{"id":1547,"date":"2021-09-25T21:35:38","date_gmt":"2021-09-25T21:35:38","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=1547"},"modified":"2023-11-24T18:37:54","modified_gmt":"2023-11-24T18:37:54","slug":"la-literatura-idea","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/la-literatura-idea\/","title":{"rendered":"La literatura-idea"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Juan Martins<\/h4>\n<p>Volvamos al asunto de la <em>autoficci\u00f3n<\/em>. \u00a0Con la <em>autoficci\u00f3n <\/em>el autor en cambio no estar\u00e1 hablando de \u00e9l, sino de aquello que pasa en la his\u00adtoria del relato y le interesa al otro, al lector. Nos convertimos en otra historia, nos narramos en la voz del autor. Lo que hace que \u00e9ste no tenga nada que ver con esa realidad del relato y a la vez se integra a la ficci\u00f3n. Paradoja posmoderna: el autor es ficci\u00f3n y por eso, para Vila-Matas, s\u00f3lo es una diversi\u00f3n m\u00e1s con la posibilidad de hacerse en <em>otro<\/em>. Cuando escribe no tiene identidad, s\u00f3lo es eso, texto que se hace en la escritura. All\u00ed realidad y ficci\u00f3n se unen para la inter\u00adpretaci\u00f3n del lector. Todo es uno, puesto que la ficci\u00f3n es superior cuando mira (lo narrado) hacia adelante y se interpreta el futuro de la escritura. Trasciende sobre la realidad. Con esa definici\u00f3n esta novela ser\u00e1 <em>autofic\u00adci\u00f3n <\/em>en la medida que se estructura la mentira como uso literario de aquella alteridad. La representaci\u00f3n de una mentira sin que \u00e9sta determine el lugar de la realidad. All\u00ed est\u00e1 la <em>Mise en esc\u00e8ne <\/em>para ser interpreta\u00adda en una doble representaci\u00f3n, primero, aquella que corresponde a lo estrictamente literario y, en segundo lugar, lo que se quiere simbolizar con lo teatral: <em>Kassel no invita a la l\u00f3gica <\/em>(2014) ci\u00f1e esa relaci\u00f3n entre la vida y la literatura, por supuesto con las ideas tambi\u00e9n al situar el pensamiento ya no estrictamente venido de lo literario sino de las artes, las relaciones humanas y la intensidad de las emociones a la hora de interpretar el arte contempor\u00e1neo, sus vanguardias y c\u00f3mo se pone de manifiesto aquello de la <em>emoci\u00f3n intelectualizada <\/em>a la que hac\u00eda referencia Pessoa: el poeta racionaliza las emociones hasta hacerlas palabras, escritura por su intensidad dram\u00e1tica. Aqu\u00ed Vila-Matas se hace per\u00adformer ante sus lectores y ante aquella interpretaci\u00f3n de las artes, es cuando \u00e9l se hace texto: cuerpo-signo hacia la din\u00e1mica de ese discurso que el mismo Vila-Matas descubre como mecanismo del divertimento. La literatura nos divierte por encima de las categor\u00edas acad\u00e9micas: Patricia Highsmith (2011) alternado con aquel Vila-Matas que nos alegra, procurando como ella la sencillez y el entusiasmo de la escritura, a fin de cuentas, lo divertido del asunto. Y claro, por su parte, se nos hace ameno la incorporaci\u00f3n de las artes en la condici\u00f3n humana del escritor. Las emociones de Vila-Matas como artificio literario y galer\u00eda de las sensaciones.<\/p>\n<p>\u00bfY, con <em>Aire de Dylan<\/em>, hasta d\u00f3nde llegan los l\u00edmites de lo real? El lector sabr\u00e1 reconocer los alcances de esa representaci\u00f3n dispuesta en el relato. El poeta es un fingidor, dice Fernando Pessoa. Es un juego con el lector por dicha representaci\u00f3n de lo que se finge. De tal manera que la ficci\u00f3n se establece en aquel juego de lo teatral en instrumento de la duda. Dudar de lo real. No saber hasta d\u00f3nde lo que se vive en el relato es parte de la mentira o de la propia ficci\u00f3n del narrador. Las fronteras entre el narrador y el lector se estrechan. El personaje-narrador quiere convencernos de esa representaci\u00f3n: es un yo biogr\u00e1fico dispuesto sobre la narraci\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo si no con la representaci\u00f3n lite\u00adraria que aprehendemos lo real del relato? Un lector avisado de Vila-Matas reconocer\u00e1 ese estilo. Y el lector ser\u00e1 un espectador m\u00e1s, donde se preguntar\u00e1 qui\u00e9n es el narrador realmente y qu\u00e9 papel desempe\u00f1a en esa condici\u00f3n de p\u00fablico(lector) en la representaci\u00f3n de lo teatral. Por eso dec\u00eda que asistimos a una doble representaci\u00f3n: <em>Teatro de ratoneras <\/em>con el prop\u00f3sito de revelar dicha mentira. Todo, en una postura de aquella visi\u00f3n teatral de la vida. Juan Lancaster es un escritor que miramos, pero lo hacemos mediante la memoria de Vilnius quien es el gran actor protag\u00f3nico y la fijaci\u00f3n a la vez de otra ficci\u00f3n, la del narrador. Lo que \u00abve\u00bb el narrador tampoco es Vilnius, sino su doble: la imagen sobrevenida al narrador. Quiz\u00e1s la visi\u00f3n de un Vilnius que se est\u00e1 representando. Y si se est\u00e1 representando es ficci\u00f3n tambi\u00e9n. Tal duplicidad de lo real se sostiene sobre lo l\u00fadico. Por igual sucede, siguiendo el orden de su estilo, con <em>Par\u00eds no se acaba nunca <\/em>(2006) cuando los<\/p>\n<p>transe\u00fantes repararan en m\u00ed, observaran que, pro\u00advisto de mi pipa sartriana, le\u00eda con aires de joven poeta franc\u00e9s peligroso. De vez en cuando \u2014lo ten\u00eda muy estudiado\u2014 levantaba la vista del libro que fin\u00adg\u00eda leer y entonces mi penetrante mirada de escritor maldito no pod\u00eda ser m\u00e1s impostada<\/p>\n<p>para este narrador de Vila-Matas. Se instrumenta \u00e9l mismo como objeto textual para el hecho literario. Los vasos comunicantes entre sus obras queda evi\u00addenciado en la medida de su estilo narrativo. \u00c9l, voz narradora del personaje que se cuestiona y se somete a sus limitaciones: hacerse <em>autoficci\u00f3n<\/em>.<\/p>\n<p>Sorprendernos con el impulso de su estilo en una y otra de sus obras.<\/p>\n<p>\u00bfAcaso lo narrado es parte de esa doble narraci\u00f3n? Breve: como podr\u00e1 notarse la realidad se exhibe fragmentada. Vila-Matas coloca en sus personajes esa condici\u00f3n de lo est\u00e9tico. La diversidad de diferentes realidades sobre una \u00fanica narraci\u00f3n, permite com\u00adprender la alteridad en la medida que est\u00e1 dispuesta sobre el relato. Es el relato quien conduce la alteridad: dudar, incluso, de lo que estamos leyendo, dudar de aquel Vilnius (o del narrador de <em>Kassel no invita a la l\u00f3gica<\/em>) que se exhibe como un actor m\u00e1s. Ser\u00e1 actor de lo literario en la voz: relata lo biogr\u00e1fico, donde \u00e9l es parte de lo enunciado en su conferencia: Vilnius es la doble representaci\u00f3n de s\u00ed mismo. Y esto se parece al Vila-Matas que conocemos. La conferencia por su parte ser\u00e1 el escenario de aquella diversidad. Quien narra est\u00e1 estructurando las condiciones de esa realidad, la cual no existe sino en aquella mirada del espectador: el narrador-personaje, puesto que \u00e9ste participa en la historia. El narrador \u00abve\u00bb a ese joven con \u00abaire de Dylan\u00bb.<\/p>\n<p>De acuerdo con el t\u00edtulo de la novela se nos presen\u00adta entonces otro nivel de lo representado: Bob Dylan. Parecerse a Dylan es colocarse en el nivel de la diversi\u00addad. Ser otros, diversos en el mismo Vilnius. Es \u00e9l una met\u00e1fora porque quiere acceder a una personalidad cuya genialidad consist\u00eda en duplicarse. Es decir el verdadero Vilnius lo encontramos en aquel parecido con Bob Dylan: la otredad de su personalidad. Antes bien es el narrador-personaje quien avizora ese pare\u00adcido, tal similitud. Nos quiere recordar la pasi\u00f3n de Vila-Matas por Bob Dylan, pero ser\u00e1 importante en relaci\u00f3n a esa met\u00e1fora que significar\u00e1 Dylan para lo literario. Lo ser\u00e1 en la medida de que el lector esta\u00adblezca la comparaci\u00f3n s\u00edgnica con ese car\u00e1cter de la representaci\u00f3n: la m\u00e1scara de Vilnius es acomodada por sus espectadores. Quienes ven a Vilnius con aire de Dylan son a su vez Dylans, su imagen se trans\u00adparenta ante el narrador y \u00e9ste a un tiempo con los lectores. Es, en un c\u00edrculo de significantes, una caja de Pandora que se encierra en s\u00ed: nunca descubierta del todo para sus lectores. Todos, representaci\u00f3n y personaje sujetos a esa mirada cuya estructura estar\u00e1 presente en el relato. Leemos las caracter\u00edsticas de ese paisaje emocional el cual se describe a partir de la escritura. Siendo \u00e9sta el desenlace final entre las esferas de los subjetivo e intersubjetivo del pensa\u00admiento del lector en su plano de lo real, empujando desde aquella esfera de lo subjetivo el dominio de lo simbolizado en la escritura, donde el autor se ve identificado con el discurso producido. El narrador \u00abve\u00bb aquello que mueve sus emociones, o sea, ve la figura subjetiva de lo real, cuando mira a Vilnius con aquel aire de Dylan. Transciende el valor de su condi\u00adci\u00f3n humana: la capacidad de la alteridad del sujeto. Y esta alteridad \u2014como hemos anunciado hasta el cansancio\u2014 se da en transferencia de la emoci\u00f3n de los personajes, desde la perspectiva de lo subjetivo y su relaci\u00f3n con lo real. Es la imagen de lo subjetivo la que se instaura. El sujeto-personaje quien narra lega su realidad a partir de la visi\u00f3n que tiene de esos sentimientos. De all\u00ed la doble representaci\u00f3n. Y toda representaci\u00f3n necesita del espectador.<\/p>\n<p>En Vilnius \u2014como en mucho de los personajes de Vila-Matas\u2014 se deja entrever su cansancio como protagonista de una vanguardia literaria que dicen representar. Su modestia (desde la interioridad de sus narradores) radica en la conciencia de su propio estilo, sus l\u00edmites sobre la capacidad de huir, como lo hace con sus personajes, por ejemplo, en <em>Kassel no invita a la l\u00f3gica <\/em>se descubre su identificaci\u00f3n con la vanguardia, siendo Vila-Matas su propio narrador. \u00c9l lo sabe y juega con sus lectores. Y continuamos leyendo sin desgastarnos por la atracci\u00f3n hacia los escritores que desaparecen, dejan de escribir, viven por su exilio y huyen de sus habit\u00e1culos. Y tambi\u00e9n de sus individualidades que, en los lectores, se hace otre\u00addad: queremos ser parte de ese modo de vida y de la imagen que nos ofrecen aquellos escritores. Seguimos (con afici\u00f3n vila-matasiana) a sus personajes \u2014quiz\u00e1s con mayor o menor afinidad\u2014en una y otra novela, en un relato que otro. Siendo ahora su narrativa parte de sus lectores quienes compran cada vez m\u00e1s sus libros. Esto se explica por lo que venimos afirman\u00addo: el predominio de lo subjetivo sobre el sentido de lo real. Es el mecanismo con el que se representa la ficci\u00f3n para el lector. El lugar de la receptividad del lector quien, como en mi caso, nos aficionamos a su narrativa, introducimos nuestro yo lector en el placer por la lectura o, bien, por el puro placer de leerlo. De alguna manera nos estamos haciendo de su po\u00e9tica. Si para Vila-Matas se trata de una \u00abautoficci\u00f3n\u00bb en el lector suceder\u00e1 lo mismo. Quiero decir que se ver\u00e1 tambi\u00e9n ficcionado en sus novelas porque \u00e9ste ser\u00e1 un lector exigente. La ficci\u00f3n: lector y narrador dispuestos en esa representaci\u00f3n de lo literario: el yo biogr\u00e1fico del autor (desde una postura auto cr\u00edtica, usando como mediador al narrador) dialoga con su yo po\u00e9tico al momento de lo escrito. Y el lector por su parte es testigo de esa representaci\u00f3n y, con ello, asiste a la realidad del relato. Por esa raz\u00f3n se ficciona, puesto que participa con su interpretaci\u00f3n de lector: me identifico con sus personajes a modo de despla\u00adzar mi pasi\u00f3n por los escritores que aqu\u00ed se exhiben con su narrativa. Esto es, insisto, parte de su estilo y hablamos entonces de escritores que ya, por decisi\u00f3n, no quieren escribir o que abandonan la escritura, forjando su propio exilio dentro del desasosiego en el que se desvanecen. Y debo decirlo de una vez por todas, tambi\u00e9n se trata de seres humanos con lo que nos identificamos.<\/p>\n<p>Debemos desprender de lo anteriormente expues\u00adto que en sus novelas est\u00e1n presentes estas caracter\u00eds\u00adticas de su po\u00e9tica, pero cada una con sus diferencias. N\u00f3tese que hasta ahora he hablado desde la perspec\u00adtiva de comparar \u00e9sta con el resto de su novel\u00edstica a trav\u00e9s aspectos coincidentes como dispares. En esta ocasi\u00f3n es puesta en evidencia el lugar de la repre\u00adsentaci\u00f3n de la escritura cuando ahora hacemos de <em>voyeur <\/em>en nuestro rol de lectores. Y en consecuencia, una vez m\u00e1s, los lectores se someten a esa figura de lo l\u00fadico sobre esa tendencia de la ficci\u00f3n. Por ejem\u00adplo en <em>Impostura <\/em>se describe adem\u00e1s c\u00f3mo fingir la realidad: ser quienes no somos, ser otra realidad la cual termina adherida sobre aquel fingidor. Una vez m\u00e1s la duplicidad, la otredad y la usurpaci\u00f3n del yo. Alteridad del sujeto al desplazarse en funci\u00f3n de impostar la personalidad que antes le pertenec\u00eda.<\/p>\n<p>A la luz de estos acontecimientos, veamos algunas diferencias formales. En <em>Impostura <\/em>la representaci\u00f3n se da en asumir otra identidad cuando el protagonista se ve inmerso en la usurpaci\u00f3n de su yo: se apropia de una mentira y afirma su verdad al mismo tiempo. Por lo general la ficci\u00f3n se da en el orden psicol\u00f3gico, en cambio, este personaje en <em>Impostura <\/em>lo har\u00e1 por mero compromiso social. Y sus espectadores llegan de aquel entorno que lo comprometer\u00e1 con otra iden\u00adtidad. Todos son testigos de esa alteridad, un teatro aceptado como medio convencional y necesitar\u00e1n de esa puesta en escena o, en la misma duda de la realidad, ser\u00e1n parte de ella: la mentira se construye con la participaci\u00f3n directa del ambiente social como si \u00e9ste fuese un p\u00fablico de vanguardia en un teatro del absurdo. El cuento va as\u00ed: c\u00f3mo se integra un for\u00e1neo a la vida de un pueblo asumiendo ser otra persona que no es. Fingir, fingir como v\u00eda de ascenso a una liberaci\u00f3n que se da por razones fortuitas. Y as\u00ed la mentira transciende sobre cualquier valor \u00e9tico. Nada existe sino alrededor de la impostura la cual se afirma en el relato como una funci\u00f3n teatral, donde el personaje escenifica para su p\u00fablico, los oriundos del pueblo, su representaci\u00f3n de la farsa. El tema de la identidad esta vez en otro contexto narrativo pero definiendo su estilo.<\/p>\n<p>Por su parte \u2014siguiendo con la comparaci\u00f3n\u2014, Vilnius acepta la representaci\u00f3n para introducirse en su verdad, esta vez, para distanciarse de la mentira antes que abstenerse y, en ello, desenmascarar la du\u00adplicidad del sujeto que est\u00e1 en marcha en el relato <em>Aire de Dylan<\/em>. En ambos casos la ficci\u00f3n concede al lector el nivel de esa representaci\u00f3n. Y quedamos fascinados por adue\u00f1arnos de ese estilo. Que adem\u00e1s de estilo le confiere discurso po\u00e9tico. Este es, construir desde la angustia del yo cuando se coloca a un nivel de la duda: el sujeto no sabe si existe o es una instancia del otro que deviene en relato, todav\u00eda as\u00ed, Vila-Matas desplaza las nociones del personaje entre un estado emocional y otro para darle continuidad tem\u00e1tica a su estilo: la p\u00e9rdida de identidad en sus personajes. Vilnius, por otro lado, estar\u00e1 tras su identidad cuando busca en los otros saber qui\u00e9n es. Y justo all\u00ed se recrea la alteridad. El yo, persisto, se fragmenta en otros yoes como iron\u00eda del discurso.<\/p>\n<p>Anteriormente mencion\u00e1bamos este aspecto que tambi\u00e9n es ontol\u00f3gico, adem\u00e1s de psicol\u00f3gico. Onto\u00adl\u00f3gico por la condici\u00f3n del ser a la que es sometido el sujeto-personaje. Y por otra parte el narrador se ver\u00e1 comprometido con el car\u00e1cter epistemol\u00f3gico de la novela, siempre que subraye la otredad, el desasosiego, la alteridad del yo, la intertextualidad y el cruce de g\u00e9neros en el mismo lugar del discurso narrativo. Sin intenci\u00f3n aqu\u00ed de forzar la formalidad de esa relaci\u00f3n se hace evidente en el estilo.<\/p>\n<p>Cada uno de sus personajes se diferencian, pero esa noci\u00f3n los unifica.<\/p>\n<p>El yo biogr\u00e1fico del autor se deja filtrar con mayor o menor intensidad en la estructura del discurso cuan\u00addo notamos c\u00f3mo se van hilvanando estos conceptos en su lenguaje. Por ejemplo, la existencia se define por medio de esa noci\u00f3n del yo en el que las miradas se fragmentan. El <em>yo <\/em>es aquel que se dispersa:<\/p>\n<p>Me parece que el libro es una gu\u00eda que permite per\u00adcibir la arquitectura interna de mi obra. Creo que se muestra ah\u00ed, con m\u00e1s claridad que nunca, el modo en que vida, lectura y escritura se entretejen y cris\u00adtalizan en lo que hago. Hay un di\u00e1logo directo con una pluralidad de temas, expuestos adem\u00e1s con ese \u00e1nimo de conversar. El libro tiene una estructura de sucesivos comentarios, un esqueleto de comentario infinito. Es lo que pasa cuando uno decide comentar el mundo. O lo que es lo mismo: comentar lo que pasa cuando no pasa nada&#8230;<\/p>\n<p>dice Enrique Vila-Matas de su libro <em>Dietario Voluble <\/em>(Vila-Matas, s.f. [5ta. Consulta]). Ejemplar para lo que deseamos demostrar aqu\u00ed.<\/p>\n<p>La existencia se devuelve hacia noci\u00f3n del yo en la que las miradas se disgregan ante la necesidad de desvanecerse, ser nada. A mi modo de entender esto, hallo una po\u00e9tica de la desaparici\u00f3n, de lo voluble. Aquello que es voluble se cristaliza, se desplaza hacia un nuevo espacio que lo sostenga. Nada satisface a sus personajes en la consolidaci\u00f3n de su propio yo. El desplazamiento ser\u00e1 siempre un viaje. Aqu\u00ed, Vila-Matas se hace personaje ante la hermen\u00e9utica de interpretar el mundo.<\/p>\n<p>Es la escritura el eje emocional que \u00abmueve\u00bb al relato sobre su libertad expresiva y que pueda intro\u00adducirse, sin categor\u00eda de g\u00e9nero, al gusto del lector. Es decir la escritura se organiza en funci\u00f3n de sus propias relaciones con el signo: el ritmo y el uso de la escritura para hacernos llegar esa pasi\u00f3n de reco\u00adnocer las posibles vidas de los escritores, sus temas, sus estilos y preferencias las cuales se exhiben en el transcurso de la narraci\u00f3n (\u00bfensayo cr\u00edtico?). Desea\u00admos introducirnos en la vida del narrador-cr\u00edtico por decirlo de alguna manera y conectarnos emocional\u00admente tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>Regresando a <em>Aire de Dylan<\/em>, Vilnius vive su trans\u00adformaci\u00f3n del yo como sucede con Gregorio Samsa de Kafka pero su transformaci\u00f3n es a nivel de las emociones: Hamlet, Gregorio Samsa y Vilnius son personajes que ascienden a la transformaci\u00f3n del sujeto y, claro, se materializa en la acci\u00f3n del relato. En este sentido \u00e9stos coinciden en esta po\u00e9tica: ascen\u00adso y ca\u00edda sobre la noci\u00f3n espiritual de su entorno y de c\u00f3mo conciben su realidad. Quiero decir que de alguna manera Vinius es la s\u00edntesis de los personajes en construcci\u00f3n de Vila-Matas, s\u00f3lo que para enten\u00adderlos hay que escalar en aquellos aspectos que, entre ellos, son o no coincidentes, pero sobre todo desde la aproximaci\u00f3n a lo emocional de aqu\u00e9llos por medio de la racionalizaci\u00f3n que se modela de la escritura. Ahora digo esto porque encuentro sus novelas m\u00e1s cercanas a la condici\u00f3n humana. Las circunstancias de la escritura, la contingencia de un escritor en el relato es mera <em>perform\u00e1ntica<\/em>. Duchamp invit\u00e1ndole a jugar ajedrez en un espacio que no es la galer\u00eda, sino sobre el negro y blanco de la literatura. All\u00ed donde la hermen\u00e9utica de Vila-Matas adquiere toda la fuerza de su discurso. La relaci\u00f3n de ese discurso con el lugar de los personajes, sus vidas y el deseo de pasar a otra cosa, a ser otros o desvanecerse, sin embargo, no son s\u00f3lo los escritores el medio de su escritura, tras ella, la vida se urde en la historia de lo narrado como tema de su estilo. Y para ello Vilnius dispone de su esce\u00adnario para hacernos <em>nos-otros <\/em>en la escritura cuando accedemos a esa posibilidad como lectores. Vilnius (l\u00e9ase cualquiera de sus personajes) es \u00e9l, Vila-Matas, como tambi\u00e9n su contrariedad, el otro, lo diferente y la distancia con lo real. En ese caso se manifiesta la autoficci\u00f3n. Dicho con otras palabras, esconde sus personajes en diferentes m\u00e1scaras (escritores, editores y cr\u00edticos) ante lo que representan realmente: seres humanos que se deprimen y que no desean hacer nada. Dec\u00eda entonces que la emoci\u00f3n es el verdadero rostro de aquellas personas, s\u00f3lo que para Vila-Matas sus narradores se exhiben en medio del desasosiego y el no hacer nada: Duchamp en la otredad de la novela, Kafka en la distancia de lo literario y vertido en forma de personaje real entre nosotros. El tablero de ajedrez de Duchamp dispuesto sobre el desenlace del relato. En <em>Aire de Dylan <\/em>Juan Lancaster es la visi\u00f3n de aquel juego, pero siempre estar\u00e1 en relaci\u00f3n con la memoria de Vilnius al reconocer su deber de no hacer nada como parte de ese juego al pretender la ingravidez y Vila-Matas se sosegar\u00e1 s\u00f3lo en funci\u00f3n de esa ficci\u00f3n creada para los lectores. De esa ingravidez que nace del juego, la vida y la literatura.<\/p>\n<p>Escritura y ficci\u00f3n. Ficci\u00f3n y realidad, siendo la literatura algo m\u00e1s que escritura la cual se vincula con lo teatral en procura, al usar la m\u00e1scara, de hallar su yo-biogr\u00e1fico. Como dec\u00edamos, disgregarse. Por un lado Duchamp, por el otro, Pessoa y Kafka en el mismo juego por la otredad. Hay un Vila-Matas que no reconocemos el cual va por all\u00ed, de conferencia en conferencia negando qui\u00e9n es. La literatura lo des\u00adcubre. Y lo descubre como un actor representando a Enrique Vila-Matas y \u00e9ste a sus narradores, jugando con el desacierto de los cr\u00edticos y de sus entrevis\u00adtadores. Nos dice Vila-Matas (su narrador) en <em>Aire de Dylan<\/em>: <em>Me siento como un Bob Dylan que va a casa. <\/em>Estamos all\u00ed funcionando como lectores a partir de una lectura creativa y abierta. Es abierta por su hete\u00adrodoxia al hacer de ello un divertimento. Es cuando el lector recrea la intenci\u00f3n l\u00fadica del autor. Abierto a encontrarse con el derecho a contradecirse y dudar. Somos el residuo que viaja por el aire y se desvanece en nuestra arrogancia por temor al fracaso. El fraca\u00adso, hemos sabido, otros de los temas de Vila-Matas como medio de contradicci\u00f3n en sus personajes, un sentido diferente donde los personajes manifiestan su intenci\u00f3n de no hacer nada. Es el apego al fracaso lo que los re\u00fane en esa condici\u00f3n. Se espeja acaso la realidad desde la perspectiva del espejo roto, desde la otra orilla que se bifurca en una imagen difusa y tambi\u00e9n diseminada. Y en ese espejo se muestran seres humanos sublevados a la realidad.<\/p>\n<p>El espectador ser\u00e1 necesario para reconocer la intenci\u00f3n teatral de sus personajes: la escritura como el espacio esc\u00e9nico que necesitar\u00e1n para la definici\u00f3n de sus identidades. Y ser\u00e1 el lector quien finalmente se identifique con esa alteridad.<\/p>\n<p>Esta i<em>dea-pensamiento <\/em>que se viene exhibiendo en <em>Par\u00eds no se acaba nunca <\/em>como en el resto de su nove\u00adl\u00edstica.<\/p>\n<p>No voy a repetir aqu\u00ed lo que se evidencia: cu\u00e1l es el origen del uso ficcional de sus personajes. Nada es del todo biogr\u00e1fico. Es <em>autoficci\u00f3n<\/em>, por tanto, susceptible al espacio imaginado representado: el desdoblamiento. Usar la figura del escritor Ernest Hemingway: \u00ab<em>Es que soy Hemingway. Yo cre\u00eda que ya te hab\u00edas dado cuenta<\/em>.\u00bb Coloca en la voz de uno de sus personajes el juego osado de ese desdoblamiento. Se incorpora el doble a la orden de la ficci\u00f3n. En la medida del relato, ser Hemingway para ir aprendiendo las condiciones del escritor novato: el propio Enrique Vila-Matas estar\u00e1 suscrito a esas circunstancias en el relato, adem\u00e1s, nos permite ver c\u00f3mo se aleja de lo real. De modo que el yo de Vila-Matas, ya lo hab\u00edamos dicho, tambi\u00e9n se desvanece, pero en tanto que (des)construye su perso\u00adnalidad. En otras palabras, identificar al joven escritor que fracas\u00f3 desde la visi\u00f3n autocr\u00edtica del discurso na\u00adrrativo: la memoria del fracaso (nos referimos al joven escritor que reconoce sus limitaciones) como postura de la iron\u00eda: desdoblamiento, fracaso y alteridad del yo, aun, a partir de la cr\u00edtica literaria es capaz de unir vida y literatura al disponer del doble como identidad de los personajes, cuando se recrea la necesidad de acceder a un doble que permita por su lado alcanzar aquel escritor ideal. Y en esa medida descubre sus l\u00edmites ante el fracaso: siempre ser\u00e1 una limitaci\u00f3n porque se trata de una imagen del recuerdo, no del recuerdo en s\u00ed. El joven Vila-Matas es un fragmento, un reflejo que se desvanece ante los pormenores de aquel escritor que intenta, con miedo, el \u00e9xito de su primera novela <em>La asesina ilustrada <\/em>como parte de la historia de su estilo literario. Y, como es f\u00e1cil deducir de este silogismo, <em>Par\u00eds no se acaba nunca <\/em>es la puesta en marcha de ese estilo. La novela en s\u00ed como signo de alteridad ya que se somete la identidad del autor tras su sustituci\u00f3n por el h\u00e9roe (\u00bfVila-Matas?, \u00bfsu doble?) representado en el joven escritor a quien se le narra (o se narra a s\u00ed mismo) sus primeros pases por la literatura. Entonces <em>Par\u00eds no se acaba nunca <\/em>coloca en perspectiva todo lo dicho en este libro en cuanto a cu\u00e1l ser\u00eda la novela que precede en esa historia de su estilo. As\u00ed pues, l\u00e9ase de \u00e9sta el inicio de una po\u00e9tica: la alteridad del yo sobre la capacidad de fingir. Volva\u00admos a decirlo: lo que ha sucedido a Vila-Matas siendo joven escritor ser\u00e1 una excusa para la escritura y la funcionalidad de aquel desdoblamiento hemingwa\u00adyiano: ser a lo Hemingway es una intenci\u00f3n ingenua de esa capacidad de fingir, la cual posteriormente ser\u00e1 reconocida como la biograf\u00eda de un estilo. Despu\u00e9s de sus novelas, de sus reconocimientos. All\u00ed contin\u00faa divirtiendo por medio de esa vida heter\u00f3nima que es <em>Par\u00eds no se acaba nunca. <\/em>Esto me parece continuar con otro ritmo en <em>Kassel no invita a la l\u00f3gica: <\/em>su visi\u00f3n per\u00adformer donde encuentra la ficci\u00f3n sobre la ficci\u00f3n, el signo hecho s\u00edmbolo a un tiempo de la representaci\u00f3n y cuerpo en el autor hacia la duplicidad de la escritura y no agotar el uno con respecto al otro de sus yoes dispuestos en la impronta de su proceso escritural. El Vila-Matas que poco conocemos es el otro. \u00c9l en cambio escribe y su vida avanza sobre la otredad, puesto que la voluntad de su escritura se lo exige hacia ese lado de lo virtual que pretende alcanzar en sus relatos, cuentos y novelas. Las ideas entonces surcan sobre ese afluente inconsistente que son los g\u00e9neros: se recrea en ellos para subvertirlos y traducir aquel lado virtual de su yo. Si queremos entenderlo as\u00ed, esto ser\u00e1 una constante ya que lo preserva como escritor de vanguardia. Estar, ya lo hemos dicho antes, a placer con el sinsentido de las cosas. Y si la ficci\u00f3n es la verdad y la mentira lo real, entonces, accedemos al pensamiento mediante el registro de las diferentes voces narrativas las cuales permiten entretenerle en el acto de la escritura porque siente su relaci\u00f3n con los lectores. Vila-Matas ficciona su verdad (aun con su propio ideario sobre el arte). <em>Kassel no invita a la l\u00f3gica <\/em>es la puesta en marcha \u2014en forma de novela\u2014 de esa relaci\u00f3n y de otras cosas m\u00e1s que arriba mencio\u00adn\u00e1bamos: duplicidad, perform\u00e1ntica y otredad, el yo sometido a su diversidad y sobre la corporeidad de sus ideas: dar una conferencia en un restaurante chino a la que nadie o pocos asistir\u00e1n como parte de una exhibici\u00f3n de <em>Documenta 13 <\/em>(Documenta de Kassel, la conocida feria de arte contempor\u00e1neo) a la que ha sido invitado. A partir de ese momento (relata), \u00e9l es puesto en escena: su cuerpo hecho maqueta de exhibici\u00f3n, una \u00abextravagancia\u00bb donde todo se dispone sobre el nivel de las ideas, de lo intelectual que es para \u00e9l la literatura y su actitud espartaca ante ella: el sujeto se somete a la experiencia virtual de ser aqu\u00e9l objeto art\u00edstico. Aquella afici\u00f3n por Duchamp se esconde por no necesitar del referente cuando aqu\u00e9l ahora le imita en el juego de esta perform\u00e1ntica. Y se lo permite con mucho humor e iron\u00eda. El lector acepta este juego de continuidades que hay entre un libro y otro, entre <em>Aire de Dylan <\/em>y <em>Kassel no invita&#8230;, <\/em>a la vez que encuentra un lugar diferente en cada texto narrativo. Y los g\u00e9neros, sobre ese texto, <em>se suceden como estados de \u00e1nimo<\/em>.<\/p>\n<p>Soy entonces lector de Vila-Matas. Lector parcial, siempre limitado pero en encuentro grato con su literatura. Apenas eso, lector como tantos otros que se identifican con su estilo. Otros desdoblamientos vendr\u00e1n.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/juan-martins-2\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n<h6>*Tomado del libro: \u00c9l es Vila-Matas, no soy Bartleby (Ediciones Estival, 2014)<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juan Martins Volvamos al asunto de la autoficci\u00f3n. \u00a0Con la autoficci\u00f3n el autor en cambio no estar\u00e1 hablando de \u00e9l, sino de aquello que pasa en la his\u00adtoria del relato y le interesa al otro, al lector. Nos convertimos en otra historia, nos narramos en la voz del autor. Lo que hace que \u00e9ste no [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":1548,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[44,3],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1547"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1547"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1547\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1549,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1547\/revisions\/1549"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1548"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1547"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1547"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1547"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}