{"id":16401,"date":"2025-06-03T17:24:31","date_gmt":"2025-06-03T21:54:31","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=16401"},"modified":"2025-08-03T16:00:14","modified_gmt":"2025-08-03T20:30:14","slug":"dialogo-abierto-con-salvador-garmendia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/dialogo-abierto-con-salvador-garmendia\/","title":{"rendered":"Di\u00e1logo abierto con Salvador Garmendia"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><strong>Gabriel Jim\u00e9nez Em\u00e1n<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\">\n<p><strong>He estado perseguido continuamente por la poes\u00eda<\/strong><\/p>\n<cite><strong>Salvador Garmendia<\/strong><\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p><strong>Salvador Garmendia<\/strong>, uno de los referentes notables de la novela y del <strong>cuento hispanoamericanos del siglo XX, fue uno de mis maestros y gran<\/strong> amigo. Le conoc\u00ed en M\u00e9rida en el a\u00f1o 1972, cuando yo cursaba estudios de Letras en la Universidad de los Andes; sol\u00eda frecuentarlo en las oficinas de la revista \u201cActual\u201d, en el conocido edificio administrativo de la ULA, donde tambi\u00e9n estaban la Galer\u00eda La Otra Banda, el Departamento de Cine y de Radio de la Universidad, y en la planta baja el grato cafet\u00edn \u201cOhm 2000\u201d donde nos d\u00e1bamos cita artistas, escritores, cineastas, m\u00fasicos y gente de la cultura para compartir con profesores y estudiantes. Recuerdo que Salvador viv\u00eda a pocas cuadras de all\u00ed con su mujer Amanda, en el edificio \u201cHermes\u201d, situado diagonal a la plaza Bol\u00edvar de M\u00e9rida, donde \u00edbamos a visitarlo con frecuencia. Por entonces, la capital andina era una de las ciudades m\u00e1s culturalmente activas del pa\u00eds; adem\u00e1s de su prestigiosa Universidad hab\u00eda un ambiente bohemio, fresco, repleto de actividades deportivas y tur\u00edsticas que donaban a la ciudad una fisonom\u00eda extraordinaria, complementada por su extraordinario clima, la cordillera con sus picos nevados y otros paseos y lugares de esparcimiento \u00fanicos en el pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>Salvador Garmendia fue figura central de la narrativa venezolana; articulista, cronista, escritor de guiones para televisi\u00f3n y cine, ganado tambi\u00e9n a las tertulias, a decir cuentos y an\u00e9cdotas con las cuales nos hacia re\u00edr a carcajadas, y ello lo convertir\u00eda tambi\u00e9n en un narrador oral de extraordinaria dimensi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s de su conocido ciclo de novelas sobre la ciudad compuesto por <em>Los peque\u00f1os seres<\/em> (1959), <em>D\u00eda de ceniza <\/em>(1964), <em>Los habitantes <\/em>(1961), <em>La mala vida <\/em>(1968) y <em>Los pies de barro<\/em> (1973), Salvador tambi\u00e9n es autor de un prominente conjunto de vol\u00famenes de cuentos, entre los cuales destacan <em>Doble fondo<\/em> (1965), -el primero de sus libros que yo le\u00ed-, luego <em>Difuntos, extra\u00f1os y vol\u00e1tiles<\/em> (1970); luego, la colecci\u00f3n de <em>Los escondites<\/em> (1972), por la cual recibir\u00eda el Premio Nacional de Literatura. De ah\u00ed en adelante, su producci\u00f3n cuent\u00edstica desplegar\u00eda su poder, alcanzando los importantes t\u00edtulos <em>Memorias de Altagracia<\/em> (1974), <em>El inquieto Anacobero, <\/em>&nbsp;<em>El brujo h\u00edpico y otros relatos<\/em> (1979),<em> Enmiendas y atropellos (1979), El \u00fanico lugar posible <\/em>(1981), <em>Hace mal tiempo afuera <\/em>(1986),<em> La casa del tiempo <\/em>(1986)<em>, Cuentos c\u00f3micos <\/em>(1991), <em>La gata y la se\u00f1ora<\/em> (1991) y <em>La media espada de Amad\u00eds<\/em> (1998), am\u00e9n de las numerosas cr\u00f3nicas que publicaba en revistas como \u201cEl s\u00e1dico ilustrado\u201d y en el Diario de Caracas; otra colecci\u00f3n de cr\u00f3nicas publicada en la ULA bajo el t\u00edtulo de <em>La vida buena<\/em> (1995) y una buena cantidad de cuentos para ni\u00f1os, g\u00e9nero del cual dec\u00eda era el m\u00e1s dif\u00edcil. Acerca de algunos de \u00e9stos escrib\u00ed ensayos en su momento: sobre su libro de microrrelatos <em>Hace mal tiempo afuera<\/em> (donde me dedica uno); sobre su novela <em>D\u00eda de ceniza, <\/em>y un pr\u00f3logo para una colecci\u00f3n de sus cuentos realizada para Monte \u00c1vila Editores bajo el t\u00edtulo de <em>El inquieto Anacobero<\/em> <em>y otros relatos (2004) <\/em>que realizara su compa\u00f1era Elisa Maggi. Fue conocida la amistad y admiraci\u00f3n que Salvador tuvo hacia Daniel Santos, uno de los boleristas m\u00e1s importantes del caribe, a quien apodaban \u201cel inquieto Anacobero\u201d; Salvador escribi\u00f3 un relato basado en la figura bohemia y trasgresora del cantante, que caus\u00f3 un esc\u00e1ndalo en la moral p\u00fablica oficial, y Salvador fue llevado al banquillo de los acusados, como un Gustave Flaubert cualquiera.<\/p>\n\n\n\n<p>En uno de aquellos d\u00edas meride\u00f1os, los amigos de la revista \u201cZona Franca\u201d en la Universidad de Carabobo, en Valencia, me llamaron para preguntarme si pod\u00eda hacerle una entrevista a Salvador Garmendia, y acept\u00e9 con mucho gusto. En este di\u00e1logo abierto, como podr\u00e1n ver, le inquir\u00ed sobre la naturaleza de sus personajes en sus primeras novelas, sobre su posici\u00f3n ante el pa\u00eds y la sociedad, sus influjos literarios y sus comienzos en la literatura.<\/p>\n\n\n\n<p>De m\u00e1s est\u00e1 decir que Salvador no s\u00f3lo nos acompa\u00f1\u00f3 en nuestras correr\u00edas por M\u00e9rida, sino que tambi\u00e9n, cuando decidi\u00f3 fijar su residencia en Caracas para trabajar all\u00ed en radio y televisi\u00f3n, yo coincid\u00ed con \u00e9l. Ya estaba yo bastante cansado del ambiente ideologizado y profesoral de la Escuela de Letras en la ULA, y aprovech\u00e9 la oportunidad de irme a Caracas a trabajar en la revista \u201cImagen\u201d del Consejo Nacional de la Cultura, donde trab\u00e9 amistad con un nutrido grupo de escritores que se reun\u00edan en torno a la \u201cRevista Nacional de Cultura\u201d e \u201cImagen\u201d, como El\u00ed Galindo, Eleazar Le\u00f3n, Luis Sutherland, William Osuna, V\u00edctor Valera Mora y Caupolic\u00e1n Ovalles, donde fung\u00edan de maestros tutelares Vicente Gerbasi, Francisco P\u00e9rez Perdomo, Baica D\u00e1valos, Mahfud Massis y Jos\u00e9 Vicente Abreu, aparte de reconocidos artistas de esa \u00e9poca como \u00c1ngel Ramos Giugni, Hugo Baptista, Oswaldo Vigas, Santiago Pol y Alirio Palacios. Se podr\u00e1n imaginar algunos lectores que, con semejante escuela cotidiana, no iba yo a andar yo por ah\u00ed buscando profesores en aulas de clase, cuando pod\u00eda encontrarlos en la propia vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Para m\u00e1s colmo, andando una vez por Sabana Grande, en Caracas, ca\u00ed arrobado a los pies de Mar\u00eda Elena Maggi, quien a su vez es hermana de Elisa (la Negra) Maggi, la mujer de Salvador. De modo que me mud\u00e9 para la casa de las Maggi, y Salvador se convirti\u00f3 en mi nuevo gu\u00eda literario; de mi uni\u00f3n con Mar\u00eda Elena naci\u00f3 mi hija Claudia, quien consider\u00f3 luego a Salvador como a una especie de abuelo materno, pues Mar\u00eda Elena lo ten\u00eda tambi\u00e9n como a un padre.<\/p>\n\n\n\n<p>All\u00ed en la urbanizaci\u00f3n Chuao, en Caracas, Salvador trotaba, llevaba su perrita a pasear o iba conmigo caminando a buscar cervezas para el almuerzo, en el centro comercial m\u00e1s cercano. Ah\u00ed tambi\u00e9n fui testigo de la disciplina de Salvador, quien cumpl\u00eda un horario fijo: toda la ma\u00f1ana escrib\u00eda guiones directamente en la m\u00e1quina o la computadora, y por las tardes sus novelas o cuentos en gruesos cuadernos, un verdadero monstruo de trabajo. Desde all\u00ed de Chuao, de cuando en cuando, tambi\u00e9n nos moviliz\u00e1bamos hacia otras regiones literarias del interior de Venezuela como Lara o Yaracuy, donde la fiesta continuaba al encuentro de escritores como Elisio Jim\u00e9nez Sierra (mi padre), Rafael Z\u00e1rraga, Orlando Pichardo o \u00c1lvaro Montero, con quienes Salvador mantuvo siempre una cordial cercan\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>La presente entrevista tuvo lugar en M\u00e9rida, en el apartamento de un amigo en el a\u00f1o de 1974, cuando Salvador contaba 46 a\u00f1os y yo 24. La transcribo ahora para actualizarla y ofrecerla a los lectores del siglo XXI, buscando tambi\u00e9n rendir un homenaje a este gran escritor nuestro, a este amigo y maestro literario a quien consider\u00e9 siempre el m\u00e1s grande, humilde y aut\u00e9ntico de todos, celebrando la suerte de haberlo conocido y tenido tan cerca durante tanto tiempo, disfrutando de su generosidad, de su buen trato, de su comprensi\u00f3n y de su inteligencia jocosa. Bendigo tu memoria, padre m\u00edo, Salvador.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">G.J.E.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Di\u00e1logo<\/strong> <strong>abierto<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p><strong>Gabriel Jim\u00e9nez Em\u00e1n<\/strong>. &#8211; -Hemingway dec\u00eda que las entrevistas le hac\u00edan perder el tiempo; Garc\u00eda M\u00e1rquez las toma solo como un juego, hasta el punto de contradecirse dando respuestas diferentes a una misma pregunta; a Neruda realmente le sacaban de quicio; Truman Capote dijo una vez que le gustaba m\u00e1s contestar buenas entrevistas que escribir. \u00bfQu\u00e9 opinas de las entrevistas?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Salvador Garmendia. <\/strong>&nbsp;-Yo con las entrevistas tengo m\u00e1s bien un criterio de solidaridad con el entrevistador, solidaridad que ellos retribuyen luego con un poco de publicidad que tambi\u00e9n es interesante para nosotros. De modo que nos compensamos en esto: nos quitan un poco de tiempo, nos dan un poco de publicidad y por ah\u00ed nos arreglamos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>GJE<\/strong>. &#8211; -Recientemente le\u00ed que la edici\u00f3n h\u00fangara de <em>Los peque\u00f1os seres<\/em> se hab\u00eda agotado en dos meses. Asimismo, es sabido que <em>D\u00eda de ceniza<\/em> y <em>Los pies de barro, <\/em>especialmente, han tenido enorme difusi\u00f3n continental. Es decir, t\u00fa est\u00e1s por Venezuela a la vanguardia literaria de Am\u00e9rica, cosa que no ocurre con otros excelentes narradores y poetas de aqu\u00ed. \u00bfQu\u00e9 opini\u00f3n te merece esta situaci\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>SG.-<\/strong> -Eso se debe a un poco de suerte por un lado, y de tenacidad por el otro; te das cuenta de que mi primer libro, <em>Los peque\u00f1os seres<\/em>, se public\u00f3 en 1959, cuando justamente la dieron el Premio Municipal de Literatura. Ya ese mismo hecho, el de aparecer publicado, no dej\u00f3 de ser un poco de suerte, porque fue justamente el a\u00f1o despu\u00e9s de la ca\u00edda de P\u00e9rez Jim\u00e9nez cuando se despert\u00f3 un nuevo ambiente, una nueva atm\u00f3sfera en el pa\u00eds. De pronto la gente joven comenzaba a trabajar, a publicar sus cosas, y hab\u00eda tenido una actitud responsable y seria en la lucha contra P\u00e9rez Jim\u00e9nez. Esa gente tuvo oportunidad de salir al p\u00fablico con cierta aureola; eso por supuesto provoc\u00f3 un ambiente favorable para que una novela reci\u00e9n publicada recibiera el premio municipal de prosa, un premio que, casi sin ninguna excepci\u00f3n, hasta ese momento, estaba consagrado a figuras de trayectoria, ya catalogados en el pa\u00eds como escritores nacionales; resultaba entonces algo raro que un escritor joven, que acababa de publicar su libro, ganara el premio municipal de prosa, y sin duda eso se debi\u00f3 al ambiente, al momento particular que viv\u00eda el pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>-Bueno, eso al comienzo, Yo te dec\u00eda: algo de tenacidad, porque desde entonces yo he continuado publicando libros; he insistido en publicar, en escribir continuamente, y es natural que estos libros fueran tomando \u00e9xito; es decir, <em>Los peque\u00f1os seres<\/em> no fue un libro aislado que se public\u00f3 hace cuatro a\u00f1os y que el lector olvida, fue un libro que no se qued\u00f3 atr\u00e1s, sino que produjo otros que sin duda fueron despertando inter\u00e9s en el lector.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>GJE.<\/strong> -\u00bfQu\u00e9 cambios fundamentales \u2013y exc\u00fasame lo conceptual de la pregunta- podr\u00edas enunciar en la din\u00e1mica creadora desde <em>Los peque\u00f1os seres<\/em> hasta <em>Los pies de barro<\/em>?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>SG.<\/strong>&#8211; -Yo no creo que haya habido cambios fundamentales en mi literatura desde la aparici\u00f3n de <em>Los peque\u00f1os seres<\/em>; m\u00e1s bien pienso que ha habido una especie de evoluci\u00f3n progresiva, lenta, gradual\u2026 mis libros est\u00e1n llenos y a veces recargados de obsesiones, cosas en las que yo insisto continuamente; estas obsesiones son como pistas que me llevan a descubrir un poco la realidad, y a penetrar cada vez m\u00e1s adentro y alcanzar zonas nuevas del mundo, de los seres humanos y de la sociedad que a mi particularmente me interesan; yo sigo esas huellas, esas pistas que yo he ido marcando, insisto en ellas tratando de llegar a conclusiones m\u00e1s definitivas, por eso me he aferrado a esos procedimientos que se repiten, a esos personajes que vuelven a aparecer en otro libro, en otras circunstancias, con otros nombres, pero que a veces son los mismos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>GJE<\/strong>. -He sabido que tu pr\u00f3ximo libro, <em>Memorias de Altagracia<\/em>, ser\u00e1 enmarcado en un contexto diferente del de la ciudad, que se trata de historias desarrolladas en un ambiente m\u00e1gico de provincia, en el Barquisimeto de a\u00f1os atr\u00e1s. \u00bfPodr\u00eda implicar esto un capitulo nuevo e inusitado en tu obra, un aspecto que reci\u00e9n ahora comenzar\u00edas a trabajar?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>SG.<\/strong> -F\u00edjate que esto incide directamente en lo que est\u00e1bamos hablando. Este libro \u2013ya lo leer\u00e1s cuando aparezca- podr\u00eda parecer un salto, una etapa diametralmente distinta, nueva en mi trabajo. Sin embargo, no es as\u00ed; porque si t\u00fa observas los libros anteriores, encuentras que empieza a asomarse ese mundo desde el principio, es decir, los personajes de mis novelas viven en Caracas y reaccionan en una realidad que es la capital; sin embargo, ellos siempre van hacia atr\u00e1s, buscan un pasado y tratan de encontrar alg\u00fan hilo que les permita establecer una cierta coherencia en su existencia, una cierta explicaci\u00f3n de por qu\u00e9 est\u00e1n vivos, de por qu\u00e9 existen, de por qu\u00e9 hacen lo que hacen todos los d\u00edas, y al mirar hacia atr\u00e1s encuentran esos rasgos de la infancia \u2013que es mi infancia, no queda m\u00e1s remedio- y que asoman all\u00ed como peque\u00f1os brotes que no se desarrollan, que apenas nacen; luego en libros posteriores esa zona especial se va enriqueciendo, va creciendo, se va expandiendo m\u00e1s. Ya en <em>Los pies de barro<\/em> esa zona cubre un buen espacio de la novela; la novela est\u00e1 bastante penetrada de m\u00e1s vueltas al pasado, de esas evocaciones, de una zona un poco indecisa de la infancia donde aparece la magia, el misterio, el sue\u00f1o, de todo aquello que nos desapareci\u00f3 de las manos en un momento dado, y que quiz\u00e1s sea para nosotros lo fundamental. Este libro aparece justamente cuando por primera vez yo me alejo del pa\u00eds por largo tiempo, paso un a\u00f1o en Espa\u00f1a, y se cierra esa especie de perspectiva de que siempre se habla con respecto al pa\u00eds, y con respecto a uno mismo, cuando se encuentra con una realidad que no es la nuestra, y que en muchos aspectos es diametralmente distinta. Una vez en Espa\u00f1a, encontr\u00e9 que esa zona que apenas se hab\u00eda entrevisto, y en la cual no me hab\u00eda atrevido a penetrar totalmente, se me iluminaba de golpe, y me vi con los recursos y con los instrumentos en la mano para acometerla en seguida, en forma total. De ah\u00ed entonces que escrib\u00ed estas <em>Memorias de Altagracia<\/em>, que est\u00e1n totalmente en la atm\u00f3sfera de la infancia.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>GJE.<\/strong> -\u00bfQu\u00e9 podr\u00edas decirnos de tu primera obra, publicada en Barquisimeto hace muchos a\u00f1os, creo que en la Asociaci\u00f3n Mosquera Su\u00e1rez?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>SG.<\/strong> -A ese libro, llamado <em>El parque,<\/em> lo recuerdo muy vagamente, no te podr\u00eda hablar de \u00e9l, pero estoy seguro de que en ese peque\u00f1o libro est\u00e1n presentes estas obsesiones de que te habl\u00e9, las cuales contin\u00faan desarroll\u00e1ndose en mis trabajos posteriores. Pero lo que muy vagamente recuerdo de esta novelita, es que se hallan all\u00ed los g\u00e9rmenes de esos personajes que yo demarqu\u00e9 despu\u00e9s con m\u00e1s fuerza.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>GJE.<\/strong> \u2013Pienso que el boom, la publicidad, los esquematismos tem\u00e1ticos que imponen a veces las ideolog\u00edas, y especialmente muchos soci\u00f3logos, han contribuido a oscurecer los alcances reales de la literatura hispanoamericana. \u00bfNo crees que existe un descuido de las dimensiones interiores del hombre, y por el contrario, por una exagerada pol\u00e9mica acerca de las formas?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>SG.<\/strong> -Creo que hay exageradas pol\u00e9micas de todo, no solamente de formas. Se ha especulado demasiado. Estamos en una \u00e9poca de excesivas especulaciones. Yo pienso que el mundo debi\u00f3 ser mucho m\u00e1s llevadero para un escritor hace cincuenta o cien a\u00f1os, cuando la cr\u00edtica no era esa especie de industria que es hoy; el escritor ten\u00eda sus zonas \u00edntimas y personales mucho m\u00e1s reservadas, cuando le era permitido escribir sin tanta interferencia y sin tantas exigencias continuas y compulsivas, como las que hoy sufre el escritor en todas partes del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211;Pienso que esto obedece mucho a los mecanismos de la industria de la comunicaci\u00f3n y de la informaci\u00f3n, que ya es un gigantesco aparato que est\u00e1 por encima de nosotros, y nos envuelve completamente. Ojal\u00e1 podamos volver a una situaci\u00f3n m\u00e1s sosegada para el escritor; ojal\u00e1 la creaci\u00f3n pudiera reservarse a una parte m\u00e1s \u00edntima de la persona, y estuviera menos lanzada al p\u00fablico y al exterior. Esto es inevitable, dada la \u00e9poca que vivimos. Sin embargo, yo no lo creo enteramente positivo.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211;Las excesivas especulaciones oscurecen la literatura, la complican, llenan de exigencias al escritor y coartan por completo su libertad. Es muy dif\u00edcil que un escritor hoy se sienta libre del todo, puesto que se ve demasiado rodeado de responsabilidades que \u00e9l tiene que afrontar, y a veces que acatar, en la literatura. Por eso pienso que viv\u00edan m\u00e1s felices o por lo menos m\u00e1s tranquilos, los escritores de hace un siglo, que los de hoy.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>GJE<\/strong>. -Hoy, por ejemplo, muchos cr\u00edticos se han enfrascado en un problema de terminolog\u00eda. Pongamos por caso, la archirrepetida pol\u00e9mica de la \u201cliteratura comprometida\u201d, que ha terminado por cansarnos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>SG.<\/strong> -S\u00ed, el escritor siempre est\u00e1 comprometido, no quiere y no puede evitarlo. \u00c9l se siente comprometido con la sociedad, consigo mismo, con la vida\u2026 en otras \u00e9pocas el escritor particip\u00f3 m\u00e1s activamente en los procesos sociales y en la vida pol\u00edtica. Lo que pasa es que ahora hay m\u00e1s imposiciones. Entonces no se trata del hecho general de comprometerse, sino de comprometerse con determinada cosa, y a veces se ha llegado hasta la sutileza, y entonces se explota la conducta y la vida personal del escritor busc\u00e1ndole peque\u00f1as fallas, peque\u00f1os traspi\u00e9s para juzgarlo, para acosarlo a veces, cosa por lo dem\u00e1s absurda. Parece que se pretendiera que el escritor fuera una especie de superhombre que no tiene debilidades ni peque\u00f1eces, ni se le permite equivocarse ni vacilar en un momento dado, como si fuese una especie de ser escogido, perfecto.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211;El pol\u00edtico, por ejemplo, vive de equivocarse. Parece esta una virtud del pol\u00edtico: retractarse para tomar un nuevo camino, para iniciar una nueva empresa. En cambio. al escritor no se le permite: cuando un escritor por desgracia se equivoca, se hunde definitivamente, no tiene salvaci\u00f3n posible.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>GJE.<\/strong> &#8211; \u00bfC\u00f3mo fue que te decidiste a novelar, \u00bfqu\u00e9 te impuls\u00f3 a hacerlo?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>SG.<\/strong> -Me es imposible contestar \u2013al menos para m\u00ed&#8211; concretamente a esa pregunta. Sin embargo, te puedo asegurar, al menos hasta donde recuerde, que me sent\u00ed siempre inclinado al hecho de contar, y desde que empec\u00e9 a escribir, un poco por juego o por afici\u00f3n secreta en los a\u00f1os de mi adolescencia, me llam\u00f3 siempre la atenci\u00f3n poder narrar algo, poder hacer una historia.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>GJE.<\/strong> -\u00bfHas escrito versos, o sentido impulsos de escribirlos? \u00bfUn posible libro de poemas?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>SG.<\/strong> -Casi estoy seguro que no. Ya estoy un poco viejo para cometer ese tipo de error adolescente. Me refiero al hecho de escribir versos espec\u00edficamente, porque la poes\u00eda es otra cosa. La poes\u00eda necesariamente no tiene que ver con los versos, hay versos que no tienen nada de poes\u00eda por dentro; en cambio, hay textos en prosa llenos de una maravillosa poes\u00eda. Nunca me sent\u00ed inclinado a escribir propiamente poes\u00eda, sin embargo, creo que he estado perseguido continuamente por la poes\u00eda, y que nunca he luchado contra ella, sino que he tratado de dejarme vencer m\u00e1s bien por ella. Es posible que en algunos momentos mi prosa haya podido alcanzar la altura suficiente y necesaria para entrar en el campo mismo de la po\u00e9tica.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>GJE.<\/strong> &#8211; \u00bfCrees t\u00fa que haya propiamente una narrativa, o mejor, una literatura aut\u00e9nticamente venezolana? Si la hubiera, \u00bfpodr\u00eda equipararse de alg\u00fan modo a la novela norteamericana, desde John Dos Passos hasta la Generaci\u00f3n perdida?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>SG<\/strong>. &#8211;En primer lugar, no podr\u00edamos establecer esa especie de paralelo o comparaci\u00f3n entre la literatura norteamericana y lo que podr\u00eda ser una literatura venezolana. Tendr\u00edamos que partir del hecho de que Norteam\u00e9rica es un inmenso pa\u00eds que ha influido de una manera determinante en el desarrollo hist\u00f3rico de la humanidad en este siglo.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211;Venezuela es, por lo contrario, un pa\u00eds colonizado por los grandes poderes del mundo, que la condicionan en las fases sociales, econ\u00f3micas, pol\u00edticas\u2026 y tambi\u00e9n en la literatura. No podemos nunca tener un nivel igual al de un pa\u00eds que m\u00e1s bien es el imperio. Es completamente imposible un paralelo all\u00ed. La posibilidad de que exista una literatura venezolana es algo que estar\u00eda condicionado al desarrollo posterior del pa\u00eds, al legado de Independencia que seamos capaces de ir adquiriendo; a la posibilidad de desarrollarnos como un pa\u00eds que nos sea propio, aut\u00e9ntico, identificado en el mundo. Esto es obra de un proceso que ahora estamos viviendo. Por ahora nuestras manifestaciones literarias y art\u00edsticas seguir\u00e1n siendo vacilantes, estar\u00e1n siempre acusadas de influencias, responder\u00e1n a ondas que fatalmente llegan de los pa\u00edses que nos dirigen como potencias econ\u00f3micas y culturales, y es esta lucha y este mismo conflicto el que va generando la posibilidad de una literatura propia.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>GJE<\/strong>. &#8211; \u00bfPodr\u00eda explicar eso el desarraigo y el car\u00e1cter conflictivo de sus personajes?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>SG.<\/strong> \u2013S\u00ed, gran parte de mis personajes buscan su identificaci\u00f3n a trav\u00e9s de su propia vida, como el pa\u00eds la busca tambi\u00e9n, sin encontrarla, porque aun nuestra propia historia est\u00e1 escamoteada, no la poseemos, no somos due\u00f1os de ella, no tenemos siquiera el respaldo de una tradici\u00f3n coherente; es decir, nos encontramos frente a un pa\u00eds informe que no nos pertenece totalmente, trabado en su evoluci\u00f3n, el cual no ha sido analizado y comprendido en su proceso hist\u00f3rico.&nbsp; El hombre de mis novelas es un hombre de multitudes, pero es un hombre solo, que ni siquiera est\u00e1 solo consigo mismo, porque no es due\u00f1o de su individualidad; est\u00e1 cercado, rodeado de cosas que lo devoran.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>GJE.<\/strong> &#8211;\u00bfSerias capaz de hablarnos de alg\u00fan tipo de influencias pl\u00e1sticas o musicales en tu obra?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>SG.<\/strong> \u2013Las influencias en general son algo muy esquivo, muy incierto, son muy dif\u00edciles de precisar sobre todo para el artista, para el escritor. Ese es un proceso a veces inconsciente, la absorci\u00f3n de cosas en las cuales no nos ponemos a pensar, pero que dejan una huella firme, profunda en la mente, en el esp\u00edritu.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211;Yo recuerdo que Emir Rodr\u00edguez Monegal, en una entrevista que me hizo, dec\u00eda que en mis novelas hab\u00eda influencias de <em>Residencia en la tierra<\/em>, de Pablo Neruda. Eso caus\u00f3 cierto revuelo entre los amigos de Caracas, que dec\u00edan en general, que eso era absolutamente absurdo. Aparentemente es as\u00ed. Sin embargo, cuando Rodr\u00edguez Monegal dijo eso, algo en lo cual yo nunca hab\u00eda pensado, record\u00e9, s\u00ed, que yo sol\u00eda leer mucho ese libro en los a\u00f1os de mi adolescencia, un poemario que realmente me impact\u00f3 cuando lo le\u00ed por primera vez, yo lo le\u00eda con asombro y con cierta perplejidad, porque se revelaba ah\u00ed un universo po\u00e9tico absolutamente desconocido para m\u00ed. Nuestro m\u00e1s cercano v\u00ednculo de modernidad era el modernismo de Dar\u00edo, y de repente tropezamos con una poes\u00eda donde aparecen los elementos de la realidad, crudos, desnudos, con toda su fealdad, su mundo de objetos toscos y vulgares. Sin embargo, de aquello se despertaba un caudal po\u00e9tico extraordinario, nos impresion\u00f3 much\u00edsimo, lo rele\u00edamos, tratando un poco de desentra\u00f1ar lo que hab\u00eda en todo aquello.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211;Conscientemente, yo no me he sentido nunca influido por <em>Residencia en la tierra,<\/em> pero al mismo tiempo eso indica gran agudeza por parte de Monegal, al que, sin yo haberle mencionado esa circunstancia, pudo rastrear aquello y hacerlo notar. Que sea cierto o no, yo mismo no lo podr\u00eda asegurar.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211;As\u00ed pues, es muy dif\u00edcil saber exactamente aquello que en un momento dado nos influye, llega a penetrarnos. De apoderarse de ciertas regiones de la mente.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>GJE.<\/strong> \u2013Quisiera que me pudieras nombrar a otros cr\u00edticos que hayan indagado esas zonas, que hayan tratado de encontrar destellos importantes en tu obra. \u00bfPodr\u00eda ser \u00c1ngel Rama uno de ellos?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>SG.<\/strong> \u2013Te dir\u00e9, justamente ahora que has mencionado a \u00c1ngel Rama, \u00e9l es un cr\u00edtico que me sorprendi\u00f3 much\u00edsimo, con un trabajo que public\u00f3 en la revista <em>Eco<\/em>, de Colombia. Ante los esquemas que siempre se mencionan para interpretar mi obra \u2013lo sucio, lo escatol\u00f3gico-, \u00e9l pasa un poco por encima de eso y empieza a describir cosas muy interesantes. Yo le escrib\u00ed una carta que me hab\u00eda revelado aspectos que yo cre\u00eda haber logrado, haber conseguido.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>GJE<\/strong>. &#8211;\u00bfPuedes especificar los aspectos asomados por Rama?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>SG<\/strong>. \u2013Yo no sabr\u00eda decirte exactamente, pues se trata de un ensayo harto complejo. Lo que podr\u00edamos hacer despu\u00e9s, es buscar la revista donde apareci\u00f3 ese ensayo y pormenorizar algo m\u00e1s. S\u00f3lo te dir\u00eda que son descubrimientos de trascendencia.<a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\">[1]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong>GJE<\/strong>. &#8211; \u00bfC\u00f3mo son las relaciones con la m\u00fasica? \u00bfTienes alg\u00fan compositor o int\u00e9rprete de preferencia?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>SG<\/strong>. _Pues bien\u2026 mira (pausa larga), hace mucho tiempo yo estudi\u00e9 m\u00fasica, estudi\u00e9 cuatro a\u00f1os de piano en edad de once, doce, trece a\u00f1os. Luego lo dej\u00e9 para siempre.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>GJE.<\/strong> &#8211; \u00bfQu\u00e9 piezas tocabas?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>SG.<\/strong> \u2013Bueno, empec\u00e9 con mis ejercicios, unos ejercicios que me ense\u00f1aba una t\u00eda m\u00eda vieja, que compon\u00eda m\u00fasica religiosa, una vieja muy fina. Empec\u00e9 a tocar peque\u00f1as piezas como <em>Para Elisa<\/em>, de Beethoven; la<em> Marcha Turca<\/em> de Mozart. Despu\u00e9s vino la desesperaci\u00f3n de la adolescencia, y yo no me iba a someter a la disciplina del piano, que requiere de dos o tres horas de estudio al d\u00eda. Pero a menudo tocaba, y luego me vino por un a\u00f1o un inter\u00e9s enorme en la m\u00fasica; incluso las primeras cosas que yo escrib\u00eda por un peri\u00f3dico eran cosas sobre m\u00fasica cl\u00e1sica. Algo extra\u00f1o, es verdad, pero fue una experiencia bastante interesante.<\/p>\n\n\n\n<p>NOTAS<\/p>\n\n\n\n<p><a id=\"_ftn1\" href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> \u00c1ngel Rama publicar\u00eda un a\u00f1o despu\u00e9s un libro titulado <em>Salvador Garmendia y la narrativa informalista,<\/em> editado por la Universidad Central de Venezuela en 1975, que seguramente es la conclusi\u00f3n del ensayo aludido por Garmendia.<\/p>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\">*Entrevista publicada originalmente en <em>Zona T\u00f3rrida<\/em>, Revista de Cultura de la Universidad de Carabobo, Valencia, Venezuela, N\u00aa. 5, A\u00f1o 4, 1974, p\u00e1gs. 79-85. Foto: Salvador Garmendia y Elisio Jim\u00e9nez Sierra en San Felipe, en la casa de este \u00faltimo (cortes\u00eda de Gabriel Jim\u00e9nez Em\u00e1n).<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gabriel Jim\u00e9nez Em\u00e1n He estado perseguido continuamente por la poes\u00eda Salvador Garmendia Salvador Garmendia, uno de los referentes notables de la novela y del cuento hispanoamericanos del siglo XX, fue uno de mis maestros y gran amigo. 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