{"id":15324,"date":"2025-02-26T17:01:38","date_gmt":"2025-02-26T21:31:38","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=15324"},"modified":"2025-03-25T15:33:07","modified_gmt":"2025-03-25T20:03:07","slug":"cuentos-mauricio-odreman","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/cuentos-mauricio-odreman\/","title":{"rendered":"Dos cuentos de Mauricio Odrem\u00e1n"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Apocalipsis<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>Hoy t\u00fa no tienes el poder del ma\u00f1ana, y la ansiedad que ese d\u00eda pueda causarte es in\u00fatil;<br>no pierdas este momento, pues t\u00fa no sabes el valor de los d\u00edas que te quedan. Omar Khayyam<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Todo se hab\u00eda consumado all\u00e1, por los a\u00f1os de mil novecientos y tantos al dos mil. Hab\u00eda sido algo espantoso, inenarrable, que, de solo recordarle, llenaba de l\u00e1grimas y de espanto los lega\u00f1osos ojos del viejo Andr\u00e9s, mientras vagaba, como una sombra del pasado que era, por entre los escombros polvorientos y llenos de sucio holl\u00edn y ceniza, de la vasta y muerta ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p>Qu\u00e9 alegre y bella hab\u00eda sido aquella urbe por aquellos malhadados d\u00edas en que la vida transcurr\u00eda aparentemente hermosa y despreocupada, a pesar del reconocido peligro de mort\u00edfera hecatombe que pend\u00eda como de un hilo sobre la humanidad entera.<\/p>\n\n\n\n<p>En aquellos \u00faltimos tiempos, antes de la cat\u00e1strofe, los peri\u00f3dicos y las emisoras de radio hab\u00edan estado hablando con mucha preocupaci\u00f3n sobre la creciente gravedad de la tensi\u00f3n internacional.<\/p>\n\n\n\n<p>La preciosa y soleada ma\u00f1ana de primavera del que fue \u00faltimo d\u00eda, la recordaba muy bien Andr\u00e9s; pues hab\u00eda sido el d\u00eda escogido por Maruja para celebrar su matrimonio con \u00e9l. Hab\u00edan estado esperando varios a\u00f1os a que la situaci\u00f3n econ\u00f3mica de ambos mejorara, y, sin darse cuenta, la juventud se le estaba acabando inexorablemente. Frisaban ya sobre los treinta veranos, cuando terminaron por convencerse de que nunca iban a salir de pobres, y que lo mejor era aprovechar los a\u00f1os de energ\u00eda que les quedaban y olvidarse por lo tanto del dinero.<\/p>\n\n\n\n<p>Ser\u00edan m\u00e1s o menos las diez de la ma\u00f1ana, si la memoria no traicionaba al anciano, cuando sal\u00edan de Los Jer\u00f3nimos, finalizada la ceremonia que lo hab\u00eda unido a Maruja para siempre; un \u201csiempre\u201d que ambos, muy optimistas, cre\u00edan les iba a durar mucho tiempo; caminaron hacia el Paseo del Prado, acompa\u00f1ados por el grupo de amigos que hab\u00edan asistido a la boda, y fue precisamente aquel instante el escogido por el hado para asestar a toda la gente el golpe mortal y traicionero.<\/p>\n\n\n\n<p>El mundo se hab\u00eda venido abajo, se desmoron\u00f3 con estruendo, se precipit\u00f3 retumbante sobre sus fr\u00e1giles cabezas. Primero hab\u00eda sido aquel rel\u00e1mpago viv\u00edsimo que logr\u00f3 opacar a la misma luz del sol, y ceg\u00f3 a la mitad de las criaturas que cometieron el lamentable error de no cerrar los ojos; luego vino el estruendo de mil tambores cicl\u00f3peos y de inmediato aquel hurac\u00e1n de fuego que hab\u00eda abrasado en sus llamas a los cuerpos humanos y animales, llen\u00e1ndoles de ampollas, de horribles quemaduras, derribando las construcciones como si fueran castillos de naipes y derritiendo y fundiendo el metal, los veh\u00edculos y objetos.<\/p>\n\n\n\n<p>La muchedumbre que sobrevivi\u00f3 al primer cataclismo, aullando de dolor y de p\u00e1nico, se hab\u00eda desbordado hacia Cibeles, buscando desesperadamente llegar a las entradas del metro para refugiarse en los t\u00faneles; entre ellos, Andr\u00e9s, arrastrando a Maruja, desvanecida y cubierta de espantosas heridas y quemaduras, logr\u00f3 al fin, apretado entre la rugiente multitud, colarse por las escaleras de la estaci\u00f3n del metro frente a lo que quedaba del palacio de Correos.<\/p>\n\n\n\n<p>En el oscuro t\u00fanel, donde se hab\u00eda cortado, por completo, la energ\u00eda el\u00e9ctrica, todo lo que se o\u00eda eran gemidos y sollozos, gritos de ni\u00f1os aterrados, aullidos de pavor de gente a quien la explosi\u00f3n hab\u00eda alcanzado en los trenes subterr\u00e1neos y hab\u00edan enloquecido por completo, encerrados en sus prisiones de metal. Alguien ten\u00eda un receptor de radio de bater\u00eda y transistores, y con mucha dificultad logr\u00f3 sintonizar momentos despu\u00e9s a una emisora francesa.<\/p>\n\n\n\n<p>El locutor hablaba con voz atropellada, sollozante; pod\u00eda escucharse a trav\u00e9s de la est\u00e1tica el espantable ruido de los estallidos y derrumbes, el crepitar de los incendios y el alarido de los seres humanos, aterrados all\u00e1 como lo estaban ellos.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Aqu\u00ed, en Lyon, la destrucci\u00f3n es total, pavorosa, inconcebible. Los montones de cad\u00e1veres llenan las calles y plazas y contin\u00faan los habitantes de esta desgraciada ciudad cayendo como moscas por efecto de las quemaduras radioactivas. De Par\u00eds las noticias son iguales: muerte y destrucci\u00f3n completa por doquiera; el presidente de Francia habl\u00f3 a la naci\u00f3n poco antes de morir y anunci\u00f3 con franqueza que ESTE ES EL FIN DE LA CIVILIZACI\u00d3N.<\/em> Recomend\u00f3 a los sobrevivientes valor y coraje, pues los que logren salvarse lo necesitar\u00e1n para enfrentarse a la peste, a la barbarie y a las mil penurias que han de venir en un mundo desolado. Valor y coraje para tratar de salvar a la raza humana de su total aniquilamiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego, con voz dificultosa y jadeante, que expresaba los terribles sufrimientos que, en esos momentos, estar\u00eda experimentando, posiblemente, por padecer \u00e9l tambi\u00e9n heridas torturantes, aquel valiente cronista de la agon\u00eda del planeta continu\u00f3 con las noticias:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Nueva York, Londres y Mosc\u00fa han desaparecido por completo, seg\u00fan comunicaci\u00f3n de observadores a\u00e9reos que han logrado acercarse a los escombros calcinados y humeantes de esas ciudades\u2026 Del resto del mundo no se recibe la menor noticia, ni se\u00f1ales de vida, silencio abrumador y nada m\u00e1s\u2026 Amigos, este es el fin; me despido de ustedes para siempre\u2026<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Aquella transmisi\u00f3n caus\u00f3 en el t\u00fanel un recrudecimiento del coro de gemidos y llantos, ante la impotente conciencia de todos de la realidad del fin. Al anochecer, Andr\u00e9s huy\u00f3 del t\u00fanel llev\u00e1ndose en brazos al gimiente monstruo en que se hab\u00eda convertido su adorada Maruja; la atm\u00f3sfera se hab\u00eda vuelto irrespirable en los t\u00faneles del metro con el olor insoportable de miles de cad\u00e1veres que se descompon\u00edan r\u00e1pidamente por efectos del terrible calor que reinaba ahora. <\/p>\n\n\n\n<p>Pero en el exterior el infierno no era menos doloroso y desconsolador, los incendios segu\u00edan ense\u00f1oreados sobre las ruinas de su amada metr\u00f3poli y millares de cuerpos despanzurrados yac\u00edan en las calles llenas de humo, ceniza y de una inaguantable temperatura volc\u00e1nica. <\/p>\n\n\n\n<p>Por Alcal\u00e1, el infeliz Andr\u00e9s, con su dolorosa carga, baj\u00f3 caminando penosamente hasta Fern\u00e1n Gonz\u00e1lez; buscaba su vivienda con la esperanza de poder salvar algo de sus pertenencias, pero toda aquella alegre calle como la Goya y la de Vel\u00e1squez, como todas las que hab\u00edan sido las bellas y queridas calles, eran solo un c\u00famulo de ruinas cenicientas y chamuscadas y montones de cuerpos medio carcomidos por el fuego; y lo que m\u00e1s aterraba al solitario Andr\u00e9s, era el convencimiento de que aquella visi\u00f3n dantesca era la que reinaba en esos momentos, en todas las ciudades y aldeas de la tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>Con algunos heridos que se le reunieron, Andr\u00e9s se refugi\u00f3 en El Retiro, que era el \u00fanico lugar m\u00e1s o menos respirable que quedaba en la vasta ciudad, a pesar de que casi todos los \u00e1rboles del parque estaban chamuscados y mustios.<\/p>\n\n\n\n<p>Maruja expir\u00f3 a la tercera noche, despu\u00e9s de que se hab\u00edan instalado en el bosque, en medio de atroces sufrimientos, pues, la infeliz mujer se estaba desintegrando internamente. Andr\u00e9s casi loco de dolor y lleno de espanto ante la terrible soledad que lentamente lo iba envolviendo, al comenzar a morir, unos tras otros, los dem\u00e1s sobrevivientes refugiados en El Retiro, resolvi\u00f3 escapar de all\u00ed y de la ciudad, despu\u00e9s de enterrar los restos de su adorada, colocando sobre su cabeza una tosca cruz de madera.<\/p>\n\n\n\n<p>Siguiendo las l\u00edneas f\u00e9rreas, a partir de la estaci\u00f3n del Norte, camin\u00f3 durante horas y horas, deteni\u00e9ndose solamente en las derruidas y moribundas aldeas para buscar alimentos y agua en las tascas abandonadas y en ruinas.<\/p>\n\n\n\n<p>En Escorial, oy\u00f3 gritos de ni\u00f1os que part\u00edan de los escombros de la escuela, y acerc\u00e1ndose, se puso a separar maderos humeantes y ladrillos ennegrecidos hasta encontrar, temblando de miedo, y hechos un mar de l\u00e1grimas, a dos peque\u00f1os que m\u00e1s tarde supo que se llamaban Juanito y Mar\u00eda Victoria, y que habr\u00edan de ser desde entonces como sus hijos, sus \u00fanicos compa\u00f1eros.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde entonces ha transcurrido mucho tiempo, casi cien a\u00f1os seg\u00fan cree Andr\u00e9s; ahora es un anciano encorvado y peludo como un mono, que para su desgracia sobrevivi\u00f3 a todo, al cataclismo, a la radioactividad, a la peste que se ense\u00f1ore\u00f3 por muchos a\u00f1os sobre el planeta y mat\u00f3 a la mayor parte de las pocas personas que hab\u00edan quedado vivas despu\u00e9s de la explosi\u00f3n; hubiera deseado desaparecer aquella lejana noche infernal cuando muri\u00f3 su Maruja, libr\u00e1ndose as\u00ed del sinn\u00famero de sufrimientos y privaciones de todos aquellos tiempos vividos en un mundo destruido, aniquilado.<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda regresado a Madrid, o mejor dicho, a sus escombros, a\u00f1os despu\u00e9s con sus dos hijos adoptivos, a quienes dedic\u00f3 el resto de sus d\u00edas con amor y devoci\u00f3n, como quien cuida sol\u00edcitamente en un desierto a las dos semillitas que han de reforestarlo todo.<\/p>\n\n\n\n<p>Tomaron posesi\u00f3n de El Retiro, ya que eran los \u00fanicos habitantes de la ciudad, y nadie vino a discutirles ese derecho; lo hicieron por las razones de que all\u00ed estaban las \u00fanicas construcciones s\u00f3lidas y en buen estado que quedaban en la destruida urbe, las que hab\u00edan sido elegantes pabellones de verano, y tambi\u00e9n porque estando el bosque cercado por todos lados, con altas barandas de hierro terminadas con agudas puntas, pudo Andr\u00e9s reforzar aquella defensa con extensas alambradas de p\u00faas tomadas en las ferreter\u00edas; libr\u00e1ndose, de esa manera, de las amenazas constantes que constitu\u00edan las bandas de lobos feroces, osos gigantescos y perros salvajes que, de nuevo, como en pret\u00e9ritos tiempos hab\u00edan vuelto a infectar campos y ciudades.<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez a la semana, muy bien armados, pues armas y municiones, eran por paradoja, lo que sobraba en aquel mundo destruido, con todos los polvorines y cuarteles abiertos de par en par y con sus muros derruidos, sal\u00edan a buscar alimentos en las arruinadas tiendas de comestibles que quedaban en pie.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed hab\u00edan crecido, Juanito y Mari Vicki, que hoy tambi\u00e9n eran viejos y hab\u00edan dado a la nueva tierra muchos hijos. Andr\u00e9s no tem\u00eda por ellos, porque Juancho, el hijo mayor, es un hombrazo aguerrido y poderoso, pero el viejo siente preocupaci\u00f3n por las colonias de monstruos mutantes y locos que se han posesionado de las ruinas en Vallecas y Ciudad Lineal, y que a veces merodean cerca de las entradas del parque de El Retiro. Hay que cuidar a los adolescentes y ni\u00f1os, hijos de Juanito y Mari Vicki, pues ellos constituyen, lo que los hijos de No\u00e9 en el remoto pasado semejante, el embri\u00f3n de una nueva humanidad de Espa\u00f1a y el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed cavilaba el viejo Andr\u00e9s, mientras caminaba, tembloroso y asustado, a pesar de su m\u00faltiple armamento, por las desiertas calles del muerto Madrid.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La mente confusa<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>Se dice que el Jard\u00edn del Ed\u00e9n encanta a los hur\u00edes. Yo digo que el jugo de la uva y los labios de la amada son los \u00fanicos deleites; elige esto que es para ti como dinero contante y deja para otros la promesa del cielo. Omar Khayyam<\/em> <\/p>\n\n\n\n<p>El\u00ed Ben Gurt camin\u00f3 por las polvorientas calles de Kibutz, en direcci\u00f3n a su casa. El sol reverberaba en su casco de acero y el sudor en su frente era como melaza caliente y pegajosa. <\/p>\n\n\n\n<p>El\u00ed hab\u00eda tenido un d\u00eda duro en las trincheras de la zona fronteriza, luchando contra los fieros beduinos que constantemente trataban de destruirles las escu\u00e1lidas cosechas y de robar sus escasos reba\u00f1os de ovejas. Todo aquello tra\u00eda sumamente desalentado al hombre.<\/p>\n\n\n\n<p>Casi con decepci\u00f3n mir\u00f3 a su alrededor: desde la entrada de la destartalada granja, en torno a las pobres casitas diseminadas muy cerca unas de otras a la sombra del edificio de administraci\u00f3n, se extend\u00eda hasta el horizonte, el mismo desierto pedregoso de siempre, al que ir\u00f3nicamente hab\u00edanse dado a llamar desde la antig\u00fcedad, Cana\u00e1n, Tierra de Promisi\u00f3n, por la que hab\u00eda venido luchando su pueblo desde hac\u00eda milenios.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfY a qu\u00e9 tanta lucha? \u2012se preguntaba El\u00ed\u2012: \u00bfPor qu\u00e9 su pueblo se aferraba a la antigua promesa que le hab\u00eda hecho Jehov\u00e1?<\/p>\n\n\n\n<p>El Pueblo Escogido. Al pensar en aquel t\u00edtulo, El\u00ed no pod\u00eda impedir la risa amarga que brotaba de su alma. Escogido para la turba, el escarnio y la persecuci\u00f3n por todas las razas de la tierra, que, en ciertos momentos, llegaban a aborrecer tanto a los hijos de Abraham que buscaban los m\u00e1s diversos pretextos para justificar su inmolaci\u00f3n en masas.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero all\u00ed estaban ellos, firmes como una roca, tercos como mulas, abrazados con desesperaci\u00f3n a la vieja promesa rota mil veces. Hab\u00edan vuelto al feo y candente desierto y se empe\u00f1aban en convertir aquel erial en un jard\u00edn; hab\u00edan regresado desde mil lugares diferentes del mundo y ahora estaban all\u00ed, entre las piedras calcinadas, luchando contra modernos infieles que los sitiaban por todas partes, desde Sina\u00ed, desde Jordania, Siria y Arabia, como antes lo hab\u00edan hecho los feroces guerreros de Nabucodonosor y Senaquerib.<\/p>\n\n\n\n<p>Record\u00f3 El\u00ed su infancia en el ghetto polaco. Qu\u00e9 distinto hab\u00eda sido todo all\u00ed hasta la llegada de las hordas nazis, m\u00e1s crueles y salvajes para ellos que los mismos caldeos. Hab\u00eda sido entonces cuando El\u00ed hab\u00eda encontrado la verdad, \u201csu verdad\u201d, porque el pobre El\u00ed, hijo de zapatero remend\u00f3n, que nunca pudo adquirir mucha cultura, crey\u00f3 firmemente que aquella era la \u201cverdad verdadera\u201d, pese a que lo llenaba de m\u00e1s confusi\u00f3n y lo apartaba por completo de la r\u00edgida fe y de las tradiciones de sus mayores.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo hab\u00eda comenzado porque El\u00ed, como muchos otros, iba con frecuencia a escuchar las sabias palabras y a presenciar los milagros de Zaadik, la m\u00e1s grande autoridad, por encima de todos los doctores rabinos que representaban a Jehov\u00e1 y que una vez al a\u00f1o pronunciaban el nombre de \u00a1Adonai!, y aquellas visitas y la extraordinaria sabidur\u00eda que irradiaba de todo lo que hablaba el pont\u00edfice, hicieron que \u00e9l, joven e inexperto, se dedicara con ah\u00ednco a investigar las ra\u00edces de su pueblo. Abandon\u00f3 el Yiddish y se entreg\u00f3 a estudiar el hebreo cl\u00e1sico con la intenci\u00f3n de poder interpretar a cabalidad el Libro Sagrado, el \u00fanico, el m\u00e1s antiguo e incontaminado por los adaptadores.<\/p>\n\n\n\n<p>Y fue entonces, como les ocurriera a tantos otros anteriormente, cuando El\u00ed se convenci\u00f3 de haber hecho el \u201cGran Descubrimiento\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p>Aquello, por supuesto, lo hab\u00eda hecho caer en la diab\u00f3lica trampa, en la abominable herej\u00eda aborrecida por su gente y tambi\u00e9n por los cristianos, de negar el poder supremo de Jehov\u00e1 y encontrar por sobre de este, a otra fuerza inmensa y c\u00f3smica, \u201cla del Nombre Impronunciable\u201d de setenta y dos letras, la que estaba por encima del Bien y del Mal y de toda la materia, y que por lo tanto, hab\u00eda tenido que valerse de Jehov\u00e1 para la Creaci\u00f3n, porque solo por medio de este pod\u00eda realizar aquella deidad omnipotente, exquisita y grandiosa, toda la asquerosa podredumbre materialista que significaba la Creaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo esto lo crey\u00f3 ciegamente el infeliz El\u00ed, que abraz\u00f3 casi loco su nueva fe. No quiso escuchar a los que le aconsejaron prudencia, a los que le dijeron que aquellas herej\u00edas las hab\u00eda arrastrado su pueblo como un lastre en su contacto con las naciones paganas que lo esclavizaron; aquellos id\u00f3latras adoradores de Baal, de Osiris o de Ormuz. Cerr\u00f3 sus o\u00eddos cuando quisieron demostrarle que hasta los gentiles, seguidores de aquel profeta de Bel\u00e9n, llamado Jes\u00fas, hab\u00edan ca\u00eddo en algo parecido por o\u00edr a Maniqueo y Arriano.<\/p>\n\n\n\n<p>No. El\u00ed estaba seguro de lo que ahora conoc\u00eda. \u00c9l sab\u00eda que Jehov\u00e1 solo era el Dios creador de la materia. Un Dios terrible, armado de rayos y esparcidor de llamas, de matanzas y cataclismos, un Dios que, de vez en cuando, se asqueaba de su propia obra y la destru\u00eda, como cuando el diluvio o la destrucci\u00f3n de Sodoma. Pero no era m\u00e1s que el instrumento del Infinito Poder de nombre impronunciable.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfAcaso no hab\u00eda estudiado detenidamente la C\u00e1bala, que todo lo explicaba con inmensa claridad? \u00bfAcaso en la genuina Biblia hebraica no dec\u00eda expl\u00edcitamente, al hablar sobre la prohibici\u00f3n a los primeros seres, de comer los frutos del \u00c1rbol del Bien y del Mal, \u201cpara que no se\u00e1is como uno de ellos\u201d, y como \u00c9l, como cre\u00eda su gente al asegurar obstinadamente que Jehov\u00e1 era el \u00danico?<\/p>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed, el pobre El\u00ed Ben Gurt, que nunca hab\u00eda tenido una s\u00f3lida cultura, se sinti\u00f3 desde entonces imbuido de sabidur\u00eda y belleza. Era como el Zaadik, un ser distinto a los dem\u00e1s, grande y hermoso, muy cercano a \u00c9l, el del nombre impronunciable y cada vez m\u00e1s alejado de Jehov\u00e1, el Dios de la materia, contra quien primero Luzbel y m\u00e1s tarde Jes\u00fas se hab\u00edan rebelado para tratar de conducir a la humanidad a las leyes del Verdadero, el que era Amor y Bondad y Esp\u00edritu puro y redimirla de las maldiciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Y El\u00ed se fanatiz\u00f3 tanto con su nueva creencia que todos le consideraban loco y por eso llegaron a perdonarle su herej\u00eda. Y \u00e9l, iluminado, viviendo en otro plano, entregado a la meditaci\u00f3n y a la comprensi\u00f3n del Nombre Impronunciable, se aisl\u00f3 de la realidad, se alej\u00f3 de todo y de todos, inclusive de la hermosa Rebeca que lo amaba con ternura y esperaba casarse con \u00e9l. Se olvid\u00f3 de sus ancestrales  anhelos de atesorar riquezas, de adquirir poder, \u00bfpara qu\u00e9? Y soport\u00f3 con estoicismo todo el infierno que se abati\u00f3 sobre Polonia con la guerra, y particularmente sobre su raza. El horror de los campos de concentraci\u00f3n y de los fusilamientos; lleg\u00f3 a contemplar con frialdad la matanza colectiva de sus cong\u00e9neres en las c\u00e1maras de gases. \u00bfQu\u00e9 importaba todo aquello? Era a la obra de Jehov\u00e1 a la que demol\u00edan en masa para liberar los esp\u00edritus que iban a integrarse al Verdadero, era por ello que Zaadik, en diversas \u00e9pocas de la historia, atra\u00eda a sus semejantes a los lugares de la matanza, como lo hab\u00eda hecho Cristo y luego sus disc\u00edpulos en la Era Romana, y como ahora los hab\u00edan atra\u00eddo a Polonia, a reunirse durante generaciones, para que los asesinaran los rubios guerreros germanos.<\/p>\n\n\n\n<p>Y cuando los nazis se fueron, escuch\u00f3 indiferente los cantos de sirena de las otras apostas\u00edas, creadas por profetas m\u00e1s modernos de su misma raza, como aquella que dec\u00eda que el Dios Est\u00f3mago y la Diosa Econom\u00eda eran las \u00fanicas fuerzas que mov\u00edan a la humanidad y ocasionaban la evoluci\u00f3n y los cambios profundos. <\/p>\n\n\n\n<p>Sigui\u00f3 a los suyos, que decidieron regresar a Cana\u00e1n, y ahora se encontraba en el ardiente desierto, donde hab\u00eda esperado estar m\u00e1s cerca de \u00c9l; pero, confuso, solo contaba a su paso la obra de Jehov\u00e1, el Dios terrible e iracundo, el de las luchas y la sangre, el de las b\u00edblicas maldiciones. <\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfNo estaban all\u00ed, acechando a Israel, los descendientes de Rams\u00e9s, armados ahora de mort\u00edferos ca\u00f1ones que asolaban en las noches los campos reci\u00e9n cultivados? \u00bfY los cananeos y filisteos descendientes de Goliath, atac\u00e1ndolos con sus aviones y sus tanques? \u00bfNo estaba su propio pueblo, venido ahora de la Europa Central, con toda la t\u00e9cnica militar aprendida de los implacables nazis, causando muerte y dolor en las naciones vecinas? \u00bfY todo, para qu\u00e9 y hasta cu\u00e1ndo?<\/p>\n\n\n\n<p>Y mientras tanto los herejes seguidores de otros profetas hebreos, los del Becerro de Oro, que habitaban en el lejano continente llamado Nuevo Mundo, y los del Dios Est\u00f3mago y Diosa Econom\u00eda, que aprestaban a sus hordas asi\u00e1ticas, aproxim\u00e1ndose inexorablemente a la hecatombe at\u00f3mica. \u00bfPor qu\u00e9 no interven\u00eda el Supremo y C\u00f3smico representado por dos tri\u00e1ngulos blanco y negro? \u00bfPor qu\u00e9 no se pon\u00eda fin a la distante carrera de su instrumento materialista Jehov\u00e1, el Dios terrible e iracundo?<\/p>\n\n\n\n<p>Apartado, cansado y confundido de aquellas turbadoras meditaciones, El\u00ed Ben Gurt arroj\u00f3 su fusil a las candentes arenas frente a la puerta de su granja, pues no quer\u00eda mancillar, portando armas b\u00e9licas, aquel hogar suyo que era como el templo de Eloy, y penetr\u00f3 en la casa, abatido y exhausto. <\/p>\n\n\n\n<p>La magra y desarreglada figura de Judith vino a recibirlo desabridamente y despu\u00e9s puso a calentar el agua para el t\u00e9, en la cocinilla de kerosene que adornaba, llena de holl\u00edn, uno de los rincones de la amplia estancia que hac\u00eda de sala, comedor, dormitorio y cocina al mismo tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante su desprendimiento de las cosas de la materia, El\u00ed hab\u00eda tenido que tomar compa\u00f1era, pues, los reglamentos de aquel Kibutz ordenaban que cada miembro formara familia, como lo indicaba la moral de Jehov\u00e1 y las leyes del gobierno central.<\/p>\n\n\n\n<p>Judith hab\u00eda sido una agraciada y en\u00e9rgica muchacha que hab\u00eda ganado gloria con las primeras guerrilleras, pero despu\u00e9s de algunos a\u00f1os viviendo al lado del ensimismado visionario que aborrec\u00eda el pecado de la materia y adoraba aquella vaga fuerza c\u00f3smica de nombre impronunciable, se hab\u00eda marchitado hasta convertirse en una criatura seca y arrugada como una pasa.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 tal el d\u00eda? \u2012gru\u00f1\u00f3 casi con voz desagradable, solo por romper el inc\u00f3modo silencio, mientras el hombre sorb\u00eda ruidosamente el t\u00e9 caliente que le hab\u00eda servido en una taza astillada y sin asa.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Malo \u2012gru\u00f1\u00f3 \u00e9l tambi\u00e9n\u2012. Perdimos tres hombres de los mejores. Esos \u00e1rabes est\u00e1n cada d\u00eda m\u00e1s atrevidos y mejor armados\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Al cabo de una larga pausa agreg\u00f3 con desaliento:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Creo que ma\u00f1ana habr\u00e1 l\u00edo gordo en la frontera. Han venido fuerzas regulares y han convocado a todos los guerrilleros\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfVas t\u00fa tambi\u00e9n? <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 remedio queda?<\/p>\n\n\n\n<p>Judith suspir\u00f3 cansadamente y de nuevo rein\u00f3 el silencio. La mujer cabeceaba de sue\u00f1o, pues los trabajos del d\u00eda, atendiendo sola a una granja de m\u00e1s de dos mil gallinas ponedoras, mientras su marido iba a cumplir la vigilancia en las trincheras del sur, la dejaban en total estado de agotamiento.<\/p>\n\n\n\n<p>El\u00ed se levant\u00f3 y fue a cumplir con el precepto, m\u00e1s higi\u00e9nico que religioso, de lavarse un poco antes de acostarse a dormir. Ella lo ayud\u00f3 vertiendo agua de una jofaina en el aguamanil y busc\u00e1ndole el jab\u00f3n y la toalla. Cumplidas tales obligaciones, la mujer consider\u00f3 finalizada su misi\u00f3n de ese d\u00eda y le pregunt\u00f3 entre bostezos:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfNo me necesitas m\u00e1s?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No, puedes irte a dormir en paz.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella se acostaba en el extremo opuesto del recinto, lo m\u00e1s alejada de \u00e9l, junto a la enmohecida cocinilla, que era como el s\u00edmbolo de su reino. El\u00ed, descalz\u00e1ndose de las pesadas botas, se tendi\u00f3 en su estrecho catre sin despojarse siquiera de la ropa polvorienta y transpirada; era tanto su cansancio.<\/p>\n\n\n\n<p>A la luz de una lamparilla se puso a leer su vieja Biblia, con la avidez del vicioso que acude a la droga que lo tranquiliza, y las letras bailaron ante sus ojos vidriosos de cansancio y somnolencia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u00a1Adonai, Eloy, Jehov\u00e1, el Nombre Impronunciable\u2026 No has de tratar de ser como uno de ellos, el Bien y el Mal\u2026 Todo se agitaba ante su vista, hasta que el sue\u00f1o vino a vencerlo finalmente y no tard\u00f3 en verse arrastrado a sus pesadillas de siempre.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero esta noche era como una revelaci\u00f3n definitiva. Ah\u00ed estaba el amo de la farsa, Jehov\u00e1, el Dios terrible e iracundo, moviendo a sus humanos t\u00edteres desde la negrura vac\u00eda, en el grandioso escenario de su Creaci\u00f3n. Guerras, asesinatos, conmociones, rebeliones, hambre, miseria, pestes, vicios, su omnipotencia reinaba sobre un maravilloso y aterrador universo.<\/p>\n\n\n\n<p>Los seres creados por \u00e9l, los ca\u00ednes y abeles, los salomones y herodes y los cristos, fariseos, saduceos, cristianos, capitalistas y marxistas, toda la gama inventada por el ingenio hebreo, bailoteaban como marionetas al conjuro de los infalibles dedos del Creador. <\/p>\n\n\n\n<p>Unos adoraban, y otros fing\u00edan no creer en \u00e9l; para estos inspir\u00f3 la palabra ateo y los hac\u00eda representar el papel de materialistas y librepensadores, y ellos se daban a inventar nuevas doctrinas y filosof\u00edas para tratar de explicar el melodrama. El Dios espectador re\u00eda burlonamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00edan llegado a veces, los m\u00e1s brillantes, al atrevimiento de apropiarse de papeles que no les correspond\u00edan, que \u00e9l no les hab\u00eda asignado en el reparto, y se apartaban del tema de la Obra, como actores que perdieron la letra y se dieron a improvisar sin hacer caso del apuntador.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero todo esto era para m\u00e1s diversi\u00f3n del gran director de escena, que, con un gesto inefable, hac\u00eda volver a los infieles mu\u00f1ecos al lugar asignado de antemano.<\/p>\n\n\n\n<p>Los hab\u00eda construido completamente diferentes para que no pudieran comprenderse mutuamente y estallaran el odio y los prejuicios entre ellos; unos eran blancos y otros negros y amarillos y los blancos se cre\u00edan mejores y m\u00e1s bellos y perfumados, aunque el olor de algunos de ellos ofender\u00eda a veces el sagrado olfato de la deidad. Hab\u00eda esclavizadores y defensores, l\u00edderes y est\u00fapidos seguidores fanatizados, otros eran engendros deformes ante seres bellos, inteligentes con est\u00fapidos, brillantes y mediocres, afortunados y desgraciados.<\/p>\n\n\n\n<p>De vez en cuando Jehov\u00e1 les enviaba sus profetas, especies de maestros de escena que adelantaban los acontecimientos y hac\u00edan vaticinios y les hac\u00eda saber por medio de ellos, que estaban obligados a amarse los unos a los otros, pese a todo, el odio que les suscitaba sus terribles diferencias.<\/p>\n\n\n\n<p>Luchaban, sufr\u00edan, gozaban y despedaz\u00e1banse en guerras y motines y despu\u00e9s de un Primer Acto terrestre, segu\u00edan las l\u00e1grimas, las s\u00faplicas y las luchas en el reino de los dioses.<\/p>\n\n\n\n<p>De pronto, en medio de la agitaci\u00f3n de sus sue\u00f1os-revelaciones, El\u00ed estuvo la maravillosa impresi\u00f3n de la cercana presencia del Alt\u00edsimo, del que estaba por encima del terrible Jehov\u00e1. Lo busc\u00f3 desesperadamente, ansioso de su luz, anhelante de su belleza, hambriento de su calor.<\/p>\n\n\n\n<p>Y s\u00fabitamente lo tuvo enfrente, cercano, lo m\u00e1s pr\u00f3ximo que pod\u00eda desear. Un grito de horror y de indecible angustia escap\u00f3 de su pecho.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1No puedes ser t\u00fa!\u2026 \u00a1No puedes ser t\u00fa!\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>La presencia de \u00c9l, el del Nombre Impronunciable, era completamente distinta a todo lo que El\u00ed en su fe ciega, hab\u00eda imaginado desde que hiciera aquel \u201csensacional descubrimiento\u201d en la Biblia cl\u00e1sica, en los cabal\u00edsticos estudios; aquello que su alma presenciaba ahora lo inundaba de pavor, dejaba p\u00e1lido a todo lo m\u00e1s abominable y asqueroso que la mente humana m\u00e1s perversa pudiera so\u00f1ar.<\/p>\n\n\n\n<p>Su sola presencia inspiraba odio, angustia, terror y desesperaci\u00f3n. Era una monstruosa aberraci\u00f3n flotando en la negrura de Lo Que no Existe. Y de inmediato el ser inmenso, grandioso, h\u00f3rrido, espantable, encontr\u00f3 los ojos de El\u00ed que se sinti\u00f3 como herido por un rayo, fue como si la mente del Supremo lo absorbiera, lo llevara a su interior y lo dejara saciar all\u00ed dentro sus ansias de conocer la verdad. Y El\u00ed lo supo todo. No hab\u00eda Verdad.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo suced\u00eda en la mente de aquel Dios. Todo era el sue\u00f1o de un monstruo infinito, que se aburr\u00eda en su soledad y tem\u00eda a otros monstruos. El mismo Jehov\u00e1 solo exist\u00eda en su mente inmensurable, no lo hab\u00eda creado a\u00fan para que \u00e9l creara despu\u00e9s el universo, y las alima\u00f1as del universo. Solamente lo estaba so\u00f1ando todo. Quiz\u00e1s ni lo llevar\u00eda a cabo jam\u00e1s. Despu\u00e9s de haberlo imaginado todo, desde el Principio hasta la Consumaci\u00f3n, muy dif\u00edcilmente cometer\u00eda tan c\u00f3smica barbaridad. En lo que despertara, en lo que dejara de pensar en ello, todo terminar\u00eda. Jehov\u00e1 y toda su obra, volver\u00edan a ser lo que nunca ha existido. Y todo se arreglar\u00eda para siempre. <\/p>\n\n\n\n<p>Al d\u00eda siguiente, bien alto el sol ardoroso sobre las quemantes arenas del Sina\u00ed, arreci\u00f3 la lucha entre los descendientes del Gran Fara\u00f3n y los hijos de Mois\u00e9s. El mon\u00f3tono estr\u00e9pito del tableteo de las ametralladoras parec\u00eda lluvia cayendo sobre techos de zinc, roto a veces por el estallido de granadas impertinentes.<\/p>\n\n\n\n<p>Una figura extra\u00f1a, de cabello completamente blanco y ojos extraviados se alz\u00f3 de las trincheras israel\u00edes y camin\u00f3 sin armas, como un son\u00e1mbulo hacia las l\u00edneas enemigas, mientras los impactos de los proyectiles sacud\u00edan su enflaquecido cuerpo y ba\u00f1aban de sangre el sucio overol de kaki. Al fin, fue a caer como un pingajo despedazado sobre las alambradas egipcias.<\/p>\n\n\n\n<p>Era El\u00ed Ben Gurt, el visionario.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/mauricio-odreman\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Apocalipsis Hoy t\u00fa no tienes el poder del ma\u00f1ana, y la ansiedad que ese d\u00eda pueda causarte es in\u00fatil;no pierdas este momento, pues t\u00fa no sabes el valor de los d\u00edas que te quedan. Omar Khayyam Todo se hab\u00eda consumado all\u00e1, por los a\u00f1os de mil novecientos y tantos al dos mil. Hab\u00eda sido algo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":15328,"comment_status":"open","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[16],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15324"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15324"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15324\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15619,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15324\/revisions\/15619"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/15328"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15324"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15324"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15324"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}