{"id":14775,"date":"2025-01-13T15:37:58","date_gmt":"2025-01-13T20:07:58","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=14775"},"modified":"2025-01-13T15:37:58","modified_gmt":"2025-01-13T20:07:58","slug":"la-ultima-pagina-de-una-dictadura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/la-ultima-pagina-de-una-dictadura\/","title":{"rendered":"La \u00faltima p\u00e1gina de una dictadura"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Edinson Mart\u00ednez<\/h4>\n\n\n\n<p>Estas largas notas las inicio culminando ya la primera semana de enero, despu\u00e9s de sacudirme la somnolencia que suele acompa\u00f1ar los d\u00edas siguientes al cierre de a\u00f1o. Son el resultado de un conjunto de ideas que fueron d\u00e1ndome vueltas en la cabeza despu\u00e9s de terminar de leer un libro de Igor Delgado Senior sugerentemente titulado <em>\u00daltima P\u00e1gina.<\/em> <em>(Cronicuentos), <\/em>editado por la Fundaci\u00f3n El perro y la rana en 2021, y cuya publicaci\u00f3n original es de 2016 a cargo de Lector C\u00f3mplice. Es una obra que compila 48 relatos cortos, textos de ficci\u00f3n he\u00f1idos con los datos de una realidad cruel, hiriente, ins\u00f3lita, subterr\u00e1nea al com\u00fan de las personas, que se muestra a la luz del d\u00eda con una lucidez narrativa sin cortapisas. Son las cr\u00f3nicas de \u00faltima p\u00e1gina de un peri\u00f3dico imaginario con el a\u00f1adido literario de un perspicaz narrador.<\/p>\n\n\n\n<p>Ah\u00ed me encontr\u00e9 con un relato \u2013y a este se debe principalmente el aliento del presente texto\u2013 que al instante me oblig\u00f3 a investigar y atar cabos para seguirle la pista al hecho que sucedi\u00f3 en la turbulenta realidad trastocada con fines literarios que Igor Delgado Senior nos presenta. Su t\u00edtulo: Esbirros de la dictadura perezjimenista asesinaron a famoso cantante mexicano.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cSupo esa noche sin estrellas que algo iba a ocurrirle: los presagios volaban como briznas secretas y el aire daba vueltas con filosa intensidad. Cosmos profundos, estr\u00e9pitos inaplazables.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <em>\u00daltima P\u00e1gina.<\/em> <em>(Cronicuentos)<\/em> (2021). Igor Delgado Senior.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed comienza la historia del personaje de la cr\u00f3nica, Renato Colinas, un vuelo ficcional del autor sobre los \u00faltimos momentos de un cantante en la Caracas a punto de cerrar el ciclo de la \u00faltima dictadura militar. Corr\u00eda el a\u00f1o 1957, a nueve meses del fin de ella, aspecto que pude establecer una vez iniciada la labor de desbrozar los elementos de ficci\u00f3n narrativa de aquellos que, en efecto, constituyeron parte de la realidad, de la observaci\u00f3n del contexto en que, ciertamente, ocurrieron los hechos y al mismo tiempo conformaron el magma para desarrollar la trama. Nueve meses mediaron entre aquel lance fat\u00eddico y el colapso del gobierno militar, como igual pudiera decirse del lapso que entra\u00f1a la vida humana en el vientre materno. Muy probablemente para las personas que vivieron en edad adulta aquel periodo, el argumento del relato podr\u00eda sonarles familiar, incluso aun en la clave de redacci\u00f3n literaria con que est\u00e1 presentado en el libro. Sin embargo, para el resto, para una buena porci\u00f3n de los venezolanos del presente, y tambi\u00e9n para los de la fecha en que se edita la obra por primera vez (2016), el tema les es absolutamente desconocido; una cr\u00f3nica m\u00e1s de las muchas que en este g\u00e9nero se cultivan que, si no fuera por el t\u00edtulo con el que se publica, tampoco habr\u00eda despertado en m\u00ed la curiosidad de investigarlo y, much\u00edsimo menos, motivarme a escribir estas l\u00edneas. Y, he aqu\u00ed, entonces, un aspecto clave relativo a la memoria colectiva sobre la calificaci\u00f3n de un tiempo que comienza a desvanecerse, a palidecer como esas fotograf\u00edas familiares que van torn\u00e1ndose amarillentas, descoloridas, acumulando tanto pasado sobre lo que alguna vez fuera un v\u00edvido presente hasta que, incluso, en trueque ins\u00f3lito de la memoria, muchas veces llegar a apreciar con buenos ojos lo que en su momento no vali\u00f3 la pena o fueron instantes desagradables. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Venezuela tiene una historia de reg\u00edmenes militares tan extendida que sus gobiernos civiles en realidad han sido una minor\u00eda. El caudillo, las autocracias y las conspiraciones cuartelarias, nos han sido tan genuinamente criollas como la arepa.&nbsp; Ya explicar\u00e1n los historiadores esa propensi\u00f3n vern\u00e1cula por la bota militar sino ejerciendo el gobierno, al menos merodeando como fantasma en la oscuridad los ejercicios civiles de la cosa p\u00fablica. Y tambi\u00e9n ha sido as\u00ed, en honor a la verdad, en casi todo el Caribe. Nuestra literatura da cuenta de ello de manera excepcional, abordando el tema de modo tan recurrente como creo que en ninguna otra parte del mundo. Y es que, el dictador militar latinoamericano, es un personaje novelesco, surrealista. Tomar\u00eda prestada la expresi\u00f3n que emplea Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez para definirlo al amparo de sus fines literarios: \u201ces un personaje mitol\u00f3gico\u201d. Y, creo, como \u00e9l, que es as\u00ed. En ese sentido, el escritor colombiano, sobre el particular, nos ofrece en su ret\u00f3rica reflexi\u00f3n:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl tema ha sido una constante de la literatura latinoamericana desde sus or\u00edgenes, y supongo que lo seguir\u00e1 siendo. Es comprensible, pues el dictador es el \u00fanico personaje mitol\u00f3gico que ha producido la Am\u00e9rica, y su ciclo hist\u00f3rico est\u00e1 lejos de ser concluido.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p><em>El olor de la guayaba<\/em>. Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez. Conversaciones con Plinio Apuleyo Mendoza. (1982). Editorial La Oveja Negra.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestra \u00faltima dictadura militar se instal\u00f3 con un golpe de estado perpetrado contra el gobierno de R\u00f3mulo Gallegos en 1948, se despidi\u00f3 en enero de 1958. Los momentos finales los describe Guillermo Garc\u00eda Ponce y Francisco Camacho Barrios en su libro <em>El diario desconocido de una dictadura<\/em>. (1980). Publicaciones Seleven.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLa Junta Patri\u00f3tica est\u00e1 en vela, Fabricio Ojeda permanece toda la noche en contacto con Centeno Lusinchi. Tambi\u00e9n con el comando de la Huelga de Prensa. D\u00edaz Rangel informa de los datos recogidos en el Puesto de Socorro y varios hospitales. Hasta las 11 de la noche del 22: 302 muertos y 1234 heridos.<\/p>\n\n\n\n<p>Es la una menos treinta minutos de la madrugada. P\u00e9rez Jim\u00e9nez llama por tel\u00e9fono al coronel Pedro Jos\u00e9 Quevedo. La llamada es atendida por el capit\u00e1n Jos\u00e9 Vicente Azopardo y el teniente Jos\u00e9 Luis Fern\u00e1ndez.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Coronel Quevedo. \u00bfQu\u00e9 pasa en la Escuela Militar?&#8230; D\u00edgale a los oficiales que si hay alg\u00fan problema que vengan a conferenciar conmigo. Hablando podemos arreglar todo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013General, los oficiales de la Escuela Militar no tenemos nada que conferenciar con usted. Esta es una batalla y la gana quien tenga m\u00e1s fuerza. Nosotros estamos ganando esa batalla. Si usted quiere conferenciar venga a la Escuela Militar. [\u2026]<\/p>\n\n\n\n<p>P\u00e9rez Jim\u00e9nez env\u00eda a su edec\u00e1n mayor Cova Rey a averiguar cu\u00e1l es el estado de \u00e1nimo en el Motoblindado, el Urdaneta y en Conejo Blanco\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>[\u2026] Es la una y treinta minutos. Cova Rey vuelve de su misi\u00f3n y conferencia a solas con P\u00e9rez Jim\u00e9nez. La situaci\u00f3n en los cuarteles no es buena. &nbsp;[\u2026]<\/p>\n\n\n\n<p>Llovera habla:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Yo ya he tomado mi decisi\u00f3n. Me voy del pa\u00eds. Las Fuerzas Armadas est\u00e1n divididas\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>[\u2026] El mayor Cova Rey va a La Carlota a preparar el avi\u00f3n presidencial, <em>La Vaca Sagrada<\/em>. Tambi\u00e9n llama a casa del presidente para que la familia est\u00e9 lista a viajar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>[\u2026] Una hora despu\u00e9s, una caravana de autom\u00f3viles llega a La Carlota. El avi\u00f3n presidencial toma pista y levanta vuela hacia Santo Domingo. En los controles va el mayor Cova Rey y como pasajeros el general Marcos P\u00e9rez Jim\u00e9nez, su esposa, sus tres hijas y su suegra; el general Luis Felipe Llovera Pa\u00e9z, su esposa y dos hijos; el doctor Pedro Guti\u00e9rrez Alfaro, el doctor Antonio P\u00e9rez Vivas, el doctor Ra\u00fal Soul\u00e9s y el se\u00f1or Fortunato Herrera.<\/p>\n\n\n\n<p>Por Radio Caracas habla Fabricio Ojeda, presidente de la Junta Patri\u00f3tica.\u201d. P\u00e1ginas 407, 409, 413.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante la primera mitad del siglo XX y bastante m\u00e1s adelante, en el continente prosperaban las dictaduras como la verdolaga. Las hubo de diversa naturaleza pol\u00edtica, no digamos ideol\u00f3gica si hubiera que referirse a una elaboraci\u00f3n enjundiosa de argumentos que fuera m\u00e1s all\u00e1 de la m\u00e9dula mesi\u00e1nica que las caracterizaba. Todas ellas hac\u00edan gala de una verborrea de exaltaci\u00f3n patriotera o chovinista que se resum\u00eda naturalmente en una persona, por lo general, en un militar con el pecho cargado de tantas medallas como un general sovi\u00e9tico, como era el caso del dictador Rafael Le\u00f3nidas Trujillo, conocido como \u201cChapitas\u201d, por el gran n\u00famero de condecoraciones que ostentaba en el pecho.<\/p>\n\n\n\n<p>Una observaci\u00f3n fuera de lo com\u00fan me llam\u00f3 la atenci\u00f3n sobre un comentario de Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez sobre los rasgos comunes a los dictadores, a los m\u00e1s grandes, como aclara, destaca que tienen un similar origen familiar, educados siempre por una madre viuda, o con la ausencia del padre por cualquier otra raz\u00f3n en el n\u00facleo familiar. Curiosamente Marcos P\u00e9rez Jim\u00e9nez qued\u00f3 hu\u00e9rfano a los 11 a\u00f1os de edad, su madre entonces ocupo el centro de su crianza. No digo nada m\u00e1s para no meterme en honduras psicoanal\u00edticas que no son de mi dominio.<\/p>\n\n\n\n<p>A todos estos aut\u00f3cratas precedentemente a sus nombres, se les identificaba con un fatuo cognomento pronunciado en exaltaci\u00f3n adulante: el <em>Salvador de la Patria<\/em>, el <em>Restaurador<\/em>, el <em>Benem\u00e9rito <\/em>y tantos otros. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Nunca faltaron los dictadores pintorescos, estrafalarios, personajes de carne y hueso que se dudar\u00eda si en realidad no eran m\u00e1s bien protagonistas del universo narrativo del realismo m\u00e1gico en el que tanto nos reconocemos. En Hait\u00ed, por ejemplo, el dictador conocido como <em>Papa Doc<\/em> (Fran\u00e7ois Duvalier), se cuenta que en una oportunidad orden\u00f3 exterminar todos los perros negros que hab\u00eda en el pa\u00eds porque uno de sus enemigos se hab\u00eda convertido en perro, en un perro negro. En Paraguay, el dictador que m\u00e1s tiempo estuvo en ejercicio (40 a\u00f1os), como presagiando la historia que habr\u00eda de sobrevenir en el siguiente ciclo, el llamado doctor Francia (Jos\u00e9 Gaspar Garc\u00eda y Rodr\u00edguez de Francia Velasco y Yegros), seg\u00fan orden\u00f3 que todo hombre mayor de 21 a\u00f1os deb\u00eda casarse, tomando a continuaci\u00f3n acciones gubernamentales para cumplir con semejante ocurrencia. En El Salvador, Maximiliano Hern\u00e1ndez Mart\u00ednez, dispuso forrar en papel rojo todo el alumbrado p\u00fablico, para combatir una epidemia de sarampi\u00f3n y cuentan que, en estramb\u00f3tica erudici\u00f3n, usaba un p\u00e9ndulo para antes de comer los alimentos, lo levitaba encima de los platos a fin de determinar si estaban envenados.&nbsp; El general Jorge Ubico, dictador en Guatemala, mandaba a apagar las luces de los pueblos a las nueve de la noche, para que las personas se levantaran temprano con \u00e1nimo y ganas de trabajar, y cuando una mujer se fugaba con un hombre, ordenaba buscarlos con la polic\u00eda y despu\u00e9s de darles unos cuerazos en la plaza del pueblo, los casaba con todos los rigores de la ley. Creo que no se salvar\u00eda ninguno de historias y ocurrencias grotescas m\u00e1s o menos similares, dando lugar a que la literatura las incorpore en la memoria de los pueblos con su impronta narrativa para resistir las embestidas del olvido.<\/p>\n\n\n\n<p>Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez confiesa en el texto citado \u2013<em>El olor de la guayaba<\/em>\u2013 c\u00f3mo fue que se le ocurri\u00f3 escribir su novela <em>El Oto\u00f1o del patriarca,<\/em> donde relata la historia de un dictador, un mandam\u00e1s, que gobierna su naci\u00f3n por largos a\u00f1os con mano f\u00e9rrea, sometiendo a sus enemigos a torturas y humillaciones impensables para mantenerse en el poder, vali\u00e9ndose a su vez de toda clase de artima\u00f1as que lo elevan a la condici\u00f3n de mito viviente.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cMi intenci\u00f3n fue siempre la de hacer una s\u00edntesis de todos los dictadores latinoamericanos, pero en especial del Caribe. Sin embargo, la personalidad de Juan Vicente G\u00f3mez era tan imponente, y adem\u00e1s ejerc\u00eda sobre m\u00ed una fascinaci\u00f3n tan intensa, que sin duda el Patriarca tiene de \u00e9l mucho m\u00e1s que de cualquier otro.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>El momento preciso para desarrollar una historia \u2013como ocurre por lo general en los escritores\u2013, suele llegar del modo m\u00e1s inesperado, a partir de una imagen que lo resume todo, que condensa en la \u00ednfima parte de un instante toda la intenci\u00f3n del prop\u00f3sito narrativo, como, en efecto, comenta Garc\u00eda M\u00e1rquez le ha sucedido en varias oportunidades para dar inicio a su alquimia creativa. Esto es precisamente lo que se\u00f1ala ante la pregunta de Plinio Apuleyo Mendoza sobre la novela que tan bien retrata al dictador rural caribe\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c[\u2026] <em>En aquel antiguo caser\u00f3n colonial, con una fuente en la mitad del patio y tiestos de flores alrededor, Garc\u00eda M\u00e1rquez encontr\u00f3 a un viejo mayordomo que serv\u00eda all\u00ed desde los tiempos remotos de otro dictador, Juan Vicente G\u00f3mez. Viejo patriarca, de origen rural, de ojos y bigotes de t\u00e1rtaro, G\u00f3mez hab\u00eda muerto en su cama, tranquilamente, despu\u00e9s de gobernar con pu\u00f1o de hierro a su pa\u00eds por cerca de treinta a\u00f1os. El mayordomo recordaba todav\u00eda al General; la hamaca donde dorm\u00eda su siesta; el gallo de ri\u00f1a que le gustaba.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2013\u00bfFue despu\u00e9s de hablar con \u00e9l cuando tuviste la idea de escribir la novela?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u2013No, fue el d\u00eda en que la Junta de Gobierno estaba reunida en aquel mismo lugar, en Miraflores, dos o tres d\u00edas despu\u00e9s de la ca\u00edda de P\u00e9rez Jim\u00e9nez, \u00bfrecuerdas?<\/p>\n\n\n\n<p>Algo ocurr\u00eda, periodistas y fot\u00f3grafos esper\u00e1bamos en la sala presidencial. Eran cerca de las cuatro de la madrugada, cuando se abri\u00f3 la puerta y vimos a un oficial, en traje de campa\u00f1a, caminando de espaldas con las botas embarradas y una metralleta en la mano. Pas\u00f3 entre nosotros, los periodistas. [\u2026]<\/p>\n\n\n\n<p>Fue en ese instante, en el instante en que aquel militar sal\u00eda de un cuarto en el que se discut\u00eda c\u00f3mo iba a formarse definitivamente el nuevo gobierno, cuando tuve la intuici\u00f3n del poder, del misterio del poder.\u201d&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Como antes coment\u00e9, la \u00faltima dictadura militar en Venezuela fue depuesta en enero de 1958. Cumpli\u00f3 un ciclo de 10 a\u00f1os con un saldo de toda clase de agravios, persecuciones, desapariciones y asesinatos de l\u00edderes pol\u00edticos, gremiales y sindicales, as\u00ed como la aniquilaci\u00f3n de las libertades p\u00fablicas para asegurarse al poder, sin dejar de lado la ausencia de garant\u00edas civiles y el proceder arbitrario de los funcionarios adscritos a la seguridad para despachar asuntos personales por cuenta propia al amparo de su autoridad, tal como ocurri\u00f3 con el cantante que motiva el presente texto y sobre el cual volveremos m\u00e1s adelante.<\/p>\n\n\n\n<p>Este periodo de nuestra historia no requiere de mayores explicaciones para su caracterizaci\u00f3n: fue un gobierno militar, una dictadura.<\/p>\n\n\n\n<p>El propio jerarca al respecto resum\u00eda su idea de democracia con ol\u00edmpico desprecio en manifiesta consideraci\u00f3n de acuerdo con su vis\u00f3n del Estado: el Nuevo Ideal Nacional.<\/p>\n\n\n\n<p>En el libro de Agust\u00edn Blanco Mu\u00f1oz \u2013historiador y profesor titular de la Universidad Central de Venezuela\u2013 de la serie <em>Testimonios violentos<\/em>, titulado <em>Habla el general Marcos P\u00e9rez Jim\u00e9nez, <\/em>(1983), editado por El Centro de Estudios de Historia Actual de la FACES-UCV, el autor nos entrega una extensa entrevista al exgobernante donde se pasea por diversos t\u00f3picos relativos a su asunci\u00f3n al poder, su desarrollo gubernamental y su ca\u00edda. Transcribo para ustedes varias de sus aseveraciones en las que se retrata claramente, sin fingimiento alguno, su ideal tir\u00e1nico del ejercicio del poder.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, ante el requerimiento del historiador sobre su parecer respecto a la legitimidad de origen de los gobiernos, este responde lo siguiente:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c<em>En cuanto al problema de la legitimidad de los gobiernos\u2026<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Ya vamos a volver a caer en el mismo terreno. Se lo he dicho: yo no comulgo con eso. Me parece que los hechos que son los que realmente importan bien o mal a la humanidad, sean superados por la legitimidad. [\u2026] La legitimidad, el origen de los gobiernos es para m\u00ed completamente secundario. Son los resultados los que importan a las colectividades inteligentes. Son las resultantes las que hacen que un gobierno sea deseado y repudiado. Pero la legitimidad me parece una cuesti\u00f3n de segunda categor\u00eda&#8230;\u201d. P\u00e1gina 258.<\/p>\n\n\n\n<p>Este asunto \u2013la legitimidad de origen\u2013&nbsp; que introduce Agust\u00edn Blanco Mu\u00f1oz en la entrevista es, sino crucial, al menos determinante a la hora de deslindar los l\u00edmites entre una democracia y un r\u00e9gimen autoritario. Ya conocemos de propia fuente su punto vista. Y un poco al margen, perm\u00edtaseme la digresi\u00f3n aprovechando la oportunidad, recuerdo haber le\u00eddo en la propuesta fallida de reforma constitucional sometida a referendo en 2007, una redefinici\u00f3n de la legitimidad de origen, en donde el voto popular, perd\u00eda tal atributo y, en consecuencia, se introduc\u00eda la idea de otras formas de legitimidad de origen contrarias a la tradici\u00f3n democr\u00e1tica conocida. Un tema controversial que pareciera hacer coincidir a quienes tienen una misma ascendencia profesional de tan persistente protagonismo en nuestra historia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En otra parte de la entrevista el autor del citado libro aborda directamente el aspecto relativo a la dictadura.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cUsted ha dicho reiteradas veces que son los resultados los que justifican un gobierno. Ahora bien, \u00bfpor qu\u00e9 su gobierno en determinado momento tambi\u00e9n se cuida de la apariencia? Es decir \u00bfpor qu\u00e9 acude, por ejemplo, a unas C\u00e1maras Legislativas, a cuerpos institucionales, etc.? \u00bfPor qu\u00e9 no acepta simplemente que se es una dictadura?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Nunca me he sentido molesto porque me digan dictador. Hasta ahora no he visto en la historia de la humanidad que se llame dictador a quien se le pueda considerar un pendejo\u2026\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>[\u2026] Recuerdo que en una oportunidad el padre Hern\u00e1ndez, creo que era el p\u00e1rroco de San Jos\u00e9, dijo que la Iglesia Cat\u00f3lica era lo m\u00e1s parecido a la democracia. Y que por eso ten\u00eda que haber afinidad entre ambas instituciones.&nbsp;&nbsp; Pero analicemos un poquito la expresi\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 es la Iglesia Cat\u00f3lica? En principio est\u00e1 regida por alguien. Un Ser Supremo que no ha sido elegido por nadie. Dios en ese sentido se asemeja m\u00e1s a un dictador, en el buen sentido del t\u00e9rmino, que a un dem\u00f3crata. Los fueros divinos en los que se basa la Iglesia no tienen nada de democr\u00e1ticos. [\u2026] Entonces, la estructura de la Iglesia Cat\u00f3lica en sus or\u00edgenes divinos, y en su mec\u00e1nica terrenal, no tiene nada de democr\u00e1tica. Y creo que eso es lo que le ha permitido a la Iglesia Cat\u00f3lica durar sus dos mil a\u00f1os.\u201d. P\u00e1ginas 289 y 294. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Marcos P\u00e9rez Jim\u00e9nez apenas necesita excusas para convertir en paradigma aquello que \u00fanicamente es v\u00e1lido para los dogmas de fe. Se siente c\u00f3modo con la definici\u00f3n y proceder de un dictador y as\u00ed lo admite. Una elocuente exhibici\u00f3n de la engre\u00edda percepci\u00f3n de s\u00ed mismo. &nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, de vuelta con el aspecto relativo a la memoria colectiva sobre la calificaci\u00f3n de aquel periodo que, como dije antes, su recuerdo comienza a desvanecerse y, de pronto para la presente y futuras generaciones de venezolanos, los resonantes nombres y ejecutorias de muchos de aquellos personajes, con el paso del tiempo les significar\u00e1 muy poca cosa o casi nada. Por eso creo que es importante que la sociedad toda, o al menos sus sectores m\u00e1s esclarecidos por su comprensi\u00f3n del valor de la democracia como el sistema de gobierno m\u00e1s cercano a las posibilidades reales de mayores garant\u00edas para el desarrollo integral del ser humano, reaccionen, dir\u00eda que, en labor pedag\u00f3gica, se me ocurre, quiz\u00e1s comenzando por usar el t\u00e9rmino \u201cdictadura\u201d en su justa medida para diferenciarlo de las pr\u00e1cticas arbitrarias de un gobierno, que por muy frecuentes que sean, si no resultan de un proceder sist\u00e9mico, debidamente engranado en una perspectiva totalitaria, no deber\u00edamos emplear. Sin una cultura democr\u00e1tica no es posible cimentar libertades y derechos civiles. Puede haber, como en algunos casos ocurre, progresos materiales, pero de nada valen si no hay una democracia s\u00f3lida, con instituciones garantes de los derechos civiles, si no hay libertad.<\/p>\n\n\n\n<p>En tal sentido, nunca estar\u00e1 de sobra destacar la gesta que hizo posible la ca\u00edda de la dictadura; la cr\u00f3nica y explicaci\u00f3n rigurosa de aquel lapso de nuestra historia, de ello surgir\u00e1n lecciones nada desestimables para el presente y, naturalmente, para el futuro institucional del pa\u00eds. Hay tanto arrojo en esos a\u00f1os, tantas muestras desmesuradas de valent\u00eda, de desprendimiento personal y camarader\u00eda y, en especial, ejemplos de unidad y organizaci\u00f3n, que bien vale la pena recordar como especiales atributos en el desempe\u00f1o de los actores pol\u00edticos y las organizaciones civiles involucradas en esa lucha.<\/p>\n\n\n\n<p>H\u00e9ctor Rodr\u00edguez Bauza, protagonista de aquellos d\u00edas nos regala una excelente cr\u00f3nica bajo el t\u00edtulo <em>Ida y Vuelta de la Utop\u00eda<\/em>. (2015). Editorial Punto. De la cual les comparto su parecer sobre definiciones muy precisas relativas al 23 de enero de 1958.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cOtra caracter\u00edstica del 23 de enero, analizada casi hasta el agotamiento, es la amplia unidad que existi\u00f3 en Venezuela y que no se limit\u00f3 al campo pol\u00edtico, en el que los cuatro partidos existentes integraron la Junta Patri\u00f3tica y el Frente Universitario, organismos que iniciaron y dirigieron la lucha del sector civil. Posteriormente se incorporaron los distintos colegios profesionales, las organizaciones obreras, los empresarios y los periodistas quienes jugaron un papel important\u00edsimo en esas luchas.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>[\u2026] En s\u00edntesis, los civiles por s\u00ed solos no hubieran logrado en fecha temprana la salida del dictador. Pero los militares opuestos a P\u00e9rez Jim\u00e9nez por s\u00ed solos tampoco lo hubieran alcanzado. Por eso no se puede disminuir ni exagerar el papel de uno u otro en tales acontecimientos ni se puede catalogar lo ocurrido como un golpe militar m\u00e1s.\u201d. P\u00e1gina 219.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero regresemos al relato sobre el cantante mexicano, Renato Colinas, a su tr\u00e1gico fin, que Igor Delgado Senior escribe en g\u00e9nero de ficci\u00f3n, pero que, sin embargo, es una historia ver\u00eddica. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cSeg\u00fan las invocaciones de Renato, aquella Caracas exhib\u00eda progresos de granito y cemento que inauguraba en persona el dictador P\u00e9rez Jim\u00e9nez (y escond\u00eda las torturas, los cr\u00edmenes y la persecuci\u00f3n contra los adversarios del r\u00e9gimen). El bolerista comenz\u00f3 presentaciones en El Ancla y hasta ah\u00ed lleg\u00f3 a buscarlo una Cloe Ducaste de lentes oscuros, residenciada en Venezuela, piernas a\u00fan frescas y escoltas ubicuos que la cuidaban desde las sombras. Al finalizar la tanda musical, Cloe lo convid\u00f3 a la mesa para envolverlo de abrazos y jurarle, como en las telenovelas, pasi\u00f3n inmortal: \u201cAunque estoy casada con un gran personero de este gobierno, todav\u00eda te amo a vos, \u00bfme comprend\u00e9s?\u201d. Luego susurr\u00f3: \u201c\u00a1Debo marcharme! \u00a1Nos veremos pronto, cari\u00f1o!\u201d, y se fue en el h\u00e1lito de su tibia fragancia. El pianista, un dominicano, precavido y fraterno, le advirti\u00f3 a Renato: \u201c\u00a1Cuidado, chico!, es la mujer del temible Miguel Silvino Lanza, el Negro Lanza, segundo jefe de la Seguridad Nacional. Al\u00e9jate de ella, no te conviene, es un riesgo mayor; es como suicidarse de antemano\u201d.&nbsp;&nbsp; &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00daltima P\u00e1gina.<\/em> (Cronicuentos) (2021). Igor Delgado Senior. P\u00e1gina 25.<\/p>\n\n\n\n<p>Renato Colinas no era ning\u00fan activista pol\u00edtico ni un conspirador, quiz\u00e1s nada de eso le importaba, su inter\u00e9s se centraba \u00fanicamente en ver c\u00f3mo redondeaba unos centavos para cubrir los gastos derivados de su residencia en Caracas. Era un artista que, de tanto dar vueltas entre el Caribe y Latinoam\u00e9rica cuesta abajo, hasta el sur profundo, hab\u00eda malbaratado sus minutos de gloria \u2013\u201cLa vida es un suspiro\u201d, atin\u00f3 a escribir en 1934 Carlos Gardel en su c\u00e9lebre tango <em>Volver<\/em>\u2013, as\u00ed que, instalado en la capital de Venezuela, buscaba afanosamente el modo de ganarse la vida altern\u00e1ndose entre los diferentes clubes nocturnos citadinos.<\/p>\n\n\n\n<p>El cantante en la vida real fue un sujeto perseguido por las intrigas del medio art\u00edstico, desde M\u00e9xico a la Argentina, donde comparti\u00f3 escena con los grandes int\u00e9rpretes del momento, su trayectoria con frecuencia despertaba deslealtades. Renato se hab\u00eda casado en Cuba con una chilena, tambi\u00e9n artista, y despu\u00e9s de un tiempo decidieron viajar a la Argentina, donde se radicaron. Para su perdici\u00f3n, fue en Buenos Aires, donde inici\u00f3 una relaci\u00f3n extramarital con la mujer fatal que a\u00f1os m\u00e1s tarde, emigrada ella a Venezuela, le causar\u00eda la tragedia que el pianista dominicano le presagiara en el relato del autor de <em>\u00daltima P\u00e1gina<\/em>. (Cronicuentos).<\/p>\n\n\n\n<p>Genaro Salinas era su nombre verdadero y la mujer, era la conocida actriz argentina de teatro y televisi\u00f3n Zoe Duc\u00f3s, esposa entonces de Miguel Silvio Sanz, uno de los jefes de la Direcci\u00f3n de Seguridad Nacional, la polic\u00eda pol\u00edtica de la dictadura de Marcos P\u00e9rez Jim\u00e9nez. Se cuenta, de acuerdo con las versiones que circularon al margen de la prensa oficial que, el domingo 28 de abril de 1957, Genaro Salinas fue encontrado agonizante debajo de un puente de la Avenida Victoria de Caracas, ten\u00eda politraumatismos generalizados por lo que falleci\u00f3 ese mismo d\u00eda. Al parecer, varios agentes de la Seguridad Nacional lo esperaron a la altura del puente y lo arrojaron a empellones al vac\u00edo, una vez en el piso le pasaron un autom\u00f3vil por encima. La versi\u00f3n que circul\u00f3 en los medios allegados a la dictadura refiere al caso como una ca\u00edda al vac\u00edo a causa de una borrachera del artista.<\/p>\n\n\n\n<p>Se cuenta que el cantante muri\u00f3 con los ojos exageradamente abiertos, y que Daniel Santos, al visitarlo en la funeraria, sac\u00f3 un pu\u00f1al de cruz guardado en su cintura, se lo puso en la frente y enseguida sus ojos se cerraron para siempre. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Salinas fue amigo de Mario Su\u00e1rez, Alfredo Sadel y Daniel Santos, era estimado en el ambiente caraque\u00f1o por la calidad de su voz y trato amable. Su muerte se convirti\u00f3 en un l\u00edo de conjeturas, en un misterio, apuntando las saetas de las sospechas al manejo discrecional de la autoridad en un sistema sin garant\u00edas civiles. Una de las notas de \u00faltima p\u00e1gina de un r\u00e9gimen cuyo tinglado no podr\u00eda ser menos presuntuoso: El Nuevo Ideal Nacional. \u00a0<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/edinson-martinez\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\">*Nota: Este art\u00edculo, junto a otros trece textos, forma parte de una compilaci\u00f3n de ensayos publicados en el libro <em>El peso de las palabras<\/em>. (Ensayos en clave de Cr\u00f3nicas). \u00a9Edinson Mart\u00ednez. Auspiciado por el C\u00edrculo de Escritores de Venezuela.\u00a0 Editorial A todo calor (2024).<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Edinson Mart\u00ednez Estas largas notas las inicio culminando ya la primera semana de enero, despu\u00e9s de sacudirme la somnolencia que suele acompa\u00f1ar los d\u00edas siguientes al cierre de a\u00f1o. Son el resultado de un conjunto de ideas que fueron d\u00e1ndome vueltas en la cabeza despu\u00e9s de terminar de leer un libro de Igor Delgado Senior [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":14776,"comment_status":"open","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[18],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14775"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14775"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14775\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":14777,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14775\/revisions\/14777"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/14776"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14775"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14775"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14775"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}