{"id":1497,"date":"2021-09-23T22:41:06","date_gmt":"2021-09-23T22:41:06","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=1497"},"modified":"2023-11-24T18:37:55","modified_gmt":"2023-11-24T18:37:55","slug":"nenufares-malogrados-y-otras-pesadillas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/nenufares-malogrados-y-otras-pesadillas\/","title":{"rendered":"Nen\u00fafares malogrados y otras pesadillas"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Jos\u00e9 Ygnacio Ochoa<\/h4>\n<p class=\"has-text-align-justify\">El poemario<em> Nen\u00fafares malogrados y otras pesadillas <\/em>(El Taller Blanco Ediciones, Colecci\u00f3n <em>Voz Aislada<\/em>. 2020) de Miriam Mireles nos remite a una mirada de correspondencia con un encuentro resplandeciente en los sue\u00f1os. S\u00ed, as\u00ed como se lee. Los sue\u00f1os para la voz po\u00e9tica de Mireles son luminosos por cuanto los vocablos se juntan en la continuidad de la vida. Es decir, no existe ni comienzo ni final. Es una circularidad constante. Es una suerte de rueda que contiene palabras que van hacia una estructura transparente al encuentro de una voz. Voz que se concilia con la lluvia, besos, noches, im\u00e1genes, torpezas, laberintos, ranuras y recuerdos para que se unan con una ascensi\u00f3n contemplada. Este encuentro de im\u00e1genes se conjuga con la voz en primera persona: <strong>[1]<\/strong> <em>Remonto un muro<strong>\u2026<\/strong>Me acerco<\/em>\u2026<strong> [2]<\/strong><em>espero las flores<\/em>\u2026 <strong>[3]<\/strong> <em>les digo que deseo<\/em>\u2026<strong> [4]<\/strong> <em>No he dormido<\/em>\u2026 <strong>[5]<\/strong> <em>No puedo dormir y cuidad las palomas<\/em>\u2026 Estas im\u00e1genes de los primeros cinco poemas manifiestan\u00a0 un susurro que se deja o\u00edr muy cerca de los sentidos para explorar en las representaciones de la polisemia:<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<strong>[2]\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><em>En el preludio de la b\u00fasqueda de los sue\u00f1os con besos<\/em><br \/>\n<em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0inigualables, espero las flores. Las flores que inclinan su fiel<\/em><br \/>\n<em>para abrir p\u00e9talos. Para ganar una ofrenda sin espinas.<\/em> (p. 8)<\/p>\n<p class=\"has-text-align-justify\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Palabras contenidas para un destinatario: Los sentidos: piel, olores, sabores, cuchicheos, y lo visual \u2014fundamentalmente lo af\u00edn con lo contemplativo que no tiene nada que ver con la observaci\u00f3n, pues no se trata de objetivar, no, todo lo contrario, es el acto puro de \u00e9xtasis con lo que no se mide\u2014 se agolpan para apelar a una realidad instintiva e intuitiva. Insisto, es un asunto de sensaciones<em>:<\/em><strong>[5]<\/strong><em> Siluetas cortadas\/Estampadas sobre papel sin cuerpos\u2026Dedico horas de las madrugadas a\/borrar en mi piel manuscrito, frases que no terminan<\/em>.(p. 11) Una voz po\u00e9tica que va decantando su existencia a cada momento. Cuenta y canta pero no se detiene, se hilvana una historia que s\u00f3lo la voz descubre en lo imaginario. Es una existencia en constante reinvenci\u00f3n con los sue\u00f1os. \u00bfEs un viaje nocturno? \u00bfQui\u00e9n patenta su noche? La comprensi\u00f3n de la noche y los sue\u00f1os est\u00e1n sujetos al encuentro de historias.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<strong>[24]<\/strong><\/p>\n<p class=\"has-text-align-justify\">\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<em>Esas pesadillas. Sombr\u00edas. De lugares opacos. De sue\u00f1o<\/em><br \/>\n<em>continuado. Sue\u00f1o donde mi cuerpo reaparece. Rutas.<\/em><br \/>\n<em>Esteros. Pantanos. Lo escarpado. Lo intrincado. Cuevas que<\/em><br \/>\n<em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0nadie ha visto. Ni han visitado. No hay cielo. El sol\u00a0 sale<\/em><br \/>\n<em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0desde las aguas\u2026<\/em> (p. 30)<em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/em><\/p>\n<p class=\"has-text-align-justify\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Se afloran secretos en el silencio que abriga su lejan\u00eda. Se le aclara aquello que puede estar turbio. Su cuerpo puede que no est\u00e9 completo lo declara en su humanidad, aun as\u00ed su alma ilumina en un sue\u00f1o de tres d\u00edas el\u00a0 sentido vol\u00e1til de la existencia. Suspendida en un cuerpo \u00e1rbol, eso es ella, \u00e1rbol con ra\u00edces profundas que llegan a las perplejidades de su inconsciencia.<\/p>\n<p class=\"has-text-align-justify\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0La voz que canta sus deseos: \u00abnoct\u00e1mbula\u00bb, \u00ab\u00edgnea\u00bb, \u00abninfa\u00bb, \u00abimago\u00bb, \u00abcabalga\u00bb, \u00abnen\u00fafar\u00bb, \u00abvulnerable\u00bb, \u00abalucina\u00bb, \u00abdescalza\u00bb en otro universo. El del encanto\u00a0 con la palabra. Ella es un sue\u00f1o que aparece en los 26 cantos. Sue\u00f1o constante en donde aparecen personajes o duendes que motivan al lector a buscar el esplendor de la palabra.\u00a0 El sue\u00f1o es como el espejo en la voz de la poeta. Ese reflejo no caduca, en todo caso se multiplica en su andar por la noche o el d\u00eda para desembocar en un despliegue de im\u00e1genes sin demoras. Sus pensamientos y\u00a0 sus sensaciones vuelven una y otra vez en su habitar po\u00e9tico. Lo habitual en la voz es cantarle a los sue\u00f1os. Ellos, los sue\u00f1os, se descubren ante la posibilidad de un destino enmarcado por la palabra. Palabras que se rencuentran en una cercan\u00eda sugerente. Palabras que cantan y se decantan en la lectura que retoma la inconsciencia de los d\u00edas. La voz despierta su mirada en los caminos en\u00a0 ese reflejo incandescente del espejo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Ygnacio Ochoa El poemario Nen\u00fafares malogrados y otras pesadillas (El Taller Blanco Ediciones, Colecci\u00f3n Voz Aislada. 2020) de Miriam Mireles nos remite a una mirada de correspondencia con un encuentro resplandeciente en los sue\u00f1os. S\u00ed, as\u00ed como se lee. 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