{"id":16123,"date":"2025-05-13T17:08:45","date_gmt":"2025-05-13T21:38:45","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=16123"},"modified":"2025-08-12T15:59:04","modified_gmt":"2025-08-12T20:29:04","slug":"la-busqueda-incesante-de-wald","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/la-busqueda-incesante-de-wald\/","title":{"rendered":"La b\u00fasqueda incesante de \u00abWald\u00bb"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Por: Rafael Victorino Mu\u00f1oz<\/h4>\n\n\n\n<p>Comencemos por decir qui\u00e9n es Wald, o qui\u00e9n era Wald antes de que dejara de serlo. Un empleado al que no le gusta su trabajo; pero esta es la cosa m\u00e1s normal del mundo. Un hombre que no puede estar con la mujer que ama; pero esto tambi\u00e9n es algo muy com\u00fan.<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta cierto momento, se puede decir que Wald lleva una vida despreocupada. Una vida sin mucha emoci\u00f3n ni mucho sobresalto. Lo \u00fanico particular de Wald ser\u00eda el inter\u00e9s por leer poes\u00eda, tal vez un acto de rebeld\u00eda en un mundo alienante, como el suyo y como el nuestro.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, cuando se presenta al personaje de esta manera, se quiere insinuar que, por contraste, algo habr\u00e1 de suceder, algo fuera de lo com\u00fan, una descolocaci\u00f3n. Un d\u00eda, como sucede en las historias, todo cambia&#8230; y es all\u00ed cuando comienza realmente la historia. Y esto, en el caso de <em>Wald<\/em>, se pone de manifiesto cuando el personaje comienza a sufrir diferentes y sucesivas metamorfosis.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, a diferencia del texto Kafkiano, en que Gregorio Samsa aparece convertido de la noche a la ma\u00f1ana en insecto, Jim\u00e9nez Em\u00e1n se detiene a describir minuciosamente el proceso: primero fueron unas arrugas en la frente, luego el crecimiento del cabello y del vello de la cara, el cambio en las u\u00f1as, el deseo de comer carne cruda\u2026 hasta que se dio cuenta de la realidad, su nueva realidad: ahora era un perro.<\/p>\n\n\n\n<p>En un primer momento, se insin\u00faa esto como una ambig\u00fcedad o una oposici\u00f3n, donde el personaje pareciera estar en el l\u00edmite entre lo humano y lo animal. O m\u00e1s bien, aquella parte animal, que seguramente pervive en todos nosotros, va ganando terreno, cediendo espacio, por contrapartida, lo racional o humano que pudiera haber. Lo \u00fanico que le va quedando es el trabajo en una agencia de publicidad que, por contraste, luce como un para\u00edso artificial.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, aquella parte de su ser que al parecer controla las transformaciones, o se demiurgo innominado, no se conforma con s\u00f3lo ser perro y quiere algo m\u00e1s; as\u00ed que de all\u00ed pasa a ser gato, o medio gato y medio humano: anda a dos patas, piensa como humano y siente verg\u00fcenza de su desnudez. Pero se asea como gato y luce como tal.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, estando en su fase gato, se encuentra con una pareja felina con quien tiene una experiencia sexual que le resulta satisfactoria, tal vez m\u00e1s de lo que han sido otras experiencias sexuales humanas. Aqu\u00ed puede uno detenerse a pensar si para esos menesteres de la c\u00f3pula el ser completamente animal sea lo mejor. De igual modo, a estas alturas, como puede suceder cuando leemos un libro de ficci\u00f3n fant\u00e1stica o incluso realista, uno puede comenzar a preguntarse si Wald ser\u00e1 una met\u00e1fora o un s\u00edmbolo de algo; pero, \u00bfde qu\u00e9?<\/p>\n\n\n\n<p>Varias veces estuve tentado a pensar que lo era de la inconformidad permanente con su situaci\u00f3n, cualquiera que esta sea. A Wald-hombre no le gustaba su trabajo o su vida y muta a perro. Y como a Wald-perro no le gusta tanto ser perro, muta a gato, viviendo experiencias intensas, de libertad, de violencia, hasta sexo. Luego tornar\u00e1 otra vez a humano. Esta inconformidad con su situaci\u00f3n inicial y el deseo rec\u00f3ndito de cambio, que tal vez desencadena todo, aparece explicado en la p\u00e1gina 30:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2026su situaci\u00f3n personal se hac\u00eda cada vez m\u00e1s anodina, no hab\u00eda conocido en los \u00faltimos a\u00f1os a ninguna mujer que lo entusiasmara, una mujer desenvuelta e inteligente, s\u00f3lo a chicas bonitas que s\u00f3lo quer\u00edan saborear el poder o el dinero, exceptuando a Vanessa Turner, de quien estaba enamorado, y cuyo amor era imposible. Viv\u00eda un bloqueo creativo que le hab\u00eda impedido escribir algo sustancioso u original, ten\u00eda un conflicto con la realidad concreta a la cual superpon\u00eda una realidad y luego otra, fantasmal o ficticia, que le parec\u00eda mucho m\u00e1s interesante; en fin, hab\u00eda suficientes razones para aceptar su nueva condici\u00f3n de mutante.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Aceptar o incluso desear, pensar\u00edamos nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora, del hombre-humano al hombre-animal vive su tr\u00e1nsito Wald sin tanto sobresalto, es decir, se preocupa, se incomoda, se hace preguntas. No obstante, s\u00f3lo entrar\u00e1 totalmente en crisis cuando se transforma en hombre-cosa: un artefacto, algo as\u00ed como un cyborg, cubierto de piel, una piel cetrina, mortecina; pero con un interior de hojalata, de m\u00e1quina fr\u00eda, sin vida, al parecer con un \u00fanico deseo: beber aceite.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego de esta, la siguiente transformaci\u00f3n es vampiresca: se convierte en el cl\u00e1sico vampiro, a la vez que en un criminal y en un c\u00ednico. Pasa de la sed de sexo a la sed de sangre y se deja llevar por el instinto de matar. Si bien cada noche que pasa y cada d\u00eda que amanece deja atr\u00e1s cada una de sus metamorfosis, con un retorno a la moment\u00e1nea normalidad, sin embargo esta vez tiene que lidiar con las consecuencias, pues ha asesinado a alguien y se hace m\u00e1s confusa su situaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin duda, aparte del tema de la metamorfosis, la sensaci\u00f3n de estar viviendo en un laberinto, en una situaci\u00f3n l\u00edmite con respecto a la cual no se entrev\u00e9 ni la salida ni el sentido, nos hacen pensar en esas atm\u00f3sferas kafkianas, de las cuales sabemos que Jim\u00e9nez Em\u00e1n es tan devoto.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, adem\u00e1s de la pregunta acerca del simbolismo oculto en el personaje o en su vida, a todas estas tambi\u00e9n uno puede preguntarse por qu\u00e9 le sucede esto a Wald, cu\u00e1l es la causa, qu\u00e9 ha desencadenado esta serie de transformaciones: \u00bfse trata de una suerte de <em>castigo<\/em> o es s\u00f3lo una circunstancia accidental? Hasta cierto punto de la narraci\u00f3n no parece haber explicaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante, dentro de la literatura fant\u00e1stica en general hay varias tendencias para tratar de establecer una causalidad (siempre dentro de las leyes que rigen el universo ficcional que constituye cada relato). Una de estas hip\u00f3tesis apunta a presentar las intromisiones o irrupciones de lo irreal (para decirlo con los t\u00e9rminos de Roger Caillois) como una suerte de respuesta a un desajuste moral, tratando acaso de relacionar un hecho con el otro, como ocurre en <em>El retrato de Dorian Gray<\/em> de Oscar Wilde, o como tambi\u00e9n se insin\u00faa en <em>La piel de Zapa<\/em> de Balzac. Otra de las explicaciones posibles es el t\u00f3pico del sue\u00f1o (recordemos el caso de <em>El hombre que fue jueves <\/em>de Chesterton y <em>Alicia en el pa\u00eds de las maravillas<\/em> de Lewis Carroll). Pero ya veremos cu\u00e1l es la que aplica para la narraci\u00f3n de Jim\u00e9nez Em\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando Wald pens\u00f3 que ya pod\u00eda comenzar a considerar sus sucesivas metamorfosis como una rutina, como algo consuetudinario, siguiendo aquello de que lo \u00fanico permanente es el cambio, se oper\u00f3 otra transformaci\u00f3n, un cambio dentro del cambio. Ahora era el contexto, el espacio, el lugar: era su ciudad la que mostraba un rostro extra\u00f1o, desolado y sombr\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese punto culminante de la narraci\u00f3n, cuando Wald comienza a pensar en s\u00ed mismo y en su situaci\u00f3n, es que surge la hip\u00f3tesis que aplica para su caso: \u00aben ese momento se sent\u00eda como un personaje de ficci\u00f3n, m\u00e1s que uno de carne y hueso\u00bb. Se trata, pues, respondiendo a nuestra pregunta, del t\u00f3pico del personaje de ficci\u00f3n que se sabe ficcional, que sabe que s\u00f3lo es un sue\u00f1o de otro, como se ve por ejemplo, aunque de maneras muy distintas, en <em>Niebla <\/em>deUnamuno, <em>Seis personajes en busca de autor <\/em>de Luigi Pirandello, <em>Las ruinas circulares <\/em>de Borges, <em>La \u00faltima visita del caballero enfermo <\/em>de Giovanni Papini,entre otras grandes obras de la literatura universal.<\/p>\n\n\n\n<p>La sospecha se va haciendo certidumbre y entonces tiene lugar el \u00faltimo movimiento o desplazamiento: Wald se dirige a buscar a su creador, un escritor llamado Gajim (af\u00e9resis de Gabriel Jim\u00e9nez), quien presuntamente lo escribe desde \u00abun lugar lleno de dunas, un peque\u00f1o desierto que preced\u00eda a una ciudad llamada Curiana\u00bb (nombre ind\u00edgena de Coro). Finalmente, Wald atraviesa esa <em>l\u00ednea que separa la realidad de la ficci\u00f3n<\/em>, que es como la que separa la vida de la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>Volvemos a nuestras preguntas de inicio, acerca del personaje como met\u00e1fora: \u00bfEs Wald el reflejo de un alma que busca a su creador? \u00bfO es quiz\u00e1s, por el contrario, el creador un padre buscando a su hijo, a su creatura&#8230;? Sin embargo, Wald no sab\u00eda que era eso lo que necesitaba. Tal vez es lo que nos ocurre a todos en la vida. No sabemos lo que estamos buscando, hasta que lo encontramos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Rafael Victorino Mu\u00f1oz Comencemos por decir qui\u00e9n es Wald, o qui\u00e9n era Wald antes de que dejara de serlo. Un empleado al que no le gusta su trabajo; pero esta es la cosa m\u00e1s normal del mundo. 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