{"id":1490,"date":"2021-09-23T17:05:02","date_gmt":"2021-09-23T17:05:02","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=1490"},"modified":"2023-11-24T18:38:10","modified_gmt":"2023-11-24T18:38:10","slug":"la-primera-taza-de-cafe-en-el-valle-de-caracas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/la-primera-taza-de-cafe-en-el-valle-de-caracas\/","title":{"rendered":"La primera taza de caf\u00e9 en el valle de Caracas (fragmentos)"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Ar\u00edstides Rojas<\/h4>\n<p>\u00bfC\u00f3mo surgi\u00f3 el cultivo del caf\u00e9 en el valle de Caracas? Desde 1728, \u00e9poca en que se estableci\u00f3 en esta capital la Compa\u00f1\u00eda Guipuzcoana, no se cultivaba en el valle sino poco trigo, que fue poco a poco abandonado a causa de la plaga; alguna ca\u00f1a, algod\u00f3n, tabaco, productos que serv\u00edan para el abasto de la poblaci\u00f3n, y muchos frutos menores; desde entonces comenz\u00f3 casi en todo Venezuela el movimiento agr\u00edcola, con el cultivo del a\u00f1il y del cacao, que constitu\u00edan los principales art\u00edculos de exportaci\u00f3n. Mas la riqueza de Venezuela no estaba cifrada en el cacao, que ha ido decayendo, ni en el a\u00f1il, casi abandonado, ni en el tabaco, que poco se exporta, ni en la ca\u00f1a, cuyos productos no pueden rivalizar con los de las Antillas, ni en el trigo, cuyo cultivo est\u00e1 limitado a los pueblos de la cordillera, ni en el algod\u00f3n, que no puede competir con el de los Estados Unidos, sino en el caf\u00e9, que se cultiva en una gran parte de la Rep\u00fablica.<\/p>\n<p>S\u00e1bese que el arbusto del caf\u00e9, oriundo de Abisinia, fue tra\u00eddo de Par\u00eds a Guadalupe por Desclieux, en 1720. De aqu\u00ed pas\u00f3 a Cayena en 1725, y en seguida a Venezuela. Los primeros que introdujeron esta planta entre nosotros fueron los misioneros castellanos, por los a\u00f1os de 1730 a 1732, y el primer terreno donde prosper\u00f3 fue a orillas del Orinoco. El padre Gumilla nos dice, que \u00e9l mismo lo sembr\u00f3 en sus misiones, de donde se extendi\u00f3 por todas partes. El misionero italiano Gilij lo encontr\u00f3 frutal en tierra de los tamanacos, entre el Gu\u00e1rico y el Apure, durante su residencia en estos lugares, a mediados del \u00faltimo siglo. En el Brasil, la planta data de 1771, probablemente llevada de las misiones de Venezuela.<\/p>\n<p>La introducci\u00f3n y cultivo del \u00e1rbol del caf\u00e9 en el valle de Caracas, remonta a los a\u00f1os de 1783 a 1784. En las estancias de Chacao, llamadas \u201cBland\u00edn\u201d, \u201cSan Felipe\u201d y \u201cLa Floresta\u201d, que pertenecieron a don Bartolom\u00e9 Bland\u00edn y a los presb\u00edteros Sojo y Mohedano, cura este \u00faltimo del pueblo de Chacao, crec\u00eda el c\u00e9lebre arbusto, m\u00e1s como planta ex\u00f3tica de adorno que como planta productiva. Los granos y arbustitos recibidos de las Antillas francesas, hab\u00edan sido distribuidos entre estos agricultores que se apresuraron a cuidarlos. Pero andando el tiempo, el padre Mohedano concibe en 1784 el proyecto de fundar un establecimiento formal, recoge los pies que puede, de las diversas huertas de Chacao, planta seis mil arbolillos, los cuales sucumben casi en totalidad. Reunidos entonces los tres agricultores mencionados, forman semilleros, seg\u00fan el m\u00e9todo practicado en las Antillas, y lograron cincuenta mil arbustos que rindieron copiosa cosecha.<\/p>\n<p>Al hablar de la introducci\u00f3n del caf\u00e9 en el valle de Caracas, viene a la memoria el del arte musical, durante una \u00e9poca en la cual los se\u00f1ores Bland\u00edn y Sojo desempe\u00f1aban importante papel en la filarmon\u00eda de la capital. Los recuerdos del arte musical y del cultivo del caf\u00e9 son para el campo de Chacao, lo que para los viejos castillos feudales las leyendas de los trovadores: cada boscaje, cada roca, la choza derruida, el \u00e1rbol secular, por donde quiera, la memoria evoca recuerdos placenteros de generaciones que desaparecieron.<\/p>\n<p>Cuando se visitan las arboledas y jardines de \u201cBland\u00edn\u201d, de \u201cLa Floresta\u201d y \u201cSan Felipe\u201d, haciendas cercanas, como lo estuvieron sus primitivos due\u00f1os, unidos por la amistad, el sentimiento y la patria; cuando se contemplan los chorros de T\u00f3come, la cascada de Sebuc\u00e1n, las aguas abundosas que serpean por las pendientes del \u00c1vila; cuando el viajero posa sus miradas sobre las ruinas de Bello Monte, o solicita bajo las arboledas de los bucares floridos, cubiertos con manto de escarlata, las arboledas de caf\u00e9 coronadas de albos jazmines que embalsaman el aire: el pensamiento se trasporta a los d\u00edas apacibles en que figuraban Mohedano, Sojo y Bland\u00edn; \u00e9poca en que comenzaba a levantarse en el Viejo Mundo la gran figura de Miranda, y a orillas del Anauco y del Guaire, las de Bello y Bol\u00edvar.<\/p>\n<p>El padre Sojo y don Bartolom\u00e9 Bland\u00edn acompa\u00f1ado \u00e9ste de sus hermanas Mar\u00eda de Jes\u00fas y Manuela, llenas de talento musical, reun\u00edan en sus haciendas de Chacao a los aficionados de Caracas; y este lazo de uni\u00f3n que fortalec\u00eda el amor al arte, lleg\u00f3 a ser en la capital el verdadero n\u00facleo de la m\u00fasica moderna. El padre Sojo, de la familia materna de Bol\u00edvar, esp\u00edritu altamente progresista, despu\u00e9s de haber visitado a Espa\u00f1a y a Italia, y en \u00e9sta muy especialmente a Roma, en los d\u00edas de Clemente XIV, regres\u00f3 a Caracas con el objeto de concluir el Convento de Neristas, que a sus esfuerzos levantara, y del cual fue prep\u00f3sito. El convento fue abierto en 1771<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>.<\/p>\n<p>Las primeras reuniones musicales de Caracas se verificaron en el local de esta instituci\u00f3n, y en Chacao, bajo las arboledas de \u201cBland\u00edn\u201d y de \u201cLa Floresta\u201d. El primer cuarteto fue ejecutado a la sombra de los naranjeros, en los d\u00edas en que sonre\u00edan sobre los terrenos de Chacao los primeros arbustos del caf\u00e9. A estas tertulias musicales asist\u00edan igualmente muchos se\u00f1ores de la capital.<\/p>\n<p>En 1786 llegaron a Caracas dos naturalistas alemanes, los se\u00f1ores Bredemeyer y Schultz, quienes comenzaron sus excursiones por el valle de Chacao y vertientes del \u00c1vila. Al instante hicieron amistad con el padre Sojo, y la intimidad que entre todos lleg\u00f3 a formarse, fue de brillantes resultados para el adelantamiento del arte musical, pues agradecidos los viajeros, a su regreso a Europa en 1789, despu\u00e9s de haber visitado otras regiones de Venezuela, remitieron al padre Sojo algunos instrumentos de m\u00fasica que se necesitaban en Caracas, y partituras de Pleyel, de Mozart y de Haydn. Esta fue la primera m\u00fasica cl\u00e1sica que vino a Caracas, y sirvi\u00f3 de modelo a los aficionados, que muy pronto comprendieron las bellezas de aquellos autores.<\/p>\n<p>Planteado el cultivo del caf\u00e9, como empresa industrial, los due\u00f1os de las haciendas mencionadas acordaron celebrar aquel triunfo de la civilizaci\u00f3n, es decir, el beneficio del arbusto sabeo en el valle de Caracas; y para llevar a t\u00e9rmino el pensamiento, se\u00f1alaron en la huerta de Bland\u00edn los arbustos que deb\u00edan proporcionar los granos necesarios para saborear la primera taza de caf\u00e9, en uni\u00f3n de algunas familias y caballeros de la capital aficionados al arte musical.<\/p>\n<p>A proporci\u00f3n que las plantaciones crec\u00edan a la sombra paternal de los bucares, con frecuencia eran visitadas por todos aquellos que, en pos de una esperanza, ve\u00edan deslizarse los d\u00edas y aguardaban la soluci\u00f3n de una promesa. Por dos ocasiones, antes de florecer el caf\u00e9, los bucares perdieron sus hojas, y aparecieron sobre las peladas copas macetas de flores color de escarlata que hac\u00edan aparecer las arboledas, como un mar de fuego. \u00a1Cu\u00e1nta alegr\u00eda se apoder\u00f3 de los agricultores, cuando en cierta ma\u00f1ana, al cabo de dos a\u00f1os, brotaron los capullos que en las j\u00f3venes ramas de los cafetales anunciaban la deseada flor! A poco, todos los \u00e1rboles aparecieron materialmente cubiertos de jazmines blancos que embalsamaban el aire.<\/p>\n<p>El europeo que por la vez primera contempla una arboleda de caf\u00e9 en flor, recibe una impresi\u00f3n que le acompa\u00f1a para siempre. Le parece que sobre todos los \u00e1rboles ha ca\u00eddo prolongada nevada, aunque el ambiente que lo rodea es tibio y agradable. Al instante, siente el aroma de las flores que le invita a penetrar en el boscaje, tocar con sus manos los jazmines, llevarlos al olfato, para en seguida contemplarlos con emoci\u00f3n. No es nevada, no es escarcha; es la diosa Flora, que tiende sobre los cafetales encajes de armi\u00f1o, nuncios de la buena cosecha que va a dar vida a los campos y pan a la familia. Pero todav\u00eda es m\u00e1s profunda la emoci\u00f3n, cuando, al caer las flores, asoman los frutos, que al madurarse aparecen como macetitas de corales rojos que tachonan el monte sombreado por los bucares revestidos.<\/p>\n<p>De antemano se hab\u00eda convenido, en que la primera taza de caf\u00e9 ser\u00eda tomada a la sombra de las arboledas frutales de Bland\u00edn, en d\u00eda festivo, con asistencia de aficionados a la m\u00fasica y de familias y personajes de Caracas. Esto pasaba a fines de 1786. Cuando lleg\u00f3 el d\u00eda fijado, desde muy temprano, la familia Bland\u00edn y sus entroncamientos de Echenique, Argain y B\u00e1ez, aguardaban a la selecta concurrencia, la cual fue llegando por grupos, unos en cabalgaduras, otros en carretas de bueyes, pues la calesa no hab\u00eda, para aquel entonces, hecho surco en las calles de la capital ni el camino de Chacao. Por otra parte, era de lujo, tanto para caballeros, como para damas, manejar con gracia las riendas del fogoso corcel, que se presentaba ricamente enjaezado, seg\u00fan uso de la \u00e9poca.<\/p>\n<p>La casa de Bland\u00edn y sus contornos ostentaban graciosos adornos campestres, sobre todo, la sala improvisada bajo la arboleda, en cuyos extremos figuraban los sellos de armas de Espa\u00f1a y de Francia. En esta \u00e1rea estaba la mesa del almuerzo, en la cual sobresal\u00edan tres arbustos de caf\u00e9 art\u00edsticamente colocados en floreros de porcelana. Por la primera vez, iba a verificarse, al pie de la Silla del \u00c1vila, inmortalizada por Humboldt, una fi esta tan llena de novedad y de atractivos, pues que celebraba el cultivo del \u00e1rbol del caf\u00e9 en el valle de Caracas, fi esta a la cual contribu\u00eda lo m\u00e1s distinguido de la capital con sus personas, y los aficionados al arte musical, con las armon\u00edas de Mozart y de Beethoven. La m\u00fasica, el canto, la sonrisa de las gracias y el entusiasmo juvenil, iban a ser el alma de aquella tenida campestre.<\/p>\n<p>Espl\u00e9ndido apareci\u00f3 a los convidados el po\u00e9tico recinto, donde las damas y caballeros de la familia Bland\u00edn hac\u00edan los honores de la fi esta, favorecidas de la gracia y gentileza que caracteriza a personas cultas, acostumbradas al trato social. Por todas partes sobresal\u00edan ricos muebles dorados o de caoba, forrados de damasco encarnado, espejos venecianos, cortinas de seda, y cuanto era del gusto de aquellos d\u00edas, en los cuales el dorado y la seda ten\u00edan que sobresalir.<\/p>\n<p>La fiesta da comienzo con un paseo por los cafetales, que estaban cargados de frutos rojos. Al regreso de la concurrencia, rompe la m\u00fasica de baile, y el entusiasmo se apodera de la juventud. Despu\u00e9s de prolongadas horas de danza, comienzan los cuartetos musicales y el canto de las damas, el cual encontr\u00f3 quiz\u00e1s eco entre las aves no acostumbradas a las dulces melod\u00edas del canto y a los acordes del clavecino.<\/p>\n<p>A las doce del d\u00eda comienza el almuerzo, y concluido \u00e9ste, toma el recinto otro aspecto. Todas las mesas desaparecieron menos una, la central, que ten\u00eda los arbustos de caf\u00e9, de que hemos hablado, y la cual fue al instante exornada de flores y cubierta de bandejas y platos del Jap\u00f3n y de China, llenos de confituras, y de salvillas de plata con preciosas tacitas de China. Y por ser tan numerosa la concurrencia, la familia Bland\u00edn se vio en la necesidad de conseguir las vajillas de sus relacionados, que de tono y buen gusto era en aquella \u00e9poca, dar fi estas en que figurasen los ricos platos de las familias notables de Caracas.<\/p>\n<p>Cuando llega el momento de servir el caf\u00e9, cuya fragancia se derrama por el po\u00e9tico recinto, vese un grupo de tres sacerdotes, que precedidos del anfitri\u00f3n de la fi esta, don Bartolom\u00e9 Bland\u00edn, se acercaron a la mesa: eran estos, Mohedano, el padre Sojo y el padre doctor Domingo Bland\u00edn, que, desde 1775, hab\u00eda comenzado a figurar en el clero de Caracas<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>. Llegan a la mesa en el momento en que la primera cafetera vac\u00eda su contenido en la transparente taza de porcelana, la cual es presentada inmediatamente al virtuoso cura de Chacao. Un aplauso de entusiasmo acompa\u00f1a a este incidente, al cual sucede momento de silencio. All\u00ed no hab\u00eda nada preparado, en materia de discurso, porque todo era espont\u00e1neo, como era generoso el coraz\u00f3n de la concurrencia. Nadie hab\u00eda so\u00f1ado con la oratoria ni con frases estudiadas; pero al fijarse todas las miradas sobre el padre Mohedano, que ten\u00eda en sus manos la taza de caf\u00e9 que se le hab\u00eda presentado, algo esperaba la concurrencia. Mohedano conmovido, lo comprende as\u00ed, y dirigiendo sus miradas al grupo m\u00e1s numeroso, dice:<\/p>\n<p>Bendiga Dios al hombre de los campos sostenido por la constancia y por la fe. Bendiga Dios el fruto fecundo, don de la sabia Naturaleza a los hombres de buena voluntad. Dice San Agust\u00edn que cuando el agricultor, al conducir el arado, conf\u00eda la semilla al campo, no teme, ni la lluvia que cae, ni el cierzo que sopla, porque los rigores de la estaci\u00f3n desaparecen ante las esperanzas de la cosecha. As\u00ed nosotros, a pesar del invierno de esta vida mortal, debemos sembrar, acompa\u00f1ada de l\u00e1grimas, la semilla que Dios ama: la de nuestra buena voluntad y de nuestras obras, y pensar en las dichas que nos proporcionar\u00e1 abundante cosecha.<\/p>\n<p>Aplausos prolongados contestaron estas bellas frases del cura de Chacao, las cuales fueron continuadas por las siguientes del padre Sojo: \u201cBendiga Dios el arte, rico don de la Providencia, siempre generosa y propicia al amor de los seres, cuando est\u00e1 sostenido por la fe, embellecido por la esperanza y fortalecido por la caridad\u201d<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>. El padre don Domingo Bland\u00edn quiso igualmente hablar, y comenzando con la primera frase de sus predecesores, dijo: \u201cBendiga Dios la familia que sabe conducir a sus hijos por la v\u00eda del deber y del amor a lo grande y a lo justo. Es as\u00ed como el noble ejemplo se trasmite de padres a hijos y contin\u00faa como legado inagotable. Bendiga Dios esta concurrencia que ha venido a festejar con las armon\u00edas del arte musical y las gracias y virtudes del hogar, esta fi esta campestre, comienzo de una \u00e9poca que se inaugura, bajo los auspicios de la fraternidad social\u201d.<\/p>\n<p>Al terminar, el joven sacerdote tom\u00f3 una rosa de uno de los ramilletes que figuraban en la mesa, y se dirigi\u00f3 al grupo en que estaba su madre, a la cual le present\u00f3 la flor, despu\u00e9s de haberla besado con efusi\u00f3n. La concurrencia celebr\u00f3 tan bello incidente del amor \u00edntimo, delicado, al cual sucedieron las expansiones sociales y la franqueza y libertad que proporciona el campo a las familias cultas.<\/p>\n<p>Desde aquel momento la juventud se entreg\u00f3 a la danza, y el resto de la concurrencia se dividi\u00f3 en grupos. Mientras que aquella respiraba solamente el placer fugaz, los hombres serios se hab\u00edan retirado al boscaje que est\u00e1 a orillas del torrente que ba\u00f1a la plantaci\u00f3n. All\u00ed se departi\u00f3 acerca de los sucesos de la Am\u00e9rica del Norte y de los temores que anunciaban en Francia alg\u00fan cambio de cosas. Y como en una reuni\u00f3n de tal car\u00e1cter, cuyo tema obligado ten\u00eda que ser el cultivo del caf\u00e9 y el porvenir agr\u00edcola que aguardaba a Venezuela, los anfitriones Mohedano, Sojo y Bland\u00edn, los primeros cultivadores del caf\u00e9 en el valle de Caracas, hubieron de ser agasajados, no s\u00f3lo por sus m\u00e9ritos sociales y virtudes eximias sino tambi\u00e9n por el esp\u00edritu civilizador, que fue siempre el norte de estos preclaros varones.<\/p>\n<p>Ya hemos hablado anteriormente del padre Sojo y de don Bartolom\u00e9 Bland\u00edn, aficionados al arte musical, que despu\u00e9s de haber visitado el Viejo Mundo, trajeron a su patria gran contingente de progreso, del cual supo aprovecharse la sociedad caraque\u00f1a. En cuanto al padre Mohedano, cura de Chacao, nacido en la villa de Talarrubias (Extremadura), hab\u00eda pisado a Caracas en 1759, como familiar del obispo Diez Madro\u00f1ero. A poco recibe las sagradas \u00f3rdenes y asciende a secretario del Obispado. En 1769, al crearse la parroquia de Chacao, Mohedano se opone al curato y lo obtiene. En 1798, Carlos IV le elige obispo de Guayana, nombramiento confirmado por P\u00edo VII en 1800. Monse\u00f1or Ibarra le consagra en 1801, pero su apostolado fue de corta duraci\u00f3n, pues muri\u00f3 en 1803. Seg\u00fan ha escrito uno de sus sabios apologistas, el obispo de Tr\u00edcala, Mohedano fue uno de los mejores oradores sagrados de Caracas. \u201cSu elocuencia \u2013dice\u2013 era toda de sentimiento religioso, realzado por la modestia de su virtud. La sencillez y austeridad que se trasparentaban en su semblante, daban a su voz debilitada dulce influencia sobre los corazones\u201d.<\/p>\n<p>Habl\u00e1base del porvenir del caf\u00e9, cuando Mohedano manifest\u00f3 a sus amigos con quienes depart\u00eda, que esperaba en lo sucesivo, buenas cosechas, pues su producto lo ten\u00eda destinado para concluir el templo de Chacao, blanco de todas sus esperanzas. Morir despu\u00e9s de haber levantado un templo y de haber sido \u00fatil a mis semejantes, ser\u00e1, dijo, mi m\u00e1s dulce recompensa. Entonces alguien asegur\u00f3 a Mohedano, que por sus virtudes excelsas, era digno del pontificado y que este ser\u00eda el fi n m\u00e1s glorioso de su vida.<\/p>\n<p>\u2014No, no, \u2013replic\u00f3 el virtuoso pastor. Jam\u00e1s he ambicionado tanta honra. Mi \u00fanico deseo, mi anhelo es ver feliz a mi grey, para lo que aspiro continuar siendo m\u00e9dico del alma y m\u00e9dico del cuerpo<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>. Rematar el templo de Chacao, ver desarrollado el cultivo del caf\u00e9 y despu\u00e9s morir en el seno de Dios y con el cari\u00f1o de mi grey, he aqu\u00ed mi \u00fanica ambici\u00f3n.<\/p>\n<p>Catorce a\u00f1os m\u00e1s tarde de aqu\u00e9l en que se hab\u00eda efectuado tan bella fi esta en el campo de Chacao, dos de estos hombres hab\u00edan desaparecido: el padre Sojo que muri\u00f3 a fines del siglo, despu\u00e9s de haber extendido el cultivo del caf\u00e9 por los campos de los Mariches y lugares lim\u00edtrofes; y Mohedano que despu\u00e9s de ejercer el episcopado a orillas del Orinoco, dej\u00f3 la tierra en 1803. Solo a Bland\u00edn vino a solicitarle la revoluci\u00f3n de 1810. Abraza desde un principio el movimiento del 19 de abril del mismo a\u00f1o, y su nombre fi gura con los de Roscio y Tovar en los bonos de la revoluci\u00f3n venezolana. Asiste despu\u00e9s, como suplente, al Constituyente de Venezuela de 1811, y cuando todo turbio corre, abandona el patrio suelo, para regresar con el triunfo de Bol\u00edvar en 1821. Siete a\u00f1os despu\u00e9s desapareci\u00f3 Bol\u00edvar, y cinco m\u00e1s tarde, en 1835, se extingui\u00f3 a la edad de noventa a\u00f1os, el \u00fanico que quedaba de los tres fundadores del cultivo del caf\u00e9 en el valle de Caracas. Con su muerte quedaba extinguido el patron\u00edmico Blandain.<\/p>\n<p>Bland\u00edn es el sitio de Venezuela que ha sido m\u00e1s visitado por nacionales y extranjeros durante un siglo; y no hay celebridad europea o nacional que no le haya dedicado algunas l\u00edneas, durante este lapso de tiempo. Segur, Humboldt, Bonpland, Boussingault, Sthephenson, y con estos Miranda, Bol\u00edvar y los magnates de la revoluci\u00f3n de 1810, todos estos hombres preclaros, visitaron el pintoresco sitio, dejando en el coraz\u00f3n de la distinguida familia que all\u00ed figur\u00f3, frases placenteras que son aplausos de diferentes nacionalidades a la virtud modesta coronada con los atributos del arte.<\/p>\n<p>Un siglo ha pasado con sus conquistas, cataclismos, virtudes y cr\u00edmenes, desde el d\u00eda en que fueron sembrados en el campo de Chacao los primeros granos del arbusto sabeo; y a\u00fan no ha muerto en la memoria de los hombres el recuerdo de los tres varones insignes, orgullo del patrio suelo: Mohedano, Sojo y Bland\u00edn. Chacao fue destruido por el terremoto de 1812, pero nuevo templo surgi\u00f3 de las ruinas para bendecir la memoria de Mohedano, mientras que las arboledas de \u201cSan Felipe\u201d, y las palmeras del Orinoco, cantan hosanna al pastor que rindi\u00f3 la vida al peso de sus virtudes. Del padre Sojo hablan los anales del arte musical en Venezuela, las campi\u00f1as de \u201cLa Floresta\u201d hoy propiedad de sus deudos, los cimientos gran\u00edticos de la fachada de Santa Teresa y los \u00e1rboles frescos y lozanos que en el \u00e1rea del extinguido Convento de Neristas circundan la estatua de Washington.<\/p>\n<p>El nombre de Bland\u00edn no ha muerto: lo llevan, el sitio al oeste de Caracas, por donde pasa despu\u00e9s de vencer alturas la locomotora de La Guaira y la famosa posesi\u00f3n de caf\u00e9, que con orgullo conserva uno de los deudos de aquella notable familia. En este sitio c\u00e9lebre, siempre visitado, la memoria evoca cada d\u00eda el recuerdo de sucesos inmortales, el nombre de varones ilustres y las virtudes de generaciones ya extinguidas, que supieron legar a lo presente lo que hab\u00edan recibido de sus antepasados: el buen ejemplo. El patron\u00edmico Bland\u00edn ha desaparecido; pero quedan los de sus sucesores Echenique, B\u00e1ez, Aguerrevere, Rodr\u00edguez Supervie, etc., etc., que guardan las virtudes y galas sociales de sus progenitores.<\/p>\n<p>Desapareci\u00f3 el primer clavecino que figur\u00f3 entonces por los a\u00f1os de 1772 a 1773, y a\u00fan se conserva el primer piano clavecino que lleg\u00f3 m\u00e1s tarde, y las arpas francesas, instrumentos que figuraron en los conciertos de Chacao. Sobresalgan en el museo de alg\u00fan anticuario las pocas bandejas y platos del Jap\u00f3n y de China que han sobrevivido a ciento treinta a\u00f1os de peripecias, as\u00ed como los curiosos muebles abandonados como in\u00fatiles y restaurados hoy por el arte. Los viejos \u00e1rboles del \u00c1vila a\u00fan viven, para recordar las voces argentinas de Mar\u00eda de Jes\u00fas y de Manuela, en tanto que el torrente que se desprende de las altas cumbres, despu\u00e9s de ba\u00f1ar con sus aguas murmurantes los troncos a\u00f1osos y los j\u00f3venes bucares, va a perderse en la corriente del lejano Guaire.<\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> En el \u00e1rea que ocup\u00f3 el Convento y Templo de Neristas, fi gura hoy el parque de Washington, en cuyo centro descuella la estatua de este gran patricio. Nuevos \u00e1rboles han sustituido a los a\u00f1ejos cipreses del antiguo patio, pero a\u00fan se conserva el nombre de esquina de los Cipreses, a la que lo lleva hace m\u00e1s de un siglo.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> El doctor don Domingo Bland\u00edn, racionero de la Catedral de Cuenca, en el Ecuador, tom\u00f3 posesi\u00f3n de la misma dignidad, en la Catedral de Caracas, en 1807. El 25 de junio de este a\u00f1o, ascendi\u00f3 a la de Doctoral, y el 6 de noviembre de 1814, a la de Chantre.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Hace m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os que tuvimos el placer de escuchar a la se\u00f1ora Dolores B\u00e1ez de Supervie, una gran parte de los pormenores que dejamos narrados. Todav\u00eda, despu\u00e9s de cien a\u00f1os, se conservan muchos de estos, entre los numerosos descendientes de la familia Bland\u00edn. En las frases pronunciadas por el padre Sojo, falta el \u00faltimo p\u00e1rrafo que no hemos podido descifrar en el apagado manuscrito con que fuimos favorecidos, lo mismo que las palabras de don Bartolom\u00e9 Bland\u00edn, borradas por completo.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Alud\u00eda con estas frases a la asistencia y medicinas que facilitaba a los enfermos de Chacao y de sus alrededores.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/aristides-rojas\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ar\u00edstides Rojas \u00bfC\u00f3mo surgi\u00f3 el cultivo del caf\u00e9 en el valle de Caracas? Desde 1728, \u00e9poca en que se estableci\u00f3 en esta capital la Compa\u00f1\u00eda Guipuzcoana, no se cultivaba en el valle sino poco trigo, que fue poco a poco abandonado a causa de la plaga; alguna ca\u00f1a, algod\u00f3n, tabaco, productos que serv\u00edan para el [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":1491,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[18],"tags":[3],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1490"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1490"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1490\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7451,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1490\/revisions\/7451"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1491"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1490"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1490"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1490"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}