{"id":15796,"date":"2025-04-12T09:08:44","date_gmt":"2025-04-12T13:38:44","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=15796"},"modified":"2025-04-12T09:08:44","modified_gmt":"2025-04-12T13:38:44","slug":"poemas-de-pedro-sotillo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/poemas-de-pedro-sotillo\/","title":{"rendered":"Poemas de Pedro Sotillo"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>La gracia excesiva<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Madre, se rompe el c\u00e1ntaro<br>por la frescura que lloraste en \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Si subiera por veredas escondidas,<br>por las abras en flor de la monta\u00f1a,<br>llevando esta ansiedad de mimo y sue\u00f1o,<br>nunca la vida me brindara el zumo<br>que fluye de tu voz y de tus actos.<\/p>\n\n\n\n<p>Pusiste en el hervor de mis tumultos<br>el don preclaro de la luz perfecta.<br>C\u00e1ntaro leve que vol\u00f3 en mis hombros;<br>mil auroras y mil atardeceres<br>se empaparon en \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Su aliento puro derram\u00f3 en mi carne;<br>fluy\u00f3 y su canto penetr\u00f3 en mi sue\u00f1o,<br>hasta dejarme el inmortal roc\u00edo<br>de los claros jardines de la infancia.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya el c\u00e1ntaro se rompe<br>de tanta gracia que vertiste en \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>De tus caminos de bondad mi planta<br>rompi\u00f3 la curva generosa y d\u00f3cil;<br>pero el sutil efluvio,<br>el bien aquel que me sembraste, madre,<br>fundi\u00f3 mis anarqu\u00edas en tristeza.<\/p>\n\n\n\n<p>Me diste el ramo del rosal casero,<br>la delicia frutal del alborozo,<br>la dulce candidez de la esperanza,<br>el sereno valor de la amargura.<\/p>\n\n\n\n<p>Me sembraste la noche de quimeras<br>y limpia aspiraci\u00f3n puse en mis brazos.<\/p>\n\n\n\n<p>En el hueco de angustia de mi pecho,<br>el rumor y el olor de tus macetas<br>a\u00fan m\u00e9ceme con brisas de cari\u00f1o<br>el vano coraz\u00f3n de las congojas.<\/p>\n\n\n\n<p>Si ahora se triza el c\u00e1ntaro, mi madre,<br>no es que las quiebras del camino busco,<br>ni que mis manos afloj\u00f3 el hast\u00edo,<br>es que era poco a contener, mi madre,<br>la gracia viva que vertiste en \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ventas del Mercado<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ventas del Mercado. Inmensa sordina,<br>revuelo de faldas y golpes de cesta,<br>muchacha que pasa, que mira ladina<br>y rapaz que al hurto furtivo se apresta.<\/p>\n\n\n\n<p>Jamonas ilustres caras de tocino,<br>que dejan tras ellas un enorme cauce<br>y un joven imberbe de hablar femenino<br>y procaz y antigua esbeltez de sauce.<\/p>\n\n\n\n<p>Viejos cargadores de puestos seguros<br>que en las rinconeras muerden el cigarro;<br>un rayo que escapa de los ojos duros<br>anima un momento los rostros de barro.<\/p>\n\n\n\n<p>Las viejas mendigas recogen desechos<br>que esconden ligeras en sus busacones<br>y pronto se pierden \u2013cuerpos contrahechos-<br>tendiendo las manos, mascando oraciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Los chicos pregones de la loter\u00eda<br>que gorgoritean los primeros premios<br>y nos asesinan en la fantas\u00eda<br>apuros posibles y actuales premios.<\/p>\n\n\n\n<p>Y el olor intenso de las hortalizas<br>y la huerta m\u00ednima que est\u00e1 en cada venta.<br>La muchacha fresca que nos da sonrisas<br>y la compa\u00f1era que el caso comenta.<\/p>\n\n\n\n<p>Y la vieja isle\u00f1a \u2013una diosa copia,<br>una diosa nueva, algo fea y basta-<br>canta la leyenda de la cornucopia<br>al vaciar solemne su burda canasta.<\/p>\n\n\n\n<p>Y el sabio herbolario. Su rostro es tan serio<br>como el de esos \u00eddolos del yerto Indost\u00e1n:<br>toda su leyenda, todo su misterio<br>en versos insignes cont\u00f3 Valle Incl\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>Ventas del Mercado. Rumores gregarios,<br>todos los prodigios de la actividad.<br>Ventas del Mercado. Humildes santuarios<br>de los nuevos mitos de la huma.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Saludo a Luis Churi\u00f3n<\/strong> (fragmento)<\/p>\n\n\n\n<p>Luis de los versos, compa\u00f1ero ilustre,<br>Aqu\u00ed no tienes que dejar tu Washington,<br>Cuando la luz de tu sonrisa yanqui<br>Se encienda en un claror venezolano.<\/p>\n\n\n\n<p>Por ti Caracas vestir\u00e1 perenne<br>El mismo traje que le viste un mayo,<br>Cuando sembraste en el terr\u00f3n fecundo<br>Catorce palmas de inmortal penacho.<\/p>\n\n\n\n<p>El mismo empe\u00f1o de las noches viejas<br>Acune la sordina de tus pasos;<br>Y as\u00ed divagues, vagabundo en \u00e9xtasis<br>De tu paisaje y tu interior milagro.<\/p>\n\n\n\n<p>Luis de las rimas y del buen camino<br>Por donde cruzan los reba\u00f1os mansos,<br>Que en los ojos del bien de tus corderos<br>El verbo se me vuelve humilde y claro.<br>T\u00fa bien te sabes, Luis Churi\u00f3n, la senda.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>T\u00fa me devuelves, Luis Churi\u00f3n, la aurora:<br>Catorce estrellas su mejor presagio,<br>Y ese af\u00e1n de creer y de creer<br>Que se iba en las estelas de los barbos.<\/p>\n\n\n\n<p>Del Austro ahora, viajador, nos traes<br>Un eco vivo del rumor sagrado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Aguas crecidas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Resoplando y gritando hacia el mundo<br>el tropel de quebradas!<br>Convulsiones de oro terral<br>que en espumas convierte la orilla.<\/p>\n\n\n\n<p>Me lo dices:<br><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"167\" height=\"21\" class=\"wp-image-13249\" style=\"width: 150px;\" src=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/separador-fino.jpg\" alt=\"\">-El campo<br>todo canta con voz de quebrada<br>cuando el ciclo derrumba aguaceros.<\/p>\n\n\n\n<p>La alegr\u00eda<br>\u00a1c\u00f3mo salta y arrastra yerbajos<br>y rompe canciones<br>al pegarle al barranco en el pecho!<\/p>\n\n\n\n<p>Y la voz de los montes<br>te dispara su flecha sapiente:<br>-No te ba\u00f1es con agua crecida!<\/p>\n\n\n\n<p>Esta flor<br>qu\u00e9 fija se queda<br>ausente del agua!<\/p>\n\n\n\n<p>(\u00a1Que se mire en el canto de un p\u00e1jaro!)<\/p>\n\n\n\n<p>Ya ni salgo de noche.<br>Mi pozo qued\u00f3 sin lucero y<br>a buscarlo en caminos nocturnos,<br>en tus ojos prefiero buscarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ni un brizna de luna en el agua.<br>Ni una estrella sedienta en el alba.<br>\u00a1No te ba\u00f1es en agua crecida!<\/p>\n\n\n\n<p>En el bongo se qued\u00f3 tiritando el roc\u00edo.<br>Con el sol<br>dar\u00e1 vueltas el cantar del jag\u00fcey<br>que te enhebra la noche del pelo.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, blanca y morena,<br>con sol y con luna,<br>bajo el vuelco sonoro del c\u00e1ntaro.<br>Con luz de canto<br>y tibior de casa.<\/p>\n\n\n\n<p>Si te ba\u00f1as con agua crecida,<br>te me vuelves de oro, muchacha.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/pedro-sotillo\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La gracia excesiva Madre, se rompe el c\u00e1ntaropor la frescura que lloraste en \u00e9l. 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