{"id":15510,"date":"2025-03-19T09:53:04","date_gmt":"2025-03-19T14:23:04","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=15510"},"modified":"2025-03-19T09:55:35","modified_gmt":"2025-03-19T14:25:35","slug":"el-juicio-publico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/el-juicio-publico\/","title":{"rendered":"El juicio p\u00fablico"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Jos\u00e9 Heriberto Garc\u00eda de Quevedo<\/h4>\n\n\n\n<p>ACTO PRIMERO.<\/p>\n\n\n\n<p>Sala en casa del Conde, amueblada con elegancia: puertas laterales: una al fondo.\u2014En el centro un velador con libros, peri\u00f3dicos , etc.\u2014En uno de los \u00e1ngulos una chimenea encendida: sobre esta un reloj.<\/p>\n\n\n\n<p>ESCENA PRIMERA. Carlos.\u2014El Conde.<\/p>\n\n\n\n<p>Conde. (Con unas cartas en la mano.) Muy bien, caballero. Mis corresponsales de Londres y de Par\u00eds le abren a usted un cr\u00e9dito ilimitado en mi casa. Me dicen que es usted muy rico: es lo que hay que ser en nuestro siglo de caminos de hierro y de barcos de vapor.\u2014Supongo que es usted del comercio\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos. No se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p>Conde. Deb\u00eda haberlo adivinado. (Pasando la vista por las cartas.) Hab\u00eda le\u00eddo solo lo del cr\u00e9dito.\u2014Mis corresponsales me dicen que ha servido usted\u2026 y esas condecoraciones\u2026 sin embargo de que hoy se engalana tambi\u00e9n el comercio con ellas.<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos. Las que llevo son ganadas en el campo de batalla.<\/p>\n\n\n\n<p>Conde. Es decir, compradas con sangre: los negociantes las compramos con oro. Oro o sangre todo es moneda, caballero: cada cual usa la suya.<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos. Hay otro medio que usted no menciona, otra moneda, como usted dice: el talento. Despu\u00e9s de la virtud, creo que deba ser estimado como la mejor moneda, usando\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Conde. De mi lenguaje, \u00bfno es esto?<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos. Precisamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Conde. Es usted franco. Pero hablemos de negocios. \u00bfPuedo sin indiscreci\u00f3n preguntar a usted qu\u00e9 piensa hacer aqu\u00ed?<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos. Aun no lo s\u00e9, caballero. Acabo de perder el \u00fanico pariente que me quedaba y a quien apenas conoc\u00eda. Su muerte me deja a la vez un nombre antiguo y una gran fortuna. Mientras fui pobre, \u00e9rame igual vivir en mi patria o en el extranjero: rico, quiero establecerme en la tierra de mis padres y unir mis esfuerzos los de los dem\u00e1s buenos ciudadanos en pro de la madre com\u00fan.<\/p>\n\n\n\n<p>Conde. Muy bien dicho: acaso no sea tan bien pensado. La madre com\u00fan suele ser madrastra para con los pobres\u2026 pero al fin. usted es rico. De todos modos, cuento<br>con que usted se dirija a m\u00ed para cuanto le ocurra.<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos. Doy a usted mil gracias. Pero, si no me enga\u00f1o, he interrumpido sus ocupaciones\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Conde. No importa. \u00a1Ah! Hoy mismo presentaremos esas letras que trae usted. Si no tuviese muy tasado su tiempo, le rogar\u00eda que me aguardase algunos instantes en esta sala, y as\u00ed podr\u00edamos.Tengo que examinar varios papeles\u2026 dar algunas \u00f3rdenes.<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos. Como usted guste. Estoy absolutamente desocupado.<\/p>\n\n\n\n<p>Conde. Bien: luego soy con usted. Entre tanto puede entretenerse leyendo. Ah\u00ed tiene usted las publicaciones nuevas de alg\u00fan inter\u00e9s\u2026 los peri\u00f3dicos del d\u00eda\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos. Gracias. Obre usted como si yo no estuviese. Hay tiempo de sobra.<\/p>\n\n\n\n<p>Conde. Beso a usted la mano. (V\u00e1se por la izquierda.)<\/p>\n\n\n\n<p>ESCENA II. Carlos, pase\u00e1ndose.<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos. No s\u00e9 lo que pasa por m\u00ed: siento una inquietud\u2026 un desasosiego, \u00a1una opresi\u00f3n! Cualquiera dir\u00eda que no hay bastante aire respirable en esta sala. \u00a1Ah, coraz\u00f3n m\u00edo, est\u00e1s todav\u00eda muy enfermo\u2026 acaso no sanes jam\u00e1s! \u00a1No te cre\u00eda tan d\u00e9bil\u2026 tan cobarde! El recuerdo de aquella mujer ingrata deb\u00eda permanecer vivo, indeleble, pero no para amarla\u2026 para\u2026 Veamos esas publicaciones. (Sent\u00e1ndose y tom\u00e1ndolas una tras otra.) \u00a1El Porvenir! Brillante t\u00edtulo: este papel debe ser prof\u00e9tico. \u00bfHablar\u00e1 bien siquiera de lo pasado? El Rey y el asesino, novela. \u00a1Buena ser\u00e1! Por de pronto veo dos faltas de gram\u00e1tica en la primera frase. Veamos este folleto. Estudio sobre las razas salvajes del \u00c1frica central. \u00bfSe habr\u00e1 estudiado a s\u00ed propio el autor? \u2014Pero\u2026 \u00bfqu\u00e9 veo? \u00a1Juan!<\/p>\n\n\n\n<p>ESCENA III-Carlos.\u2014Juan, por la derecha.<\/p>\n\n\n\n<p>Juan. \u00a1Se\u00f1orito\u2026 se\u00f1orito Carlos! Deje, perm\u00edtame usted besarle la mano! (Carlos se la da.) \u00a1Qu\u00e9 guapo est\u00e1!<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos. \u00bfPero qu\u00e9 es eso, Juan? \u00bfHa dejado usted el servicio del Marqu\u00e9s? \u00bfC\u00f3mo le encuentro a usted aqu\u00ed?<\/p>\n\n\n\n<p>Juan. Estoy con la se\u00f1orita\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos. \u00bfC\u00f3mo?<\/p>\n\n\n\n<p>Juan. Con la se\u00f1orita Mar\u00eda: con la Condesa de la Flor Parda. Este es ahora su nombre.<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos. \u00a1Ah! Es condesa\u2026 y muy rica\u2026 seg\u00fan parece\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Juan. S\u00ed, se\u00f1or\u2026 \u00a1muy rica!<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos. \u00bfY\u2026 por supuesto\u2026 muy feliz?<\/p>\n\n\n\n<p>Juan. En cuanto a eso , se\u00f1or\u2026 \u00bfqu\u00e9 me s\u00e9 yo? Creo que los se\u00f1orones nunca son felices.<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos. Eso le consolar\u00e1 a usted de su pobreza.<\/p>\n\n\n\n<p>Juan. S\u00ed\u2026 s\u00ed se\u00f1or\u2026 siempre es un consuelo; pero yo quisiera verla a ella\u2026 a la se\u00f1orita Mar\u00eda , tan feliz como all\u00e1 en Sevilla\u2026 cuando usted era tan de casa.<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos. Ella se cans\u00f3 de aquel estado\u2026 si no es feliz en el que eligi\u00f3\u2026 la culpa es suya.<\/p>\n\n\n\n<p>Juan. Eso si\u2026 si se\u00f1or\u2026 pero aqu\u00ed viene. Adi\u00f3s, se\u00f1orito.<\/p>\n\n\n\n<p>ESCENA IV. Carlos.\u2014Mar\u00eda, por la derecha.<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos. \u00bfC\u00f3mo evitar su encuentro? Yo no quiero\u2026 no debo verla. Pero ya est\u00e1 aqu\u00ed. \u00a1Coraz\u00f3n, coraz\u00f3n m\u00edo, valor!<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. (En traje de ma\u00f1ana.) Disimule usted , caballero\u2026 No sabia\u2026 Pero \u00a1Carlos\u2026 Carlos! (Abalanz\u00e1ndose hacia \u00e9l y deteni\u00e9ndose luego confusa.) \u00bfEs usted a quien veo despu\u00e9s de seis a\u00f1os de ausencia?<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos. Yo\u2026 s\u00ed se\u00f1ora\u2026 yo.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. Pero\u2026 \u00bfc\u00f3mo?\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos. Por una extra\u00f1a casualidad. (Con fr\u00eda pol\u00edtica.) Aseguro a usted que el honor que recibo con su vista me es tan grato\u2026 como inesperado.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. Pero est\u00e1 usted muy bueno\u2026 \u00bfD\u00f3nde ha estado usted tanto tiempo?<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos. Viajando por las cuatro partes del mundo en busca de la felicidad, que es\u2026 a lo menos para m\u00ed\u2026 una quimera! En estos \u00faltimos a\u00f1os me he batido por la independencia de varios pueblos\u2026.. otra quimera! Pero est\u00e1 escrito que vaya siempre en persecuci\u00f3n de toda especie de quimeras.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. \u00a1Nobles quimeras.sue\u00f1os de un coraz\u00f3n generoso! Pero usted debe ser feliz\u2026 Carlos\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos. Preg\u00fanteselo usted a s\u00ed misma, Condesa.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. \u00a1Ay!<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos. Es usted rica\u2026 ocupa una situaci\u00f3n elevada\u2026 su talento\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. No se canse usted. La felicidad, como la virtud, existen\u2026 debemos creerlo; pero para el com\u00fan de los humanos, son\u2026 una quimera, como usted dice.<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos. Cierto.<\/p>\n\n\n\n<p>ESCENA V. Dichos.\u2014El Conde.<\/p>\n\n\n\n<p>Conde. Soy de usted, coronel.\u2014\u00a1Ah!\u2014La se\u00f1ora Condesa por aqu\u00ed?\u2014Se\u00f1or de Salazar, si usted gusta, puede pasar a mi despacho.<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos. Estoy a las \u00f3rdenes de usted.\u2014Con permiso de usted, se\u00f1ora.<\/p>\n\n\n\n<p>Conde. (Acompa\u00f1\u00e1ndole hasta la puerta.) Soy con usted en dos minutos.<\/p>\n\n\n\n<p>ESCENA VI. Mar\u00eda.\u2014El Conde.<\/p>\n\n\n\n<p>Conde. \u00bfY hoy no sale usted, que la veo todav\u00eda en traje de casa?<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. Me siento algo indispuesta.<\/p>\n\n\n\n<p>Conde. De los nervios, \u00bfeh? La enfermedad es de invenci\u00f3n moderna; pero ha cundido de un modo, que ya\u2026 ya! Se\u00f1ora, esas delicadezas mujeriles me revientan, ya lo sabe usted. Tales melindres ser\u00e1n de gran efecto para con los tontos\u2026 pero conmigo!\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. \u00a1V\u00e1lgame Dios!<\/p>\n\n\n\n<p>Conde. En fin , usted sabe que no la amo, y yo s\u00e9 lo mismo de usted ; pero esto no es una raz\u00f3n para dar un cuarto al pregonero. Entiendo que se divierta usted, que gaste, que luzca, para eso es usted rica: por eso se cas\u00f3 conmigo. Con su conducta extravagante, alcanzo yo la fama de mal marido, y usted la de mujer avarienta.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. Pero se\u00f1or, si mis gustos son sencillos; mi salud d\u00e9bil; mi car\u00e1cter enemigo de la disipaci\u00f3n y del estr\u00e9pito\u2026 \u00bfPor qu\u00e9 no me deja usted en paz en mi retiro?<\/p>\n\n\n\n<p>Conde. Porque no quiero que se me tenga por un rid\u00edculo, por un tirano. Ademas, yo la doy una pensi\u00f3n bastante crecida\u2026 \u00bfen qu\u00e9 la gasta usted? Va usted vestida como la mujer de un empleadillo de diez a doce mil reales. \u00a1Vaya un regalo el que me hizo su padre de usted el Marqu\u00e9s, con una mujer tan vulgar!<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. Me visto seg\u00fan mis inclinaciones\u2026 tengo otras atenciones\u2026 otros gastos.<\/p>\n\n\n\n<p>Conde. Eso es precisamente lo que yo quiero saber.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. Puede usted retirarme la pensi\u00f3n, si tal es su voluntad; pero no tiene derecho de pedirme cuenta de su empleo, real por real.<\/p>\n\n\n\n<p>Conde. Est\u00e1 bien: \u00a1lo veremos! Por de pronto, ya sabe usted que he otorgado mi testamento: ni un maraved\u00ed la dejo a usted.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. Usted es due\u00f1o de su fortuna. Est\u00e1 usted en su derecho.<\/p>\n\n\n\n<p>Conde. \u00bfPero no conoce usted que su conducta es desesperante?\u2014\u00a1Ni siquiera se enfada!\u2014Voy a reunirme con el coronel Salazar. (Volviendo.) \u00a1Ah! no olvide usted que hay baile esta noche en casa de la de Prado-Verde. Ordeno a usted que vaya.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. Ir\u00e9. <\/p>\n\n\n\n<p>(V\u00e1se el Conde.)<\/p>\n\n\n\n<p>ESCENA VIl. Mar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Dios m\u00edo!.. \u00a1Dios m\u00edo! \u00a1Seis a\u00f1os, d\u00eda por d\u00eda de esta vida, y no me he muerto! \u00a1Seis a\u00f1os enteros en que a cada instante he sentido desgarrar una por una mis entra\u00f1as, y vuelven instant\u00e1neamente a renacer para eternizar mi suplicio! La f\u00e1bula de Prometeo es, pues, la historia de la vida humana! Y sola\u2026 sola\u2026 sin una alma compasiva a mi lado\u2026 sin un seno amigo en el cual pudiera derramar mis amarguras! Mi padre huye de m\u00ed\u2026 avergonzado quiz\u00e1s\u2026 Por \u00e9l, solo por \u00e9l, tengo que soportar esta vida de tormentos. Pero aun me estaba reservado el mayor de todos\u2026 porque C\u00e1rlos me creer\u00e1 insensible\u2026 acaso despreciable\u2026 Si\u2026 si!.. Me debe creer muy despreciable! \u00a1Oh padre mi\u00f3! \u00a1Cu\u00e1n largamente os he pagado la deuda de gratitud filial! \u00a1Ah! (Se cubre el rostro con las manos y llora.)<\/p>\n\n\n\n<p>ESCENA VIII. Dicha.\u2014El Marqu\u00e9s, por el fondo.<\/p>\n\n\n\n<p>Marqu\u00e9s. Llora\u2026 siempre llorando! Y yo\u2026 yo que hab\u00eda recibido del cielo el encargo de hacerla feliz\u2026 yo soy quien la ha hecho desgraciada para toda la vida! \u00a1Fatal vanidad! \u00a1Cu\u00e1n amargos frutos recoge quien te cultiva! (Acerc\u00e1ndose.) \u00a1Hija m\u00eda!<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. (Enjugando de prisa sus l\u00e1grimas.) \u00bfQui\u00e9n?.. \u00bfEs usted, padre m\u00edo? \u00a1Soy tan feliz cuando le veo!<\/p>\n\n\n\n<p>Marqu\u00e9s. Pero\u2026 \u00bfpor qu\u00e9 lloras? \u00bfQu\u00e9 nuevo disgusto?<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. Ninguno\u2026 al contrario\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Marqu\u00e9s. Llorabas\u2026 no puedes negarlo: aun quedan en tu rostro huellas de reciente llanto.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. Pues bien: si\u2026 lloraba\u2026 pero eran l\u00e1grimas de placer\u2026 de enternecimiento\u2026 \u00bfQu\u00e9 s\u00e9 yo? \u00a1Las mujeres lloramos de tantas cosas!\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Marqu\u00e9s. No sabes mentir, ni disimular\u2026 Harto tiempo guard\u00e9 silencio: eres un alma noble y generosa , y me quieres ahorrar hasta el d\u00e9bil castigo del arrepentimiento\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. No hable usted as\u00ed\u2026 Hablemos de otra cosa\u2026 (Abraz\u00e1ndole.) Tengo para usted algunos ahorros de mi pensi\u00f3n\u2026 con su ayuda\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Marqu\u00e9s. No\u2026 no quiero m\u00e1s dinero! He pagado mis deudas\u2026 he hecho sacrificios que deb\u00ed hacer antes\u2026 tard\u00edos \u00a1ay de m\u00ed! para tu dicha\u2026 pero no para tu tranquilidad! Si, ese hombre te maltrata\u2026 si\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. Yo no me he quejado de \u00e9l, padre m\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>Marqu\u00e9s. Pero yo lo s\u00e9: lo veo en tu p\u00e1lido semblante. Hay tribunales\u2026 y si \u00e9l se niega a una separaci\u00f3n amistosa!\u2026 En casa podremos vivir, si no ricos\u2026 sin humillaciones\u2026 sin insultos\u2026 Tranquilos, ya que no felices, porque yo no podr\u00e9 serlo nunca\u2026 nunca!<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. Hablemos de otra cosa\u2026 \u00bfSabe usted que he visto a Carlos?<\/p>\n\n\n\n<p>Marqu\u00e9s. \u00bfA Salazar?.. Pero d\u00f3nde\u2026 cu\u00e1ndo?\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. Aqu\u00ed\u2026 hace muy pocos instantes\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Marqu\u00e9s. \u00bfAqu\u00ed? Pero a qu\u00e9 ha venido?<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. No lo s\u00e9. Est\u00e1 all\u00e1 dentro, con mi marido: en el despacho.<\/p>\n\n\n\n<p>Marqu\u00e9s. Voy&#8230; voy a verle. Ya sabes, hija m\u00eda, si no vives contenta aqu\u00ed\u2026 (Apoy\u00e1ndose.) La venida de ese joven es un peligro m\u00e1s\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Juan. (Entrando.) El se\u00f1or de Cardona.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. Que pase adelante.\u2014\u00bfA qu\u00e9 vendr\u00e1 ese importuno? Vaya usted, padre m\u00edo. (V\u00e1se el Marqu\u00e9s.)<\/p>\n\n\n\n<p>ESCENA IX. Cardona.\u2014Mar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Card. A los pies de usted, Condesa. \u00bfC\u00f3mo lo ha pasado usted desde ayer?<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. Muy bien, gracias. \u00bfUsted tan temprano por aqu\u00ed?..<\/p>\n\n\n\n<p>Card. \u00bfExtra\u00f1a usted que haya madrugado tanto? \u00a1Qu\u00e9 quiere usted\u2026 los negocios\u2026 el baile de la de Prado-Verde nos trae muy ocupados!<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. \u00bfCon que los negocios\u2026 del baile, son los que le han hecho madrugar? Cre\u00ed que fuesen de una naturaleza m\u00e1s grave\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Card. \u00bfY hay nada mas grave que divertirse, Condesa? Registre usted los peri\u00f3dicos, y los ver\u00e1 llenos de art\u00edculos que anuncian o describen los festines del gran mundo. \u00bfC\u00f3mo se hacen hoy las revoluciones, los tratados? \u00bfC\u00f3mo se socorre a los pueblos incendiados, inundados o destruidos por el fuego enemigo? \u00bfA qu\u00e9 se reduce la diplomacia de hoy d\u00eda? A comer y a bailar. Comiendo y bailando, se hacen y deshacen los imperios: se libertan o esclavizan las naciones. Cr\u00e9ame usted, Condesa. La gastronom\u00eda y las piruetas son la pol\u00edtica de hoy, elevada la quinta potencia!<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. Pero usted no se ocupa de alta pol\u00edtica, seg\u00fan creo\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Card. No; pero bailo y como. Soy una parte integrante del gran todo.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. Es verdad.<\/p>\n\n\n\n<p>Card. Pero hablemos de un negocio mucho m\u00e1s grave para m\u00ed que el bien estar del mundo\u2026 Hablo de mi felicidad.., de mi amor!<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. Caballero\u2026 Puede usted maldecir del mundo entero\u2026 y blasfemar de la humanidad, si le viene a cuento; pero la prolongaci\u00f3n de esa chanza repugnante, ya raya en lo rid\u00edculo. He pedido a usted varias veces que no me volviese a hablar de ello, y no comprendo\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Card. (Ap.) Esta mujer es el f\u00e9nix de la \u00e9poca, o tonta rematada. (Alto.) Se\u00f1ora\u2026 yo\u2026 \u00bfLlama usted chanza a la mayor verdad que ha existido jam\u00e1s? Yo amo a usted, Condesa, con todas las fuerzas de mi coraz\u00f3n!<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. Despu\u00e9s de la polka y de los banquetes. (Con iron\u00eda creciente.) Acaso me haga usted el honor de creerme una parte integrante del gran todo de su felicidad! Pero hablemos seriamente, Cardona. Si hay algo m\u00e1s doloroso que vivir en medio de una sociedad calculadora\u2026 ego\u00edsta: de una sociedad incapaz de sentimientos graves\u2026 profundos\u2026 elevados, es sin duda, o\u00edr hablar de tales sentimientos con esa vana y declamatoria pompa, que es el disfraz de la desgraciada \u00e9poca en que vivimos.<\/p>\n\n\n\n<p>Card. (Ap.) \u00a1Por vida m\u00eda! Es una sabia esta mujer! (Alto.) Se\u00f1ora\u2026 <\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. Ruego a usted, pues, que se ahorre el in\u00fatil trabajo de fingir lo que no siente, y a m\u00ed el sonrojo de escucharlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Caro. (Ap.) Me chaf\u00f3!\u2026 (Alto.) \u00a1Qu\u00e9 injusticia!<\/p>\n\n\n\n<p>Juan. La se\u00f1ora Baronesa de la Vega y la se\u00f1orita Carlota.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. Que pasen.<\/p>\n\n\n\n<p>ESCENA X. Dichos.\u2014La Baronesa.\u2014Carlota.<\/p>\n\n\n\n<p>Bar. Buenos d\u00edas, querida Condesa. \u00bfC\u00f3mo va? (Bes\u00e1ndola estrepitosamente.)<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. Bien, a Dios gracias\u2026 \u00bfY t\u00fa, Carlota?<\/p>\n\n\n\n<p>Carlota. A las mil maravillas: deseando siempre verte. (Se besan.)<\/p>\n\n\n\n<p>Bar. \u00a1Oh! \u00a1si! Usted tiene en Carlota una amiga tiern\u00edsima.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. Nos hemos criado juntas: luego, nos educamos en el mismo colegio ..<\/p>\n\n\n\n<p>Card. Esas amistades no se olvidan nunca, como dice\u2026 no recuerdo qu\u00e9 autor.<\/p>\n\n\n\n<p>Bar. Lord Byron\u2026 Beso a usted la mano.<\/p>\n\n\n\n<p>Card. S\u00ed\u2026 eso es: en la peregrinaci\u00f3n de Childe Havold\u2026 A los pies de usted, Baronesa.<\/p>\n\n\n\n<p>Bar. En don Juan\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Card. S\u00ed\u2026 s\u00ed. Es usted una biblioteca ambulante, Baronesa.<\/p>\n\n\n\n<p>Bar. No; pero he le\u00eddo los autores cuyas palabras cito.<\/p>\n\n\n\n<p>Card. (Ap.) Esta mujer deb\u00eda ser acad\u00e9mica.<\/p>\n\n\n\n<p>Bar. (A Mar\u00eda.) \u00bfPiensa usted asistir al baile que da hoy la de Prado-Verde?<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. S\u00ed\u2026 seguramente.<\/p>\n\n\n\n<p>Bar. A ser la desesperaci\u00f3n de nuestras elegantes con esa infantil y encantadora sencillez\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Carlota. Y sin embargo, por ah\u00ed dicen que te vistes como una colegiala.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. \u00bfQu\u00e9 quieres? Tengo mucho amor \u00e1 los recuerdos de aquel tiempo. Pero, si\u00e9ntense ustedes.<\/p>\n\n\n\n<p>Card. Es raz\u00f3n: sent\u00e9monos.<\/p>\n\n\n\n<p>Bar. (Con malignidad.) S\u00ed; los recuerdos del colegio, es decir, de la adolescencia, son muy gratos. \u00a1van ligadas a ellos tantas cosas! Los primeros triunfos de la vanidad, las primeras emociones del placer, el primer amor! Porque siempre el primer amor data del colegio\u2026 \u00bfNo es verdad, Condesa?<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. (Con embarazo.) S\u00ed\u2026 s\u00ed\u2026 casi siempre.<\/p>\n\n\n\n<p>Bar. (Ap.) \u00a1Hola! Parece que lo del amor antiguo es cierto\u2026 Turb\u00f3se\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Card. \u00a1Ah! \u00a1S\u00ed! Yo tuve mis primeros amores en el colegio; amores no muy aristocr\u00e1ticos por cierto. Mi Dulcinea era hija de una pastelera que viv\u00eda enfrente\u2026 una rubita deliciosa\u2026 \u00a1Pobrecilla! Me sol\u00eda regalar muchos pastelillos\u2026 a\u00f1ejos, por lo com\u00fan. (Tarareando.)<br><em>Souvenirs du jeune \u00e1ge<\/em>\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Bar. J\u00e1\u2026 j\u00e1\u2026 j\u00e1\u2026 \u00bfY siente usted el encanto de los recuerdos, es decir, de los pastelillos a\u00f1ejos?<\/p>\n\n\n\n<p>Card. De modo, se\u00f1ora, que si se quiere prosaizar, todo es rid\u00edculo. La vida es sue\u00f1o de Lope de Vega.<\/p>\n\n\n\n<p>Bar. De Calder\u00f3n\u2026 querr\u00e1 usted decir\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Card. De Calder\u00f3n\u2026 no me opongo\u2026 Ya sabe usted que no tengo memoria. Dec\u00eda, que ese drama tan celebrado, se podr\u00eda hacer tan ins\u00edpido como un anuncio del Diario de Avisos. (Ap.) \u00a1Estas mujeres que han pasado de los treinta son tan cargantes!<\/p>\n\n\n\n<p>Bar. Disimule usted, Cardona. Tengo desgraciadamente el humor chancero, y tal cual memoria\u2026 En fin. p\u00e9same haber profanado el recuerdo de la pastelerilla\u2026. y de sus a\u00f1ejos regalos\u2026 Disp\u00e9nseme usted\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Card, No hay de qu\u00e9\u2026 (Ap.) \u00a1Harp\u00eda!<\/p>\n\n\n\n<p>Bar. \u00bfY el Marqu\u00e9s, su padre de usted, Condesa?\u2026 Ha d\u00edas que no le veo\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. Bueno\u2026 est\u00e1 en el despacho con mi marido.<\/p>\n\n\n\n<p>Bar. Usted parece que no piensa salir hoy\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. No me siento dispuesta\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Carlota. \u00a1Ay qu\u00e9 l\u00e1stima! Y yo que contaba contigo para que me acompa\u00f1aras\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. \u00bfY adonde pensabas ir tan temprano?<\/p>\n\n\n\n<p>Carlota. A tiendas: quer\u00eda que me eligieses unos encargos que me hacen de Sevilla\u2026 \u00a1tienes tan buen gusto!<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. No pensaba salir; pero puesto que me has menester\u2026 ir\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>Bar. Si, av\u00edese usted, Condesa. Hace un d\u00eda soberbio, y despu\u00e9s de las tiendas pueden ustedes bajar al Prado\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Carlota. \u00a1S\u00ed\u2026 s\u00ed!<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. Har\u00e9 todo lo que gustes.<\/p>\n\n\n\n<p>Carlot. \u00a1Qu\u00e9 buena eres! (Bes\u00e1ndola.)<br>Mar\u00eda. Voy\u2026 voy  aviarme.\u2014Con permiso de usted, se\u00f1or de Cardona\u2026 Ustedes quedan en su casa.<\/p>\n\n\n\n<p>ESCENA XI. Dichos , menos Mar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Cardona. Es muy complaciente la Condesa\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Carlota. \u00a1Oh! \u00a1s\u00ed! \u00a1excelente!<\/p>\n\n\n\n<p>Bar. Por dias, a veces es todo lo contrario. A m\u00ed me ha negado en varias circunstancias hasta las condescendencias mas peque\u00f1as\u2026 Que lo diga Carlota\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Carlot. S\u00ed\u2026 es caprichosa: lo mismo era en el colegio.<\/p>\n\n\n\n<p>Bar. Y eso que soy la \u00fanica parienta de su marido a quien trata: porque mi primo tiene tambi\u00e9n sus rarezas y se ha indispuesto con toda la familia. Carlota puede decir a usted\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Card. Eso lo s\u00e9 yo perfectamente. El Conde no solo tiene rarezas: es un ente rid\u00edculo.<\/p>\n\n\n\n<p>Bar. Pero vea usted que est\u00e1 hablando con la \u00fanica parienta que\u2026<br>Card. (Ap.) Y es Verdad.\u00a1qu\u00e9 tronera soy! (Alto.) Perdone usted, Baronesa\u2026 mi intenci\u00f3n\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Bar. No hay de qu\u00e9\u2026 y ademas, tiene usted raz\u00f3n: mi primo es rid\u00edculo hasta lo sumo. \u00bfCreer\u00e1 usted que no ha querido asociar a mi marido en su \u00faltima jugada de bolsa, so pretexto de que le debe todav\u00eda lo que perdi\u00f3 en la pen\u00faltima?<\/p>\n\n\n\n<p>Card. \u00a1Qu\u00e9 atrocidad! \u00a1Con un hombre como el Bar\u00f3n , que es la suma delicadeza!<\/p>\n\n\n\n<p>Bar. Y en esta ha ganado no s\u00e9 cu\u00e1ntos millones y mi marido dice, y tiene raz\u00f3n, que puesto que solo le asocia cuando pierde, no le pagar\u00e1 jam\u00e1s!<\/p>\n\n\n\n<p>Card. Muy bien dicho.<\/p>\n\n\n\n<p>Bar. \u00a1Y luego desatiende a su familia de una manera! \u00a1Cuando yo veo mandando en esta casa a la mu\u00f1eca de su mujer, no s\u00e9 que me da! Una colegiala insulsa\u2026 gazmo\u00f1a\u2026 sin mas m\u00e9rito que ser hija de un marqu\u00e9s hambriento\u2026 un t\u00edtulo de esos de bota y garrote, como suele decirse\u2026 Si a lo menos fuera amable, decidora, vivaracha, como esta encantadora ni\u00f1a\u2026 (Cogiendo de la barbilla a Carlota.) <\/p>\n\n\n\n<p>Carlot. Eso va en suertes. Fortuna te d\u00e9 Dios, hijo, como dice el refr\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>Bar. Y eso que mi primo no la quiere ni pizca\u2026 Ella es verdad que se conduce mal .. muy mal!<\/p>\n\n\n\n<p>Card. \u00bfPero qu\u00e9 hace de malo esa se\u00f1ora?<\/p>\n\n\n\n<p>Carlot. Eso digo yo: \u00bfqu\u00e9 hace de malo?<\/p>\n\n\n\n<p>Bar. \u00a1Ah\u00ed es nada! Est\u00e1 contrariando siempre a su marido\u2026 porque es esp\u00edritu de contradicci\u00f3n. Basta que \u00e9l diga blanco para que ella diga negro\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Carlot. Eso s\u00ed: es amiga de disputar: lo mismo era en el colegio.<\/p>\n\n\n\n<p>Card. (Ap.) \u00a1Esta ni\u00f1a es encantadora!<\/p>\n\n\n\n<p>Bar. Luego, hay no s\u00e9 qu\u00e9 misterio. . un amor antiguo\u2026 rom\u00e1ntico, como los de las novelas\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Carlot. Siempre la dio por ah\u00ed\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Bar. En fin, es\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>ESCENA XII. Dichos.\u2014Carlos,\u2014El Conde.\u2014El Marques, luego Mar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Conde. \u00a1Buena es esa. Marqu\u00e9s!\u2014\u00a1Hola prima!\u2014Se\u00f1orita\u2026 Se\u00f1or de Cardona\u2026 Tengo mucho gusto en ver a ustedes.\u2014Coronel\u2026 mi prima, la Baronesa de la Vega.\u2014 La se\u00f1orita Carlota de C\u00e9spedes, \u00edntima amiga de mi mujer;\u2014el se\u00f1or de Cardona\u2026 joven aventajado. (A los otros.) El coronel Salazar, valiente, guerrero y due\u00f1o de m\u00e1s de diez millones!<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos. Se\u00f1oras\u2026 caballero\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Bar. Tengo a mucho honor el conocer a usted, coronel\u2026<br>Carlot. Muy se\u00f1or m\u00edo. (Ap.) \u00a1Qu\u00e9 guapo es!<\/p>\n\n\n\n<p>Card. (Con petulancia.) No gusto de lisonjas, coronel; pero ten-go una parcialidad entusiasta por los valientes!<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos. Usted me confunde\u2026 (Ap.) \u00a1Qu\u00e9 finchado es el pollo! (Carlos habla con el Marqu\u00e9s, la Baronesa con Carlota.)<\/p>\n\n\n\n<p>Card. Soy franco\u2026 pero, Conde, \u00a1qu\u00e9 bueno est\u00e1 usted! Representa usted a lo sumo veintiocho a\u00f1os!<\/p>\n\n\n\n<p>Conde. Y tengo mas de treinta\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Card. \u00a1Es usted un grande hombre! Su \u00faltima jugada le coloca en primera l\u00ednea entre los financieros de Europa!<\/p>\n\n\n\n<p>Conde. \u00a1Buena lecci\u00f3n han recibido mis \u00e9mulos!<\/p>\n\n\n\n<p>Card. Se est\u00e1n muriendo de envidia y de rabia\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Conde. \u00bfC\u00f3mo as\u00ed? \u00a1Cu\u00e9nteme usted!<\/p>\n\n\n\n<p>Card. \u00a1Pues si no se habla de otra cosa en todo Madrid! Los altos c\u00e1lculos de usted; su atrevimiento; su r\u00e1pida concepci\u00f3n\u2026 <em>coup d&#8217;ceil<\/em>, como dicen los franceses, son el alimento exclusivo de todas las conversaciones. \u00a1Vamos\u2026 es usted el h\u00e9roe del dia, mi querido Conde!<\/p>\n\n\n\n<p>Conde. (Frot\u00e1ndose las manos.) Gracias\u2026 gracias\u2026 no ser\u00e1 tanto.\u2014Pero, a prop\u00f3sito, Cardona: usted, que es un joven de claro talento\u2026 \u00bfpor qu\u00e9 no se lanza a la especulci\u00f3n?\u2014\u00bfQuiere usted que le asocie \u00e1 mi primera jugada?<br>Card. Dir\u00e9 a usted\u2026 (Ap.) \u00a1Diablo! \u00bfY si me sucede lo que al Bar\u00f3n? Har\u00e9 como \u00e9l\u2026 no pagar\u00e9\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Conde. Vamos, \u00bfquiere usted?<\/p>\n\n\n\n<p>Card. Con mil amores. (Siguen hablando.)<\/p>\n\n\n\n<p>Bar. \u00bfPues no ve usted la intimidad con que habla al Marqu\u00e9s? Bueno fuera que tuvi\u00e9ramos delante al antiguo chichisvio de mi se\u00f1ora prima\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos. (Al Marqu\u00e9s.) Efectivamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Carlot. \u00a1Calle! Parece que ha contestado  usted.<\/p>\n\n\n\n<p>Conde. (A la Baronesa). \u00bfY mi se\u00f1ora esposa\u2026 se sabe d\u00f3nde para?<\/p>\n\n\n\n<p>Bar. Ha ido A vestirse para salir con Carlota\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Carlot. Aqu\u00cd la tiene usted.<\/p>\n\n\n\n<p>Bar. (Aparte) Observemos\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Conde. Celebro que hayas mudado de parecer\u2026 hace un d\u00eda magn\u00edfico, alma m\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. Voy con Carlota a unas compras\u2026 (Haciendo una cortes\u00eda a Carlos.)<\/p>\n\n\n\n<p>Conde. A prop\u00f3sito\u2026 cuando sal\u00ed hace poco, no me ocurri\u00f3 presentarte a este caballero\u2026 luego he sabido que se conoc\u00edan ustedes de antemano\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. (Con emoci\u00f3n visible ) S\u00ed\u2026 en efecto.<\/p>\n\n\n\n<p>Bar. (A Carlota.) \u00bfQu\u00e9 tal? \u00bfNo ve usted? \u00a1Se ha puesto como la grana! Yo lo sabr\u00e9 antes de mucho.<\/p>\n\n\n\n<p>Carlot. \u00a1Ah s\u00ed! Averig\u00fcelo usted <\/p>\n\n\n\n<p>Bar. Primo\u2026 supongo que llevar\u00e1s esta noche al coronel a casa de la de Prado-Verde. (A Carlos.) Es una reuni\u00f3n muy agradable, caballero.<\/p>\n\n\n\n<p>Conde. Con mucho gusto.<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos. Doy a ustedes repetidas gracias\u2026 pero estoy tan recien llegado\u2026 luego, tengo luto\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Conde. Luto de un t\u00edo, y de siete meses\u2026 Ya eso no se estila, coronel.<\/p>\n\n\n\n<p>Carlot. \u00a1Ah si! \u00a1Vaya usted!<\/p>\n\n\n\n<p>Conde. Se lo ruegan a usted las chicas.<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos. Ir\u00e9\u2026 se\u00f1orita.<\/p>\n\n\n\n<p>Carlot. \u00a1Qu\u00e9 amable es! \u00bfNo es cierto, Mar\u00eda?<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. (Suspirando) S\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Bar. Ea, se\u00f1oras\u2026 estamos perdiendo el tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. Tiene usted raz\u00f3n.\u2014Adi\u00f3s pap\u00e1. (.Bes\u00e1ndole la mano.) (Al Conde, alarg\u00e1ndosela.) Adi\u00f3s. Beso \u00e1 ustedes la mano. (Carlos hace una profunda cortes\u00eda.)<\/p>\n\n\n\n<p>Card. Yo voy con ustedes.<\/p>\n\n\n\n<p>Bar. Primo\u2026 Marqu\u00e9s, abur.\u2014Hasta la noche, coronel. (V\u00e1nse las se\u00f1oras.)<\/p>\n\n\n\n<p>Conde. Con Dios. (Al Marqu\u00e9s y Carlos.) Vamos nosotros a ese negocio. <\/p>\n\n\n\n<p>(Cae el tel\u00f3n.)<\/p>\n\n\n\n<p>FIN DEL ACTO PRIMERO.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Heriberto Garc\u00eda de Quevedo ACTO PRIMERO. Sala en casa del Conde, amueblada con elegancia: puertas laterales: una al fondo.\u2014En el centro un velador con libros, peri\u00f3dicos , etc.\u2014En uno de los \u00e1ngulos una chimenea encendida: sobre esta un reloj. ESCENA PRIMERA. Carlos.\u2014El Conde. Conde. (Con unas cartas en la mano.) Muy bien, caballero. 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