{"id":15068,"date":"2025-02-10T14:40:32","date_gmt":"2025-02-10T19:10:32","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=15068"},"modified":"2025-02-10T14:41:13","modified_gmt":"2025-02-10T19:11:13","slug":"el-romanticismo-en-venezuela","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/el-romanticismo-en-venezuela\/","title":{"rendered":"El romanticismo en Venezuela"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Gonzalo Pic\u00f3n Febres<\/h4>\n\n\n\n<p>En el cap\u00edtulo cuarto de este libro dejo dicho que el romanticismo venezolano procede en l\u00ednea recta de la revoluci\u00f3n rom\u00e1ntica espa\u00f1ola y tambi\u00e9n de la francesa, as\u00ed como el papel que representa y la fisonom\u00eda que tiene en nuestra historia literaria.<\/p>\n\n\n\n<p>El aparecimiento de Jos\u00e9 Antonio Mait\u00edn y de Abiga\u00edl Lozano en los vergeles de la poes\u00eda nacional (de 1840 a 1841), marca \u00e9poca hist\u00f3rica precisa, se\u00f1ala en aqu\u00e9lla un nuevo rumbo y significa el tr\u00e1nsito, parcial como se ha dicho y mucho m\u00e1s acentuado en la forma que en el fondo, del clasicismo al romanticismo. Antes de ellos no se oye ni se siente aquella l\u00edrica desordenada, aquel torrente de adjetivos, aquella caudalosa versificaci\u00f3n, aquella libertad de fantas\u00eda. Los dos se enamoraron de tal manera de Zorrilla, que lo imitaron en las calidades extr\u00ednsecas hasta rayar en el exceso, incurriendo muchas veces en sus defectos y extrav\u00edos. Ninguno de los dos se apart\u00f3 nunca de su natural genialidad, tan interesante para la cr\u00edtica ilustrada; y aunque Lozano cultiv\u00f3 la oda heroica, no se encerr\u00f3 en los estrechos moldes de la preceptiva cl\u00e1sica espa\u00f1ola, sino que busc\u00f3 los de Manzoni, tan cercanos al romanticismo por la brillantez del colorido y por la audacia de la imaginaci\u00f3n. Aun cuando con rasgos muy distintos, por la diferencia esencial de sus temperamentos, los dos coinciden en el tono general de la poes\u00eda que a la posteridad legaron; los dos forman contraste con el medio en que figuran; los dos concurren a componer un todo que tiene peculiar fisonom\u00eda, y los dos fundan escuela, que afortunadamente pasa.<\/p>\n\n\n\n<p>Mait\u00edn es un poeta completo, por su fecunda vena para versificar, por la abundancia de su lirismo y por la delicadeza de aquella sentida melod\u00eda que se levanta de sus versos para conmover dulcemente el coraz\u00f3n. Su poes\u00eda mana y corre con la misma facilidad que de la alta cumbre el chorro de aguas vivas por entre m\u00e1rgenes de gramas y de flores. Fue poco literato y poco artista, y por eso hay en sus estrofas faltas de gram\u00e1tica, faltas de ret\u00f3rica, faltas cometidas contra las leyes inviolables de la versificaci\u00f3n correcta, y hasta vulgaridades que dan grima. El poeta se conoce, entre otras visibles cualidades, por la espontaneidad, por la fluidez, por la armon\u00eda (provenientes de su naturaleza y jam\u00e1s del artificio) con que canta, y por el instinto para comunicar variedad a los acentos en la versificaci\u00f3n, como lo tiene el m\u00fasico, en raz\u00f3n de su especial genialidad, para combinar art\u00edsticamente los sonidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Mait\u00edn naci\u00f3 dotado de semejantes cualidades, y por eso fue poeta, aun cuando sumamente desigual en la expresi\u00f3n art\u00edstica (que no en la que pudi\u00e9ramos calificar de natural), por la falta de destreza que se adquiere con la sabidur\u00eda en gaya ciencia. Su obra po\u00e9tica es uno como frondos\u00edsimo bosque americano, siempre abundante, siempre h\u00famedo de roc\u00edo, siempre lleno de aromas y frescura, pero en el cual es necesario podar mucho la vegetaci\u00f3n ub\u00e9rrima, para encontrar la flor divina y el fruto espl\u00e9ndido de p\u00farpura o de oro. A veces tiene expresiones admirables. Zenea, el gran poeta cubano, no hubiera dicho m\u00e1s ni m\u00e1s sentido en dos estrofas, que Mait\u00edn en las siguientes, al despedirse del sepulcro reci\u00e9n abierto de su amada:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Adi\u00f3s, adi\u00f3s! Que el viento de la noche,<br>de frescura y de olores impregnado,<br>sobre tu blanco t\u00famulo de piedra<br>deje al pasar su beso perfumado.<br>Que te aromen las flores que aqu\u00ed dejo;<br>que tu cama de tierra halles liviana;<br>sombra querida y santa, yo me alejo;<br>descansa en paz\u2026. Yo volver\u00e9 ma\u00f1ana.<\/p>\n\n\n\n<p>Del c\u00e9lebre Abiga\u00edl Lozano, el poeta m\u00e1s popular que ha existido en Venezuela, puedo hacer en lo esencial el mismo juicio que de Mait\u00edn acabo de exponer. Pero en Lozano hay m\u00e1s calor para cantar, m\u00e1s vehemencia en la expresi\u00f3n, m\u00e1s m\u00fasica en los versos, m\u00e1s originalidad y audacia en las ideas, m\u00e1s vuelo en la fantas\u00eda creadora, y m\u00e1s due\u00f1ez y se\u00f1or\u00edo en el manejo de los acentos r\u00edtmicos. Es incorrecto, descuidado, extravagante, nebuloso y palabrero; mas casi nunca le falta la melod\u00eda que encanta, la voz dulce y sonora, el divino lenguaje del poeta. Don Felipe Tejera le ha negado facilidad para versificar, y yo creo que es lo que m\u00e1s tiene. Otros cr\u00edticos (los m\u00e1s, sin duda alguna) no han encontrado en \u00e9l sino los numerosos defectos en que abunda; pero esos no son, ni podr\u00edan serlo, sino los cr\u00edticos mezquinos, los cr\u00edticos pedantes, los incapaces de mirar, con mirada profunda y luminosa, en el seno de las almas superiores. La cuerda que por lo general vibr\u00f3 en su lira, fue la del amor; y por eso, y por su tono melanc\u00f3lico, y hasta por el desorden de sus composiciones, aparece en nuestra historia literaria con el aspecto singular de los troveros medioevales. Con frecuencia es hiperb\u00f3lico, abigarrado en el color, desmedido en las im\u00e1genes que expresa, empalagoso y campanudo; pero en muchas ocasiones se levanta con poderoso vuelo (vuelo de \u00e1guila o de alondra), alcanza cumbres elevadas y frisa con la sublimidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Y a pesar de sus extrav\u00edos, de sus incorrecciones, de sus extravagancias y del desorden perenne que resalta en sus estrofas, Abiga\u00edl Lozano es, en relaci\u00f3n con la \u00e9poca revolucionaria durante la cual puls\u00f3 la lira, uno de los m\u00e1s altos poetas que ha producido Venezuela. Si Bello, Baralt y Ferm\u00edn Toro, verbi gracia, le vencen en el manejo sabio del idioma, en la claridad de la expresi\u00f3n y en el arte cl\u00e1sico para trabajar los versos, es claro que Lozano les supera en la abundante m\u00fasica de \u00e9stos, en la novedad de las im\u00e1genes, en la pompa y esplendor del colorido, en la intensidad de las cadencias, en la variada, pintoresca y espont\u00e1nea distribuci\u00f3n de los acentos; y si la memoria de poetas como Toro, como Eloy Escobar, como Juan Vicente Camacho y Ar\u00edstides Calca\u00f1o se va eclipsando poco a poco a proporci\u00f3n que pasa el tiempo, la de Abiga\u00edl Lozano se mantiene siempre fresca, sobresaliente y luminosa en medio de los cambios y vaivenes de la literatura nacional, como la de Garc\u00eda de Quevedo, como la de Yepes, como la de Domingo Ram\u00f3n Hern\u00e1ndez y Jos\u00e9 Antonio Calca\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9picas, soberbiamente \u00e9picas (a pesar de la poca precisi\u00f3n en las im\u00e1genes), son estas dos octavas reales consagradas a Napole\u00f3n el Grande, a quien llam\u00f3 Cecilio Acosta \u00abel Pasmo de la especie humana,\u00bb y de quien Byron dijo: \u00abdespu\u00e9s de Satan\u00e1s, ni hombre, ni \u00e1ngel, ni demonio, han ca\u00eddo de tan alto\u00bb:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c1guila del desierto, cuyo nido<br>meci\u00f3se entre las roncas tempestades ;<br>flam\u00edgero cometa, suspendido<br>sobre el cielo sin fin de las edades ;<br>t\u00fa, que en las mismas aguas del olvido<br>has lanzado tus regias claridades ;<br>dios ca\u00eddo del trono de los dioses,<br>\u00bfqui\u00e9n recibi\u00f3 tus \u00faltimos adioses?<br>No en verdad las Pir\u00e1mides, que oyeron<br>tus pasos de tit\u00e1n, y retemblaron ;<br>ni el Nilo, cuyas n\u00e1yades te vieron<br>y asombradas tu nombre murmuraron;<br>ni las grandes ciudades, que encendieron<br>sus torres, y en las noches te alumbraron.<br>\u00bfQui\u00e9n fue?\u2026 \u00a1Silencio!\u2026 Tr\u00e9mula mi boca,<br>nombra apenas el mar\u2026 nombra una roca.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1869 se estableci\u00f3 en Caracas la Academia de Ciencias Sociales y de Bellas Letras, a la cual pertenecieron los hombres m\u00e1s notables de la literatura patria. Menguaba ya de fijo para entonces la influencia del romanticismo; se sent\u00edan venir de afuera corrientes reaccionarias contra \u00e9l, y muy especialmente contra sus excesos y extrav\u00edos; en Espa\u00f1a se hab\u00eda iniciado con firmeza, desde 1857, el movimiento del neoclasicismo, apareciendo de nuevo la poes\u00eda heroica, filos\u00f3fica y social; despu\u00e9s de Quintana y de Gallego, hab\u00edan cantado poetas como Garc\u00eda Tassara, Ventura Ruiz de Aguilera, Campoamor, L\u00f3pez Garc\u00eda y Jos\u00e9 Mart\u00ednez Monroy; los ingenios venezolanos quer\u00edan hermanar la independencia del romanticismo y su elevada entonaci\u00f3n, con la correcci\u00f3n y pureza del clasicismo hist\u00f3rico, pero apart\u00e1ndose de sus peculiares discreteos y artificios; y el esp\u00edritu de la libertad, y las conquistas de la civilizaci\u00f3n, y los milagros realizados en el desenvolvimiento de la humanidad por el cerebro jam\u00e1s bien ponderado de los genios, y el recuerdo constante de la estupenda guerra de nuestra Independencia, y la gloria incomparable de Bol\u00edvar en cuanto heroico emancipador de pueblos; y adem\u00e1s de todo eso, la influencia de poetas espa\u00f1oles como los mencionados, y tambi\u00e9n la de Manzoni, y asimismo la de V\u00edctor Hugo, que desde su voluntario destierro en Inglaterra tronaba col\u00e9rico y sublime contra Napole\u00f3n el Chico y contra todos los despotismos de la tierra, fueron condensando poco a poco en Venezuela, en parte muy visible, cierta especie de reacci\u00f3n moderantista contra el romanticismo, y ensanchando los horizontes de la poes\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>La Academia de Ciencias Sociales y de Bellas Letras de Caracas se estableci\u00f3 con el prop\u00f3sito de fomentar la reacci\u00f3n, y promovi\u00f3 un certamen po\u00e9tico para el 28 de Octubre de 1869, onom\u00e1stico del Libertador Bol\u00edvar, sobre el tema La libertad del viejo mundo, al cual certamen concurrieron Jos\u00e9 Ram\u00f3n Yepes, Francisco Guaicaipuro Pardo, Ar\u00edstides Gaicano, Diego Jugo Ram\u00edrez y otros m\u00e1s, resultando premiada en el torneo la oda del fecundo poeta Heraclio Guardia, precisamente la del m\u00e1s independiente, la del menos sujeto a la moda de la imitaci\u00f3n, y la del m\u00e1s voluble, en trat\u00e1ndose de escuelas literarias, de todos los poetas venezolanos que figuraron en aquellos d\u00edas y hasta fines del siglo d\u00e9cimo noveno. El mismo Guardia obtuvo una medalla de honor de la Universidad de Caracas, por la oda en elogio de la ciencia que dedic\u00f3 al mencionado instituto, y escribi\u00f3 en aquel entonces composiciones de \u00edndole trascendental como la titulada Ciencia y poes\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s del triunfo de la Revoluci\u00f3n de Abril, acentu\u00f3se m\u00e1s y m\u00e1s aqu\u00e9lla tendencia literaria, y en 1872, 1875 y 1877 hubo en Caracas tres concursos po\u00e9ticos, a los cuales se presentaron Yepes, Guardia, Jugo Ram\u00edrez, Guti\u00e9rrez-Coll y pocos m\u00e1s, siendo laureadas en dichos tres concursos, cuyos temas fueron respectivamente La gloria del Libertador, El poder de la idea y El porvenir de Am\u00e9rica, las tres odas del eminente poeta Francisco Guaicaipuro Pardo, a quien se le rindi\u00f3 en el teatro de la esquina de Veroes\u2014despu\u00e9s de su fallecimiento y en raz\u00f3n de sus indiscutibles altos m\u00e9ritos\u2014un solemne homenaje de justicia, y cuya oda El porvenir de Am\u00e9rica present\u00f3 como suya un est\u00fapido plagiario en un concurso habido a\u00f1os despu\u00e9s en Buenos Aires, para obtener segunda vez la palma triunfadora. Y como no est\u00e1 dem\u00e1s decirlo en este punto, conste que lo mismo sucedi\u00f3 con una de las odas de Guardia, no hace mucho tiempo, en otra de las Rep\u00fablicas Hispano-Americanas.<\/p>\n\n\n\n<p>La poes\u00eda heroica, la leyendaria, la filos\u00f3fica y social tomaron desde entonces grande incremento en Venezuela, dentro de los t\u00e9rminos neo-cl\u00e1sico-rom\u00e1nticos, y bien puede afirmarse que la mayor parte de los poetas venezolanos de entonces\u2014aun los m\u00e1s extra\u00f1os por su temperamento y por su \u00edndole a semejante g\u00e9nero de poes\u00eda, tales como Domingo Ram\u00f3n Hern\u00e1ndez y Jacinto Guti\u00e9rrez-Coll\u2014le pagaron su tributo hasta el a\u00f1o de 90,&nbsp; en el cual se inaugur\u00f3 el gobierno del eminente orador, tan justamente celebrado por la prensa, Raimundo Andueza Palacio. Las proezas de los h\u00e9roes, los resaltantes magnos hechos de nuestra Independencia, la memoria de los varones eminentes, las conquistas de la civilizaci\u00f3n, las glorias de la Patria, el esfuerzo inspirado de los genios por la redenci\u00f3n y engrandecimiento de las nacionalidades en el seno de la libertad, de la confraternidad y del derecho: he ah\u00ed el campo dilatado donde la poes\u00eda abri\u00f3 las alas esplendentes y emboc\u00f3 la trompa de oro. Jos\u00e9 Antonio Calca\u00f1o triunf\u00f3 en Madrid con su admirable silva A la Academia Espa\u00f1ola; Heraclio Guardia, tanto dentro como fuera del pa\u00eds, con diferentes trabajos muy ensalzados por la cr\u00edtica; Felipe Tejera, en Cuman\u00e1, con La gloria de Sacre; Ud\u00f3n P\u00e9rez, F\u00e9lix Soublette y Monasterio Vel\u00e1zquez, en Caracas, con Miranda m\u00e1rtir, La batidla de Ayacucho, La Gloria de P\u00e1ez y las Bodas de oro de Le\u00f3n Trece; y Rufino Blanco-Fombona, en Coro, con Patria, composici\u00f3n de poderoso vuelo y numerosa pompa l\u00edrica, aun cuando carezca del exquisito brillo art\u00edstico en que abundan no pocas de sus composiciones posteriores.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero as\u00ed como el romanticismo no logr\u00f3 apoderarse por completo del esp\u00edritu de nuestros poetas, tampoco el referido g\u00e9nero de poes\u00eda ocup\u00f3 en absoluto su atenci\u00f3n, pues a tiempo que pisaban sobre los hondos rastros de Quintana y de Gallego, de Garc\u00eda Tassara y de Aguilera, de Mart\u00ednez Monroy y de Bernardo L\u00f3pez Garc\u00eda, imitaban el espiritualismo de Selgas, el escepticismo de Campoamor en sus Doloras, la profunda tristeza de Bartrina, el patriotismo regional de Trueba, la vigorosa energ\u00eda de los esculturales versos de N\u00fa\u00f1ez de Arce, y el colorido andaluz, lleno de sol, de perfumes intensos de claveles y de regocijados pespunteos de guitarras, del malogrado y fecundo cantor que se llam\u00f3 Jos\u00e9 Velarde, tan caprichosamente juzgado y zaherido por la cr\u00edtica period\u00edstica espa\u00f1ola, y aun por la acad\u00e9mica, ya que es necesario convenir en que los versos de Velarde, a pesar de los rudos prosa\u00edsmos que algunas veces los afean, hay bland\u00edsima ternura, deslumbradora fantas\u00eda, descripciones magistrales, bellas originalidades de expresi\u00f3n, reflejo encantador de las emociones del alma y de los espect\u00e1culos de la naturaleza, uno como ambiente de vigorosa juventud que nos llega al coraz\u00f3n embalsamado por los follajes nuevos y fragantes de la adorable primavera, y en ocasiones parece que se escucha el gran desbordamiento como de torrentoso r\u00edo del soberano verbo de Zorrilla.<\/p>\n\n\n\n<p>Enrique Heine, el admirable y profundo Enrique Heine, caudillo de una revoluci\u00f3n po\u00e9tica en Alemania y en Francia, era desconocido en Espa\u00f1a. Eulogio Florentino Sanz hizo un viaje a la rubia y misteriosa Alemania, tierra de leyendas, de fantas\u00edas y baladas, y se encontr\u00f3 con la inmensa reputaci\u00f3n del gran poeta y con el rico tesoro de sus obras. Volvi\u00f3 a Espa\u00f1a con ellas, y en 1857 public\u00f3 en Madrid varias traducciones de m\u00e9rito al castellano. En la biblioteca Arte y Letra de Barcelona de Espa\u00f1a, apareci\u00f3 en 1885 una versi\u00f3n mayor de Don Teodoro Llorente; y m\u00e1s tarde fue conocida del p\u00fablico hispanoamericano la estupenda traducci\u00f3n del Cancionero, hecha por nuestro gran P\u00e9rez Bonalde.<\/p>\n\n\n\n<p>Aun cuando hay otras espa\u00f1olas, de las cuales no se expresa bien la cr\u00edtica, yo no conozco m\u00e1s traducciones de Heine que las que acabo de nombrar; y desde luego declaro, ateni\u00e9ndome a lo dicho por el germano-espa\u00f1ol Juan Fastenrath con referencia a la fidelidad de la versi\u00f3n, y respecto de la belleza de la forma a mi criterio art\u00edstico y a mi manera independiente de entender el lenguaje de la divina poes\u00eda, que lo mejor y m\u00e1s notable que se ha hecho en trat\u00e1ndose de Heine puesto en verso castellano, es la traducci\u00f3n de P\u00e9rez Bonalde. Y afirmo esto, sin temor de que mi patriotismo ni el afecto con que me distingui\u00f3 el gran poeta de la Vuelta a la Patria, me hagan parcial en semejante apreciaci\u00f3n, porque hay muchos que creen que solamente la fidelidad, con un poco de correcci\u00f3n en el estilo, es suficiente para que se digan alabanzas de las traducciones hechas al castellano de poetas insignes que en otros idiomas escribieron. Traducir en verso no es simplemente traducir, porque cualquier versificador adocenado y de mediano gusto literario, pero de competencia en el idioma del cual vierte al castellano, es capaz de traducir con la mayor fidelidad, pero sin belleza alguna en la expresi\u00f3n. Traducir es pasar, por ejemplo, a nuestro idioma, en palabras equivalentes, las ideas, los sentimientos y las emociones expresadas con arte en otro idioma, pero, naturalmente, interpretando el alma del poeta a quien se traduce, trasladando la belleza art\u00edstica de sus versos, haciendo semejantes en castellano, seg\u00fan la \u00edndole de \u00e9ste, la delicadeza y fino gusto de lo que se traduce, y convirti\u00e9ndose el traductor, por la alteza de sus facultades po\u00e9ticas, en eco exacto del traducido, o en su segundo yo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y tal as\u00ed sucede con P\u00e9rez Bonalde, que ha traducido a Heine verso a verso, en la casi totalidad del Cancionero, con sorprendente habilidad (seg\u00fan la opini\u00f3n de Fastenraht, que es autoridad en la materia), y con toda la belleza, arte y colorido caracter\u00edsticos del original (seg\u00fan Men\u00e9ndez Pelayo), el cual, no embargante su intransigente espa\u00f1olismo y el poco afecto que a los venezolanos se digna profesarnos en fuerza de sus recias debilidades hist\u00f3ricas, confiesa honradamente que la traducci\u00f3n de P\u00e9rez Bonalde es la mejor, la m\u00e1s notable y la m\u00e1s bella que se ha hecho al castellano.<\/p>\n\n\n\n<p>Del admirable Enrique Heine procede en l\u00ednea recta Gustavo Adolfo B\u00e9cquer; pero entre los dos hay diferencias radicales. Heine se revolvi\u00f3 furioso contra Dios, y B\u00e9cquer jam\u00e1s neg\u00f3 la Providencia; Heine, en medio de su infortunio y de sus dolencias f\u00edsicas, odia y blasfema como un atormentado y alza iracundo los pu\u00f1os contra el cielo, mientras que en B\u00e9cquer no se ve sino una sonrisa amarga de desprecio contra la ingratitud humana; el temperamento de Heine es agresivo hasta con la mujer a quien am\u00f3 y que le dio a beber el vino del placer en refulgente copa, y el de B\u00e9cquer apacible y resignado al sentir en el coraz\u00f3n la mordedura sangrienta de los desenga\u00f1os; Heine es profundamente esc\u00e9ptico, y por no creer en nada se empe\u00f1a en lapidar todas las cosas de la tierra, mientras que en B\u00e9cquer se ve un fondo de espiritualismo que lo hace alejarse, como para reposar, del fango de las miserias humanas; Heine dice mejor de lo \u00edntimo del coraz\u00f3n, y B\u00e9cquer de la naturaleza; Heine, por \u00faltimo, enturbia en ocasiones la belleza de su poes\u00eda con expresiones demasiado vulgares y prosaicas, mientras que B\u00e9cquer conserva en sus admirables rimas la unidad en el lenguaje elevado, en la delicadeza po\u00e9tica y en el arte con que sabe engalanarla.<\/p>\n\n\n\n<p>Heine y B\u00e9cquer despertaron tambi\u00e9n la admiraci\u00f3n y el entusiasmo en los poetas venezolanos que aparecieron de 1878 en adelante, y muchos de ellos (no s\u00f3lo de los que persegu\u00edan el renombre literario por entonces, sino tambi\u00e9n de los que ya lo hab\u00edan alcanzado) imitaron al renegado germano y al melanc\u00f3lico espa\u00f1ol; pero si en unos fue la imitaci\u00f3n completamente servil y palabrera, en otros puede decirse que se acerc\u00f3 muy mucho a los modelos, aun cuando jam\u00e1s pudiese coincidir con ellos, porque a los poetas de personalidad propia y de yo completamente definido\u2014el cual no depende sino de circunstancias especiales de su alma\u2014es dif\u00edcil asimilarlos por entero en su fondo y en su manera art\u00edstica. Entre los imitadores de Heine figuran en primer t\u00e9rmino, pero en una que otra composici\u00f3n apenas, poetas como P\u00e9rez Bonalde, en Por siempre jam\u00e1s, como Guti\u00e9rrez-Coll, en las Querellas, como S\u00e1nchez Pesquera, en La tumba del marino, como Gabriel Mu\u00f1oz, en su bell\u00edsimo soneto intitulado En el cementerio, como Juan Arcia, en Post, como Gonz\u00e1lez Gui\u00f1an (Santiago) y como el tachirense Horacio Castro; y entre los imitadores de B\u00e9cquer, poetas como Eugenio M\u00e9ndez Mendoza, en Celaje, como Felipe Tejera, en Ideal, La poes\u00eda y La mujer, como Paulo Emilio Romero, en Nuestro amor, y como Leopoldo Torres Abandero, en muchas de sus Mariposas; en la inteligencia de que el que tiene m\u00e1s afinidad con B\u00e9cquer, por su delicadeza, por su melancol\u00eda, por su dulc\u00edsima ternura y por su habilidad para encerrar un pensamiento profundo en pocas frases, es Paulo Emilio Romero, si bien no pueda decirse con verdad que sea solamente un reflejo del poeta sevillano, pues la personalidad de Romero, ya que imitadora en parte, tiene cierto sello original e independiente, como puede verse en su libro P\u00e9talos sueltos.<\/p>\n\n\n\n<p>De S\u00e1nchez Pesquera quiero copiar aqu\u00ed el Madrigal, a pesar de la inexactitud de algunas de esas sus im\u00e1genes y de la poca afinidad o semejanza que entre ellas existe, para que se vea claro el esp\u00edritu de la imitaci\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<p>Todo tiende a su fin: el manso r\u00edo<br>va a sepultarse al pi\u00e9lago brav\u00edo;<br>el rayo tiende al imantado acero;<br>del roc\u00edo la gota cristalina,<\/p>\n\n\n\n<p>al tierno coraz\u00f3n de una violeta<br>o al clavel hechicero;<br>la inspiraci\u00f3n divina,<br>a la ardorosa frente del poeta;<br>el \u00e1guila del cielo<br>al nido tiende en la encumbrada roca;<br>y el beso de mi amor, con blando vuelo,<br>al nido tiende de tu dulce boca<\/p>\n\n\n\n<p>De Don Felipe Tejera, el Ideal:<\/p>\n\n\n\n<p>Si eres lluvia, roc\u00eda mi sembrado;<br>alba, despierta en mi enlutada noche;<br>si flor que aromas verdecido prado,<br>en mi yermo pensil abre tu broche;<br>si tormenta, me hiere; si bonanza,<br>dame ver el azul de tu esperanza.<br>Si eres nube fat\u00eddica, de horrores<br>no cubras m\u00e1s mi tenebroso d\u00eda;<br>iris, dame tus n\u00edtidos colores;<br>si poema, tu eterna poes\u00eda;<br>Hombre, tu gloria, Lucifer; tu duelo;<br>Amor, tu dicha; Seraf\u00edn, tu cielo<\/p>\n\n\n\n<p>De M\u00e9ndez Mendoza, el hermos\u00edsimo Celaje:<\/p>\n\n\n\n<p>Una nube vagaba por el cielo,<br>y un alma triste por el mundo erraba;<br>rayo de sol hiri\u00f3 la blanca nube,<br>y el de unos ojos penetr\u00f3 en el alma;<br>brill\u00f3 en el manto de la nube el iris,<br>y en el alma doliente la esperanza;<br>sopl\u00f3 el viento en los aires, y en la tierra,<br>de las penas el \u00e1brego con sa\u00f1a;<br>la nube en blancas perlas se deshizo,<br>y el alma triste se deshizo en l\u00e1grimas<\/p>\n\n\n\n<p>Y del barquisimetano Don Jos\u00e9 Parra Pineda, esta encantadora rima:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1En vano te alejas ! Doquiera te sigo:<br><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"167\" height=\"21\" class=\"wp-image-13249\" style=\"width: 80px;\" src=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/separador-fino.jpg\" alt=\"\">yo soy una sombra<br><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"167\" height=\"21\" class=\"wp-image-13249\" style=\"width: 80px;\" src=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/separador-fino.jpg\" alt=\"\">flotante y fugaz;<br>soy luz en la estrella, fragancia en las flores,<br>rumor en las ondas azules del mar;<br><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"167\" height=\"21\" class=\"wp-image-13249\" style=\"width: 80px;\" src=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/separador-fino.jpg\" alt=\"\">yo soy un esp\u00edritu<br><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"167\" height=\"21\" class=\"wp-image-13249\" style=\"width: 80px;\" src=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/separador-fino.jpg\" alt=\"\">que vuela inmortal.<\/p>\n\n\n\n<p>Si duermes, yo velo; despiertas, y canto:<br><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"167\" height=\"21\" class=\"wp-image-13249\" style=\"width: 80px;\" src=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/separador-fino.jpg\" alt=\"\">\u00bfno sientes en torno<br><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"167\" height=\"21\" class=\"wp-image-13249\" style=\"width: 80px;\" src=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/separador-fino.jpg\" alt=\"\">constante rumor?<br>Son esas mis alas; yo estoy a tu lado<br>Antorcha en el ara, reflejo en el sol,<br><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"167\" height=\"21\" class=\"wp-image-13249\" style=\"width: 80px;\" src=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/separador-fino.jpg\" alt=\"\">suspiro en el aire\u2026<br><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"167\" height=\"21\" class=\"wp-image-13249\" style=\"width: 80px;\" src=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/separador-fino.jpg\" alt=\"\">\u00a1yo soy el Amor!<\/p>\n\n\n\n<p>La serenidad de estatua griega en el conjunto, el aspecto escultural de las estrofas, la opulencia y exquisitez del ritmo, la sabidur\u00eda en el manejo del acento y del ep\u00edteto, la \u00edntima y estrecha correlaci\u00f3n entre las ideas y la forma, la m\u00fasica de los versos y el refinado brillo art\u00edstico en el todo de la composici\u00f3n po\u00e9tica, que no pueden lograrse sino por medio de la reflexi\u00f3n y la destreza, constituyen la escuela parnasiana, la cual tiene su origen, a no dudarlo, en V\u00edctor Hugo. Pero Te\u00f3filo Gautier, Teodoro de Banville, Carlos Baudelaire, Lecomte de Lisie, y m\u00e1s tarde el cubano Jos\u00e9 Mar\u00eda de Heredia, que son los representantes m\u00e1s prominentes y afamados de la escuela en Francia, acentuaron, mejoraron y perfeccionaron, cada cual con su contingente personal y con su peculiar manera art\u00edstica, las tendencias del pont\u00edfice del romanticismo franc\u00e9s, el cual magno poeta se inspir\u00f3, probablemente, en la serenidad ol\u00edmpica del J\u00fapiter de W\u00e9imar. Esa escuela ha tenido apasionados corifeos en Venezuela, tales como Guti\u00e9rrez-Coll, Eduardo Calca\u00f1o, Manuel Fombona Palacio, Andr\u00e9s Mata, V\u00edctor Racamonde, Rafael Marcano Rodr\u00edguez y Gabriel Mu\u00f1oz, los cuales han despertado, en algunos de los poetas de la \u00faltima generaci\u00f3n, el est\u00edmulo vehemente en el sentido de convertir la forma en primorosa filigrana.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/gonzalo-picon-febres\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gonzalo Pic\u00f3n Febres En el cap\u00edtulo cuarto de este libro dejo dicho que el romanticismo venezolano procede en l\u00ednea recta de la revoluci\u00f3n rom\u00e1ntica espa\u00f1ola y tambi\u00e9n de la francesa, as\u00ed como el papel que representa y la fisonom\u00eda que tiene en nuestra historia literaria. El aparecimiento de Jos\u00e9 Antonio Mait\u00edn y de Abiga\u00edl Lozano [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":15069,"comment_status":"open","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15068"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15068"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15068\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15071,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15068\/revisions\/15071"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/15069"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15068"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15068"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15068"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}