{"id":1494,"date":"2021-09-23T21:53:17","date_gmt":"2021-09-23T21:53:17","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=1494"},"modified":"2023-11-24T18:38:10","modified_gmt":"2023-11-24T18:38:10","slug":"pernalete-otras-calamidades","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/pernalete-otras-calamidades\/","title":{"rendered":"\u00d1o Pernalete y otras calamidades"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">R\u00f3mulo Gallegos<\/h4>\n<p>Motivos, que no razones, ten\u00eda Mujiquita para querer esconderse bajo el mostrador de su pulper\u00eda cuando vio aparecer a Santos Luzardo. Primero, porque aquella amistosa injerencia suya en la querella que contra do\u00f1a B\u00e1rbara llevara aqu\u00e9l por causa de los trabajos pedidos y negados, le hab\u00eda costado que \u00d1o Pernalete le quitara la secretar\u00eda de la Jefatura Civil, y luego, porque no se le escapaba lo que ahora pudiera llevar entre manos su antiguo condisc\u00edpulo, y ya ve\u00eda en peligro el sueldito con que por fin hab\u00eda vuelto a favorecerlo \u00d1o Pernalete, despu\u00e9s de muchos ruegos suyos y de su mujer, y de muchas promesas de no volver a incurrir en quijotadas.<\/p>\n<p>Pero Santos no le hab\u00eda dado tiempo a ocultarse y tuvo que fingir contento de verlo:<\/p>\n<p>\u2013\u00a1Dichosos los ojos que te ven! \u00a1Qu\u00e9 caro te vendes, chico! \u00bfEn qu\u00e9 puedo servirte?<\/p>\n<p>\u2013Si no me han informado mal, ya sabr\u00e1s a lo que vengo. Me han dicho que eres el Juez del Distrito.<\/p>\n<p>\u2013\u00a1S\u00ed, chico! \u2013dijo Mujiquita, al cabo de una pausa\u2013. Ya s\u00e9 lo que traes entre manos. El asunto de la muerte del pe\u00f3n, \u00bfno es eso?<\/p>\n<p>\u2013De los peones \u2013rectific\u00f3 Luzardo\u2013. Porque fueron dos los asesinados.<\/p>\n<p>\u2013\u00a1Asesinados! \u00a1No me digas, Santos! Mira, vente conmigo al juzgado para que me cuentes c\u00f3mo fue eso.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfPara que te lo cuente yo?<\/p>\n<p>\u2013No. Disp\u00e9nsame. Para que me des unas luces. Para que me indiques lo que debo hacer.<\/p>\n<p>\u2013Pero, Mujiquita, \u00bfa estas horas todav\u00eda no lo sabes?<\/p>\n<p>\u2013\u00a1Pero, chico!<\/p>\n<p>Y el gesto de Mujiquita, al replicar as\u00ed, suplic\u00f3 con una elocuencia aplastante estas palabras in\u00fatiles:<\/p>\n<p>\u2013\u00bfNo sabes d\u00f3nde estamos?<\/p>\n<p>Llegaron al juzgado. Mujica abri\u00f3 de un empell\u00f3n la puerta, simplemente cerrada, y defendida por su propio desnivel, y entraron en una sala de techumbre pajiza y paredes encaladas, donde hab\u00eda un escritorio, un armario, tres sillas y una clueca echada en un rinc\u00f3n. Para brindarle asiento a Santos, Mujiquita llen\u00f3 de polvo el recinto al sacudir el que estaba depositado sobre una de las sillas. Se comprend\u00eda que all\u00ed nadie ten\u00eda costumbre de acudir a aquel tribunal.<\/p>\n<p>Santos se sent\u00f3 rendido, m\u00e1s que de cansancio de desaliento, por la impresi\u00f3n que produc\u00edan aquel pueblo, aquel juzgado y aquel juez.<\/p>\n<p>Sin embargo, reaccion\u00f3, y procurando sacar todo el partido posible de Mujiquita, le explic\u00f3 c\u00f3mo ven\u00eda Carmelito, acompa\u00f1ado de su hermano Rafael, y qu\u00e9 cantidad de plumas llevaba para San Fernando.<\/p>\n<p>Mujiquita se rasc\u00f3 la cabeza, y luego, tomando su sombrero, disponi\u00e9ndose a salir, dijo:<\/p>\n<p>\u2013Esp\u00e9rame aqu\u00ed un momento. D\u00e9jame ir a contarle eso al general. \u00c9l debe de estar en la Jefatura Civil. No te har\u00e9 aguardar mucho.<\/p>\n<p>\u2013Pero \u00bfqu\u00e9 tiene que ver el jefe civil en este asunto? \u2013objet\u00f3 Santos\u2013. \u00bfNo han transcurrido ya los d\u00edas que la ley establece para que el sumario pase al juez competente?<\/p>\n<p>\u2013\u00a1Ah, caramba, chico! \u2013exclam\u00f3 Mujiquita, y en seguida\u2013: Mira: el general no es malo; pero, aqu\u00ed entre nos, en todo quiere llevar la batuta. Tanto en lo civil como en lo judicial, aqu\u00ed no se hace sino lo que \u00e9l dispone. Al general se le atraves\u00f3 entre ceja y ceja que el hombre hab\u00eda muerto de un mal, como dice \u00e9l. Es decir, de un s\u00edncope card\u00edaco. Y, a prop\u00f3sito, porque todo puede suceder, \u00bft\u00fa hab\u00edas observado si el pe\u00f3n era card\u00edaco?<\/p>\n<p>\u2013\u00a1Qu\u00e9 card\u00edaco de los demonios! \u2013exclam\u00f3 Santos, poni\u00e9ndose de pie violentamente\u2013. Quien va a resultarlo muy pronto, si ya no lo est\u00e1s, a fuerza de tener miedo, eres t\u00fa.<\/p>\n<p>Y Mujiquita, sonriente:<\/p>\n<p>\u2013No te calientes, chico. Ponte en mi caso. Y en el del general, porque en la vida hay que tenerlo todo en cuenta. D\u00edas antes se hab\u00eda recibido aqu\u00ed una circular del presidente del Estado a los jefes civiles de su jurisdicci\u00f3n, d\u00e1ndoles una enjabonada con motivo de varios cr\u00edmenes que se hab\u00edan cometido en despoblado, sin que se hubiese podido capturar a los autores, y exhort\u00e1ndolos a cumplir mejor con sus deberes, y el general contest\u00f3 que eso no era con \u00e9l, porque en el Distrito de su mando no exist\u00eda la criminalidad. Yo mismo le redact\u00e9 el oficio, y qued\u00f3 tan satisfecho, que lo mand\u00f3 a publicar en una hoja suelta, que ya habr\u00e1s visto por ah\u00ed. Todo esto lo converso contigo en grado 33, por supuesto. Como comprender\u00e1s, en el caso de tu pe\u00f3n, o tus peones, mejor dicho, yo no he dejado de pasearme por la presunci\u00f3n del asesinato; pero en estos momentos acabada de salir la hoja, es impol\u00edtico decir que se trata de un crimen, y&#8230;<\/p>\n<p>\u2013Y como t\u00fa, est\u00e1s aqu\u00ed para complacer a \u00d1o Pernalete y no para administrar justicia&#8230; \u2013ataj\u00f3 Santos.<\/p>\n<p>Y Mujiquita, encogi\u00e9ndose de hombros:<\/p>\n<p>\u2013Yo estoy aqu\u00ed para completarles la arepa a mis hijos, que la pulper\u00eda no me la da completa \u2013y tomando la salida\u2013: Agu\u00e1rdame un momento. Todav\u00eda no se ha perdido todo. D\u00e9jame ir a torear mi toro.<\/p>\n<p>Minutos despu\u00e9s regresaba con cajas destempladas.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfNo te lo dije? Yo conozco muy bien mi tercio. Al general no le ha gustado que te hayas dirigido a m\u00ed y no a \u00e9l. De modo que te aconsejo que vayas all\u00e1 y te le metas bajo el ala. As\u00ed es como se consiguen las cosas con \u00e9l.<\/p>\n<p>Pero antes de que Luzardo pudiera protestar contra el consejo, apareci\u00f3 el jefe civil.<\/p>\n<p>Como dijo Mujiquita, no le hab\u00eda agradado que Santos hubiese acudido al juez y no a \u00e9l, con la agravante de venir a suministrar datos que desvirtuaran la c\u00f3moda presunci\u00f3n de muerte natural a que \u00e9l se hab\u00eda acogido, cosas que, si a nadie sol\u00eda toler\u00e1rselas, quien no pod\u00eda concebir la autoridad sino a la manera desp\u00f3tica como la entiende el b\u00e1rbaro, mucho menos se las tolerar\u00eda a quien ya se hab\u00eda atrevido a invocar contra sus desmanes el imperio de la ley.<\/p>\n<p>Entr\u00f3 en el juzgado con el sombrero puesto y ambas manos ocupadas: en la izquierda, el tabaco, que se le hab\u00eda apagado; en la derecha, la caja de f\u00f3sforos. Adem\u00e1s, portaba bajo el brazo izquierdo aquella espada con vaina de cuero que siempre llevaba consigo sin necesidad ni raz\u00f3n.<\/p>\n<p>No se dign\u00f3 saludar a Luzardo y se acerc\u00f3 a la mesa, puso sobre ella su machete, y mientras raspaba el f\u00f3sforo y lo aplicaba al tabaco, dijo:<\/p>\n<p>\u2013Ya le he dicho, Mujiquita, que a m\u00ed no me gusta que se me atraviesen en mis asuntos. En ese que trae entre manos el se\u00f1or, estoy trabajando yo y s\u00e9 lo que debo hacer.<\/p>\n<p>\u2013Perm\u00edtame que le observe que este asunto ya es de la jurisdicci\u00f3n del Poder Judicial \u2013manifest\u00f3 Santos Luzardo, haciendo todo lo contrario de lo que le aconsejara Mujiquita, pues nombrarle a \u00d1o Pernalete jurisdicci\u00f3n que no fuera suya equival\u00eda a declararle la guerra.<\/p>\n<p>\u2013Sin embargo, Santos \u2013intervino el juez, tartamudeando casi\u2013, t\u00fa sabes que&#8230;<\/p>\n<p>Pero \u00d1o Pernalete no necesitaba ayudas.<\/p>\n<p>\u2013S\u00ed. Algo de eso como que he o\u00eddo mentar por ah\u00ed \u2013replic\u00f3 socarronamente entre una y otra chupetada al tabaco\u2013. Pero lo que yo he visto siempre es que donde se meten un juez y un abogado, si uno los deja de su cuenta, lo que antes estaba claro se pone turbio, y lo que iba a durar un d\u00eda no se acaba en un a\u00f1o. Por eso yo, cuando se presenta por aqu\u00ed un litigio, como dicen ustedes, porque yo los llamo tejemanejes, me informo por la calle qui\u00e9n es el que tiene raz\u00f3n, y me vengo aqu\u00ed y le digo al se\u00f1or: \u00abBachiller Mujica, quien tiene la raz\u00f3n es fulano. Sentencie ahora mismo en favor suyo.\u00bb<\/p>\n<p>Y al decir as\u00ed, descarg\u00f3 el peso de su dictatorial machete sobre el escritorio del juez, de donde lo hab\u00eda tomado previamente para reproducir con todos sus detalles la escena que refer\u00eda.<\/p>\n<p>Perdiendo por momentos el dominio de s\u00ed mismo, Santos repuso:<\/p>\n<p>\u2013Aunque yo no he venido a litigar, sino a pedir que se cumpla la justicia, me interesar\u00eda saber c\u00f3mo la llama usted cuando de ese modo la trata.<\/p>\n<p>\u2013A eso llamo yo poner los puntos sobre las haches \u2013respondi\u00f3 \u00d1o Pernalete, que en el fondo era un guas\u00f3n\u2013. \u00bfUsted no conoce el cuento? Se lo voy a echar, porque es cortito. Era uno de esos hombres a quienes llaman brutos, pero que ten\u00eda el tonto muy lejos. No conoc\u00eda la ortograf\u00eda y no dec\u00eda halar, sino jalar, ni hediondo, sino jediondo, y cuando su secretario \u2013porque era jefe el hombre y ten\u00eda su secretario\u2013 le pon\u00eda con hache una de esas palabras que a \u00e9l no le sonaban sino con jota, le dec\u00eda: \u00abEst\u00e1 bueno, pero, \u00a1p\u00f3ngale un punto a esa hache!\u00bb<\/p>\n<p>A lo cual replic\u00f3 Santos, mientras Mujiquita le re\u00eda la ocurrencia al general.<\/p>\n<p>\u2013Si esa es la ortograf\u00eda que se usa por aqu\u00ed, he perdido mi tiempo al venir a impetrar justicia.<\/p>\n<p>Se enrisc\u00f3 m\u00e1s \u00d1o Pernalete.<\/p>\n<p>\u2013Se le har\u00e1 \u2013d\u00edjole en un tono que m\u00e1s bien parec\u00eda de amenazas.<\/p>\n<p>D\u00e9spota por naturaleza, pero taimado al mismo tiempo, si \u00d1o Pernalete no aceptaba que se rebatiesen sus opiniones o procedimientos, tambi\u00e9n era cierto que si encontraba convincentes las razones contrarias, en seguida buscaba la manera de adoptarlas, cuando alg\u00fan inter\u00e9s tuviera en ello, pero siempre dejando entender que ya se le hab\u00edan ocurrido, y present\u00e1ndolas bajo la original\u00edsima forma que ten\u00edan las suyas. En el caso en cuesti\u00f3n, y por aquello de la circular del presidente, su inter\u00e9s le aconsejaba desistir de la presunci\u00f3n de muerte natural, que hasta all\u00ed hab\u00eda hecho prevalecer, y de aqu\u00ed que en seguida agregara, pero con el mismo tono insolente:<\/p>\n<p>Y Mujiquita sali\u00f3 de la Jefatura convencido de que, por muchos \u00abtiros\u00bb que le hubiera cogido el general para estar bien con Dios y con el diablo, a \u00e9l lo iban a enterrar con urna blanca.<\/p>\n<p>\u2013\u00a1El pobre Santos Luzardo! De esos veinte mil pesos que iba a coger por sus plumas, como que no va a ver ni un real. \u00a1Y tener yo que decirle que se vaya tranquilo!<\/p>\n<p>Pero cuando lleg\u00f3 a la posada, ya Santos estaba con el pie en el estribo.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfEsa prisa chico? Deja ese viaje para ma\u00f1ana. Tengo muchas cosas que decirte.<\/p>\n<p>\u2013Me las dir\u00e1s cuando volvamos a vernos \u2013le respondi\u00f3 Santos ya a caballo\u2013. Que ser\u00e1 cuando pueda venir con un machete en la mano, y poni\u00e9ndolo sobre tu escritorio decirte: \u00abBachiller Mujica, quien tiene la raz\u00f3n es fulano. Sentencie ahora mismo en favor suyo.\u00bb<\/p>\n<p>Como si por primera vez oyera cosa semejante, Mujiquita pregunt\u00f3:<\/p>\n<p>\u2013\u00bfQu\u00e9 quieres decirme con eso, Santos Luzardo?<\/p>\n<p>\u2013Que el atropello me lanza a la violencia y que acepto el camino. Hasta la vista, Mujiquita. Puede que pronto volvamos a vernos.<\/p>\n<p>Y parti\u00f3, levantando una polvareda bajo las patas de su caballo.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/gallegos-romulo\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n<h6>*Do\u00f1a B\u00e1rbara (cap\u00edtulo III, tercera parte)<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>R\u00f3mulo Gallegos Motivos, que no razones, ten\u00eda Mujiquita para querer esconderse bajo el mostrador de su pulper\u00eda cuando vio aparecer a Santos Luzardo. 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