{"id":15980,"date":"2025-04-28T20:15:01","date_gmt":"2025-04-29T00:45:01","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=15980"},"modified":"2025-04-28T20:15:01","modified_gmt":"2025-04-29T00:45:01","slug":"malena-de-cinco-mundos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/malena-de-cinco-mundos\/","title":{"rendered":"Malena de cinco mundos"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Ana Teresa Torres<\/h4>\n\n\n\n<p><strong>II EN UNA ISLA DEL CARIBE<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Abri\u00f3 de nuevo la maleta. Se le hab\u00eda olvidado meter la bolsa de playa. Se iba una semana a la isla de Margarita, en un nuevo proceso de su vida. El nuevo proceso era muy puntual y Malena tem\u00eda no estar lista cuando viniera a buscarla, pero al meter la bolsa de playa hab\u00eda recordado que no ten\u00eda en la cartera el frasco de analg\u00e9sicos importados que le tra\u00eda siempre su amiga Sonia de Nueva York. En este preciso momento no recordaba exactamente en qu\u00e9 cartera se encontraba el frasco. No quisiera ir a Margarita, quisiera ir a Grecia, pens\u00f3. O mejor dicho, volver. Hab\u00eda estado una vez, con Alfredo Rivero, hac\u00eda ya mucho tiempo, y le quedaba un recuerdo peque\u00f1o y deslucido. Un hotelucho de empleados desatentos, una habitaci\u00f3n sumamente calurosa porque el aire acondicionado no funcionaba, unas calles sucias, una enorme desilusi\u00f3n al ver el Parten\u00f3n lleno de turistas saltando por encima de las piedras, las pocas piedras, porque la mayor\u00eda estaban en Londres, multitudes sac\u00e1ndose fotos entre las columnas de los templos cuyos nombres no recordaba, esculturas sostenidas por clavos, medio mancas o medio cojas, un restaurante donde las gringas bailaban sirtaki con chulitos de ocasi\u00f3n, unos barcos malolientes que cruzaban las islas atestados de campesinos, de mujeres con pa\u00f1olones negros, ni\u00f1os, gallinas, bolsas de comida, ganas de vomitar. Malena ten\u00eda la habilidad de hacer descripciones destructivas, una habilidad innata. Su descripci\u00f3n de Venecia era muy famosa. La usaba siempre que en alguna reuni\u00f3n la gente empezara con el t\u00f3pico de los viajes. \u00daltimamente Malena hab\u00eda viajado poco. Su m\u00e1s reciente intento hab\u00eda sido volver a Grecia con su amiga Alicia, pero despu\u00e9s de varias horas de elaborar presupuestos, hab\u00edan llegado a una previsible conclusi\u00f3n: era muy caro. Malena abandon\u00f3 moment\u00e1neamente sus recuerdos para enfatizar la b\u00fasqueda del frasco de analg\u00e9sicos, pero se vio interrumpida por el tel\u00e9fono.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 S\u00ed, mam\u00e1, me voy por fin. Todo listo, s\u00ed, todo listo, estoy esperando a que me pase a buscar. Si le da dolor de garganta llama al pediatra. NO trates de curarlo con jarabe de z\u00e1bila. \u00a1O\u00edste! Llama al pediatra, te dej\u00e9 el n\u00famero en la cocina, est\u00e1 anotado\u2026. s\u00ed, s\u00ed, arriba del tel\u00e9fono. Muchos besos, mami, no me llames m\u00e1s, por favor. No s\u00e9 si te podr\u00e9 llamar desde all\u00e1, si no te llamo es que todo est\u00e1 bien. Besos, mami, besos al nen\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>Siempre suena el tel\u00e9fono cuando estoy pensando algo importante. Cuando estuve en Grecia tuve la impresi\u00f3n sacr\u00edlega de que Grecia se parec\u00eda mucho a Venezuela. \u00bfPor qu\u00e9? Razones impresionistas: aceras sucias, luz similar, colores parecidos, ni\u00f1os hambrientos, hombres en bares sin mujeres, descuido general, dificultades burocr\u00e1ticas. Totalmente superficial la comparaci\u00f3n. Por eso quisiera volver, para encontrar la grandeza pasada, el siglo de Pericles, el Disc\u00f3bolo, qu\u00e9 s\u00e9 yo, la cuna de la cultura.<\/p>\n\n\n\n<p>A Malena le parec\u00eda haber vivido alguna vez en Grecia, en tiempos de Pericles, pero no se lo hab\u00eda dicho a nadie. Una vez se lo insinu\u00f3 a su mejor amiga, Alicia, y ella le dijo, \u201cMale, t\u00fa est\u00e1s loca\u201d. Nadie se lo hubiera cre\u00eddo pero ella a veces ten\u00eda la clara impresi\u00f3n de que hab\u00eda estado en Atenas, mucho antes del viaje que hizo con Alfredo Rivero. Much\u00edsimo antes. Prefer\u00eda no comentarlo, era un placer muy personal.<br>Otra vez el tel\u00e9fono, ahora s\u00ed deb\u00eda ser el nuevo proceso. Pero no. Era Alicia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 Male, \u00bfte vas por fin a la isla?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 No tengo tiempo para nada. Cero encargos, por favor.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 Male, anota veloz en un papelito, la n\u00ba 2 de Est\u00e9e Lauder. \u00bfLo anotaste? No se te vaya a olvidar, por fa, (Alicia siempre hablaba en ap\u00f3cope), es de vida o muerte. Te lo pago luego. \u00bfTe importa que no te lo pague ahora?<\/p>\n\n\n\n<p>Malena anot\u00f3 cuidadosamente, la n\u00ba 2 de Est\u00e9e Lauder\u2013. Y \u00bfqu\u00e9 m\u00e1s?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 M\u00e1s nada, bueno, si te alcanza el dinero, si te alcanza, el First de Arpels.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 Definitivamente no me alcanza.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 Bueno, no importa, pero la n\u00ba 2, por fa, s\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 Chao, Alicia, no tengo tiempo de seguir conversando.<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda escuchado el taxi en el que llegaba el nuevo proceso y baj\u00f3 corriendo las escaleras porque viv\u00eda en un primer piso.<\/p>\n\n\n\n<p>Mart\u00edn la abraz\u00f3 mientras Malena lograba sentarse en el taxi y acomodaba una maleta, un malet\u00edn de mano y un morral, regalo de su amiga Sonia. Un backpack de cuero, como los que usan las ejecutivas en Nueva York.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 \u00bfNo olvidas nada? \u2013pregunt\u00f3 Mart\u00edn.<\/p>\n\n\n\n<p>A Malena le molestaba mucho ese tipo de preguntas porque siempre olvidaba algo. Olvidar algo era parte de su rutina, pero, al fin y al cabo, era una ejecutiva de una empresa de seguros.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 \u00bfNada como qu\u00e9?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 No s\u00e9, algo importante, como la c\u00e9dula de identidad o los anticonceptivos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 La c\u00e9dula la tengo aqu\u00ed \u2013se\u00f1al\u00f3 el morral\u2013, y el anticonceptivo aqu\u00ed \u2013se\u00f1al\u00f3 la vagina\u2013. Mart\u00edn, tratemos de pasar una semana feliz. \u00bfSer\u00e1 posible?<\/p>\n\n\n\n<p>El taxi se enfund\u00f3 en la oscuridad y s\u00f3lo se ve\u00edan los reflejos de las luces de los autom\u00f3viles. Hab\u00eda dejado de llover pero el tr\u00e1fico segu\u00eda lento. Mart\u00edn mir\u00f3 el reloj varias veces.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 No me gustan los vuelos especiales, generalmente tienen retraso.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 Nadie nos est\u00e1 esperando \u2013dijo Malena y lo bes\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">&#8211; o &#8211;<\/p>\n\n\n\n<p>El vuelo especial, a pesar de serlo, sali\u00f3 a tiempo, y media hora despu\u00e9s, Mart\u00edn y Malena aterrizaron en la isla de Margarita. Hab\u00edan escogido una fecha fuera de la alta temporada, despu\u00e9s de descartar otros posibles itinerarios a varias islas del Caribe, a Estados Unidos o a Europa. A Mart\u00edn no le gustaba viajar fuera del pa\u00eds, si era por pocos d\u00edas, y desgraciadamente el momento en que su nuevo proceso se hab\u00eda iniciado coincid\u00eda con una ampliaci\u00f3n de las empresas que dirig\u00eda, por lo que de ninguna manera la escapada pod\u00eda alargarse m\u00e1s de una semana. Malena record\u00f3 un refr\u00e1n de su madre: lo bueno, si breve, dos veces bueno.<\/p>\n\n\n\n<p>A Malena le gustaba recordar a su madre cuando estaba lejos de ella. Lo que le horrorizaba era su presencia. Era la \u00fanica hija y eso se paga. Despu\u00e9s de una infancia consentida en la que hab\u00eda sido la alegr\u00eda de la casa y la ternura de una familia que ya contaba con tres varones, su padre hab\u00eda muerto precozmente, inexplicablemente, y Malena hab\u00eda pasado a ser la hija de una viuda acostumbrada a que alguien siempre resolviera todo aquello que estaba en relaci\u00f3n con el mundo exterior, es decir, todo lo que sobrepasara los l\u00edmites de su casa de trescientos veintitr\u00e9s metros en una urbanizaci\u00f3n de decorosa clase media-media de los a\u00f1os 50.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de la muerte de su padre, sus hermanos hab\u00edan pasado a cumplir todas aquellas funciones exteriores que anteriormente \u00e9ste desempe\u00f1aba, y Malena observ\u00f3 que \u00e9stas se resum\u00edan en: pagar la hipoteca de la casa mensualmente, pagar el seguro del autom\u00f3vil anualmente, cobrar el cheque del dep\u00f3sito a plazo fijo semestralmente, y discutir con el vecino un legendario problema de filtraci\u00f3n de la pared medianera, de vez en cuando. De resto, todos los otros acontecimientos transcurr\u00edan dentro de los trescientos veintitr\u00e9s metros interiores, en los cuales su padre sosten\u00eda la b\u00e1sica funci\u00f3n de escuchar a su madre, y Malena a\u00f1adi\u00f3 a la muerte de su padre, ser la radioescucha de su madre.<\/p>\n\n\n\n<p>Descubri\u00f3, a la edad de diecis\u00e9is a\u00f1os, que su madre hablaba constantemente, y que si no lo hab\u00eda percibido antes, era porque su padre siempre estuvo all\u00ed, sentado en el sal\u00f3n-comedor, intentando hacer algo que nunca logr\u00f3 hacer en silencio. Descubri\u00f3 tambi\u00e9n que si no quer\u00eda pasar de clase media-media a media-baja, o quiz\u00e1 baja-alta, era necesario que se avispara, por lo que desisti\u00f3 de un vago proyecto de ser profesora de historia para estudiar administraci\u00f3n comercial, lo que le permiti\u00f3 entrar a trabajar en la firma en donde su padre habr\u00eda prestado servicios durante toda la vida, y donde ella hab\u00eda logrado, para sorpresa de sus hermanos que la consideraban una ni\u00f1a mimada, escalar posiciones con sorprendente rapidez.<\/p>\n\n\n\n<p>Su madre hab\u00eda calculado que, al paso que llevaba, cuando tuviera aproximadamente cuarenta y cinco a\u00f1os, se trasladar\u00eda de clase media-media a media-alta, pero las circunstancias econ\u00f3micas del pa\u00eds no acompa\u00f1aron estos pron\u00f3sticos, y Malena se sinti\u00f3 muy contenta de seguir siendo clase media-media, y de que entre los cuatro hermanos lograran que su madre permaneciera en el mismo escal\u00f3n en que hab\u00eda vivido siempre. Su breve matrimonio hab\u00eda sido con un personaje tambi\u00e9n de clase media-media, con ligera inclinaci\u00f3n a alta, y estaba muy satisfecha de que su vida no hubiera mudado de nivel, especialmente ahora cuando el discurso de su madre se centraba en leerle los precios que daban en la oficina de protecci\u00f3n al consumidor y los precios reales que ella enfrentaba en el diario consumo. Malena ten\u00eda que escuchar esto semanalmente, pero no pod\u00eda negarse porque su madre, para aliviarle las dificultades de ejecutiva divorciada con un hijo de cinco a\u00f1os, le hac\u00eda todas las compras y \u00e9sa era una de las cosas que a Malena le gustaba recordar de su mam\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 \u00bfEn qu\u00e9 piensas? \u2013le pregunt\u00f3 Mart\u00edn mientras esperaban la entrega de las maletas en el aeropuerto.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 Pensaba en mi mam\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 \u00bfTiene alg\u00fan problema?<\/p>\n\n\n\n<p>Mart\u00edn era un hombre muy solidario, y \u00e9sa era una de las virtudes que Malena m\u00e1s apreciaba de su nuevo proceso.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 No, no, ninguno, la ech\u00e9 de menos.<\/p>\n\n\n\n<p>Mart\u00edn era hijo de italianos y entend\u00eda perfectamente la nostalgia de una madre a la que se hab\u00eda dejado de ver por lo menos veinticuatro horas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 Podemos llamarla al llegar a la caba\u00f1a, tiene tel\u00e9fono. Y fax \u2013a\u00f1adi\u00f3 orgulloso.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 No quiero llamarla, s\u00f3lo la ech\u00e9 de menos por un instante \u2013dijo Malena y, acto seguido, empez\u00f3 a forcejear para sacar su maleta de la cinta rodante, en contra de una se\u00f1ora que pretend\u00eda ser la due\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>A Mart\u00edn, que era de clase alta-alta, proveniente de clase baja-baja, no le gustaban esas escenas de clase media-media, y se dirigi\u00f3 a la salida para buscar un taxi, pero no pudo evitar o\u00edr que la se\u00f1ora le gritaba a Malena, \u201cno, mija, esta maleta es la m\u00eda\u201d. A pesar de lo cual, Malena sali\u00f3 triunfante con su maleta, su malet\u00edn y su morral, para subir en el taxi que Mart\u00edn hab\u00eda logrado tomar, ofreciendo el doble de la tarifa habitual. Malena pens\u00f3 en confrontarlo por este acto de corrupci\u00f3n, pero vio el reloj, eran casi las doce de la noche, hab\u00edan llegado dos vuelos especiales seguidos, y quedaban \u00fanicamente tres taxis disponibles.<\/p>\n\n\n\n<p>Mart\u00edn era un hombre con fe en el poder del dinero. Mientras un problema pudiera ser resuelto mediante una negociaci\u00f3n, se sent\u00eda seguro de que el sol amanecer\u00eda todos los d\u00edas. Hab\u00eda derivado esta creencia de lo m\u00e1s inmediato de su experiencia. Cuando era ni\u00f1o su familia era muy pobre, sus padres trabajaban mucho y no lograban nada. Su padre era casi analfabeto, hab\u00eda nacido en Sicilia, y el \u00fanico gusto que se dio fue ver en la televisi\u00f3n los partidos del f\u00fatbol italiano los domingos por la ma\u00f1ana. La madre de Mart\u00edn tambi\u00e9n hab\u00eda nacido en Sicilia, era completamente analfabeta, y el \u00fanico gusto que se dio fue, cuando Mart\u00edn comenz\u00f3 a ser rico, viajar a su pueblo y quedarse all\u00ed para siempre sin su marido. Por esta raz\u00f3n, Mart\u00edn, que era hijo \u00fanico, hab\u00eda tenido que ingresar a su padre en un asilo de ancianos. El asilo era un problema econ\u00f3mico de f\u00e1cil arreglo, la mirada perdida de su padre, cuando lo visitaba semanalmente, era un problema sin soluci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez que el taxi los deposit\u00f3 frente al lujoso condominio donde Mart\u00edn hab\u00eda alquilado la caba\u00f1a, Malena pens\u00f3 que no era tan grave el no haber ido a Grecia. El conjunto de casas, alrededor de una inmensa piscina, y a pocos metros del mar, con decoraci\u00f3n de vivienda r\u00fastica encarecida y palmeras alrededor, parec\u00eda sacado de cualquier postal del para\u00edso; entre el follaje tropical le pareci\u00f3 divisar a Ad\u00e1n y Eva a punto de comerse la manzana. No era una mujer interesada en el dinero de los hombres, pero tampoco despreciaba el lujo y el bienestar y se sinti\u00f3 muy contenta. Pens\u00f3 que Mart\u00edn era un buen amante, al menos as\u00ed se hab\u00eda comportado hasta ahora, y que aquella era una semana feliz, tan feliz como si hubiera ido a Grecia en busca de la cuna de la cultura y el erotismo. Malena era m\u00e1s culta que Mart\u00edn y eso la incomodaba pero no demasiado. Su proceso con el culturoso Fredy la hab\u00eda curado para siempre.<br>Se dirigieron a lo que parec\u00eda la oficina en busca de la llave, Mart\u00edn llevaba en la mano la autorizaci\u00f3n de la inmobiliaria. Estaba apagado, no se ve\u00eda a nadie. Un vigilante armado se acerc\u00f3 y les pregunt\u00f3 en un tono a medias amable, a medias Terminator, qu\u00e9 deseaban.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 La llave \u2013dijo Mart\u00edn en su tono de director de empresas\u2013, la llave de la caba\u00f1a 34 \u2013y mostr\u00f3 su carta.<br>El vigilante volvi\u00f3 a su tono amable-vern\u00e1culo y contest\u00f3 que la oficina s\u00f3lo funcionaba en horas de oficina, es decir, de ocho a doce y de dos a cinco.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 Pero esto es ins\u00f3lito \u2013rugi\u00f3 Mart\u00edn en su tono de despedir a un empleado\u2013, pregunt\u00e9 varias veces en la compa\u00f1\u00eda por la llave y me aseguraron que la oficina ten\u00eda un servicio de veinticuatro horas.<\/p>\n\n\n\n<p>El vigilante se ampar\u00f3 en su tono silencioso-vern\u00e1culo, a la hora de no saber qui\u00e9n ten\u00eda la culpa porque ya era la cuarta vez en un mes que suced\u00eda lo mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 Tiene que preguntar en la oficina \u2013volvi\u00f3 a la carga.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 \u00bfC\u00f3mo quiere que pregunte en la oficina si est\u00e1 cerrada?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 Por la ma\u00f1ana \u2013musit\u00f3 el vigilante.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 \u00bfAqu\u00ed no hay un conserje? \u2013pregunt\u00f3 Malena.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 S\u00ed hay pero no duerme aqu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 \u00bfY d\u00f3nde vive? \u2013escupi\u00f3 Malena\u2013. Yo lo voy a despertar.<\/p>\n\n\n\n<p>Mart\u00edn era muy sensible a la idea de molestar a un conserje, porque \u00e9se era el oficio que su madre hab\u00eda desempe\u00f1ado durante veintitr\u00e9s a\u00f1os, y le molest\u00f3 el tono arrogantico de Malena.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 No creo que \u00e9sa sea la manera\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 La manera ser\u00e1 entonces dormir en las sillas de la piscina.<\/p>\n\n\n\n<p>Abrumado por el peso de la realidad, Mart\u00edn le pas\u00f3 un billete al vigilante.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 H\u00e1game el favor y despierte al conserje para que nos entregue la llave.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 Yo no puedo moverme de aqu\u00ed. Usted puede ir si quiere. Sale a la derecha del condominio y camina como un kil\u00f3metro. All\u00ed se mete por un caminito a la izquierda y donde usted vea una bodega que dice V\u00edveres La Famosa, pregunta por Fidel.<\/p>\n\n\n\n<p>Dejaron las maletas junto al bar de la piscina y discutieron un largo rato acerca de si iban los dos o s\u00f3lo Mart\u00edn. Venci\u00f3 esta \u00faltima proposici\u00f3n porque Mart\u00edn consider\u00f3 menor el riesgo del vigilante que el de una mujer caminando a altas horas de la noche por un descampado, y Malena se sent\u00f3 a esperarlo al borde de la piscina.<\/p>\n\n\n\n<p>Al quedarse sola reconoci\u00f3 un viejo aburrimiento. Tuvo la sensaci\u00f3n de que Mart\u00edn era un recuerdo de su infancia, cuando su mam\u00e1 le dec\u00eda, \u201cc\u00f3mete las zanahorias que son buenas para la vista\u201d. Es el encuentro con Alfredo Rivero, consider\u00f3. Alfredo Rivero naci\u00f3 para estropearme la vida. Pero al mismo tiempo pens\u00f3 que la vida ven\u00eda siempre un poco estropeada. \u201cLa vida es una novela mal escrita\u201d, hab\u00eda dicho Alfredo Rivero alguna vez.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 \u00bfEl se\u00f1or no ha regresado todav\u00eda? \u2013irrumpi\u00f3 el vigilante en sus retrospectivas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 No.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 No se quede mucho rato ah\u00ed porque hay bastante plaga.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00fabitamente Malena sinti\u00f3 que los mosquitos le devoraban los tobillos. Me gustar\u00eda que el que escribe mi vida eliminara este tipo de incidentes, dese\u00f3, pero en eso vio que hab\u00eda aparecido Mart\u00edn. Ven\u00eda con las llaves en el bolsillo y en su tono de me-voy-de-este-pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 Hemos debido ir a Aruba. Este pa\u00eds es una mierda.<\/p>\n\n\n\n<p>Malena no era una nacionalista pasional pero siempre que un hijo de emigrantes dec\u00eda, \u201ceste pa\u00eds es una mierda\u201d, le pegaba.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 En casi todas partes las oficinas tienen horario de oficina. La culpa es de la inmobiliaria.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 S\u00ed, co\u00f1o, pero es la falta de previsi\u00f3n, entiendes, ponen a este tarado de vigilante que no sabe nada.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 \u00bfY en Santa Caterina las vainas funcionan de pinga?<\/p>\n\n\n\n<p>Santa Caterina era el pueblo donde hab\u00edan nacido los padres de Mart\u00edn.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 En Santa Caterina hay el mejor hospital de Italia para problemas reum\u00e1ticos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 \u00bfHoy en d\u00eda?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 Hoy en d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Malena comprendi\u00f3 lo absurdo de mantener esta discusi\u00f3n y le dijo a Mart\u00edn que ya que ten\u00edan la llave de la caba\u00f1a, entraran, siempre que fuera la llave de la 34 y no otra, por supuesto.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 Me prometieron atenci\u00f3n Vip. Vino blanco fr\u00edo en la nevera, fax y s\u00e1banas importadas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 El vino fr\u00edo ser\u00e1 cuando la nevera funcione. De momento no hay luz \u2013constat\u00f3 Malena despu\u00e9s de probar varias veces a encenderla<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 Busca los interruptores, seguro est\u00e1n pasados.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no era as\u00ed. La luz la pon\u00eda el gerente de la oficina.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 Ma\u00f1ana \u2013susurr\u00f3 el vigilante en su tono de yo-me-voy, cuando Mart\u00edn sali\u00f3 en su b\u00fasqueda para espaturrarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 No quiero vino de todas maneras \u2013dijo Malena cuando Mart\u00edn regres\u00f3\u2013 y para lo que tengo ganas no hace falta luz.<\/p>\n\n\n\n<p>Buscaron a tientas la cama, que afortunadamente ten\u00eda las s\u00e1banas importadas puestas, y fueron felices por un buen rato.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">&#8211; o &#8211;<\/p>\n\n\n\n<p>Amaneci\u00f3 un d\u00eda brillante, desde la cama pod\u00edan ver hasta muy lejos el mar y se distingu\u00eda con nitidez el perfil de los islotes de Los Frailes. Malena descolg\u00f3 el tel\u00e9fono, y para su sorpresa, en pocos minutos se present\u00f3 un empleado de la oficina que conect\u00f3 la electricidad y pregunt\u00f3 si deseaban desayunar en la caba\u00f1a o en la piscina. Optaron por lo primero, y despu\u00e9s del desayuno, continuaron en la cama.<\/p>\n\n\n\n<p>Malena se iba sintiendo cada vez m\u00e1s feliz y Mart\u00edn desisti\u00f3 de perder la ma\u00f1ana en un in\u00fatil reclamo en la oficina por el asunto de la llave. Transcurri\u00f3 el d\u00eda jugando entre las s\u00e1banas importadas y bebiendo el vino blanco, que ahora s\u00ed se hab\u00eda enfriado en la nevera, y cuando el sol comenz\u00f3 a bajar, Mart\u00edn propuso dar una vuelta por el condominio.<\/p>\n\n\n\n<p>Salieron agarrados de la mano y Malena record\u00f3 a su primer amor, Gustavo Graterol, compa\u00f1ero de colegio con quien se hab\u00eda agarrado de manos muchas tardes en el cine. No lo hab\u00eda vuelto a ver desde que terminaron el bachillerato y se lo imagin\u00f3 barrig\u00f3n, medio calvo, casado con una mujer horrible y llena de ni\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 \u00bfCu\u00e1l fue tu primer amor? \u2013le pregunt\u00f3 a Mart\u00edn.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 T\u00fa.<\/p>\n\n\n\n<p>A Malena le hizo gracia la respuesta porque Mart\u00edn le hab\u00eda confesado en su primer encuentro, un coct\u00e9l de la compa\u00f1\u00eda, que \u00e9l nunca se hab\u00eda enamorado. Se hab\u00eda casado con Julia porque le pareci\u00f3 que ten\u00eda edad de casarse, porque formaba parte de su imagen de empresario cada vez mejor relacionado, porque no le gustaba vivir solo. Malena no le hab\u00eda cre\u00eddo nada de eso. Algunos hombres pensaban que lo m\u00e1s atractivo para una mujer era ser el primer amor. Le hab\u00eda dado ternura su ingenuidad y hab\u00eda hecho como si lo creyera.<\/p>\n\n\n\n<p>Le iba a decir algo cuando se escuch\u00f3 una voz llam\u00e1ndolo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 \u00a1Qu\u00e9 vaina! \u2013dijo Mart\u00edn \u2013. Tengo que irlos a saludar.<\/p>\n\n\n\n<p>Se acercaron al grupo. Eran tres parejas rodeadas de vodka, hielo y aguakina, que hablaban en voz muy alta y que corrieron hacia Mart\u00edn para abrazarlo. El trat\u00f3 de abreviar el encuentro lo m\u00e1s posible, inventando con velocidad que deb\u00eda ir a recoger el autom\u00f3vil que hab\u00eda alquilado, y present\u00f3 a Malena secamente.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 \u00bfTe pareci\u00f3 que no estaba a la altura de tus amigos? \u2013dijo ella despu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 En lo m\u00e1s m\u00ednimo, simplemente vine aqu\u00ed para estar contigo y no con ellos. No quer\u00eda darle cuerda a la conversaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 Pero dijeron que nos invitaban a almorzar ma\u00f1ana.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 Ma\u00f1ana ser\u00e1 otro d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 Pero aceptaste.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 No me quedaba otro remedio, es gente que veo mucho en Caracas. Hubiera sido dif\u00edcil decir que no. Si digo que ma\u00f1ana no podemos, hubieran dicho pasado ma\u00f1ana. Es mejor salir de eso. Despu\u00e9s de todo no son desagradables. Quiz\u00e1 te guste conocerlos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 No lo creo \u2013Malena era muy r\u00e1pida en sus juicios.<\/p>\n\n\n\n<p>Por la noche decidieron ir a cenar a un restaurante en Porlamar. El gerente de la oficina, informado de los inconvenientes de la noche anterior, quer\u00eda evitar a toda costa una mala imagen y les hab\u00eda enviado una botella de champa\u00f1a a la habitaci\u00f3n. Mart\u00edn llam\u00f3 para agradecerle el detalle y el gerente insisti\u00f3 en hacerle una recomendaci\u00f3n. Un restaurante a la altura de cualquier resort de lujo del Caribe. No ten\u00edan autom\u00f3vil pero \u00e9se era el menor de los problemas, el gerente les prestaba el suyo hasta que Mart\u00edn consiguiera uno en la Hertz, a donde hab\u00eda llamado infructuosamente media docena de veces.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 Pens\u00e9 que era baja temporada.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 Precisamente, tenemos menos unidades disponibles. Cuando hay m\u00e1s es en alta temporada.<\/p>\n\n\n\n<p>A Malena le pareci\u00f3 buena idea salir del condominio. Ten\u00eda la sospecha de que en alg\u00fan momento sonar\u00eda el tel\u00e9fono y ser\u00edan los amigos de Mart\u00edn, por lo que decidieron aceptar la proposici\u00f3n del gerente y se dirigieron al famoso restaurante.<\/p>\n\n\n\n<p>El lugar les agrad\u00f3 a los dos. Hab\u00eda poca gente y el servicio era bueno, la comida bastante aceptable y la decoraci\u00f3n atractiva. Cuando iban por el caf\u00e9, Mart\u00edn acarici\u00f3 la mano de Malena, al tiempo que se volteaba para pedir algo. En ese momento entraba un grupo de personas, manifiestamente hab\u00edan bebido mucho y su presencia era notoria. Mart\u00edn desisti\u00f3 de pedir lo que iba a pedir y trat\u00f3 de encogerse, como queriendo pasar desapercibido.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 \u00bfPasa algo? \u2013Malena era bastante perceptiva.<\/p>\n\n\n\n<p>Mart\u00edn neg\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 Pasa algo.<\/p>\n\n\n\n<p>Mart\u00edn confes\u00f3 que en el grupo de personas que acababa de entrar estaba Susana, la mejor amiga de Julia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 Menos mal que estamos en baja temporada \u2013dijo Malena.<\/p>\n\n\n\n<p>Mart\u00edn pidi\u00f3 la cuenta pero ya era tarde. Susana, como un tigre hambriento, lo hab\u00eda divisado y no estaba dispuesta a perder su presa.<\/p>\n\n\n\n<p>La separaci\u00f3n de Mart\u00edn y Julia hab\u00eda sido muy mal recibida por sus amistades. Todos pensaban que Mart\u00edn hab\u00eda ca\u00eddo en manos de una secretaria desvergonzada, con los ojos puestos en su dinero. Las explicaciones de Mart\u00edn no hab\u00edan sido satisfactorias y todos los amigos de Julia le hab\u00edan insistido en que no diera el divorcio hasta que no se aclararan las cosas. Entre ellas, la separaci\u00f3n de la comunidad conyugal. Los dos hijos de Mart\u00edn estudiaban en Estados Unidos y eran mayores de edad. No era posible reclamar pensi\u00f3n de alimentos, fuera de que la fortuna de Mart\u00edn daba para reclamar caviar Malossol todos los d\u00edas. Todos hab\u00edan coincidido en el mismo consejo: ni un paso adelante, ni una firma hasta que no se aclarara la separaci\u00f3n de bienes. Y Julia hab\u00eda amado su papel de desahuciada, de pobre mujer recluida en una m\u00edsera covacha, o quiz\u00e1s en un asilo de indigentes, obligada a pedir limosna a sus hijos.<br>Mart\u00edn ofreci\u00f3 un arreglo sencillo: la mitad de todo. Pero de nuevo los amigos hab\u00edan intervenido. \u201c\u00bfLa mitad de qu\u00e9? Esos italianos no son de fiar. Seguro que tiene la mayor parte en Suiza y no te lo ha dicho. Ni una firma hasta que se aclare todo.\u201d Y Julia amaba su papel de mujer a la defensiva, tratando de impedir que aquel mafioso, \u2013antes dec\u00eda, \u201cmi marido es de origen europeo\u201d\u2013, la dejara en la calle, pero, sobre todo, amaba impedir que Mart\u00edn fuera libre. Impedir que, por un instante, tuviera la sensaci\u00f3n de verse librado de ella. Porque de dos cosas estaba segura Julia: ni Mart\u00edn era capaz de quitarle un c\u00e9ntimo de lo que le correspond\u00eda, ni Mart\u00edn la hab\u00eda amado por un segundo de su vida. Tampoco ella lo hab\u00eda amado, pero \u00e9l lo iba a pagar bien caro. Para que las cosas estuvieran claras, como dec\u00edan sus amigos, Mart\u00edn iba a tener que esperar mucho. Hasta que fuera un viejo rico, al que ninguna jovencita amar\u00eda m\u00e1s que por su dinero. Esa era la venganza de Julia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 \u00bfLa venganza de qu\u00e9? \u2013le hab\u00eda preguntado Malena.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 La venganza de no haber sido feliz conmigo, de no haberme amado. No lo puedes entender.<\/p>\n\n\n\n<p>Susana se acerc\u00f3 a ellos y Mart\u00edn se levant\u00f3 a saludarla, haci\u00e9ndose el que no la hab\u00eda visto y con aire de no-est\u00e1-pasando-nada. Estaba muy borracha, o quiz\u00e1 lo fing\u00eda para decir lo que le viniera en gana. Salud\u00f3 a Mart\u00edn efusivamente y emprendi\u00f3 una ininteligible conversaci\u00f3n cuyo \u00fanico fin era ignorar a Malena. Hacerla sentir ausente, despreciable, inexistente. Malena comprendi\u00f3 la jugada y decidi\u00f3 aceptarla en silencio. Adem\u00e1s, su car\u00e1cter era violento, siempre su madre lo hab\u00eda tratado de atemperar sin \u00e9xito, y sab\u00eda que una palabra la llevar\u00eda a otra hasta que no tuviera remedio. Susana comprendi\u00f3 que Malena hab\u00eda comprendido y que el asunto no se resolv\u00eda por la v\u00eda del olvido sutil. Era necesario un golpe bajo y efectivo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 No te quito m\u00e1s tiempo, Mart\u00edn \u2013dijo enfatizando falsamente el tono de borracha \u2013, las se\u00f1oras y las putas no se deben mezclar.<\/p>\n\n\n\n<p>Malena se levant\u00f3 y Mart\u00edn por un momento pens\u00f3 que se iba a retirar, dando se\u00f1al de un tacto que le desconoc\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Intent\u00f3 detenerla pero fue tarde. Malena hab\u00eda vaciado un vaso de menta frapp\u00e9 en la cara de Susana y Mart\u00edn sali\u00f3 corriendo detr\u00e1s, y detr\u00e1s de \u00e9l, el mesonero, porque no hab\u00eda pagado la cuenta. Mart\u00edn dej\u00f3 una propina exorbitante pero algo en la mirada del hombre le dijo que \u00e9se era uno de los problemas que no ten\u00eda soluci\u00f3n econ\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/ana-teresa-torres-semblanza\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre la autora<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ana Teresa Torres II EN UNA ISLA DEL CARIBE Abri\u00f3 de nuevo la maleta. Se le hab\u00eda olvidado meter la bolsa de playa. Se iba una semana a la isla de Margarita, en un nuevo proceso de su vida. 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