{"id":15523,"date":"2025-03-19T19:31:40","date_gmt":"2025-03-20T00:01:40","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=15523"},"modified":"2025-03-19T19:31:40","modified_gmt":"2025-03-20T00:01:40","slug":"la-casa-de-alto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/la-casa-de-alto\/","title":{"rendered":"La casa de alto"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Emira Rodr\u00edguez<\/h4>\n\n\n\n<p><strong>La casa de alto<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En la desembocadura del r\u00edo<br>que llamaron del Esp\u00edritu Santo<br>fundaron el pueblo de la mar<br>alguien vino hasta la orilla y levant\u00f3 los horcones<br>de la primera casa<br>amasamos con barro las piedras<br>tra\u00eddas de lejos<br>no hab\u00eda canteras en varias leguas hacia el norte<br>\u2014al sur el mar\u2014<br>hasta llegar al valle donde se desprende<br>el hilo de agua que aliment\u00f3 al poblado<br>ven\u00edamos en las carretas<br>por el camino largo de las alfarer\u00edas<br>calle en medio y soleada<br>costeando los fuegos de chamizas que coc\u00edan los adobes<br>y las tinajas panzudas con que las mujeres<br>iban por agua a los arroyos<\/p>\n\n\n\n<p><em>las mujeres que arrastran canastos de peces<br>haci\u00e9ndolos resbalar desde las barcas<br>en este tiempo de los desheredados<br>de Nueva C\u00e1diz<br>y de los \u00abreales de perlas\u00bb<br>los habitantes de los botes echan al fondo<br>de limo y mariscos<br>unas redes sujetas a p\u00e9rtigas muy largas<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El pueblo avanza hacia la serran\u00eda<br>empujado por estas casas bajas<br>de techos a dos aguas sobre el patio<br>en el solar del fondo<br>de la Margarita<br>donde no abunda el agua<br>y se cosechan frutos<br>que pueden soportar largos per\u00edodos<br>de sed<br>y nos quedamos hincados en la tierra<br>con ella dentro de los huesos<\/p>\n\n\n\n<p>antes<br>hab\u00edamos intentado cultivar el trigo en las laderas<br>pero era muy salobre el viento que<br>viniendo de la mar<br>soplaba contra la monta\u00f1a<br>\u00fanica fuente de verdor as\u00ed<br>que aprendimos el uso del ma\u00edz<br>abriendo los surcos a la manera de los naturales<br>y compartimos sus sabores y conocimos<br>sus redes y sus cantas<\/p>\n\n\n\n<p>pero un d\u00eda volvimos<br>a buscar piedras a orillas del arroyo y ensanchamos<br>la calle del poblado<br>largo donde las mujeres<br>segu\u00edan amasando el barro hasta que<br>con un hombre de perfil afilado<br>comenzamos a levantar<br>la casa de alto en la orilla del pueblo de la mar<br>hay cosas que no podemos entender<\/p>\n\n\n\n<p><em>pero sucede encontrarnos<br>envueltos en redes que durante siglos estuvieron<br>arrojadas dentro de nosotros<br>hasta que una bah\u00eda de otro lugar del mundo<br>ata los cabos<br>y regresamos incorpor\u00e1ndonos<br>al tiempo casi detenido en la memoria<br>de los mitos del mar<br>donde se van configurando las casas y los pueblos<br>que fueron puestos de avanzada ante sus embates<br>de los de Jean Bon Temps y de los otros<br>piratas de la costa<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La vida hace esfuerzos inauditos para dar un sentido<br>a las cosas que mueren<br>y sentimos piedad y amor por las paredes<br>ulceradas<br>con sus muros de piedra y de murci\u00e9lagos<br>como una fortaleza herida<br>invocando fantasmas con su propia elocuencia<br>nosotros<br>ten\u00edamos las horas rebeldes<br>y hurg\u00e1bamos entre los libros apilados<br>los diccionarios y entre<br>los alacranes que buscaban frescura<br>en los ladrillos rojos de los pisos<br>y en los desvanes<br>desvencijados de soledad y ausencia<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Un mercado<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El d\u00eda ten\u00eda un sabor<br>de colina sedienta<br>la plaza parec\u00eda un hormiguero de ma\u00edz<br>en Corpus Domini<\/p>\n\n\n\n<p>pero fue sobre todo el mercado<br>\u2014como introducido por la fuerza<br>en aquella construcci\u00f3n temporal\u2014<br>que nos llev\u00f3 por las alteradas rutas de las migraciones<br>mientras pasando perforamos las piedras<br>con sus olores verdecidos<br><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"167\" height=\"21\" class=\"wp-image-13249\" style=\"width: 150px;\" src=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/separador-fino.jpg\" alt=\"\">saliendo de los puestos<br>donde se alineaban en clara simetr\u00eda del color<br>los d\u00e1tiles los otros frutos y la menta<br>las esteras enrolladas<br>que de un momento a otro comenzar\u00edan<br>el ovillado de los cuentos<br>transmitidos en palabras pronunciadas<br>sin la perturbaci\u00f3n de los sonidos<br><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"167\" height=\"21\" class=\"wp-image-13249\" style=\"width: 150px;\" src=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/separador-fino.jpg\" alt=\"\">sin apresuramiento<br>en miradas que asienten<br>continuando el recorrido de los bancos<\/p>\n\n\n\n<p>aquella mujer engranaba las cuentas<br>en un hilo de algod\u00f3n<br>mientras el adem\u00e1n de su relato permanec\u00eda en el aire<br>como grabado en cuero<\/p>\n\n\n\n<p>no se sabe c\u00f3mo pudo haber sido<br><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"167\" height=\"21\" class=\"wp-image-13249\" style=\"width: 150px;\" src=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/separador-fino.jpg\" alt=\"\">en otro tiempo<br>su cara de barro desecado<br>\u2014los glifos de su rostro no ten\u00edan historia\u2014<br>ni cuando la pari\u00f3 su madre<br>o un card\u00f3n o cualquier cosa<br>en la casa de ma\u00edz<br>o el desierto con agua que baila los olivos est\u00e9riles<br><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"167\" height=\"21\" class=\"wp-image-13249\" style=\"width: 150px;\" src=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/separador-fino.jpg\" alt=\"\">vend\u00eda platos de barro<br>por piezas y el silencio formaba parte<br>de los tratos<br>moneda de intercambio con que la tierra va contando<br><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"167\" height=\"21\" class=\"wp-image-13249\" style=\"width: 150px;\" src=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/separador-fino.jpg\" alt=\"\">las cosas de m\u00e1s antes<\/p>\n\n\n\n<p>el mercado<br>\u2014como un bosque en lunaci\u00f3n<br>con incensarios vegetales<br>y esqueletos como aldabas batiendo contra el sue\u00f1o<br>presintiendo el hecho primario<br><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"167\" height=\"21\" class=\"wp-image-13249\" style=\"width: 150px;\" src=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/separador-fino.jpg\" alt=\"\">lo inapresable<br>donde no existe una medida para la soledad<br>y los sentidos se abaten como murci\u00e9lagos\u2014<br>deja pasar<br>con el dorso inclinado bajo el peso leve<br>de una gran jaula de cardenales<br>un hombre de rostro antiguo<br><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"167\" height=\"21\" class=\"wp-image-13249\" style=\"width: 150px;\" src=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/separador-fino.jpg\" alt=\"\">fijando las im\u00e1genes<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/emira-rodriguez\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre la autora<\/a><\/h4>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\">Foto: Enrique Avril: Iglesia de San Pedro M\u00e1rtir. Publicado en EL COJO ILUSTRADO (1897)<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Emira Rodr\u00edguez La casa de alto En la desembocadura del r\u00edoque llamaron del Esp\u00edritu Santofundaron el pueblo de la maralguien vino hasta la orilla y levant\u00f3 los horconesde la primera casaamasamos con barro las piedrastra\u00eddas de lejosno hab\u00eda canteras en varias leguas hacia el norte\u2014al sur el mar\u2014hasta llegar al valle donde se desprendeel hilo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":15524,"comment_status":"open","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[13],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15523"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15523"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15523\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15525,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15523\/revisions\/15525"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/15524"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15523"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15523"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15523"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}