{"id":14900,"date":"2025-01-30T09:44:24","date_gmt":"2025-01-30T14:14:24","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=14900"},"modified":"2025-01-30T09:47:54","modified_gmt":"2025-01-30T14:17:54","slug":"ambivalencia-ambiguedad-eduardo-gasca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/ambivalencia-ambiguedad-eduardo-gasca\/","title":{"rendered":"Ambivalencia y ambig\u00fcedad en la obra de Eduardo Gasca"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Judit Gerendas<\/h4>\n\n\n\n<p><strong>1. Estrecho v\u00ednculo entre poemas y cuentos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En la brillante y original obra de Eduardo Gasca, se da el notable hecho de que sus cuentos y sus poemas dialogan entre s\u00ed. A partir de la ambig\u00fcedad y de la ambivalencia de su escritura, caracter\u00edsticas buscadas deliberadamente, se hace un llamado al lector para su participaci\u00f3n activa en medio del conjunto de palabras que est\u00e1n ah\u00ed, ninguna de ellas de gratis, todas ocupando un espacio que exige ser explorado.<\/p>\n\n\n\n<p>El magn\u00edfico final del poema \u201cplaya\u201d resume en dos versos a dos grandes y a su vez magn\u00edficos cuentos de Eduardo Gasca, \u201cCuadros con cuatro\u201d y \u201cCuerpo a la vista\u201d, del volumen <em>Todos los cuentos<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera escena de \u201cCuadros con cuatro\u201d ficcionaliza una obra maravillosa, \u201cEl nacimiento de Venus\u201d, de Botticelli, con la figura femenina en primer plano, en la playa, en la cual el personaje narrador se encuentra con una bella muchacha, de la cual posteriormente sabr\u00e1 que se llama Catalina Del Moral Moradell, la cual se ha lastimado el pie con una concha, una lograda \u201creescritura\u201d de la pintura del artista italiano. La arena de la playa es el espacio para Catalina\/Venus, a la que su pie, contribuyendo a la levedad de la escena, apenas roza. Y sobre la arena est\u00e1n las conchas.<\/p>\n\n\n\n<p>En \u201cCuerpo a la vista\u201d, un cuento profundamente sombr\u00edo, una mujer sin nombre y sin pasado se encuentra extraviada en el horror. Encarna una de las maneras c\u00f3mo se trenzan los textos en la obra de Gasca, c\u00f3mo dialogan entre s\u00ed y, a la vez, se contraponen.<\/p>\n\n\n\n<p>Es otro cuento que en parte transcurre en una playa, con mucha arena blanca, sobre la cual, en una fina simbolog\u00eda, con un p\u00e1rrafo que parece incidental y un hecho com\u00fan en una playa, aunque con un suave erotismo que barniza el acontecer, se pone en escena la vivencia de estar enterrando un cuerpo vivo, aunque tambi\u00e9n podr\u00eda servir para ocultarlo: \u201cUna mano empu\u00f1ada va regando un chorrito de arena de abajo hacia arriba, de tal\u00f3n dorado a borde de bikini blanco\u201d (49). El cuerpo se funde con un resto de arena, con lo que el erotismo se va intensificando, cuando, con la punta de los dedos, la mujer se va quitando los granitos.<\/p>\n\n\n\n<p>En el poema \u201cplaya\u201d, el final connota en dos versos, en parte, a estos dos espl\u00e9ndidos cuentos:<\/p>\n\n\n\n<p><em>en la playa hay cuerpos que se tuestan al sol<br>en la arena hay una historia que rueda<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Las historias ruedan en los cuentos. El subrayar la intensidad de su presencia aparece en los versos. Estas historias que ruedan entre la arena son las que han atrapado al autor, que las reitera, atrap\u00e1ndolas a su vez.<\/p>\n\n\n\n<p>En el poema \u201cdescenso de la monta\u00f1a\u201d alguien baja desde lo alto, en medio de tropezones, resbalones y todo tipo de dificultades. No sabemos qui\u00e9n es ni por qu\u00e9 est\u00e1 bajando, pero irremediablemente tendemos a asociarlo con el protagonista del cuento \u201cUn viejo soldado\u201d, el cual, quiz\u00e1s, tambi\u00e9n iba \u201cresbalando hacia abajo sobre piedras lisas\u201d. Es un descenso en medio de una dura naturaleza, y aquel que desciende tiene que estar alerta para evitar la ca\u00edda. Una naturaleza hostil acecha al ser humano.<\/p>\n\n\n\n<p>No se menciona a personaje alguno ni se habla de la guerrilla. Pero no ser\u00eda obra del autor si no se aludiera a algo oculto, latente, que no se entrega directamente, que reserva su decir bajo el efecto iceberg y que s\u00f3lo colocando el poema en el contexto todo de la obra, deja insinuar algo de aquello que no dice. Hemingweyiano hasta la m\u00e9dula y del todo original, al mismo tiempo, Eduardo Gasca nos habla de algo, pero tapa con el silencio lo esencial, lo deja abierto, es exigente con su lector, elude el asunto central, lo alude, si acaso. Todo ello requiere que la arquitectura de los textos, m\u00e1s all\u00e1 de lo aparente, est\u00e9 sutilmente estructurado.<\/p>\n\n\n\n<p>El cuento mencionado, que es de 1966, es una historia de guerrilleros de los a\u00f1os sesenta venezolanos. El protagonista es un espa\u00f1ol de edad ya avanzada, el cual, supuestamente por una leve enfermedad, ha sido bajado de la monta\u00f1a donde se encuentra la base guerrillera. Pero lo m\u00e1s probable es que lo hayan bajado por viejo y quiz\u00e1s nunca m\u00e1s volver\u00e1 a subir, aunque, por no herir su orgullo, no se lo han dicho. Tampoco a nosotros, los lectores, aunque eso no tenga nada que ver con nuestro orgullo, sino con la invitaci\u00f3n que se nos hace participar de una experiencia de ambig\u00fcedad y de ambivalencia, marcas de f\u00e1brica del autor. El poema \u201cdescenso de la monta\u00f1a\u201d no nos habla de nada de esto, aunque el t\u00edtulo podr\u00eda ser perfectamente el del cuento. <\/p>\n\n\n\n<p>Solo obst\u00e1culos hay para ese descenso, no es un l\u00edrico poema paisajista, la violencia connota a los elementos descritos y una voz anhela un descanso en alg\u00fan lugar de la monta\u00f1a, mientras se produce ese duro caminar. Evidentemente, de una forma sofisticada, el cuento y el poema est\u00e1n dialogando, se complementan, se completan.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>2. El poema \u201cCanci\u00f3n de Morgan el Sanguinario\u00bb<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los poemas m\u00e1s notable del conjunto es el titulado \u201cCanci\u00f3n de Morgan el Sanguinario\u201d. Al mismo tiempo, son numerosas las intertextualidades de este poema con \u201cLa tierra bald\u00eda\u201d, de T. S. Eliot, pero su an\u00e1lisis en ese sentido trascender\u00eda los objetivos de un pr\u00f3logo.<\/p>\n\n\n\n<p>En los cuentos se nos muestra que, tal como en las apuestas, en la lucha armada o en el bar de las ficheras , el personaje respectivo considera que hace falta un m\u00e9todo, una estrategia. Se trata de un reto, de una cacer\u00eda, de establecer unas reglas para ganar y cumplirlas.<\/p>\n\n\n\n<p>La apuesta consiste en el intento de manejar el destino a trav\u00e9s del juego, apostar a lo imposible, apostar por la apuesta. Lo que le interesa al personaje no es tanto el valor de lo que va a ganar, sino la pasi\u00f3n de jugar el juego, de vivir la esencia pura del triunfo, de vencer por el hecho de vencer mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cCanci\u00f3n de Morgan el Sanguinario\u201d es el poema paradigm\u00e1tico en el cual todo esto tiene lugar. Es el primero del volumen, el m\u00e1s largo. En \u00e9l se le canta a la estrategia, al m\u00e9todo y al juego con el juego y con el azar. Evidentemente, la asociaci\u00f3n es con el famoso poema de Mallarm\u00e9, de 1897, \u201cUn coup de d\u00e9s jamais n\u2019abolira le hasard\u201d, es decir, un golpe de dados jam\u00e1s abolir\u00e1 el azar. En alg\u00fan momento se producir\u00e1 la ca\u00edda del individuo que los ha lanzado. Creo que es lo que ha logrado ficcionalizar en forma brillante Eduardo Gasca en su obra, narrativa y poes\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>En \u201cCanci\u00f3n de Morgan el Sanguinario\u201d, en la secci\u00f3n 6, que se titula \u201cdomin\u00f3\u201d, queda muy claro que de lo que se trata es de dominar las \u201csuertes\u201d, las de la fortuna, para cambiar el destino, revolver los n\u00fameros de las piedras del domin\u00f3 y lograr ganar el juego. En la secci\u00f3n 7, denominada \u201clectura de la mano de morgan\u201d, que ya de por s\u00ed remite a leer el destino, los n\u00fameros de la suerte terminan siendo los de la derrota, eso es lo que han indicado las l\u00edneas de la mano.<\/p>\n\n\n\n<p>La rueda de la fortuna, que gira y sube hasta lo alto, para descender luego hasta lo m\u00e1s bajo, tiene un papel fundamental en este brillante y complejo poema, extremadamente original en la poes\u00eda venezolana, en el cual se habla del pirata Morgan, el cual devast\u00f3 durante a\u00f1os las costas y las islas del Mar Caribe, entre ellas a la ciudad de Maracaibo, a la cual incendi\u00f3 y redujo a escombros. El poema, adem\u00e1s, dialoga con el poema fundamental y fundador de T. S. Eliot, \u201cLa tierra bald\u00eda\u201d, que ocupa un lugar central en la mitolog\u00eda personal de Eduardo Gasca. El texto de Gasca consta de siete secciones, cada una con un t\u00edtulo;  el de Eliot de cinco, aunque mucho m\u00e1s largas.<\/p>\n\n\n\n<p>La baraja del tarot tiene un papel clave en el poema de Eliot, en correspondencia con el papel del azar y del juego, tan caros a Gasca. El autor se asocia al esp\u00edritu del texto de Eliot y se despega con audacia de su tem\u00e1tica, o de parte de ella. Su poema se equilibra en el dif\u00edcil filo de la navaja entre el homenaje al de Eliot, que abre un nuevo camino en la literatura (no s\u00f3lo en la poes\u00eda) y en la creaci\u00f3n de un texto independiente, que se separe del otro. El muy logrado resultado confirma el \u00e9xito obtenido.<\/p>\n\n\n\n<p>Cito un fragmento de la secci\u00f3n 5, titulada \u201cmorgan encuentra al afilasables\u201d:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Tu rueda ruinosa<br>ruinosa rueda de piedra que chirr\u00eda<br>solo he venido<br>amellado a mesar mis cabellos<br>det\u00e9n la rueda escucha<br>y mi voz<br>a licenciarme vengo escucha<br>mal me hiciste<br>t\u00fa<br>y pod\u00edas<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Morgan maldice la rueda que chirr\u00eda, maldice su suerte. Se dirige al afilasables, al cual podemos asociar fon\u00e9ticamente con el alfil de la secci\u00f3n titulada \u201cajedrez\u201d, en la cual las piezas dan vueltas y vueltas (como la rueda), enfrentadas las unas a las otras, alfiles y peones defendiendo a su rey y combatiendo al del contrario. Uno de los dos terminar\u00e1 por caer. El afilasables es el que garantiza la eficacia de los instrumentos de muerte. En la secci\u00f3n 3 este juego de palabras ya se hab\u00eda iniciado, muy notablemente, con Alfinger, conquistador alem\u00e1n de comienzos del siglo XVI, uno de los integrantes del grupo  banquero de los Welser, conocidos tambi\u00e9n como los Belzares, el cual entra dentro del juego fon\u00e9tico, pero tambi\u00e9n del tem\u00e1tico.<\/p>\n\n\n\n<p>En la secci\u00f3n 4, que lleva el significativo t\u00edtulo \u201cde envite y azar\u201d, se habla de la pelota de b\u00e9isbol, sin nombrarla, pero aludi\u00e9ndola, connot\u00e1ndola, pelota que va rodando en el aire, como la rueda de la fortuna, y va \u201ctrazando un arco en rotaci\u00f3n para la entrega\u201d. Los movimientos de los jugadores de b\u00e9isbol, en brillante gestualidad, generan la imagen de una danza viril, en la cual se destaca el lanzamiento de la pelota. Todos los elementos de este juego, en particular referidos al guante y a la pelota, parecieran constituir un anacronismo, puesto que, sin lugar a dudas, el b\u00e9isbol no era practicado por los piratas de siglos atr\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no se trata de eso: todo est\u00e1 junto aqu\u00ed, no es anacronismo, es un aleph, como un alephes \u201cLa tierra bald\u00eda\u201d. Por supuesto, no hay ninguna consideraci\u00f3n al lector de pa\u00edses de habla castellana en los que no se conoce este deporte.<\/p>\n\n\n\n<p>El movimiento y los objetos se expresan en verbos y adjetivos que connotan lo que se ficcionaliza y, en cierto momento, se pasa a lo fant\u00e1stico y a la muerte simb\u00f3lica de uno de los antagonistas de ese combate. Se produce la ca\u00edda y el otro muere.<\/p>\n\n\n\n<p>En \u201cdomin\u00f3\u201d se va dando cuerpo a una \u201cserpiente\u201d, piedra a piedra, otorg\u00e1ndole forma a partir de un juego en el que tambi\u00e9n hay ganadores y perdedores. Es una partida, una confrontaci\u00f3n, en la que participan varios, hasta que en la derrota, cuando se revuelven de nuevo las piedras, queda<\/p>\n\n\n\n<p><em>el cuerpo roto y abatido<br>de tus serpientes<br>de piedras numeradas<br>tu partida<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Por supuesto, ah\u00ed est\u00e1 ese significante \u00faltimo, \u201ctu partida\u201d, con su doble significaci\u00f3n, la de juego o deporte, y la de irse, emprender un camino hacia alg\u00fan lugar.<\/p>\n\n\n\n<p>En la octava y pen\u00faltima secci\u00f3n de \u201cCanci\u00f3n de Morgan el Sanguinario\u201d, titulada \u201cinterrogatorio y tortura del reh\u00e9n\u201d y en la cual el poema da un giro hacia la denuncia y lo pol\u00edtico, es Dios el que no oye a los seres humanos. Aqu\u00ed ya no hay juego, el reclamo es intenso y violento.<\/p>\n\n\n\n<p>Las v\u00edctimas de Dios, que se equipara al torturador que aparece en el t\u00edtulo de esta secci\u00f3n, levantan su voz. Numerosos elementos, tales como las palabras usadas, el planteamiento de la problem\u00e1tica y el tema de la justicia o injusticia de Dios, el m\u00e9rito de un individuo al ser virtuoso, honesto y bueno, el cuestionamiento a que el mal quede impune y que el que practica el bien sea sometido a los m\u00e1s terribles suplicios, remiten esta secci\u00f3n del poema al Libro de Job, en el que un Dios injusto y represor barre con el libre albedr\u00edo para imponer su arbitrariedad y su capricho. Por supuesto, Job no es mencionado nunca, Gasca es sumamente exigente con su lector, ya lo vimos, y poco lo ayuda. Tampoco Eliot lo hizo, ni Joyce, aunque \u00e9ste al menos en cierto momento prepar\u00f3 una especie de instructivo resumido para la lectura del Ulises. Ahora, yo pienso que un lector competente puede leer perfectamente a cualquiera de los autores mencionados sin perderse o, al menos, en caso de extraviarse en sus laberintos, lograr finalmente salir de ellos m\u00e1s enriquecido , orgulloso de haber conseguido vencer en la aventura que se le ha propuesto. <\/p>\n\n\n\n<p>Dios es el represor en la secci\u00f3n que estamos revisando, es el poder arbitrario, injusto y violento. \u00c9l es el que somete a interrogatorio y a tortura a Job y a la humanidad entera, que son sus rehenes. As\u00ed termina Gasca esta pen\u00faltima secci\u00f3n de su poema:<\/p>\n\n\n\n<p><em>c\u00f3mo conocer al que cerr\u00f3 con doble puerta<br>al que impuso silencio y l\u00edmites y nombres<br>tambi\u00e9n el enviador de botellas con mensajes<br>tambi\u00e9n el soplador de globos tambi\u00e9n el visitante<br>recorredor de ciudades fr\u00edas el profeta<br>c\u00f3mo responder adecuadamente a tus preguntas<br>si t\u00fa de espaldas<br>y cu\u00e1ndo cr\u00edan las rebecas<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Tentada a decir que, evidentemente, no se trata del Libro de Job, sino de una audaz creaci\u00f3n de Gasca a partir de ese hipotexto, recordando la intensa presencia de la ambig\u00fcedad y de la ambivalencia en la obra del autor, no me atrevo a hacer esa afirmaci\u00f3n, reviso el Libro de Job y llego a la conclusi\u00f3n de que este poema de gran aliento de Gasca es producto de \u00e9l, que es su autor, pero que en su interior, como en una caja china, se encuentra tambi\u00e9n el Libro de Job, no s\u00f3lo como hipotexto, sino como texto en s\u00ed. Y que, simult\u00e1nea y contradictoriamente, no se trata s\u00f3lo del texto b\u00edblico, sino de un poema de Gasca, inspirado por ese texto.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando leemos el \u00faltimo verso arriba mencionado, de inmediato creemos que es un nuevo recurso l\u00fadico del autor y que se refiere a las mujeres jud\u00edas, para las cuales es paradigm\u00e1tico el nombre de Rebeca. Pues no, no es as\u00ed. Si regresamos al Libro de Job ah\u00ed mismo encontramos la frase y, dependiendo del traductor al espa\u00f1ol, de las diferentes versiones que existen, constatamos que se trata de ciervas, o antes hembras o, s\u00ed, efectivamente, de rebecas, palabra sin\u00f3nimo de las anteriores, as\u00ed como los rebecos equivalen a los antes machos. Sin embargo, no podemos dejar de pensar que ese detonante final de la estrofa es digno del esp\u00edritu l\u00fadico del autor, el cual no ha debido de dejar de pensar en las otras Rebecas. Un notable juego de palabras m\u00e1s, de parte de alguien tan dado a romper con los c\u00e1nones.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de esta secci\u00f3n, que es un alegato contra Dios, el poema se cierra con la \u00faltima, la n\u00famero 9, titulada \u201cajusticiamiento del reh\u00e9n\u201d. Se cierra con una mirada revolucionaria, combativa, ubicando esta vez el acontecer en Vietnam, el lugar en el que se ejecutar\u00e1 al reh\u00e9n. Un lugar sobre el cual est\u00e1n cayendo bombas y misiles, tal como lo dice el poeta con extrema delicadeza:<\/p>\n\n\n\n<p><em>algo rayar\u00e1 en hanoi los siete cielos<br><\/em><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"167\" height=\"21\" class=\"wp-image-13249\" style=\"width: 150px;\" src=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/separador-fino.jpg\" alt=\"\"><em>un alfiler de plata sobre cristales<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, si estamos en Hanoi y ah\u00ed ser\u00e1 ejecutado un reh\u00e9n, aparentemente se nos complica el papel de Morgan el Sanguinario en todo esto. Pero las palabras \u201creh\u00e9n\u201d, \u201cHanoi\u201d y \u201cejecuci\u00f3n\u201d, adem\u00e1s de la fecha del poema, 1971, tan cercana todav\u00eda a los acontecimientos revolucionarios de la d\u00e9cada del sesenta, nos llevan a hacer un conjunto de asociaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1964 un joven de 17 a\u00f1os, Nguyen Van Troi, miembro del VietCong, luego de realizar al frente de su pelot\u00f3n una arriesgada acci\u00f3n militar, cay\u00f3 prisionero del ej\u00e9rcito de los Estados Unidos y fue sentenciado a muerte. En un audaz acto de solidaridad internacional, en Caracas una Unidad T\u00e1ctica de Combate llev\u00f3 a cabo una acci\u00f3n denominada \u201cOperaci\u00f3n \u2018Van Troi\u2019\u201d, que consisti\u00f3 en el secuestro, en octubre de 1964, del teniente coronel estadounidense Michael Smolen, agente de la CIA en Venezuela. La noticia ocup\u00f3 las primeras planas de la prensa mundial en ese entonces, ya hace m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os, con la exigencia de los revolucionarios venezolanos: la liberaci\u00f3n de Nguyen Van Troi. En Vietnam la ejecuci\u00f3n de \u00e9ste fue suspendida, pero en Venezuela los combatientes fueron cercados intensamente por las fuerzas policiales y militares venezolanas, por lo que los guerrilleros decidieron soltar a su reh\u00e9n. <\/p>\n\n\n\n<p>Entonces en Vietnam de inmediato se dio la orden de ejecuci\u00f3n del joven guerrero, la cual fue llevada a cabo. El intercambio humanitario no se logr\u00f3. Sin embargo, el operativo produjo un importante efecto de informaci\u00f3n acerca de la situaci\u00f3n de ambas fuerzas revolucionarias, la venezolana y la vietnamita. Este suceso fue ficcionalizado tambi\u00e9n por Luis Britto Garc\u00eda en su novela Abrapalabra, de 1980.<\/p>\n\n\n\n<p>En \u201cajusticiamiento del reh\u00e9n\u201d, secci\u00f3n final de \u201cCanci\u00f3n de Morgan el Sanguinario\u201d, el primer verso de entrada nos sit\u00faa en Hanoi y el segundo nos ofrece im\u00e1genes de guerra y de bombardeos, como ya vimos. Pero el t\u00edtulo nos habla del ajusticiamiento del reh\u00e9n, lo cual no se produjo, puesto que Michael Smolen fue puesto en libertad por las Fuerzas Armadas de Liberaci\u00f3n Nacional (FALN), como acabamos de ver. Pero recordemos que el que est\u00e1 escribiendo aqu\u00ed es Eduardo Gasca, quien, con su mirada aguda y su capacidad de trastocar los clich\u00e9s establecidos, puede perfectamente considerar a Nguyen Van Troi un reh\u00e9n del ej\u00e9rcito estadounidense, que ha invadido el pa\u00eds del joven combatiente. Y puede incluso trocar a los piratas estadounidenses que han invadido sin motivo ni raz\u00f3n a un pa\u00eds, en este caso a Vietnam, en Morgan el Sanguinario y sus piratas, y situar al condenado a muerte en ese otro mundo, que poco se diferencia del primero, y obligarlo, de acuerdo a las costumbres (o leyes) de piratas, filibusteros,  corsarios y bucaneros, a caminar la tabla, es decir, a recorrer una tabla cuyo punto final necesariamente lo llevar\u00e1 a precipitarse en el mar. Los ojos vendados remiten tambi\u00e9n a Nguyen Van Troi, quien exigi\u00f3 que su mirada no fuera tapada, quiso ver con claridad hasta el final, pero su solicitud no fue cumplida, sus ojos fueron tapados con la venda. El poema dice:<\/p>\n\n\n\n<p><em>pero neg\u00e1ndote a caminar la pasarela no solucionas nada<br>no solucionas nada<br>habr\u00e1 una venda sobre los ojos<br>y todo se reduce a esperar que una voz grite<br>fuego o disparad<br>o saltad de una buena vez<br>(\u2026)<br>y todo se reduzca a una voltereta<br>si no es la voz de morgan el sanguinario<br>en este caso<br>espada o dedo de metal desliz\u00e1ndose sobre las cuerdas<br>y habr\u00e1 siempre una voltereta<br>en el momento justo el cuerpo<br>pez<br>en el mar c\u00e1liz<br>en el mar<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Conmovidos y admirados, terminamos de hacer la lectura de este poema, que entreteje dos espacios diferentes y dos tiempos distintos. La continuidad interna, profunda, la da el personaje Morgan el Sanguinario, quien, como la gran mayor\u00eda de los piratas, estaba al servicio de la Corona Brit\u00e1nica. Como podr\u00eda estarlo hoy al servicio de los Estados Unidos, el actual poder dominante en el mundo. Constitu\u00edan uno de los recursos que, sin rubor alguno, la llamada primera democracia del mundo moderno utiliz\u00f3 para devastar y desvalijar a las regiones caribe\u00f1as. Sanguinario como era, ya lo dice el t\u00edtulo del poema, la creaci\u00f3n literaria lo traslada del siglo XVII a los a\u00f1os sesenta del XX, nombrado ya Sir o caballero por el rey Carlos II de Inglaterra y designado Teniente Gobernador de Jamaica, todo dentro de la m\u00e1s habitual de las acciones de los grandes poderes que saquean el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso tiene una l\u00f3gica interna el final del poema, con su traslado a trav\u00e9s de trescientos a\u00f1os hasta el Vietnam, donde sucedieron hechos que cito de una fuente insospechable de radicalismo, de Wikipedia:<\/p>\n\n\n\n<p><em>El incidente del Golfo de Tonk\u00edn fue una operaci\u00f3n de falsa bandera, organizado por los servicios secretos de los Estados Unidos, para usarla como pretexto en su participaci\u00f3n de la guerra de Vietnam; en esta se simul\u00f3 un falso ataque de fuerzas pertenecientes a Vietnam del Norte contra barcos de la Armada de Estados Unidos en el Sudeste Asi\u00e1tico, que hab\u00edan penetrado en aguas que Estados Unidos reclamaba como internacionales, pero que Vietnam reclamaba como nacionales.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Documentos desclasificados parecen demostrar que efectivamente el incidente nunca ocurri\u00f3 y que la inteligencia estadounidense falsific\u00f3 datos para justificar la posterior intervenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>3. Ir donde no llaman<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hay un cuento, en el volumen ya mencionado, titulado \u201cIr donde no llaman\u201d. Y en este volumen de poemas una secci\u00f3n entera se denomina de la misma manera, \u201cIr donde no llaman\u201d, lo mismo que el primer poema de esta parte, que a su vez lleva el mismo nombre y, para hacer la intratextualidad a\u00fan m\u00e1s compleja, es tambi\u00e9n el ep\u00edgrafe del cuento. Con un protagonismo tan importante, vale la pena citarlo completo:<\/p>\n\n\n\n<p>ir donde no llaman<br>recogiendo pedazos de algo<br>que no recordamos haber roto;<br>no responsables, no culpables,<br>tampoco inocentes<\/p>\n\n\n\n<p>En el cuento nos encontramos con una personificaci\u00f3n del tiempo, con su poetizaci\u00f3n tambi\u00e9n, cuando se dice que \u201cLo ve\u00eda ver venir la tarde\u201d (p. 47) o se habla de irse con el d\u00eda o venirse abajo con \u00e9l, marcando de esta manera el paso del tiempo, llegando al tiempo detenido, el del acecho, para finalmente constatar que el tiempo no sobra, sino que falta: \u201cpero uno es hombre lleno de palabras y falto de tiempo\u201d. Falto de tiempo para decir, para escribir, para hablar y cantar, para apalabrear. Y, sin embargo, es en un centro abstracto donde transcurre el tiempo y se produce lo esencial, lo inasible. En el centro est\u00e1 lo roto, lo fragmentado, al mismo tiempo que, muy cortazaranianamente, es en el centro donde se puede lograr reencontrar el todo, el mandala, uniendo los fragmentos.<\/p>\n\n\n\n<p>En \u201cIr donde no llaman\u201d no se sabe si es el personaje o el d\u00eda el que est\u00e1 sentado sobre la sabana, gracias a la lograda ambivalencia gramatical en cuanto al sujeto de la frase. De esta manera se produce la transformaci\u00f3n din\u00e1mica del discurso y la combinatoria de las palabras, en este cuento que parece un poema, de apenas algo m\u00e1s de una p\u00e1gina; y en este poema que parece un ep\u00edgrafe. M\u00e1s all\u00e1 de todos los significados que podemos encontrar en el cuento y el poema del mismo nombre, el t\u00edtulo en s\u00ed remite, dentro de su ambig\u00fcedad (por supuesto), si se coloca el \u00e9nfasis en \u201cno llaman\u201d, a una forma de exclusi\u00f3n: intentar entrar a un espacio al cual no se ha sido convocado. Pero, al mismo tiempo, no es una exclusi\u00f3n aceptada pasivamente: si se coloca el \u00e9nfasis en \u201cir\u201d se trata de la recia decisi\u00f3n de ingresar a ese espacio, a pesar de lo que sea.<\/p>\n\n\n\n<p>En oposici\u00f3n al despliegue narrativo que encontramos en \u201cCuadros con cuatro\u201d y en otros de sus notables cuentos, Eduardo Gasca da una lecci\u00f3n de despojamiento en \u201cIr donde no llaman\u201d, cuando nos dice: \u201cCamilo contar\u00e1 alg\u00fan d\u00eda el suceso, y ser\u00e1: \u2018Era tarde y vol\u00f3 la garza y la nombr\u00f3 y Ramiro la err\u00f3 y el cachorro lati\u00f3. Es todo\u201d. Ah\u00ed tambi\u00e9n est\u00e1 narrado todo. Desnudo, conciso, en s\u00edntesis perfecta. Se trata de uno de los tres breves cuentos que se diferencian netamente del resto, tanto de los de la primera secci\u00f3n como de los de la segunda. Tienen la particularidad de que en todos ellos el protagonista es el mismo, un ind\u00edgena llamado Camilo. En dos de ellos aparece tambi\u00e9n otro personaje, Ramiro, a su vez ind\u00edgena. Pero como en todos los cuentos de Eduardo Gasca, aunque predomina decisivamente la narraci\u00f3n, hay una fuerte presencia de lo po\u00e9tico, algo que no podemos dejar de agradecer. Camilo forma parte de la tarde y de la sabana, y esto est\u00e1 dicho de una forma escueta, pero con el flexible lenguaje a base de gerundios que le dan su movimiento al texto. En el medio de todo, de la sabana, de la tarde, del texto, est\u00e1 Camilo, quien es el due\u00f1o de la palabra. Su capacidad de s\u00edntesis es recogida por el discurso del cuento, que es despojado y sint\u00e9tico tambi\u00e9n, aunque incluye en \u00e9l todo lo que es necesario. Es un verdadero <em>tour de force<\/em> del autor.<\/p>\n\n\n\n<p>Por un momento podr\u00edamos creer que Camilo es el poseedor de todo ese mundo, pero luego la realidad representada se impone, y nos damos cuenta de que es un excluido, que hay fuerzas poderosas que han decidido considerarlo sin derecho a pertenecer a ese que en verdad es su mundo. En \u201cAtav\u00edos del que es llevado de prisa\u201d nos encontramos a Camilo trabajando y, a la vez, siendo filmado. Lo acompa\u00f1amos en una serie de secuencias en las que constatamos la valorizaci\u00f3n del trabajo, en las cuales Camilo hace su labor, con sus manos y su machete, mientras va cantando y fabricando objetos fascinantes que atraen entusiastas exclamaciones. <\/p>\n\n\n\n<p>En el tercer cuento, \u201cDe visita\u201d, hay un esp\u00edritu de amistad que gira tambi\u00e9n en torno al trabajo. Se trata de una vida transcurriendo, ya dentro de la vejez, en este \u00faltimo cuento. El personaje est\u00e1 feliz porque la visita, los \u201cracionales\u201d, le han tra\u00eddo ron, pero m\u00e1s feliz a\u00fan porque le han tra\u00eddo a un ni\u00f1o, a un descendiente de los visitantes. <\/p>\n\n\n\n<p>Valorizando la amistad, toca su sambura y se lleva al ni\u00f1o a las malokas. Est\u00e1 feliz, pero cuando le preguntan por unos areruyas no dice nada. Es un elemento de su cultura que no puede compartir con nadie que no pertenezca a ella. Sin embargo, al final se terminar\u00e1 llegando a los areruyas. Luego de muchas otras canciones, canta tres de estos, los m\u00e1s secretos. Pero el personaje que viene de afuera tambi\u00e9n tiene su secreto. El cuento termina abruptamente con la informaci\u00f3n de que el visitante ha puesto a funcionar su grabadora y ha logrado cazar a los tres areruyas, que ya est\u00e1n en su poder, registradas. De modo que podemos reiterar que la cacer\u00eda es un tema central en la obra de Eduardo Gasca, al igual que en la de Gustavo D\u00edaz Sol\u00eds. De distinta manera en cada uno de los autores, de distinto modo en cada uno de los cuentos. En \u201cDe visita\u201d no se ha matado a ning\u00fan animal, mucho menos a alg\u00fan ser humano. Todo lo contrario: el objetivo es conservar una cultura, protegerla, evitar que se la lleve el viento. Pero la \u201cmetodolog\u00eda\u201d no deja de ser la de la cacer\u00eda, la cual, por esta vez, ha resultado exitosa.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre los poemas hay uno titulado \u201careruya\u201d, ese canto tan secreto de los ind\u00edgenas, el que se refiere a todo aquello de lo que fueron despojados:<\/p>\n\n\n\n<p><em>de todos los cantos<br>de las sonajas y las flautas fuimos<br>de las faldas de paja susurrante fuimos<br>despojados<br>areruya!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En esta misma secci\u00f3n, en el poema \u201cbalada del tiempo ir\u00f3nico\u201d se poetiza la compleja simbolog\u00eda del r\u00edo y del tiempo, en particular de un tiempo invertido, como un r\u00edo que fluye en el sentido que no es. Este tiempo invertido, o retrasado, definitivamente se\u00f1ala una hora que no se da, que es una ausencia dentro del transcurrir de aquello que el tiempo mide: la vida. Hay en este poema una lograda acumulaci\u00f3n de ox\u00edmorons, contradicciones, ambivalencias y polisemias, hasta llegar al no-tiempo, a la deshora, al destiempo. En \u201cdel tiempo y posesivo\u201d se produce un juego ir\u00f3nico con el tiempo pose\u00eddo o por el que se est\u00e1 pose\u00eddo. Este juego, como en la mayor\u00eda de los textos de Gasca, no conduce a algo risue\u00f1o sino, todo lo contrario, la condici\u00f3n del hablante po\u00e9tico se vuelve dolorosa y tr\u00e1gica, cuando del posesivo desaparece el elemento l\u00fadico, puesto que desaparece el sujeto mismo, el gramatical y el existencial:<\/p>\n\n\n\n<p><em>sin segundo de m\u00ed el tiempo m\u00edo<\/em> <\/p>\n\n\n\n<p>En \u201cIr donde no llaman\u201d, cuento y poema, se destaca la imagen del viento de la tarde, a trav\u00e9s del cual vuela la garza, y del sol que se va, mientras la tarde viene, en un silencioso mundo donde todos los elementos van transcurriendo. Igual sucede en el poema \u201cbalada del tiempo ir\u00f3nico\u201d, en el cual el viaje es y no es, siempre dentro de la ambivalencia y la polisemia. Por eso el viento, el aire, tienen un papel fundamental, como se dice logradamente en el poema \u201cdescenso de la monta\u00f1a\u201d, en el cual est\u00e1 la actitud de asirse a \u00e9l, connotando, en el coraz\u00f3n de la contradicci\u00f3n, una posici\u00f3n ante la vida:<\/p>\n\n\n\n<p>al descender<br>asido del aire a pies juntillas<\/p>\n\n\n\n<p>Igualmente, una ciudad de castillos, tanto hist\u00f3ricos como de arena, sit\u00faa al poema \u201cel castillo\u201d en el centro de la contradicci\u00f3n, en medio del viento y del aire y de las historias que hicieron a esa ciudad, narrada y vivida al mismo tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>A los r\u00edos, que a su vez suelen ser mencionados, tambi\u00e9n los caracteriza la ambig\u00fcedad. En el poema \u201cbalada del tiempo ir\u00f3nico\u201d el hablante lo dice expresamente:<\/p>\n\n\n\n<p>r\u00edo de aguas amarillas<br>padre ambiguo<br><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"167\" height=\"21\" class=\"wp-image-13249\" style=\"width: 150px;\" src=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/separador-fino.jpg\" alt=\"\">mago<\/p>\n\n\n\n<p>Se nos habla de un r\u00edo enga\u00f1oso, que a la vez que r\u00edo es el tiempo, as\u00ed como el tiempo, en otros textos, fluye como los r\u00edos. De alguna forma personificados, se les acusa de estar encerrados en s\u00ed mismos, aunque esto no deja de se, una vez m\u00e1s, un juego de doble sentido, puesto que, efectivamente, los r\u00edos est\u00e1n encerrados en su cauce, entre dos orillas.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n en el poema \u201cplaya\u201d, el r\u00edo, sin dejar de conservar su condici\u00f3n de r\u00edo, aparece personificado, agredido por el viento y a su vez agresivo. La violencia del hablante l\u00edrico contra el r\u00edo se intensifica en \u201cel r\u00edo de las aguas turbias salta\u201d, en el que hay verbos en plural ejecutando acciones agresivas contra el r\u00edo, pero, dentro de su hermetismo y la carencia de sujetos gramaticales, efecto deliberadamente buscado, no terminamos de descifrar de qui\u00e9nes se trata.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, en \u201cla ciudad de noche\u201d nos encontramos con una imagen muy serena y sencilla, amorosa, meras presencias de algunos de los elementos constantes de la obra de Gasca: arena, playa, r\u00edo:<\/p>\n\n\n\n<p><em>el poco r\u00edo<br>la arena de tanta playa para los cangrejos<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Es la vida cotidiana lo que se representa aqu\u00ed, en toda su simplicidad, en todo su valor, tal como cuando se habla del bar, espacio de muchos de los cuentos de Gasca, en otro tono:<\/p>\n\n\n\n<p><em>hay una luz en el bar y voces<br>y se bebe<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Es la vida transcurriendo. La extrema originalidad del lenguaje le da una especial quietud al poema:<\/p>\n\n\n\n<p><em>la muy noche<br>la noche tan abierta sobre esta ciudad peque\u00f1a<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>4. <strong>Las palabras, el silencio, el ars po\u00e9tica<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En el poema \u201ctratando de decir\u201d alguien, posiblemente un guerrillero errante, o perdido, buscando una cueva donde ocultarse, se encuentra por todas partes con ara\u00f1as, tanto dentro de s\u00ed como afuera en el mundo. Trata de decir, como indica el t\u00edtulo, pero, enfrentado a los monstruos, solo ara\u00f1as salen de su boca y, aunque trata de decir, no llega a decir nada. Tambi\u00e9n en la abertura que sirve de puerta a la cueva una muy voluminosa le impide el paso, y entonces no entra. Representa a los monstruos del mundo, los obst\u00e1culos y los impedimentos. Lo subjetivo entretejido con lo hist\u00f3rico, la fragilidad del individuo frente a lo monstruoso. Aunque se suceden, una vez m\u00e1s, los juegos de palabras, las inversiones y las expresiones del ingenio, lo central del poema, esta vez, es la expresi\u00f3n del horror de la falta de palabras. El personaje, aunque trata de decir, no llega a decir nada. Y ah\u00ed est\u00e1 tambi\u00e9n el juego saramaguiano entre objetos y lenguaje, la materializaci\u00f3n de la palabra y la verbalizaci\u00f3n de la cosa, siempre con un esp\u00edritu juguet\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<p><em>y estiras la bota y llega la ara\u00f1a<br>plateada y directa como una advertencia<br>como un adverbio de modo<br>pero no dices<br>ni esta bota es m\u00eda<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, al final del poema el horror, con la ausencia de las palabras, se sobrepone al esp\u00edritu l\u00fadico.<br>En \u201cla ciudad de noche\u201d reina el silencio, el \u201ctama\u00f1o silencio\u201d y en el poema \u201cen las calles sin m\u00fasicas silenciosas\u201d el silencio abarca las calles y la vida toda y los gestos son mudos, hasta que de pronto surge una esperanza inesperada, despu\u00e9s de tanto silencio que agobia:<\/p>\n\n\n\n<p>bajo el viento tan gestando<br>ese grito ese discurso ese canto<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n se trata de quedar sin palabras en el poema \u201cdel tiempo y posesivo\u201d, ante el horror, algo que se expresa en un decir que no es decir, cuando se afirma que \u201cy ni siquiera es mi voz la que dijo\u201d, instal\u00e1ndose al mismo tiempo la iron\u00eda,puesto que ni siquiera se ha hablado.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre los poemas aparecen tres con el mismo t\u00edtulo, sin siquiera estar numeradas: \u201cvista desde una ventana\u201d. Son una serie que en verdad no necesita numeraci\u00f3n alguna: el t\u00edtulo nos habla de instantes cotidianos que pueden repetirse infinidad de veces, cada vez que nos asomemos a una ventana o nos sentemos a mirar por ella. Sin embargo, la cotidianidad se acaba en el t\u00edtulo, puesto que lo que el hablante po\u00e9tico ve por ellas suele ser dram\u00e1tico. En el primero de estos poemas, en el cual, como en tantos otros del autor, nos encontramos con muy logradas aliteraciones, nos enfrentamos a la reiterada presencia de una ca\u00edda, tema central en la obra de Eduardo Gasca. Y con el hermetismo, qu\u00e9 duda cabe. Se nos habla de aquellos que viajan para bajar, para deslizarse, y la ca\u00edda acecha hasta en la muerte, como cuando durante una procesi\u00f3n que pasa, de gente llevando un ata\u00fad al hombro, puede que se produzca \u201calg\u00fan traspi\u00e9 sin ca\u00edda cierta\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, el poema hab\u00eda empezado con la inmovilidad, con el hablante po\u00e9tico dirigi\u00e9ndose a alguien, a un t\u00fa, quiz\u00e1s a una mujer, a alguien con partes del cuerpo detenidas, con un cuerpo sin gestos, con la menci\u00f3n de seres que \u201ctropiezan sin haber siquiera caminado\u201d, todo lo cual configura un v aiv\u00e9n ambivalente entre el desplazarse y el estar paralizado.<\/p>\n\n\n\n<p>Este poema se desprende del que le antecede en el volumen, titulado \u201cjardines\u201d, el cual, de esta manera, entra a formar parte de la serie de las vistas desde una ventana. Ese verso nos dice que \u201ctodo lo ve\u00eda desde una ventana\u201d, es el \u00faltimo de \u201cjardines\u201d, que es un poema que habla de libros, hojas y p\u00e1ginas, con un esp\u00edritu l\u00fadico, vinculando erotismo y lectura y haciendo juegos de palabras en relaci\u00f3n a temas filos\u00f3ficos, como la b\u00fasqueda de un centro, un espacio sagrado para la vida, un mandala, como<br>cuando dice<\/p>\n\n\n\n<p><em>puso una punta de saliva en el \u00edndice<br>puso la punta del \u00edndice en el centro del \u00edndice<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed el juego de palabras nace de la punta de un \u00edndice, el de la mano, y el centro de otro, el \u00edndice de un libro. Volviendo a las aliteraciones, el poeta nos habla de<\/p>\n\n\n\n<p><em>el leve vuelo de las aves que no se posan en las ramas<br>aquella maternidad tan blanca rumorosa de pasos en pasillos de llanto<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n aqu\u00ed se instala la duda, puesto que uno no termina de dilucidar si esa g\u00e9lida y a la vez melanc\u00f3lica maternidad se refiere a una instituci\u00f3n hospitalaria o a la condici\u00f3n de madre. Aqu\u00ed lo esencial est\u00e1 inm\u00f3vil, solo se producen los movimientos rutinarios, incluyendo los de la rutina de la muerte, par\u00e1lisis de definitiva negaci\u00f3n de vida, hasta que al final surge la contradicci\u00f3n, para a partir de cierto momento comenzar a decir, a afirmar con los s\u00eds en ascenso, como en el final del Ulises, en el mon\u00f3logo de Molly.<\/p>\n\n\n\n<p>En los jardines del poema de ese nombre lo que crecen son las palabras, en un nuevo juego con ellas:<\/p>\n\n\n\n<p><em>as\u00ed habl\u00f3 as\u00ed la tom\u00f3 de la mano<br>mov\u00eda los labios como el que hojea<br>y ojea<br>con sus dedos de p\u00e1ginas la tom\u00f3<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Este lenguaje l\u00fadico se retoma en el primer poema de la serie \u201cvista desde una ventana\u201d, cuando se nos dice que <\/p>\n\n\n\n<p><em>nosotros trasquilados sin haber ido por lana<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En el segundo poema titulado \u201cvista desde una ventana\u201d hay una alusi\u00f3n a la principal oraci\u00f3n cristiana, al \u201cPadre nuestro\u201d, una reescritura de ella. El lugar de Dios es ocupado por el sol. La voz po\u00e9tica se dirige a un t\u00fa que est\u00e1 en el centro, notablemente entre dos rebanadas de pan que remiten al sol, \u201cel sol nuestro de cada d\u00eda\u201d. As\u00ed, dios, sol y el pan son reescritos a partir de la oraci\u00f3n mencionada.<\/p>\n\n\n\n<p>Es el sol el que est\u00e1 en todas partes, uno y \u00fanico, en particular entre dos elementos que se reiteran en la poes\u00eda del autor: las piedras y la arena. Esta eleg\u00eda al sol es detonada por el autor con el \u00faltimo verso del poema, solitario al final, constituido en estrofa: \u201cel sol es un lugar com\u00fan\u201d, con lo cual el poeta retoma, reformul\u00e1ndola, una afirmaci\u00f3n suya anterior, en relaci\u00f3n a que el mar era un lugar com\u00fan, de manera que la intratextualidad y el esp\u00edritu l\u00fadico se mantienen.<\/p>\n\n\n\n<p>El tercer poema titulado \u201cvista desde una ventana\u201d juega con una personal modalidad de an\u00e1fora: de las cuatro estrofas del poema, tres comienzan con una palabra, la cual se repite luego, con un desarrollo m\u00e1s largo, en el verso siguiente. La palabra son \u201clos barcos\u201d, \u201cla playa\u201d y \u201cel pueblo\u201d. La \u00faltima palabra de la \u00faltima estrofa, que consta de un solo verso es \u201cel viento\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p>La playa, el pueblo, el viento: son algunos de los grandes temas de Gasca. Cada vez en versi\u00f3n diferente. La primera estrofa a su vez tiene un verso clave, una intromisi\u00f3n del hablante po\u00e9tico, por lo cual aparece entre par\u00e9ntesis: \u201c(empaco mis dobles sentidos en una maleta prestada)\u201d. Indudablemente hace referencia a los dobles, a la ambivalencia, a los dobles fondos ocultos y a la otredad, ya que se trata de una maleta que puede tener muchos compartimientos y, adem\u00e1s, es prestada, es de otro. Todo un arspo\u00e9tica metaforizado. <\/p>\n\n\n\n<p>La estrofa final consiste en un solo verso: \u201cde todo esto s\u00f3lo responde el viento\u201d. Esto cierra no solo el \u00faltimo poema titulado \u201cvista desde una ventana\u201d, sino que es el \u00faltimo verso del poemario. No se trata de lo que el viento se llev\u00f3, sino del viento que circula y dispersa los elementos y las palabras, aquello con lo que trabaja el escritor, a lo que ya ha hecho referencia en este mismo poema, en relaci\u00f3n al mar, que \u00e9l ha recreado y representado de diversas maneras:<\/p>\n\n\n\n<p><em>fue hecha la mar<br>de s\u00edlabas l\u00edquidas y silbantes viste<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Todo aquello que le da su alta calidad a la obra entera de Eduardo Gasca, lo que hace que sus temas se encarnen en sus textos, son las palabras, las aliteraciones, las im\u00e1genes de alto vuelo, que entran en permanente juego las unas con las otras y que han producido esta obra tan valiosa.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>5. Cuatro odas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El conjunto de poemas titulado Cuatro odas, t\u00edtulo homenaje a los Cuatro cuartetos de T. S. Eliot, consta de \u201cOda a la botella de gasolina\u201d, \u201cOda al viejo volante\u201d, \u201cOda a una piedra para lanzar\u201d y \u201cOda a un cuero de culebra\u201d. Son cuatro, de ah\u00ed el homenaje a Eliot, pero se refieren a objetos elementales, con lo cual el homenaje es tambi\u00e9n a Pablo Neruda. Pero todo lo dem\u00e1s, lo verdaderamente significativo, es de Eduardo Gasca, quien escribe sobre la lucha armada urbana caraque\u00f1a de los a\u00f1os sesenta y se refiere a los precarios instrumentos con los que se llev\u00f3 a cabo, aunque a la larga no fue solo con esos.<\/p>\n\n\n\n<p>En \u201cOda a la botella de gasolina\u201d el poeta le canta a un arma preparada caseramente \u2013la bomba molotov-, en un poema en el que se unen la cultura, la belleza de las asociaciones, el humor y la acci\u00f3n revolucionaria. Se nos dice que entre los componentes qu\u00edmicos que lleva la mezcla est\u00e1 uno denominado \u201cmucha suerte herm\u00e9tica\u201d. Las im\u00e1genes heroicas, el arma que vuela para luego aterrizar, el refinamiento de la expresi\u00f3n, as\u00ed como lo par\u00f3dico, se unen para crear un brillante poema en el que la lucha se materializa en gestos y actos de extrema violencia, igual que en \u201cOda a una piedra para lanzar\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cOda al viejo volante\u201d es tambi\u00e9n un canto al arriesgado compromiso revolucionario, por medio de un constructo elaborado en parte con los lemas y con las consignas pol\u00edticas de la \u00e9poca y, en parte, se\u00f1alando los peligros que se corrieron, en acciones en las que no se contaba con ning\u00fan arma en la mano:<\/p>\n\n\n\n<p>seguro dale duro<br>m\u00e9tete<br>culebreando<br>como un papagayo<br>bajo las puertas<br>lev\u00e1ntate \u00e1lzate incorp\u00f3rate, resiste<br>no votes y dem\u00e1s<br>fricativas sonoras<br>territorio libre renuncia r\u00f3mulo y otras<br>oclusivas m\u00e1s bien dentales<\/p>\n\n\n\n<p>El volante eran las hojas clandestinas con consignas revolucionarias que se dejaban caer desde la azotea o la ventana m\u00e1s alta de la escalera, desde una bolsa de papel que los conten\u00eda y que se pegaba en el borde de la ventana. Estaba cerrada con un pabilo encerado, el cual se prend\u00eda con un f\u00f3sforo y estaba calculado que se abrir\u00eda a los tres minutos, tiempo en el cual quien lo hubiera colocado ten\u00eda que correr escaleras abajo y perderse en la calle en medio de la multitud, mientras los volantes con su mensaje iban cayendo sobre los peatones, al alcance de su mano. La referencia a la terminolog\u00eda tomada de la fon\u00e9tica distancia ir\u00f3nicamente el poema, llev\u00e1ndolo a soslayar cualquier impostaci\u00f3n ret\u00f3rica.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cOda a un cuero de culebra\u201d, con su referencia a Vallejo, se centra en lo tr\u00e1gico de la derrota, en la ilusi\u00f3n vivida y el fracaso en el que terminaron esas ilusiones. Con un lenguaje indirecto, sin lamentos, aunque doloroso: un lenguaje vallejiano. Con palabras, im\u00e1genes y aliteraciones de alto vuelo, que entran en permanente juego las unas con las otras y que han producido esta obra tan valiosa.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Britto Garc\u00eda, Luis (1980). Abrapalabra. La Habana: Casa de las Am\u00e9ricas.<\/p>\n\n\n\n<p>D\u00edaz Solis, Gustavo (1973). Ophidia y otras personas. Caracas: Monte \u00c1vila editores.<\/p>\n\n\n\n<p>Eliot, Thomas Stearns (1977). La tierra bald\u00eda y otros poemas, traducci\u00f3n de Agust\u00ed Bartra. Barcelona: Picazo.<\/p>\n\n\n\n<p>Gasca, Eduardo (1981). Poemas y otras parodias. Cuman\u00e1: Centro de Actividades Literarias \u201cJos\u00e9 Antonio Ramos Sucre\u201d.<br>________________ ( 2004) Ave del para\u00edso y otras ca\u00eddas. Cuman\u00e1: Centro de Actividades Literarias \u201cJos\u00e9 Antonio Ramos Sucre\u201d.<br>________________(2004). Todos los cuentos de Eduardo Gasca . Porlamar: Asociaci\u00f3n de Escritores del Estado Nueva Esparta.<\/p>\n\n\n\n<p>_____________Todos los versos de Eduardo Gasca. Curadora: Ingrid Chicote. Sin editar.<\/p>\n\n\n\n<p>Wikipedia (2015). \u201cIncidente del golfo de Tonk\u00edn\u201d. https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Incidente_del_golfo_de_Tonk%C3%ADn. Consultado: 12710\/2016.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/judit-gerendas\/\" target=\"_blank\">Sobre la autora<\/a><\/h4>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\">*Publicado en: Entreletras, A\u00f1o II No 4. Julio- Diciembre 2018. Pp. 45-53.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Judit Gerendas 1. Estrecho v\u00ednculo entre poemas y cuentos En la brillante y original obra de Eduardo Gasca, se da el notable hecho de que sus cuentos y sus poemas dialogan entre s\u00ed. A partir de la ambig\u00fcedad y de la ambivalencia de su escritura, caracter\u00edsticas buscadas deliberadamente, se hace un llamado al lector para [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":13785,"comment_status":"open","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14900"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14900"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14900\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":14903,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14900\/revisions\/14903"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13785"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14900"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14900"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14900"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}