{"id":15462,"date":"2025-03-12T13:38:38","date_gmt":"2025-03-12T18:08:38","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=15462"},"modified":"2025-03-12T13:38:38","modified_gmt":"2025-03-12T18:08:38","slug":"poemas-de-camilo-balza-donatti","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/poemas-de-camilo-balza-donatti\/","title":{"rendered":"Poemas de Camilo Balza Donatti"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Arquero de la noche<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Arquero de la noche<br>mi coraz\u00f3n ya cansado de abismos<br>bate portafolios al viento.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes era de tierra ocre mi silencio<br>y en ella siempre estuve<br>entre olvido y olvido;<br>por la hojarasca de los mitos,<br>por el coraz\u00f3n de lluvia de la noche,<br>por el barrio m\u00e1s triste de mi soledad<br>poblado de mendigos.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes no tuvo \u00e1rboles<br>la cima donde los dioses crearon mi destierro;<br>estuve solo,<br>amarrado a las cruces del viento;<br>un reloj enlutado<br>dorm\u00eda su siesta de marfil sobre mis ojos<br>en espera de mi cad\u00e1ver luminoso,<\/p>\n\n\n\n<p>pero no lleg\u00f3 nunca<br>porque el amor s\u00ed sabe del tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y soy la raza,<br>no el timorato de la flexible obediencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La luz profunda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La luz profunda cuelga sus ramajes<br>en la ventana m\u00e1s antigua;<br>el farol cuece el trigo que la ciudad<br>ha sembrado en sus esquinas,<br>entre agua pura,<br>el cabello del viento,<br>el sereno de la noche invernal.<\/p>\n\n\n\n<p>La luz profunda viene<br>desde los ojos del jaguar<br>que pueblan la noche con sus mariposas de alba<br>y r\u00edos memoriosos con estuarios de piedras lejanas.<\/p>\n\n\n\n<p>La soledad, entonces,<br>\u00e1rbol que migra hac\u00eda mi pecho,<br>aposenta sus brechas de verde luminoso en mis ojos<br>cansados de dormir en la tiniebla<br>y de buscar paisajes costa abajo<br>donde los mitos son apacible desnudez.<\/p>\n\n\n\n<p>Mis antepasados encienden l\u00e1mparas<br>que no hab\u00edan muerto nunca;<br>ellos est\u00e1n bien,<br>gozosos de ver mi pulso girar en la memoria,<br>de tener la superficie<br>para ir despacio, amar con el silencio<br>y contar estrellas despu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>La luz profunda es de moneda oculta,<br>de sembrad\u00edo de almas,<br>de leyendas en los textos sagrados,<br>de dolor encallado en los muros<br>de los cementerios que viven.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La casa<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Por la casa ronda una medianer\u00eda sin t\u00e9rmino.<br>Muchos due\u00f1os ensayan sus visiones desde los marcos<br>que bordan la pared, con rostros iracundos<br>y sonrisas de antiguas primaveras.<\/p>\n\n\n\n<p>La puerta mayor tiene aldaba de bronce<br>y abre de vez en cuando para ver seres<br>que van despacio entre cortinas multicolores.<br>Las puertas y ventanas tienen un aire de antig\u00fcedad<br>contagiosa, y nuestros pasos van y vienen como caminantes<br>de cotidianidad repetida, y nuestros ojos cerca de los cristales<br>se alejan hacia las colinas del fondo, que son de niebla,<br>humo, alc\u00e1ndaras que han perdido la raz\u00f3n del espacio.<\/p>\n\n\n\n<p>A cada quien le corresponde su silencio.<br>Afuera la calle es una l\u00ednea por donde se marcharon las<br>piedras de la voz, el azul que repart\u00eda en el viento<br>los presagios de alg\u00fan acontecer; el traje<br>del invierno pasado sin una estrella en el ojal,<br>abandonado ahora en el estuche de alguna mariposa.<\/p>\n\n\n\n<p>Por la casa circula un extrav\u00edo de miradas correctas<br>que repiten la insensatez del tiempo.<br>Piedras detienen su conformidad en la penumbra<br>donde los perros puedan so\u00f1ar tambi\u00e9n con las visiones.<\/p>\n\n\n\n<p>Amemos estos c\u00edrculos, la Dulcamara y el Ebonio florecen todav\u00eda<br>cerca del muro que no permite una evasi\u00f3n no compartida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La piedra imaginaria<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La flor derrumba<br>su laxitud de piedra imaginaria;<br>el tiempo que ha modelado su existencia<br>va con lentitud hacia el \u00faltimo fuego<br>de la memoria.<\/p>\n\n\n\n<p>Recordar\u00e1 tal vez algunas cosas<br>que sucedieron<br>cuando la brisa<br>cantaba en los jardines<br>y las aguas repart\u00edan su claridad<br>de tierra oscura,<br>recordar\u00e1 su s\u00edmbolo,<br>su her\u00e1ldica celeste<br>y su perfume que se fue con la noche<br>sin destino.<\/p>\n\n\n\n<p>La flor derrumba su palabra,<br>\u00fanico esplendor del hombre.<\/p>\n\n\n\n<p>No tuvo nada que buscar en otras partes<br>donde la soledad es un cirio sin rostro<br>y pasa la desnudez de cada hora<br>igual que la sonoridad vencida.<\/p>\n\n\n\n<p>La flor derrumba sus c\u00e1lices<br>sobre el peque\u00f1o abismo<br>de donde emerge cada ser<br>que no se encuentra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Mis islas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los mitos resplandecen desde el g\u00e9nesis.<br>Apacent\u00e9 reba\u00f1os en las praderas altas<br>y descend\u00ed a los desiertos<br>por ver si me encontraba.<\/p>\n\n\n\n<p>Bautizado fui en un r\u00edo memorioso,<br>la mano del profeta ungi\u00f3 mi servidumbre<br>y desde entonces voy,<br>siervo de la obediencia,<br>entre simios que no aprenden a saludar el alba.<\/p>\n\n\n\n<p>Ellos, los simios, son testigos de nuestro advenimiento,<br>decoraron las aldeas primitivas,<br>inventaron las primeras canciones del bosque<br>y lanzaron columpios al viento.<br>Despu\u00e9s dejaron de saludar el alba;<br>yo estaba all\u00ed, navegaba en los r\u00edos de la serenidad<br>y cada piedra era un texto de historia elemental.<\/p>\n\n\n\n<p>No pude precisar la edad del tiempo,<br>pas\u00f3 veloz hacia la sombra<br>mientras yo me distra\u00eda en el arca<br>con los d\u00edas brumarios.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora estoy aqu\u00ed,<br>ustedes son los hu\u00e9spedes de mi abandono,<br>de mi alegr\u00eda por verlos<br>y sentir otra vez que me acompa\u00f1an.<\/p>\n\n\n\n<p>Alguien me dice que debo pastorear<br>las islas de la infancia,<br>son mi reba\u00f1o antiguo<br>y est\u00e1n lejanas,<br>en un pa\u00eds que no encuentra memorias,<br>pero son mis islas, islotes tal vez,<br>donde los sue\u00f1os hacen musgo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los s\u00edmbolos fugaces<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Tengo quiz\u00e1s la misma edad del bronce<br>y la memoria de mi voz, abstra\u00edda y lenta,<br>horada la ra\u00edz de los \u00e1rboles muertos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ayer sobre esta tierra gris<br>sembr\u00e9 juncos de luz;<br>amanec\u00ed en el puerto donde la mansa<br>ola tiznaba el caracol, la piedra de amaranto,<br>los peces fugitivos, los veleros que regresaban<br>con el sol y la lluvia entre mis manos.<br>Entonces esta tierra ten\u00eda un dulce resplandor<br>de estrellas p\u00e1lidas,<br>un fuego lento y dulce<br>donde el origen de las cosas dorm\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora he regresado,<br>he venido a buscar la mansa ola,<br>su itinerario de s\u00edmbolos fugaces<br>junto a la piel desnuda de los vientos,<br>junto a la casa que hoy tiene voz de cobre martillado<br>y nadie transita sus balcones.<\/p>\n\n\n\n<p>He venido a buscar los peces muertos,<br>las ventarias desnudas<br>para sentir en los p\u00e1rpados<br>el fuego de la luz sollozante<br>y recoger las hojas que ha dispersado el d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero llego y s\u00f3lo puedo mirar el silencio<br>que camina por los p\u00e1rpados de la luz.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfA d\u00f3nde se fue el \u00e1rbol con sus p\u00e1jaros?<br>\u00bfD\u00f3nde estar\u00e1n mi voz, mi antiguo paso,<br>la desnudez primaria de la rosa?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La soledad<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>No est\u00e1 la soledad en el bosque.<br>No en la mina sepulta de oscuros minerales,<br>tampoco en la casa del \u00e1rbol que habita en las tinieblas<br>ni en el coraz\u00f3n del r\u00edo turbio y moroso<br>que trae los mensajes seculares del bosque.<\/p>\n\n\n\n<p>No est\u00e1 la soledad en el recinto de las catedrales abandonadas<br>ni en el rostro de la piedra donde medita el musgo;<br>tampoco en el cementerio de las viejas aldeas<br>ni en la \u00faltima luz que penetra en la noche.<\/p>\n\n\n\n<p>La soledad es una casa de azules serafines<br>donde habitan los hombres que han pisado caminos de nostalgia<br>y que ahora se arrodillan para mirar la vida<br>que fluye como un cauce desde el r\u00edo de las sombras.<\/p>\n\n\n\n<p>Su voz no es el deseo de la evasi\u00f3n del agua<br>ni el galope desbocado de un caballo terrible<br>ni la mano del mar junto a la piel del aire<br>ni el bautismo de la primera vigilia abandonada.<\/p>\n\n\n\n<p>La soledad es un invento del hombre<br>para satisfacer, en silencio, la edad de su nostalgia;<br>es un r\u00edo de amigable y lenta transparencia<br>donde vemos el alma de las horas desnudas<br>y el cielo tapizado de fragantes alcores.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella pronuncia el nombre peque\u00f1o de las cosas<br>con una voz liviana como la edad del lirio,<br>construye los cristales a trav\u00e9s de la lluvia<br>y consume el aceite dulce de la memoria.<\/p>\n\n\n\n<p>Su portal es abierta casa de mariposas<br>y peque\u00f1a hornacina de breve mansedumbre,<br>por eso ella conjuga la voz y el silencio,<br>los arbustos del d\u00eda y el rumor de la noche.<\/p>\n\n\n\n<p>Con su amigable perfil de cosa abandonada<br>la soledad es la casa de Dios y del hombre.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Arquero de la noche Arquero de la nochemi coraz\u00f3n ya cansado de abismosbate portafolios al viento. 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