{"id":15903,"date":"2025-04-24T14:47:29","date_gmt":"2025-04-24T19:17:29","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=15903"},"modified":"2025-04-24T14:51:31","modified_gmt":"2025-04-24T19:21:31","slug":"la-misa-de-arlequin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/la-misa-de-arlequin\/","title":{"rendered":"La misa de Arlequ\u00edn (fragmentos)"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Guillermo Meneses<\/h4>\n\n\n\n<p><strong>El relato de Jos\u00e9 Mart\u00ednez<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>SE QUE DEBO ESCRIBIR ESTO PRONTO<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>S\u00e9 que debo escribir esto pronto. De lo contrario, no podr\u00e9 terminarlo<\/p>\n\n\n\n<p>No se crea que es la muerte el l\u00edmite que presiento cercano, el que, supongo, me obliga a realizar esto con rapidez, si es que quiero realizar la tarea. Es todo el desorden que enreda mis actos, y me hace dif\u00edcil entender y con mayor dificultad expresar, lo que deseo dejar dicho.<\/p>\n\n\n\n<p>Acaso comienzo a mirarme \u2014 por vez primera en mi vida\u2014 con cierto cari\u00f1o. Durante muchos a\u00f1os de existencia me consider\u00e9 como repugnante motivo de comentarios menospreciativos. Ahora hay una suave niebla de ternera entre mis amos y el juicio que sobre ellos hago.<\/p>\n\n\n\n<p>Le raz\u00f3n de este cambio es, tal vez, el deseo de contradecir a mis conciudadanos.<\/p>\n\n\n\n<p>Goc\u00e9 de respeto y estimaci\u00f3n hasta que, hace unos cuantos meses, fui colocado en la dif\u00edcil actitud del acusado, del culpable.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiero contar mi vida, relatar lo que ha sucedido, explicarme ahora mismo el sentido de mi existencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Ser\u00eda necesario comenzar las explicaciones diciendo por qu\u00e9 deseo escri\u00adbir, por qu\u00e9 deseo contar mi vida Pero, si lograra este razonamiento en pocas l\u00edneas, desaparecer\u00eda todo el inter\u00e9s de la historia No podr\u00eda retratarme completamente. Y siento que es necesario hacerlo, sobre todo para justificar el absurdo, imprevisto, sorpresivo desenlace, el accidente que ha trastornado lo que antes fue apariencia de orden.<\/p>\n\n\n\n<p>Para quienes me observaron, a lo largo de m\u00e1s de treinta a\u00f1os, serenamente exacto en el cumplimiento de mis obligaciones, tiene que resultar divertido (por lo menos divertido, aunque la cosa tiene tambi\u00e9n muy degradante dramatismo) todo lo qua he venido haciendo durante los \u00faltimos meses.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo s\u00e9 que el presente es el resultado cabal de lo anterior. S\u00e9 que mi pasado guardaba le almendra exacta de lo que es hoy mi vida. Pero bien cierto es que mi experiencia personal no ha podido ser conocida por quienes s\u00f3lo ten\u00edan de m\u00ed la imagen exterior, el aspecto superficial Lo mejor ser\u00eda ir explicando conforme vaya relatando las peripecia de mi existencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Nac\u00ed en una familia a la cual, por diversas razones, desprecio. La madre no existi\u00f3 nunca o se muri\u00f3 pronto. El padre, los hermanos&#8230; Ni siquiera distingo unas de otras esas sombras est\u00fapidas y perversas, cobardes y ego\u00edstas. Todos ellos son responsables de mi ca\u00edda.<\/p>\n\n\n\n<p>De todas maneras, odio a mi familia. Mi hermano mayor \u2014Francisco\u2014 ha sido, junto con mi padre, el ejemplo perfecto del enemigo imb\u00e9cil. As\u00ed es: imb\u00e9cil, fr\u00edo, sereno, severo. No cambiar\u00eda yo el m\u00e1s angustioso momento de mi vida por la continua tranquilidad de todos los segundos cuidadosos que forman su existencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Escribo con ansiedad \u2014ya lo he dicho\u2014 porque temo que pronto no podr\u00e9 escribir. Nunca he sido escritor, pero ahora, cundo quiero contar lo que he hecho sobre la tierra, quisiera poder comprenderme y poner en claro la relaci\u00f3n, natural y evidente entre algunos de los primeros accidentes y le \u00faltima ca\u00edda aparatosa que me ha llevado hasta esta rid\u00edcula actitud. De le contrario todo parecer\u00eda desprovisto de significado. Y tal vez, no lo tenga.<\/p>\n\n\n\n<p>(A nadie le importar\u00e1 que una vida cualquiera sea significativa o no lo sea, pero yo creo intuir el secreto de la m\u00eda, cierto m\u00ednimo resorte capaz de mover sorprendentes efectos. Y tengo ganas de explicarlo, de hacer as\u00ed la rectificaci\u00f3n a cualquier posible nota necrol\u00f3gica.)<\/p>\n\n\n\n<p>Una serie de problemas se me presentan al comenzar este relato. Entre otros, el del momento quo debo escoger para su iniciaci\u00f3n. Cualquiera puede se\u00f1alar que las bases de una vida est\u00e1n siempre colocadas entre las nieblas de la infancia y es de primera importancia se\u00f1alar las relaciones familiares. El padre, los herramos \u2014ya lo he dicho\u2014 son para m\u00ed absolutamente repugnantes y despreciables. A una hermana recuerdo como semejante a una langosta verde, a un saltamontes patojo. La madre&#8230; no s\u00e9 qu\u00e9 decir de ella. Se muri\u00f3 pronto y no hab\u00eda existido. La hermana era tambi\u00e9n de las personas que no llegan a existir de verdad nunca.<\/p>\n\n\n\n<p>Puede pensar quien as\u00ed lo desee que frases como las que acabo de escribir no son otra cosa que f\u00e1cil cinismo, gestos semejantes a los que te hacen para lograr el asombro de los tontos. No es as\u00ed. Lo \u00fanico que quisiera rendir dentro de m\u00ed es la \u00e1rida incapacidad de querer. Cuando reviso mis pasos sobre la tierra me miro siempre solitario y sonriente, cosco si no tuviera necesidad de nadie, como si nadie pudiera hacerme falta. Antes, esa sensaci\u00f3n pod\u00eda confundirse con la m\u00e1s sabrosa seguridad; ahora, por el contrario, se parece al miedo.<\/p>\n\n\n\n<p>Muchas veces alargo una compa\u00f1\u00eda, me enredo en una conversaci\u00f3n, me empe\u00f1o en decir tonter\u00edas junto a un camarada ocasional \u2014hombre o mujer, gente de palabra o de silencio \u2014 porque s\u00e9 que el \u00fanico remedio para dominar la angustia es evitar la soledad.<\/p>\n\n\n\n<p>Complicado todo esto. Escribir no es lo mismo gire hablar. Me esfuerzo en colocar frases sobre el papel, pero la dificultad est\u00e1 en que las palabras significan exactamente determinada cosa cuando est\u00e1n hecha de letras negras y no tienen voz. En cambio, cuando salen de entre los labios, se las puede marcar de tristeza, de alegr\u00eda, de odio, de amor. Se puede escupir un nombre como si fuera el resumen del asco y de la rabia, decirlo con ir\u00f3nico desd\u00e9n, acariciarlo dulcemente, proyectarlo hacia el misterio, mantenerlo en la duda, re\u00edr de las silabas que lo componen, repetirlo y jugar con \u00e9l como una bola de color, usarlo hasta convertirlo en una materia hecha de hast\u00edo y de sucio humano. Cuando se escribe, por el contrario, la palabra queda justa, m\u00e1s importante que quien la fabrica, m\u00e1s fuerte que quien la dibuja con el pico de la pluma o la tecla de la m\u00e1quina.<\/p>\n\n\n\n<p>Si yo hubiera tenido vida diferente a la que he hecho, tal vez ser\u00eda es\u00adcritor. Entonces no tendr\u00eda esta dificultad con las palabras y, probablemente, ser\u00eda capaz de convertir mi angustia en obra de arte, en un poema encendido de sangre, en un relato fino, sencillo y vigoroso como el canto de un caminante que mira el cielo de la tarde.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando escribo frases como la anterior pienso que todav\u00eda me queda alguna esperanza sobre la tierra y que, tal vez, pueda llevar a buen fin la tarea que me he propuesto.<\/p>\n\n\n\n<p>Dec\u00eda que era necesario pescar en la infancia las razones donde toman apoyo ciertas actividades de la madurez y hablaba de mi desprecio por el padre, los hermanos y de mi seca relaci\u00f3n con la madre. Tambi\u00e9n habr\u00eda que decir algo de mi esposa \u2014 porque llegu\u00e9 a casarme. Y de los hijos.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de los recientes sucesos, despu\u00e9s de que mi mujer y mis hijos (muchachos flacos y, al parecer, inteligentes) est\u00e1n apartados de m\u00ed, extra\u00f1os a mi vida, se me hace muy peligroso dedicarme a considerar mi propia rela\u00adci\u00f3n con la familia donde nac\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya el padre y la madre pertenecen al oscuro mundo de los antepasados. Ya est\u00e1n mezclados con los fantasmas y con la tierra. Apenas si los distingo de otras formas, de otros gestos que me vienen de los pasados siglos.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde temprano se me ense\u00f1\u00f3 que mi familia es ilustre. Relumbres dorados de b\u00e1culos y sillones, plata de los espadines, reflejo amarillento de los papeles y pergaminos de los antiguos documentos. Lamentablemente, los aspectos que conoc\u00ed directamente me parecieron menos dignos: la enfermedad, el vicio, la estupidez.<\/p>\n\n\n\n<p>Me desagrada la idea de que, para mis hijos, yo tambi\u00e9n formar\u00e9 parte de esa absurda zona de sombra en la cual te mezclan asqueantes gestos y algunos resplandores moment\u00e1neos. Es posible que el lote que me corres\u00adponda en el peso de la podre no sea excesivo, pero tampoco deseo aceptar el relumbr\u00f3n a cuyos dorados nunca contribu\u00ed. No he sido ni h\u00e9roe, ni ilustre personaje, ni peque\u00f1o monstruo; si comet\u00ed faltas graves o actos de intenci\u00f3n perversa, no llegu\u00e9 a ellos por malicia demoniaca. Tal vez por error ang\u00e9lico, El accidente es prueba de que apenas soy sonso alocado.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiero explicarme: aborrezco la carga que el pasado me ha legado porque pienso que de ella me viene la imposibilidad de amar y comprender. Creo que la bondad es sana tendencia humana; muchas teces la he encontrado en seres extra\u00f1os a mi parentela. La demostraci\u00f3n contraria en los cercanos parientes me ha desequilibrado. Y deseo justificar mi vida, demostrar que ha sido una empresa generosa a pesar de los elementos ego\u00edstas, violentos y desordenados que hicieron de m\u00ed un imb\u00e9cil incapaz de ternura, inh\u00e1bil para el acto de la ternura.<\/p>\n\n\n\n<p>Escribo estas l\u00edneas lejos de la juventud y me miro en el territorio de la mocedad, empe\u00f1ado en la b\u00fasqueda de la felicidad, de la amistad, del amor. Lo cierto es que, desde entonces hasta hoy, una sola fiel compa\u00f1\u00eda marca la identidad entre el hombre joven y el que comienza a envejecer: el temblor de mis dedos que sostienen un vaso repleto de licor.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi padre se acompa\u00f1\u00f3 tambi\u00e9n de la dif\u00edcil amistad de la embriaguez. Mi hermano Francisco oculta esa su desbordada ansiedad, pero en est\u00e1 viva como un aguij\u00f3n la b\u00fasqueda de las nieblas alcoh\u00f3licas.<\/p>\n\n\n\n<p>Se dir\u00e1 que esto basta para explicar los errores y accidentes de mi existencia. Puede ser cierto. No escribo para presentar excusas. Pero tambi\u00e9n es cierto que muchas dudas, complicaciones y angustias tengo por dentro y multitud de movimientos me agitan y son la causa \u2014aunque parezcan el resultado\u2014 de mi afici\u00f3n reiterada, persistente, continua, a la embriaguez.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante muchos a\u00f1os cre\u00ed haber dominado mis borracheras; cre\u00ed tener para m\u00ed el goce del alcohol como se tiene un animal dom\u00e9stico a quien se hace cari\u00f1os cuando estamos solos, cuando ning\u00fan inter\u00e9s mayor nos llama. Ahora s\u00e9 que, con frecuencia, la embriaguez es una fiera que me desgarra, que habita dentro de m\u00ed y es parte de m\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Rid\u00edculo el quejarse de los aguardientes o llorar sobre mi condici\u00f3n o pretender pescar la culpa ajena en la desgracia propia. Lo que deseo es contar el cuento de mi vida; decir c\u00f3mo he perdido las cualidades de seriedad, correcci\u00f3n y honestidad que tan convenientes son para quienes desean ser tenidos por caballeros.<\/p>\n\n\n\n<p>De todo ello me burlo y esa burla me hiere s\u00f3lo a m\u00ed. He admitido tal burlona posibilidad a costa de sacrificios, pero muy dolorosos, pero, sin duda alguna, inc\u00f3modos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">&#8211; o &#8211;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El relato de Jos\u00e9 Mart\u00ednez<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>HACE ALGUNAS NOCHES<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Hace pocas noches estaba yo en un bar cercano a mi casa. El propietario hab\u00eda apagado ya casi todas las luces y serv\u00eda a sus \u00faltimos clientes con desgana. Lavaba el hombre platos, vasos y tazas en el fregadero y miraba a ratos lo que hac\u00edamos las tres persona que ocup\u00e1bamos sitio en su negocio. Dos estudiantes discut\u00edan de m\u00fasica y depones y beb\u00edan muy despacio sus cervezas. Esperaban a un compa\u00f1ero (\u201cAntonio, que no llega\u201d).<\/p>\n\n\n\n<p>Yo miraba, tras el cristal de la ventana, la calle desierta. Hab\u00eda pasado ya la media noche. Los que hab\u00edan ido al cine estaban de regreso en sus casas. Puertas y ventanas estaban cerradas. Sin embargo, no pod\u00eda decirse que fuera totalmente la noche plana. Alg\u00fan cuadrado de luz indicaba el trabajo o la simple vigilia de un ciudadano cualquiera.<\/p>\n\n\n\n<p>Conozco este barrio donde vivo con exactitud; podr\u00eda anunciar por anticipado cuando se va a apagar la luz de aquel piso lejano, como s\u00e9 que el bar donde estoy no ha cerrado todav\u00eda porque hay concierto en el Teatro Municipal y puede darte el caso de que alguien (por ejemplo ese Antonio de quien hablan los estudiantes) venga a tomar un refresco y a saborear el recuerdo de la m\u00fasica antes de dormir. Por eso, el propietario hace lentamente su tarea y el bar est\u00e1 a medias iluminado y a medias abiertas sus puertas.<\/p>\n\n\n\n<p>Los estudiantes esperan a alguien (\u201dAntonio, que no llega\u00bb) perfectamente definido y contrato. Yo \u2014de esto hace algunos d\u00edas\u2014 esperaba algo condicionado por los sue\u00f1os, la fantas\u00eda y la curiosidad. Tal vez llegar\u00eda \u2014otras noches ha sucedido\u2014 mi amigo \u00abCara de Piedra\u00bb, una de las pocas personas que aceptan mi compa\u00f1\u00eda ilimitadamente, hasta que se le cierran los p\u00e1rpados y ronca. Tambi\u00e9n es posible que se aparezca el negro Justo, el polic\u00eda, a quien le asignan frecuentemente la ronda de estas calles vecinas; Justo habla despacio, con exacta pronunciaci\u00f3n en las palabras que considera cultas. Aunque parezca extra\u00f1o se ha hecho polic\u00eda por estar en contacto con los ambientes del vicio. Hay cosas&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Podr\u00eda aparecer tambi\u00e9n esa rubia absurda que cuenta historias de la guerra y de las persecuciones contra los jud\u00edos. La rubia que muestra la cifra azul que le marcaron los nazis en el brazo. Se llama Irena esta mujer. Tiene miedo y me habla. Conozco sus cuentos; los pasos de los centinelas, la nieve, el fr\u00edo. Se me hace duro y arisco el coraz\u00f3n cuando la escucho repetir sus tristes historias, pero me siento obligado a dar un poco de paz a su coraz\u00f3n angustiado. Se parece a m\u00ed. Dolorosa mujer, Irena, angustia. Habla Irena el espa\u00f1ol con frecuentes ca\u00eddas en cualquiera de los muchos idiomas que conoce. Ha vivido en Polonia, en Rusia, en Alemania, en Francia. Su desaz\u00f3n es tambi\u00e9n tina mezcla de fantasmas europeos, batidos por la vida de esta ciudad m\u00eda que para ella es extra\u00f1a y hostil. A veces, en un momento de nostalgia, habla de hombres que la quisieron, que la besaron, que cantaron junto a ella. Luego se va \u2014 nuevamente angustiada\u2014 hacia su soledad.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/guillermo-meneses\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Guillermo Meneses El relato de Jos\u00e9 Mart\u00ednez SE QUE DEBO ESCRIBIR ESTO PRONTO S\u00e9 que debo escribir esto pronto. De lo contrario, no podr\u00e9 terminarlo No se crea que es la muerte el l\u00edmite que presiento cercano, el que, supongo, me obliga a realizar esto con rapidez, si es que quiero realizar la tarea. 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