eda transcurriendo aparentemente sin transcurrir. Como su r\u00edo. Como si no pasara nada. Como si no viviera nada. Como si nunca hubiera pasado nada.<\/p>\n\n\n\n<p>El encanto fue roto durante el mes de julio de 1561. Desembarca por el puerto de Paraguach\u00ed, que desde entonces llevar\u00eda su nombre, el Tirano Aguirre. Don Juan Sarmiento de Villandrando, esposo de Do\u00f1a Marcela, hija de Do\u00f1a Aldonza, es el Gobernador.<\/p>\n\n\n\n<p>Aguirre fue en principio cortes\u00eda y hasta desamparo. Informa que su gente carece de agua y bastimento. Ofrece pagar o permutar por joyas la ayuda que se le dispense. Pero no es necesario. Ya era Margarita con el reci\u00e9n llegado confiada y pr\u00f3diga.<\/p>\n\n\n\n<p>El propio Gobernador, acompa\u00f1ado de los Alcaldes, recibe desprevenidamente a Lope de Aguirre y sus acompa\u00f1antes. Y de pronto una se\u00f1a imperceptible. Salen de todas partes mara\u00f1ones. Y el Gobernador se ve de pronto sin gobierno, en el anca del caballo de Lope, maniatado y burlado.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo matan a garrote. Aguirre asesina dominicos y franciscanos. Entre \u00e9stos a su confesor que varonilmente lo conmina. Y a Fray Andr\u00e9s de Vald\u00e9s, \u201ccargado de vejez y largos a\u00f1os\u201d. Y hasta a la hermosa Ana de Rojas quien muere arrodillada sin el perd\u00f3n que implora, culpada de ocultar a un mara\u00f1\u00f3n a quien cans\u00f3 la sangre.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro que desert\u00f3 fue el poeta Gonzalo de Z\u00fa\u00f1iga quien recogi\u00f3 en un hist\u00f3rico romance la sangrienta estada de Aguirre en Margarita que se prolongar\u00eda hasta el 21 de septiembre:<\/p>\n\n\n\n<p>ROMANCE A LOPE DE AGUIRRE<br>Riberas del Mara\u00f1\u00f3n<br>do gran mal se ha conjelado,<br>se levant\u00f3 un visca\u00edno<br>muy peor que andaluzado.<br>La muerte de muchos buenos<br>el gran traidor ha causado,<br>usando de muchas ma\u00f1as,<br>cautelas, como malvado;<br>matando a Pedro de Urs\u00faa<br>gobernador del Dorado<br>y a su teniente Don Juan<br>que de Vargas es llamado.<br>I despu\u00e9s a Don Fernando,<br>su Pr\u00edncipe, ya jurado,<br>con m\u00e1s de cien caballeros<br>y toda la flor del campo,<br>mat\u00e1ndolos a garrote,<br>sin poder nadie evitarlo.<br>Hasta un cl\u00e9rigo de misa<br>las entra\u00f1as le ha sacado,<br>y la linda Do\u00f1a In\u00e9s,<br>que a Policasta ha imitado;<br>di\u00f3 muerte a un Comendador<br>de Rodas, viejo y honrado,<\/p>\n\n\n\n<p>porque le orden\u00f3 la muerte<br>por servir al Rey su amo.<br>Llegado a La Margarita,<br>do fue bien agasajado,<br>con su da\u00f1ada intenci\u00f3n<br>a todos los ha enga\u00f1ado.<br>No queda hombre ni mujer<br>que mal no fuese tratado<br>deste cr\u00fcel matador,<br>que de Aguirre era nombrado.<br>Pasados algunos d\u00edas,<br>a gran mal determinado,<br>mat\u00f3 a todas las justicias<br>y a Don Juan de Villandrando,<br>con muchos de los vecinos<br>m\u00e1s principales y honrados.<br>I como perro rabioso<br>qued\u00f3 tan encarnizado,<br>que de sus propios amigos<br>a m\u00e1s de veinte ha matado,<br>y entrellos los m\u00e1s queridos,<br>fasta su Maestre de Campo.<br>I tambi\u00e9n mat\u00f3 mujeres,<br>y a frailes no ha perdonado,<br>porque ha fecho juramento<br>de no perdonar prelado<br>pues mat\u00f3 a su confesor,<br>habi\u00e9ndolo confesado,<br>de garrote por la boca,<br>por ser m\u00e1s martirizado.<br>A nadie da confesi\u00f3n,<br>porque no lo ha acostumbrado,<br>y as\u00ed se tiene por cierto<br>ser el tal endemoniado.<br>(Isla de Margarita &#8211; 1561)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Veredicto: \u00a1Desierto!<\/h3>\n\n\n\n<p>1<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfCrisis en la poes\u00eda venezolana?<\/p>\n\n\n\n<p>Nos encontramos en la Librer\u00eda \u00abSuma\u00bb, Pedro Beroes, Jes\u00fas Sanoja Hern\u00e1ndez y yo. Lunes 21 de julio. 12 y 30 p.m. Nos reunimos para dictaminar sobre el Concurso Unico de Poes\u00eda \u00abCruz Salmer\u00f3n Acosta\u00bb convocado por la Corporaci\u00f3n de Turismo de Venezuela, la Direcci\u00f3n de Cultura del Estado Sucre y la Empresa Nacional de Salinas (ENSAL). Libros in\u00e9ditos, identificados con seud\u00f3nimos. Recompensa: treinta mil bol\u00edvares. Concurren treinta y tres libros.<\/p>\n\n\n\n<p>Ninguno de los tres aunque ustedes no lo crean- conocemos los vericuetos de Sabana Grande. No pertenecemos a la bohemia literaria. Y cuando caminamos, apartando sillas, por el reciente boulevard, no sabemos d\u00f3nde ir para conversar, por lo menos en relativa calma.<\/p>\n\n\n\n<p>Sanoja ve ah\u00ed en frente un restor\u00e1n, y apenas se asoma, retrocede. Yo veo algunas puertas, decididos como estamos a buscar calles transversales, sin reparar en la apagada iluminaci\u00f3n multicolor. \u00a1Centros nocturnos!<\/p>\n\n\n\n<p>Por fin nos refugiamos, v\u00edctimas de la guerra que se libra a diario en estas ciudades naciones, en un modesto restor\u00e1n \u00e1rabe.<\/p>\n\n\n\n<p>Un whisky excepcional para don Pedro y dos cervezas de sedientos para nosotros. Y comenzamos a conversar.<\/p>\n\n\n\n<p>2<br>Para que ustedes vean, nos detuvimos en varios nombres importantes de la Literatura Venezolana, \u00e9specialmente en Gallegos. Era que hab\u00edamos visto en la Librer\u00eda \u00abSuma\u00bb una edici\u00f3n comercial de mi libro: Gallegos. Materiales para el estudio de su vida y de su obra que ni siquiera autoric\u00e9 (\u00abCosas veredes, amigo Sancho, que har\u00e1n llorar las piedras\u00bb).<\/p>\n\n\n\n<p>Por dos horas o m\u00e1s, hablamos con agrado de muchas cosas. Jam\u00e1s disentimos sobre el otorgamiento del premio porque infortunadamente no hab\u00eda nada que discutir.<\/p>\n\n\n\n<p>Me pregunt\u00f3 Jes\u00fas:<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfQu\u00e9 hay?<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1Nada!<\/p>\n\n\n\n<p>Dijo Don Pedro Beroes mostrando pausadamente unos originales:<\/p>\n\n\n\n<p>-Es lo mejorcito que vi; pero no para un premio de esta categor\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces propuse recomendar a CORPORTURISMO que destinara los treinta mil bol\u00edvares para obras sociales y culturales en el pueblo de Manicuare, donde muri\u00f3 de fea muerte lastimosa Cruz Salmer\u00f3n Acosta, y fue aceptado.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos dolimos de la incultura, de la irresponsabilidad, del escaso profesionalismo, de la burda t\u00e9cnica, del pobre vocabulario, de la improvisaci\u00f3n de esta poes\u00eda sin trascendencia, sin nada. Y firmamos el veredicto a conciencia, con una gran tranquilidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Por una de esas travesuras margarite\u00f1as, les digo, a sabiendas de su ideolog\u00eda:<\/p>\n\n\n\n<p>-Menos mal que yo tengo detr\u00e1s de m\u00ed a la Virgen del Valle y al Sant\u00edsimo Cristo del Buen, Viaje de Pampatar, para que me neutralicen las maldiciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Pedro y Jes\u00fas me miraron, as\u00ed como sorprendidos. Pero no pronunciaron ni una sola palabra. \u00a1Cr\u00e9anmelo!<br>Y cada quien, muy, pero muy lentamente, hizo su propio sorbo.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/efrain-subero\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Asunci\u00f3n es la vida de los primeros siglos Una fecha en Madrid -18 de marzo- indica el m\u00e1s lejano origen de La Asunci\u00f3n, una ciudad que andando el tiempo vendr\u00eda a ser en un remoto azul de Venezuela. 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