{"id":1592,"date":"2021-09-28T23:50:31","date_gmt":"2021-09-28T23:50:31","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=1592"},"modified":"2023-11-24T18:37:54","modified_gmt":"2023-11-24T18:37:54","slug":"macuto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/macuto\/","title":{"rendered":"Macuto"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Rufino Blanco Fombona<\/h4>\n<p>El precios\u00edsimo balneario de Macuto rebosa en gente: todo Caracas est\u00e1 aqu\u00ed, sin contar mucho personaje pol\u00edtico de las provincias que viene a acechar la agon\u00eda de Castro,\u2014 porque Castro agoniza en Macuto, en su quinta de la Guzmania. Pero a Macuto no le importa. Macuto se<br \/>\ndivierte. \u00bfSe divierte? No. En Venezuela nadie se divierte, sino finge divertirse. Faltan sinceridad,<br \/>\ningenuidad, tolerancia, y sobran hipocres\u00eda, orgullo y estupidez.<\/p>\n<p>Lo que pasa en Macuto es curios\u00edsimo. Unas familias no se juntan con otras porque se creen<br \/>\nmejores \u00f3 de m\u00e1s claro linaje. Algunas se\u00f1oras piensan que el buen tono es huir de las distracciones y aburrirse en la soledad. \u00a1Y no falta quien las imite! Una panadera, jamona antip\u00e1tica<br \/>\ny presuntuosa, mujer de un pobre diablo de panadero, da el tono y se cree desangre azul. La otra noche, en el Casino, despu\u00e9s de una audici\u00f3n de fon\u00f3grafo \u00a1de fon\u00f3grafo! colmo de las<br \/>\ndistracciones locales, alguien sent\u00f3se al piano y toc\u00f3 un vais. Los j\u00f3venes quisieron bailar. Pero<br \/>\nla hija de la panadera\u2014 una chica idiota, de catorce a\u00f1os, incapaz de coordinar dos palabras\u2014 se levant\u00f3, acaso por miedo de que nadie la sacara \u00e1 bailar, acaso porque no sab\u00eda. Eso bast\u00f3.<br \/>\nRetir\u00e1ndose la hija de la panadera, \u00a1c\u00f3mo se iban a quedar las otras muchachas! Todas fueron<br \/>\npartiendo, una a una, a fastidiarse, por supuesto, en su casa.<\/p>\n<p>\u00bfSe propone, por ejemplo, un paseo a los alrededores de Macuto, que son pintorescos? No<br \/>\nfalta imb\u00e9cil de se\u00f1ora que exclame cuando invitan a sus hijas, como si le propusieran llevarlas<br \/>\n\u00e1 un burdel:<\/p>\n<p>\u2014 Mis hijas no han venido aqu\u00ed para eso.<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e1 gente m\u00e1s repugnante y m\u00e1s fastidiosa! El orgullo los devora a todos; un orgullo absurdo por infundado. Todo el mundo se cree mejor que el vecino. Para probarlo trata de denigrar<br \/>\no ridiculizar al otro, cuando no lo calumnia; y desde luego, lo mira con aire de protecci\u00f3n, sin querer rozarse con \u00e9l.<\/p>\n<p>La ignorancia es igual a la presunci\u00f3n. \u00a1Qu\u00e9 mujeres, qu\u00e9 hombres tan ignorantes! Y hablan<br \/>\nde todo con tonillo tan doctoral, tan solemne, tan contundente. Lo que dicen ciertos viejos o ciertas viejas no admite r\u00e9plica. Meros lacayos, como el farsante y molieresco Mascarilla, h\u00f3cense pasar ante los incautos rid\u00edculos, aunque no preciosos, por \u00abgrandes\u00bb, como se dec\u00eda en tiempos de Maricasta\u00f1a, por empingorotados se\u00f1orones; y, como el picaresco Mascarilla, piensan que la gente de calidad puede saber de todo sin haber estudiado nada. Por eso opinan.<\/p>\n<p>Las muchachas, enclaustradas todo el a\u00f1o en sus casas de Caracas, ociosas, fastidiadas, sin cors\u00e9, sudando, tienen por \u00fanica distracci\u00f3n asomarse de tarde a las rejas de las ventanas. Lo natural ser\u00eda que anhelaran solazarse aqu\u00ed, dando al traste vanas presunciones. Pero tienen tan en la sangre la necedad ancestral, y tan envenenadas de estupidez fueron por el ejemplo y la educaci\u00f3n, que se creen las m\u00e1s hermosas mujeres del orbe, nietas de Mar\u00eda Sant\u00edsima, superiores<br \/>\nen alcurnia a una Rohan, a una Colonna, a una Medinaceli. Para ellas todos los hombres tienen defectos. \u00a1Pobrecitas! Cuando vienen a adquirir experiencia, cuando vienen a abrir los a la verdad, ya la frescura de sus abriles se ha marchitado y, condenadas al celibato, se hacen m\u00edsticas. Entonces adoran \u00e1 Dios, pero odian a la humanidad. Estas beatas que suspiran por el cielo convierten el hogar\u2014 el hogar de sus padres\u2014 en infierno, acaso en venganza de sus progenitores que no supieran enderezarlas, cuando j\u00f3venes, hacia el marido y la felicidad.<\/p>\n<p>La gente de Macuto, es decir, de Caracas, piensa y dice que el colmo del honor es ser comerciante.<br \/>\nA un infeliz vendedor de cintais, de pescado seco, de caf\u00e9; a un importador de mercanc\u00edas europeas; a todo hombre atareado, sudado, oloroso al queso que expende o al tabaco que acapara en su almac\u00e9n, lo imaginan un personaje; y la importancia de estos personajes se mide por la de sus negocios. \u00ab\u00a1El comercio!\u00bb, profieren algunos cretinos con respeto casi religioso. Hasta los policastros que nada respetan se inclinan ante el comercio.<\/p>\n<p>Generalmente, los comerciantes son conservadores, cuyos padres, o ellos mismos, dejaron escapar<br \/>\nde sus ineptas manos el poder hace cuarenta a\u00f1os. Aunque refugiados en el comercio, se suponen todav\u00eda los \u00fanicos con derecho a gobernar y ser \u00e1rbitros de la Rep\u00fablica, y se permiten despreciar\u2014 <em>in pectore<\/em>, por supuesto\u2014 a los mandarines, sin que el despreciarlos sea \u00f3bice para que los adulen y hasta exploten.<\/p>\n<p>Esta gente vive una vida tirada a cordel, \u00e1rida, mon\u00f3tona, hip\u00f3crita, cameril, aburrida. Salirse por la palabra o por la acci\u00f3n del c\u00edrculo de hast\u00edo que trazaron la estupidez y la pereza es salirse de su estimaci\u00f3n \u00f3 incurrir en su reproche. No hay medio. Todo el mundo debe aburrirse<br \/>\n\u00e1 comp\u00e1s. Si no, es un bandido.<\/p>\n<p>Los j\u00f3venes mundanos o de sociedad son todav\u00eda peores que las j\u00f3venes. Ellas, v\u00edctimas de la educaci\u00f3n \u00a1las pobres!, por su belleza\u2014 abundante hasta lo incre\u00edble en las mejores clases\u2014 y por<br \/>\nsu sexo y por su forzado infortunio, se hacen perdonar. \u00a1Pero ellos! C\u00ednicos e hij\u00f3critas sin t\u00e9rmino medio, ro\u00eddos por la s\u00edfilis, envenenados por el alcohol, mueren prematuramente o vege tan toda la vida en ignominia y holgazaner\u00eda, alimentados por el padre, por el t\u00edo rico o por la hermana casada. Tienen tanto horror al trabajo que prefieren todo, hasta la muerte, antes que trabajar. Por eso engrosaran a menudo las filas revolucionarias en las guerras civiles. Esperan ser coroneles y generales, asaltar el peder y robar bastante. Esperan tener dinero y ser felices, sin trabajar.<\/p>\n<p>Las madres meten sus pimpollos casaderos por los ojos al jovencito que sabe ganar como dependiente de almac\u00e9n 50 pesos mensuales. Entretanto, los narcisos de Caracas, florecidos de<br \/>\np\u00fastulas, cubren de chacotas e iron\u00edas a ese jovencito de verg\u00fcenza que lleva con dignidad su vida, se come y viste lo que gana y conquista el derecho -orgullo de var\u00f3n de que cllos carecen\u2014 de mantener a una mujer.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6>*Del libro: <em>La l\u00e1mpara de Aladino <\/em>(1915). Fuente de la ilustraci\u00f3n: <em>El cojo ilustrado<\/em>, 15 de marzo de 1892, p. 91.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rufino Blanco Fombona El precios\u00edsimo balneario de Macuto rebosa en gente: todo Caracas est\u00e1 aqu\u00ed, sin contar mucho personaje pol\u00edtico de las provincias que viene a acechar la agon\u00eda de Castro,\u2014 porque Castro agoniza en Macuto, en su quinta de la Guzmania. Pero a Macuto no le importa. Macuto se divierte. \u00bfSe divierte? 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