{"id":15301,"date":"2025-02-24T15:15:04","date_gmt":"2025-02-24T19:45:04","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=15301"},"modified":"2025-02-24T15:15:04","modified_gmt":"2025-02-24T19:45:04","slug":"todas-las-lunas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/todas-las-lunas\/","title":{"rendered":"Todas las lunas"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Gisela Kozak<\/h4>\n\n\n\n<p><strong>I En busca de Loren<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Memorias de Ver\u00f3nica Romano de Sant&#8217;Anna<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Comienzo a escribir estas memorias antes de cumplir cuarenta a\u00f1os, porque Loren ha desaparecido hace seis meses y su alejamiento, sin clara explicaci\u00f3n, despert\u00f3 el recuerdo de todas las ausencias terribles enfrentadas a trav\u00e9s de mi existencia. Si no fuera por estas p\u00e9rdidas podr\u00eda perfectamente envanecerme por la maravillosa vida que me ha tocado; si no fuera por las lamentables e involuntarias separaciones, jam\u00e1s hubiera sentido este impulso de guardarme en unas paginas. Y es que intuyo que mi mundo de infinitos caminos, ese rinc\u00f3n so\u00f1ado, experimentado, imaginado, que se aloja en un rizo de la v\u00eda l\u00e1ctea, flotando entre lunas de mil colores y tama\u00f1os, sin puntos cardinales, abismos insalvables o fronteras guarnecidas debe relatarse, hacerse testimonio, convertirse en una posibilidad de conocimiento, aunque Jozef Yukio afirme con cari\u00f1osa iron\u00eda que semejante intenci\u00f3n es la flor de la vanidad. As\u00ed sea mentira, sigo creyendo que solo la escritura hace inteligible el susurro de la belleza inquietante de la vida, ese susurro que he intentado dar a escuchar -que no a comprender- en su esplendor en mis tantas aventuras con la m\u00fasica. Escribo porque quiero homenajear a Hans, Jozef Yukio, Robin, Gabriela, Farrah, Loren y Fernanda, movi\u00e9ndose siempre entre todos los universos, hijos de una tierra en la que los imposibles son meras sombras y cuyo ruido y furia provienen de la sustancia misma del existir a todo riesgo y no de las pasiones rastreras de los que nunca dudan ni olvidan. <\/p>\n\n\n\n<p>Estas memorias son un acto de absurda fe en el futuro, un lugar muy grande que no puede ubicarse en ning\u00fan lado; un acto de terquedad profunda, pues si nosotros hemos olvidado tanto, los que vengan despu\u00e9s tambi\u00e9n lo har\u00e1n. Quiero relatar mis recuerdos con la d\u00e9bil esperanza de que no naufraguen como ocurri\u00f3 con mis padres y los de mis compa\u00f1eros y compa\u00f1eras de vida. Quiero hablar de Estefan\u00eda, habitada por hombres gallardos y por mujeres inolvidables, de labios y de ojos cambiantes, perseguidores incansables de los imposibles que encarnan milagrosamente en acto, en poes\u00eda, cuadro, estatua o concierto, en puentes, edificios de mil estilos, caminos, inventos, en raras medicinas y tratamientos, en ideas \u00abque har\u00e1n salir a la tierra de su \u00f3rbita para que salte feliz por los espacios siderales\u00bb, como dir\u00eda Jozef. Mi amado planeta Esterada habitado por familias gigantes, suerte de clanes en los que jam\u00e1s falta una mujer atenta apara que nos recuerde a cada instante que sin ella la vida no vale nada\u00bb -frase malhumorada de mi Hans, siempre dominado por las f\u00e9minas-; \u00abun hombre a quien marear con dulzuras y embelecos para obtener de modo artero sus siempre necesarios favores\u00bb -palabras de mi idolatrada Gabriela-; \u00abuna hija o hijo a quien consentir de manera excesiva y con clara visi\u00f3n de las consecuencias nefastas\u00bb -comentario de mi admirada Fernanda-; un padre o una madre dispuestos a cuidar de nosotros aunque no nos hayan engendrado, as\u00ed como cuido de todos los infantes que viven cerca de m\u00ed aunque solo haya dado a luz a tres. <\/p>\n\n\n\n<p>Al retar al olvido contradigo de alg\u00fan modo la pasi\u00f3n por el presente que caracteriza a Esterada, resguardada por sus monta\u00f1as de toda inclemencia clim\u00e1tica pero con un brazo de mar que la deja abierta a las oleadas de inmigrantes que traen en su ligero equipaje un idioma, un libro, el bosquejo de un invento, una idea nueva, la voluntad preciosa de no mirar atr\u00e1s. Fernando dice siempre que ella contradice la pasi\u00f3n por el presente, pues lee los libros como si fuesen verdad y trata de extraerles certezas sobre el pasado lejano. Y es que una historiadora en Estefan\u00eda sin duda es un ave rara: nuestros antecesores provienen de lugares y tiempos tan distantes que parecieran, m\u00e1s bien, criaturas de otros planetas, cuyos recuerdos contenidos en los libros que han tra\u00eddo son parte de novelas, dramas, ficciones, nunca parte de la realidad. El propio Robin, el cronista de la locura corriente, tambi\u00e9n intenta retar al olvido pero sus cr\u00f3nicas son le\u00eddas, a despecho de su autor, como relatos fant\u00e1sticos. Estas memorias ser\u00e1n vistas tambi\u00e9n como ficciones, pero intentar\u00e9 que tengan una traza de vida, un toque de sangre que haga dudar. En todo caso, no me interesa comprender lo que me ha ocurrido, sino rastrear las huellas de nuestras existencias cambiantes en la medida en que prefiguran la belleza del futuro, aunque este sea un lugar muy grande que no queda en ninguna parte. Rastrear esas huellas significa escuchar los sonidos de la ciudad, provenientes de lugares e instrumentos diversos y hasta incompatibles; observar los rostros de sus habitantes en los que todos los rasgos y colores de piel viven, sobreviven, se mezclan, se difuminan; navegar por sus numerosos canales y entrar y salir de sus edificios flotantes en los que estilos antiguos de nuestros distantes fundadores se mezclan con la arquitectura mestiza de sus igualmente mestizos descendientes. Rastrear esas huellas significa escuchar las ocho lenguas de uso corriente de la ciudad y solazarse en las traducciones fidedignas o enloquecidas, o recordar a veces palabras de tan diverso sabor y ambigua resonancia como Caracas, M\u00e9xico, Praga, Sevilla, Venecia, Marruecos, Nueva Delhi, Tokio, R\u00edo de Janeiro, que le dan antiguo nombre a las casas y comercios de Estetan\u00eda. <\/p>\n\n\n\n<p>Y es que las existencias de Hans, Gabriela, Jozef, Robin, remando, Farrah y Losen, la de mis hijos y la m\u00eda misma han sido an\u00e1logas a mi quehacer como compositora e int\u00e9rprete: han sido flujo sin territorio, lenguaje sin patria, migraci\u00f3n en cuerpo y alma, la mezcla de lo m\u00e1s extravagante y cr\u00edptico con lo m\u00e1s popular e inteligible. En mi m\u00fasica conviven desde una canci\u00f3n de arriero hasta el aria de una belleza opulenta en medio de terciopelos y zafiros. En mis obras han sonado oboes, violines, congas, panderetas, platillos, tambores de piel de camello, campanillas de elefante. Y tambi\u00e9n ha sonado el maravilloso yang chin, el dulcemele que trajo Jozef Yukio en uno de sus tantos viajes, y que nos inspir\u00f3 a Constanza y a mi en nuestra misi\u00f3n de llenar el mundo de sonidos nuevos a trav\u00e9s del pulsar intenso, oscuro y maduro del piano, tanto como nos inspir\u00f3 el clavec\u00edn y otros instrumentos. Mis manos han tomado el arco de la viola de gamba con la misma delicadeza y devoci\u00f3n que el bououki, con sus ocho cuerdas y su redondeada caja tan parecida a la mandolina. Aunque he amado siempre los teclados, me obligu\u00e9 a interpretar muchos instrumentos, sin despreciar ni olvidar ninguno. Me promet\u00ed a m\u00ed misma que arrancar\u00eda de la muerte las piezas de otras \u00e9pocas, los instrumentos en desuso, y con ellos har\u00eda saltar a la generen el gozo puro de la danza sin freno. Pero tambi\u00e9n gusto del condeno, el aria, el motete, la \u00f3pera, las misas, las chaconas: nac\u00ed en Estefan\u00eda, soy de Estefan\u00eda en cuerpo y alma, soy de un puerto donde todos llegan y donde en otras \u00e9pocas los cat\u00f3licos cantaban en las iglesias, ahora vac\u00edas o llenas de incorregibles agn\u00f3sticos como yo, buceadores en esa parte de nosotros mismos rebelde a la iluminaci\u00f3n de la palabra. He vivido mi m\u00fasica como he existido en el mundo y segu\u00ed al pie de la letra la exhortaci\u00f3n de la difunta Constanza Brentano: haga lo que haga, est\u00e9 donde est\u00e9, ser\u00e9 siempre otra, ser\u00e9 hombre, mujer, \u00e1guila, leona, yegua, tibur\u00f3n, ni\u00f1a, vieja, hembra en flor, atea, religiosa, amante y c\u00e9libe, entregada y furtiva, m\u00e9dica, inventora, madre, padre, esp\u00edritu ocioso, artista. Y as\u00ed como he vivido yo, han vivido Hans, Robin, Jozef, Fernanda, Gabriela, Farrah y Loren, y espero tambi\u00e9n que vivan nuestros descendientes.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfCu\u00e1ndo comenz\u00f3 eso que llamo mi existencia? Tuve una infancia feliz con mis padres Artemisa y Alfredo. Sin embargo, no es la infancia una etapa que para m\u00ed tenga especial inter\u00e9s. Mi vida realmente comenz\u00f3 a los trece a\u00f1os. Recuerdo cuando Fernanda entr\u00f3 en mi casa una tarde de abril. Re\u00ed; me causaba gracia y recelo, am\u00e9n de unas ganas irrefrenables de jugarte una broma. Nunca olvidar\u00e9 esa aparici\u00f3n. Salieron a recibirla mis maestros, un grupo de alquimistas, m\u00fasicos, bufones, bailarines, matem\u00e1ticos, pintores, magos y poetas a los que les debo la fortuna de no haberme sentido nunca hu\u00e9rfana ni solitaria, aquellos que prepararon el escenario para mi vida. En fin, todos mis preceptores saludaron a Fernanda. Not\u00e9 de inmediato que cuando Fernanda no se daba cuenta se re\u00edan. Mir\u00f3 hacia el rinc\u00f3n en que me encontraba. Sus ojos azules maravillosos me sorprendieron menos que su gesto adusto y afilado, que repentinamente cambi\u00f3 por una expresi\u00f3n algo burlona -entre despectiva, asombrada, amable y condescendiente- y una media sonrisa. Parec\u00eda triste, a pesar de sus esfuerzos por mantener su rigor imperturbable. Empujada por esa intuici\u00f3n infantil tan especial, sab\u00eda que su presencia no tra\u00eda buenas noticias, pero, al mismo tiempo, me causaba una fascinaci\u00f3n Imita. Aunque ya la conoc\u00eda y le tenia afecto, pues era hija de una prima de mi madre, nunca la hab\u00eda percibido de aquella manera. Se acerc\u00f3, me tom\u00f3 el ment\u00f3n y me dijo sin rodeos ni melosas preparaciones: <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Tus padres han muerto en un naufragio. Y tambi\u00e9n los m\u00edos\u2026 <\/p>\n\n\n\n<p>Su mirada se oscureci\u00f3, sent\u00ed por una fracci\u00f3n de segundo que ment\u00eda. Llora hasta que te derritas y luego olvida. Siempre estar\u00e1s acompa\u00f1ada: tus amigos Hans, Robin, Gabriela, Jozef Yukio, y ese pobre par de reci\u00e9n nacidos Farrah y Loren, tambi\u00e9n han quedado hu\u00e9rfanos y sus otros parientes est\u00e1n muy lejos. Lamento lo que ha pasado, pero es irremediable. <\/p>\n\n\n\n<p>Fernanda tan delicada, un encanto. Sin embargo, sus palabras \u00e1speras me ayudaron a enfrentar aquella p\u00e9rdida de un modo que la l\u00e1stima o los consuelos mimosos no hubiesen permitido. Llor\u00e9 d\u00edas enteros a solas, aunque observada siempre por ella o por los maestros. La llegada de los otros hu\u00e9rfanos me distrajo de mi pena. Aceptamos con infantil naturalidad que Fernanda se encargara de nosotros y que escogiera la casa de mi familia en Esterada para terminar nuestra educaci\u00f3n. Aunque algo no encajaba en aquella historia de la abnegada \u00abhermana mayor\u00bb, llegamos a amada entra\u00f1ablemente con una rapidez que ayud\u00f3 a llevarnos al olvido, en el que nos sumergimos como buenos habitantes de Estefan\u00eda. <\/p>\n\n\n\n<p>En todo caso, Fernanda fue una tutora cumplida bajo cuya supervisi\u00f3n nos entregamos impenitentes a los despertares de nuestros talentos y cuerpos, al cultivo de los encantos juveniles y a las particulares inclinaciones individuales. Hans se luc\u00eda por su extraordinaria intuici\u00f3n inventiva, que Jozef Yukio estimulaba indic\u00e1ndole que en Estefan\u00eda hab\u00eda tanto reci\u00e9n llegado que a nadie le importaba pasar del caballo al vuelo en un dos por tres, pues ni pensar en asustarse por las novedades. Su aptitud para las matem\u00e1ticas, su inter\u00e9s por el funcionamiento de las cosas, su empe\u00f1o en que el mundo deb\u00eda cambiar debido a su presencia en \u00e9l, lo hac\u00edan extremadamente atractivo siendo incluso un adolescente. Gabriela pasaba de la ni\u00f1a a la mujer de un modo memorable, tan jovencita y tan vieja, madurando con una suavidad que expresaba las diferentes formas de pleno esplendor que pueden tener las primeras etapas de la vida. Recuerdo sus travesuras de ni\u00f1a -al estilo de emborrachar animales-, el primer gesto de coqueter\u00eda femenina, su dominio angelical sobre los varones, su amasadera entre envolvente y filial cuan-do aplicaba diligentes remedios a mis dolores de vientre durante la menstruaci\u00f3n, su aptitud extraordinaria para la danza en el momento de trasmutarse de habilidad admirable en la forma m\u00e1s acabada de la seducci\u00f3n. Su humor p\u00edcaro y singular le confer\u00eda cierta superioridad que acept\u00e1bamos naturalmente pues se fundamentaba tambi\u00e9n en un gran talento para entender y desterrar el dolor, que tomar\u00eda su rostro cabal en el hecho de convertirse en m\u00e9dica, disciplina que le interes\u00f3 desde muy temprana edad. Robin le\u00eda de un modo voraz y fantasioso los libros que Fernanda estudiaba con lentitud, detenimiento y sentido del orden y la verdad. Escrib\u00eda largas parrafadas que luego arrojaba furioso por las ventanas porque \u00aberan una mierda\u00bb. Su memoria y sentido del detalle lo hac\u00edan ser muy culto para su edad y, adem\u00e1s, muy cort\u00e9s. Sigue siendo as\u00ed, a pesar de que des-de joven ha tenido un car\u00e1cter explosivo que ha contrastado con lo dulce que puede ser como amante. <\/p>\n\n\n\n<p>Farrah y Loren eran nuestros juguetes vivos, hijos imaginarios, conejillos de indias para estrafalarias teor\u00edas pedag\u00f3gicas. Se criaron en medio de una fascinante Torre de Babel, en la que yo les hablaba en italiano y hebreo; Hans en castellano y alem\u00e1n; Robin en ingl\u00e9s y franc\u00e9s; Gabriela en ingl\u00e9s e hindi; Fernanda en \u00e1rabe y castellano, y el Mago Jozef Yukio en japon\u00e9s y portugu\u00e9s. Jozef, que fue su muy joven maestro, agregaba a semejante variedad idiom\u00e1tica una pr\u00e1ctica a modo de juego en la que se mezclaban palabras de varios idiomas utilizando la sintaxis del castellano, al que siempre ha considerado el m\u00e1s extraordinario de los idiomas. Nos convenci\u00f3 hasta tal punto de esta idea que todos terminamos escribiendo en castellano mejor que en cualquier otra lengua. Adem\u00e1s, es el idioma m\u00e1s hablado en Esterada. Sea por tanta profusi\u00f3n ling\u00fc\u00edstica, sea por la variedad de intereses de quienes los criamos, Farrah y Loren estuvieron siempre muy cerca de los diversos tipos de saber, aunque en ocasiones tal familiaridad fuese la causa de algunos accidentes que generalmente protagonizaban ambos, pues andaban juntos todo el tiempo: explosiones pavorosas, frescos y cuadros en el que hermosas mujeres luc\u00edan enormes bigotes, enga\u00f1os frecuentes a los mercaderes por sus conocimientos de aritm\u00e9tica, grandes ri\u00f1as motivadas por su dominio de diversas lenguas, ya que se daban a la tarea de servir de traductores y cambiar el significado de lo que los interlocutores dec\u00edan. <\/p>\n\n\n\n<p>En su adultez, Farrah \u2014arquitecta\u2014 y Loren \u2014actor y \u00bfpoeta?\u2014 han demostrado haber sido alumnos aventajados de Jozef Yukio, cuyas teor\u00edas acerca de universos paralelos, su rechazo a la rigidez de un mundo mensurable al que le contrapon\u00eda una especie de juego infantil en el que nada es predecible \u2014sea el clima, la forma de una monta\u00f1a o las suaves ondas que en un lago quieto provoca el aletear de un p\u00e1jaro\u2014, trastornaron nuestra manera de ver la vida. Gabriela, por fortuna menos racional que nosotros, se entend\u00eda con \u00e9l de maravillas. Recuerdo que en ocasiones se pon\u00edan a dibujar extra\u00f1as figuras que se repet\u00edan dentro de si mismas hasta el infinito, inspiradas por la exaltada y feroz inteligencia de Jozef y por el temperamento de ella, \u00e1vido a la vez de exactitud cient\u00edfica y de libertad po\u00e9tica. Hay que agregar que detr\u00e1s de sus esta dos ext\u00e1ticos hab\u00eda una raz\u00f3n: experimentaban en sus propios cuerpos las f\u00f3rmulas estudiadas por Gabriela para desterrar dolores de cuerpo y alma. Entonces Jozef hablaba de su obsesi\u00f3n, la ciudad de Fumancha, un lugar al que es muy dif\u00edcil llegar, e insist\u00eda en que all\u00ed sus teor\u00edas no eran hip\u00f3tesis sino saber en uso. <\/p>\n\n\n\n<p>Mi juventud fue entonces dorada y feliz pues aunque las penas y la muerte estuvieron en ella, tambi\u00e9n cont\u00e9 con el apasionado amor de los amigos, el cuidado de nuestros maestros y la solicitud de remando, una suerte de madre y padre guapa e inteligente a la que todos am\u00e1bamos con una mezcla de sentimiento familiar y, lo reconocerla mucho tiempo despu\u00e9s, de deseo intenso que entretuvo largamente los ocios conversadores de nuestra adolescencia. Jozef comentaba, para mi diversi\u00f3n y espanto, que nosotros ador\u00e1bamos a Fernanda como a una madre postiza o hermana mayor (m\u00e1s bien un t\u00edo joven y bello bastante adusto, dec\u00eda Gabriela con gracejo burl\u00e1ndose de la fin\u00edsima masculinidad de Fernanda), pero intu\u00edamos que debajo de los largos vestidos que usaba en aquella \u00e9poca se escond\u00eda una espl\u00e9ndida mujer desnuda. <\/p>\n\n\n\n<p>Nosotros lo intu\u00edamos. Jozef Yukio, que ten\u00eda algunos a\u00f1os m\u00e1s que nosotros, lo hab\u00eda comprobado: qu\u00e9 envidia nos daba aunque ninguno se atrev\u00eda a reconocerlo.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/gisela-kozak-rovero\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre la autora<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gisela Kozak I En busca de Loren Memorias de Ver\u00f3nica Romano de Sant&#8217;Anna Comienzo a escribir estas memorias antes de cumplir cuarenta a\u00f1os, porque Loren ha desaparecido hace seis meses y su alejamiento, sin clara explicaci\u00f3n, despert\u00f3 el recuerdo de todas las ausencias terribles enfrentadas a trav\u00e9s de mi existencia. 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