{"id":15380,"date":"2023-03-06T09:22:00","date_gmt":"2023-03-06T13:52:00","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=15380"},"modified":"2025-03-06T09:30:02","modified_gmt":"2025-03-06T14:00:02","slug":"la-radiografia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/la-radiografia\/","title":{"rendered":"La radiograf\u00eda"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Blas Mill\u00e1n<\/h4>\n\n\n\n<p>Jos\u00e9, intelectual nada millonario, no se pod\u00eda casar, seg\u00fan su propia aliteraci\u00f3n, con una de esas mu\u00f1equitas sin sesos, que prefieren los pesos a los besos. He aqu\u00ed por qu\u00e9 al conocer a Mercedes, comprendi\u00f3 que era la mujer conveniente para un hombre de su temple espiritual.<\/p>\n\n\n\n<p>Doctora de la Universidad de Caracas, Mercedes acababa de regresar de un viaje por Europa, empleado en especializarse en Ginecolog\u00eda y Obstetricia.<\/p>\n\n\n\n<p>Mercedes no hab\u00eda tardado en granjearse el apodo de sufragista: usaba cuellos, camisas y corbatas masculinos. Publicaba anuncios en que se ofrec\u00eda para asistir partos. Sus faldas, carentes de adornos, casi siempre negras u oscuras, semejaban sotanas recortadas a la altura de las rodillas. Ten\u00eda ojos negros, de suyo grandes, dilatados por las miras elevadas y por el aumento de sus lentes montados en carey.<\/p>\n\n\n\n<p>En plena Plaza Bol\u00edvar, recostada en la baranda, leyendo un peri\u00f3dico, hac\u00edase lustrar los zapatos por los limpiabotas, poniendo los pies sobre la caja con desenfado varonil. Un d\u00eda de Carnaval disfraz\u00f3se de mujer con un traje de baile de una prima: entonces se opin\u00f3 que era m\u00e1s bien bonita, con cierto airecillo sentimental, suministrado por su palidez, y por la contracci\u00f3n de sus rasgos, que revelaba una tensi\u00f3n constante de la voluntad, susceptible de suponerse utilizada en el sufrimiento estoico de un rom\u00e1ntico desencanto.<\/p>\n\n\n\n<p>Se tiraba de los tranv\u00edas sin aguardar la parada del veh\u00edculo. Atenuaba la severidad de sus palt\u00f3s, de corte masculino, con una rosa en el ojal de la solapa. Los hombres le curioseaban gustosos las piernas, de en\u00e9rgica l\u00ednea deportiva, que se prestaban a las inspecciones profundas, gracias al descuido feminista con que las cruzaba, y a la circunstancia de no extremar su imitaci\u00f3n del hombre hasta el punto de usar calzoncillos.<\/p>\n\n\n\n<p>Su padre, al enviudar, hab\u00eda dicho: Un hombre que pierde a su mujer no sabe lo que ha ganado. Hu\u00e9rfana de madre, Mercedes se fue educando sucesivamente en casa de todas sus t\u00edas paternas y maternas, que ninguna la aguantaba m\u00e1s de un a\u00f1o, por su travesura y genio rebelde. Soport\u00f3 los estudios de la Universidad y en el Hospital de Caracas, a pesar de las bromas de sus condisc\u00edpulos, a quienes faltaba el grado de civilizaci\u00f3n necesario para guardar la seriedad junto a una estudiante de medicina. Una vez le metieron en el carriel algunas anatom\u00edas que no habr\u00edan podido quitar a un cad\u00e1ver femenino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">&#8211; o &#8211;<\/p>\n\n\n\n<p>A poco de conocerse, tuvieron Mercedes y Jos\u00e9 un di\u00e1logo que permite formarse un concepto aproximado de la elevaci\u00f3n de sus coloquios:<\/p>\n\n\n\n<p>-Usted me dice, Jos\u00e9, que quiere casarse conmigo. En un principio no me niego. Pero antes de aceptarle, preciso que nos sometamos a un tratamiento.<\/p>\n\n\n\n<p>-Pero si no estamos enfermos.<\/p>\n\n\n\n<p>-No se espante, que estoy dando a la palabra una acepci\u00f3n nueva.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfUna acepci\u00f3n?, interrog\u00f3 embobado Jos\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>-S\u00ed; llamo tratamiento la acci\u00f3n de tratarse un hombre y una mujer, durante mucho tiempo, para saber si pueden ser felices cas\u00e1ndose.<\/p>\n\n\n\n<p>-En suma, un flirt.<\/p>\n\n\n\n<p>-No, porque el tratamiento, como yo lo entiendo, no tiene la futileza del flirt.<\/p>\n\n\n\n<p>-Yo le aseguro, Mercedes, que nunca pens\u00e9 proceder con usted como con una charlestonera cualquiera.<\/p>\n\n\n\n<p>-Encantada. Pero s\u00e9palo, que yo conducir\u00e9 el tratamiento con mucha seriedad, y que espero que usted har\u00e1 lo mismo. Antes que en divertirnos, pensaremos en estudiar minuciosamente nuestros caracteres, para investigar si son adaptables el uno al otro.<\/p>\n\n\n\n<p>Jos\u00e9 acept\u00f3, sin quedar muy convencido de que, en resumidas cuentas, la diferencia entre el tratamiento y el flirt no fuese sino cuesti\u00f3n de palabras. Pero \u00bfqu\u00e9 importaban las man\u00edas discursivas de Mercedes, si era apta para ganarse la vida y carec\u00eda de h\u00e1bitos de mundanidad y lujo? Con semejante esposa, un hombre pod\u00eda dedicarse a profundos estudios eugen\u00e9sicos, seguro de hallar en su c\u00f3nyuge antes una ayuda que una impedimenta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">&#8211; o &#8211;<\/p>\n\n\n\n<p>A poco de comenzado el tratamiento, trabajaba Jos\u00e9 una ma\u00f1ana en su laboratorio de qu\u00edmica, cuando le vino una idea que juzg\u00f3 brillante y original. Deseoso de ponerla en pr\u00e1ctica cuanto antes, dej\u00f3 unos an\u00e1lisis que ten\u00eda pendientes, y corri\u00f3 a casa de un m\u00e9dico amigo.<\/p>\n\n\n\n<p>-Hermano, le dijo, quiero que me hagas una radiograf\u00eda del coraz\u00f3n. No. No estoy enfermo. Es que quiero regal\u00e1rsela a Mercedes en prueba de amor. \u00bfNo te parece original y modernista la idea? Para que te molestes lo menos posible s\u00f3lo tomar\u00e1s la radiograf\u00eda. Yo revelar\u00e9 la placa en mi laboratorio. El chassis te lo devuelvo dentro de media hora.<\/p>\n\n\n\n<p>Rato despu\u00e9s Jos\u00e9 revelaba gozosamente una radiograf\u00eda perfecta. Para mayor rapidez la sec\u00f3 al calor de una hornilla luego de haberla lavado en alcohol. Acto seguido imprimi\u00f3 una positiva que, todav\u00eda h\u00fameda, llev\u00f3 corriendo al fot\u00f3grafo, a quien encomend\u00f3 recortarla y pegarla en una cartulina. A todas estas, los an\u00e1lisis estaban suspendidos en el laboratorio.<\/p>\n\n\n\n<p>La ma\u00f1ana siguiente, empe\u00f1ado Jos\u00e9 en inventar una dedicatoria apropiada a la novedad del presente, aplic\u00f3 el m\u00e9todo de rascarse vigorosamente la cabeza. Mas aunque sacrific\u00f3 muchos cabellos a la musa, la inspiraci\u00f3n no le vino, y hubo de conformarse con un laconismo: A Mercedes, dedico esta radiograf\u00eda de mi coraz\u00f3n. Por consolarse de su fracaso ret\u00f3rico, dec\u00edase: soy el \u00fanico novio que ha dado con la manera de regalar a su novia una fotograf\u00eda que no sea lamentablemente trivial y cursi. En seguida envi\u00f3 el recuerdo a la doctora.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">&#8211; o &#8211;<\/p>\n\n\n\n<p>Jos\u00e9 era qu\u00edmico de profesi\u00f3n. Pero su ideal cifr\u00e1base en regenerar la raza venezolana por medio de la eugenesia y ciencias anexas. A menudo se le ve\u00eda predicando sus ideas ante mec\u00e1nicos, barberos, sirvientes, empleadillos, colegiales, que le escuchaban asombrados.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abCriar un ni\u00f1o defectuoso de nacimiento, les dec\u00eda, es un crimen para con \u00e9l, y un largo martirio para sus padres. Un ni\u00f1o as\u00ed debe ser cloroformizado y degollado inmediatamente despu\u00e9s de nacer\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLos hombres deb\u00edan prepararse para el matrimonio como los ni\u00f1os para la primera comuni\u00f3n, esto es, con largo retiro consagrado a purificar el organismo con la purga que es la confesi\u00f3n del cuerpo, el ayuno y la hidroterapia que son la penitencia, y la gimnasia que es la oraci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEn el porvenir, el Estado no casar\u00e1 sino a hombres y mujeres que hayan percibido el certificado de aptitud intelectual para la paternidad y maternidad; certificado que se otorgar\u00e1 despu\u00e9s de severos estudios de pedagog\u00eda, psicolog\u00eda, psiquiatr\u00eda, fisiolog\u00eda, higiene, hidroterapia y gimnasia. Los padres de entonces no se figurar\u00e1n, como los de ahora, que la educaci\u00f3n de un hijo consiste en darle fuerte rega\u00f1o de cuando en cuando, e inocularle cuanto antes el virus religioso\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Como Mercedes escrib\u00eda en los diarios en favor del certificado de sanidad prenupcial, se ve que los ideales de Jos\u00e9 toc\u00e1banse en parte con los de su novia. Jos\u00e9 ten\u00eda aptitud para la propaganda oral; Mercedes, para la escrita: se complementaban.<\/p>\n\n\n\n<p>Jos\u00e9 habr\u00eda podido ganar mucho con su profesi\u00f3n. Se le reputaba por un qu\u00edmico excelente. Pero su tardanza e irregularidad en el trabajo, merm\u00e1banle de continuo la clientela. Como no era rico, no anhelaba ganar mucho dinero. Al ponerse a discurrir sobre eugenesia, olvid\u00e1base de su laboratorio y de sus compromisos. Y no pas\u00e1ndose d\u00eda sin que sermoneara sobre el particular, las quejas llov\u00edanle cotidianamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Jos\u00e9 no hab\u00eda podido concebir ninguna idea original aplicable al mejoramiento de la especie, hasta que se publicaron en Caracas los experimentos hechos con el aparato electro-magn\u00e9tico-terro-celeste de Christofleau, que, seg\u00fan se sabe, capta diversas corrientes naturales, y sirve para dar a las plantas un desarrollo que deja muy atr\u00e1s el de los uveros de la Biblia. Entonces brot\u00f3 en Jos\u00e9 la genialidad de construir un sombrero met\u00e1lico, rematado por un aparato de Christofleau, cuyo uso aprovechase a los viejos para rejuvenecer, y a los ni\u00f1os para superar la talla enana, la enclenque musculatura, y el rudimentario intelecto de la actual humanidad, como dec\u00eda Jos\u00e9 con vigorosa adjetivaci\u00f3n. Durante las tempestades, habr\u00eda que quitarse el casco el\u00e9ctrico por evitar un centellazo. El polo de tierra: un tac\u00f3n met\u00e1lico.<\/p>\n\n\n\n<p>Un esc\u00e9ptico epic\u00fareo arg\u00fcy\u00f3 a Jos\u00e9: Yo me guardar\u00eda de aplicar el casco que usted ha inventado, si efectivamente sirve para lo que usted cree. Supongamos que nuestros hijos adquirieran una talla de dos o m\u00e1s metros y un grado de inteligencia muy superior al de Goethe o Cervantes. \u00bfConcibe usted que nos dejar\u00edan envejecer en paz? \u00bfNo es m\u00e1s probable que nos exterminaran a todos, movidos por el desd\u00e9n grandioso que les inspirar\u00eda nuestra flaqueza, y tambi\u00e9n por vengarse de quienes, form\u00e1ndolos tan grandes, les condenaron a la terrible tarea de adaptar a sus dimensiones extremadas, y de un momento a otro, este planeta que la humanidad viene acondicionando para su peque\u00f1ez desde hace millares de siglos? Imag\u00ednese: tendr\u00edan que empezar por construirse casas, y de nada les servir\u00edan nuestros autom\u00f3viles, ferrocarriles, transatl\u00e1nticos, que para ellos ser\u00edan incapaces e insuficientes&#8230; Pero suspendamos esta antojosa fantas\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>-Yo, respondi\u00f3 con dignidad Jos\u00e9, recibir\u00eda gustoso cualquier tormento despu\u00e9s de haber formado una superhumanidad as\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>D\u00edas antes tuvo un fracaso costoso, ensayando con un chivito muy cachorro, un casco el\u00e9ctrico improvisado para los primeros experimentos. No bien puesto el aparato, cuando el animal arranc\u00f3 a correr por el laboratorio, embistiendo contra las paredes por quitarse el molesto mecanismo; y como Jos\u00e9 precipit\u00e1rase a sujetarlo, el chivito, movido por sus instintos brincones y trepadores, salt\u00f3 sobre las mesas barnizadas de blanco y quebr\u00f3 con alegre son, retortas, l\u00e1mparas, frascos, sopletes, morteros, tubos, hornillas, vasos, probetas, cubetas, embudos y envases con materiales que demostraban la miseria fisiol\u00f3gica de muchas personas respetables.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">&#8211; o &#8211;<\/p>\n\n\n\n<p>Una hora despu\u00e9s de enviar a Mercedes el presente, recibi\u00f3 Jos\u00e9 la carta que a seguidas copio:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>Mi estimado amigo:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Acabo de recibir su radiograf\u00eda. Me apresuro a manifestarle mi agradecimiento por su gentileza, y a comunicarle mi reacci\u00f3n ps\u00edquica ante un regalo tan exc\u00e9ntrico.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Usted, querido amigo, tiene un comienzo de dilataci\u00f3n del coraz\u00f3n, como se ve claramente en la radiograf\u00eda. Se debe sin duda al exceso de cigarrillos y a los cocktails que usted, a pesar de sus ideas higi\u00e9nicas y eugen\u00e9sicas, no deja de fumar y beber. Es extra\u00f1o que usted no empiece por aplicar a su propio organismo, las pr\u00e1cticas salut\u00edferas que recomienda a los dem\u00e1s.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Ahora bien: la profesi\u00f3n de m\u00e9dico me encanta, pero la de enfermera me horroriza. Si yo me casara con usted, me ser\u00eda forzoso, andando el tiempo, convertirme en su enfermera y esta degradaci\u00f3n no me sonr\u00ede en absoluto. As\u00ed, pues, suspendo nuestro \u00abtratamiento\u00bb, hasta que usted, someti\u00e9ndose a un r\u00e9gimen adecuado, detenga y corrija la se\u00f1alada degeneraci\u00f3n. Le aconsejo ir a un sanatorio europeo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Dem\u00e1s est\u00e1 decir que no quedamos obligados, el uno para el otro, ni a guardarnos ausencia, ni a rechazar partidos convenientes si se nos presentan. Deploro mucho lo sucedido, y espero que usted seguir\u00e1 mi consejo. Todav\u00eda hay tiempo de lograr una curaci\u00f3n definitiva. In\u00fatil agregar que la suspensi\u00f3n de nuestro \u00abtratamiento\u00bb, no significa la de nuestra camarader\u00eda y amistad. Eso estar\u00eda bueno para gente de mundo. Usted puede visitarme y salir a paseo conmigo cuando quiera, con la \u00fanica condici\u00f3n de no hablarme de matrimonio. Esta misma tarde, si usted quiere, puede verme para indicarle el r\u00e9gimen que debe seguir.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>Mercedes.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Blas Mill\u00e1n Jos\u00e9, intelectual nada millonario, no se pod\u00eda casar, seg\u00fan su propia aliteraci\u00f3n, con una de esas mu\u00f1equitas sin sesos, que prefieren los pesos a los besos. He aqu\u00ed por qu\u00e9 al conocer a Mercedes, comprendi\u00f3 que era la mujer conveniente para un hombre de su temple espiritual. 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