{"id":15552,"date":"2025-03-20T19:52:25","date_gmt":"2025-03-21T00:22:25","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=15552"},"modified":"2025-03-20T19:52:25","modified_gmt":"2025-03-21T00:22:25","slug":"largo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/largo\/","title":{"rendered":"Largo"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Jos\u00e9 Balza<\/h4>\n\n\n\n<p><strong>PRIMER D\u00cdA. MI PADRE Y LAS SIRENAS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>1<\/p>\n\n\n\n<p>SI TRATAS DE demostrar que estamos unidos, huir\u00e9. Mi cuerpo, mis actitudes dec\u00edan eso y, sin embargo, al arrancar el auto, ella repiti\u00f3: \u00abEspero tu llamada\u00bb. Yo me vine al otro extremo de la ciudad, cruz\u00e1ndola casi sin intentarlo. Ahora una mujer alta pasa cerca de m\u00ed; veo la calle, tantos colores (duros cuerpos de \u00e1rboles, el cielo deslumbrante del atardecer) y pienso que estoy olvidando razonar. Nada m\u00e1s seguir, he ah\u00ed lo que hago: vivir como untado de sustancias pegajosas que no me permiten escapar de los acontecimientos. \u00bfY fue esto, alguna vez, una decisi\u00f3n? Desde hace un a\u00f1o advierto c\u00f3mo se prolonga esta situaci\u00f3n; no podr\u00eda decir si estoy encerrado bajo grandes b\u00f3vedas resplandecientes en las que el sol, las constelaciones integran cada muralla, o si, por el contrario, he destruido toda construcci\u00f3n, todo encierro, y tanta plenitud es, solamente, la convicci\u00f3n de vivir nada m\u00e1s para los contactos directos, las posibilidades extremas de la sensibilidad. Pero, bajo esto, s\u00f3lo algo es claro, subyacente: el pensamiento constante de que al final de la temporada, ma\u00f1ana o dentro de un a\u00f1o, cuando regrese a la conciencia, ya no habr\u00e1 m\u00e1s. Tratar\u00e9 de acudir a mi rescate y cada esfuerzo, indefectiblemente, acercar\u00e1 la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>A pocos pasos, el caf\u00e9 protege contra el ruido de la calle; mientras me acerco a \u00e9l, comprendo que, evidentemente, he acabado con cuanto impida alcanzar las impresiones puras. La belleza me asalta, es tan poderosa que vuelve a aniquilarme como antes, pero ahora en sus apariciones m\u00e1s reales: el caos, lo inconexo. Camino un poco y luego acudo al sitio donde siempre se encuentran los amigos; no hallo a nadie y me quedo, inesperadamente, dependiendo del filo del anochecer. Vuelvo a sentir la voz de Ira que reclama una llamada telef\u00f3nica y pienso en su cuerpo, cuya transformaci\u00f3n s\u00f3lo yo puedo decretar. Ir\u00e9; volver\u00e9 a arrojarla sobre la alfombra ocre y a estremecerme junto a ella, bajo la luz acogedora de su cuarto. No hablaremos, como antes, y ello nos convencer\u00e1 de la fuerza del amor. \u00bfPuedo a\u00fan recordar c\u00f3mo surgi\u00f3 este paralelismo? Alcanc\u00e9 un d\u00eda, creo, el extremo de la ciudad donde ella habita. La encontr\u00e9 en una de esas casas que, despu\u00e9s, he considerado claves para mi actual decisi\u00f3n. Las paredes estaban destruidas; en el interior, en los pasillos, hab\u00eda hierba p\u00e1lida pero vigorosa. Trat\u00e9 de entrar; evidentemente estaba abandonada. Y de pronto ella entr\u00f3 y sonri\u00f3 y salimos juntos. Entonces pens\u00e9: \u00abEs el amor, todo va a alterarse\u00bb, y comenc\u00e9 a contarle lo de mi visita, el extrav\u00edo en las ruinas. Al comienzo la denomin\u00e9 Lucy, pensando en un personaje de Shakespeare, pero despu\u00e9s, cuando record\u00e9 que no conoc\u00eda ese nombre en \u00e9l, ya sab\u00eda yo que esta mujer que me esperar\u00e1 durante la noche se llamaba Ira.<\/p>\n\n\n\n<p>Por un momento pienso seguir aqu\u00ed, en la tranquilidad del caf\u00e9. Sin embargo, me pongo en marcha; cruzo dos o tres calles, tomo un veh\u00edculo y le pido prisa al conductor. Advierto que poseo el tiempo justo para realizar la entrega. Al norte de la ciudad, despu\u00e9s de los \u00e1rboles delgados, encuentro el edificio. Desciendo del veh\u00edculo; avanzo sobre el grueso piso de tierra y aspiro profundamente el fr\u00edo que crece en bloques alrededor de mi cuerpo. Tiempo sereno, penetrante silencio en este sector de la ciudad. Observo la concha brillante en que se transforman las calles y los edificios, dispersos, y decido acabar con esto definitivamente. Entonces corro hacia la entrada; apenas le doy tiempo de entender mi objetivo al portero, y penetro en la sala pr\u00f3xima. Al fondo, hundido en el oscuro asiento, est\u00e1 \u00e9l. Mi padre espera. S\u00f3lo en las pupilas experimento el vertiginoso cambio: en esta sala todo es blanco, inm\u00f3vil. Hasta yo he quedado flotando. Y descubro que las \u00faltimas posibilidades de conexi\u00f3n, aquello que me trajo a este lugar, tambi\u00e9n desaparecen. Se adelanta una terrible visi\u00f3n del sencillo acto que va a ocurrir; tiemblo por un momento, siento que no podr\u00eda caminar si lo intentara y soporto esa sensaci\u00f3n hasta que un agudo calor invade mi cuerpo. Pienso por un momento: \u00ab\u00a1Imb\u00e9cil, acaba de una vez!\u00bb, y recupero mi agilidad. Me acerco, murmuro algo sin sonre\u00edr y muevo las manos, cerca de sus ojos. Pero \u00e9l permanece indiferente; su inmovilidad, en secreto, me tranquiliza moment\u00e1neamente mientras no descubro la fijeza de su mirada, su atenci\u00f3n: ha estado observ\u00e1ndome. \u00bfC\u00f3mo interpretar la atadura que crean sus ojos? Vuelve el v\u00e9rtigo y algo ajeno a mi naturaleza: la culpabilidad; todo ello, s\u00f3lo porque he captado la relaci\u00f3n entre \u00e9l y la realidad. Hay algo destruido en este hombre; s\u00e9 muy bien que no es \u00e9l mismo en verdad y, sin embargo, sobre ello, persiste el terrible residuo de su conocimiento, de su raz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La proximidad de otra persona rompe este tenso c\u00edrculo en el que comenzaba a perderme; escucho los pasos veloces e imagino al portero acerc\u00e1ndose, preocupado por mi extra\u00f1a forma de entrar. Llega y habla conmigo en voz baja. S\u00ed. Comprendo que est\u00e1s encargado de recibirlos, que yo deb\u00ed esperar afuera\u2026 Pero no puedo explicar que tampoco ten\u00eda, verdaderamente, prisa; yo no deseaba llegar hasta aqu\u00ed: fue la presencia de la amplia puerta, del guardi\u00e1n mismo\u2026 Entonces escucho sus instrucciones. Dos hombres y una mujer lo trajeron, estaban apurados, y advirtieron que yo habr\u00eda de presentarme en la tarde, a esta hora, para cumplir legalmente la entrega. En efecto, ahora la ejecuto o deseo realizarla, pero a\u00fan el jefe del instituto no est\u00e1 desocupado. Debo, as\u00ed, esperar durante una hora.<\/p>\n\n\n\n<p>Murmuro alguna cosa que ni yo mismo reconozco; miro al portero y despu\u00e9s regreso hacia mi padre, hacia el asiento negruzco.<\/p>\n\n\n\n<p>El empleado se aleja caminando r\u00e1pidamente y pronto me es dif\u00edcil distinguirlo del d\u00e9bil color de las paredes. Permanezco de pie, indeciso; tomo un peri\u00f3dico que est\u00e1 cerca. Aqu\u00ed, el hombre contin\u00faa inm\u00f3vil, aunque comprendo que ha observado minuciosamente los movimientos del empleado. Por fin me coloco a su lado en el asiento y lo miro de frente. Ha envejecido, parece cansado, pero de su actitud brota una chocante vitalidad. Podr\u00eda decir que nunca morir\u00e1. Siento el impulso de comenzar a hablar, muevo la lengua, hasta que advierto que nada dir\u00e9. Aun pienso que ser\u00eda f\u00e1cil preguntar por los otros, por quienes lo trajeron, y averiguar si experiment\u00f3 inquietud al quedarse solo, dentro de esta larga sala desnuda: sigo mi deseo y hablo lentamente. Me ha escuchado, estoy seguro, y no obstante no contesta. Insisto otra vez y comienzo a creer que no recuerda, realmente, nada anterior. Tal vez ni siquiera supo que estaba siendo trasladado de un sitio a otro. Y ello, el conocimiento del tortuoso avance de su conciencia, me tranquiliza. Mido con lentitud c\u00f3mo la poderosa presencia de la calma cruza dentro de mi cuerpo. \u00bfEs cruel esta tranquilidad? Quiz\u00e1 s\u00ed, pero soy incapaz de quedar otra vez bajo el dominio de la culpa. Imposible dejar de mirar la silueta serena y triste que me acompa\u00f1a; imposible evitar conmoverme, pero imposible tambi\u00e9n renunciar a analizarla, a saberme ajeno de nuevo a las relaciones entre lo que ocurre y yo.<\/p>\n\n\n\n<p>Abandono el peri\u00f3dico. Y descubro la gran ventana abierta, a nuestras espaldas. Cambio levemente de posici\u00f3n. Ahora entran en mi campo visual la regi\u00f3n m\u00e1s luminosa del cielo y, en primer plano, el agudo perfil del hombre. Me distraigo un momento y en seguida reaparece, pesadamente, la situaci\u00f3n. Tengo que permanecer una hora aqu\u00ed, esperando que vengan por \u00e9l, acompa\u00f1\u00e1ndolo. Es la \u00faltima vez que estamos juntos; me examino de nuevo, busco en alg\u00fan lugar un poco de ternura, pero regreso vac\u00edo de la exploraci\u00f3n. \u00bfD\u00f3nde resid\u00eda la conexi\u00f3n que me impel\u00eda a esperar con \u00e9l? \u00bfCu\u00e1ndo nos hemos tocado o, por lo menos, coincidido? Nada, ninguna atadura. Esto hace aparecer, s\u00fabita, una sensaci\u00f3n de furia. Oponerse, golpear. Tambi\u00e9n la ira se queda en s\u00ed misma.<\/p>\n\n\n\n<p>De pronto encienden las luces. Todo tan blanco que de nuevo deben acomodarse las pupilas. Nuestras dos figuras, fluctuantes, en la brillantez de la sala. A \u00e9l la luz parece despertarlo porque se mueve con violencia, cambia de posici\u00f3n y, tomando mi brazo, inicia un mon\u00f3logo. La coherencia de sus palabras me sorprende. \u00bfAcaso es definitivamente necesario dejarlo aqu\u00ed, recluirlo? \u00bfNo hay una equivocaci\u00f3n? Sus gestos, su actitud y el contenido de las frases encierran una l\u00f3gica r\u00edgida. Ten\u00eda tanto tiempo sin verlo que la idea de encontrarme en un acto equ\u00edvoco me sacude. Pero \u00bfy su conducta anterior, su aislamiento? \u00bfC\u00f3mo explicarlos? No, no puedo creer en cuanto ahora hace: es una parte del trastorno, una l\u00f3gica absurda dentro del caos. Un silogismo invertido. Sin embargo, sigue. Su voz precisa establece el contorno de situaciones que tambi\u00e9n yo compart\u00ed. Centellean las im\u00e1genes; sus colores puros, la afectividad de entonces, crean veloces vitrales que me atrapan. Y la gruesa voz evidencia el dominio del tiempo, el recuerdo; trato de huir de mi padre y del milagro que suscita, pero mi pensamiento est\u00e1 atado con ligamentos de Chiclets a las vivencias: el esfuerzo por alejarme las atrae. Al final logro liberarme. Y de nuevo queda s\u00f3lo la voz narrando historias fragmentarias, que se entrecruzan en un punto \u00fanico: la vida anterior del hombre que habla. Me he independizado, estoy fuera de esos recuerdos. As\u00ed, sigo durante algunos minutos el desarrollo de diversas l\u00edneas narrativas hasta que, inesperadamente, el salto vuelve a producirse: reaparece el zigzag, las palabras abren grietas; esto es ya irreconocible, no hay s\u00edlabas, es un rugido. Entonces casi puedo tocar la textura de ese pensamiento, su zumo fluctuante, ins\u00f3lito. Con una frase podr\u00eda definirlo: pienso \u00abEs la sombra\u2026\u00bb, pero me digo que los m\u00edos son vocablos inexpresivos, est\u00fapidos. Se ha quedado callado; mis m\u00fasculos se aflojan. \u00bfEstoy contento de comprobar que es ineludible su condena, que no hab\u00eda equivocaci\u00f3n? \u00c9l se hunde, se hunde; est\u00e1 inm\u00f3vil otra vez.<\/p>\n\n\n\n<p>Pronto habr\u00e9 de cumplir la entrega; dejar\u00e9 al hombre en otras manos. Cuando haya salido, ya no lo habr\u00e9 conocido. La noche es transparente; aun los m\u00e1s elevados lugares de la ciudad son visibles, de sal. Las luces inciden unas sobre otras y hacen confusos los bordes. \u00bfEstoy tambi\u00e9n yo bajo alucinaciones? El fen\u00f3meno es efecto de la distancia y de la fuerte negrura de los \u00e1rboles cercanos. Un trastrocamiento de las perspectivas. \u00bfC\u00f3mo concibe esto mi padre? Se me ocurre que su silencio es el producto de la m\u00e1s extraordinaria actividad: en tal grado percibe el cambio de las cosas que no tiene tiempo para expresarlo. Su inmovilidad: un combate.<\/p>\n\n\n\n<p>Pienso un momento m\u00e1s en su \u00e9xtasis, en su prolongado exilio, y relampagueando acude la idea de que \u00e9l tiene raz\u00f3n. Si no estuvi\u00e9semos nosotros cerca de \u00e9l, morir\u00eda; se dejar\u00eda morir sin saber exactamente lo que hace. Est\u00e1 fuera de los ligamentos, de la causalidad; es un centro donde se integra la contradicci\u00f3n: es la libertad, en acci\u00f3n. Entonces, \u00bfqu\u00e9 hago aqu\u00ed? \u00bfPor qu\u00e9 intervengo e interrumpo su conducta? \u00bfPor qu\u00e9 debo esperar dos horas para internarlo? La equivocaci\u00f3n es nuestra: de quienes lo trajeron y m\u00eda. Debo huir. \u00a1Cu\u00e1nto he tardado en descubrir que es \u00e9se mi mejor acto hacia \u00e9l! Examino inmediatamente el final de la sala, me asomo por la puerta m\u00e1s cercana y s\u00f3lo el reflejo de un cuerpo que pasa, m\u00e1s all\u00e1 de las \u00faltimas salas, demuestra que a\u00fan hay actividades en el hospital. La decisi\u00f3n es firme; regreso al asiento, me paro frente a la ventana \u2014qu\u00e9 lento el tiempo: la ciudad es la misma, de sal, transparente, y no obstante yo he cumplido hechos inusitados\u2014 y luego, sin verlo, para que sea completamente an\u00f3nimo, dejo a mi padre y acudo a la puerta principal. El empleado me mira, suspicaz. Yo inclino la cabeza, avanzo; la noche es musgosa y me recibe. \u00abNo puedes pensar\u00bb, me digo, y tomo la amplia escalera, descendente.<\/p>\n\n\n\n<p>2<\/p>\n\n\n\n<p>EXACTAMENTE POR EL norte aquella ciudad, la de mi padre, limitaba con el mar. Puedo concebirla en estos momentos como un dibujo japon\u00e9s, de l\u00edneas gruesas los edificios y el conjunto de las olas en trazos muy finos. \u00c9l no era marinero, \u00bfc\u00f3mo entonces se le ocurri\u00f3 participar en la traves\u00eda? Hago una marca sobre esta mesa, establezco un itinerario entre las dos manchas h\u00famedas que deja la taza de caf\u00e9 y reconstruyo, implacablemente, su corto viaje. Si le contara cuanto ocurri\u00f3, es seguro que Ira enumerar\u00eda diversas hip\u00f3tesis para explicarlo; y cada una de sus historias implicar\u00eda una prueba diferente de su humor. Pero no le dir\u00e9 nada, s\u00f3lo ir\u00e9 a acostarme con ella.<\/p>\n\n\n\n<p>Crece violentamente la noche. En otro lugar de la ciudad algunas personas deben estar dejando a un hombre en la sala de reclusos. Yo estoy obligado a asistir y, sin embargo, desde aqu\u00ed, la idea de mi deber es inconsistente, muy d\u00e9bil. Ruedo los dedos sobre la l\u00ednea h\u00fameda que acabo de trazar, sonr\u00edo para m\u00ed mismo (\u00bfhay en mi ausencia, en mi alejamiento de aquel sitio donde se me espera, un acto de crueldad?) y acepto que, finalmente, no abandonar\u00e9 este lugar. Afuera ocurre un impresionante fen\u00f3meno que transforma \u00e1rboles, calles y rostros. Me esfuerzo por crear un pensamiento acerca de la belleza de la noche; sostengo por un momento una serie de palabras, pero en seguida quedo indefenso. D\u00eda o noche, con el cielo embadurnado de colores y texturas: nada se altera.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi compromiso se ha destruido: en el edificio desconocido, el hombre habr\u00e1 de ser aceptado, aunque nadie aparezca para entregarlo y aunque ni siquiera \u00e9l pueda explicar qu\u00e9 hace all\u00ed. Los otros lo habr\u00e1n dejado esper\u00e1ndome y yo no ir\u00e9. As\u00ed, las \u00faltimas relaciones nuestras, en el presente, se borran. Permanece, por el contrario, la atadura que estableci\u00f3 otro tiempo, pero s\u00f3lo es un recuerdo, \u00fanicamente tiene que ver conmigo.<\/p>\n\n\n\n<p>El viaje de ese hombre, el proyecto de narrarlo a Ira. He aqu\u00ed mi propiedad. La historia de mi padre es asunto m\u00edo. Narrarla es estructurar, unir hechos independientes. Otra ficci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El viaje fue previsto para el amanecer. Bajo la gran carga el barco casi desaparec\u00eda y, arriba, mirando constantemente hacia donde deber\u00eda estar la isla en la oscuridad, se ubic\u00f3 mi padre. En la madrugada la niebla alarga los objetos hasta integrar una masa. A la hora de partida fue dif\u00edcil precisar las siluetas de los ayudantes que se acercaban: s\u00f3lo en el c\u00edrculo de la luz y las voces alcanzaron independencia. Y en seguida se inici\u00f3 el recorrido.<\/p>\n\n\n\n<p>El secreto del agua es constante, en el mar o aqu\u00ed, sobre la mesa. Transforma, recubre de sugerencias. \u00bfEn qu\u00e9 medida la voluntad es \u00fanicamente oposici\u00f3n a este hechizo? Aun en mis nervios queda la vibraci\u00f3n de las im\u00e1genes de aquella noche. Puedo sentir su violencia, pero s\u00e9 que es producto de mi conciencia, un esfuerzo, y, tal vez, un acto imaginario, porque ignoro c\u00f3mo conoc\u00ed exactamente la aventura de mi padre. \u00bfCu\u00e1nto he a\u00f1adido para intervenir tambi\u00e9n yo en ella? As\u00ed, he llegado a pensar que la marcha fue silenciosa durante las primeras horas. En la peque\u00f1a cabina, la luz verdosa del farol y el humo de su cigarrillo debieron recortar, resalt\u00e1ndolos, los rasgos del conductor. Una demostraci\u00f3n de prosperidad econ\u00f3mica para todos los viajeros, aquella traves\u00eda. Y de pronto, al amanecer, la lluvia, cubriendo con pastoso brillo el barco, precedi\u00f3 a la tormenta. En unos minutos, el caos; la nave quiebra las estructuras del mar, se hace verde tambi\u00e9n, aparece y desaparece y, sorpresivamente, cae en un campo de niebla donde la inmovilidad del agua introduce por primera vez el terror. Los hombres intentan mirar la superficie tensa. La tormenta se aleja, rugiente; de nuevo el silencio. Hay la posibilidad de sentir, exagerados en esos momentos, los poros de la noche, su comunicaci\u00f3n con el mar. Y, cuando comienza a desaparecer la inquietud de los cuatro hombres, el borde de otro barco que avanza, poderoso e inesperado, golpea la peque\u00f1a nave de mi padre. La aparici\u00f3n de tantas luces enceguece. Llamas, rojo y azul, y el mar que comienza a dominar. Cuando el casco de la peque\u00f1a nave, girando, encierra a los hombres y la carga desaparece entre el agua, a la superficie vuelve el silencio, apenas interrumpido por los gritos de la tripulaci\u00f3n del otro barco, ya lejano. Sin embargo, es entonces cuando la idea de su viaje, relampagueando, invade por completo el cerebro de mi padre. Bajo el mar \u00e9l instaura un profundo contacto con los objetos que se esparcen, ingr\u00e1vidos, y con los cad\u00e1veres, viscosos, que pasan a su alrededor. El sol viene desde el fondo del mar; es m\u00e1s fuerte porque conduce el sonido. A trav\u00e9s de su luz cantan las grutas, la tierra m\u00e1s profunda, tal vez las sirenas\u2026 Una de ellas, de aletas putrefactas, pero hermosa, se aproxima a sus o\u00eddos. \u00ab\u00a1Tu voz, tu voz!\u00bb. El intuye la muerte, tra\u00edda por la precisi\u00f3n de l\u00edneas g\u00f3ticas que el agua aplasta contra sus ojos y advierte c\u00f3mo concluye, c\u00f3mo desaparecen su cuerpo y su respiraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El choque pudo parecerle un simple contacto de cristales; el mismo que ahora ejecuto yo entre la taza y el vaso. Nunca habl\u00f3 \u00e9l sobre eso, aunque durante mucho tiempo no pudo soportar los ruidos agudos. \u00bfCu\u00e1nto tiempo permaneci\u00f3 bajo el mar? \u00bfQui\u00e9n trajo su cuerpo, ablandado, a casa? No recuerdo haber notado en mi padre inter\u00e9s alguno por esos hechos; el primer d\u00eda, despu\u00e9s del accidente, se mantuvo sereno y callado en el interior del negocio. Cumpli\u00f3 los actos de costumbre; estuvo durante la noche fuera, incrustado en la ciudad, posiblemente repitiendo la violencia del d\u00eda anterior sobre el cuerpo de alguna mujer. Pero cuando volvi\u00f3, la realidad hab\u00eda cambiado para \u00e9l; las conexiones, la causalidad, desaparecieron. Prescindi\u00f3 de la comunicaci\u00f3n; mientras estuvimos juntos, no llegu\u00e9 a conocer su voz. Despu\u00e9s huy\u00f3, incapaz de permanecer en un sitio \u00fanico e incapaz de conocer tambi\u00e9n d\u00f3nde se encontraba. Y casi lo olvid\u00e9 hasta que su s\u00fabita aparici\u00f3n en esta otra ciudad reclama mi intervenci\u00f3n, la ejecuci\u00f3n de un v\u00ednculo que acabo de rechazar. Por el extremo de este local penetra un animado grupo de adolescentes. Otro acontecimiento en el que s\u00f3lo puedo participar \u2014dentro de m\u00ed mismo\u2014 como un tercero. \u00bfC\u00f3mo explicar que estoy detenido en medio de mi propia participaci\u00f3n y las acciones de los dem\u00e1s? \u00bfHe creado este l\u00edmite irreal, soy culpable? \u00bfC\u00f3mo distinguir cuanto ahora ocurre \u2014esas voces, los movimientos de esos cuerpos j\u00f3venes\u2014 del hombre que a\u00fan puede esperar, en un gran edificio, al otro lado de la ciudad?<\/p>\n\n\n\n<p>Alguno de los adolescentes canta. Soy un hombre maduro, cu\u00e1ntas cosas en m\u00ed han comenzado a detenerse.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/jose-balza\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Balza PRIMER D\u00cdA. MI PADRE Y LAS SIRENAS 1 SI TRATAS DE demostrar que estamos unidos, huir\u00e9. 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