{"id":14904,"date":"2024-01-30T09:54:00","date_gmt":"2024-01-30T14:24:00","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=14904"},"modified":"2025-04-23T09:44:47","modified_gmt":"2025-04-23T14:14:47","slug":"anotaciones-sobre-la-literatura-venezolana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/anotaciones-sobre-la-literatura-venezolana\/","title":{"rendered":"Anotaciones sobre la literatura venezolana"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Ver\u00f3nica Jaffe<\/h4>\n\n\n\n<p>Supongo que decir Venezuela en tierras extranjeras es decir cosas muy lejanas a la literatura. Sugiere, si acaso, petr\u00f3leo, riqueza desmedida y pobreza sin fin, sugiere una geograf\u00eda variada y espectacularmente tropical, y quiz\u00e1s cierta modernidad escandalosa de una urbe enloquecida como Caracas. Poco se recuerda la literatura escrita en el pa\u00eds y si se insiste mucho, podr\u00eda surgir el nombre de Bol\u00edvar y sus escritos pol\u00edticos, quiz\u00e1s R\u00f3mulo Gallegos y sus epopeyas abarcantes, quiz\u00e1s Uslar Pietri, el erudito, y alguno que otro poeta.<\/p>\n\n\n\n<p>Venezuela, y esta es una de las caracter\u00edsticas de este pa\u00eds, no present\u00f3 figuras estelares del pensamiento latinoamericano a mediados de siglo, no particip\u00f3 en el llamado &#8216;boom&#8217; de la literatura latinoamericana de los a\u00f1os 60 y 70 de este siglo, Venezuela fue y sigue siendo uno de los parientes pobres dentro de la familia de lo que podr\u00eda llamarse la intelectualidad latinoamericana.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal situaci\u00f3n no se repite en las artes pl\u00e1sticas, por ejemplo, donde algunos nombres son bien reconocidos m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras. Y es sobre tal situaci\u00f3n que me gustar\u00eda reflexionar un poco, por supuesto especulando libremente sobre ello, pues no conozco una respuesta contundente y convincente al por qu\u00e9 de ella.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde los tiempos apacibles de una provincia menor dentro de las posesiones espa\u00f1olas de ultramar, Venezuela llev\u00f3 una existencia calladamente apartada de los centros de pensamiento y escritura en lengua espa\u00f1ola. Alg\u00fan nombre surg\u00eda, alguna personalidad m\u00e1s resaltante, un Andr\u00e9s Bello, por ejemplo, a quien todo ni\u00f1o conoce en la escuela por algo tan pesado y fastidioso como la gram\u00e1tica de la lengua espa\u00f1ola. \u00bfY qu\u00e9 m\u00e1s? Pues naturalmente todo lo relacionado a la gesta independentista, con sus h\u00e9roes, sus aventuras, sus tragedias, sus batallas, sus proclamas, la gran mortandad que caus\u00f3 en una sociedad a\u00fan marcadamente medieval. Bol\u00edvar es y ser\u00e1 por largo tiempo la figura tutelar que se asocia al nombre de su patria, y su pensamiento considerado como gu\u00eda espiritual, norte y fundamento de lo que los venezolanos entienden por su identidad m\u00e1s o menos ut\u00f3pica. Quiere decir, que el cat\u00e1logo de temas e intereses en la intelectualidad venezolana estar\u00e1, y creo que a\u00fan est\u00e1, determinada por la visi\u00f3n libertaria cl\u00e1sica y por la perspectiva americanista bolivariana. Quiere decir, que la reflexi\u00f3n pol\u00edtica venezolana, asociada siempre al ideario bolivariano desde el siglo pasado, posee una tradici\u00f3n que otras formas de escritura no tienen. Quiere decir, que de alguna forma la comprensi\u00f3n del venezolano de s\u00ed mismo a\u00fan est\u00e1 marcada por aquel clich\u00e9 de que de Venezuela vienen los guerreros, los feroces llaneros en sus veloces caballos, los hombres pol\u00edticos, pero no los pensadores, ni los escritores, ni los artistas. Venezuela ser\u00eda entonces un cuartel, como lo fuera en el siglo pasado. Y sin embargo ha pasado mucho tiempo desde que Bol\u00edvar viera as\u00ed a sus compatriotas y hoy parece cada vez m\u00e1s dif\u00edcil que la realidad se corresponda con tal apreciaci\u00f3n; a\u00fan cuando los recientes intentos de golpe militar manifiesten un fuerte apego por estas im\u00e1genes decimon\u00f3nicas como respuesta y soluci\u00f3n a los problemas de la actual democracia. <\/p>\n\n\n\n<p>Desde entonces este pa\u00eds ha pasado, y esto es un t\u00f3pico com\u00fan, un proceso de &#8216;modernizaci\u00f3n&#8217; fulminante que est\u00e1 relacionado con el petr\u00f3leo, con un pacto entre partidos pol\u00edticos, con una forma de democracia representativa donde los representados siguen estando al margen del proceso, como lo estuvieron desde los tiempos de la Colonia. Y es en este contexto en que la literatura venezolana comienza a manifestarse a\u00fan cuando sea t\u00edmidamente. Gallegos y sus novelas sobre las diversas regiones del territorio nacional, Uslar y sus cuentos y relatos sobre la historia del pa\u00eds y tantos otros son expresi\u00f3n y reflejo de cierta visi\u00f3n sobre esta modernidad. Pero esta modernidad est\u00e1, como se sabe, en crisis, y no s\u00f3lo en Venezuela. La fe en el ilimitado &#8216;progreso&#8217;, la justificaci\u00f3n de la historia por medio de las confrontaciones ideol\u00f3gicas ha cedido su puesto a la desesperanza ante los problemas m\u00e1s econ\u00f3micos que pol\u00edticos, que ahora se entienden como globales. En Venezuela, como en muchas partes del mundo, se murieron las ilusiones de d\u00e9cadas pasadas y la necesaria revisi\u00f3n de lo que fuimos y somos comienza hoy, por fin, en la literatura.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde los a\u00f1os 60, desde los a\u00f1os del famoso &#8216;boom&#8217;, la narrativa ha cedido lentamente el campo a una forma muy diferente de expresi\u00f3n y reflexi\u00f3n literaria. Tengo la impresi\u00f3n, quiz\u00e1s extremadamente subjetiva, de que la poes\u00eda de los \u00faltimos a\u00f1os ha dicho y hecho cosas m\u00e1s importantes que la narrativa. Este es, creo, al menos el caso en Venezuela. Despu\u00e9s de las grandes novelas, los cientos de cuentos escritos en aquellos a\u00f1os de lucha armada, de ilusiones pol\u00edticas, de utop\u00edas ideol\u00f3gicas, la narrativa ha transitado caminos cada vez m\u00e1s peque\u00f1os y modestos, limit\u00e1ndose frecuentemente a ciertos experimentalismos de variado colorido, pero en definitiva y en t\u00e9rminos muy generales, abandon\u00f3 los proyectos y las visiones interpretativas de mayores pretensiones y opt\u00f3 por perspectivas m\u00e1s restringidas. Proposiciones narrativas importantes como la de Meneses o Julio Garmendia no parecen repetirse en los \u00faltimos tiempos. Y si bien tal postura puede relacionarse con la problematizaci\u00f3n creciente que del escritor y sus posibilidades se observa en muchos lugares del mundo, en Venezuela la presencia de la narrativa, y creo no equivocarme, fue cada vez menos significativa. S\u00f3lo muy recientemente han surgido algunos ejemplos interesantes de la narrativa venezolana.<\/p>\n\n\n\n<p>No ocurri\u00f3 lo mismo con la poes\u00eda. La nueva modestia que por fuerza debe asumir ahora la literatura, cuando de tantas partes es cuestionada como fuente de saber, de verdad y de deleite, ha tenido, al menos en el caso de la literatura venezolana, una extra\u00f1a e interesante respuesta: la poes\u00eda se impone cada vez m\u00e1s como forma literaria preponderante. Especulando, naturalmente, y partiendo de mi propia experiencia con la poes\u00eda, podr\u00eda imaginar algunas razones para ello.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">&#8211; o &#8211; <\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los factores a mi entender m\u00e1s importantes fue y es la inusitada presencia de traducciones de poetas extranjeros. Nombres hasta entonces poco o nada conocidos irrumpieron en el escenario nacional marcando los gustos y las sensibilidades en forma bastante m\u00e1s masiva que en tiempos anteriores. Ya no se trataba de un Heine traducido por P\u00e9rez Bonalde, sino de decenas de poetas ingleses, americanos, franceses, italianos, portugueses, brasileros que eran presentados en traducciones constantes. Imagino que tal apertura hacia la poes\u00eda internacional determin\u00f3 una sensibilidad y conciencia muy particular.<br>Adem\u00e1s de la m\u00e1s tradicional lectura de los grandes poetas latinoamericanos, que en el af\u00e1n continentalista venezolano siempre fue una de las actividades favoritas de los escritores de esta parte. Los nombres de Gerbasi, Liscano, Ter\u00e1n, S\u00e1nchez Pcl\u00e1ez, Cadenas, Calzadilla, Sucre, Silva Estrada, Valera Mora, Palomares, Montejo, Crespo, por ejemplo, parecen estar \u00edntimamente relacionados con los nombres extranjeros que leyeron, que en parte, incluso, tradujeron ellos mismos. Leer a los poetas de otras lenguas y otras regiones tiene, al menos en mi caso particular, una especial consecuencia que quisiera describir como asunci\u00f3n e incorporaci\u00f3n de lo otro. Tal situaci\u00f3n est\u00e1 relacionada con un problema de identidad que tratar\u00e9 de circunscribir inmediatamente.<\/p>\n\n\n\n<p>La cuesti\u00f3n de la identidad nacional, de la identidad latinoamericana es tema largamente debatido en la historia de la regi\u00f3n e imagino que no puede tener una respuesta contundente. Supongo que el problema es consecuencia sobre todo de la historia colonial y dependiente de este continente, pero no quiero revolver las cenizas de un debate por desgracia demasiado ideologizado. Pero la cuesti\u00f3n de la identidad tambi\u00e9n tiene que ver con la propia y particular el tradicional desorden y desconcierto cultural de este pa\u00eds no es extra\u00f1o notar que tal univocidad de sujetos no ha existido con regularidad, y en mi caso personal tiene poco sentido ignorar una realidad patente: mi mezcla de or\u00edgenes y culturas. Aceptar de alguna forma u otra esta mezcla significa asumir la imposibilidad de hablar, de pensar, de escribir desde la segura posici\u00f3n de un s\u00f3lo sujeto id\u00e9ntico a s\u00ed mismo, digamos, por ejemplo, cartesiano. Se habla, por otro lado, de la ficci\u00f3n del sujeto pensante, de la deconstrucci\u00f3n de la metaf\u00edsica impl\u00edcita en el discurso occidental, y el resultado se parece bastante al sujeto de la mezcla cultural. Quiero decir, la realidad de la fragmentaci\u00f3n del yo, la indefinici\u00f3n del sujeto l\u00edrico, se corresponde con la reciente y actual modestia y humildad de una cultura como la occidental, que, al parecer, ahora comienza a pagar las consecuencias de su arrogancia cruel y despiadada. Es en esta incorporaci\u00f3n de otras voces, de otras experiencias, en la aceptaci\u00f3n de otras presencias que se inserta la nueva poes\u00eda venezolana con su variada gama de formas y de estilos, con la contemporaneidad de diferentes temas e intereses, con su gusto por lo que desde aqu\u00ed puede llamarse ex\u00f3tico, por el juego con otras voces, otros papeles, con personajes y figuras ficticias, hist\u00f3ricas, m\u00edticas. Hablar de Irlanda, de Praga o de Jacarta en un poemario venezolano adquiere as\u00ed un sentido que remite de alguna forma al problema del sujeto l\u00edrico, y es con esta problematizaci\u00f3n que puedo identificarme plenamente, despu\u00e9s de haber desistido por fuerza a la construcci\u00f3n de un yo un\u00edvoco y particular. <\/p>\n\n\n\n<p>Veo muy relacionada a ello la desesperanza vinculada a la ruptura de la tradicional oposici\u00f3n entre experiencia y esencia. Si ya no podemos enga\u00f1arnos con el sue\u00f1o de la verdad descubierta por azar o por empe\u00f1o en alg\u00fan rec\u00f3ndito lugar de la creaci\u00f3n, si ya debemos aceptar con resignaci\u00f3n la imposibilidad de una metaf\u00edsica como consuelo de nuestras penas y sin sentidos, tenemos que privilegiar sin remedio y alternativa alguna la experiencia personal, la tuya, la m\u00eda, la de los otros como \u00fanico acceso a la siempre escurridiza realidad. Y as\u00ed, si el mencionado exotismo, el juego vicario con otros papeles y otras figuras puede ser respuesta a una ilusi\u00f3n de identidad hace tiempo perdida, la experiencia personal, y el placer del juego con otras experiencias abre otra dimensi\u00f3n a tal exotismo: es tambi\u00e9n expresi\u00f3n de una iron\u00eda, de una artificialidad que rinde cuenta a la constante duda sobre la falsedad, a la limitaci\u00f3n e insuficiencia de la experiencia personal. La ficci\u00f3n ser\u00e1 entonces, por qu\u00e9 no, una salida v\u00e1lida para disfrazar el abismo que media entre m\u00ed peque\u00f1o sujeto y el otro, es otro que salta sin preaviso de su status de objeto a ser sujeto y viceversa, dej\u00e1ndome en el desamparo de la incomprensi\u00f3n total, pero no por ello menos fascinada y seducida por la multiplicidad de sus sentidos. El poeta mexicano Jos\u00e9 Emilio Pacheco llama poes\u00eda a \u00abese lugar de encuentro \/ con la experiencia ajena\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">&#8211; o &#8211;<\/p>\n\n\n\n<p>Como consecuencia de toda esta confusi\u00f3n y variedad, de esta fragmentaci\u00f3n y estas limitantes observo en la poes\u00eda venezolana a mi alrededor, y en mis desordenadas lecturas de la poes\u00eda extranjera, un nuevo acento sobre algo que a m\u00ed tambi\u00e9n me interesa en forma especial. Algo que no s\u00e9 si pueda describir como un nuevo emocionalismo, precario y fr\u00e1gil, que responde por alguna raz\u00f3n a\u00fan difusa, al menos para m\u00ed, a esa subjetiva limitaci\u00f3n de lo meramente personal. En todo caso, el inter\u00e9s por la exposici\u00f3n de las emociones, por su an\u00e1lisis minucioso y lento, por su registro detallado me parece ser una de las pocas v\u00edas a\u00fan abiertas para la siempre tan buscada comunicaci\u00f3n con el lector. A trav\u00e9s de la parsimoniosa o instant\u00e1nea presentaci\u00f3n de las emociones y sentimientos el poema habla, habla directamente al lector, con la conciencia de que \u00e9ste ya no aceptar\u00e1 m\u00e1s aquella vieja historia de que un poeta es un sabio y profeta visionario, m\u00edstico conocedor y experto en el asunto de la, ahora desaparecida, verdad.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, la \u00fanica verdad posible, la \u00fanica a la cual yo como lectora o como autora tengo acceso, es la muy personal de mis emociones y sentimientos. Y tal circunstancia significa tambi\u00e9n que los esquemas sentimentales sobreimpuestos por la sociedad, la tradici\u00f3n, la cultura dejan de tener importancia, se revelan como lo que a mis ojos nunca dejaron de ser: una burda manipulaci\u00f3n artificiosa de la realidad de mis sentimientos. Y aqu\u00ed creo entonces encontrar el lugar de lo que se ha tratado de definir como literatura femenina. Pues no me parece justificada una supuesta particularidad de una literatura privada, sentimental y femenina opuesta a una literatura p\u00fablica, racional y masculina. Simplemente soy yo como mujer, personal e individualmente diferente de los otros, la que puede manifestar de forma subjetiva y emocional una particular forma de ver la realidad que me rodea. Es la incorporaci\u00f3n de muchas voces, muchos discursos de mujeres individuales la que puede abrirle a la literatura tradicionalmente masculina nuevas dimensiones, diversas miradas, y cada una ser\u00e1 diferente, y cada una tendr\u00e1 la validez y la profundidad que la sincera reflexi\u00f3n de cada quien sea capaz de darle. No tiene sentido as\u00ed, hablar de unas caracter\u00edsticas comunes, de unos par\u00e1metros compartidos en el caso de la literatura femenina. Pues es evidente y elemental que yo como mujer hablar\u00e9 muy diferente, sentir\u00e9 otras cosas, que el hombre que est\u00e1 compartiendo conmigo este tiempo, este espacio, y mi palabra ser\u00e1 diferente a lo que dijo y sinti\u00f3 la mujer que me antecedi\u00f3 en muchos a\u00f1os, o aquella que vive en otras latitudes. La literatura femenina, como discurso otro, como voz perif\u00e9rica y marginal en una cultura tradicionalmente determinada y escrita por hombres blancos, tendr\u00e1 que ser aceptada tal cual es, para responder, al menos, a una situaci\u00f3n evidente: ni yo, ni nadie posee la clave secreta, la llave m\u00e1gica, la inspiraci\u00f3n divina para comprender una realidad que ahora y creo que definitivamente se nos muestra s\u00f3lo en su forma impenetrable: un mundo inaccesible para nuestra absoluta y completa incapacidad de entenderlo, de abarcarlo todo, un mundo que se place en recordarnos nuestra inevitable limitaci\u00f3n como seres<br>humanos que somos.<\/p>\n\n\n\n<p>Para una mujer escribir ser\u00e1 entonces, al igual que para el hombre, un intento muchas veces fallido, pocas veces logrado, de expresar y construir una forma de percepci\u00f3n y reflexi\u00f3n, de sentimiento y de emoci\u00f3n que le produce la contemplaci\u00f3n de su realidad. \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s podemos exigir hoy en d\u00eda, cuando los consuelos infantiles, de la paternidad protectora de una ideolog\u00eda han desaparecido detr\u00e1s del horizonte? Y m\u00e1s a\u00fan, ahora ni siquiera nos podemos aferrar, como lo hicieron las generaciones que nos precedieron, a una exaltaci\u00f3n de la palabra, a una apolog\u00eda de la escritura, a esa pretensi\u00f3n a la vez orgullosa y desesperada que los escritores de hace 30 o 40 a\u00f1os pod\u00edan defender ante el cinismo creciente de la cultura que los rodeaba. \u00bfQui\u00e9n puede hoy creer que la palabra po\u00e9tica, la literatura con may\u00fasculas sea el \u00faltimo basti\u00f3n de la historia humana, el refugio de la idea, de lo bueno, de lo verdadero, el salvavidas para todos aquellos que quieren resistirse y defender su integridad cr\u00edtica e intelectual ante las malvadas manipulaciones de los villanos materialistas? Para un poeta hace 40 a\u00f1os a\u00fan era posible compensar con una defensa irrestricta de la poes\u00eda todas las faltas, los errores, los horrores de la historia, de la sociedad, de sus cong\u00e9neres. Hoy me siento personalmente incapaz de adjudicarle a la palabra tal funci\u00f3n, no s\u00f3lo porque la invasi\u00f3n de la imagen, del sonido, la haya desplazado, haya cambiado, como lo se\u00f1alan tantos expertos, las direcciones y tendencias de nuestra percepci\u00f3n, sino tambi\u00e9n por una arraigada desconfianza ante la palabra en s\u00ed. Los discursos oficiales del poder, la literatura f\u00e1cil o la enga\u00f1osa ilusi\u00f3n po\u00e9tica, el esteticismo del crimen y la barbarie, todas esas palabras que en este siglo han sido utilizadas con fines y prop\u00f3sitos inconfesables y en ocasiones con una malignidad inaudita, me niegan la posibilidad de una fe ingenua en la palabra. No puedo entonces olvidar la perversa discrepancia que puede presentarse, y de hecho se ha presentado, entre \u00e9tica y est\u00e9tica de una literatura, de un discurso, y proclamar inocentemente a los cuatro vientos que la poes\u00eda es por esencia buena, verdadera y bella. Me queda como \u00fanica opci\u00f3n aceptable en este fin de siglo, constatar la imposibilidad de un uso ingenuo de la palabra, y la conciencia de la poes\u00eda, o la literatura, tiene que asumir su cuota de culpas y castigos en esta danza macabra de la modernidad, tiene que aceptar, en fin, sus propias contradicciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed, si escribo como mujer, como venezolana, en esta \u00faltima d\u00e9cada del siglo, por fuerza escribir\u00e9 desde una posici\u00f3n mucho m\u00e1s modesta y humilde que los hombres y mujeres que me antecedieron. Y los grandes proyectos, las grandes verdades, las grandes utop\u00edas de un Bol\u00edvar, un Gallegos, un Uslar se niegan a mis posibilidades, a mis formas de comprensi\u00f3n. Y quiero sugerir al final que quiz\u00e1s fuera esta la enfermedad que ocultara la narrativa venezolana despu\u00e9s de entrar en crisis. <\/p>\n\n\n\n<p>Pues me parece notable, que los escritores que retomaron el hilo narrativo en Venezuela tengan posiciones parecidas a las arriba esbozadas. Es notable por ejemplo, que un Balza, un Quintero, un L\u00f3pez Ortega, un Azuaje o un Centeno reduzcan con evidente modestia y discreci\u00f3n sus pretensiones interpretativas de la realidad. <\/p>\n\n\n\n<p>Y m\u00e1s a\u00fan, quiz\u00e1s sea precisamente esta modestia el \u00fanico camino que les queda a esos extra\u00f1os y absurdos seres que se dedican a la literatura: a los escritores.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/veronica-jaffe\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre la autora<\/a><\/h4>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\">*Publicado en: Inti: Revista de literatura hisp\u00e1nica: No. 37, Article 28. 1993. Imagen: https:\/\/www.lectura-abierta.com<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ver\u00f3nica Jaffe Supongo que decir Venezuela en tierras extranjeras es decir cosas muy lejanas a la literatura. 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