{"id":14743,"date":"2025-01-10T16:16:43","date_gmt":"2025-01-10T20:46:43","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=14743"},"modified":"2025-01-10T16:24:35","modified_gmt":"2025-01-10T20:54:35","slug":"ensayos-breves-bello-porras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/ensayos-breves-bello-porras\/","title":{"rendered":"Ensayos breves de Jos\u00e9 Gregorio Bello Porras"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>OFICIO DE REALIZACI\u00d3N<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfSe puede encontrar la realizaci\u00f3n personal a trav\u00e9s de la escritura? Es obvia la respuesta positiva. Cualquier ejercicio vital, cualquier oficio ejecutado con atenci\u00f3n, desentra\u00f1ando su relaci\u00f3n con la existencia, se convierte en una oportunidad de realizarnos como personas.<\/p>\n\n\n\n<p>Escribir puede exponer el contenido de nuestro ser interior, aunque a veces parezca solo la puesta en escena de lo que hemos aprendido en nuestro transitar rutinario o ser el fruto de nuestra domesticaci\u00f3n social. No importa, sea cual fuese la interpretaci\u00f3n, escribir siempre nos revelar\u00e1 tal como somos, a pesar de las m\u00e1scaras o disfraces con los que cubramos la escritura. Por ello escribir es un acto de exposici\u00f3n y de ocultamiento a la vez. Ambas pr\u00e1cticas son necesarias en el camino de realizarnos.<\/p>\n\n\n\n<p>Al exponernos, necesariamente ocultamos parte de nosotros, al ocultar deliberadamente, exponemos tambi\u00e9n zonas que no dese\u00e1bamos sacar a la luz. Claridades y sombras son la escritura como ejercicio de nuestro ser.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la escritura es lectura. Solo ante el lector cobra vigencia el hecho de la escritura. Por lo general ese lector existe en el futuro. Y tal vez no lo conozcamos. Pero all\u00ed est\u00e1 esper\u00e1ndonos. Si no es as\u00ed, habremos sido nuestro propio lector, algo muy v\u00e1lido. Es el sentido del diario \u00edntimo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero supongamos que alguien nos lee. \u00bfEso contribuye a nuestro crecimiento?<\/p>\n\n\n\n<p>Quien nos lea debe someter eso que ve, eso que interpreta, a su propio tamiz reflexivo. Debe dilucidar y tratar de sacar de all\u00ed conclusiones, bien sobre quien escribe, pero, generalmente, y eso es lo m\u00e1s importante, sobre s\u00ed mismo. Cuando uno lee se encuentra frente a un espejo de palabras. All\u00ed se acomoda esa imagen de letras y voces que tenemos sobre nosotros mismos.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestra propia imagen se nutre de eso que leemos. Y en el caso de no leer, de lo que escuchamos, de lo que nos dicen. Por eso la lectura nos ampl\u00eda los horizontes acerca de nuestro propio conocimiento de una manera enorme. Nos llena de posibilidades. Un lector puede estar m\u00e1s solo, pero tambi\u00e9n tener mayores oportunidades de salirse del reba\u00f1o de la interpretaci\u00f3n com\u00fan.<\/p>\n\n\n\n<p>El que nos lean no contribuye a que crezcamos. En ese sentido, solo los actos de leer y de leernos a nosotros mismos nos pueden aportar. La retroalimentaci\u00f3n de los lectores puede ser una fuente de informaci\u00f3n. Pero siempre depender\u00e1 de la intenci\u00f3n del lector que comenta. Los enga\u00f1os y autoenga\u00f1os son frecuentes.<\/p>\n\n\n\n<p>Leer, escribir y leernos, all\u00ed est\u00e1 la triada para el crecimiento aprovechando el oficio de escribir. Cuando escribimos, completamos un ciclo, no solo asimilamos lo que hemos le\u00eddo sino que estamos transformando con nuestra experiencia ese mundo que hab\u00edamos encontrado. Es casi un deber para el lector escribir sobre eso que lee. Y para el escritor, leer con aguzado ojo eso que escribe.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>DEL SUFRIMIENTO Y EL GOCE EN LA ESCRITURA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9ste es un tema recurrente. No por ello completamente resuelto. Aunque cada vez que se escriba sobre \u00e9l parezca disuelto en su totalidad, en un mar de misterios.<\/p>\n\n\n\n<p>Para algunos es necesario que el escritor se vea sometido a padecimientos hasta injuriosos para poder producir una obra de valor. Parecen decir que el sufrimiento es el m\u00e1s poderoso motor para escribir. Como si el hambre lo fuese para generar cualquier cosa, incluyendo la comida.<\/p>\n\n\n\n<p>Sobre este punto ser\u00eda inacabable hablar. Habr\u00eda que revisar las motivaciones del escritor, escudri\u00f1ar y discutir la misma teor\u00eda de las necesidades, la psicolog\u00eda de las diferencias individuales y otras muchas ideas que tal vez nos conducir\u00edan a la nada. Nada concluyente.<\/p>\n\n\n\n<p>El sufrimiento o el goce se transfunden a la escritura casi necesariamente al tocar el tema, en cualquier g\u00e9nero que se escriba. Si se escribe de sufrimientos o de alegr\u00edas, necesariamente est\u00e1 presente el escritor, quien debe haberlas experimentado para transmitirlas con verosimilitud.<\/p>\n\n\n\n<p>Las circunstancias de vida de cada quien colocan cualquier tema, con su dosis de sufrimiento o alegr\u00eda, al alcance del escritor, en el \u00e1rea de su vivencia. Pero no son las circunstancias las que escriben. Las circunstancias no obligan. Ni siquiera recomiendan, por ellas mismas, la lectura o la escritura.<\/p>\n\n\n\n<p>A veces uno cree que es la vida la que toma la pluma o el teclado para pronunciarse acerca de ella misma. V\u00e1lida representaci\u00f3n porque la existencia se particulariza, tanto como se universaliza, en el escritor que sufre o goza.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no son las circunstancias tristes o felices las que construyen la escritura. Es Plath o Neruda, por pronunciar el nombre de dos valiosos poetas, quienes escriben. Es el talento de cada escritor el que se expresa independientemente del sentimiento humano que est\u00e9 tocando o el grado de padecimiento que haya tenido.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de las circunstancias y por sobre ellas, que lo retendr\u00edan en el goce o el sufrimiento, el escritor plasma su vivencia con palabras.<\/p>\n\n\n\n<p>No es por la condici\u00f3n del escritor, de triste o alegre, de asceta o bohemio, de m\u00e1rtir o hedonista, de enfermo u optimista, de rico o de pobre, de ser que padece todas las grandezas o las vilezas humanas, por lo que se construyen las obras con decoro y permanencia. Es, simplemente, por el talento que el ser humano ha desarrollado, durante su vida feliz o miserable. Por ese irrefrenable llamado a expresarlo todo con la palabra que nace en conjunci\u00f3n del coraz\u00f3n y la mente.<\/p>\n\n\n\n<p>De no existir el talento, la primera brisa har\u00eda desaparecer ese c\u00famulo \u2013t\u00famulo\u2013 de palabras. De no existir el talento en el ser humano, nada persistir\u00eda m\u00e1s all\u00e1 de un breve ahora.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>ESCRIBIR, LA SOLEDAD DE UN EJERCICIO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Escribir es ejercer el arte de la cuerda floja. Un equilibrio inestable. Una propensi\u00f3n a la inminente ca\u00edda. Un balanceo. Un desequilibrio calculado para no precipitarse al vac\u00edo o a la palabra vac\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Equilibrio y desequilibrio se juntan en un solo acto, tal vez creativo, tal vez de supervivencia ante la agon\u00eda interior, ante la ansiedad de vivir.<\/p>\n\n\n\n<p>Escribir es una emoci\u00f3n que se convierte en sentimiento, en el transcurso de manchar hojas y hojas de tinta o virtualidad. No puede uno desprenderse de ese solitario vicio que solo se torna productivo en el vientre mental o an\u00edmico del lector.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque el lector es, en principio, uno mismo, escindido ya en su papel dual, en su perfecto hermafroditismo de pensamiento y la emocionalidad. En la lucha entre el intelecto y la intuici\u00f3n, entre lo profundo y oscuro del ser humano que hala y absorbe hacia la tiniebla y su af\u00e1n ordenador, muchas veces inclinado a la b\u00fasqueda de claridades pero irremediablemente propenso a las brumas de la existencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Escribir es un acto solitario para alejarse, a veces infructuosamente, de la soledad misma. Acto de soledad compartida en lejanos ojos y entendimientos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>ESCRITURA, UN EXPERIMENTO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Escribir es un constante experimento y un riesgo. Estallan las palabras mal puestas o sencillamente no funcionan. Reunir cada vocablo con otros tiene algo de los furtivos secretos de la ciencia y el arte. Ninguna de las dos formas de encarar la realidad ha podido prescindir del aura misteriosa de quien las pose\u00eda en el remoto pasado, el sabio iluminado por la trascendencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque han querido ser inspiraciones explicables, por m\u00e1s que la reflexi\u00f3n nos acerque a un m\u00e9todo de escritura, tan solo revela un estado al que se debe acceder. Nunca se trata de un manual de instrucciones sino apenas el consejo de alguien que vivi\u00f3 la experiencia. Ello no es intransmisible. Pero el hablar sobre la escritura como proceso creativo pareciera estar m\u00e1s cercano al hecho de que la palabra produce, como estimulante, una gnosis que al de ser una difusi\u00f3n informativa.<\/p>\n\n\n\n<p>Escribir es un acto de personal encuentro consigo mismo. De explicarse el mundo, la vida, en todas las ideas, sensaciones y percepciones que la pueblan. Esa vivencia puede llegar a otro y alinearse con sus propias formas de reconocimiento de la existencia. All\u00ed se produce el milagro, la maravilla de la identificaci\u00f3n con el texto. De la resurrecci\u00f3n de la palabra en el papel o en el medio virtual.<\/p>\n\n\n\n<p>La escritura siempre ser\u00e1 un experimento al borde de todo \u00e9xito. Pues para alguien ha servido, aunque sea para el solitario escritor en su intento de vivir a trav\u00e9s de la palabra.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>EL TEXTO, UN MISTERIO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ante un texto literario, sea cual fuese el g\u00e9nero que trate de asirlo a una catalogaci\u00f3n, la impresi\u00f3n del lector avezado, cargado de la misma ingenuidad que permite descubrir la vida, se maravilla del hecho que tiene ante sus ojos y que ha penetrado en su mente.<\/p>\n\n\n\n<p>El pensamiento ajeno se hace propio por influjo de unos caracteres visuales o t\u00e1ctiles o incluso por las voces que lo expresan auditivamente. Un pensamiento logra atravesar las distancias de la geograf\u00eda o de los complejos mecanismos del discurrir humano, logra vencer obst\u00e1culos f\u00edsicos y mentales para llegar hasta nosotros y hacerse parte de nuestro propio contenido, como si nosotros mismos fu\u00e9semos un nuevo texto.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez le cost\u00f3 mucho al ser humano lograr ese paso definitivo y definitorio de trasladarse en pensamiento hasta otros. Pero lo hizo. Explicar c\u00f3mo lo logr\u00f3 es labor de diversos especialistas que se distraen en esas elucubraciones. Pero fue la palabra, en s\u00edntesis, la que obtuvo este logro.<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante, el texto como un complejo de palabras organizadas contin\u00faa revelando el misterio de esa comunicaci\u00f3n. El texto en s\u00ed mismo es un objeto que se transmite como un todo de uno a otro individuo. Aunque su comprensi\u00f3n sea fragmentaria, siempre ser\u00e1 un todo, un cuerpo complejo, que viaja de uno a otro ser.<\/p>\n\n\n\n<p>A su llegada ya no es el pensamiento original. Ha sido expulsado del para\u00edso de su creador y ha llegado al mundo, a la tierra de quien lo recibe como suyo. All\u00ed el texto se transforma o permanece. Crece o se desintegra. Y vuelve a la tierra, al polvo de las palabras de donde surgi\u00f3. Las palabras retornan a su origen.<\/p>\n\n\n\n<p>Un texto, siempre que se preserve por alg\u00fan medio, va a superar la existencia limitada de su creador. Sin embargo, la mayor\u00eda de los textos no logran ni siquiera sobrepasar la reducida distancia entre su creaci\u00f3n y el vac\u00edo exterior, no logran dar un paso fuera de la la cuna de papel o virtualidad donde naci\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero otros textos se expanden hasta una casi infinitud. Hacia ese texto es donde apunta el escritor. Eso es lo que quiere. Un hijo que sue\u00f1e con la inmortalidad. Sin importar que \u00e9sta sea perecedera.<\/p>\n\n\n\n<p>A veces ese sue\u00f1o es m\u00e1s breve y moderado. Tan solo tocar un alma, tan solo llegar a penetrar en la interioridad de un lector es suficiente para que el texto haya cumplido su cometido.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que empez\u00f3 siendo la organizaci\u00f3n de un pensamiento se constituye en pensamiento aut\u00f3nomo que adquiere otra dimensi\u00f3n en el entendimiento de cada lector.<\/p>\n\n\n\n<p>Y aunque se explique el proceso, este poder del texto siempre ser\u00e1 un misterio.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>EL RELATO COMO EXTENSI\u00d3N DE LA VIDA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Escribir es una forma de supervivencia a trav\u00e9s de un objeto incorp\u00f3reo. Pareciera una real y fatal estupidez esta pretensi\u00f3n. Pero es lo que hacemos cuando lanzamos en una p\u00e1gina virtual o de papel un grupo de palabras organizadas de tal forma que luzcan como extensi\u00f3n de nuestro pensamiento. Apenas como una extensi\u00f3n y nunca como el pensamiento mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Damos autonom\u00eda a las palabras formuladas. Toman su propia corporeidad. Mantienen su existencia particular ya fuera de nosotros. Podemos desaparecer, olvidarnos y ellas permanecen en esta nube de la posibilidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Si lo que escribimos es un relato, el fen\u00f3meno adquiere visos m\u00e1s interesantes. El personaje toma vida y puede persistir en su subsistencia durante tiempo indefinido. Cada vez que alguien detiene su mirada en el texto del que forma parte vuelve a nacer y a realizar sus haza\u00f1as o sus desafueros. Nada aprende, todo lo repite. Pero el lector penetra en su mundo y se adue\u00f1a de su quehacer, lo hace suyo y empieza a formar parte de la vida de otro. El personaje se nutre de la vida de los lectores.<\/p>\n\n\n\n<p>El narrador, una vez concluido su prop\u00f3sito, puede descansar como un peque\u00f1o dios, parafraseando la famosa frase de Huidobro sobre la poes\u00eda, olvid\u00e1ndose de su obra, dej\u00e1ndola a su arbitrio que no es sino repetirse infinitamente a merced de los piadosos lectores.<\/p>\n\n\n\n<p>El narrador vive por su obra sin ser su obra. Pero, en cierta forma o en forma muy cierta, all\u00ed expresa su existencia. Por m\u00e1s que intente librarse del lazo que lo une a su escritura, a sus personajes y acciones, se proyecta a trav\u00e9s de ellos. A\u00fan cuando lo que escriba sea el reflejo p\u00e1lido de una historia escuchada, de un relato antiguo le\u00eddo en otros labios, de unos restos de palabras vistos en hojas carcomidas por el tiempo, siempre, al escribirlo, va a plasmar su propia vida, su propia visi\u00f3n, su entendimiento, sentimiento y voluntad. El relato va a develar la vida del narrador de una u otra manera.<\/p>\n\n\n\n<p>No todo lo que escribe un narrador es autobiogr\u00e1fico. A veces casi nada lo es. Pero todo lo que pone en papel o en formato visible ser\u00e1 siempre su ejercicio de ser. Su manera de desenvolverse. Aunque tome el disfraz del personaje. La voz prestada de los sue\u00f1os, las poses de otros reflejos o la transparencia de los fantasmas, siempre ser\u00e1 su obra, llevar\u00e1 sus genes de pensamiento, el ADN de su forma de escribir.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez se pueda clonar al escritor. La falsificaci\u00f3n y el plagio son viejas costumbres mef\u00edticas, enrarecen la sustancia donde toma existencia la escritura. Pero nunca esos cuerpos vac\u00edos de alma propia, sustituir\u00e1n a la esencia del escritor realmente.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque escribir es un oficio de persistencia donde exhibimos nuestro ser \u00fanico a trav\u00e9s de la carne de la palabra.<\/p>\n\n\n\n<p>LA POES\u00cdA, LA VIDA<\/p>\n\n\n\n<p>Ante el espacio en blanco para el poema, el creador guarda un silencio casi reverencial. Algunas veces es s\u00f3lo la par\u00e1lisis, el instante sin aliento que precede al acto creador. O el asombro de la frase inicial, el arrojo de cometer una osad\u00eda como pretender asir la belleza o el tiempo u otra forma, casi insustancial si no la fij\u00e1semos al cuerpo denso de las palabras.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese primer acercamiento al hecho creativo del texto po\u00e9tico es una declaraci\u00f3n de principios de vida en relaci\u00f3n a la poes\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante ella pensamos con harta frecuencia que estamos frente a un misterio. En otras ocasiones, sabemos que es la boca por donde el grito del coraz\u00f3n se desahoga. Es, en todo caso, el espacio que le da forma a lo que estaba disperso. Es el orden dentro de nuestro caos. La poes\u00eda es eso, dar equilibrio a nuestro desconcierto interior, trazarle un plano al laberinto de nuestra consciencia. Un mapa de palabras que nos gu\u00eda hasta salidas temporales.<\/p>\n\n\n\n<p>Si nos acostumbramos a ella, la poes\u00eda es un fen\u00f3meno que nos asalta frecuentemente. Una pulsi\u00f3n que desea su expresi\u00f3n constante. Poner afuera lo que pertenece a ese mundo de nuestras profundidades o de nuestras relaciones con el mundo. Ese acto, de por s\u00ed, traza una intenci\u00f3n de vincularnos a un lector o a otro individuo que comparta o con quien compartir esas vivencias.<\/p>\n\n\n\n<p>Nunca parece suficientemente extenso el mundo de relaciones del poeta. No importa cu\u00e1ntos lo lean, siempre el poema, la intenci\u00f3n de creaci\u00f3n, estar\u00e1 destinado a quien descubra su estructura de pensamiento. En la cotidianidad las palabras parecen objetos utilitarios, a\u00fan siendo s\u00edmbolos de la realidad; en la poes\u00eda conservan esa vestidura original o ese despojamiento primordial de ser s\u00edmbolos en movimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>La poes\u00eda s\u00f3lo se aprende en su propio territorio. No en los libros que la pueden contener, sino en el hecho creativo, en la vida de donde se nutre, en el deslumbramiento de descubrirla en nuestro mundo circundante, en los hechos de la cotidianidad. Por eso pertenece a todos los seres humanos, sin distingo de ninguna especie, pero s\u00f3lo si estos se acercan hasta ella con los sentidos bien abiertos y el entendimiento sensible.<\/p>\n\n\n\n<p>Quien descubre la poes\u00eda jam\u00e1s podr\u00e1 abandonarla. Se nutrir\u00e1 de ella, la har\u00e1 su lenguaje, se sorprender\u00e1 hablando poes\u00eda, porque \u00e9sta habr\u00e1 tomado su vida. La poes\u00eda es la vida que se transmite en palabras, en silencios, en gestos perceptibles para la aguda alma de quien sabe que ella es su vida.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/jose-gregorio-bello-porras\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>OFICIO DE REALIZACI\u00d3N \u00bfSe puede encontrar la realizaci\u00f3n personal a trav\u00e9s de la escritura? Es obvia la respuesta positiva. Cualquier ejercicio vital, cualquier oficio ejecutado con atenci\u00f3n, desentra\u00f1ando su relaci\u00f3n con la existencia, se convierte en una oportunidad de realizarnos como personas. Escribir puede exponer el contenido de nuestro ser interior, aunque a veces parezca [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":14744,"comment_status":"open","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14743"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14743"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14743\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":14750,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14743\/revisions\/14750"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/14744"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14743"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14743"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14743"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}