{"id":15439,"date":"2025-03-10T19:46:03","date_gmt":"2025-03-11T00:16:03","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=15439"},"modified":"2025-03-10T20:03:58","modified_gmt":"2025-03-11T00:33:58","slug":"maria-o-el-despotismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/maria-o-el-despotismo\/","title":{"rendered":"Mar\u00eda o el despotismo"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Zulima (Lina L\u00f3pez de Aramburu)<\/h4>\n\n\n\n<p>PERSONAJES:<\/p>\n\n\n\n<p>DON FERM\u00cdN<br>\u00c1NGELA, su esposa<br>MAR\u00cdA\/ENRIQUE (sus hijos)<br>CARLOS PENALVER (Oficial patriota).<br>VANDERLINDE (Id. espa\u00f1ol).<br>JUANA<br>UN SACERDOTE<br>ROQUE, criado<br>Soldados y oficiales patriotas y espa\u00f1oles.<\/p>\n\n\n\n<p>La acci\u00f3n pasa en Villa de Cura.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Acto primero<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La escena representa una sala decente, pero modesta. A la derecha, una puerta y una ventana que da a la calle. A la izquierda, dos puertas ; y una al foro, que es la entrada principal.<\/p>\n\n\n\n<p>ESCENA PRIMERA: Mar\u00eda y \u00c1ngela.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c1ngela. Pues no s\u00e9 por qu\u00e9 Carlos y Ferm\u00edn se empe\u00f1an en que hoy mismo tenga efecto tu matrimonio. Ayer llegaron las dispensas, y hoy, de repente, sin darme tiempo para hacer preparativos, ni convidar un pariente siquiera, disponen hacerlo sin dilaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. Pero, conv\u00e9ncete, mam\u00e1 : ellos que lo disponen as\u00ed, su motivo tendr\u00e1n. Yo as\u00ed lo creo.<\/p>\n\n\n\n<p>Angela. Es verdad; en Carlos no lo extra\u00f1o; pero en Ferm\u00edn&#8230; Mas, procuremos arreglar esto. (Trata de limpiar los muebles).<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. Ya sabes, mam\u00e1, que yo s\u00f3lo ambiciono ser esposa de Carlos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c1ngela. Ya lo creo: a ti te contenta eso, pero a m\u00ed no. (Movimiento en Mar\u00eda). No, no creas que es que me disgusta tu enlace, sino que no me agrada la precipitaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. Pues yo s\u00ed estoy contenta hoy. Amo tanto a Carlos! S\u00ed, madre m\u00eda: me siento muy feliz al pensar que dentro de pocos momentos voy a ser su esposa; pero qued\u00e1ndome siempre a tu lado, no es verdad? (La abraza).<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c1ngela. S\u00ed, hija m\u00eda. No te separar\u00e1s de mi lado. Quiz\u00e1s sea esto lo \u00fanico que les deba a los espa\u00f1oles, porque si no fuera por la guerra, Carlos te llevar\u00eda para Caracas, y entonces \u00a1pobres viejos!<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. No, mam\u00e1: Carlos nunca les hubiera proporcionado ese pesar. \u00a1Es tan bueno!&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c1ngela. S\u00ed! Y su coraz\u00f3n es tan generoso, que no habr\u00eda podido resistir a mis l\u00e1grimas. Tienes raz\u00f3n: es muy bueno; ese don es del hombre valiente.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. Pero, es m\u00e1s bueno que valiente.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c1ngela. Oh, Mar\u00eda! Cuando veo que el que has elegido para esposo tuyo es un patriota y no uno de esos espa\u00f1oles que\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. (Riendo) Ah! Si todos sintieran tu odio a los espa\u00f1oles Sin duda la libertad de nuestra patria estar\u00eda sancionada.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c1ngela. Y, \u00bft\u00fa crees que pasara mucho tiempo sin que eso suceda ? Qu\u00e9 poco conoces el car\u00e1cter venezolano. Deseng\u00e1\u00f1ate: sin armamento, sin pertrecho, y casi sin vestir, ellos triunfar\u00e1n, sabes por qu\u00e9? Porque tienen a su cabeza al invicto, al inspirado Sim\u00f3n Bol\u00edvar, que les ha trasmitido su amor a la libertad, y los ha impulsado con sus doctrinas a pelear, con la desesperaci\u00f3n de obtenerla. Por eso nuestros compatriotas llevan por lema: vencer o morir, porque son valientes.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. Tienes raz\u00f3n. Los venezolanos pelean con el valor del le\u00f3n que defiende su guarida; con la tenacidad del n\u00e1ufrago que, viendo cercano su \u00faltimo instante, bracea con el incansable af\u00e1n de salvar su vida; porque ellos conocen que venciendo lo salvan todo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c1ngela. Eso es lo que me hace asegurarte que triunfaremos, y que muy pronto ser\u00e1 un hecho la independencia Sur-americana.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. Oh! Ya lo creo. La fe de los patriotas en su triunfo es tan grande como la de un ni\u00f1o en su madre.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c1ngela. Debemos tenerla, porque esa es nuestra \u00e1ncora de salvaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. No te hagas tantas ilusiones, porque, \u00a1cu\u00e1nta sangre y cu\u00e1ntas l\u00e1grimas , tendremos que verter, antes de ver triunfante en todo el continente la ense\u00f1a tricolor.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c1ngela. No lo niego; pero, as\u00ed y todo, los patriotas sabr\u00e1n lanzarlos de nuestro suelo como merecen, por usurpadores.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. Te olvidas, mam\u00e1, de que corre por tus venas sangre espa\u00f1ola.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c1ngela. \u00bfQui\u00e9n se acuerda de eso? (Se queda pensativa).<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. Te ciega el amor patrio, y te olvidas de que debemos prepararnos. Papa y Carlos deben venir pronto.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c1ngela. Es verdad. Pero, dime: \u00bfno debo decir tampoco que ellos tienen la culpa de que tu boda sea tan triste?<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. \u00bfY eso qu\u00e9 importa? Ser esposa de Carlos es cuanto deseo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c1ngela. Ya lo creo; como t\u00fa le amas, tienes con eso; pero como yo te amo a ti\u2026, me desagrada esta tristeza Pero, vamos a disponer tus galas de desposada. (V\u00e1se)<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. Pronto ir\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>ESCENA SEGUNDA. Mar\u00eda. \u2014Despu\u00e9s Carlos.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. Dios m\u00edo! Siento mi coraz\u00f3n agitarse de una manera desesperada No s\u00e9 por qu\u00e9 pero, al mismo tiempo que mi alma se dilata de felicidad, un secreto presentimiento me hace estremecer. Me amenazar\u00e1, alguna desgracia? \u00a1Ah, Carlos m\u00edo! T\u00fa has llegado a ser mi sue\u00f1o, mi ilusi\u00f3n; tu dulce amor es el que le da vida a mi vida. Pero, ya lo comprendo lo que me agita y me hace estremecer es que mi suerte va a unirse a la tuya para, siempre, y no es suficiente mi pecho para guardar tanta dicha. (Viendo a Carlos) Ah!<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos &nbsp;(Entrando, le toma la mano apasionadamente) Bien m\u00edo! Mi Mar\u00eda!<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. Amado Carlos!<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos. Pero, qu\u00e9 descuidada est\u00e1s. \u00bfNo me esperabas?<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda: \u00bfA qu\u00e9 preguntarme eso cuando sabes que eres t\u00fa mi solo pensamiento? Pero a\u00fan<\/p>\n\n\n\n<p>es temprano; me dijiste que a las seis y s\u00f3lo son las tres.<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos. Es verdad; pero Don Ferm\u00edn y yo hemos resuelto hacerlo lo m\u00e1s pronto posible. \u00c9l fue a prevenir el p\u00e1rroco y yo vine a avisarles a ustedes.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. \u00bfY eso por qu\u00e9, Carlos?<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos. Porque yo no tengo otro deseo que llamarte mi esposa. \u00bfTe pesa el adelanto, Mar\u00eda?<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. No, Carlos; al contrario. Te amo tanto!<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos. S\u00ed, mi Mar\u00eda: dentro de breves instantes ser\u00e1s mi esposa para siempre, y nadie, caro bien m\u00edo, podr\u00e1 arrebatarme tu amor, porque t\u00fa morir\u00e1s primero que faltar a la fe que has de jurarme en el altar.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. Oh! Gracias, Carlos m\u00edo; haces bien en no dudar, que nadie, nadie, te arrebatar\u00e1 el amor de tu Mar\u00eda. Y si por desgracia no fueras hoy mi esposo, ninguno llegar\u00eda a serlo jam\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos. (Con pasi\u00f3n) Escucha, \u00e1ngel m\u00edo: te amo tanto, que en todos los momentos de mi vida, por peligrosos que sean, tu dulce recuerdo es siempre el hermano inseparable de tu pobre Carlos. Cuando en medio de la azarosa vida que lleva el militar alzado para defender los derechos de la libertad, me hallo al frente de un inmenso peligro, de esos que absorben por completo nuestro pensamiento, tu recuerdo, siempre fijo en mi memoria, es el talism\u00e1n que me anima en esa hora terrible.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. Carlos, \u00a1C\u00f3mo no amarte!<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos. Cuando en medio del combate cruzan 1as balas por encima de mi cabeza, y, enardecido por el ardor que se siente en ese momento, avanzo impulsando a los soldados a quitar al enemigo que me estorba, tu imagen, mi dulce Mar\u00eda, pasa envuelta en ese torbellino impetuoso que me agita; al abrir mis labios para decir: \u2014\u00bbAvancen! Vencer o&nbsp; morir!\u00bb, mi coraz\u00f3n pronuncia dulcemente tu nombre, y tu recuerdo me anima y da valor en ese instante.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. Carlos m\u00edo! Cu\u00e1nto me amas! Qu\u00e9 feliz es tu Mar\u00eda!<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos. Pues bien: aceleremos el instante de nuestra dicha, porque un momento que perdimos puede arrebat\u00e1rnosla, tal vez para siempre.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. Carlos! Por qu\u00e9?<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos. Escucha: como eres una mujer pensador ay me amas, no debo ocultarte nada.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. S\u00ed, habla: d\u00edmelo todo, por Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos. Los espa\u00f1oles han tomado a La Victoria. Y s\u00e9 que avanzan hacia aqu\u00ed. T\u00fa sabes que este pueblo me fue entregado por los republicanos para custodiarle. Mi deber debo cumplirle; pero, antes, quiero llamarte mi esposa.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. \u00a1Los realistas! \u00a1Dios eterno!<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos. Ellos avanzan con valor indomable, abastecidos de pertrecho y de hombres que quitan sin reparo los obst\u00e1culos. Yo debo estar listo para hacerles frente.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. \u00bfY llegar\u00e1n aqu\u00ed? \u00bfTe ver\u00e9 salir al combate apenas seas mi esposo? Eso ser\u00eda horrible, cruel!<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos. Pero necesario.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. \u00a1Necesario!<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos. S\u00ed, Mar\u00eda! Porque este pueblo ha sido entregado para custodiarle, a mi honor como caballero, a mi valor como soldado.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. Es verdad pero y si una bala\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos. Y eso, \u00bfqu\u00e9 importa? Si en ese instante una bala me parte el coraz\u00f3n, habr\u00e9 muerto defendiendo mi puesto; habr\u00e9 muerto sosteniendo mi honor; habr\u00e9 muerto defendi\u00e9ndote a ti, dulce amor m\u00edo; y sobre todo, habr\u00e9 muerto salvando mi patria.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. \u00a1Qu\u00e9 horrible epitalamio el que me espera! (Llora).<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos. A\u00fan es tiempo: no se har\u00e1 la boda. Es bien triste, en verdad, no ofrecerte sino la esperanza de llorar sobre mi tumba\u2026 Mar\u00eda, adi\u00f3s (Vase).<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. (Corre y Je detiene). \u00a1Carlos! \u00a1Esposo m\u00edo! Ven: las antorchas deben arder en el altar; ven, amado m\u00edo, ven a recibirme por esposa.<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos. (Le toma las manos y las estrecha contra su coraz\u00f3n). Antes, \u00f3yeme. Varias veces te he referido la muerte que los espa\u00f1oles dieron a mi padre, viejo ya, enfermo y ciego, por el solo delito de tener amigos patriotas. Mi madre, que amaba a su esposo con toda el alma, fue a implorar de rodillas el perd\u00f3n del pobre ciego. Y, \u00bflo creer\u00e1s t\u00fa? Mi desgraciada madre fue detenida; y despu\u00e9s, obligada a presenciar el asesinato de su querido compa\u00f1ero, ejecutado entre chistes y algazara.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. \u00a1Qu\u00e9 honor!<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos. Fue inmenso su martirio; y no pudiendo resistir tales emociones, tres d\u00edas despu\u00e9s dej\u00f3 de existir!<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. \u00a1Pobre e infeliz se\u00f1ora!<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos. Yo estaba estudiando; y al recibir tan rudo golpe, jur\u00e9 sobre sus tumbas vengarlo. Inmediatamente me fui a incorporar a 1as filas revolucionarias, decidido a derramar mi sangre, para limpiar mi patria de tan cenagosas almas.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. Tienes raz\u00f3n. Ese juramento es sagrado y debes cumplirle.<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos. La suerte me trajo a este pueblo, y aqu\u00ed te conoc\u00ed. T\u00fa sabes el profundo amor que me inspiraste. Me amaste t\u00fa; y jur\u00e9 hacerte mi dulce compa\u00f1era.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. \u00a1Pobre Carlos! Cu\u00e1nto has sufrido!<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos. Por eso, al saber que se acercaban los espa\u00f1oles, rogu\u00e9 a tu padre enardecidamente que me concediera el favor de hacerte mi esposa hoy mismo, porque, \u00bflo creer\u00e1s?, a veces me figuro, para mayor desesperaci\u00f3n, que como t\u00fa eres mi sola dicha en el mundo, mi \u00fanico bien en la tierra, ellos vendr\u00e1n arrancarte de mis brazos. Y, Oh, Mar\u00eda! entonces morir\u00eda de dolor&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. Desecha esos temores. \u00bfNo te amo con todo mi coraz\u00f3n? \u00bf No voy a ser tu esposa dentro de poco?<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos. Yo era rico y feliz con mis padres; y en pocas horas qued\u00e9 hu\u00e9rfano y pobre. \u00bfQu\u00e9 tiene de extra\u00f1o que tema me arrebaten el tesoro que poseo?<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. Eso no suceder\u00e1 jam\u00e1s, porque yo no puedo vivir sin tu amor. Y voy a disponerme para irnos lo m\u00e1s pronto a la iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos. Mi dulce Mar\u00eda: si la desgracia impidiera que fueras ahora mi esposa, \u00bffaltar\u00edas a la fe jurada?<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. Jam\u00e1s, jam\u00e1s morir\u00eda antes que faltar a mis juramentos, Carlos. \u00a1Tuya o&nbsp; de Dios!<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos. Basta, \u00e1ngel m\u00edo. Ve y vuelve pronto, que te espero con ansiedad.<\/p>\n\n\n\n<p>ESCENA TERCERA. Carlos. \u2014Despu\u00e9s, Ferm\u00edn.<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos. S\u00ed!, el enemigo s\u00e9 que ha salido de La Victoria y avanza hacia aqu\u00ed. Mis avanzadas est\u00e1n ya alertadas pero temo una sorpresa. Estoy intranquilo; pero antes de todo deseo hacer a Mar\u00eda mi esposa, pues todo me sobresalta con la idea de perderla. S\u00ed, mi Mar\u00eda: yo no podr\u00eda sobrevivir a tu p\u00e9rdida. Yo pelear\u00e9 hasta morir para salvar mi \u00fanico tesoro, que eres t\u00fa. El enemigo trae fuerzas bien equipadas Yo apenas cuento con un pu\u00f1ado de hombres mal armados. Mas&#8230; yo no desespero, y pelear\u00e9 hasta salvar mi patria.<\/p>\n\n\n\n<p>Ferm\u00edn. (Entrando). Carlos!<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos. Padre!<\/p>\n\n\n\n<p>Ferm\u00edn. Hijo m\u00edo: creo una temeridad querer realizar hoy tu enlace con Mar\u00eda. Ella a mi lado y am\u00e1ndote como te ama, te guardar\u00e1 su amor y sus promesas lo mismo que si fuera tu esposa. Verdad que dentro de tres d\u00edas ibas a realizarle; pero al saber que el enemigo se mueve, tratas de violentarle. \u00bfTemes acaso una sorpresa?<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos. \u00bfY os opon\u00e9is, padre m\u00edo? \u00bfNo me ofreciste hablar con el padre Jos\u00e9?<\/p>\n\n\n\n<p>Ferm\u00edn. S\u00ed te lo ofrec\u00ed; y dej\u00e9 all\u00e1 a Enrique con mis instrucciones, porque me urg\u00eda hablarte.<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos. \u00bf.Ten\u00e9is alguna noticia que os haya hecho desistir? (Sobresaltado). Hablad, por Dios!<\/p>\n\n\n\n<p>Ferm\u00edn. No, ninguna: quer\u00eda hablarte sobre el matrimonio, lo que te he dicho.<\/p>\n\n\n\n<p>CJarlos. Pues bien: esperadme mientras voy a dar una revisada a mis fuerzas; pronto estar\u00e9 aqu\u00ed. Por lo que respecta a mi enlace con Mar\u00eda, no me negu\u00e9is, padre m\u00edo, este favor. Otorgadle a un pobre militar que siempre est\u00e1 al borde de la tumba.<\/p>\n\n\n\n<p>Ferm\u00edn. As\u00ed se har\u00e1, si tanto lo deseas. Vuelve pronto, que estaremos dispuestos para ir al templo.<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos. Voy, pues. (Vase).<\/p>\n\n\n\n<p>ESCENA CUARTA. Ferm\u00edn. \u2014Despu\u00e9s, Enrique.<\/p>\n\n\n\n<p>Ferm\u00edn. No hay duda: los enemigos ganan terreno. Todos est\u00e1n sobresaltados con los triunfos que obtienen \u00a1Pobres republicanos! \u00a1Y pobre Carlos! Si el enemigo se dirige hacia aqu\u00ed, tu derrota es inevitable, pues no cuentas sino con una escasa fuerza, falta de pertrecho. A ti&nbsp; no te queda otro recurso que evacuar el pueblo e irte a reunir con los otros republicanos. Yo no deb\u00eda consentir en que se haga hoy este matrimonio, en el estado ele alarma en que se est\u00e1; pero, qu\u00e9 hacer! \u00a1Pobres muchachos! Todo lo ten\u00edan dispuesto para dentro de tres d\u00edas. Su felicidad dicen que est\u00e1 basada en \u00e9l. \u00bfC\u00f3mo oponerme? \u00a1Se aman tanto! Pero, aqu\u00ed esta Enrique.<\/p>\n\n\n\n<p>Enrique. Pap\u00e1: el padre Jos\u00e9 tiene todo dispuesto, y espera a los novios. Pero, \u00bfdo est\u00e1n?<\/p>\n\n\n\n<p>Ferm\u00edn. Tu hermana se est\u00e1 arreglando dentro. Carlos vendr\u00e1 pronto.<\/p>\n\n\n\n<p>Enrique. \u00a1Qu\u00e9 linda quedara Mar\u00eda con su traje de desposada! \u00a1La quiero tanto! T\u00fa tambi\u00e9n, verdad?<\/p>\n\n\n\n<p>Feem\u00edn. S\u00ed, hijo m\u00edo: la quiero con toda el alma; pero hoy siento mezclado ese cari\u00f1o con un no s\u00e9 qu\u00e9 de compasi\u00f3n. \u00a1Pobre hija m\u00eda!<\/p>\n\n\n\n<p>Enrique. \u00a1Compasi\u00f3n! \u00bfPor qu\u00e9? \u00bfCarlos no la ama, y ella no ama a Carlos? \u00bfA qu\u00e9 compadecerla?<\/p>\n\n\n\n<p>Ferm\u00edn. Es verdad &nbsp;pero siento tristeza.<\/p>\n\n\n\n<p>Enrique. Yo creo que cuando dos seres se aman como ellos, y se unen para siempre, deben disfrutar de una dicha incomparable.<\/p>\n\n\n\n<p>Ferm\u00edn. Si, hijo m\u00edo: es cierto. Pero siento que el coraz\u00f3n se me oprime al pensar en ella.<\/p>\n\n\n\n<p>Enriue. \u00bfPor qu\u00e9, siendo tan querida de Carlos y de nosotros? Pero, voy por ella, para que, al verla, se disipen tus temores. (Vase).<\/p>\n\n\n\n<p>ESCENA QUINTA. Ferm\u00edn, Carlos, Enrique, Mar\u00eda, \u00c1ngela, Juana y Roque.<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos. (Entrando). Padre m\u00edo: \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 Mar\u00eda? Se hace tarde, Ferm\u00edn. Enrique Fue por ellas; pero, helas aqu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>(Salen. Mar\u00eda, que corre y abraza a su padre; \u00e9ste la besa con ternura. \u00c1ngela, Enrique, y Juana).<\/p>\n\n\n\n<p>Ferm\u00edn. Partamos, pues.<\/p>\n\n\n\n<p>(Se van todos, menos Juana. Al salir por el foro, aparecer\u00e1 Roque en la escena, y corriendo seguir\u00e1 a aqu\u00e9llos).<\/p>\n\n\n\n<p>ESCENA SEXTA. Juana.\u2014Despu\u00e9s, Roque.<\/p>\n\n\n\n<p>Juana. Gracias a Dios que al fin va Mar\u00eda a casarse con Carlos. \u00a1Cu\u00e1nto me alegro!, porque s\u00e9 que est\u00e1 contenta mi buena y querida Mar\u00eda. Desde que la mec\u00ed en la cuna, le profeso un afecto de madre. Y si quiero tanto a Carlos es porque conozco que la quiere mucho. Me parece que los veo como amorosas palomitas. Se aman tanto! (Se sienten carreras y tiros). Pero, \u00a1qu\u00e9 escucho! Tiros\u2026 carreras\u2026 gritos! Dios eterno!, \u00a1qu\u00e9 ser\u00e1! \u00c1ngela, Mar\u00eda, todos, \u00bfd\u00f3nde estar\u00e1n? (Entra Roque corriendo y jadeante. Juana corre a su encuentro). Roque: \u00bfqu\u00e9 tiros son esos, y esas carreras y alborotos? \u00bfEn d\u00f3nde quedo&nbsp; la familia? Roque. Juana, esc\u00f3ndeme: tengo miedo, mucho miedo. Yo he visto los espa\u00f1oles ah\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Juana. Jes\u00fas! Ave Mar\u00eda pur\u00edsima! \u00bfQu\u00e9 buscan esos hombres aqu\u00ed?<\/p>\n\n\n\n<p>Roque. Esc\u00f3ndeme, Juana: esc\u00f3ndeme, por Dios! (Temblando)<\/p>\n\n\n\n<p>Juana. \u00bfD\u00f3nde he de esconderte, muchacho, si ellos cuando entran registran hasta el \u00faltimo rinc\u00f3n! Lo mejor que puedes hacer es coger un fusil e irte a pelear.<\/p>\n\n\n\n<p>Roque. (Dando un salto atr\u00e1s, asustado) A pelear yo?<\/p>\n\n\n\n<p>Juana. S\u00ed. Vete con Carlos (Demostrar\u00e1 agitaci\u00f3n.)<\/p>\n\n\n\n<p>Roque. (Lloriqueando) S\u00ed: ya va \u00e9l a dejar los arrullos de su esposa, para ir a que le maten.<\/p>\n\n\n\n<p>Juana. Calla, imb\u00e9cil&#8230; Pero, no llegan y siguen los tiros \u00a1Dios m\u00edo!<\/p>\n\n\n\n<p>Roque. Juana, voy a meterme en el ba\u00fal. Ven para que le eches llave. (Sale corriendo)<\/p>\n\n\n\n<p>ESCENA S\u00c9PTIMA. Juana, Mar\u00eda, \u00c1ngela, Ferm\u00edn, Enrique.<\/p>\n\n\n\n<p>(Mar\u00eda entrara desesperada; \u00c1ngela, Ferm\u00edn y Enrique tratan de contenerla.)<\/p>\n\n\n\n<p>Juana. (Recibi\u00e9ndola en sus brazos) \u00a1Mar\u00eda, querida Mar\u00eda!<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. \u00a1Juana! \u00bfY mi Carlos? \u00bfEn d\u00f3nde est\u00e1? Mi adorado esposo, \u00bfa d\u00f3nde ha ido? \u00bfPor qu\u00e9 me deja?<\/p>\n\n\n\n<p>(Se oyen los tiros cerca y los v\u00edtores)<\/p>\n\n\n\n<p>Voces (Dentro). \u00a1Viva la libertad! \u00a1Viva la Patria! \u00a1Viva Sim\u00f3n Bol\u00edvar!<\/p>\n\n\n\n<p>Mas\u00eda. \u00a1Dios m\u00edo! Le van a matar! Dejadme ir a morir con \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Ferm\u00edn. Hija de mi coraz\u00f3n: ten valor y resignaci\u00f3n!<\/p>\n\n\n\n<p>(Ella reclina su cabeza en el hombro de Juana, que la tendr\u00e1 abrazada, y llora. \u00c1ngela estar\u00e1 cerrando la ventana y asegurando la puerta que da a la calle.)<\/p>\n\n\n\n<p>Juana. Pero, decidme, Don Ferm\u00edn, lo que ha pasado.<\/p>\n\n\n\n<p>Ferm\u00edn. Salimos de aqu\u00ed para el templo; y ya en \u00e9l, sentimos alertas, tiros, carreras. Carlos, desalentado, tomo&nbsp; a Mar\u00eda de la mano, y poni\u00e9ndola en mis brazos, me dijo: \u00abPadre m\u00edo: en vuestros brazos dejo depositado el \u00fanico tesoro que poseo en la tierra: gu\u00e1rdamela. Y t\u00fa, Mar\u00eda: cons\u00e9rvame tu fe y tus juramentos, y espera a tu esposo\u00bb, y corri\u00f3 a unirse a sus tropas. Los realistas han sorprendido esta Villa; y los pobres patriotas pelean desesperados. \u00bfNo o\u00eds?<\/p>\n\n\n\n<p>(Se sienten tiros ya en la calle, casi al pie de la ventana; y los v\u00edtores patriotas se van alejando. Ya se sienten los gritos realistas).<\/p>\n\n\n\n<p>Voces. (Dentro) \u00a1Viva el Rey Fernando VII!<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. \u00a1Dios Todopoderoso! Protege a mi Carlos. \u00a1Salva a mi esposo!<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c1ngela. Ven, Ferm\u00edn; ven, Enrique: los patriotas se han alejado. Ya los espa\u00f1oles est\u00e1n en la Villa; ya se sienten los golpes para romper las puertas y empezar el saqueo. Venid, que al entrar y veros, pueden en el primer \u00edmpetu mataros. (Se los lleva y vuelve prontamente.)<\/p>\n\n\n\n<p>ESCENA OCTAVA. Juana, Mar\u00eda, \u00c1ngela, Vanderlinde, soldados.<\/p>\n\n\n\n<p>Juana. Los golpes, \u00c1ngela, son ya en esta calle. Cielos! \u00a1Qu\u00e9 haremos!<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. Dios m\u00edo! \u00a1Salva a mi Carlos!<\/p>\n\n\n\n<p>(Se sienten golpes en la puerta que tratan de forzar por fuera.)<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c1ngela. Juana: mira, fuerzan la puerta. Ya cede hija m\u00eda! Van a entrar\u2026 mira!<\/p>\n\n\n\n<p>(\u00c1ngela trata de cubrir a Mar\u00eda con su cuerpo. La puerta se abre en el momento en que Mar\u00eda se desprende de Juana.)<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. (Desesperada) \u00a1Carlos! \u00a1Carlos m\u00edo! Adi\u00f3s! (Entra un oficial espa\u00f1ol, seguido de soldados) (Aqu\u00e9lla, asustada) Ah!<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c1ngela. (Al oficial) \u00a1Piedad, Se\u00f1or!<\/p>\n\n\n\n<p>Vanderlinde. \u00a1Dios m\u00edo, qu\u00e9 he hecho! Nada tem\u00e1is, se\u00f1ora!<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c1ngela. (Juntando las manos) Oh! Gracias caballero, gracias!<\/p>\n\n\n\n<p>Vanderlinde. (Viendo a Mar\u00eda) Me deslumbra su hermosura. (A los soldados) Venid. (Vanse).<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda. (Arroj\u00e1ndose en los brazos de su madre) \u00a1Madre m\u00eda, tengo miedo!<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c1ngela. \u00a1Dios nos salve!<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/zulima-lina-lopez-de-aramburu\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre la autora<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Zulima (Lina L\u00f3pez de Aramburu) PERSONAJES: DON FERM\u00cdN\u00c1NGELA, su esposaMAR\u00cdA\/ENRIQUE (sus hijos)CARLOS PENALVER (Oficial patriota).VANDERLINDE (Id. espa\u00f1ol).JUANAUN SACERDOTEROQUE, criadoSoldados y oficiales patriotas y espa\u00f1oles. La acci\u00f3n pasa en Villa de Cura. Acto primero La escena representa una sala decente, pero modesta. A la derecha, una puerta y una ventana que da a la calle. 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