{"id":16472,"date":"2025-06-17T14:48:00","date_gmt":"2025-06-17T19:18:00","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=16472"},"modified":"2025-06-17T14:48:00","modified_gmt":"2025-06-17T19:18:00","slug":"como-leer-la-poesia-seleccion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/como-leer-la-poesia-seleccion\/","title":{"rendered":"C\u00f3mo leer la poes\u00eda (selecci\u00f3n)"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Hanni Ossott<\/h4>\n\n\n\n<p><strong>C\u00f3mo leer la poes\u00eda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>Y la estrella viaja con sus piernas de fuente pura. <\/em>Henry Corbin<\/p>\n\n\n\n<p>Hace muchos a\u00f1os vi en una revista la cita de un verso de Henri Corbin. En ese momento qued\u00e9 maravillada y su nombre fue guardado por m\u00ed en mi cerebro. Unas semanas atr\u00e1s mi amigo Alberto Conte me ense\u00f1\u00f3 una traducci\u00f3n de Corbin realizada por Juan Calzadilla y Eug\u00e9ne Modestine. Se la compr\u00e9, secretamente emocionada, porque sab\u00eda cu\u00e1n dif\u00edcil es entrar en contacto con un libro bueno hoy. Desde hace siete d\u00edas ando con el libro Lejos como un viaje. Si acaso he podido leer siete poemas. Uno por noche. Leo los poemas en alta voz, los transcribo en mi cuaderno como cualquier Pierre Menard, se los leo a mis amigas por tel\u00e9fono. Corbin me tiene emocionada. No s\u00e9 c\u00f3mo es \u00e9l. S\u00e9 que es martinique\u00f1o. No me imagino qu\u00e9 pueda ser la isla de Martinica, ni lo que se come all\u00e1. Me basta la palabra del poeta. Ahora tengo con qui\u00e9n orar de noche desde la magnificencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Me gusta descubrir un poeta. Es tan dif\u00edcil penetrar en un mundo po\u00e9tico particular que cuando esto sucede resulta un acontecimiento. Una de las cosas m\u00e1s arduas es ense\u00f1ar a leer poes\u00eda y yo lo realizo. La poes\u00eda le llega a uno como el amor o la fiebre. Por no se sabe qu\u00e9 razones. A veces podemos leer reiteradamente a un poeta y todav\u00eda no nos llega. Y es que no estamos preparados para \u00e9l. La poes\u00eda tiene una duraci\u00f3n, un tiempo, un cuajar en nuestra alma que nada tienen que ver con nuestras decisiones.<\/p>\n\n\n\n<p>El lector de poes\u00eda debe ser ante todo un lector humilde, pasivo, receptor de riqueza. Por una rara conjunci\u00f3n, el lector tiene que tener la edad del poeta; no la edad cronol\u00f3gica, sino la edad mental, an\u00edmica, ps\u00edquica.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace veintitr\u00e9s a\u00f1os conoc\u00ed a Rilke. Fascinada por \u00e9l quise hacer mi trabajo de grado sobre su obra, pero no pude. Hab\u00eda en ese entonces ciertas im\u00e1genes que no comprend\u00eda. Pero no lo abandon\u00e9, segu\u00ed ley\u00e9ndolo, con fervor, pasivamente, escuchando\u2026 Veinte a\u00f1os despu\u00e9s pude escribir diez cuartillas sobre las Eleg\u00edas de Duino que constituyen ahora el pr\u00f3logo a mi traducci\u00f3n. Esto no me desanima. Durante veinte a\u00f1os me ha acompa\u00f1ado un poeta, no cinco poetas, sino uno. Tambi\u00e9n me acompa\u00f1an dos o tres novelistas. No m\u00e1s. Virginia Woolf, Thomas Mann, Hermann Broch\u2026 No son demasiados los libros que uno necesita para volverse sabio.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora tengo un poeta nuevo que me durar\u00e1 probablemente veintitr\u00e9s a\u00f1os para comprenderlo. Estoy feliz. Esto quiere decir que a los sesenta y cinco a\u00f1os podr\u00e9 escribir algo sobre \u00e9l, si es posible.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante m\u00ed hay dos versos de Corbin y me fascinan, porque no puedo decir exactamente qu\u00e9 significan, as\u00ed como no puedo explicar lo que sea un beso:<\/p>\n\n\n\n<p>Y los p\u00e1jaros al desprenderse como hojas cortan<br>La cabeza del cazador en la noche<\/p>\n\n\n\n<p>Leer poes\u00eda no es lo mismo que leer novelas o leer el peri\u00f3dico. Cuando leo poes\u00eda me encierro en mi cuarto para que no me vean, porque all\u00ed hago muecas, danzo, ondulo, leo en alta voz, me contorsiono como Ulises ante las sirenas, me acuesto en el piso, lloro, es decir, me conecto con lo m\u00e1s profundo del insconsciente. Y eso no se le puede mostrar a nadie, para ello \u2014como dice Virginia Woolf\u2014es preciso un cuarto propio. No le aconsejo a mis alumnos, por ejemplo, que lean poes\u00eda en un carrito por puesto. Porque la poes\u00eda es un templo y a ella se va con una vestidura especial y adecuada. Un velo.<\/p>\n\n\n\n<p>Si a m\u00ed se me pidiese un buen consejo sobre c\u00f3mo leer poes\u00eda dir\u00eda que ante todo hay que querer leerla. Querer como querencia. Sin mala fe, sin desesperaci\u00f3n. Averiguando qu\u00e9 diablos quiso decir el poeta. Porque los poetas son dif\u00edciles de leer. Uno puede quedarse veintitr\u00e9s a\u00f1os con una frase incomprensible y alegrarse por ella\u2026, porque en el fondo casi la comprende. Y as\u00ed uno manda la raz\u00f3n y la conciencia a paseo. Cada quien sostiene a un poeta.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Pen\u00e9lope<br>Cosidos los ojos<br>La luna y el atrio<br>Tienen por chorro de agua<br>A la esposa<\/em><br>Henri Corbin<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Poes\u00eda y muerte<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"> <em>As\u00ed nuestro coraz\u00f3n, a lo fugaz y a lo que mana, a la vida est\u00e1 leal y fraternalmente entregado, no a lo s\u00f3lido, a lo que es capaz de duraci\u00f3n.<\/em><br>HERMANN HESSE: Escrito en la arena<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">Una de las rocas sobre las que se asienta la poes\u00eda es el sentido de la muerte. La conciencia de la muerte fundamenta a la poes\u00eda. No s\u00f3lo la muerte f\u00edsica, sino la ps\u00edquica. Ese aprender a perder suave o bruscamente con el vivir. Por ello en la poes\u00eda rara vez se habla de \u00e9xitos y s\u00ed de precariedad, de pobreza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">La dicha no parece ser el \u00e1mbito propicio del poeta. El \u00fanico poeta feliz que he conocido es Whitman y percibo en sus profundidades una suerte de esfuerzo por conquistar la alegr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\"><em>Me celebro y me canto a m\u00ed mismo<br>y lo que yo diga ahora de mi, lo digo de ti, porque lo que yo tengo lo tienes t\u00fa<br>y cada \u00e1tomo de mi cuerpo es tuyo tambi\u00e9n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">Es bello lo que dice Whitman. Pero no creo que ning\u00fan ser humano pueda celebrarse ni pensar que lo que \u00e9l tenga lo tienen los dem\u00e1s. Los poetas no celebran en modo alguno. La disoluci\u00f3n, lo ef\u00edmero les concierne. Si pudiese caracterizar al poeta dir\u00eda que es el hombre que anda en muletas, muletas del alma. \u00c9l sabe que no puede hacer gracias, sus bromas son malas, porque desde el fondo asciende la distancia y la mirada. Ese saber instalarse frente a lo raro del existir. Porque la existencia, vista tanto de cerca como de lejos, es absolutamente incomprensible y la vivimos porque no podemos hacer otra cosa. Ella es un fen\u00f3meno. Una rareza. Desde la palabra y el lenguaje hasta el beso. Y encima de todo la muerte. Lo que nos separa. Pero ella tambi\u00e9n es irreal. Hermann Hesse en su poema \u00abEscrito en la arena\u00bb, dice:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\"><em>No, parece que lo \u00edntimamente bello, lo amable, parece inclinado<br>a la destrucci\u00f3n, cerca siempre de la muerte.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">Hesse dice que no hay permanencia. Schopenhauer lo dice a gritos porque es un enf\u00e1tico. Habla de una fuerza violenta en el construir y en el destruir. Rilke pide una palabra pura, ang\u00e9lica, exenta del r\u00e1pido confluir de la existencia. En Nietzsche la carne se pudre entre la exaltaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">S\u00ed, hay temor. El poeta est\u00e1 cerca de la muerte. Ha aprendido de ella y le otorga su voz. Eso lo espera de los otros. Pareciera que fuese un hist\u00e9rico, un temeroso. Y no importa que lo sea. Con filigranas teje su propio sudario y el sudario de los hombres: La pasi\u00f3n por la vida, lo incomprensible. \u00abEstirpe de un solo d\u00eda\u00bb-dijo el griego. Y el hombre se resiste a ser menos que un cerdo. Por eso la edificaci\u00f3n y la mentira. La desmesurada arquitectura de edificios verbales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">Frente a ello el poeta es el atento. Lo hermoso y lo hechicero son s\u00f3lo h\u00e1lito y tormenta -dice Hesse. El bello vestido guardado en naftalina, una memoria\u2026 Y para la memoria siempre habr\u00e1 una palabra.<br>No creo en la separaci\u00f3n. El olor del tabaco de mi abuelo recorre mi estudio. Veo las manos de mi padre. Se dibuja en mi mente un traje de gasas. Con ellos construyo mis poemas y edifico. Llevo raras lentejuelas apegadas a mi piel. Ellas cantan de la melancol\u00eda. Otros hombres me hablan tambi\u00e9n de ellas y los comprendo. Somos solidarios. Lejos, lejos un horizonte y nuestro silencio. Hemos andado en el mar. Las muletas est\u00e1n all\u00ed, y nuestra melancol\u00eda. Hemos aprendido para la espera desde el asombro. La pregunta inicial ya no tiene respuesta. La muerte es quiz\u00e1s un himno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\"><em>Canci\u00f3n de la muerte<br>Canta la canci\u00f3n de la muerte, !oh c\u00e1ntala!<br>Porque sin la canci\u00f3n de la muerte, la canci\u00f3n de la vida se vuelve sin sentido y necia [\u2026].<br><\/em>D. H. LAWRENCE<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Viaje al interior del hombre: alma y poes\u00eda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>La cuesti\u00f3n de lo que pueda ser el arte en s\u00ed mismo no puede ser respondida por el psic\u00f3logo.<\/em> C.G. JUNG<\/p>\n\n\n\n<p>La poes\u00eda moderna se inaugura desde una boda: alma y poes\u00eda. El poeta deja de ser un poeta de cantos \u00e9picos y descriptivos para adentrarse en el alma. \u00abYo soy otro\u00bb -dijo Rimbaud. Lo otro comienza a hablar. La gran vasija del alma se abre, desde sus nocturnidades, desde sus imprecisiones y balbuceos, desde su falta de significado. El poeta Carl Sandburg al ser preguntado por el significado de uno de sus versos dijo: \u00abS\u00f3lo Dios lo sabe\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>El proceso creador es una experiencia l\u00edmite. Se tocan all\u00ed fronteras. Entre la frontera habita la m\u00e1scara, esa necesaria para devolverse a la luz de la conciencia y atraer la imagen que se ha robado al abismo. En este sentido ocurre igual que con Edelweiss, esa florecilla que los alpinistas roban a la alt\u00edsima monta\u00f1a como testimonio de su riesgo.<\/p>\n\n\n\n<p>En la experiencia l\u00edmite el estado es de escucha. El poeta recibe las voces del alma, a veces completamente enajenado, como Rimbaud. Rilke no compuso las Eleg\u00edas de Duino, le fueron dictadas. Oy\u00f3 su visi\u00f3n interior, sus paisajes. Pareciera que el cuenco del alma en el poeta ascendiera para ser expresado y el misterio, lo impreciso, lo oculto adquirieran fisonom\u00eda. Nosotros no podemos precisar cu\u00e1ndo eso llega, esto permanece en el misterio hasta para los m\u00e1s grandes psic\u00f3logos. Sabemos que el proceso creador surge de una suerte de maceraci\u00f3n de los contenidos ps\u00edquicos en el alma. Un madurar. Un tiempo propicio, aventurado, a veces azaroso. Y sobre todo una escucha. Porque la palabra es ritmo, m\u00fasica, canto. Y las im\u00e1genes nos llegan con su propio ritmo. Con el movimiento apropiado de su cuerpo, de su configuraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Descender all\u00ed, desde las alturas diurnas de la conciencia a esa zona mediana y crepuscular, otorga alegr\u00eda al poeta. Habr\u00e1 entonces para \u00e9l un fest\u00edn. Los dioses -porque no puede ser de otro modo le otorgan el beneficio de probar riquezas. No importa cu\u00e1n fuerte pueda ser el plato. Horror, dicha, hast\u00edo, pasi\u00f3n. Frente a ello debe conservar el pie en la frontera para no sucumbir. Amarrado al m\u00e1stil debe rezar la letan\u00eda que lo mantiene al barco. Y es que la poes\u00eda es tambi\u00e9n la pr\u00e1ctica de un ritual. El mismo sitio, el mismo escritorio, la misma pluma. El mismo miedo que nos invita a separar- nos del papel, lo que no queremos hablar con los otros ese d\u00eda para que no nos disturbe. Lo que no queremos escuchar de la poes\u00eda misma\u2026 porque hiere.<\/p>\n\n\n\n<p>La poes\u00eda es riesgo puesto que es alma. Desde el alma vivimos en el riesgo. Todo en ella es aparentemente inconcluso, provisional, equ\u00edvoco, sombr\u00edo. La moralidad no entra en ella. Por eso la poes\u00eda es amoral, carnal, sangrante, doliente. Ni el alma ni la poes\u00eda est\u00e1n hechas para los acomodados. Pocos pol\u00edticos acuden a ella, apenas recitan versos en recepciones y espect\u00e1culos. Quienes se entregan al alma y a la poes\u00eda trabajan desde la imagen del marinero que lucha en el mar. Adivinando, profiriendo invocaciones, escuchando la caracola.<\/p>\n\n\n\n<p>Y el mar est\u00e1 all\u00ed, para hundirnos, revolcarnos, golpeando costa y puerto, playa\u2026 Porque \u00e9l es tambi\u00e9n la Gran Madre, el \u00e1nima, la voz que rige y dicta la \u00faltima palabra. \u00c9l es el ritmo, el ritmo de la voz femenina, el alma de la poes\u00eda. Lo andr\u00f3gino en perfecto casamiento.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/hanni-ossott\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre la autora<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hanni Ossott C\u00f3mo leer la poes\u00eda Y la estrella viaja con sus piernas de fuente pura. Henry Corbin Hace muchos a\u00f1os vi en una revista la cita de un verso de Henri Corbin. En ese momento qued\u00e9 maravillada y su nombre fue guardado por m\u00ed en mi cerebro. 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