{"id":16199,"date":"2024-05-21T13:20:00","date_gmt":"2024-05-21T17:50:00","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=16199"},"modified":"2025-05-21T13:24:06","modified_gmt":"2025-05-21T17:54:06","slug":"blue-label","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/blue-label\/","title":{"rendered":"Blue label"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Eduardo S\u00e1nchez Rugeles<\/h4>\n\n\n\n<p><strong>FRAGMENTOS DE \u00daLTIMA P\u00c1GINA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>(<em>Cuadernos de Ingl\u00e9s, Psicolog\u00eda, Ciencias de la Tierra, etc.<\/em>)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>1<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El plan, a primera vista, parece sencillo: si demuestro que por tercera generaci\u00f3n soy descendiente de familia francesa es posible que pueda salvarme. Necesito encontrar a una persona que no conozco. S\u00f3lo s\u00e9 que esa persona se llama Lauren y que, adem\u00e1s, es mi abuelo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>2<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Eugenia frustr\u00f3 mi expectativa tr\u00e1gica. No hubo bajas de az\u00facar ni laberintitis. \u00abNecesito hablar con mi pap\u00e1, \u00bfpuedes darme su tel\u00e9fono?\u00bb, pregunt\u00e9 sin rodeos. Pens\u00e9 que no me hablar\u00eda por semanas. Imagin\u00e9 distintos episodios: clonazepam, v\u00e9rtigo, asma o cualquier otro drama costumbrista. Entr\u00f3 a su cuarto d\u00e1ndome la espalda. Al regresar a la sala me entreg\u00f3 un ejemplar de la revista <em>Todo en Domingo<\/em>; hab\u00eda escrito el n\u00famero en un borde. \u00ab\u00bfPara qu\u00e9 quieres hablar con \u00e9l?\u00bb, fue una pregunta tranquila, sin neurosis. \u00abNecesito hablarle sobre un asunto\u00bb. Fingi\u00f3 leer. \u00abSi vas a verte con Alfonso trata de que sea en un lugar iluminado, p\u00fablico, no le des tus tel\u00e9fonos, no le digas d\u00f3nde vivimos. Sabes que tu pap\u00e1 est\u00e1 enfermo\u00bb. Eugenia siempre fue una mujer <em>polite<\/em>, demasiado <em>polite<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>3<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Jorge tiene cuerpo de ni\u00f1o. Su barba no llega a ser barba y su bigote no llega a ser bigote. Seis o siete pelos equidistantes, cada tres d\u00edas, le salpican el ment\u00f3n. Poco a poco, Jorge ha dejado de gustarme; su compa\u00f1\u00eda me aburre. Jorge es cursi y sensiblero. Me gustar\u00eda que fuera m\u00e1s brusco e indiscreto, m\u00e1s inoportuno, menos detallista. Me gustar\u00eda poder hablar con Jorge, decirle que no soporto la rutina, decirle que extra\u00f1o a Daniel, que no me gusta mi casa, contarle los infortunios de mi padre o el absurdo proyecto de encontrar al abuelo Lauren. Mi relaci\u00f3n con Jorge no es muy dada a las palabras. El contenido, entre nosotros, muchas veces estorba.<\/p>\n\n\n\n<p>No me gusta fumar, Jorge fuma. Se enorgullece de hacerlo desde los doce. Su boca sabe a humo; una pel\u00edcula viscosa, de tacto amargo, le forra la lengua; su saliva sabe a salsa de soya. Dice que quiere verme, s\u00e9 que miente. S\u00f3lo quiere tocarme y desvestirme con ansiedad de autista. Jorge es inteligente. Mi cuerpo, sin embargo, lo embrutece, le amarra el cerebro. Se comporta como un perro, lo odio. No habla, no pregunta. Sus ojos parecen salivar. Jorge \u2014alguna vez\u2014 me gust\u00f3. Es el \u00fanico muchacho que he besado. Desnud\u00e9 mi pecho ante \u00e9l sin asomo de ansiedad ni verg\u00fcenza. Fuimos \u2014a\u00fan somos\u2014 amantes torpes. El sexo, m\u00e1s que una cuesti\u00f3n de placer, es s\u00f3lo un pasatiempo. La piel, indistintamente, goza o duele. Internet es la mejor escuela de anatom\u00eda. Natalia env\u00eda con regularidad videos o fotos de varones ejemplares. Jorge es bastante simple, no se parece a los gigantes. El erotismo web es muy teatral. La realidad \u2014con sus texturas, olores y sonidos\u2014 es mucho m\u00e1s r\u00fastica. Adem\u00e1s, la vida cotidiana no tiene un <em>soundtrack<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>4<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>No me gusta mi casa. En el libro de Literatura encontr\u00e9 el poema de un hombre de apellido Garc\u00eda que expresa una preocupaci\u00f3n similar: <em>yo no soy yo, ni mi casa es mi casa<\/em>, algo as\u00ed. Mi mam\u00e1 defiende y valora una familia que no existe. Habla demasiado. Cree que me conoce porque compartimos el almuerzo y, algunas veces, la cena. Eugenia desapareci\u00f3 un mes de abril cuando Beto y Daniel \u2014cada uno a su manera\u2014 decidieron irse de la casa. Mi mam\u00e1, sin decirlo, censura mi silencio. Piensa que he sido indiferente a nuestra tragedia. No soporto su hundimiento p\u00fablico ni su pol\u00edtica exhibicionista de la l\u00e1stima. La cortes\u00eda habitual entre nosotras termin\u00f3 de escindirse. Pregunta cosas obvias: \u00ab\u00bfHiciste la tarea, Eugenia?\u00bb; \u00ab\u00bfTienes hambre, Eugenia?\u00bb; \u00ab\u00bfQuieres algo del Excelsior, Eugenia?\u00bb. Mi comunicaci\u00f3n con ella se limita al intercambio de sonrisas forzosas, interrogantes simples y \u00e1ridos monos\u00edlabos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>5<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00abAlfonso. Soy yo, Eugenia. Quiero hablar contigo. Ll\u00e1mame. Es importante\u00bb. Respondi\u00f3 por mensaje de texto: <em>Juan Sebasti\u00e1n Bar, El Rosal. Ocho de la noche.<\/em> A golpe de seis, bajo un cielo gris tormenta, agarr\u00e9 un taxi. Alguna vez pens\u00e9 que Alfonso era una persona importante. En primaria, yo ten\u00eda cierto orgullo al decir a mis compa\u00f1eritos y a mis maestras que mi pap\u00e1 era artista. Alfonso Blanc fue una especie de actor de reparto o jefe de <em>casting<\/em> en los a\u00f1os noventa. Cuando era ni\u00f1a lo acompa\u00f1\u00e9 varias veces a los estudios de Venevisi\u00f3n. Explota el cielo: cae un extrovertido palo de agua. La avenida Libertador, como siempre, se inunda. El taxista me mira con cara de s\u00e1dico y sugiere atajos tenebrosos. Jorge env\u00eda un mensaje cursi, muy cursi. El recuerdo de Alfonso arrastra olores combustibles. El hedor me marea. Maldigo, permanentemente, la vulgaridad de la memoria: Alfonso ten\u00eda una cinta de VHS sobre la mesa de la sala. A mi pap\u00e1 le gustaba decirle a la gente que era cantante profesional. Cuando ten\u00edamos visita, tras el segundo trago, encend\u00eda el televisor y colocaba aquella pel\u00edcula. Verg\u00fcenza en abundancia. Daniel se tapaba los o\u00eddos y se escond\u00eda en el cuarto. Alfonso obligaba a los visitantes a ver su presentaci\u00f3n en un programa de concursos llamado <em>Cu\u00e1nto vale el show.<\/em> Luego, un hombre calvo, supuestamente sabio, le dec\u00eda que ten\u00eda buen timbre pero que deb\u00eda trabajar la afinaci\u00f3n. Tambi\u00e9n una vieja de pelo rojo elogiaba su camisa de bacterias y, tras una carcajada burlesca, le brindaba no s\u00e9 cu\u00e1nto dinero. Aquello era horrible. S\u00e9 que mi mam\u00e1 sent\u00eda mucha pena. La gente no sab\u00eda qu\u00e9 hacer, el disimulo era imposible. Luego, tras el divorcio, Alfonso llamaba a la casa, ped\u00eda hablar conmigo y con voz de mong\u00f3lico improvisaba ternura: \u00abEugenia, es tu papi \u2014siempre odi\u00e9 sus diminutivos\u2014. Mira, pasado ma\u00f1ana voy a salir en un <em>sketch<\/em> de un programa llamado <em>Viviana a la medianoche<\/em>. Te llamo para que me veas. Sabes que tu pap\u00e1 es artista\u00bb. Lo peor de aquellos d\u00edas era tener que ir al colegio. Ten\u00eda la certeza de que era la hija de un chiste.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abMe quiero ir de esta mierda, no soporto las ridiculeces de estos militaruchos. Estuve viendo la p\u00e1gina web de la embajada de Francia y, si consigo al abuelo Lauren, puede que me reconozcan la nacionalidad francesa. Necesito encontrarlo, quiero hablar con \u00e9l. Dime d\u00f3nde est\u00e1\u00bb. Lo intimid\u00e9, mi falso aplomo funcion\u00f3. \u00a1Qu\u00e9 despreciable sitio! El lugar parece un cabaret en el que, permanentemente, se celebra el d\u00eda de las secretarias. Una pancarta gigante anuncia el concierto de la noche: <em>Boleros con Elba Escobar<\/em>. \u00a1Dios! \u00ab\u00bfC\u00f3mo est\u00e1s?\u00bb, me pregunta tras un balbuceo. Est\u00e1 m\u00e1s flaco que nunca, parece un gancho. Aunque es un hombre joven su tez se ha vuelto gris, parece un perro callejero de esos que, a tres patas, vagan por el hombrillo. Tiene el cabello largo y sucio, parece un recogelatas. Adem\u00e1s, huele a Guaire. Su frente y sus manos sudan. \u00abHas crecido, Eugenia. Ya eres toda una mujer\u00bb. La papada le cuelga, es asqueroso. Tuve la impresi\u00f3n de que, cuando pronunci\u00f3 la palabra \u00abmujer\u00bb, me mir\u00f3 las tetas. \u00ab\u00bfC\u00f3mo est\u00e1 tu mam\u00e1?\u00bb, pregunt\u00f3 taciturno. \u00abHagamos algo, Alfonso, h\u00e1blame de Lauren, \u00bfd\u00f3nde puedo encontrarlo?\u00bb. Prendi\u00f3 un cigarro y me ofreci\u00f3. Rechac\u00e9 su oferta. \u00abNo s\u00e9 d\u00f3nde est\u00e1, Eugenia. La \u00faltima vez que supe de \u00e9l fue cuando ocurri\u00f3 lo de Daniel. Llam\u00f3 para\u2026\u00bb. \u00abNo quiero hablar de Daniel\u00bb. Elba Escobar salud\u00f3 a la afici\u00f3n y comenz\u00f3 a cantar un bolero llamado \u201cDelirio\u201d. Alfonso tard\u00f3 en responder: \u00abLauren viv\u00eda en un pueblo de Barinas o M\u00e9rida, no s\u00e9, algo por all\u00e1. El lugar se llama Altamira de C\u00e1ceres. Debo tener alguna direcci\u00f3n o nombre en mi casa. Creo, sin embargo, que perder\u00e1s el tiempo. Sabes que tu abuelo es una persona extra\u00f1a\u00bb. Record\u00e9 las historias de siempre. El nombre de mi abuelo, por alguna raz\u00f3n desconocida, siempre estuvo envuelto en la leyenda negra. \u00abCreo que viv\u00eda en la casa de una mujer llamada Herminia. Buscar\u00e9 sus datos y te los enviar\u00e9 por mensaje de texto, \u00bfIr\u00e1s a buscarlo?\u00bb. \u00abPuede ser, no lo s\u00e9\u00bb. \u00ab\u00bfC\u00f3mo est\u00e1 el colegio?\u00bb. \u00abNormal\u00bb. \u00ab\u00bfCu\u00e1ndo te graduar\u00e1s?\u00bb. \u00abAhora, en julio\u00bb. \u00ab\u00bfQu\u00e9 har\u00e1s?\u00bfQu\u00e9 estudiar\u00e1s?\u00bb. \u00abNo s\u00e9. Todav\u00eda no s\u00e9\u00bb. \u00ab\u00bfPuedo hacer algo m\u00e1s por ti?\u00bb. \u00abNo, no creo\u00bb. \u00abEugenia\u00bb. \u00ab\u00a1Qu\u00e9!\u00bb. Elba Escobar termin\u00f3 su lamento; dio las gracias al auditorio e hizo un chiste sin gracia. El p\u00fablico geri\u00e1trico aplaudi\u00f3. \u00abNada, hija, nada\u00bb. Mensaje de texto: Jorge \u2014cursi, como siempre\u2014 dice que me extra\u00f1a. Alfonso Blanc me da n\u00e1useas. Alrededor de \u00e9l todo huele a gasolina.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>6<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hay una idea que me genera cierto morbo: el suicidio. Me gusta llenar mi morral de explosivos imaginarios y contemplar mi cuerpo, bordado de nitroglicerina, haci\u00e9ndose pedazos en los pasillos del colegio. Si tuviera que elegir un buen lugar para matarme creo que elegir\u00eda la casa de Natalia: piso diecisiete, Santa Fe Sur. El balc\u00f3n del cuarto de sus padres tiene vista a la autopista del Este. Me atrae la ca\u00edda libre, me pregunto qu\u00e9 se ha de pensar en el aire, en el \u00faltimo vuelo antes del golpe, antes de que alguna ama de casa, mientras habla por su tel\u00e9fono celular, lance un grito de terror al ver un bulto de carne estrellarse sobre el techo del carro de adelante y salpicar su parabrisas con extremidades sin forma. El doctor Fragach\u00e1n dice que es normal, a mi edad, tener instintos de violencia. Me gusta mentirle al doctor Fragach\u00e1n. Cada semana exagero mis fobias y man\u00edas. A veces me da l\u00e1stima. \u00c9l se pone nervioso, creo que le gusto. Natalia dice que le gusto. Todos estuvieron de acuerdo en que, tras la muerte de Daniel, la loca de Eugenia necesitaba terapia. Se supone que deb\u00eda desahogarme, hablar, llorar, gritar y, de ser necesario, doparme. Cuando el doctor Fragach\u00e1n me pidi\u00f3 que hablara de lo que quisiera le dije algo que, hasta el d\u00eda de hoy, es motivo de juerga. Natalia se lo cuenta a todo el mundo por lo que se ha convertido \u2014tristemente\u2014 en la m\u00e1s popular de todas mis an\u00e9cdotas. \u00abMi \u00fanico problema, doctor, es que me masturbo todos los d\u00edas. M\u00e1s all\u00e1 de eso todo est\u00e1 bien\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>El colegio es la inercia. Matem\u00e1ticas, Literatura, Biolog\u00eda o Historia: todo es lo mismo. En los recreos huyo al fondo del patio a ver fumar a Natalia o a besarme con Jorge. La rutina escolar sugiere que la vida es y siempre ser\u00e1 la misma. El futuro est\u00e1 lejos, el pasado y el presente son cuadros de costumbres: una sucesi\u00f3n de franelas, del blanco al azul y del azul al <em>beige<\/em>. El colegio es el \u00fanico universo que conozco. Mi mam\u00e1 siempre ha dicho que Caracas es peligrosa y por esa raz\u00f3n mi geograf\u00eda urbana es bastante limitada. No conozco el centro ni me interesa conocerlo. Nunca he ido al \u00c1vila. Ahora, como la mayor\u00eda de mis compa\u00f1eros, Jorge habla de cursos proped\u00e9uticos y pruebas de admisi\u00f3n en universidades. Yo no quiero estudiar nada, no quiero hacer nada. Daniel dec\u00eda que lejos de Caracas el mundo pod\u00eda ser diferente. Me gustar\u00eda creerle. Si todo el planeta fuera como este lugar habr\u00eda que reconocer que Dios es un arquitecto mediocre. Cristian, el profesor de Historia, siempre procura amedrentarnos con discursitos patrioteros; dice que hay que luchar y dar la cara. Le gusta improvisar arengas infelices. La palabra democracia es su m\u00e1s recurrente muletilla. Mis compa\u00f1eros, por lo general, lo miran con expresi\u00f3n reflexiva \u2014supuestamente reflexiva\u2014 mientras \u00e9l nos invita a seguir el ejemplo de los h\u00e9roes muertos. El \u00faltimo <em>speech<\/em> de Cristian fue diferente. No por \u00e9l, \u00e9l dijo lo mismo. La diferencia estuvo en la r\u00e9plica, en la intervenci\u00f3n del muchacho nuevo, de Luis T\u00e9vez. \u00ab\u00bfQu\u00e9 habla usted de luchar? \u00bfQu\u00e9 lucha ni qu\u00e9 lucha? Hulk Hogan s\u00ed luchaba\u00bb. Estallaron, entonces, las carcajadas lerdas. \u00c9l, sin embargo, no se re\u00eda. \u00abYoko Suna luchaba\u00bb. El idiota de Cristian lo contemplaba absorto. \u00abEvander Holyfield luchaba. \u00bfQu\u00e9 va a estar luchando aqu\u00ed nadie? El venezolano siempre ha sido un cobarde. Roberto <em>Mano\u2019e piedra<\/em> Dur\u00e1n tambi\u00e9n luchaba\u00bb. Todo el sal\u00f3n se ahogaba en risas ante aquellos comentarios. Cristian pidi\u00f3 orden y, como en las pel\u00edculas malas, su reacci\u00f3n fue salvada por el timbre de recreo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>7<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Todo el mundo hablaba de las pr\u00f3ximas vacaciones de Semana Santa. Natalia nos hab\u00eda invitado a su casa de Chichiriviche. Se iniciar\u00eda, entonces, el ciclo de lo mismo: piscina, parrilla, sexo, cerveza, marihuaneros for\u00e1neos y nada m\u00e1s. No tengo ganas de ir a Chichiriviche. La verdad, no quiero estar con Jorge. Jorge dice que esa casa es especial porque ah\u00ed, por primera vez, hicimos el amor. \u00c9l no pronuncia la palabra sexo, en lugar de tetas dice senos. No s\u00e9 por qu\u00e9 raz\u00f3n concibe la sexualidad desde el eufemismo: una mamada, por ejemplo, es una felaci\u00f3n. Cuando est\u00e1 con sus amigos es vulgar y ordinario. En ese contexto, llama las cosas por su nombre. El noviazgo, extra\u00f1amente, le impone cierto recato. Natalia me cont\u00f3 que con Gonzalo, a veces, le pasaba lo mismo. \u00abLo que pasa es que ellos a las putas se las cogen, a nosotras en cambio, que somos sus novias, nos hacen el amor\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Luis T\u00e9vez lleg\u00f3 en el mes de enero. Era una especie de repitiente. \u00c9l formaba parte de la promoci\u00f3n que se hab\u00eda graduado el a\u00f1o anterior \u2014algo as\u00ed\u2014. No s\u00e9 por qu\u00e9 raz\u00f3n tuvo que viajar a Bruselas. Se supone que hab\u00eda estudiado una especie de escolaridad europea que le permitir\u00eda revalidar las materias en Caracas y obtener, sin dificultad alguna, el t\u00edtulo de bachiller. El Ministerio complic\u00f3 los tr\u00e1mites y, por lo tanto, se vio obligado a cursar el quinto a\u00f1o desde el segundo lapso. Luis era m\u00e1s grande que nosotros \u2014m\u00e1s hombre, m\u00e1s adulto\u2014. Su barba parec\u00eda real. Al principio me pareci\u00f3 algo fofo y desproporcionado. La cabeza peque\u00f1a contrastaba con sus hombros anchos. No era gordo pero tampoco delgado, era peque\u00f1o pero no enano. \u2014Jorge era m\u00e1s alto\u2014. Lo que s\u00ed ten\u00eda, a diferencia de mis \u00abamiguitos\u00bb, era cara de hombre. Su aparici\u00f3n dio lugar a distintas mitolog\u00edas. Luis T\u00e9vez, seg\u00fan las malas lenguas, estaba versado en sexualidad alternativa y drogas duras. En realidad, era t\u00edmido. No hablaba con nadie. Ten\u00eda una cicatriz en el hombro izquierdo que, supuestamente, era un agujero de bala. Natalia lo am\u00f3 desde el principio. \u00ab\u00a1Chama, qu\u00e9 bueno est\u00e1, me encanta!\u00bb, sol\u00eda repetir mientras intent\u00e1bamos hacer yoga. Luis nos trataba con indiferencia. Los chamos ten\u00edan actitudes encontradas: algunos lo admiraban, otros lo odiaban. Jorge pertenec\u00eda al primer grupo. No era una idolatr\u00eda consciente; Luis T\u00e9vez se convirti\u00f3 en un referente. Todos quer\u00edan vestirse como \u00e9l, escuchar la m\u00fasica que \u00e9l escuchaba, usar su perfume, fumar su marca de cigarros. Luis ten\u00eda el h\u00e1bito de usar media camisa por fuera. Ese detalle insignificante, repentinamente, se convirti\u00f3 en uniforme. Nunca le habl\u00e9. Nunca me habl\u00f3. El d\u00eda que le dijo al profesor Cristian que un grupo de pugilistas desconocidos eran los verdaderos luchadores de la Historia fue diferente. Vi, quiz\u00e1s, los ojos m\u00e1s bonitos \u2014aunque odio la palabra \u00abbonito\u00bb\u2014 que hab\u00eda visto nunca. Era una especie de casta\u00f1o tristeza, pardo melancol\u00eda, marr\u00f3n nostalgia. \u2014Los Berol Prismacolor sol\u00edan tener ese tipo de adjetivo ilustrativo y rid\u00edculo\u2014. Nunca imagin\u00e9 que Luis T\u00e9vez ser\u00eda la persona que me ayudar\u00eda a buscar a mi abuelo Lauren ni que lo acompa\u00f1ar\u00eda a la Universidad de Los Andes a entrevistarse con un poeta reaccionario. La rutina indicaba que aquella Semana Santa, como todas las anteriores, la pasar\u00eda en la casa de playa de Natalia practicando los rituales de siempre. Mi encuentro con Luis T\u00e9vez lo cambi\u00f3 todo. Cuando, a instancias de mi madre y de Natalia, me inscrib\u00ed en el curso proped\u00e9utico John Doe \u2014algo as\u00ed, el nombre de un gringo\u2014, pens\u00e9 que me afiliaba a incontables jornadas de hast\u00edo y p\u00e9rdida de tiempo. Ese curso fue horrible, sin embargo, fue all\u00ed donde por man\u00edas del azar ocurri\u00f3 algo diferente.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>8<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Una vez m\u00e1s fuimos enga\u00f1ados: el proped\u00e9utico fue un <em>bluff<\/em>. La profesora Susana nos aturdi\u00f3 con publicidad falsa. Ella coordinaba un curso de capacitaci\u00f3n que se dictaba los fines de semana. Las clases, supuestamente, ser\u00edan impartidas por un grupo de especialistas instruidos en Ciencias Pedag\u00f3gicas. Los peritos resultaron ser su hermano menor, estudiante de Matem\u00e1ticas en el IUTIRLA, y un primo barquisimetano que estudiaba segundo semestre de Literatura en el IUPEL. Eugenia, mortificada por mi futuro, me oblig\u00f3 a inscribirme. Natalia, Jorge y los otros hicieron aquel curso por abulia. Todas las ma\u00f1anas de todos los s\u00e1bados la profesora Susana nos entregaba una resma de fotocopias: ejercicios tomados de Internet, listas de sin\u00f3nimos, ecuaciones imposibles, etc. El hermano de Susana era un tipo muy gracioso cuyo nombre olvid\u00e9. El grupo lo pon\u00eda nervioso. Natalia, en particular, lo pon\u00eda muy nervioso. A ella le gustaba llevar faldas cortas e incomodarlo con movimientos sugerentes. Aquellas fueron las ma\u00f1anas m\u00e1s in\u00fatiles de mi vida. Por suerte, dispon\u00eda de mi iPod. Luis T\u00e9vez se inscribi\u00f3 a finales de enero. La rutina sufri\u00f3, entonces, un interesante sacudimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>El edificio en el que se dictaba el curso proped\u00e9utico era una aut\u00e9ntica ruina. Se trataba de un viejo caser\u00f3n que hab\u00eda sido acondicionado para albergar un par de tiendas, una panader\u00eda y, en la noche, una especie de discoteca gay o, como dec\u00eda Natalia, un sitio de \u00abambiente\u00bb. El proped\u00e9utico John Doe se dictaba en una especie de galp\u00f3n ubicado al fondo de una galer\u00eda. Aquel pasillo ol\u00eda a marihuana, v\u00f3mito y or\u00edn. La discoteca quedaba en el segundo piso y los borrachos del viernes, inevitablemente, regresaban a su casa cuando nosotros entr\u00e1bamos a perfeccionar nuestras habilidades verbales y num\u00e9ricas. Muchas veces vimos al hermano de la profesora Susana interrumpir las clases y pedir prestada una manguera para fregar la podredumbre del suelo. En el segundo piso, al lado de la disco, hab\u00eda una tienda Kamasutra. Natalia quer\u00eda curiosear pero el peso invisible de once a\u00f1os de colegio cat\u00f3lico nos hac\u00eda sentir inc\u00f3modas pulsiones de verg\u00fcenza \u2014ten\u00edamos diecisiete a\u00f1os, \u00e9ramos unas pendejas\u2014. Sol\u00edamos pararnos en la vidriera y sufrir est\u00fapidos ataques de risa. Aquella tienda era atendida por un muchacho precioso. Ten\u00eda el cabello negro y largo, enrulado y sucio. Aparentaba veintitantos. Natalia y yo lo ve\u00edamos con frecuencia en la panader\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>La llegada de Luis T\u00e9vez al proped\u00e9utico fue un acontecimiento. Luis caus\u00f3 una impresi\u00f3n imborrable cuando, una ma\u00f1ana cualquiera, apareci\u00f3 en moto. Los jalabolas de siempre rodearon la nave del h\u00e9roe y expresaron interjecciones de asombro. Luis se quit\u00f3 un casco de colores estridentes. Natalia ten\u00eda raz\u00f3n, ten\u00eda cierto atractivo. Jorge integr\u00f3 la comparsa de recepci\u00f3n. Todos adoraban a Luis. Incluso aquellos que dec\u00edan despreciarlo se sent\u00edan aturdidos por su involuntario carisma. \u00ab\u00a1Qu\u00e9 pas\u00f3, lacra!\u00bb, grit\u00f3 una voz que no reconoc\u00ed. Natalia me apret\u00f3 el hombro: era el administrador de Kamasutra. Se dieron un abrazo y se besaron las mejillas. Un c\u00edrculo de idiotas los rodeaba y los ve\u00eda como dioses de una galaxia lejana. El amigo de Luis se llamaba Mel Camacho.<\/p>\n\n\n\n<p>La semana siguiente, en el <em>break<\/em> de las diez y media, decidimos entrar. \u00abT\u00fa pon cara de puta y no te sorprendas por nada. No te r\u00edas\u00bb, dije. Cuando entramos a la tienda Luis T\u00e9vez y Mel conversaban en el mostrador. No sab\u00edamos que \u00e9l estaba ah\u00ed. Natalia me tom\u00f3 por la cintura y me arrastr\u00f3 a una pared en la que se mostraba una secuencia de consoladores inmensos. Hab\u00eda cosas gigantes, pr\u00f3tesis amorfas, simulacros anat\u00f3micos extremos. Aunque se supon\u00eda que yo era la introvertida e impresionable, fue Natalia quien se intimid\u00f3. Ella, por lo general, ostentaba una sexualidad diletante. Le gustaba ser guarra y ordinaria. Ten\u00eda un gran talento para la vulgaridad y el insulto lascivo. Sin embargo, tras detallar un televisor con im\u00e1genes <em>hardcore<\/em> y recorrer un <em>stand<\/em> de lubricantes y perlas \u00abintradieg\u00e9ticas\u00bb, su liberalidad se desplom\u00f3. Mel y Luis ni siquiera nos miraban. Natalia quer\u00eda llamar su atenci\u00f3n. Tom\u00e9, entonces, un tubo gigante de silicona con sabor a pl\u00e1tano \u2014algo as\u00ed\u2014 y me dirig\u00ed a la caja. \u00abHola, quiero llevar esto\u00bb. Estoy convencida de que, por primera vez, Luis T\u00e9vez se fij\u00f3 en m\u00ed. Mel Camacho tom\u00f3 el producto, pas\u00f3 el c\u00f3digo de barras por el lector y lo introdujo en una bolsa oscura, sin distintivos. Recib\u00ed, entonces, una instrucci\u00f3n curiosa de parte del gerente: \u00abAlgunos clientes han expresado quejas con este tipo de silic\u00f3n; al parecer, ha provocado alergias. Te recomiendo que lo uses con alg\u00fan tipo de preservativo. Puedes llevar estos si quieres\u00bb. Sin darme cuenta, coloc\u00f3 dentro de la bolsa un paquete de Durex. \u00ab\u00bfVas a querer llevarlos?\u00bb. \u00abS\u00ed\u00bb, le dije un poco atontada. \u00ab\u00bfT\u00fa est\u00e1s en mi clase?\u00bb, pregunt\u00f3 Luis T\u00e9vez. Asent\u00ed con el rostro. \u00ab\u00bfEres la novia de Jorge Ferrer?\u00bb, dije que s\u00ed. Me sent\u00ed est\u00fapida. \u00abElla es Natalia, mi amiga\u00bb. Natalia se acerc\u00f3 y se present\u00f3 con expresi\u00f3n de severo <em>Down<\/em>. \u00ab\u00bfAlguna otra cosa? \u2014interrumpi\u00f3 Mel\u2014, \u00bfalg\u00fan lubricante, alguna pel\u00edcula? Nos ha llegado nuevo material\u00bb. \u00ab\u00bfQu\u00e9 tienes de Belladonna?\u00bb, le pregunt\u00e9 con improvisada pero convincente sapiencia. Sac\u00f3 una caja de un armario y la coloc\u00f3 sobre el mostrador. Natalia segu\u00eda con cara de idiota. Luis encendi\u00f3 un cigarro y nos ofreci\u00f3. Yo lo rechac\u00e9. Natalia acept\u00f3. \u00ab\u00bfSabes que Belladonna fund\u00f3 una compa\u00f1\u00eda personal, Evil Angel? \u2014explic\u00f3 Mel\u2014. Tenemos cosas muy buenas. Te recomiendo <em>No Warning<\/em>, es un trabajo muy completo: hay escenas <em>gangbang<\/em>, <em>bukkake<\/em>, l\u00e9sbicas, <em>squirt<\/em>\u00bb. Fing\u00ed mirar con atenci\u00f3n una car\u00e1tula repleta de im\u00e1genes crudas. \u00bfQu\u00e9 sab\u00eda yo de porno? No ten\u00eda idea. Sab\u00eda que exist\u00eda una tal Belladonna porque Jorge y Gonzalo la nombraban con frecuencia mientras jugaban Playstation. Natalia, es verdad, ten\u00eda la costumbre de enviarme im\u00e1genes <em>soft<\/em> y alg\u00fan tipo de erotismo conservador pero nunca hab\u00eda visto algo como aquello. Natalia tom\u00f3 la caja y mir\u00f3 las fotos de la contraportada, su rostro se desencaj\u00f3. \u00abPero esta tipa es una guarra\u00bb, dijo con asco. Luis y Mel soltaron una carcajada graciosa, de final de comiquita ochentera. \u00ab\u00bfLes gusta el pasticho?\u00bb, pregunt\u00f3 Mel. Ten\u00eda la impresi\u00f3n \u2014casi certeza\u2014 de que Natalia y yo les hab\u00edamos parecido una pareja de idiotas. Sin embargo, para mi sorpresa, nos invitaron a almorzar.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>9<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Inevitable melodrama: no quiero ir a Chichiriviche. Jorge \u2014actor mediocre\u2014 hace el papel de amante ofendido. Noche de fiesta. Los padres de Gonzalo salieron de viaje. La casa est\u00e1 llena de humo y charcos de cerveza. <em>Reggaeton<\/em> estridente. Natalia perrea, todas perrean. Algunos idiotas de la B juegan truco; se insultan con entusiasmo macho. El dolor de cabeza me obliga a salir de la casa. Afuera, en el jard\u00edn, borrachos y borrachas intentan seducirse sin \u00e9xito. Jorge quiere hablar. Odio cuando Jorge quiere hablar. Querer hablar supone, inevitablemente, discutir. S\u00e9 que enumerar\u00e1 desplantes y disgustos. \u00abEst\u00e1s rara, Eugenia\u00bb, esa suele ser la introducci\u00f3n. Mi silencio lo ablanda. Entonces, por lo general, apela a la pat\u00e9tica. \u00ab\u00bfYa no me quieres, Eugenia?\u00bb. \u00abS\u00ed, s\u00ed te quiero Jorge\u00bb: automatismo, r\u00e9plica maquinal y necesaria. El libreto fue el mismo de siempre. Esta vez, antes de pactar a besos alg\u00fan acuerdo transitorio, le dije que no ten\u00eda ganas de ir a Chichiriviche. Silencio y preguntas. Tensi\u00f3n. Luego, ante mi falta de argumentos, grit\u00f3. Yo grit\u00e9. Me mand\u00f3 a la mierda. Lo mand\u00e9 a la mierda. En su universo simple y unidimensional trat\u00f3 de retarme a trav\u00e9s de los celos: bail\u00f3 una bachata balurda con una pendeja del Cristo Rey que, alguna vez \u2014en primaria o en kinder\u2014 hab\u00eda sido su novia. S\u00ed, es verdad, me piqu\u00e9. Siempre me pico. No por \u00e9l. Lo que duele, supongo, es el orgullo, el asalto a la propiedad privada. Mentir\u00eda si dijera que no tuve el deseo de agarrarla por los pelos, arrastrarla por el suelo y escupirle. Vainas de la cultura y el g\u00e9nero\u2026 supongo.<\/p>\n\n\n\n<p>Luis T\u00e9vez lleg\u00f3 a la medianoche. Tres payasos ebrios lo recibieron con c\u00e1nticos ansiosos. Estacion\u00f3 la moto frente a la casa y camin\u00f3 hasta la entrada. El <em>soundtrack<\/em> de bachatas lo hizo detenerse y poner expresi\u00f3n de n\u00e1usea. Su estado de <em>shock<\/em> me caus\u00f3 mucha gracia. No pude evitar re\u00edrme. Me mir\u00f3 y dijo: \u00abQu\u00e9 mierda\u00bb. Todas las fiestas a las que yo hab\u00eda ido eran iguales: la misma m\u00fasica, el mismo volumen, las mismas historias, los mismos borrachos. \u00abS\u00ed \u2014dije por decir algo\u2014, es horrible\u00bb. Hac\u00eda fr\u00edo, aunque no me gusta fumar le acept\u00e9 un Belmont. Luis sac\u00f3 un Zippo negro del bolsillo de su chaqueta y acerc\u00f3 sus manos a mi rostro. Fumamos en silencio. Me mir\u00f3 con expresi\u00f3n infantil. Record\u00e9 nuestro almuerzo en Real Past al salir del proped\u00e9utico. Aquel fue un d\u00eda raro. No hablamos de nada. Mel Camacho se pas\u00f3 toda la comida hablando de pel\u00edculas porno y recitando argumentos desagradables. Luis, a mi parecer, hab\u00eda tratado de impresionar a Natalia con an\u00e9cdotas l\u00fadicas. Natalia es mucho m\u00e1s bonita que yo; lo s\u00e9 y me jode. Natalia tiene las tetas m\u00e1s bonitas que las m\u00edas; lo s\u00e9 y me jode. Sin embargo, tambi\u00e9n s\u00e9 que es superficial y predecible. Estoy convencida de que, a segunda vista, debo resultar m\u00e1s interesante. Empez\u00f3 a sonar un <em>reggaeton<\/em> llamado \u201cHablan mal de m\u00ed\u201d. Luis dio la vuelta de manera brusca y le ment\u00f3 la madre al aire. \u00abMe va a dar otitis esa mierda\u00bb, dijo. Camin\u00f3 hasta su moto. Se coloc\u00f3 el casco. Salt\u00f3 y encendi\u00f3 el motor. \u00ab\u00bfVienes?\u00bb, me pregunt\u00f3. \u00ab\u00bfA d\u00f3nde?\u00bb. \u00abDebo pasar por mi casa buscando algo. Despu\u00e9s no s\u00e9, por ah\u00ed\u00bb. Me asom\u00e9 a la puerta entreabierta. La infeliz del Cristo Rey estaba guindada de Jorge; Natalia y Gonzalo discut\u00edan al fondo. No lo pens\u00e9 mucho. De repente, una brisa helada me golpe\u00f3 la cara con furia in\u00e9dita y violenta.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/eduardo-sanchez-rugeles\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\">*Publicado en: https:\/\/suburbano.net<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Eduardo S\u00e1nchez Rugeles FRAGMENTOS DE \u00daLTIMA P\u00c1GINA (Cuadernos de Ingl\u00e9s, Psicolog\u00eda, Ciencias de la Tierra, etc.) 1 El plan, a primera vista, parece sencillo: si demuestro que por tercera generaci\u00f3n soy descendiente de familia francesa es posible que pueda salvarme. Necesito encontrar a una persona que no conozco. 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