{"id":16415,"date":"2025-06-13T15:07:52","date_gmt":"2025-06-13T19:37:52","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=16415"},"modified":"2025-06-13T15:36:59","modified_gmt":"2025-06-13T20:06:59","slug":"las-brujas-de-ciudad-zamora","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/las-brujas-de-ciudad-zamora\/","title":{"rendered":"Las Brujas de Ciudad Zamora (fragmentos)"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Gerardo Steinfeld<\/h4>\n\n\n\n<p><strong>El extra\u00f1o manuscrito de Ariel Betancourt<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La muerte de Ariel Betancourt en el Hospital Psiqui\u00e1trico de Ciudad Zamora es uno de los enigmas sin resolver m\u00e1s desconcertantes de nuestra historia, as\u00ed como las desapariciones de esas fechas que fueron irremediablemente aisladas del asunto. Como m\u00e9dico del Hospital R\u00f3mulo Marcano me es imposible no sentir aflicci\u00f3n por uno de nuestros pacientes, cuyo estado de alienaci\u00f3n parec\u00eda mejorar con el tratamiento\u2026 La tragedia de la situaci\u00f3n y las circunstancias que lo empujaron a tal conclusi\u00f3n son un recordatorio de los misterios insondables del alma humana. Quiero dejar constancia de que Ariel Betancourt, antes de inmiscuirse en los misterios de la sierra, era un puritano pragm\u00e1tico\u2026 y que el horror p\u00f3stumo que plasma en sus manuscritos exacerba revelaciones desconcertantes sobre una capitulaci\u00f3n innominable ocurrida la v\u00edspera del Viernes Santo tras una sucesi\u00f3n de inexplicables acontecimientos, que lo condujeron al estado m\u00e1s absurdo de alienaci\u00f3n con un inusual envejecimiento prematuro, que\u2026 tras una enconada sucesi\u00f3n de reca\u00eddas, tom\u00f3 la decisi\u00f3n de terminar su sufrimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>El hombre en cuesti\u00f3n hab\u00eda ejercido una profesi\u00f3n filial que auxiliaba al municipio en cuestiones contables, asentado en uno de los barrios marginales aunado a la carretera que recortaba las sierras de espesa foresta. Se lo ve\u00eda ir y venir por la carretera hasta su rancho pac\u00edfico rodeado de espesos matorrales en una comarca campesina. Ariel era un hombre solitario envuelto en la monoton\u00eda del trabajo rutinario, tomaba el transporte p\u00fablico todas las ma\u00f1anas y regresaba al mediod\u00eda para cavilar entre los manojos de hiedra de su huerta peculiar de helechos y rumiar en el sopor de su casona. La m\u00e1scara de desasosiego esculpida en su fisionom\u00eda lo convert\u00eda en un ser aislado y taciturno, incapaz de intimar con sus semejantes. Proven\u00eda de la ciudad costera de Puerto Bello con la premisa de alcanzar el puesto de funcionario p\u00fablico que le permitiera estirar el dinero mensual, sin desaprovechar los momentos de ocio a los que se arrojaba sin contemplaciones ajenas. El treinta\u00f1ero hura\u00f1o pose\u00eda un pasatiempo que rayaba en lo obsceno: obsesionado con las criaturas h\u00edbridas, pose\u00eda gran cantidad de injertos cuya variedad en especies era quim\u00e9rica. Los libros confiscados de sus estanter\u00edas exhib\u00edan tomos alqu\u00edmicos aderezados por extra\u00f1os manuales de arcanos oscuros referentes a artes sacr\u00edlegas. Su fascinaci\u00f3n por lo ignoto era un contagio al que los j\u00f3venes universitarios se ve\u00edan arrastrados, tras la disgregaci\u00f3n de seminarios esot\u00e9ricos y la difamaci\u00f3n de manuscritos cabal\u00edsticos. Aquella euforia m\u00edstica se contagiaba entre los j\u00f3venes tan sutil y premonitoria como las enfermedades ven\u00e9reas en fiestas nocturnas.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de desaparecer entera, la colecci\u00f3n zool\u00f3gica de Ariel Betancourt era un hervidero de endriagos momificados y contravenciones naturales en frascos de alcohol. \u00c9l mismo lleg\u00f3 a explicarme en sus episodios de lucidez que el concepto de naturaleza era un bodrio ideado por estudiosos pusil\u00e1nimes encargados de armar esquemas inexactos\u2026 sin tomar en cuenta las miles de ramas evolutivas perdidas y los h\u00edbridos que se reproduc\u00edan en las estepas inexploradas de las selvas ind\u00f3mitas. Quer\u00eda demostrar que las ciencias biol\u00f3gicas eran quimeras opresoras que reduc\u00edan las creaciones divinas a organismos sin sentido\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>El estado desordenado de su conciencia, producido por el aislamiento autoimpuesto, desemboc\u00f3 en la confecci\u00f3n de op\u00fasculos cient\u00edficos relativos a las artes negras de la nigromancia y la taumaturgia emp\u00edrica. El antes solitario investigador del mundo cr\u00edptico comenz\u00f3 a frecuentar c\u00edrculos herm\u00e9ticos fundados por grupos fan\u00e1ticos: durante mediod\u00eda era un miembro funcional de la sociedad que realizaba declaraciones de impuestos y redactaba ordenanzas de presupuestos, y\u2026 pasado el meridiano, se dedicaba a la Peregrinaci\u00f3n Negra con la auscultaci\u00f3n de libros sombr\u00edos escritos por autores difamados, como el desquiciado Eliphas L\u00e9vi del Culto del Dios de la Carne, o las ense\u00f1anzas desgajadas de m\u00e9dicos chinos que profundizaron en la nigromancia. Ariel era capaz de relatar con fascinaci\u00f3n los controvertidos axiomas cabales para la profanaci\u00f3n de cuerpos y determinar las facetas lunares para la exhumaci\u00f3n y la trepanaci\u00f3n de esp\u00edritus\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Los principios de su alineaci\u00f3n se mostraron con la perdida de claridad en su temple silencioso, la profundidad en sus ojeras y el rigor con que frunc\u00eda los labios mustios durante sus largas jornadas de concentraci\u00f3n frente al computador. Sus compa\u00f1eros de oficina lo hab\u00edan sorprendido durmiendo sobre el escritorio\u2026 o rememorando en murmullos distintos pasajes m\u00edsticos y recetarios ignominiosos. Contaba los crep\u00fasculos y las lunas del mes, esperando ansioso el comienzo de ciclos estelares propicios y la aparici\u00f3n de cuerpos celestes que \u00e9l conceb\u00eda como Planetas Elementales\u2026 <\/p>\n\n\n\n<p>En algunas v\u00edsperas se hab\u00eda ausentado del trabajo y llegado con retraso. El impecable funcionario se sent\u00eda distra\u00eddo y remoto, mirando fijamente alg\u00fan punto en el firmamento m\u00e1s all\u00e1 del techo del despacho. Durante la Fiesta de la Candelaria se vio ansioso, y los vecinos que lindaban su rancho hab\u00edan escuchado ruidos extra\u00f1os parecidos a gritos provenientes de la casona de fachada maciza. Hab\u00eda mencionado a su jefe que se unir\u00eda a una procesi\u00f3n en las monta\u00f1as para celebrar un rito religioso, y tras las vacaciones de Carnaval notaron que su aspecto estaba descuidado y de su cuerpo manaba un hedor indescriptible a humo salitre y pelo quemado.<\/p>\n\n\n\n<p>El Mi\u00e9rcoles de Ceniza se ausent\u00f3 por primera vez y no regres\u00f3 m\u00e1s al trabajo. En esas semanas, los vecinos del barrio avistaron a un Ariel Betancourt andrajoso que deambulaba por las sierras como un \u00e1nima en pena\u2026 regresando a su rancho al amanecer y perdi\u00e9ndose cuando el sol enfilaba a su sepelio entre las monta\u00f1as frondosas. Se lo escuchaba rondar a la medianoche como una aparici\u00f3n lunar, pregonando conjuraciones desconocidas y llamando a figuras misteriosas que provocaban consternaci\u00f3n entre los pobladores. Los perros ladraban a ciegas en la negrura infinita de aquellas noches inciertas de terror. Se hab\u00edan encontrado gallineros deshuesados y animales heridos\u2026 pero fue la desaparici\u00f3n de una jovencita lo que despert\u00f3 las alarmas de las autoridades, asegurando que un animal peligroso rondaba el barrio. Aquel martirio incognoscible continu\u00f3 hasta principios de Semana Santa, donde una aparente calma se hacin\u00f3 sobre la comarca mientras las calles pedregosas eran obituario de silencios piadosos y los r\u00edos eran visitados por los citadinos risue\u00f1os. La v\u00edspera del Viernes Santo se avistaron fuegos en las sierras cercanas al rancho de Ariel Betancourt\u2026 y la aparici\u00f3n de columnas fantasmales de brujos en lo que parec\u00eda conformar una procesi\u00f3n nocturna. No hab\u00eda nubes de tormenta, pero un inexplicable rel\u00e1mpago bati\u00f3 las ventanas del barrio con un fulgor n\u00edtido. Hacia las tres de la ma\u00f1ana, la maligna Hora del Diablo, un clamor despert\u00f3 al vecindario con la proclamaci\u00f3n de un horror sin precedentes: el hombre hab\u00eda enloquecido y se precipitaba calle abajo esparciendo una ola de gritos desgarradores.<\/p>\n\n\n\n<p>Ariel Betancourt fue encontrado delirando en una plaza de secuoyas, con la ropa ensangrentada y repitiendo palabras sin sentido en una especie de \u00abidioma horripilante\u00bb. Su ingreso en el Psiqui\u00e1trico fue obligatorio luego de revisar el alterado estado en que se encontraba\u2026 Los sedantes consiguieron calmar su alienaci\u00f3n y las cuatro semanas que permaneci\u00f3 bajo supervisi\u00f3n fueron ca\u00f3ticas: pesadillas recurrentes que se neg\u00f3 a revelar, neurosis y aislamiento. Evitaba la oscuridad y se mostr\u00f3 airado con el personal, augurando que lo estaban persiguiendo\u2026 Su comportamiento violento se resign\u00f3 tras dos semanas de aislamiento, comenzando a narrar sus alucinaciones y recuerdos reprimidos sobre el horror que sobrevino la madrugada del Viernes Santo. Las lagunas mentales eran plausibles y present\u00eda que no terminaba de contarme una verdad absoluta. La sangre encontrada en su ropa no era suya. Aquella enajenaci\u00f3n vino acompa\u00f1ada de reca\u00eddas depresivas y episodios de silencio mortuorio hasta que, cumpliendo un mes internado en el Psiqui\u00e1trico y sufriendo un accidente card\u00edaco tras un ataque vespertino, se atrevi\u00f3 a deglutir una modesta cantidad de cloro que derriti\u00f3 los tejidos de su es\u00f3fago y los vasos capilares de los pulmones, provocando una muerte espantosa y dolorosa. Ariel Betancourt dej\u00f3 tras su suicidio un extra\u00f1o manuscrito p\u00f3stumo que, junto con la recopilaci\u00f3n de las alucinaciones documentadas y las f\u00e1bulas desconcertantes que relat\u00f3\u2026 conforman un entramado tenebroso, cuya causa es imposible de desmentir como provocaci\u00f3n de una enfermedad mental hereditaria<br>o un trastorno de inestabilidad. Me he encargado de transcribir todo el documento con la mayor fidelidad posible a la memoria del difunto\u2026 La composici\u00f3n evoca un sentimiento extra\u00f1o que nos hace preguntarnos sobre la existencia incierta de convenciones c\u00f3smicas y las reminiscencias de un horror plasmado en las profundidades de la conciencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan su testimonio, durante sus a\u00f1os acad\u00e9micos discrep\u00f3 enormemente con las convenciones naturales influenciado por un grupo de vertiente pseudocient\u00edfica que estudiaba los conocimientos agonizantes de la astrolog\u00eda y la alquimia\u2026 integr\u00e1ndose a un s\u00e9quito de fan\u00e1ticos adoradores de dioses alien\u00edgenas que especulaban sobre exegesis metaf\u00edsicas y la prevalencia de antiguas criaturas mitol\u00f3gicas en un plano distante de nuestra concepci\u00f3n tridimensional. Se distanci\u00f3 un lustro de la secta hasta completar sus estudios universitarios y recibir una vacante en el municipio oriental de Ciudad Zamora\u2026 acumulando en los a\u00f1os venideros manuscritos relativos a las ciencias negras, experimentando con la hechicer\u00eda cabal\u00edstica y la proyecci\u00f3n de arcanos simb\u00f3licos en pentagramas de minerales bajo la influencia de metales planetarios. Ariel era un pragm\u00e1tico analista que desgajaba las leyes universales en minuciosos tratados sobre la ambivalencia de la vida, haciendo \u00e9nfasis en los procesos de metamorfosis qu\u00edmica y sustituci\u00f3n ps\u00edquica. Los primeros s\u00edntomas de su ves\u00e1nica alienaci\u00f3n se presentaron en creencias absurdas, como la sugesti\u00f3n sobre el intercambio de mentes y la posibilidad de integrar diversos animales en un pentagrama formulado adecuadamente\u2026 para la creaci\u00f3n de un ser quim\u00e9rico con los dones evolutivos de las especies sacrificadas. Lleg\u00f3 a jurar durante las entrevistas m\u00e9dicas que en su despacho se hallaban los restos momificados de estos h\u00edbridos nacidos de la conjuraci\u00f3n metaf\u00edsica, bajo condiciones estelares propicias, con la intersecci\u00f3n de una \u00abfuerza exterior\u00bb. Hab\u00eda confeccionado un extenso op\u00fasculo cient\u00edfico con las f\u00f3rmulas, medidas y circunstancias adecuadas para la preparaci\u00f3n de estos rituales\u2026 y comparti\u00f3 indebidamente su conocimiento con una ramificaci\u00f3n de un culto extra\u00f1o que adoraba a una deidad abominable y et\u00e9rea conocida como \u00abOdrareg\u00bb. Esta secta, conformada por personas corrientes que ejerc\u00edan sus libertades individuales a plena luz solar, se congregaban en aquelarres nocturnos cada cierto tiempo en un escondrijo remoto de la sierra\u2026 para adorar con c\u00e1nticos y sacrificios al Dios innominable, habitante de una regi\u00f3n desconocida del firmamento. Los relatos de diablos arracimados en las altiplanicies monta\u00f1osas no eran del todo falsas\u2026 y el estudioso Ariel hall\u00f3 refugio en aquella secta para sus ideas desconcertantes sobre el destino incierto de la humanidad, las metodolog\u00edas arcanas sobre la evocaci\u00f3n de entidades infrahumanas y la metempsicosis como mecanismo de purificaci\u00f3n espiritual.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante meses realiz\u00f3 emp\u00edricamente los ceremoniales y estudi\u00f3 las interpretaciones de las Tablillas Invisibles, confeccionadas por las manos de posesos durante el Primer Ritual de Descenso que convoc\u00f3 a Odrareg a nuestro plano material. La entidad era descrita como un p\u00f3lipo cartilaginoso de membrana f\u00e9tida, habitante de un espacio liminal donde no exist\u00edan restricciones espaciales\u2026 en una abluci\u00f3n de la alevos\u00eda pecaminosa que interced\u00eda en la voluntad humana como un reflejo de su misma naturaleza. Se presentaba en los sue\u00f1os de sus \u00abElegidos\u00bb, manifest\u00e1ndose bajo mil formas temibles\u2026 e insuflando pensamientos y dones m\u00edsticos como armas de doble filo. Sus adoradores lo consideraban una fuerza ca\u00f3tica en el tejido de la realidad\u2026 con la que se serv\u00edan para alterar conceptos preestablecidos y alcanzar premisas que otros dioses ciegos e impotentes eran incapaces de proveer a sus adeptos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ariel Betancourt se hab\u00eda fundido en la Secta de Odrareg como el engranaje necesario que hac\u00eda funcionar una m\u00e1quina colosal\u2026 ense\u00f1ando los Grandes Misterios y aprendiendo de las Fuerzas Exteriores que dominaban esferas lejanas a la comprensi\u00f3n puritana. Pero el horror se avecinaba en su territorio como una p\u00fastula que extend\u00eda su gangrena infecciosa de forma irremediable\u2026 Sus experimentos alqu\u00edmicos de metamorfosis h\u00edbrida progresaban con la supervivencia de criaturas inenarrables, pues, en un principio, las estructuras org\u00e1nicas fusionadas sufr\u00edan un r\u00e1pido efecto delet\u00e9reo que arrastraba a los organismos a una muerte prematura; los estudios biol\u00f3gicos para la transmutaci\u00f3n de criaturas h\u00edbridas fueron reformulados y los compuestos a\u00f1adidos fueron medidos en incontables hip\u00f3tesis hasta dar con las proporciones correctas de azufre, carb\u00f3n, calcio y hierro imprescindibles para la uni\u00f3n de seres.<\/p>\n\n\n\n<p>El azufre chisporrote\u00f3 con una exhalaci\u00f3n de ascuas, estallando en una conflagraci\u00f3n \u00edgnea con un torbellino amarillo y naranja\u2026 El endriago se retorci\u00f3 con un grito cuasi humano que describi\u00f3 como un llamado de ultratumba, consumiendo el vello hirsuto, la carne y el hueso en un estr\u00e9pito voraz que esparci\u00f3 el hedor insoportable del pelo chamuscado. Ardi\u00f3 hasta que solo quedaron cenizas humeantes en un mont\u00edculo de carne pestilente y huesos ennegrecidos. Ariel confes\u00f3 que tras aquel suicidio social fue expulsado de la secta. Ignorantes de sus advertencias, los adeptos a\u00f1oraban un prop\u00f3sito horroroso, cuyo \u00fanico sendero era plausible gracias a los procedimientos escritos por Ariel Betancourt. Aquel fue el detonante de su locura, pues al d\u00eda siguiente se present\u00f3 al trabajo con un aspecto andrajoso y un hedor indescriptible que sus compa\u00f1eros asociaron con el pelo quemado. Dej\u00f3 de asistir a su puesto el Mi\u00e9rcoles de Ceniza para quedarse en casa, pues cre\u00eda que los sectarios planeaban robar sus op\u00fasculos y dedicarse a engendrar estos demonios quim\u00e9ricos.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante la v\u00edspera de la Candelaria, los ocultistas se prepararon para llevar a cabo el experimento m\u00e1s ingenioso de la mano de Ariel: trazando un eneagrama durante el plenilunio ante la presencia de f\u00f3rmulas pante\u00edstas como evocaci\u00f3n de rituales ancestrales. En el centro de la estrella de nueve puntas se juntaron tres corderos atados con hebras de cabello humano, servidas como ofrendas se hallaban cuencos rellenos de sangre, sal, azufre y carb\u00f3n molido. Esperaron a que el fulgor lunar ba\u00f1ara la foresta de altos cipreses y comenzaron el rito. Ariel transcribi\u00f3 la f\u00f3rmula en su manuscrito p\u00f3stumo junto con el s\u00edmbolo de un tri\u00e1ngulo relleno con tres llamas\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abOdrareg nevasor toson, elpmuc sartse unsedad niuqzem\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>La brisa se detuvo en lo alto de aquella loma septentrional, y una niebla rojiza descendi\u00f3 \u2014aunque el mismo Ariel fue incapaz de verla\u2014 mientras la temperatura bajaba\u2026 Los chillidos de los animales se volvieron insoportables mientras el contenido de los cuencos se consum\u00eda en jirones vaporosos y el c\u00edrculo dibujado desprend\u00eda incandescencia mortecina con el ulular de un viento fe\u00e9rico. Ariel puj\u00f3 un esfuerzo herc\u00faleo para no cerrar los ojos ante la impresi\u00f3n de los animales convirti\u00e9ndose en masas c\u00e1rnicas, en un amasijo indescriptible de huesos, v\u00edsceras y pulpa sangu\u00ednea\u2026 hasta adquirir la silueta escultural de un antropomorfo tric\u00e9falo y reculo, cubierto por una pelambre espesa y f\u00e9tida, cuya locomoci\u00f3n b\u00edpeda se ve\u00eda obstaculizada por sendas pezu\u00f1as deformes y varias patas que sobresal\u00edan del lomo, retorci\u00e9ndose con vida propia como gusanos. Las cabezas escudri\u00f1aban el mundo con un suspiro de inteligencia macabro\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Aquella figura mefistof\u00e9lica se irgui\u00f3 como un endriago del Averno, y su impresi\u00f3n horripilante consigui\u00f3 trastornar en Ariel todas sus ideas preconcebidas de seres perfectos y cuerpos inmortales. La Secta de Odrareg se sinti\u00f3 inmensamente fascinada por el cuerpo voluminoso de caracteres humanoides\u2026 mientras que el creador repudi\u00f3 su Opus Magnum como una encarnaci\u00f3n lujuriosa de las contravenciones naturales. Ariel repudi\u00f3 los ideales de la secta, y rabioso como un demonio iracundo, recogi\u00f3 un pu\u00f1ado de azufre y lo arroj\u00f3 a la quimera horripilante en un arrebato col\u00e9rico\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Marte! \u2014Ba\u00f1\u00f3 a la criatura velluda de patas protuberantes con el polvo amarillento\u2014. \u00a1Conmina al Gran Devorador!<\/p>\n\n\n\n<p>La situaci\u00f3n psic\u00f3tica del paciente se vio afectada enormemente en esos meses de claustro. Sus alucinaciones con persecuciones, cada vez que intentaba salir, y los traum\u00e1ticos insomnios inducidos por la deformaci\u00f3n de extra\u00f1os ruidos for\u00e1neos en su rancho\u2026 pudieron haber sido tratados con medicamentos, si no hubiera permanecido en el absoluto aislamiento. Ariel era un paciente con conceptos religiosos arraigados profundamente en su psique, los hechizos que los campesinos malinterpretaron debieron servir como placebos para su enajenaci\u00f3n\u2026 permitiendo su deambular por las sierras a altas horas de la noche y recorriendo las callejuelas durante el alba. Una mente trastornada cree firmemente en su propia concepci\u00f3n de lo que es real\u2026 sin importar lo absurdo que nos parezca como agentes externos. Ariel cre\u00eda que sus antiguos compa\u00f1eros de secta lo espiaban, y que mandaban \u00abfuerzas espirituales\u00bb para amedrentar su convicci\u00f3n. Puede que en esa enajenaci\u00f3n psic\u00f3tica haya quemado todos sus manuscritos y destrozado su colecci\u00f3n de espec\u00edmenes h\u00edbridos. Las laceraciones y los mordiscos en su cuerpo debieron ser provocados por encuentros desafortunados con animales salvajes durante sus excursiones nocturnas\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>La joven que desapareci\u00f3 en aquellos d\u00edas en el barrio y las otras desapariciones externas al caso, que solo conminan en las fechas, puede que no involucren directamente el propio caso de Arial, pero\u2026 se han comprometido con las revelaciones que el hombre dej\u00f3 en su legajo de textos. \u00bfQui\u00e9n sabe qu\u00e9 secretos fue incapaz de revelarnos, siquiera en los estados m\u00e1s febriles provocados por los sedantes? La alienaci\u00f3n del hombre progres\u00f3 a medida que iba acerc\u00e1ndose su holocausto\u2026 Los casos de gallineros destrozados y perros heridos resultan inexplicables, si no tomamos en cuenta lo que Arial encontr\u00f3 en lo profundo de la sierra durante la noche del aquelarre. Es cierto que esa regi\u00f3n es pat\u00edbulo de leyendas referentes a extra\u00f1as procesiones de brujos con t\u00fanicas negras\u2026 pero siempre ha sido fantas\u00eda mezclada con rumores campesinos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ariel tem\u00eda que la v\u00edspera del Viernes Santo fuera festividad de un ritual en las lomas negras de la sierra silenciosa\u2026 as\u00ed que explor\u00f3 con antelaci\u00f3n en busca de indicios guiado por los \u00abesp\u00edritus chocarreros\u00bb que pululaban las estepas silvestres en forma de duendecillos fe\u00fachos. Para ese entonces, la superstici\u00f3n esot\u00e9rica hab\u00eda consumido al contador pragm\u00e1tico que registraba ordenanzas municipales y aconsejaba con recortes presupuestarios al consejo dirigido por el alcalde. Ariel Betancourt se hab\u00eda perdido en regiones siderales habitadas por fantas\u00edas gn\u00f3sticas y criaturas encantadas; ataviado en una t\u00fanica de pordiosero y un collar de falanges que se extravi\u00f3 en las monta\u00f1as arcillosas\u2026 La barba desgre\u00f1ada, el rostro ampuloso y las entradas de una calvicie insufrible hab\u00edan sumado d\u00e9cadas a su rostro hura\u00f1o y taciturno. Los vecinos dec\u00edan que la locura lo impulsaba a conversar con las serpientes, y m\u00e1s de un borracho lo hab\u00eda confundido con un perro salvaje cuando imitaba grotescamente su trote cuadr\u00fapedo al perderse en el follaje\u2026 Una semana antes de la tragedia, unos ganaderos espantados avistaron un animal extra\u00f1o que escal\u00f3 a lo alto de un cocotero como una cucaracha de horrible proporci\u00f3n, y se columpi\u00f3 de las palmeras como un murci\u00e9lago escalofriante. El mismo Ariel no aclar\u00f3 estos comportamientos exc\u00e9ntricos ni en sus memorias p\u00f3stumas\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Las \u00faltimas p\u00e1ginas de su manuscrito p\u00f3stumo fueron escritas en desorden ves\u00e1nico, como si su autor fuera infinitamente aterrorizado por aquellos recuerdos espectrales. Las palabras extra\u00f1as conforman un texto ininteligible y algunas oraciones pierden todo sentido\u2026 Aun as\u00ed, no pude evitar sudar de sopor mientras le\u00eda aquel pasaje que, para m\u00ed, es el m\u00e1s horripilante de toda su historia.<\/p>\n\n\n\n<p>La noche del Jueves Santo, Ariel Betancourt hab\u00eda ingerido una cantidad notable de analg\u00e9sicos para aliviar el escozor de las contusiones producidas por sus persecuciones nocturnas. Present\u00eda que el Culto de Odrareg planeaba un rito aquella v\u00edspera durante la Hora del Diablo: aquel momento en que se disolv\u00eda la frontera entre los mundos y los seres allende al espacio posaban sus tent\u00e1culos viscosos en las puertas ignominiosas del \u00abPl\u00e9roma\u00bb \u2014investigu\u00e9 aquella palabra sin hallar respuestas coherentes\u2014, solamente retenidos por las Leyes Universales de Adonai.<\/p>\n\n\n\n<p>Una luna glaciar alumbr\u00f3 los senderos traicioneros plagados de matorrales y depresiones erosionadas. Como temi\u00f3, escuch\u00f3 el barullo de los c\u00e1nticos y el salitre del rito con un candor indescriptible que fue in crescendo a medida que urd\u00eda en los zarzales espinosos y los cipreses frondosos, que conformaban un ej\u00e9rcito rugoso sobre la alfombra de hojas marchitas. Los fuegos fatuos de una hoguera alimentada por maderos ceremoniales iluminaban las superficies con inquietantes formas retorcidas\u2026 y la salmodia et\u00e9rea de aquella letan\u00eda lo envolv\u00eda como una usurpaci\u00f3n de gusanos cadav\u00e9ricos. Ariel evoc\u00f3 la presencia de arc\u00e1ngeles para guarecerse de los terrores que revoloteaban en la penumbra\u2026 asomando su rostro entre la espesa foresta para descubrir un claro iluminado por el espect\u00e1culo \u00e1mbar de unas llamas soeces. La Secta de Odrareg se hab\u00eda congregado para celebrar el rito durante el plenilunio\u2026 con el eneagrama pulido en el suelo con tiza blancuzca, y los glifos r\u00fanicos que escudaban el c\u00edrculo m\u00e1gico en sartas mal\u00e9ficas, que rememoraban epifan\u00edas pret\u00e9ritas y arcanos inmemoriales cantados por batracios antediluvianos. El festival dionis\u00edaco hab\u00eda comenzado con la conjuraci\u00f3n metaf\u00edsica y el ralear de las velas rutilantes como estrellas suspendidas\u2026 Ariel constat\u00f3 que la joven desaparecida yac\u00eda desnuda en una especie de trance, ofrecida en el ritual junto a una larga serpiente moteada enroscada en su pierna y una cabra blanca de cuernos torcidos degollada en su regazo. Los experimentos con seres humanos eran territorio inmoral, aunado al sacrilegio y la blasfemia de los llamados Magos Negros. Se ofrec\u00edan copiosas cantidades de azufre, carb\u00f3n, calcita y otros minerales ajenos a la f\u00f3rmula predilecta. Uno de los sectarios m\u00e1s oscuros se adelant\u00f3 al eneagrama acompasado por el vibrato enervante de las gargantas\u2026 y por primera vez, Ariel fue capaz de ver la niebla roja que descend\u00eda de la enramada mezcl\u00e1ndose con el fuero fe\u00e9rico de la naturaleza. Sinti\u00f3 un vendaval escalofriante transportando un c\u00famulo de pensamientos y\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abOdrareg nevasor toson, elpmuc sartse unsedad niuqzem\u00bb. Escribi\u00f3 con letra apresurada\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Aquellas palabras cr\u00edpticas ejercieron un poder sobrenatural en el c\u00edrculo m\u00e1gico, evaporando el contenido de los recipientes en jirones tentaculares y envolviendo con parsimonia la metamorfosis en un sudario escarlata. Durante unos minutos terribles contempl\u00f3 el horror\u2026 hasta que del vapor nacarado y sangu\u00edneo emergi\u00f3 una Gorgona indescriptible. Una quimera inenarrable cuajada por l\u00edmites innominables: era prominente y maciza, de joroba velluda y torso antropomorfo adherido a una estructura ofidia alargada y manchada. La cabeza era un amasijo horripilante con cuernos retorcidos, rostro hundido y chotuno de ojos enfermizos\u2026 y desprovista de labios con los colmillos rezumantes. Sus brazos nervudos eran peludos, rematados en zarpas. Ol\u00eda a esti\u00e9rcol y putrefacci\u00f3n\u2026 rectando sobre su vientre con un repulsivo movimiento. Ariel hab\u00eda perdido la cordura, y su imaginaci\u00f3n vaticinaba que estos ocultistas a\u00f1oraban alcanzar un cuerpo perfecto para migrar su conciencia ante la espera del resurgimiento de los dioses, que ocurrir\u00eda millones de a\u00f1os tras la extinci\u00f3n humana y su reemplazo por ar\u00e1cnidos cartilaginosos. El lun\u00e1tico cre\u00eda en la migraci\u00f3n de la conciencia como un medio para alcanzar la inmortalidad\u2026 as\u00ed como los sabios babil\u00f3nicos que se convirtieron en vampiros para continuar estudiando las ciencias m\u00e1s all\u00e1 de la vida mortal.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquella escena debi\u00f3 representar la apoteosis de la locura de Ariel Betancourt. Perdido en las sierras y gritando como un desquiciado, enfrentado a un horror h\u00edbrido que se retorc\u00eda en cumbres siniestras\u2026 El texto subsiguiente es ininteligible, salpicado de conjuraciones a los planetas y los extra\u00f1os seres metaf\u00edsicos que pululaban su gnosis ps\u00edquica. El reporte meteorol\u00f3gico de aquella noche era pac\u00edfico y despejado, habitual para el verano oriental\u2026 pero los testimonios de nubes tormentosas y el estallido del rel\u00e1mpago que despert\u00f3 al vecindario representaron un hecho inexplicable. Los perros aullaron con aflicci\u00f3n mientras soplaba una brisa mef\u00edtica y los remolinos negros estremecieron las copas de los \u00e1rboles y batieron las techumbres de los ranchos. El resplandor cegador que cay\u00f3 del cielo es otro elemento extra\u00f1o en este esquema\u2026 El delirante hombre hab\u00eda plasmado en el papel f\u00f3rmulas matem\u00e1ticas con un enigm\u00e1tico c\u00f3dice de puntos, c\u00edrculos y glifos r\u00fanicos; dibujando estrellas puntiagudas y garabatos geom\u00e9tricos. El fogonazo ensordecedor fue la culminaci\u00f3n del horror en aquella noche santa\u2026 Ariel escribi\u00f3 que fue perseguido por un horror antes de caer a un riachuelo que lo arrastr\u00f3 hasta una laguna. Incontables horas se hall\u00f3 corriendo y gritando en la foresta hasta que fue encontrado delirando en la plaza\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>El polic\u00eda que lo detuvo vio sangre en su t\u00fanica deshilachada, impregnada por una pestilencia de carne chamuscada y azufre. La revisi\u00f3n m\u00e9dica descubri\u00f3 que la mayor\u00eda de la sangre en sus ropas no era suya\u2026 encontrando rasgu\u00f1os profundos en sus costillas y secciones del cuero cabelludo quemadas; as\u00ed como una aparente condici\u00f3n de envejecimiento prematuro producido por un extenuante estr\u00e9s, decolorando su pelo casta\u00f1o en una mata blanca y quebradiza. Su rostro era enfermizo y catat\u00f3nico, gritando asustado sobre una \u00abcosa\u00bb que hab\u00eda aparecido el Viernes Santo y desaparecido en las profundidades de la sierra. El documento sobre el interrogatorio relativo a la joven desaparecida provoc\u00f3 reacciones incontrolables de sopor en Ariel, que determinaron su diagn\u00f3stico de alienado\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Tras ser procesado en el Psiqui\u00e1trico intent\u00f3 advertir a los doctores hasta darse por vencido, como relata en las anotaciones finales de su manuscrito. Los sedantes no pod\u00edan escindir completamente su terror y desesperaci\u00f3n\u2026 La neurosis se agrav\u00f3 enormemente y desconfiaba de cada persona en el asilo. Las recurrentes pesadillas y alucinaciones con los \u00abhorrores invisibles\u00bb enviados por la Secta de Odrareg eran secuelas irreparables del trauma.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquella psicosis era contagiosa entre las enfermeras supersticiosas, como suele ocurrir en los sanatorios que ocupan trastornados videntes o m\u00e9diums enloquecidos. Hab\u00eda que tener pensamiento cr\u00edtico para no sucumbir ante las certezas de los locos que convenc\u00edan a las enfermeras de tener poderes ps\u00edquicos. Ariel Betancourt sol\u00eda sentarse a meditar en una esquina de su habitaci\u00f3n, perdi\u00e9ndose por horas en un espacio imaginario que se negaba a detallar con los doctores\u2026 En los turnos de vigilancia nocturna comenzaron a ocurrir sucesos desconocidos que los guardianes achacaron al insomnio y la sugesti\u00f3n. Es cierto que los ataques ansiosos parec\u00edan agravarse durante noches abundantes de manifestaciones extra\u00f1as\u2026 Las c\u00e1maras de seguridad grabaron puertas abrirse sin corrientes de aire posibles y luces difuminadas volando en la periferia. Una enfermera lleg\u00f3 a encontrarse con un ser diminuto y espeluznante en los ba\u00f1os, pero al revisar las c\u00e1maras no hallaron nada. Atender a Ariel Betancourt se convirti\u00f3 en tab\u00fa por sus susurros aterradores y sus conversaciones referentes a temas m\u00edsticos que desembocaban en proclamaciones de idiomas desconocidos\u2026 pidiendo que lo soltaran, exclamando que nunca volver\u00eda a la civilizaci\u00f3n tras terminar su deber. Su propia salud se vio comprometida con el ataque vespertino que complic\u00f3 el bombeo de su coraz\u00f3n\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>La sugesti\u00f3n jug\u00f3 en su contra, martirizado por un maleficio de magia negra que la secta conjur\u00f3 para matarlo. Advirti\u00f3 en la \u00faltima l\u00ednea que los extra\u00f1os seres vendr\u00edan para torturar su esp\u00edritu, si no era liberado por los Elementos\u2026 y que deb\u00edan sumergir su cuerpo en \u00e1cido para evitar que volviera a levantarse. No sabemos c\u00f3mo consigui\u00f3 el recipiente de cloro, o si sus \u00faltimos momentos fueron tan horripilantes como determinaron los forenses encargados de su autopsia. El extra\u00f1o manuscrito de Ariel Betancourt es un enigma incognoscible de la naturaleza humana y las creencias incomprensibles\u2026 Puede que toda esa f\u00e1bula de dioses monstruosos y cultos dedicados a las ramas negras de la ciencia sean producto de su locura. Espero que alg\u00fan d\u00eda podamos explicar las desapariciones personales en la sierra y los casos de ganado descuartizado por animales extra\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Los campesinos saben cosas que los agentes ignoran y, a veces, los camioneros en las carreteras atropellan seres anormales que violan las leyes naturales. Espero que lo que haya aparecido en la sierra durante la v\u00edspera del Viernes Santo muriera con la imaginaci\u00f3n enloquecida de Ariel Betancourt\u2026 y que los m\u00e9dicos de este sanatorio no hayamos cometido un grave error al ignorar las advertencias de uno m\u00e1s de estos desdichados reclusos.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/gerardo-steinfeld\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\">*Premio del Concurso para Autores In\u00e9ditos de Monte \u00c1vila, Menci\u00f3n Narrativa (2024)<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gerardo Steinfeld El extra\u00f1o manuscrito de Ariel Betancourt La muerte de Ariel Betancourt en el Hospital Psiqui\u00e1trico de Ciudad Zamora es uno de los enigmas sin resolver m\u00e1s desconcertantes de nuestra historia, as\u00ed como las desapariciones de esas fechas que fueron irremediablemente aisladas del asunto. 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