{"id":16496,"date":"2025-06-20T14:17:52","date_gmt":"2025-06-20T18:47:52","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=16496"},"modified":"2025-06-21T08:44:35","modified_gmt":"2025-06-21T13:14:35","slug":"penelope-dolida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/penelope-dolida\/","title":{"rendered":"Pen\u00e9lope dolida"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">H\u00e9ctor An\u00edbal Caldera<\/h4>\n\n\n\n<p><em>O\u00eddme. Soy de aquellas que vagan entre los l\u00edmites. Quien me escuche sin ansia entender\u00e1. No somos libres de ense\u00f1arle a nadie lo que importa.<\/em> <strong>&nbsp;Chantal Maillard<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Pero a veces apretamos el hilo demasiado<\/em> <em>y cuesta tanto reconocer lo que all\u00ed llora o pregunta.<\/em> <strong>&nbsp;Gabriela Kizer<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>I<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El d\u00eda despunta, atenta a su llamado, hay matices que no se ven, algunos zurcidos de \u00faltima noche pudiesen resultar obvios. Cada pretendiente se asoma, a la vista se encuentra la tela, el entramado. A pesar de la ansiedad mantengo firme mi convicci\u00f3n. Otras intenciones se develan, sigo atenta a cada gesto, no hay conducta inocente. En su fardo lo masculino, mientras mi humedad yace en cada puntada. La astucia resulta femenina, as\u00ed el polo contrario se lleve la gloria. El lienzo resguarda las incontables lecturas, m\u00e1s bien sue\u00f1os. Enuncio lo que requiero del d\u00eda. La perseverancia conjuga mis emociones. Me siento fr\u00e1gil, pero elijo darme aliento. Cada noche me otorga fundamento. La luz reafirma el traj\u00edn de mi tierra, su continuo labrar mantiene en pie a mi reino.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>II<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El depredador habla por s\u00ed s\u00f3lo. Cada gusano puede reptar por estos predios, cuidado con atreverse a irrespetar lo sagrado. Sin embargo, los m\u00e1s \u00edntimos depredadores requieren recogimiento. A los ajenos aguda observaci\u00f3n. Percibo a destiempo rastrojos de la noche. Destructivos se muestran ante el palpitar de mi esquiva mirada, pero muy atenta estoy ante mi comunidad. \u00bfQu\u00e9 hacer? Cada cual con su historia, sus intrigas la han defendido por generaciones. La simbiosis es su adicci\u00f3n. El desquite como manera de respirar. La lucha es femenina. La lucha es masculina. Cada danza cuenta. Usar los hilos pudiese traer una clave, al menos un ritmo para lidiar con esta impaciencia.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>III<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Adentrarme nuevamente a la noche, manejar la rueda, los invisibles instrumentos en su oscilante tensi\u00f3n. Son otros los arrojados a la penumbra, otras sus tempestades, sus secretos no me son ajenos. Adquieren significado lejos de su apariencia, se orillan ante la tela que va emergiendo. Para mi propio cuido hay cosas que requiero soltar, habladur\u00edas de c\u00f3mo me ven, qu\u00e9 dicen ellas de m\u00ed y tantas otras m\u00e1s all\u00e1 de mi reino. Destejo para que tomen una nueva senda. Propia de la luna, hay momentos para cada fase, el ennegrecido subsuelo vierte en m\u00ed su vigilia. Interminable la noche en su dictado, hay procederes para la escucha aunque a veces me resulten desconocidos y en otros siento que me desorientan. Cuido la balanza al conjurar relatos que puedan compensarse. Al menos, as\u00ed me lo digo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>IIII<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En cada cara de la luna ronda un animal, no importa qu\u00e9 reino domine. Reptan sanguijuelas, las ya conocidas junto a otros, se presentan aborrecibles; la serpiente desde hace tanto; la ara\u00f1a, me ense\u00f1a su oficio; el gavil\u00e1n ampl\u00eda mi mirada o el ancestral tibur\u00f3n, traen inteligencias que palpitan en cada parte de mi cuerpo. Las paredes de mis c\u00e9lulas llevan su secreci\u00f3n primordial. Hilaturas de tenebrosa delgadez se conectan con fragmentos aparentemente irreconciliables. A ratos me quedo dormida. Hilo en mi habitaci\u00f3n, ser\u00e1 por voluntad propia o por rapto. La oscuridad arroja su claridad. Los ciclos traen ritmos de exigente sensibilidad. Indescifrables im\u00e1genes le dan soporte al d\u00eda. El negro devenir en su maternal labor.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>V<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Despunta incansablemente el alba, insiste en regresar sin saber en cu\u00e1l condici\u00f3n nos va a encontrar. El reflejo de su luz le abre tonalidades al tejido, espacios nuevos aparecen, otros en apariencia est\u00e1n sellados. Lo que me circunda ha variado, aunque todo parezca igual. Soy otra tras cada perturbadora noche. \u00bfQu\u00e9 seres ser\u00edamos si no so\u00f1\u00e1ramos? En cu\u00e1l espejismo andar\u00edan los anhelos sin su cola. Se abren otros reflejos, el silencio trae su m\u00fasica. Hay olores que reivindican. Tambi\u00e9n los n\u00fameros e inclusive las voces llegan a ser reconocidas por sus colores o sus aromas. El sentido del olfato trae a mis ancestros. La percepci\u00f3n se ampl\u00eda en cada entrega. Emergen otros recursos como contraparte del tenaz sufrir.<\/p>\n\n\n\n<p>VI<\/p>\n\n\n\n<p>Ensimismada tras cada anochecer me olvido de compartir con otras de mi tierra,&nbsp;<em>de mi clase<\/em>&nbsp;dir\u00eda Laertes, padre de Odiseo. Quiero confiar, pero todas tienen cierto parentesco con alg\u00fan pretendiente. Pocas noticias vienen de afuera, escasos los barcos que arriban. Dedico mis esfuerzos a tener la casa tan se\u00f1orial como cuando \u00e9l estaba, pero los a\u00f1os son como el polvo. Las cosechas se han venido a menos, el ganado de igual manera. Creo que lo puedo manejar pero tanto asedio mortifica. Este persistir en negativo resquebraja. La muela partida hay que sacarla. Mantengo los ritos con quienes son fieles, pero las mismas caras muestran con frecuencia su cansancio. No bajo la guardia, s\u00e9 que \u00e9l tampoco, ni mi hijo, sin embargo la mortalidad se refleja en los pozos de agua. La tierra me mantiene, sus muertos y la interminable espera la asocio al movimiento&nbsp;&nbsp;de las estrellas.&nbsp;<em>Son tiempos de incubaci\u00f3n<\/em>, dijo un extranjero sobre nuestras tierras hace un decenio. \u00bfC\u00f3mo conjugo el tr\u00e1nsito de los astros con este \u00e1nimo m\u00edo?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>VII<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Detr\u00e1s del entramado nocturno honro a los muertos que habitan el Hades. Las puntadas devienen en ancestrales susurros que me cuesta distinguir. Hilo, tantas veces sea necesario, para que acontezca la escucha. Los que estuvieron antes me configuran, proveen de arraigo y a la vez aliento, sus voces le proporcionan sentido a todo el reino. Por ellos persevero. Reverencio a los Dioses y a las Diosas. Atenea protege a mi consorte, de all\u00ed su astucia. Tiene sentido hacer lo que hacemos para que los frutos sean agradables a los Dioses. Cuido a mi suegro como si fuese mi padre. Cada linaje est\u00e1 entrelazado en la mortaja, en lo que fue, es, y viene siendo. Creo que Hermes, junto a Hestia, me protegen, sus montones de piedras y su calor en mi morada, percibo su presencia en los nocturnos hilos, en sus vueltas como en sus nudos. La hilatura, aunque quisiera, no puede apresurarse.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>VIII<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Las etapas del viaje, quiz\u00e1 del h\u00e9roe, del que lo fue y sin saberlo lo sigue siendo. El que no predica su protagonismo, servidor de su tierra en son de la paz; por cierto, no hallada a\u00fan entre los seres que antagonizan. Sigo como si fuese un enigma. Indispensable el legado de los ancestros y de los que vendr\u00e1n. La descendencia por venir recorre las venas, con inquietante palpitar si no fuesen reconocidos. El respirar lo anuncia, los ritos le honrar\u00e1n. Vuelvo a la danza inicial, olvidemos lo que hemos sido para rescatar lo que somos. El futuro no se diferencia ni est\u00e1 tan distante. Todo tiempo se resume en el respirar que vincula, hace olvidar las batallas para valorar la humanidad del guayoyo* ofrecido en el patio de cualquier casa. Inclusive, no hace falta casa para beberlo. Es la conversa la que restaura las fuerzas. Mi aliento se alegra sin motivo.<\/p>\n\n\n\n<p>* Nombre que le dan al d\u00f3cil caf\u00e9 negro en un pa\u00eds, de alma, no tan distante a \u00cdtaca.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>VIIII<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En aquel entonces, tras los veinte a\u00f1os de espera, algunas tradiciones hist\u00f3ricas poco conocidas y aceptadas atribuyen a todos mis pretendientes la paternidad del Dios Pan. V\u00e1stago nacido con patas de cabra, dorso de hombre, cuernos y velludo cuerpo. Rechazado desde que vio el mundo, es protector de la vida silvestre y de los pastores, marginal a todo lo civilizado. Espantada qued\u00e9, \u00bfhabr\u00e9 tenido un mal sue\u00f1o?, al amanecer casi me descubren con el tejido a medias, puntadas descuidadas y manchadas de enrarecido sudor. Ser\u00eda despreciada por todas las mujeres. De d\u00f3nde viene esta imagen o ser\u00e1 Hermes, el regio mensajero, que juega conmigo. Llamo a mi nodriza para que traiga agua fresca. No me reconozco en este sofoco. Tan antiguo y tan vivo. La Diosa de los infiernos se sonr\u00ede y sin darme cuenta le correspondo. Despu\u00e9s de aseada pido que les lleven comida a los pretendientes. No es prudente mantenerlos hambrientos. \u00bfMe pregunto, con m\u00e1s frecuencia de lo que admito, a qu\u00e9 juegan los Dioses?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>X<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Tras los mismos veinte a\u00f1os, en la cercan\u00eda de estos d\u00edas, ser\u00e9 conocida como la que teje para luego en la noche destramar, labor af\u00edn a las ruecas de las Parcas, muy lejos de compararme, mortal soy. Mi feminidad proviene de un penumbroso recorrido. Perseverancia propia de las aguas en su bamboleo. Los Dioses al fin le dan regreso a mi rey, su perro fiel lo reconoce, quien lo cuido de ni\u00f1o se enternece. A veces se requiere pasar por mendigo para envestir la realeza. Las marcas o cicatrices se llevan, algunas transforman. La dignidad de la tierra anima. La llegada se nutre de la memoria en sus sahumerios. Mis paredes adquieren otra fragancia ante su incesante aleteo. Sin saberlo lo s\u00e9. Redimido el h\u00e9roe en su luna.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>XI<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A\u00fan una faena m\u00e1s, los pretendientes van a intentar tensar el arco, encerrados en un sal\u00f3n donde la prueba de ser masculino se evidencia en cada intento. Absorta, no s\u00e9 si hilar o destramar, conf\u00edo en mi intuici\u00f3n pero han sido muchos los a\u00f1os de cautela. Conozco de la sangre, no quisiera saber, pero estas paredes no dejan de murmurar. Qu\u00e9 noche tan extra\u00f1a, la percibo sin tiempo. A mi hijo hace rato lo sent\u00ed m\u00e1s var\u00f3n, oc\u00e9ano de su padre. He estado seca, pero hoy mis fluidos recuerdan a c\u00e1ntaros rebosados. No pido que me atiendan, tampoco olvid\u00e9 atenderme. Me cuesta reconocerme entre estas paredes. Quisiera pensar en algo apaciguador, los Dioses no me lo permiten. Hoy son pocas las estrellas. En la brisa me llega un antiguo olor de mi rey, me cuesta creerlo.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/hector-anibal-caldera\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\">Textos publicados en: https:\/\/laparadapoetica.blogspot.com. Imagen generada con IA.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>H\u00e9ctor An\u00edbal Caldera O\u00eddme. Soy de aquellas que vagan entre los l\u00edmites. Quien me escuche sin ansia entender\u00e1. 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