{"id":1586,"date":"2021-09-28T21:12:51","date_gmt":"2021-09-28T21:12:51","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=1586"},"modified":"2023-11-24T18:37:54","modified_gmt":"2023-11-24T18:37:54","slug":"sobaco-e-tigre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/sobaco-e-tigre\/","title":{"rendered":"Dos cuentos de Jes\u00fas Puerta"},"content":{"rendered":"<h3>Sobaco e tigre<\/h3>\n<p>Todos huyen cuando Goyo atiende el tel\u00e9fono, arruga la nariz como si le hubiera golpeado el ventarr\u00f3n de una hedentina insoportable, abre los ojos desmesuradamente, contesta con voz aflautada, y anuncia que va a buscarla\u2026 Y recita toda la numeraci\u00f3n aleatoria de la l\u00ednea de taxis: 45, 22, 38, 12, 51, 28 \u00bfQui\u00e9n por fin la busca? Porque todos los taxistas desaparecen m\u00e1gicamente. Hasta ese instante\u00a0 dura la algarab\u00eda que montamos bajo el techo y sobre el banco de hierro donde se distribuyen los destinos. Es como si le hubieran dado a un suiche y apagado una fiesta de golpe. Todos salen corriendo. O protestan.<\/p>\n<p>Era que hab\u00eda llamado Sobaco\u00b4e Tigre.<\/p>\n<p>Cuando yo me integr\u00e9 a la l\u00ednea, gracias a Miguelito, me hablaron de Sobaco\u00b4e Tigre. Todos arrugan la cara. \u201c\u00bfTienes bueno el aire acondicionado?\u201d me pregunta el se\u00f1or Gil. No, contesto compungido. Es que es muy cara la reparaci\u00f3n. S\u00f3lo la revisi\u00f3n es car\u00edsima y temo que sea el compresor. \u201cAh, bueno, abre todas las ventanas por si te toca\u201d. Yo tengo ambientador, cualquier cosa, ofrece el Caraque\u00f1o. Esa vez le toc\u00f3 a Salas, quien recibi\u00f3 palmadas en la cabeza por todos los que estaban amontonados frente al techito, en torno a Goyo y su show. Iba compungido. Los otros re\u00edan a carcajadas. Todos agitaban la mano frente a la nariz, arrug\u00e1ndola. Goyo tomaba aliento y aguantaba la respiraci\u00f3n escenificando los gestos de un desesperado nadador submarino.<\/p>\n<p>Hasta que un d\u00eda me toc\u00f3.<\/p>\n<p>Atend\u00ed a los consejos del se\u00f1or Gil y de Miguelito y de Goyo y de Alexander. Hasta Salas me mir\u00f3 con ojos de camello. Como de compasi\u00f3n. Para mis adentros me dije: co\u00f1o, no puede ser tan terrible. Me dieron m\u00e1s consejos. Me abrazaron. Goyo me levant\u00f3 con su abrazo. Hasta el \u201cL\u00edder\u201d mir\u00f3 al cielo como si hiciera una plegaria. Encend\u00ed mi carro. Aspir\u00e9 hondo. Esa fue otra recomendaci\u00f3n. Economiza ox\u00edgeno. Goyo atiende otra llamada y me pica el ojo. Alexander aplaudi\u00f3.<\/p>\n<p>De la l\u00ednea hasta las residencias Aquarius, donde deb\u00eda recoger a Sobaco\u00b4e Tigre hay unas cinco cuadras. Suficientes para decidir, tras una deliberaci\u00f3n cuidadosa, qu\u00e9 m\u00fasica coloco en el equipo. Como el que ten\u00eda mi carro daba para poner la radio, un CD o la m\u00fasica de uno de mis pen drives, ten\u00eda que escoger. Hay una gran variedad. Tengo CDs de todo tipo: desde Sting hasta To\u00f1a la Negra. Un criterio para escoger era seg\u00fan el gusto presunto del pasajero. Tomaba en cuenta sexo, edad, aspecto. Otro criterio era mi estado de \u00e1nimo. A veces, no estaba para complacer a los dem\u00e1s, sino para complacerme, a m\u00ed solamente. Esto a su vez depend\u00eda de c\u00f3mo hab\u00eda ido hasta ese momento. Un buen viaje para empezar la ma\u00f1ana, a eso de las 6, era bueno y me sent\u00eda alegre y optimista. Ese d\u00eda no hab\u00eda sido as\u00ed, pero tampoco tan malo. En eso estaba, cuando llegu\u00e9 a las residencias Aquarius.<\/p>\n<p>Esperaba ver, de acuerdo con los relatos de los colegas, una especie de monstruo peludo, un oso feroz o un ser horrible de escamas como el de la laguna negra, con una boca inmensa, como la de los pescados, con dientes afilados. Espantosamente gorda y, sobre todo, grande, inmensa. No lo era tanto, aunque se acercara a la obesidad. Era s\u00f3lo una italiana, una italiana anciana que caminaba con dificultad. Se acerc\u00f3 cojeando. Advert\u00ed que s\u00ed, la masa era voluminosa, a medida que se acercaba. Distingu\u00ed enseguida sus famosos pies (o patas, debiera decir). En ese momento no pude ver las temibles garras de los dedos gordos, y eso que me empin\u00e9 en el asiento para descubrirlos. Pero, s\u00ed, iba en chancletas. Una bata manchada, percudida, tan vieja como ella. Incongruentemente llevaba al cuello una bufanda, con estos calorones. Aunque era de ma\u00f1ana y refrescaba un poco. Arrastraba un carrito de esos con una gran bolsa de lona para meter vegetales. Por supuesto, la llevar\u00eda al mercadito que operaba a unas diez cuadras de all\u00ed, deb\u00eda trasladarla, dejarla donde la gente flu\u00eda trabajosamente como un r\u00edo de desechos org\u00e1nicos en medio de kioskos de vegetales, pescados, frutas y otros enseres.<\/p>\n<p>Al fin abri\u00f3 la puerta del taxi y trabajosamente movi\u00f3 su pesada humanidad hasta depositarla en el asiento de atr\u00e1s, cosa que cogi\u00f3 desprevenidos a los amortiguadores del carro que protestaron como unos gatos que le hubieran pisado la cola. Entonces entraron todos los gases de su halo, no pude contener la respiraci\u00f3n, me aturd\u00ed y me fui.<\/p>\n<p>El tigre, cuyo nombre cient\u00edfico es Panthera Tigris, tambi\u00e9n conocido como \u201cGran Gato\u201d, es la especie de felino m\u00e1s grande de la tierra, predador carn\u00edvoro, solitario, territorial y uno de los ejemplares m\u00e1s majestuosos de la Madre Naturaleza. Sus h\u00e1bitat son de Asia. En los otros continentes hay felinos a los que se le endilga su nombre contundente, pero nunca le igualan en tama\u00f1o y ferocidad. En el Caribe no llegamos sino al cunaguaro o a las panteritas sin rayas que llaman pumas. Se les ve en los zool\u00f3gicos donde se les ve inquietos ir de un lado a otro, pobrecitos, pero si te acercas te golpea una hedentina, una podredumbre, como de meses sin ba\u00f1arse en medio de estos calorones tropicales. El encargado del zool\u00f3gico se nota que no ha limpiado esa jaula, donde se han acumulado mierdas viejas, de cagadas de meses, que forman capas y capas descomponi\u00e9ndose, una encima de la otra, apelmazadas, de colores amarillomarronazuladasverdosas.<\/p>\n<p>Dicen que la palabra sobaco es la m\u00e1s fea del idioma. S\u00ed, es fea. Y eso que, si la descompones, te consigues con un sobar que puede parecer de caricia. Pero es que incluso sobar sugiere un co\u00f1azo que te sobas con mentol \u00bfno? Un masaje en un chich\u00f3n o algo as\u00ed. Qu\u00e9 diferencia con caricia, que te sugiere algo chiquito, as\u00ed, tierno. Tal vez lo que le da el aspecto feo es la terminaci\u00f3n, el \u201caco\u201d. F\u00edjate que siempre sugiere algo feo, maloliente. Dices por ejemplo \u201ccarraco\u201d para referirte a un taxi y te imaginas un carro ah\u00ed, destartalado, sucio, oliendo a alfombra mojada. O, como dicen los colombianos, \u201cbellaco\u201d; pareciera que fueras a decir bello, pero le pones de repente esas tres letras al final, y te sugiere un co\u00f1oemadre. Una ciudad, \u201cciudadaco\u201d, no he o\u00eddo eso nunca. Pero s\u00ed \u201cpajarraco\u201d que viene siendo un p\u00e1jaro grande, feo y asqueroso. Ya \u201ccarajo\u201d no necesita el \u201caco\u201d para sonar feo. \u00bfO ser\u00e1 que antes se dec\u00eda as\u00ed \u201ccaraco\u201d y la c se convirti\u00f3 en j? o sea, una cara fea, llena de cicatrices o pepas con pelo o heridas llenas de pus. Pero lo que hace a un sobaco excepcional o inolvidable es que est\u00e9 muy peludo, lleno de largas mechas, que sobresalgan a\u00fan con los brazos en reposo, entretejidos con el hedor cabruno de un sudor a\u00f1ejo.<\/p>\n<p>El optra gris, modelo 2006, avanz\u00f3 por la calle eludiendo los abundantes huecos que se atravesaban por su camino. Redujo velocidad al llegar a la esquina, aprovech\u00f3 un chance al atravesar la avenida, donde prosegu\u00eda el interminable fluir de veh\u00edculos, motores, gases, gente. Sigui\u00f3 m\u00e1s all\u00e1, con una velocidad moderada, suave, como si flotara, aunque los gases est\u00e1n dentro, como en una burbuja de agresivos efluvios. Pas\u00f3 ya la tercera, la cuarta, la s\u00e9ptima, la d\u00e9cima cuadra, hasta, unas cuatro calles m\u00e1s all\u00e1, cuando se detuvo a un costado de la calle repleta de gente que marchaba como un vasto insecto de millones de patas, con sus bolsas hacia el mercado, raramente en silencio, apacible, aunque se ve\u00eda la multitud que iba y ven\u00eda, hablando y gritando. Pero ya no o\u00eda, s\u00f3lo ol\u00eda. Todo transcurr\u00eda en desesperante c\u00e1mara lenta y espesa atm\u00f3sfera.<\/p>\n<p>Sobaco\u00b4e Tigre se desmont\u00f3 del optra gris.<\/p>\n<p>Uno puede describir una mujer o una casa, un carro o una calle. Puede analizarlo diciendo, por ejemplo, fulanita mide 1,78 de altura, es delgada, de piel morena, de cabello negro, lacio, que le cae hasta los hombros. O decir, este carro es potente. Computarizado. Coup\u00e9, cuatro puertas, maletera grande, motor de cuatro a seis cilindros, inyecci\u00f3n. Modelo tal o Pascual. O decir, la casa tiene un solo piso, es amplia, tiene sala, comedor, cocina, tres habitaciones, dos ba\u00f1os, mide tantos metros cuadrados, tiene jard\u00edn y hasta patio trasero. O explicar que la luz del sol atraviesa las gotitas suspendidas en las nubes y como ellas tienen forma de prismas se descompone en todos los colores y crea la ilusi\u00f3n del arco iris. Pero, \u00bfc\u00f3mo describir un\u00a0 hedor? Si soportas (porque respirar hondo no es permitido; el instinto de la conservaci\u00f3n te lo impide) tal vez adviertes en el sebuc\u00e1n trenzado de olores, los hilitos gaseosos de la cebolla, la verdura podrida, y cierto \u00e1cido por all\u00e1, matices de inmundicia, azufre puro y simple, mierdas de diferentes animales, incluidas, m\u00e1s ac\u00e1, cagarrutas de rata, m\u00e1s all\u00e1, la propia mierda humana, o cad\u00e1veres de perros, deposiciones de p\u00e1jaros, una mezcla, un basurero, una mara\u00f1a intrincada de los m\u00e1s variados detritus (\u00bfas\u00ed se dice, profe?), mezclados, entrelazados, cada uno reivindicando su potencia, su componente activo, su matiz penetrante, un dulzor incongruente, unos sudores a\u00f1ejos haci\u00e9ndole la base a un aceite espeso que barniza todo el cuerpo, esa peque\u00f1a mole que ya se acerca con la bolsa de lona con ruedas repleta. Se acerca y tomo un poco de aliento. Aguanto.<\/p>\n<p>El Optra ahora hace el recorrido de regreso, penosamente, abri\u00e9ndose paso primero entre la muchedumbre que parece deshacerse en una nube misteriosa de olores. Al fin adquiere un poquito m\u00e1s de velocidad al abrirse ese mar de fluidos corporales viejos. Sube el carro las cuadras penosas, dolorosas, ansiosas, desesperadas, hasta llegar a la residencia Aquarius y bajarse la Sobaco\u00b4e Tigre.<\/p>\n<p>Goyo me recibe con una mirada compasiva y un abrazo maternal. Los dem\u00e1s se me acercan y me dan palmaditas en la espalda. Me siento diferente, reconocido. He crecido. Agito el peri\u00f3dico dentro del carro, desde fuera, para espantar la nube de moscas que de pronto apareci\u00f3. Salto hacia donde las ramas y la sombra de los \u00e1rboles crean un peque\u00f1o claro de frescura y ox\u00edgeno. He superado la prueba. He alcanzado otro nivel.\u00a0 He bajado a los infiernos e inconcebiblemente he regresado a la superficie. Tengo otra estatura.<\/p>\n<p>\u201cCaraque\u00f1o, p\u00e1same, por favor, el ambientador\u201d<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone  wp-image-1903\" src=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/taxi-960x640-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"573\" height=\"382\" srcset=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/taxi-960x640-300x200.jpg 300w, https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/taxi-960x640-768x512.jpg 768w, https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/taxi-960x640.jpg 960w\" sizes=\"(max-width: 573px) 100vw, 573px\" \/><\/p>\n<h3>La ciudad<\/h3>\n<p>Esta ciudad maltrata. La \u00fanica manera de estar en ella, es peleando con ella. Si vas por ella, debes prepararte, tomar aliento, alistar la armadura, el escudo, los cauchos, el agua, los frenos, las correas, el aceite. Si vas por ella, debes respirar hondo. Hacerte el hombre, el taxista, de las dificultades. Es la rutina diaria. Debiera estar acostumbrado. Quiz\u00e1s ya lo est\u00e9 y no me haya dado cuenta; pero el alma, el cuerpo, la vida, se resisten, aunque todos se traicionan a s\u00ed mismos y responden autom\u00e1ticamente. Con la naturalidad de un motor bien entonado, encienden, se calientan, dejan que el aceite lubrique hasta el \u00faltimo recodo de los pistones, el remolino met\u00e1lico del cig\u00fce\u00f1al. Responden a la aceleraci\u00f3n. Se aclaran la garganta y al final salimos, aunque siempre hemos estado adentro.<\/p>\n<p>Hay ma\u00f1anas en que las distancias se olvidan como los sue\u00f1os. Hay otras ma\u00f1anas en que las distancias son trabajos, donde sucumben los buenos y esforzados. Las distancias tambi\u00e9n se resisten. No hay mirada que las abarque. No se rinden. M\u00e1s bien nos vencen. Aunque lleguemos al fin a la consabida fila de taxis donde nos acomodamos de \u00faltimo a esperar turno, a avanzar llamada tras llamada. Todo es distancia. Crueles horizontes. Hay ma\u00f1anas que odiamos, justo un segundo antes de que nos engullan y digieran.<\/p>\n<p>Las llamadas activan el mecanismo. Los taxis en cadena avanzan uno a uno. El diente engrana y hala en el punto donde la caja de los tel\u00e9fonos se establecen nuestros destinos. Un desconocido llama; Goyo recoge los datos: d\u00f3nde lo buscaremos, ad\u00f3nde lo llevaremos, cu\u00e1nto cuesta. El precio aumenta casi cada mes. Aun as\u00ed, nuestras tarifas son mejores que las de la competencia, unas cuadras m\u00e1s all\u00e1. Quien llama lo sabe. Tal vez escoge llamarnos. A veces pone condiciones y hasta hace peticiones: que el carro tenga aire acondicionado, que sea r\u00e1pido, o un nombre preciso: Alexander, Salas, el profesor, Kristof. Pero hay que respetar el turno, el lugar en la cola; llegamos aqu\u00ed levantando esforzadamente la ma\u00f1ana. Le toca al que le toca. El breve forcejeo tiene soluciones de loter\u00eda. Al final, si es fresca la ma\u00f1ana, nos salvamos los que no hemos podido reparar el compresor del aire; otras, paramos unos metros m\u00e1s all\u00e1 para dejar pasar a Bamb\u00e1n o a Salas que no tienen ese problema, y salen a buscar al exigente, la se\u00f1ora que va a la zona industrial, el doctor que ense\u00f1a masajes, el muchacho ce\u00f1udo liberado del secuestro aquel.<\/p>\n<p>La cola se alarga pronto. Ya le da la vuelta a la manzana. Se mueve como la cadena de una bicicleta. Calculo que en 15 minutos me toca. Salen tres viajes. Ya llegu\u00e9 a la altura de Goyo. El gordo en plena acci\u00f3n recibe la llamada, calcula el precio y me asigna el destino. El cliente hizo una exigencia: que la maletera del auto sea amplia, lo necesario para trasladar unas maletas. Asumo que se trata de una mudanza. En esta urbanizaci\u00f3n abundan residencias para estudiantes y regularmente van de un lado para el otro de la ciudad.<\/p>\n<p>Voy a la calle de \u201clos Quemados\u201d. Se llama as\u00ed por una tragedia que ocurri\u00f3 all\u00ed hace unos a\u00f1os, lo cual fue ampliamente rese\u00f1ado por los peri\u00f3dicos. Todav\u00eda en el asfalto, frente a la casa grande, donde tuvo lugar el horror, se notan las manchas negras producidas por el incendio.<\/p>\n<p>Un loco, era un muchacho, el hijo mayor de la familia, lleg\u00f3, ech\u00f3 gasolina en las paredes y adentro, en los muebles, donde hab\u00eda reducido y amarrado a la madre, a dos hermanitas y a la mujer de servicio. Le meti\u00f3 candela a todo.<\/p>\n<p>Debi\u00f3 costarle tiempo y esfuerzo. La casa, una quinta clase media de una sola planta, amplio estacionamiento, donde caben c\u00f3modamente tres veh\u00edculos, jard\u00edn, una arquitectura moderna, de ventanales grandes, todo se da\u00f1\u00f3 con la furia de las llamas. Las mujeres y las ni\u00f1as murieron carbonizadas, por supuesto.<\/p>\n<p>El hecho conmocion\u00f3, obviamente, a toda la ciudad. Era inaudito que los vecinos no se hubieran dado cuenta a tiempo de la tragedia y dado el alerta. No advirtieron nada raro, aunque se entiende: si echas un vistazo a la calle, a la hilera de casas con lindos jardines y macizos y altos muros, rejas fuertes, cercas impresionantes, alambres electrificados, advertir\u00e1s que todos y cada uno de los seres de este lugar confortable y ahora l\u00fagubre, viven en su mundo cerrado, aislado, temeroso de cualquier intruso. El tipo pudo maniatar a sus v\u00edctimas a golpes, sin despertar siquiera la curiosidad de alg\u00fan vecino. Habr\u00eda habido gritos, seguro ruidos, golpes. Habr\u00edan podido observar al individuo ocupado en la extra\u00f1a faena de empapar con gasolina las paredes, los veh\u00edculos, el suelo mismo de la vivienda. No pudo haber sido f\u00e1cil. Piensa en cu\u00e1ntos dep\u00f3sitos, bidones, utiliz\u00f3. Adem\u00e1s, d\u00f3nde y c\u00f3mo adquiri\u00f3 tantos litros de gasolina. El horror debi\u00f3 haber sido muy exigente desde el punto de vista de la log\u00edstica, los recursos, el tiempo que demand\u00f3 el trabajo.<\/p>\n<p>La alarma para los bomberos fue tard\u00eda. O llegaron con un retraso fatal. Habr\u00edan estallado ya los carros, asustando al fin al vecindario, menos temeroso por las muertes y las p\u00e9rdidas que las llamas produc\u00edan, que por la amenaza cierta a las propiedades contiguas al siniestro. Debieron ser altas las llamas, y amplio su halo destructor, como para dejar una mancha as\u00ed en el propio pavimento.<\/p>\n<p>De acuerdo con los peri\u00f3dicos, el tipo era problem\u00e1tico; aquella casa era un infierno de peleas, clamores, golpes, gritos. Esto s\u00ed lo sab\u00edan los vecinos y dieron cuenta de ello al periodista con abundancia. Despu\u00e9s de encender aquella inmensa hoguera, el loco se meti\u00f3 un tiro. O sea, tambi\u00e9n iba armado. \u00bfDe d\u00f3nde sac\u00f3 el arma? Esta gente de por aqu\u00ed, tras su apariencia de gente decente, es peligrosa. Es normal que tengan armas en la casa. El temor al hampa, a la inseguridad, claro.<\/p>\n<p>En estas locuras homicidas siempre hay algo que nos engancha; siempre estas historias de horror tienen un fondo oscuro, un misterio que nos atenaza. Por ejemplo \u00bfc\u00f3mo fue que el loco lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que deb\u00eda (porque una acci\u00f3n de esta naturaleza, aparte de demandar una prolongada planificaci\u00f3n, tambi\u00e9n debi\u00f3 exigir una presi\u00f3n sobre la voluntad, una fuerza invencible, una obsesi\u00f3n bestial, que se impuso como el mandamiento terrible de un dios) empeorar a\u00fan m\u00e1s el aspecto de esa locura, le dan un cariz demon\u00edaco \u00bfSer\u00e1 que el tipo participaba de una secta sat\u00e1nica? \u00bfUn grupo tenebroso que le orden\u00f3 realizar ese crimen horrible tan solo para ingresar a los misterios del Mal personificado, o acceder a un nuevo nivel de su jerarqu\u00eda?<\/p>\n<p>Este caso tuvo una fuente clave (como dicen los periodistas): el padre del individuo. Por \u00e9l sabemos de la esquizofrenia del asesino, o su psicopat\u00eda o lo que sea. Seguro ya no tomaba su medicina y eso llev\u00f3 al desastre \u00bfQui\u00e9n sabe? Como le dije: esos casos siempre dejan abierto un misterio insondable, un abismo profundo de dudas. Por supuesto, se trata de una atroz locura; tambi\u00e9n demon\u00edaca. Si: es cosa del Demonio.<\/p>\n<p>Otra posibilidad son las drogas. El tipo habr\u00eda tenido un delirio terrible, donde su madre y sus hermanitas no eran eso, su madre y sus hermanitas, sino unas brujas l\u00fabricas que celebraban espantosos aquelarres para invocar al Maldito que al fin aparec\u00eda.<\/p>\n<p>\u00bfVa entonces a San Diego? Buen viaje para m\u00ed. Me resolvi\u00f3 la ma\u00f1ana. Goyo lo \u00fanico que me precis\u00f3 fue que el cliente hab\u00eda pedido una maletera grande porque se trataba de una mudanza. Se trata de un muchacho. Me aguardan \u00e9l y una se\u00f1ora; entiendo que es la due\u00f1a de la casa donde le alquilaron un cuarto. Ya en la acera tiene una maleta grande, dos peque\u00f1as, varias cajas repletas, un ventilador y una pelota de basket. Cabe todo. Le abro el maletero y le voy indicando al chamo. Meti\u00f3 primero las cajas, apenas cerradas con un tirro pl\u00e1stico; pero enseguida se dio cuenta de su error y las sac\u00f3 para meter las maletas; la m\u00e1s grande primero, acostada. Las otras de canto. Ensay\u00f3 varias disposiciones porque no cab\u00eda el ventilador y no estaba dispuesto a que lo pusiera en el asiento trasero porque me lo raya. Al fin introduce todo de cualquier manera y se despide de la mujer: un abrazo y un beso. Es simp\u00e1tica la se\u00f1ora \u00bfHabr\u00e1 visto las llamas de la vivienda quemada? \u00bfHablar\u00e1n de ello los vecinos? Han pasado varios a\u00f1os de la tragedia.<\/p>\n<p>El chamo de la mudanza no sabe nada y eso que vivi\u00f3 7 meses, como me dice, residenciado aqu\u00ed, a dos casas de esas ruinas carbonizadas. Me cuenta que la due\u00f1a nunca le cont\u00f3 nada y que, s\u00ed, tal vez, le llam\u00f3 la atenci\u00f3n por un momento el nombre que le daban a la calle. Eso no le estimul\u00f3 m\u00e1s la curiosidad. Ins\u00f3lito. Pens\u00f3 (extra\u00f1o) que se trataba de una extra\u00f1a referencia a los p\u00e1jaros peque\u00f1os y pardos que abundan por aqu\u00ed, y nunca asoci\u00f3 nada con ese armatoste negro abandonado, el cual despertaba m\u00e1s aprensi\u00f3n por el uso posible como refugio por parte de vagos, borrachos y malandros, que por una inconcebible narraci\u00f3n del crimen de un loco que no tom\u00f3 sus pastillas durante semanas y desarroll\u00f3 una paranoia criminal.<\/p>\n<p>\u201cTremendo caso\u201d, reacciona el muchacho. Le comento que como ese hay otros. Por ejemplo, hay otra calle y otras dos, donde cada cierto tiempo, digamos cada dos meses, se caen a tiros varias bandas de narcotraficantes. El asombro y la incredulidad le definen la mirada a mi pasajero. Y la polic\u00eda lo sabe, agrego para que complemente su asombro, aunque su reacci\u00f3n me decepciona. Se distrae con los edificios que corren hacia atr\u00e1s con creciente velocidad, mientras avanzo hacia la salida de la urbanizaci\u00f3n. Cruzo a la derecha, hacia la avenida. Dos cuadras m\u00e1s all\u00e1, sube la calle de Hierro.<\/p>\n<p>Se llama as\u00ed porque corresponde a la serie de los metales: oro, hierro, plomo, aluminio, plata, niquel. M\u00e1s adelante (pero no pasaremos por ah\u00ed), comienza la serie del sistema solar: las calles Sol, Mercurio, Venus, Tierra, Marte, J\u00fapiter, Saturno, Urano y Neptuno. Y, al terminar los planetas, comienza el Zodiaco; las calles Piscis, G\u00e9minis, etc. Sabe dios porqu\u00e9 le pusieron as\u00ed a las calles. Claro: no voy a pasar por ah\u00ed ahorita. Ni que estuviera paseando o d\u00e1ndole un tour a este muchacho aletargado.<\/p>\n<p>La calle del Hierro tambi\u00e9n tiene su fama, porque fue ah\u00ed donde mataron a una viejita, pobrecita, y hasta la violaron esos desgraciados. Ocurre que esta se\u00f1ora alquilaba un apartamento all\u00ed, en esas residencias Ori\u00f3n; entonces decide sacar a la familia que estaba ah\u00ed, desalojar el sitio, pues, y ocuparlo ella misma, que viv\u00eda en otro apartamento a unas cinco cuadras. Se consigui\u00f3 unos tipos, unos malandros, pero es que tambi\u00e9n la viejita fue imprudente, porque va y les pide que le hagan la mudanza, que le lleven unos muebles y sus corotos, pues, su ropa y todo eso. Entre las cosas que llevaba iba una caja fuerte, que les llen\u00f3 de baba la boca a los tipos esos porque, a lo mejor, ah\u00ed ten\u00eda real, mucho real, joyas, cuestiones de valor. Entonces va la se\u00f1ora de incauta y deja que los hombres esos le lleven las cajas, las cosas, y esa tarde los tipos la agarran y la amarran y la amenazan que les abra esa caja fuerte para llevarse los reales. la se\u00f1ora se resisti\u00f3. Le dieron unos co\u00f1azos. Pero les dijo que no, que de verdad como que estaba loca porque entonces los malandros van y la torturan, la violan hasta matarla; no sin antes desesperar por los gritos de la vieja quien hizo tanta bulla que unos vecinos llamaron a la polic\u00eda, no como ocurri\u00f3 en la calle de \u201clos Quemados\u201d, sino como un vecindario organizado, c\u00f3mo dir\u00edamos, solidario. Lleg\u00f3 la polic\u00eda y entraron a plomo limpio, mataron a los dos tipos, pero no pudieron salvar a la anciana quien se desangr\u00f3 por una herida en el cuello que le hizo uno de los co\u00f1oemadres.<\/p>\n<p>Pero ya tengo que seguir y dejar atr\u00e1s la calle del Hierro, para llegar al sem\u00e1foro que da a la salida hacia la autopista. Aqu\u00ed siempre se forma una gran cola porque es que estas calles fueron hechas hace tiempo, cuando la ciudad y la urbanizaci\u00f3n eran mucho m\u00e1s peque\u00f1as y no hab\u00eda tanto carro. La mayor parte de las colas en esta ciudad se producen por eso: porque creci\u00f3 mucho y hay demasiados autom\u00f3viles. Creci\u00f3 sin planificaci\u00f3n, como dicen los urbanistas. Y las v\u00edas se ampl\u00edan por pedazos solamente, entonces ocurren cosas locas, como esto de aqu\u00ed, que salimos a la autopista \u00bfverdad?<\/p>\n<p>Se supone que debi\u00e9ramos aumentar la velocidad, pero no, porque ah\u00ed mismo se forma un embudo de carros, porque venimos aqu\u00ed, r\u00edos de autom\u00f3viles, dos canales y ven\u00edan tres, entonces tres m\u00e1s dos igual a cinco, pero unos metros m\u00e1s all\u00e1 vuelven los tres canales y hasta se reduce a dos cuando se acerca a la rampa elevada que lleva a la redoma. Se forman lo que yo llamo trancas cr\u00f3nicas o permanentes, lo mismo pasa a la entrada de la ciudad, cuando aquel flujo inmenso como el Orinoco revienta en la autopista. Es m\u00e1s o menos la misma cuenta: vienen dos canales y el hombrillo por la rampa y desembocan en los tres canales de la autopista, pero adem\u00e1s vienen otros dos desde el centro y tienes que contar tambi\u00e9n los carros que vienen por la calle de servicio a los pies de la loma, entonces, bueno, cualquiera sabe sumar y se da cuenta de que no caben, de que esas colas ser\u00e1n eternas y la ciudad se tranca, queda inerte, como una sola capa de hojalata, calor y humo, sobre el pavimento.<\/p>\n<p>Hay varias de estas colas cr\u00f3nicas; casi cada 300 metros en la autopista que debiera ser una v\u00eda r\u00e1pida \u00bfVio? de nuevo hay retenci\u00f3n. Seguro es un carrito accidentado en el hombrillo; porque los carros avanzan\u00a0 por los hombrillos y si alguno medio frena y el que viene detr\u00e1s tambi\u00e9n, y el tercero, y el cuarto, as\u00ed y as\u00ed, hasta que la ola de retenci\u00f3n termina por parar toda una fila y ya se forma otra cola incomprensible.<\/p>\n<p>Mire, tomamos la rampa hacia la variante que est\u00e1 en alto, y desde ah\u00ed ya se ve ese espect\u00e1culo, esa marejada de carros, parecen perolitos de lego que llenan todos los canales, o un solo monstruo met\u00e1lico. Es decir, que estaremos atrapados.<\/p>\n<p>F\u00edjese que pasamos por el Mall y se forma otra cola porque la gente se asoma a ver si hay cola entrando ah\u00ed, porque la ciudad ahora gira alrededor de los mall. Aqu\u00ed hay como cuatro grandes. Eso era antes que los negocios se agrupaban al frente de unos edificios medianos, de dos, m\u00e1ximo tres pisos, que ten\u00edan su panader\u00eda, una licorer\u00eda, siempre llena de gente, una farmacia, una ferreter\u00eda tal vez, una l\u00ednea de taxis a veces, un abastico. Ahora, no. Ahora la ciudad se mete en los Mall, que tienen varias salas de cine y varias tiendas de ropa para mujeres o para ni\u00f1os, ventas de pantaletas, de m\u00fasica, a veces una librer\u00eda, pero ya mucho menos, una feria de comida, eso s\u00ed; a veces una joyer\u00eda y una peluquer\u00eda. Y as\u00ed. Esos son los centros de la ciudad, porque ya a los parques no se pude ni entrar porque est\u00e1n cerrados con rejas altas.<\/p>\n<p>En la esquina a la derecha. Bueno, entonces ya estamos llegando. Aqu\u00ed vive un familiar \u00bf\u2019No? Ah, bueno. Pero, co\u00f1o, qu\u00e9 pasa. Esos tipos ah\u00ed, \u00bfQu\u00e9? \u00bfQue retroceda a toda velocidad? \u00bfC\u00f3mo?\u00a0 \u00a1Co\u00f1o! \u00a1Est\u00e1n disparando! \u00a1Co\u00f1o! \u00bfDe d\u00f3nde sac\u00f3 esa fuca? No me rompa el vidrio. \u00a1Co\u00f1o! Ya se acercan. \u00a1Ay, me dieron!!!<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/jesus-puerta\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n<h6>*Del libro: <em>La l\u00ednea<\/em><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sobaco e tigre Todos huyen cuando Goyo atiende el tel\u00e9fono, arruga la nariz como si le hubiera golpeado el ventarr\u00f3n de una hedentina insoportable, abre los ojos desmesuradamente, contesta con voz aflautada, y anuncia que va a buscarla\u2026 Y recita toda la numeraci\u00f3n aleatoria de la l\u00ednea de taxis: 45, 22, 38, 12, 51, 28 [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":1587,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[16],"tags":[33,3,43],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1586"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1586"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1586\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4058,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1586\/revisions\/4058"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1587"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1586"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1586"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1586"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}