{"id":16102,"date":"2025-05-13T14:16:20","date_gmt":"2025-05-13T18:46:20","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=16102"},"modified":"2025-05-13T14:16:20","modified_gmt":"2025-05-13T18:46:20","slug":"los-amigos-de-la-negra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/los-amigos-de-la-negra\/","title":{"rendered":"Los amigos de la negra"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Salvador Prasel<\/h4>\n\n\n\n<p>El Mustang 68, rojo, techo de vynil, autom\u00e1tico, full equipo, se lanza por dos o tres calles semidesiertas de las Colinas sin mayores inconve\u00adnientes para desembocar, entre la Creole y la Sears, en una avenida que luce como un gigantesco y desesperante estacionamiento, donde en realidad ni se sabe en qu\u00e9 direcci\u00f3n se mueven los carros, ni cu\u00e1les de ellos est\u00e1n parados, ni por qu\u00e9 hay tantos choferes fuera de sus veh\u00edculos y ,mucho menos c\u00f3mo se le ocurre a Alfredo Sadel cantar por radio, a todo volumen y a las nueve de la ma\u00f1ana, a la Caracas hermosa.<\/p>\n\n\n\n<p>Dele, dele, cambie, la contraria, ya, sin miedo, el golpe avisa, \u00a1bueno! Bueeeno! El Mustang se estremece como un potro salvaje ante el frenazo en seco. Del asiento sale despedido un malet\u00edn con el r\u00f3tulo de Viasa; rajado el cierre, se dispersan por la alfombra un traje de ba\u00f1o, un gorro, un par de chancletas y un neceser, am\u00e9n de un n\u00fa\u00admero indefinido de bolsitas, estuches, frascos y potecitos sueltos, dif\u00edcil de identificar. Un cigarrillo apenas prendido resbala por la tapicer\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de una maniobra no muy segura, obedeciendo las confusas indicaciones de unos cuantos automovilistas y peatones enredados en el laberinto, el Mustang se arrastra a paso de morrocoy con la d\u00e9bil esperanza de salir ileso y lograr mantenerse en mm cola decente donde, por lo menos, no todo el mundo se <em>le <\/em>va a echar encima aco\u00ads\u00e1ndole, adem\u00e1s, con consejos absurdos.<\/p>\n\n\n\n<p>Y para colmar la, medida, el giro de la agencia vence precisamente hoy. El pobre cobrador, que tal vez se est\u00e1 abriendo camino con su Honda entr\u00e9 esta marea de veh\u00edculos, se cansar\u00e1 de tocar el timbre del apartamento n\u00famero ocho; a la postre no le quedar\u00e1 m\u00e1s remedio que anotar, con su letra torpe, en la relaci\u00f3n diaria de visitas: volver el quince o el \u00faltimo. Hasta entonces, Dios mediante, las cosas se habr\u00e1n arreglado de una manera u otra. San Judas Tadeo no deja plantado a los suyos.<\/p>\n\n\n\n<p>El hedor de El Guaire, unido al gas de los escapes, hostiga las nari\u00adces, pero la gente ya est\u00e1 acostumbrada. Lo bueno vendr\u00e1 m\u00e1s tarde, cuando arrecie el calor y los camiones del Aseo Urbano, con su pro\u00adnunciada halitosis, est\u00e9n parando en cada esquina. Pero a. esa &#8216;hora todo se habr\u00e1 olvidado en la tranquilidad de la playa, al abrigo de una palma y una casita a pocos metros del mar, lejos de Federico, En\u00adrique, Juan y C\u00e9sar y sus insoportables maletines chatos tipo de eje\u00adcutivo; de toda la cuerda de in\u00fatiles que prometen y cumplen de casualidad; lejos de la modista catalana que fastidia llamando todos los d\u00edas y de la tienda por departamentos empe\u00f1ada en enviar cartas todas las semanas.<\/p>\n\n\n\n<p>El radio de tres bandas, transistorizado y de dos cornetas, anuncia su pr\u00f3ximo programa: una novela conmovedora, profundamente hu\u00admana, dedicada a las madres y las hijas, las hermanas y las novias en todo el territorio nacional <em>y <\/em>en los pa\u00edses vecinos hasta donde llega la se\u00f1al de nuestra emisora, campeona en sinton\u00eda, imbatible en cali\u00addad. Y en seguida, entre el rapto de La China cometido por el s\u00e1dico Barrab\u00e1s y la marcha nupcial tocada en honor de Flor Camila y su novio millonario, la energ\u00eda biol\u00f3gica arranca el sucio imposible, la historia de la comida se divide en dos partes: antes y despu\u00e9s de in\u00adventares el famoso aceite que no necesita presentaci\u00f3n; el sabor de la cerveza despierta con el fr\u00edo y en diciembre, hombre, es nuestra magna cita con la tarjeta grande y otra chiquita.<\/p>\n\n\n\n<p>En el t\u00fanel, la onda se va. Ni cortos ni perezosos, otros sonidos la sustituyen con creces: la sirena de una ambulancia verde, el chirrido de los frenos de una hilera de carros y el implacable altoparlante desde una camioneta empapelada con retratos del pr\u00f3ximo Presidente. Tan pronto el tr\u00e1fico se detiene, tres alcanc\u00edas confeccionadas con viejos potes de leche en polvo se introducen por la ventanilla, junto a un talonario de bonos, una rifa garantizada y un folleto a todo color: \u00a1Colabore, Mustang, colabore!<\/p>\n\n\n\n<p>Y \u00bfqui\u00e9n elabora con el Mustang y el diario de la casa, el nuevo est\u00e9reo y el juego de cuarto, los honorarios del home\u00f3pata, del Doctor Scholl y de la masajista?<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s adelante: Arr\u00edmese, se\u00f1ora, la manguera no llega hasta ah\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Full Full de veinticinco. \u00a1Ponga un tigre en su tanque! Le cambiamos el aceite en un minuto, le limpiarnos el radiador con este fa\u00admoso aditivo, si quiere lelavamos el carro, hay algo formidable para el hidrom\u00e1tico, \u00e1cido para la bater\u00eda, una esterilla anat\u00f3mica, un periquito para colgar del espejo, calcoman\u00edas yey\u00e9 y gog\u00f3, mire, una alfombrita preciosa, lo \u00faltimo en tapas con cerradura, tambi\u00e9n forramos volantes, un l\u00edquido para potencia extra, una patente americana para que el motor no se recaliente en la cola, un juego de herra\u00admientas sueco, un pa\u00f1o y un plumero, un cuero para secar, un anti corrosivo, una correa para el ventilador, un Jos\u00e9 Gregorio Hern\u00e1ndez barato, que <em>se <\/em>coloca a presi\u00f3n, llaveros con motivos criollos, aut\u00e9nti\u00adcos adornos hippies, insignias de todos los partidos, un perfume espe\u00adcial para el interior de su carro, huele sabroso a pino, t\u00f3mese un re\u00adfresco en lata o un juguito, si prefiere, mientras le atendemos como us\u00adted se merece.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo el edificio se ha metido en el Mustang: los ni\u00f1os que la pasan encaramados en la trompa, en el portamaletas y hasta en el techo y ya lo han rasgu\u00f1ado por todas partes; el perro de la se\u00f1ora de enfren\u00adto, acostumbrado a regar los cauchos a horas fijas: la conserje cuyos buenos d\u00edas depende de la propina que reciba y del humor que tenga.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, adem\u00e1s, esa enorme Bandola atravesada por puro capricho; y esa gente que se zumba a la calzada justamente cuando le toca a los carros, y los vendedores de loter\u00eda en la mitad de la calle, como in\u00advitando a que uno les pase por encima; y esos muchachos de cabezas desnudas y alpargatas rotas, pidiendo todo el tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>En la casa en la playa habr\u00e1, por fin, descanso. Borr\u00f3n y cuenta nueva. No <em>es <\/em>ninguna molestia, vente, Negra, quiero, conocer tu Mustang.<\/p>\n\n\n\n<p>Trina es una bella persona. Hizo bien en retirarse y mandar todo al carajo: a los amigos y a esta sin par ciudad cuatricentenaria.<\/p>\n\n\n\n<p>Si un d\u00eda La Negra consigue desviarse de este tr\u00e1fico buscar\u00e1 la entrada a la urbanizaci\u00f3n y all\u00ed la Tercera Transversal donde es relativamente f\u00e1cil tropezar con Hermann Marek de quien ya nadie habla y pocos guardan un vago recuerdo. Otros han: ocupado su pues\u00adto, y, como dice Federico y no le falta raz\u00f3n, un Marek m\u00e1s, un Marek menos casi no se nota, Marisol (para Marek La Negra nunca ha existido) se topar\u00eda con mi Hermann desgarbado: de su\u00e9ter negro, lleno de caspa en los hombros y en la espalda; zapatos anchos, de los que se venden en el mercado; bragueta semiabierta, pues los cierres hechos en Venezuela no funcionan y menos en un barrig\u00f3n; un Hermann Marek hecho un desastre que nada tiene en com\u00fan con aquel que iba a Fedec\u00e1maras, al Rotary, a la Noche de Gerentes, al coctel en honor del ciudadano Ministro de Fomento.<\/p>\n\n\n\n<p>Es el \u00fanico al que La Negra no guarda rencor. \u00bfC\u00f3mo puede uno estar resentido con un ex hombre? Hace a\u00f1os peleaban continuamente pero nunca basta el punto de perder el uno al otro. Es dif\u00edcil precisar d\u00f3nde y c\u00f3mo se encontraron, pero Marisol s\u00ed recuerda que al princi\u00adpio lo llamaba yugoeslovaco divirti\u00e9ndose con ese trabalenguas que debi\u00f3 haber o\u00eddo en alguna parte.<\/p>\n\n\n\n<p>Hermann le ordenaba que se quedara quieta en la cama mientras \u00e9l, como viejo profesor, con los pulgares enganchados en los tirantes que hab\u00eda tra\u00eddo de Europa, paseaba por el cuarto dictando su conferencia:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No te lo reprocho, Marisol, al fin de cuentas t\u00fa no eres profesora de geograf\u00eda. Confundir eslovenos con eslovacos, Budapest con Buca\u00adrest, Riga con Trieste; situar a Viena en Australia, a Munich en Ru\u00adsia y a Varsovia en Grecia no es tan grave como parece. Muchos de mis paisanos tienen a Lima como una ciudad boliviana y no hayan qu\u00e9 hacer con La Asunci\u00f3n: si proclamarla capital del Uruguay, de Co\u00adlombia o del Ecuador. Yo mismo estuve confundiendo a Maracay con Maracaibo durante alg\u00fan tiempo. \u00bfQu\u00e9 quieres? El pan me lo ganaba en Caracas. No ten\u00eda veh\u00edculo para salir a conocer el interior, y esto que ustedes llaman carro por puesto nunca me ha convencido pues cosa tan impr\u00e1ctica no se concibe en un pa\u00eds civilizado. De modo que no voy a tildarte de bruta. \u00bfPara qu\u00e9 necesitas t\u00fa tanta erudici\u00f3n? Ojal\u00e1 te hubieran ense\u00f1ado a escribir a m\u00e1quina o manejar una su\u00admadora; perforar tarjetas IBM o atender una franqueadora autom\u00e1\u00adtica. Sabiendo calcular en una Friden poco importa si Calcuta queda en la India o en Suiza. Si, por lo menos, te hubieras metido a pelu\u00adquera&#8230; \u00bfSabes que muchas lo hacen cuando se dan cuenta de que se le est\u00e1n acabando los amigos? Conoc\u00ed a una que, cansada de todas esas cosas, mont\u00f3 un sal\u00f3n de belleza. Hoy est\u00e1 presa por de menores (en mi pa\u00eds los comunistas a lo mejor la fusilan); pero, \u00bfqui\u00e9n le manda a hacer tonter\u00edas? De haber seguido con su Instituto de Est\u00e9\u00adtica Femenina, dentro de la ley, le sobrar\u00edan cliente; -todos damas honorables. Lo que pasa es que la gente no se conforma con lo que tiene.<\/p>\n\n\n\n<p>Pobre Marek. Ahora vive al servicio de su hija casada, en el s\u00e9ptimo piso del Edificio Mascota. Cuando el ascensor se queda atascado entre los pisos, y eso es a cada momento, no hay m\u00e1s remedio que emprender el penoso ascenso a pie. Al industrial retirado le duelen los ri\u00f1ones, se le traba la respiraci\u00f3n, y llega al pent-house exhausto, con aspecto de pordiosero; casi le da verg\u00fcenza. Entrar as\u00ed en el apartamento, especialmente si el yerno est\u00e1 en el sal\u00f3n. Este no le dice nada o hasta lo anima con un \u00a1Hola, viejo!, pero no es dif\u00edcil darse cuenta de que es un saludo maquinal, aprendido en la rutina de los despachos p\u00fabli\u00adcos y oficinas privadas, pura f\u00f3rmula de buena educaci\u00f3n. Sale la se\u00f1ora Merck de Ram\u00edrez para ver si pap\u00e1 hizo bien el mandado. En efecto, ah\u00ed est\u00e1n todos los ingredientes para la sopa, envuelto cada uno en un pedazo de papel y todo dentro de una bolsa a punto de deshacerse por la humedad. Perfecto, papi, pero si no es mucha mo\u00adlestia&#8230; Claro, no es ninguna molestia, no importa, bajar siempre ha sido f\u00e1cil. Volver\u00e1 a la bodega a buscar unos sobres de concentrados para postres. Mientras el portugu\u00e9s le sirve echar\u00e1 una hojeada a las revistas exhibidas entre el perejil y las zanahorias; revistas femeninas o para el hogar, por cierto, que no se encuentran en la Barber\u00eda Da Domenico donde s\u00f3lo hay lectura para hombres. Y al regreso, Dome\u00adnico, desde la puerta, lo invitar\u00e1 a pasar. Si, c\u00f3mo no, un momento, que el italiano espere hasta que el ex Presidente de Marek C. A. (In\u00addustria Nacional al Servicio de Venezuela) lleve la encomienda a su hija. Por suerte esta vez el ascensor sube, si bien con algunos tropiezos. Pero al salir del apartamento la espera del veh\u00edculo, en constante vaiv\u00e9n entre los pisos bajos, se le hace a Marek demasiado larga; de manera que opta por descender nuevamente por la escalera. En cuan\u00adto entra en la barber\u00eda ya Domenico no est\u00e1 solo; pero le hace se\u00f1as: no se vaya l\u00e9ame las noticias. Hermann recorre los t\u00edtulos; los ojos se fijan en nombres y caras familiares: ese se\u00f1or de la columna Aero\u00adpuerto es su antiguo compa\u00f1ero de Rotary; aqu\u00e9l, el hombre que le tramit\u00f3 el primer cr\u00e9dito en la Corporaci\u00f3n. A sus \u00f3rdenes, se\u00f1or Marek, estamos aqu\u00ed para servirle. Necesitamos gente con esp\u00edritu emprendedor, no importa donde se nace, Venezuela se industrializa o se muere. Y el pol\u00edtico que figura en primera plana es precisamente el mismo que celebr\u00f3 en el Hotel Tamanaco una de las \u00faltimas recep\u00adciones a las cuales Hermann iba invitado. Es cierto, todav\u00eda le llega una que otra invitaci\u00f3n al apartado, igual que les llegan a los muertos, a los repatriados, a los desaparecidos. El viernes, a las siete, en la C\u00e1mara; el lunes, de cinco a ocho, en la Casa de Italia; s\u00f3lo hay que discar un n\u00famero, comprometerse a la adquisici\u00f3n de una tarjeta en algunos casos; aunque lo m\u00e1s frecuente es que a uno lo inviten gratis. Claro, Marek ya no asiste. El puesto del ex Director de la C\u00e1mara, ex miembro de una docena de Comit\u00e9s, orador de orden en la Cena de Mercadotecnia, est\u00e1 en la barber\u00eda para mantener informado a Domenico y ayudarle de paso, a vaciar la papelera o a poner en orden las revistas. Colaboraci\u00f3n espont\u00e1nea, desinteresada. Gracias, Don Hermana, gracias. \u00bfQu\u00e9 dice el peri\u00f3dico de los asesinos de la espa\u00f1ola? Ah\u00ed va un resumen completo de la cr\u00f3nica de sucesos. El barbero, encantado.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez cuando el Mustang pase por la Tercera Transversal, est\u00e9 parado Marek en la puerta de la barber\u00eda tomando sol.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde alg\u00fan tiempo se ven\u00eda rumorando que el negocio de Anita, en el apartamento de Alberto y, sobre todo, en la quinta de la se\u00f1ora M\u00e9ndez, el mejor sitio para obtener informaci\u00f3n confidencial: lo que nos espera no tiene nombres, Y en los \u00faltimos d\u00edas los comentarios se han vuelto tan insistentes que ya no cabe la menor duda de que el 23 de Enero quedar\u00e1 chiquito al lado de lo que se est\u00e1 cocinando. Aquella vez todo par\u00f3 en el saqueo del Hotel Flora: \u00e9sta, si Dios no se apiada de nosotros, habr\u00e1 que lanzar la consigna: \u00a1S\u00e1lvese quien pueda! No se trata de alarmar haciendo correr bolas que luego re\u00adsultan ser pompas de jab\u00f3n, Esto es realmente grave y lo afirman los amigos m\u00e1s distinguidos, gente seria, responsable. Sabana Grande cerrar\u00e1 sus puertas y de noche llegar\u00e1 a parecerse a un barrio en ruinas, pues \u00bfqui\u00e9n tendr\u00e1 inter\u00e9s en pagar los avisos luminosos? En lugar de vender una caja, de whisky se despachar\u00e1 un trago, cuando mucho. Habr\u00e1 que entregar el apartamento, si no en el acto, a los dos o tres meses y todas saldremos a la, calle a pedir limosna. Hasta las personas decentes se ver\u00e1n obligadas a vivir en ranchos. \u00bfA la playa los domingos? Yo te aviso: \u00bfNo habr\u00e1 ni para la gasolina? Los camio\u00adnes dejar\u00e1n de circular; las gandulas se pudrir\u00e1n en alg\u00fan barranco.<\/p>\n\n\n\n<p>Y despu\u00e9s, ya se sabe: la chusma bajar\u00e1 de los cerros a invadir las casas. No habr\u00e1 autoridad capaz de detener la poblada. Dios quiera y la Virgen que los gobernantes sienten cabeza. Si no se da un milagro \u2014y \u00bfqui\u00e9n cree hoy en d\u00eda en milagros? \u2014 esto es el acab\u00f3se.<\/p>\n\n\n\n<p>L\u00e1stima, tan bello que era todo esto. No, negra, no me estoy poniendo nerviosa, es la pura verdad. Anoche estuvo aqu\u00ed el Presidente de la C\u00e1mara, Nada pudo hacer con la Nena; casi le falla el coraz\u00f3n des\u00adpu\u00e9s de meterse con ella en el cuarto, Nos cont\u00f3 luego, cuando le dimos un poquito de brandy, que oy\u00f3 el noticiero por radio y le pa\u00adreci\u00f3 entender que la cosa estaba lista, Ya \u00e9l mand\u00f3 a la se\u00f1ora y los muchachos para Miami. Y \u00e9l mismo, si esa gente no se retracta, se va por la Pan American.<\/p>\n\n\n\n<p>La Negra no halla qu\u00e9 hacer. Juan perdi\u00f3 los estribos, la insult\u00f3 peor que si fuera su mujer y le tranc\u00f3 el tel\u00e9fono sin explicarle nada. Her\u00adman; m\u00e1s due\u00f1o de s\u00ed mismo, manifest\u00f3 que confiaba en el gobierno pero, de todos modos, que iba a esperar hasta que se definiera la situa\u00adci\u00f3n. A prop\u00f3sito: \u00bfsab\u00eda Marisol la \u00faltima? Al suegro de Federico lo llevaron de urgencia al Centro M\u00e9dico. Ataque al cerebro. No era para menos.<\/p>\n\n\n\n<p>Y despu\u00e9s se presenta Federico burl\u00e1ndose de todo: Bien hecho, carajo! Es una cosa l\u00f3gica, asunto de elemental justicia. Se toma media Botella de Buchanan, como celebrando y habla del Toyota, el Macho. Se porta como Fran Carlos, el de la Seguridad Nacional: cierta prensa, ciertos c\u00edrculos, pero cr\u00e9eme Negra, no son capaces de hacer nada.<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta la se\u00f1ora Saldivia, que pr\u00e1cticamente no sale a ra\u00edz de su \u00faltima enfermedad, ni recibe visitas, ni lee peri\u00f3dicos, tan s\u00f3lo se distrae viendo novelitas de televisi\u00f3n, jura que hay inquietud en la calle. Tie\u00adne una casita en Catia: \u00bfqu\u00e9 pasar\u00e1, Dios m\u00edo?<\/p>\n\n\n\n<p>De pronto llama Enrique o Henri, como se hace llamar esta vez, para anunciar que, en vista del china de desconfianza o inseguridad, aban\u00addonaba el pa\u00eds por alg\u00fan tiempo. Otra llamada de C\u00e9sar: invita a la Negra a un baile anticip\u00e1ndole que el Jefe tiene un nuevo repertorio de cuentos, de lo m\u00e1s graciosos: el Santo de Plomo, la Maestra Ciega, el Venerado Maric\u00f3n&#8230; Todos de primera mano, de la reciente gira por el interior. En el zagu\u00e1n, la<sup>&#8211;<\/sup> conserje le hace se\u00f1as: Se\u00f1ora, \u00bfya se lo dijeron? A partir del pr\u00f3ximo mes&#8230; Y r\u00ede como loca la condenada acompa\u00f1\u00e1ndose de un obsceno juego de manos como si estuviera bo\u00adrracha.<\/p>\n\n\n\n<p>La fiesta, en El Cafetal, luce algo pesada, no por los concurrentes que quieren divertirse sino por el Jefe que ha obligado a todo el mundo a o\u00ecr los \u00faltimos cuentos. Menos mal, con el tiempo el aguar\u00addiente lo afecta, le pone pesada la lengua y \u00e9l mismo se percata de que la historia de la maestra ciega y lega\u00f1osa no sabe muy bien donde hay tanta mujer atractiva, de traje ce\u00f1ido, el cierre en la espalda a punto de reventar&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Transcurren unos d\u00edas. En las p\u00e1ginas de la prensa se multiplican manifiestos, remitidos, retratos de quienes acuden a la quinta de la se\u00f1ora M\u00e9ndez, Juan gesticulando como un poseso, Hermann pensa\u00adtivo, UNA SERIA ADVERTENCIA, HASTA AQU\u00cd LLEGAMOS, pero, como por encanto, nadie se suicida a no ser por causas del amor, Sabana Grande sigue llena de hombres, mujeres, ni\u00f1os, venezolanos y extranjeros, artistas, polic\u00edas, comerciantes y caminadoras. El apartamento de Anita a un extremo de la Calle Real y el de Alberto al otro, est\u00e1n concurridos corno nunca.<\/p>\n\n\n\n<p>Es m\u00e1s: con el decreto de rebaja de alquileres el ahorro les alcanza para comprar una caja del mejor whisky la cual, una vez despachada por tragos o por botellas, sirve para adquirir otras cinco cajas.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, poco a poco, el apartamento sale gratis.<\/p>\n\n\n\n<p>Nosotros en la clandestinidad&#8230; Sonaba divertido: era como escuchar a Don Carlos, cazador de tigres, en aquella casa de vecindad; o al viejo amigo Aldo (todo en calzado femenino, hecho a mano a precios nunca vistos), ex guerrillero italiano, que juraba por su Madonna haber participado en la captura de Mussolini despu\u00e9s de a\u00f1os de tra\u00adbajo esclavo en Alemania donde lo obligaban a confeccionar botas para oficiales de lunes a s\u00e1bado y \u00e9l se resarc\u00eda acost\u00e1ndose con la se\u00f1ora de un comandante nazi los fines de semana; o dejarse llevar por la magia de Enrique, alias Mister Henri para los incautos); o se\u00adguir el curso de Herivann con sus incre\u00edbles historias del pasado y planes fant\u00e1sticos para el futuro.<\/p>\n\n\n\n<p>Al principio te provocaba echarle en la cara: D\u00e9jate de vainas, Fede\u00adrico, pero luego descubriste que su nuevo modo de ser y decir las cosas le quedaba bien. En \u00e9l se estaba manifestando un poderoso talento de embustero, hasta entonces inexistente o por lo menos disimulado con maestr\u00eda. En su \u00e9poca de estudiante era incapaz de inventar cosas raras y s\u00f3lo al final, m\u00e1s por culpa tuya que por <em>sus <\/em>propios m\u00e9ritos, logr\u00f3 meterte unas cuantas mentiras. Basta con pensar en el d\u00eda que intent\u00f3 pretextar un tont\u00edsimo viaje a la Guaira, dizque para exa\u00adminar unos archivos y en realidad para descansar un poco de ti, y ver c\u00f3mo lo traicionaban los ojos, los ojos y la nariz, y en qu\u00e9 forma frunc\u00eda la boca., confesando sin dec\u00edrtelo que no hab\u00eda tal viaje, que sencillamente eran excesivas tus atenciones y demasiado lo que le exi\u00adg\u00edas, Negra, me entiendes? demasiado&#8230; Y fijarse en su manera de ha\u00adblar cuando volvi\u00f3 a reunirse contigo, reci\u00e9n casado. Casi no dijo nada, tan s\u00f3lo: Me compraron y ahora quiero vengarme gastando cuanto me dieron. Le fastidiaba la vida en la alta sociedad y repet\u00eda, hasta aburrirte, que Norka y su hermana Quequeta hab\u00edan perdido su tiem\u00adpo en. Barbados. Y luego te sacaba de quicio tratando de explicarte el contenido de largu\u00edsimos presupuestos y escrituras en papel sellado y \u00f3rdenes de compra de Obras P\u00fablicas.<\/p>\n\n\n\n<p>De repente&#8230; la noche los sorprendi\u00f3 <em>en <\/em>un barrio popular situado en la falda de un cerro. Hasta las estrellas se estremec\u00edan viendo al pueblo cansado y perseguido. Nuestro grupo estaba resteado&#8230; Abajo, en las calles pavimentadas, ladraban perros polic\u00edas. De acuerdo con el plan previamente trazado&#8230; \u00bfc\u00f3mo es?&#8230; ah, s\u00ed, de acuerdo con el plan previamente trazado rompimos el cerco opresor tendido por los esbirros y&#8230; esquivando r\u00e1fagas de ametralladoras, nos perdimos en la oscuridad. Las paredes amanecieron empapeladas&#8230; t\u00fa misma viste algunos afiches porque era imposible embadurnarlos todos en pocas horas\u2026 Yo, como Secretario de Propaganda\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed comenz\u00f3 su carrera de pol\u00edtico: practicando contigo sus futuros discursos, inspirados tal vez en el ejemplo del vendedor que reun\u00eda a toda su familia y a la muchacha de servicio con el fin de ensayar charlas conmovedoras, demostraciones espectaculares, y mil triqui\u00f1uelas m\u00e1s, \u00fatiles para colocar su producto.<\/p>\n\n\n\n<p>Le fuiste tomando gusto a los cuentos. Federico era el hombre&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salvador Prasel El Mustang 68, rojo, techo de vynil, autom\u00e1tico, full equipo, se lanza por dos o tres calles semidesiertas de las Colinas sin mayores inconve\u00adnientes para desembocar, entre la Creole y la Sears, en una avenida que luce como un gigantesco y desesperante estacionamiento, donde en realidad ni se sabe en qu\u00e9 direcci\u00f3n se [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":16103,"comment_status":"open","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16102"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16102"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16102\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16104,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16102\/revisions\/16104"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/16103"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16102"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16102"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16102"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}