{"id":16469,"date":"2025-06-17T13:58:45","date_gmt":"2025-06-17T18:28:45","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=16469"},"modified":"2025-07-12T07:58:35","modified_gmt":"2025-07-12T12:28:35","slug":"cuentos-de-olga-cortez-barbera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/cuentos-de-olga-cortez-barbera\/","title":{"rendered":"Cuentos de Olga Cortez Barbera"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"wp-block-heading\">En busca de los dientes de oro<\/h3>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Mira, tengo otro diente sacao! \u2014exclam\u00f3 mi hermano, mientras abr\u00eda la bocota. Parec\u00eda un caim\u00e1n\u2026 M\u00e1s bien, un sapo\u2026 Un sapo desdentado, pero con la lengua m\u00e1s ancha. Yo no. Hace tiempo que me salieron todos mis dientes.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Te ves horrible \u2014le dije.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No importa, me los voy a mandar a hacer de oro \u2014respondi\u00f3, lami\u00e9ndose las enc\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Uy, te faltan como cien. \u00bfVas a usar las sortijas de Mam\u00e1?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1No, vale! Lo voy a buscar en el fondo del mar. \u00bfSe te olvid\u00f3 que iremos a pasar vacaciones en Mochima? Bucear\u00e9 con Pap\u00e1 y segurito que encontraremos doblones de oro. Ya lo ver\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>No lo desilusion\u00e9. Yo imaginaba que los buscadores de tesoros hab\u00edan acabado con ellos. Y que s\u00f3lo tropezar\u00eda con peces de colores, caracolas y caballitos de mar.<\/p>\n\n\n\n<p>Salimos de Caracas, en la madrugada. Desde la autopista, las monta\u00f1as parec\u00edan siluetas de elefantes dormidos. A mediod\u00eda, ya est\u00e1bamos cerca.<\/p>\n\n\n\n<p>Para llegar al pueblo hay que subir por una carretera y bajar por otra, igualitas a dos serpientes retorci\u00e9ndose. En Venezuela hay montones as\u00ed. Mochima es una palabra ind\u00edgena que significa \u201cTierra de muchas aguas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Los indios Cumanagotos, que vivieron en esa zona y le pusieron ese nombre, ten\u00edan raz\u00f3n. Desde los miradores, se puede observar una inmensa llanura de agua donde flotan, como balsas paralizadas, numerosos islotes.<\/p>\n\n\n\n<p>El pueblo pertenece a un parque nacional que lleva el mismo nombre. Es un lugar tur\u00edstico con callecitas pintorescas. Por todas partes se asoma un mar de aguas plateadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de cenar, nos sentamos en el oscuro malec\u00f3n, Pap\u00e1 nos cont\u00f3, como era su costumbre, un bojote de cuentos, adem\u00e1s de acompa\u00f1arnos a buscar platillos voladores en el cielo.<\/p>\n\n\n\n<p>En la ma\u00f1ana, con las barrigas llenas, abandonamos la posada, contentos por las aventuras que nos esperaban. Subimos al bote, vestidos con los salvavidas que nos entreg\u00f3 el Capit\u00e1n. Me desped\u00ed de los alcatraces que flotaban sobre las olas.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Deb\u00edamos atravesar el mar hasta unas playas lejanas, donde la arena centelleaba bajo el sol ardiente, y las aguas del mar eran tan claras, que se pod\u00edan ver los pececitos. Antes, hicimos escala en el centro del oc\u00e9ano; el azul era m\u00e1s oscuro.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi hermano, con las chapaletas y la m\u00e1scara de buceo, parec\u00eda un raro ping\u00fcino caribe\u00f1o. Estaba apurado por encontrar el oro para sus dientes:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Pap\u00e1, \u00bfCu\u00e1ndo vamos a bucear?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No seas impaciente. Espera un poco.<\/p>\n\n\n\n<p>El Capit\u00e1n se\u00f1al\u00f3 a lo lejos. Era una manada de delfines. Nos fascinaron sus actos de malabarismos. Saltaban y se sumerg\u00edan, mientras buscaban la l\u00ednea del horizonte.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos proteg\u00edan algunas monta\u00f1as de formas extraordinarias. Era como un zool\u00f3gico de piedras, con animales inmovilizados por una especie de encantamiento. Sobre un risco, a un pez no le importaba pasar la vida fuera de su mundo acu\u00e1tico.<\/p>\n\n\n\n<p>Dentro de una gruta estaba la figura de la Virgen del Valle. Seg\u00fan Mam\u00e1, permanec\u00eda all\u00ed para proteger a los pescadores de los monstruos marinos y de las tempestades.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Vamos al agua \u2014dijo el Capit\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos se lanzaron, menos yo. Mi hermano no se imaginaba lo que pasar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Me qued\u00e9 en el bote, que se mov\u00eda como un p\u00e9ndulo. Mi hermano, igual que un carite, exploraba las profundidades. Cansado de tropezar contra arrecifes, sal\u00eda a flote mir\u00e1ndome decepcionado, hasta que se hund\u00eda, otra vez. De pronto, sali\u00f3 del agua y nad\u00f3 como loco. Subi\u00f3 al bote por un costado.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Acabo de ver un pez con los colmillos muy grandes!<\/p>\n\n\n\n<p>Pap\u00e1, que ven\u00eda detr\u00e1s, coment\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Hijo, s\u00f3lo era un caz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El caz\u00f3n es un beb\u00e9 tibur\u00f3n. Los beb\u00e9s tiburones crecen y, tal vez, este no era tan peque\u00f1o. Y si ten\u00eda los colmillos, as\u00ed de grandes, mejor no imaginar lo que pod\u00eda haber pasado; sobre todo, si el pez andaba en la b\u00fasqueda de su almuerzo. \u00a1Uf, de la que me salv\u00e9 qued\u00e1ndome en el bote!<\/p>\n\n\n\n<p>Llegamos a una playa rodeada de pe\u00f1ascos. El viento y el rumor de las olas eran como las voces de los fantasmas de los indios que hab\u00edan vivido all\u00ed. Mi hermano se burl\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No digas tonter\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Como las tuyas \u2014le contest\u00e9\u2014, que todav\u00eda crees que puedes encontrar doblones de oro en el fondo del mar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Dile eso a Pap\u00e1, a ver que te contesta. \u00c9l me cont\u00f3 que los piratas dejaron tesoros regados por todo el Mar Caribe.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Ja, ja! Mejor me voy a nadar.<\/p>\n\n\n\n<p>Los yates levantaban espumosas franjas de agua. Pas\u00e9 mucho rato entre las olas. Cuando me cans\u00e9, me tir\u00e9 al lado de Mam\u00e1, que parec\u00eda una foca panza abajo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Ven conmigo \u2014o\u00ed que dec\u00eda Pap\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Los vi irse. A los pocos minutos, los gritos de mi hermano llamaron mi atenci\u00f3n. Saltaba sobre una roca:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Lo encontr\u00e9! \u00a1Lo encontr\u00e9! \u00a1Algo brilla en el fondo!<\/p>\n\n\n\n<p>El vuelo en picada de una gaviota por un pez, no hubiera podido ser mejor que la zambullida de mi hermano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Pandetela<\/h3>\n\n\n\n<p>Ayer se perdi\u00f3 Pandetela, la vaca de grandes lunares, la preferida de mi abuelo. La buscamos toda la ma\u00f1ana y no la encontramos. \u00c9l estaba preocupado porque hab\u00eda llovido muy fuerte y tem\u00eda que la hubiera arrastrado la corriente del r\u00edo. Lleg\u00f3 la noche y la vaca segu\u00eda extraviada.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1C\u00f3mo me gusta pasar vacaciones en el hato de mi abuelo! Pasear por los alrededores es como entrar a un territorio lleno de aventuras. Cuando recorremos la sabana, imagino que voy en un safari a la caza de animales salvajes. Los cerdos son elefantes; los bueyes, rinocerontes pastando.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando exploro los matorrales, me preparo para enfrentar el peligro. Los maullidos de los gatos de Abuela son feroces rugidos de leones. Los bejucos colgados en las ramas, serpientes venenosas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Es tan divertido! Pero, tambi\u00e9n me encanta andar con mi abuelo. Es mi mejor amigo, aunque sea m\u00e1s grande y tenga los cabellos blancos. Puedo preguntarle cualquier cosa porque \u00e9l lo sabe todo. Es como un libro que habla. Me parece que ha vivido en todas las \u00e9pocas. Siempre me cuenta historias fabulosas\u2026 Ayer no lo pudo hacer porque Pandetela desapareci\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella es la vaca m\u00e1s grande y gorda que he visto. Le falta un poquito para parecer un mastodonte. A pesar de todo, es muy bonita. Abuelo me cont\u00f3 que naci\u00f3 enferma. Casi, casi se muere. Por fortuna, el veterinario la cur\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>A mi abuelo le encantan los dulces. Por eso sus vacas se llaman: Majarete, Melcocha, Conserva\u00b4e coco, Bu\u00f1uelo\u2026 A su vaca preferida le puso Pandetela para diferenciarla de las dem\u00e1s. A ella le gusta que \u00e9l le acaricie el lomo y le cante bajito.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l me ha ense\u00f1ado a cuidarme y a no temerle al llano.&nbsp; El otro d\u00eda, cuando yo jugaba debajo un sam\u00e1n, las ramas se sacudieron. Me qued\u00e9 quietecito para ver qu\u00e9 cosa lo hab\u00eda ocasionado. Como no pasaba nada, segu\u00ed jugando hasta que (\u00a1ouch!) el \u00e1rbol se sacudi\u00f3 de nuevo. Por si acaso, me alej\u00e9 un poco. No me lo esperaba. Una iguana grande descendi\u00f3 por el tronco:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Casi pareces un cocodrilo \u2014le dije, aunque no parec\u00eda tan feroz.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Me mir\u00f3 con sus ojos saltones. Cuando se dio cuenta de que yo no le har\u00eda da\u00f1o, sigui\u00f3 el camino que la llev\u00f3 al gallinero. De seguro que, para las gallinas, era tan grande como un dinosaurio. Todas empezaron a cacarear (\u00a1coc coc coc coc!) y a correr como locas, tratando de escapar del intruso. Entr\u00e9 al gallinero y la espant\u00e9 para que no se comiera los huevos. Con sus patas cortas y r\u00e1pidas, regres\u00f3 al \u00e1rbol.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Mi abuelo se dio cuenta de que Pandetela no estaba en el corral cuando fuimos a orde\u00f1ar las vacas, un poco antes del amanecer. Todos los d\u00edas, los peones masajean las ubres, mientras los baldes se van llenando con los chorritos de leche. Abuelo toma dos totumas y pide que le echen un poco. El sabor de la leche reci\u00e9n orde\u00f1ada sabe diferente a la pasteurizada. Luego, le ayudo a alimentar las vacas. &nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Las trancas del corral estaban tiradas en el suelo (cosa extra\u00f1a). Los peones tienen la obligaci\u00f3n de colocarlas, nada m\u00e1s terminar la jornada. Ahora se preguntaba qu\u00e9 pod\u00eda haber pasado. Las vacas y los becerros comenzaron a moverse. Sus mugidos se confund\u00edan con los kikirikis de los gallos que anunciaban que era hora de levantarse.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Qu\u00e9 raro! \u2014exclam\u00f3 Abuelo\u2014. No oigo el mugido de Pandetela.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Creo que se escap\u00f3 \u2014contest\u00f3 un pe\u00f3n\u2014, ya salen a buscarla.<\/p>\n\n\n\n<p>Abuelo siempre ha vivido en el campo. Pocas veces abandona el hato para ir a visitarnos. Le fastidia la vida agitada de la ciudad. Dice que \u00e9l es un montuno y que Gala, nuestra perrita, puede darle clases de urbanidad. En el llano ha aprendido a reconocer las voces de los animales, los murmullos del viento y los cambios de humor de la sabana.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Pandetela debe andar por los alrededores \u2014dijo\u2014, ya aparecer\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella es como de la familia. Cuando Abuelo la suelta, camina hacia la casa, atra\u00edda por los aromas de la cocina y de las flores en los materos. Despu\u00e9s, ella solita regresa a su corral. En las ma\u00f1anas me despiertan el canto de los tautacos y los cascos de Pandetela sobre las ramas secas.<\/p>\n\n\n\n<p>En la casa todo era un alboroto. La vaca no estaba en los patios, en los matorrales, ni en los potreros. Nunca hab\u00eda ido m\u00e1s lejos. El viento soplaba fuerte, debajo del cielo gris. Abuelo llam\u00f3 al caporal y le dijo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Est\u00e1 cantando el carrao. Trae los caballos. Es mejor que vayamos por ella. Si llueve, puede quedar atrapada en un lodazal.<\/p>\n\n\n\n<p>Los carraos son como garzas con el cuello m\u00e1s corto. Abuelo me cont\u00f3 que ellos cantaban en la sequ\u00eda para atraer a los aguaceros \u00bfPracticaban la danza de la lluvia, como los indios?<\/p>\n\n\n\n<p>En el invierno cae tanta agua, que las llanuras se inundan. Parecen mares en calma, llenos de lirios. Abuelo dice que es un paisaje traicionero. A veces, los animales no pueden evitar ahogarse. Los rel\u00e1mpagos y los truenos eran muy fuertes. Si el agua sub\u00eda mucho, la pobre Pandetela, regordeta y asustada, se ver\u00eda en graves problemas para volver a casa.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfEstar\u00eda con otras vacas o buscando miel por los algarrobos? Mejor que no se acercara a los panales. Las abejas se molestar\u00edan y la res no era tan r\u00e1pida como para escapar de ellas. A m\u00ed me pic\u00f3 una. La mano se me puso como un n\u00edspero. Ard\u00eda como un carb\u00f3n encendido. Abuelo me unt\u00f3 una crema que me alivi\u00f3. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez, tomaba agua en el ca\u00f1o. Las reses sol\u00edan hacerlo all\u00ed. Era algo arriesgado porque en los ca\u00f1os viven los babos, que parecen caimanes peque\u00f1os. Muerden duro y dejan cicatrices feas. <em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Como lo imagin\u00f3 abuelo, el palo de agua fue colosal. Lleg\u00f3 la noche. Por las ventanas entraban el croar de las ranas y el olor a tierra mojada.<\/p>\n\n\n\n<p>Cansado de esperar al abuelo, me dorm\u00ed. So\u00f1\u00e9 que \u00e9l atravesaba la llanura, sobre su caballo. Este llevaba un penacho de colores en la frente. El suelo parec\u00eda una alfombra bordada con lirios sabaneros. Las estrellas brillaban como flores de plata.<\/p>\n\n\n\n<p>Abuelo gritaba: \u00a1Pandetela\u2026! \u00a1Pandetela\u2026! Ella no respond\u00eda. De pronto, se escuch\u00f3 un ruido y \u00e9l puso atenci\u00f3n. Eran las pisadas lentas y fuertes de la vaquita, que sal\u00eda de los ca\u00f1averales.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy nos levantamos m\u00e1s temprano que nunca. Apenas aclar\u00f3, fuimos a buscarla. A media ma\u00f1ana, el calor y el cansancio nos oblig\u00f3 a descansar. Solo se escuchaban los trinos de los p\u00e1jaros y el murmullo del r\u00edo. De pronto, nos lleg\u00f3 un d\u00e9bil mugido. Abuelo coment\u00f3:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Ya s\u00e9 d\u00f3nde est\u00e1 Pandetela!<\/p>\n\n\n\n<p>Corrimos hacia el trapiche abandonado, donde el pap\u00e1 de mi abuelo produc\u00eda papelones y panelas. Abuelo estaba tan emocionado que pudo correr m\u00e1s r\u00e1pido que yo. Los mugidos eran, cada vez, m\u00e1s fuertes.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Pandeteeeela! \u00bfD\u00f3nde te metiste? \u2014grit\u00f3, a toda voz.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Muuuuuuu! \u2014respondi\u00f3 la vaca.<\/p>\n\n\n\n<p>All\u00ed estaba, entre escombros y telara\u00f1as. Hab\u00eda seguido su instinto animal, como dice abuelo que hacen las reses. Ella busc\u00f3 el sitio apropiado para parir. Limpiaba a su peque\u00f1o hijo, con su lengua de estropajo. Yo aplaud\u00eda, mientras \u00e9l la acariciaba. Pandetela s\u00f3lo ten\u00eda ojos para el becerro reci\u00e9n nacido.<\/p>\n\n\n\n<p>Al fin, apareci\u00f3 y esta noche podr\u00e9 escuchar los cuentos de mi abuelo.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/olga-cortez-barbera\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre la autora<\/a><\/h4>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\">*Publicados en: https:\/\/www.elhuertodelosorejonesliteraturainfantil.com<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En busca de los dientes de oro \u2014\u00a1Mira, tengo otro diente sacao! \u2014exclam\u00f3 mi hermano, mientras abr\u00eda la bocota. 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