{"id":1619,"date":"2021-09-30T21:37:36","date_gmt":"2021-09-30T21:37:36","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=1619"},"modified":"2023-11-24T18:37:41","modified_gmt":"2023-11-24T18:37:41","slug":"fotonovela","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/fotonovela\/","title":{"rendered":"Fotonovela"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Rafael Victorino Mu\u00f1oz<\/h4>\n<p><strong>Primera toma (con subt\u00edtulos en espa\u00f1ol)<\/strong><\/p>\n<p>Paso la fotograf\u00eda. Veo la que sigue. Ese d\u00eda estuvimos en el Gran Dan\u00e9s. Yo ped\u00ed estaci\u00f3n Alemana y ella estaci\u00f3n Camoruco. El m\u00edo sin mostaza. Dos pepsis. La salsa de tomate me hizo <em>soltar<\/em> la primera mentada y me vio con cara de sorprendida. \u00bfEs que no pod\u00eda entender que ese era un Benetton aut\u00e9nticamente italiano? Luego el refresco, caliente como de costumbre, y un eructo mal disimulado. Es explicable, admisible, justificable, que volteara, que mis labios cayeran en el vac\u00edo de aquella tarde de domingo.<\/p>\n<p>\u00c9sta es m\u00eda y me pregunto c\u00f3mo ese ni\u00f1o pudo llegar a ser yo: s\u00f3lo tenemos en com\u00fan esa mirada y una familia abandonada un d\u00eda de septiembre. Esa camisa, con tomates estampados, se quem\u00f3 en un incendio provocado por mi inocente mano.<\/p>\n<p>\u00c9sta es la que m\u00e1s detesto: no recuerdo su nombre, no s\u00e9 qu\u00e9 hace ahora; pero si la encuentro le pateo el trasero, como deb\u00ed haber hecho con el fot\u00f3grafo. 7 a\u00f1os, o sea, en el 79. Fue sugerencia de ese imb\u00e9cil que la morena de vestido amarillo estuviera justo en medio, entre Marlene y yo. Era la oportunidad de tomarle la mano y ver si era tan suave como ese aroma que a\u00fan creo reconocer en algunos lugares, algunas tardes. De derecha a izquierda est\u00e1n: Mar\u00eda, su hermana, flaca, p\u00e1lida, bonita pero no tanto; mi hermana, un poco m\u00e1s alta que Mar\u00eda, lo cual confirma la imbecilidad del fot\u00f3grafo; la ni\u00f1a m\u00e1s dulce que pueda caber en el recuerdo; la gorda de amarillo; yo (a\u00fan ten\u00eda la nariz arrugada, por el olor a sebo quemado y a limpieza falsa del sacerdote).<\/p>\n<p>Busqu\u00e9 la fotograf\u00eda porque estaba seguro de haberla visto: casi tan bonita como su recuerdo. Tambi\u00e9n estaba Mar\u00eda, con ese aire de anemia enclaustrada. Ya Marlene no es m\u00e1s alta que yo. Si hubiera tenido la fotograf\u00eda en ese momento la habr\u00eda abordado, le habr\u00eda dicho algo: el t\u00edtulo de una canci\u00f3n. Le habr\u00eda dicho: \u201cMira esta fotograf\u00eda: Mar\u00eda, mi hermana (le explicar\u00eda lo equivocado que estaba el fot\u00f3grafo), t\u00fa, la gorda, yo. Ves, entre t\u00fa y yo no deb\u00eda haber estado esa gorda morena (s\u00f3lo a ella, o a la madre que la pari\u00f3, se le ocurre hacer la primera comuni\u00f3n de amarillo). Una elemental conjunci\u00f3n copulativa, con todas las implicaciones sem\u00e1nticas del caso.\u201d Le hablar\u00eda de todos los a\u00f1os con su cara guardada en mi tristeza. Le dir\u00eda que nunca me gust\u00f3 que su nombre fuera una marca de pantymedias. Preferir\u00eda que hubiera sido de galletas o de mermelada de frambuesas.<\/p>\n<p>Devuelvo la fotograf\u00eda al mont\u00f3n, respetando la estricta cronolog\u00eda. A veces me han dado ganas de recortar mi imagen y pegarla junto a Marlene. Deber\u00eda llevar esta fotograf\u00eda en un libro, por si la encuentro de nuevo. No es tan improbable. \u201cMarlene\u201d, digo en voz alta y miro la pared, donde hay una cucaracha. Debe estar casada. Pienso en la casa donde viven Marlene, su esposo, dos ni\u00f1os gordos. La cucaracha camina un poco y se detiene, moviendo las antenas.<\/p>\n<p>Voy a tomar un zapato para arroj\u00e1rselo al insecto. En el movimiento se me cae el mont\u00f3n de fotos. Involuntariamente recojo primero esa reproducci\u00f3n aparecida en el peri\u00f3dico, que a pesar del tiempo a\u00fan mancha las manos. Yo no tengo otra fotograf\u00eda tuya, aparte de \u00e9sta. Si te hubiera conocido primero no te habr\u00eda llamado mi mermelada de frambuesas a las tres de la tarde. A ratos eras m\u00e1s bonita. Nunca vas a ser una vieja llena de varices azules, como Marlene despu\u00e9s de algunos ni\u00f1os gordos. Yo tom\u00e9 tu imagen y tu recuerdo y los preserv\u00e9, de todo, del tiempo, hasta de ti misma.<\/p>\n<p><strong>Segunda generaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Lo primero que hago al llegar es buscar el cuaderno. Al pasar miro el tel\u00e9fono, pregunt\u00e1ndome si alguien habr\u00e1 llamado. El olor a p\u00f3lvora parece l\u00edquido, de tan intenso que lo percibo. Me veo de reojo en el espejo, a ver si algo cambi\u00f3. No recuerdo en qu\u00e9 momento me limpi\u00e9 la gota de agua sucia. Se sec\u00f3 o s\u00f3lo lo imagin\u00e9.<\/p>\n<p>Este cuaderno es muy cursi para lo que escribo: en la portada est\u00e1 Garfield, acostado en un pupitre, con un libro de historia (dice <em>History<\/em>) sobre su cara. Estoy buscando una frase que record\u00e9 hace rato. Salto las primeras p\u00e1ginas, estruj\u00e1ndolas. Me detengo:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\"><em>En la batalla entre t\u00fa y el mundo, toma partido por el mundo<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 390px; text-align: left;\"><em>Kafka<\/em><\/p>\n<p>Paso otras p\u00e1ginas. Esta la dej\u00e9 casi sin escribir. En l\u00e1piz dice que son\u00f3 el tel\u00e9fono en ese momento. \u00c9sta de Bucowsky no s\u00e9 por qu\u00e9 la anot\u00e9:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\"><em>Mi alma borracha de cerveza es m\u00e1s triste que todos los \u00e1rboles de navidad cortados en el mundo entero<\/em><\/p>\n<p>A \u00e9sta le he reservado una sola p\u00e1gina, en letras muy grandes:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\"><em>El met\u00e1lico rumor de suicidio que nos anima cada madrugada<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 360px;\"><em>Garc\u00eda Lorca<\/em><\/p>\n<p>No s\u00e9 d\u00f3nde est\u00e1 la que busco, ni cu\u00e1l es. Pero s\u00e9 que cuando la encuentre sabr\u00e9 que \u00e9sa es. Voy pasando las hojas. Ya siento un poco de sue\u00f1o. Paso las p\u00e1ginas tan r\u00e1pido que s\u00f3lo alcanzo a leer algunas palabras sueltas. Voy al final del cuaderno. No puedo recordar lo que quer\u00eda anotar. Pero se me ocurre otra cosa:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\"><em>Todo lo que hice fue tomar tu imagen y tu recuerdo y preservarlos, de todo, del tiempo, hasta de ti misma.<\/em><\/p>\n<p>Deber\u00eda comprar una grabadora. Me voy a dormir. Espero poder hacerlo. Un gallo canta, lo cual me extra\u00f1a, en esta zona tan urbana. A lo mejor lo imagino, o ya estoy dormido. Deben ser las cuatro. No quiero abrir los ojos para ver el reloj, con su insolencia roja diciendo la hora. Me da flojera seguir tratando de recordar la frase perdida, me dan ganas de ser un balc\u00f3n al pie de cada tarde que cae.<\/p>\n<p><strong>Una mujer mira el r\u00edo<\/strong><\/p>\n<p>Esa mujer ya no mira el r\u00edo sino un bulto, una s\u00e1bana blanca que envuelve algo. El bulto tiene forma y dimensiones humanas. Su inmovilidad, en contraste con la eterna movilidad del r\u00edo, le otorga categor\u00eda de cad\u00e1ver.<\/p>\n<p>Las ocho menos diez. Tiene tiempo para llamar a quien pueda encargarse de comprobar si aquello es un cad\u00e1ver. Ver\u00f3nica revisa su bolso: s\u00ed tiene una tarjeta telef\u00f3nica, una que tiene la cara de un tal Arist\u00f3teles. En la planta baja de la Cl\u00ednica hay tel\u00e9fonos. Cerca pasean unas cuantas personas, ojerosas, con ganas de maldecir al familiar que los hizo pasar tan mala noche. 8591923.<\/p>\n<p>&#8211; Al\u00f3. \u00bfAtenci\u00f3n Inmediata? Mire, yo no s\u00e9 si es con ustedes, pero es que creo que hay un cad\u00e1ver. En el r\u00edo. Bueno, no s\u00e9, no lo he visto. Mire, mejor vengan. Al lado del Museo de la Cultura. S\u00ed. Bueno, yo lo veo desde el puente. No, est\u00e1 loco, s\u00e1quenlo ustedes. Ver\u00f3nica. Desde la cl\u00ednica. No, en el museo.<\/p>\n<p>Primero llega una ambulancia de Atenci\u00f3n Inmediata. Despu\u00e9s Defensa Civil. Uno de los de Defensa Civil baja y mete sus botas en el espeso r\u00edo. Pero se hunde mucho y, adem\u00e1s, hab\u00eda bajado por la orilla equivocada. El cad\u00e1ver est\u00e1 m\u00e1s cerca de la otra ribera. Despu\u00e9s de una deliberaci\u00f3n, baja nuevamente el mismo miembro de la brigada: ya se hab\u00eda ensuciado las botas. Toca el bulto por lo que se supone debe ser el hombro y dice:<\/p>\n<p>&#8211; Parece que s\u00ed es.<\/p>\n<p>Al o\u00edr esto, los curiosos dicen \u201cUh\u201d. Entre ellos est\u00e1 Ver\u00f3nica, que comienza a creer que en Valencia s\u00ed ocurren cosas interesantes. Desde abajo el hombre grita nuevamente:<\/p>\n<p>&#8211; Creo que debemos subirlo.<\/p>\n<p>Todos acogen sus sabias palabras con afirmaciones.<\/p>\n<p>S\u00ed, es un cad\u00e1ver. Los curiosos m\u00e1s afortunados pueden ver que es una mujer, blanca, de cabello largo, desnuda, con sangre coagulada sobre el pecho.<\/p>\n<p>La ambulancia se va con la sirena encendida. Los curiosos tardan en dispersarse. Dos mujeres conversan. Una tiene una grabadora en la mano. Ver\u00f3nica y una periodista.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente Ver\u00f3nica tambi\u00e9n llega tarde, con un diario en cuya \u00faltima p\u00e1gina est\u00e1 la noticia: un cad\u00e1ver en el Cabriales. Dos fotos, de mujeres bastante parecidas: una, la reproducci\u00f3n del carnet estudiantil de la v\u00edctima, identificada en la tarde por sus familiares; la otra es Ver\u00f3nica. La periodista se equivoc\u00f3 escribiendo el apellido. Pero no importa.<\/p>\n<p><strong>Una ciudad fantasma<\/strong><\/p>\n<p>Siento un extra\u00f1o pudor que me impide decir \u201ccad\u00e1ver\u201d. Lo digo varias veces: cad\u00e1ver, cad\u00e1ver. Luego miro, como si esperara una respuesta. En vez de quemar la s\u00e1bana manchada de sangre, con lo cual s\u00f3lo llamar\u00eda la atenci\u00f3n de los vecinos, mejor la uso para envolver el cuerpo y uso el yesquero para un Lucky. A\u00fan resuena en mi cabeza el disparo. Alguien habr\u00e1 o\u00eddo.<\/p>\n<p>Dicen que el alma de un ser humano pesa no s\u00e9 cu\u00e1ntas fracciones de gramo. Me da la impresi\u00f3n de que ahora el cuerpo pesa m\u00e1s, m\u00e1s de los cuarenta y nueve que declaraba muy ufana. Se me ocurre subirla en la balanza del ba\u00f1o, pero no lo hago. Estoy indeciso: no s\u00e9 si la maleta o el asiento de atr\u00e1s. Me decido por el asiento de atr\u00e1s. As\u00ed no se llenar\u00e1 de grasa, la detestaba.<\/p>\n<p>Salgo a abrir el port\u00f3n. La calle est\u00e1 desierta, la ciudad duerme. El aire est\u00e1 como detenido, parece estar oxidado.<\/p>\n<p>Subo a la Bol\u00edvar por los lados del Ateneo. Antes hab\u00eda un reloj en aquel edificio. Hoy es domingo o lunes, no s\u00e9, creo que ya son las dos. Un lunes a las dos de la madrugada Valencia es lo m\u00e1s parecido a una ciudad fantasma.<\/p>\n<p>Sigo hacia el norte. Casi extra\u00f1o el habitual puter\u00edo trasnochador, los recogelatas. Llego a la Redoma y sigo hacia la autopista. Comienzo a arrepentirme, pero no por remordimientos de mi conciencia moral sino por la complicaci\u00f3n que significa deshacerse del cad\u00e1ver, bueno del cuerpo. Perd\u00f3n, no quise decirte as\u00ed. Pero ya t\u00fa no puedes perdonar. Perd\u00f3n.<\/p>\n<p>Vuelvo a entrar en la ciudad, por el distribuidor San Blas. En la avenida Lara se ve uno que otro taxista con la remota esperanza de una carrera. Por aqu\u00ed no se puede. Decido ir hacia Los N\u00edsperos. Comienzo a recorrer muy suavemente las calles. No hay nadie. Valencia es una ciudad fantasma.<\/p>\n<p>Me da la impresi\u00f3n de estar entre par\u00e9ntesis, un par\u00e9ntesis dentro de un sue\u00f1o. La realidad adquiere dimensiones absurdas. Decido combatirla, enciendo la radio. En esta ciudad a esta hora ni los fantasmas salen.<\/p>\n<p>No s\u00e9 por d\u00f3nde me he metido, de pronto estoy en una calle de \u00e9sas que salen en las fotograf\u00edas color sepia. El f\u00f3sil de un volkswagen circundado por gaveras de refresco.<\/p>\n<p>Otra vez en la Bol\u00edvar. Deben haber pasado cuarenta o cincuenta minutos. Me inquieta pensar que alguien pueda llamarme por tel\u00e9fono y no me encuentren y despu\u00e9s. Pero todo el mundo duerme a esta hora.<\/p>\n<p>Unas palabras van y vienen por mi cabeza. El decoro de tu ausencia o tu ausencia indecorosa. Veo un edificio que tiene balcones pentagonales. Ganas de ser un balc\u00f3n detenido al pie de cada tarde que cae. Las anotar\u00e9 en mi cuaderno. Espero no olvidarlas.<\/p>\n<p>Paso por un lado del Museo de la Cultura. Esta es la calle Independencia, creo. Detengo el carro y veo hacia todos lados: la ciudad fantasma es una constante metaf\u00edsica. Pesa, m\u00e1s de cuarenta y nueve. La dejo caer desde el puente. Junto con el olor, que es como una enorme v\u00edscera de pescado muerto, siento que se levanta una columna de agua. Siento que una gota del r\u00edo me salpica la mejilla, como una lenta l\u00e1grima sucia.<\/p>\n<p><strong>Click<\/strong><\/p>\n<p>Pero no importa, as\u00ed est\u00e1s bien. Desangrando tu cabellera en mi almohada. Click. Click. Click. Pero no importa, as\u00ed est\u00e1s bien. Durmiendo y a punto de so\u00f1ar. Click. Tus ganas de llorar cuando tu mam\u00e1 te hizo ir a clase con el vestido de reina de carnaval. Click. S\u00e9 que est\u00e1s so\u00f1ando con el color naranja. No te pareces ni a Sondra Locke ni a Winona Ryder. Pero no importa, as\u00ed est\u00e1s bien. Antes te parec\u00edas un poco a Mal\u00fa Mader. Click. T\u00fa, descomponiendo de una patada el racista enfrentamiento de mi tablero. Una partida de Fisher. No aparecen m\u00e1s im\u00e1genes y es como si la memoria hiciera silencio.<\/p>\n<p>Te imagino en la plaza, a punto de pedirme que te compre un helado. Como te has portado bien, tomo otra foto. Click. Miras a lo lejos. Sali\u00f3 un poco borrosa. El Mediterr\u00e1neo. Invierno. Click. Tienes una pa\u00f1oleta y unos lentes oscuros, como los que habr\u00eda usado Marilyn para ir al entierro de JFK. Esos guantes de piel son muy balzacianos para mi gusto. Mejor te los quitas y pedimos un vermut. Pareces tu propia estatua. Click. Un retrato de tu palidez flaubertiana. Click. Uno de tu aire de tulip\u00e1n distra\u00eddo. Click. Te despiertas. Preguntas qu\u00e9 voy a hacer con este rev\u00f3lver. Es que no tengo c\u00e1mara. T\u00fa sabes, los chinos inventan mucho. Me oigo soltar un discurso que me s\u00e9 de memoria porque lo he practicado muchas veces:<\/p>\n<p>&#8211; T\u00fa eres la \u00fanica persona que me quiere, por eso s\u00e9 que no vas a fallarme. Desde que era un ni\u00f1o siempre me ha obsesionado, m\u00e1s que la muerte, qu\u00e9 hay despu\u00e9s. He decidido matarte, pero antes tienes que prometerme que vas a regresar y vas a contarme.<\/p>\n<p>&#8211; No, no jures pensando que no voy a disparar. Ya est\u00e1 decidido. No tienes que llorar. Los que lloran son lo que quedan vivos. Ves, yo no lloro (eso no estaba en el discurso original, pero me sali\u00f3 bien).<\/p>\n<p>&#8211; Yo tampoco quer\u00eda que esto pasara, pero yo te lo dije: b\u00fascate otro novio, que yo estoy loco. No jures en vano, que es muy feo.<\/p>\n<p>Sigues llorando, porque sabes que vas a morir, porque sabes que apenas cumpliste 21 a\u00f1os. Est\u00e1s llorando. Te recuerdo en un sue\u00f1o: yo estaba entrando en una casa y una mujer, en ese preciso instante, cort\u00f3 el cuello de una gallina. Sent\u00ed lo caliente de la sangre en la mejilla. Luego apareciste t\u00fa, en un recodo del sue\u00f1o: llorabas, pero no como esas mujeres que abren mucho la boca. Llorabas y te ve\u00edas tan bonita.<\/p>\n<p>Te miro ahora: no lloras como en el sue\u00f1o. L\u00e1stima. De repente se me ocurre pensar que el rev\u00f3lver no est\u00e1 cargado y que cuando lo cargue ya se me habr\u00e1n pasado las ganas. Me da la impresi\u00f3n de que todo sucede al rev\u00e9s: primero veo en tu pecho esa mancha roja y luego oigo el disparo: pump o bang o como quiera que se escriba la onomatopeya del sonido de un arma de fuego al ser accionada. Click.<\/p>\n<h4 class=\"title\" style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/rafael-victorino-munoz\/\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rafael Victorino Mu\u00f1oz Primera toma (con subt\u00edtulos en espa\u00f1ol) Paso la fotograf\u00eda. Veo la que sigue. Ese d\u00eda estuvimos en el Gran Dan\u00e9s. Yo ped\u00ed estaci\u00f3n Alemana y ella estaci\u00f3n Camoruco. El m\u00edo sin mostaza. Dos pepsis. La salsa de tomate me hizo soltar la primera mentada y me vio con cara de sorprendida. \u00bfEs [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":1620,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[16],"tags":[33,3,43],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1619"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1619"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1619\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1621,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1619\/revisions\/1621"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1620"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1619"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1619"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1619"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}