{"id":15841,"date":"2025-02-14T16:28:00","date_gmt":"2025-02-14T20:58:00","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=15841"},"modified":"2025-04-21T14:44:24","modified_gmt":"2025-04-21T19:14:24","slug":"el-hombre-que-cuidaba-su-propia-tumba","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/el-hombre-que-cuidaba-su-propia-tumba\/","title":{"rendered":"El hombre que cuidaba su propia tumba"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Oscar Sambrano Urdaneta<\/h4>\n\n\n\n<p>NO HACE MUCHO TIEMPO un hombre adquiri\u00f3 la extravagancia de que su nombre pasara a la posteridad incontaminado de maledicencias, calumnias, hablillas de comadres, cr\u00edticas negativas, en fin, limpio de cuanto pudiera afectar su imagen y manchar su honra p\u00f3stuma.<\/p>\n\n\n\n<p>Por tal motivo le vino la obsesi\u00f3n de comportarse en forma tan correcta que nadie tuviera nada qu\u00e9 sentir ni qu\u00e9 mal hablar de \u00e9l. As\u00ed que cuando se produjese lo inevitable, podr\u00eda gozar la dicha de haber juntado los m\u00e9ritos requeridos para ingresar en el m\u00e1s all\u00e1 de los bienaventurados y la satisfacci\u00f3n \u2500que lo regocijaba por anticipado\u2500 de que su memoria recibiese las bendiciones de quienes lo recordar\u00edan como un ser cabal, acabado, \u00fanico, incomparable.<\/p>\n\n\n\n<p>Como se dio el caso de que este hombre hab\u00eda llegado a ser el \u00faltimo sobreviviente de una familia que hubo de extinguirse en poco tiempo, no teniendo deudos que despu\u00e9s de su fallecimiento fueran los albaceas de los asuntos que dejar\u00eda pendientes, pens\u00f3 con mucha raz\u00f3n que deb\u00eda tomar a tiempo las previsiones aconsejables para que su tumba no contradijese lo que esperaba fuera una reputaci\u00f3n inmaculada de su paso por esta vida. <\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de pensarlo mucho y luego de haber desechado varias ideas, eligi\u00f3 la que le pareci\u00f3 m\u00e1s c\u00f3nsona con sus gustos austeros y sus anhelos ultraterrenos. Contrat\u00f3 los servicios del mejor maestro alba\u00f1il de que tuvo noticias y le orden\u00f3 la ejecuci\u00f3n del proyecto que le hab\u00eda dise\u00f1ado un arquitecto de reconocida competencia, proyecto en el que en acato a sus instrucciones, se daban la mano el arte y la sencillez.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto ocurri\u00f3 cuando el buen hombre sinti\u00f3 que se le avecinaba la hora suprema, debido a una repentina dolencia que casi dispuso de sus d\u00edas. Sucedi\u00f3, sin embargo, que por uno de esos milagrosos recursos de la naturaleza humana, el hombre no s\u00f3lo no falleci\u00f3 sino que recuper\u00f3 la salud y alcanz\u00f3 a vivir algunos a\u00f1os m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta sobrevida le dio oportunidad de convertirse en un celoso guardi\u00e1n de su propia tumba, cuyos m\u00e1rmoles enceraba y pul\u00eda a diario. Tambi\u00e9n se esmeraba en que ni un diminuto yerbajo creciera en el gracioso jardincillo que rodeaba su monumento fun\u00e9reo. Era, adem\u00e1s, y literalmente, un esclavo del bronce de las cadenas, a las cuales lustraba hasta el cansancio, lo mismo que hac\u00eda con la cruz y la sobria placa donde estaba inscrito su nombre con letras met\u00e1licas, debajo de las cuales, en caracteres m\u00e1s peque\u00f1os, aparec\u00eda una frase que a primera vista parec\u00eda inmodesta, pero que a manera de confesi\u00f3n o testimonio, ven\u00eda a ser considerada por \u00e9l como el compendio, extracto o recapitulaci\u00f3n de toda su existencia: <\/p>\n\n\n\n<p><em>No tengo nada de que arrepentirme en esta vida.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Cuando al cabo sinti\u00f3 que verdaderamente estaba pr\u00f3ximo su fin, contrat\u00f3 a un obrero de su mayor confianza para que una vez ocurrido el deceso, se ocupase de  mantener impecable su tumba, cuid\u00e1ndola con la misma solicitud, celo, esmero y diligencia como lo hab\u00eda hecho \u00e9l sin mancar ni un solo d\u00eda. Para estos efectos, y careciendo de herederos, design\u00f3 un albacea y satisfizo todos los tr\u00e1mites testamentarios para que se le abonase puntualmente a este obrero la suma convenida por su trabajo, la cual, dicho sea de paso, era muy generosa.<\/p>\n\n\n\n<p>Tomando en cuenta el sino inevitable que aguarda a todo ser viviente, le hizo prometer al obrero que si por alguna circunstancia se ve\u00eda forzado a mudarse, o se enfermara, o sent\u00eda que le iba a llegar, tambi\u00e9n a \u00e9l, su momento postrero, le encomendase a alguien de su total cr\u00e9dito que prosiguiera la tarea de arreglarle su tumba, para lo cual en su testamento se incluir\u00edan las disposiciones legales pertinentes.<\/p>\n\n\n\n<p>Por fortuna todo transcurri\u00f3 como fue previsto. A la muerte del buen hombre que hab\u00eda cuidado de su propia tumba y que no ten\u00eda nada de qu\u00e9 arrepentirse en esta vida, el obrero dio fiel cumplimiento a su compromiso, conservando la tumba como cuando viv\u00eda su due\u00f1o: pulcra, reluciente, impecable, inc\u00f3lume. Y as\u00ed continu\u00f3 por mucho tiempo, hasta que sinti\u00e9ndose atacado fuertemente por un reumatismo artr\u00edtico, traspas\u00f3 esta responsabilidad a un primo suyo, quien \u2500dicho en honor a la verdad\u2500 fue tan meticuloso y tan formal como su antecesor.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero tambi\u00e9n a este segundo celador le lleg\u00f3 el d\u00eda en que por achaques de vejez no le fue posible continuar puliendo los m\u00e1rmoles ni bru\u00f1endo los bronces, ni desyerbando el jardincillo, el cual se vio paulatinamente invadido por un matorral, hasta que desapareci\u00f3 entre la maleza.<\/p>\n\n\n\n<p>Las letras en las que se encontraba escrito el nombre del buen se\u00f1or se fueron desprendiendo una tras otra, mientras que por ser de menor peso, las chicas no llegaron a caerse. As\u00ed que, cubierta por una p\u00e1tina que casi la hac\u00eda ilegible, la frase No tengo nada de que arrepentirme en esta vida, se comenz\u00f3 a destacar por haberse quedado solitaria, lo que hizo que se fuera haciendo famosa y prest\u00e1ndose a numerosos y peregrinos comentarios.<\/p>\n\n\n\n<p>Transcurrieron algunos a\u00f1os en los que la industria tur\u00edstica vino a ser una de las m\u00e1s florecientes del pa\u00eds. Atra\u00eddos por la aureola de un bienaventurado milagroso que hab\u00eda llegado a adquirir, numerosos viajeros visitaban el cementerio donde se encontraba la tumba del desconocido que no tuvo nada de qu\u00e9 arrepentirse en esta vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Pronto la concurrencia de turistas favoreci\u00f3 que se abriesen peque\u00f1os restaurantes de comida criolla, al frente de los cuales, los vendedores de artesan\u00eda ofrec\u00edan estatuillas y estampas del rostro que aseguraban era id\u00e9ntico al del hombre que hab\u00eda cuidado su propia tumba.<\/p>\n\n\n\n<p>En vista de que el sitio se convirti\u00f3 en un centro de atracci\u00f3n, y de que pod\u00eda producirle buenos dividendos a las rentas municipales, en sesi\u00f3n memorable en la que brill\u00f3 la elocuencia de los ediles, el Alcalde demostr\u00f3 que el abandono de la tumba contrastaba penosamente con la veneraci\u00f3n de que era objeto los restos all\u00ed sepultos afeando de paso el campo santo, desacreditando a los concejales electos democr\u00e1ticamente por el pueblo y dando mala impresi\u00f3n a los forasteros, muchos de los cuales, deseosos de mostrar a sus familiares y amigos tan pintoresca como incre\u00edble inscripci\u00f3n, se hac\u00edan<br>fotografiar procurando que el momento saliese como fondo, con lo cual contribu\u00edan a la promoci\u00f3n gratuita del lugar.<\/p>\n\n\n\n<p>Considerando todas estas circunstancias, as\u00ed como el hecho de que la tumba hab\u00eda sido incluida en el itinerario tur\u00edstico previsto para los visitantes de otras regiones del pa\u00eds y tambi\u00e9n, y muy principalmente, para los turistas extranjeros, el Cuerpo Edilicio dispuso en pleno que se reconstruyese el monumento sin que se escatimaran gastos. Orden\u00f3 que se replantase el jardincillo y se pintasen todos los t\u00famulos con colores muy alegres, pues hab\u00eda que darle personalidad a este cementerio, diferenci\u00e1ndolo de todos los dem\u00e1s. Y lo m\u00e1s importante, que se erigiese una nueva placa, con grandes letras doradas, legibles desde cierta distancia, donde ya no apareciese el nombre del difunto, que no ven\u00eda al caso, sino la frase que se hab\u00eda hecho c\u00e9lebre por s\u00ed sola: Aqu\u00ed yace uno que no tuvo nada de qu\u00e9 arrepentirse en esta vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Como adem\u00e1s de los turistas y visitantes curiosos, comenzaron a acudir a la tumba numerosos creyentes que refer\u00edan los milagros del desconocido, tambi\u00e9n la iglesia consider\u00f3 que hab\u00eda llegado el momento de tomar parte en algo que seguramente le concern\u00eda e hizo colocar un cepillo de mediano tama\u00f1o, el cual, muy pronto, hubo de ser reforzado con otros, para dar cabida a los abundantes donativos, \u00f3bolos, d\u00e1divas y limosnas que las gentes depositaban en pago de alguna promesa o en solicitud de alg\u00fan favor. En virtud de la disputa que se produjo entre el Economato del Cementerio y la Casa Cural acerca de qui\u00e9n<br>o qui\u00e9nes deb\u00edan ser los administradores y beneficiarios de aquellas generosas d\u00e1divas, en la que no era extra\u00f1o que apareciesen de pronto divisas de gran aprecio y valor, el Arzobispado y la Alcald\u00eda, en memorable acuerdo salom\u00f3nico, decidieron dividir lo que se recolectara, en tres partes: una para los fondos de la iglesia, otra que ser\u00eda entregada a las Rentas Municipales y, una tercera, destinada a los gastos de mantenimiento y ornato de la tumba, que hab\u00eda llegado a ser una importante fuente de ingresos y un centro donde la curiosidad y la fe se daban la mano.<\/p>\n\n\n\n<p>Y fue as\u00ed como el buen hombre pudo continuar cuidando su propia tumba, la cual a\u00fan permanece reluciente, encerado sus m\u00e1rmoles, bru\u00f1idos sus bronces y cargadas de flores las plantas del peque\u00f1o jard\u00edn.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/oscar-sambrano-urdaneta\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\">Publicado por: https:\/\/alfaguaroebook.blogspot.com<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Oscar Sambrano Urdaneta NO HACE MUCHO TIEMPO un hombre adquiri\u00f3 la extravagancia de que su nombre pasara a la posteridad incontaminado de maledicencias, calumnias, hablillas de comadres, cr\u00edticas negativas, en fin, limpio de cuanto pudiera afectar su imagen y manchar su honra p\u00f3stuma. 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