{"id":14854,"date":"2025-01-28T17:24:01","date_gmt":"2025-01-28T21:54:01","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=14854"},"modified":"2025-01-28T17:24:01","modified_gmt":"2025-01-28T21:54:01","slug":"casa-de-varones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/casa-de-varones\/","title":{"rendered":"Casa de varones"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Ana Teresa Sosa<\/h4>\n\n\n\n<p><strong>Cap\u00edtulo 1: Torbellino<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Un grito recorre los pasillos de mi casa; con el eco de ese grito, que lleg\u00f3 a todos los rincones de la tierra, despert\u00e9. Felipe, mi nieto, llamaba a una mujer llamada Rebeca&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014C\u00e1llate mijo, que esa Rebeca no est\u00e1 aqu\u00ed. Sigue durmiendo que ma\u00f1ana seguro la ver\u00e1s y as\u00ed no tendr\u00e1s que so\u00f1arla m\u00e1s ni gritar por ella cuando no est\u00e9. \u00a1Qu\u00e9 calamidad con los hombres de esta casa, que s\u00f3lo piensan en las mujercitas esas para traernos el desconsuelo y la ruina!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Du\u00e9rmete abuela y deja de quejarte, mira que despu\u00e9s atraes a tus muertos y te desvelan la noche entera.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Muchacho, \u00bfc\u00f3mo puedo quedarme quieta despu\u00e9s de ese grito? \u00bfC\u00f3mo quedarme tranquila despu\u00e9s que esa muchacha, la tal Rebeca, entr\u00f3 en tu sue\u00f1o y te llen\u00f3 de fiebre el cuerpo?<\/p>\n\n\n\n<p>Felipe me respondi\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Est\u00e1 tan vac\u00eda esta casa, vac\u00eda de ella, de Rita Ruiz, mi madre,&nbsp; que desde que se march\u00f3 nos dej\u00f3 la oscuridad y todos estos silencios. Esa se\u00f1ora, la que un d\u00eda abri\u00f3 la puerta hoy sellada y al amanecer nos dej\u00f3 su ausencia\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Esa se\u00f1ora no se nombra en esta casa, te lo digo y debo repet\u00edrtelo! Esa mujer encabeza mi lista de odios. En esa lista est\u00e1n todos; fueron tantos los que me hirieron que fui anotando sus nombres y apellidos para no olvidarlos, para odiarlos siempre, m\u00e1s all\u00e1 de mi muerte. Yo cre\u00ed en ellos, en sus palabras para despu\u00e9s traicionarme. Sobreviv\u00ed a ellos y a todas sus maldades. \u00a1Y t\u00fa te atreves a nombrar a esa mujer esta noche!&nbsp; \u00bfD\u00f3nde esta mi oraci\u00f3n? La rezar\u00e9 contra todos los que me hirieron, para que vengan esta noche en que estoy mala:<\/p>\n\n\n\n<p>Yo, Carlota Guerrero, conjuro a mis esp\u00edritus para que me gu\u00eden en mi odio contra todos mis heridores: Rita Nu\u00f1ez, esa zorra encabeza mi lista; Carlos Mej\u00edas, el que fue mi marido, \u00e9se debe pagarme todos los sufrimientos por los que tuve que pasar. Carmen Nu\u00f1ez con la que tuve que negociar mi pecado.&nbsp; El otro diablo tambi\u00e9n pagar\u00e1 sus culpas, el tal Filiberto, el enterrador, al que le brind\u00e9 mi confianza y dej\u00f3 insepulto el cad\u00e1ver de mi hijo, muerto por la peste.<\/p>\n\n\n\n<p>Las iras entraron a mi habitaci\u00f3n y me mantuvieron despierta toda la noche. Es que el amor hab\u00eda entrado a mi casa de nuevo y con \u00e9l, el revuelo se hab\u00eda apoderado de todo. Esa mujer, la tal Rebeca fue la que alborot\u00f3 mis furias. Tengo tantos odios dentro del pecho y tanta vida recorrida que no entiendo c\u00f3mo no he reventado en mil pedazos. Ah, pero tengo un amor inmenso que hace que se marchen esas voces malas: Felipe Mej\u00edas, hijo de mi hijo, criado por m\u00ed, que me das la vida y te llevas la muerte. El amor que siento por ti me mantiene viva, pero esta noche el eco de ese grito me trajo&nbsp; a los odios. Sus sombras me acechan, las siento revolote\u00e1ndome cerca, cada vez m\u00e1s cerca. Vienen a recordarme dolores antiguos que engendran odios dentro de mi esp\u00edritu que alguna vez supo de sue\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora estoy ciega, la penumbra empez\u00f3 desde muy temprano en mi vida con una miop\u00eda muy grave. Soy ciega desde hace tanto que ya no me recuerdo mirando nada. Pero pude ver lo que ten\u00eda que ver; y lo que vi marc\u00f3 mi rostro con este rictus de espanto. Dios, \u00a1cu\u00e1nto ha pasado frente a mis ojos! \u00a1Cu\u00e1nto les di a todos! Es que \u201cpor la caridad entra la peste\u201d. \u00a1Qu\u00e9 idea exacta, aguda, terrible \u00e9sta! \u00bfD\u00f3nde la escuch\u00e9 por primera vez? Esta memoria mala. Lo recuerdo ahora: la escuch\u00e9 de los labios de una mujer vieja, como yo lo estoy ahora. \u00bfQu\u00e9 hacer con todo esto que llevo dentro de mi pecho? \u00bfHuir acaso? Huir es lo mejor para el que puede morir de un mal profundo. Pero esta vez no puedo irme, esta vez debo enfrentar estas voces tan cercanas, pero debo comenzar desde el principio, con memoria exacta.<\/p>\n\n\n\n<p>Soy Carlota Guerrero, esta vieja llena de odios. \u00a1Cu\u00e1nto pensamiento agolp\u00e1ndose en mi cabeza, el himno que cantaba mi padre persigui\u00e9ndome antes de cada desgracia! Las im\u00e1genes del pasado se instalan detr\u00e1s de mis ojos ciegos; all\u00ed est\u00e1n dolorosas, agudas, espectrales. Mis heridores me reclaman, exigen que los deje en paz, que no los odie tanto. Me hablan, se muestran enteros, se presentan con su traici\u00f3n, con su historia exacta. Y yo les doy la cara, los enfrento. Que sufran siempre de dolores. Mi coraz\u00f3n se llena de latidos y a veces siento que voy a reventar. Quisiera aniquilarlos con mis manos y toda esta fuerza que tengo dentro. Ellos est\u00e1n aqu\u00ed esta noche, vinieron en bandada a atormentarme.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Fuera de mi cuarto y de mi casa!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Abuela, c\u00e1llese que no hay nadie dentro de su cuarto. Qu\u00e9dese tranquila. Ese odio que siente por todo es lo que la va a matar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Esos esperpentos regresaron esta noche; esa mujer por la que gritas fue quien los trajo a mi cuarto. Vinieron a atormentarme. Quiero que se me acerquen para arrancarles los ojos y dejarlos ciegos como yo lo estoy ahora. Ellos me golpearon muy fuerte, hijo. Por eso deseo que sufran.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Abuela, deje la pensadera que cuando le da por ah\u00ed, ellos se instalan en su cuarto a molestarla y usted es la que se enferma pele\u00e1ndose con la vida y entreg\u00e1ndose a la muerte. Y usted misma me ha dicho que quiere vivir, para verme vivir.<\/p>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed era, Felipe me salvaba de la muerte. Se acerc\u00f3 a m\u00ed buscando alguna respuesta, tratando de encontrar en esa oscuridad algo que no sab\u00eda bien qu\u00e9 era ni d\u00f3nde estaba. Yo ten\u00eda todas las respuestas, pero el muchacho sent\u00eda miedo de preguntar porque pod\u00eda ser doloroso lo que le contara. Era mejor no saber algunas cosas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Abuela, ya usted me llen\u00f3 la cabeza y el coraz\u00f3n de esta cosa mala, yo tampoco puedo dormir, estoy desvelado y no dejo de pensar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Lo que pasa es que tienes la sangre caliente por la tal Rebeca \u00e9sa que se te meti\u00f3 entre las cobijas y te hizo gritar de esa manera. Yo s\u00e9 qu\u00e9 pasa dentro de ti. Conozco ese sudor, esa desesperaci\u00f3n y s\u00e9 lo que viene despu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Rebeca es bella, abuela, tiene las mejores caderas del mundo, el cabello negro, los labios rojos y llenos de deseos; la quiero para m\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>El tormento hab\u00eda empezado para m\u00ed, el amor hab\u00eda tocado a la puerta de mi casa otra vez. Escuch\u00e9 la voz entrecortada de mi nieto y sent\u00ed escalofr\u00edos. Record\u00e9 aquellas fiebres, id\u00e9nticas a las que ten\u00eda m\u00ed nieto Felipe esta noche, el mismo rictus de deseo. Busqu\u00e9 entre los pasillos de la casa el cuarto de Andr\u00e9s, mi hijo amado que yac\u00eda encerrado hac\u00eda a\u00f1os, llorando la ausencia de una mujer. Andr\u00e9s hab\u00eda nacido d\u00e9bil, asustadizo, esclavo de su destino triste. \u00c9l se enamor\u00f3 y se me enfrent\u00f3 bati\u00e9ndose como un toro en celo, hasta que acced\u00ed y lo cas\u00e9 con Rita Nu\u00f1ez. Yo le compr\u00e9 una mujer a mi hijo, \u00a1y result\u00f3 que compr\u00e9 su muerte! Esa mujer es el vientre que aliment\u00f3 a Felipe, el hijo de mi hijo, pero un d\u00eda se march\u00f3 y dej\u00f3 a los hombres de la casa s\u00f3lo para m\u00ed. Lo que no supo nunca es que ellos todav\u00eda andan tras de ella, incompletos, siempre tristes por su ausencia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 fuerza maligna hab\u00eda entrado a mi casa, mi casa de varones que hab\u00eda construido para que se llenara de vida, de hombres fuertes que pudieran sostenerla despu\u00e9s de mi muerte?. \u00bfEn qu\u00e9 me hab\u00eda equivocado? En nada, claro que en nada. As\u00ed era la vida, pero trat\u00e9 de entrever qu\u00e9 hab\u00eda pasado en todos esos a\u00f1os. Me hab\u00eda levantado de la nada para llegar a ser esa mujer respetada por todos \u00a1Me cost\u00f3 tanto hacerlo!. Era un mundo de hombres y hab\u00eda que hacerlos respetar mi palabra, empezando por mi padre, que me hizo conocer el mundo demasiado r\u00e1pido; mi padre que me ense\u00f1\u00f3 tanto y me neg\u00f3 tanto, \u00e9l tambi\u00e9n ocupa u lugar en mi lista, claro que s\u00ed, porque yo no tengo la culpa de que de buenas intenciones est\u00e9 empedrado el infierno; por su estupidez sufr\u00ed mucho y \u00e9l debe pagarlo igual que todos.<\/p>\n\n\n\n<p>Necesito una luz para no enloquecer entre tantas sombras malas. Persiguiendo a mi nieto Felipe para que no se pierda tras el trasero de la tal Rebeca. \u00c9l habla de amor y a m\u00ed me espantan sus palabras. Amor, amor, amor; el amor ha tra\u00eddo tanto dolor a mi vida. Ellos, los m\u00edos, mis amores, tan d\u00e9biles, tan carentes de alma y a la vez tan poderosos en sus arrebatos. \u00bfQu\u00e9 debo hacer para tranquilizar mi esp\u00edritu? \u00bfC\u00f3mo ordenar este caos que tengo adentro. \u00bfAd\u00f3nde se fue el pa\u00eds que conoc\u00ed, el de la plaza y la iglesia, el del \u00c1ngelus, el del silencio?<\/p>\n\n\n\n<p>Felipe, andas perdido buscando respuestas y yo no puedo responder a tus dudas muchacho, no puedo curar tus dolores, protegerte de tus miedos. Yo tan s\u00f3lo puedo amarte con amor de madre ausente, con amor de vieja ciega. Felipe, hijo de mi hijo que creciste entre mis faldas anchas buscando las sonrisas que nunca tuve,&nbsp; buscando la dulzura que jam\u00e1s pude darte. Felipe, tu grito despert\u00f3 mis sentidos, me trajo al mundo y lo meti\u00f3 dentro de mi cuarto lleno de penumbras. Yo s\u00e9 que quieres respuestas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Felipe, hijo de mi hijo! \u00a1Ven que quiero contarte qu\u00e9 hay detr\u00e1s de mis ojos ciegos!<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/ana-teresa-sosa\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre la autora<\/a><\/h4>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\">*Publicado en: http:\/\/anateresasosa.blogspot.com\/<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ana Teresa Sosa Cap\u00edtulo 1: Torbellino Un grito recorre los pasillos de mi casa; con el eco de ese grito, que lleg\u00f3 a todos los rincones de la tierra, despert\u00e9. Felipe, mi nieto, llamaba a una mujer llamada Rebeca&#8230; \u2014C\u00e1llate mijo, que esa Rebeca no est\u00e1 aqu\u00ed. 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