{"id":16285,"date":"2025-05-28T14:25:28","date_gmt":"2025-05-28T18:55:28","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=16285"},"modified":"2025-05-28T14:25:28","modified_gmt":"2025-05-28T18:55:28","slug":"ludovico-y-orwell","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/ludovico-y-orwell\/","title":{"rendered":"Ludovico y Orwell"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Salvador Prasel<\/h4>\n\n\n\n<p>Conoc\u00ed a Ludovico, reci\u00e9n llegado del exterior, cuando en compa\u00f1\u00eda del pintor Alberto Brandt se dedicaba al ocio creador en El Encuentro, un sitio de grata recordaci\u00f3n en Sabana Grande, al que concurr\u00edan los inconformes de los a\u00f1os sesenta; se pasaba horas poniendo nombres a los cuadros de Alberto. Se trataba de obras informalistas donde solo la imaginaci\u00f3n desbordante de los dos amigos bohemios era capaz de inventar t\u00edtulos como: Lucha implacable entre los pueblos de Borneo y Chile. De paso, Ludovico escrib\u00eda versos en las servilletas, y estoy seguro de que un d\u00eda de estos aparecer\u00e1 una de ellas en alguna de mis carpetas traspapeladas.<\/p>\n\n\n\n<p>De las reliquias que me quedan tengo varios libros del poeta-fil\u00f3sofo con dedicatorias de su autor. Todas con un toque personal, recordando algo que ten\u00edamos en com\u00fan: colaboraciones en revistas, publicaciones en la misma editorial, reminiscencias de ciertas lecturas compartidas.<\/p>\n\n\n\n<p>Una de sus obras, Ensayos temporales, editada por la Academia Nacional de la Historia, en su colecci\u00f3n El Libro Menor, entra en la categor\u00eda de mis textos predilectos. Aparecida en 1983, trae unas reflexiones sobre el pensamiento de George Orwell, autor de la famosa novela, llevada tambi\u00e9n al cine: 1984. Este profeta de la actualidad, como lo llama Ludovico, vislumbra el Estado totalitario, personificado en el Gran Ojo o la Telepantalla, \u201cque vigila a cada hombre en cualquier parte que se encuentre y detecta al instante cualquier desviaci\u00f3n subversiva del m\u00e1s rec\u00f3ndito individuo\u201d. Una realidad de nuestros tiempos descrita casi literalmente por el novelista. Una caricatura de la sociedad, tan alejada de un socialismo aut\u00e9ntico, no totalitario, basado en la libertad del individuo e inspirado en el proyecto original de Carlos Marx, hoy tildado de heterodoxo y enfrentado a \u201cla Polic\u00eda del Pensamiento\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En ninguna otra parte he le\u00eddo algo tan di\u00e1fano acerca de Orwell. He aqu\u00ed la conclusi\u00f3n de Ludovico, \u00fatil para los que no conocen a fondo al desaparecido escritor y pensador pol\u00edtico, nacido en la India, de origen escoc\u00e9s y vinculado al mundo de habla hispana por su participaci\u00f3n en la Guerra Civil espa\u00f1ola:<\/p>\n\n\n\n<p><em>En definitiva, George Orwell, sin ser propiamente un gran escritor, tiene el inmenso m\u00e9rito de haber sido uno de los m\u00e1s l\u00facidos profetas de nuestro tiempo. Sus ensayos cr\u00edticos superan largamente sus obras de ficci\u00f3n, las cuales, como ya hemos insinuado, son a su manera tambi\u00e9n ensayos cr\u00edticos. Orwell supo ver con toda claridad el peligro que se avecinaba sobre la humanidad m\u00e1s all\u00e1 de la hecatombe, que parec\u00eda definitiva, de la Segunda Guerra Mundial. Supo desentra\u00f1ar con videncia de poeta el elemento irracional y m\u00e1gico que se escond\u00eda dentro de la creciente racionalidad cient\u00edfica que ostentaban y ostentan las sociedades avanzadas. Supo describir, con terror\u00edfica precisi\u00f3n, los efectos del totalitarismo sobre el individuo humano. Expres\u00f3 la esperanza, que todav\u00eda no ha muerto, de un retorno a la concepci\u00f3n human\u00edstica, no solo en el viejo sentido de la totalizaci\u00f3n del saber, sino en el sentido de la liberaci\u00f3n y desalienaci\u00f3n universal de todos los hombres y pa\u00edses oprimidos por la voracidad imperialista. En fin, denunci\u00f3 con palabras fuertes el nacimiento de una sociedad que constituye un esc\u00e1ndalo hist\u00f3rico (p. 54).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En este pasaje, m\u00e1s all\u00e1 de la rese\u00f1a de Orwell, se encuentra buena parte del pensamiento de Ludovico. Fil\u00f3sofo social sin ataduras, esc\u00e9ptico en la acepci\u00f3n original de la palabra. \u201cRecuerde el lector\u201d, dice Ludovico en el mismo libro refiri\u00e9ndose al proceso revolucionario nicarag\u00fcense, \u201cque la palabra escepticismo significa en griego mirar con cautela en torno a s\u00ed. Seamos esc\u00e9pticos, pero eso s\u00ed, no perdamos el entusiasmo, palabra griega que significa estar por dentro lleno de dioses\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En la contraportada del libro, el editor interpreta que estos ensayos sirven como preparaci\u00f3n para la discusi\u00f3n en nuestro pa\u00eds, a ra\u00edz de los dif\u00edciles tiempos que se avecinan y que exigen la formaci\u00f3n de un hombre venezolano cualitativamente nuevo. Es conveniente reiterarlo porque Ludovico servir\u00e1 en el futuro para se\u00f1alar el camino de renovaci\u00f3n en nuestro pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>Mayo, 1989<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salvador Prasel Conoc\u00ed a Ludovico, reci\u00e9n llegado del exterior, cuando en compa\u00f1\u00eda del pintor Alberto Brandt se dedicaba al ocio creador en El Encuentro, un sitio de grata recordaci\u00f3n en Sabana Grande, al que concurr\u00edan los inconformes de los a\u00f1os sesenta; se pasaba horas poniendo nombres a los cuadros de Alberto. 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