{"id":14714,"date":"2025-01-08T19:48:24","date_gmt":"2025-01-09T00:18:24","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=14714"},"modified":"2025-01-10T16:23:27","modified_gmt":"2025-01-10T20:53:27","slug":"microcidades","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/microcidades\/","title":{"rendered":"Microcidades (selecci\u00f3n)"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Jos\u00e9 Gregorio Bello Porras <\/h4>\n\n\n\n<p><strong>EL PRINCIPIO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Antes de iniciar cualquier obra, hac\u00eda un plan tan extenso y completo que no necesitaba desarrollar nada.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>OJOS DEL CORAZ\u00d3N<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Vio a su victimario con los ojos del coraz\u00f3n: dos heridas limpias, sim\u00e9tricas y almendradas hechas por el pu\u00f1al agresor.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>EN DEFENSA DE LA PROPIEDAD<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Defendi\u00f3 hasta el \u00faltimo metro el terreno de su pertenencia. En \u00e9l, bastante plegado, lo enterraron.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>ODIO MORTAL<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Era tal el odio hacia su enemigo que planific\u00f3 la venganza perfecta: su suicidio. As\u00ed culpar\u00edan del crimen a su adversario y lo condenar\u00edan a muerte.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>EN EL OLVIDO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Vive en el lugar perfecto para componer canciones de despecho. Vive en el olvido. All\u00ed no es molestado por nadie, ni siquiera por \u00e9l mismo. Y no sufre, en absoluto, por el hecho de que sus obras sean desconocidas. O porque se haya despreocupado de escribirlas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>VISI\u00d3N DEL DELIRIUM<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La memoria de los elefantes blancos es nula. Est\u00e1 en blanco. Se termina no sabiendo qui\u00e9n los construye dej\u00e1ndolos as\u00ed. Paralizados del p\u00e1nico en una cristaler\u00eda, ante la visi\u00f3n de un queso de porcelana donde se esconde un roedor. Tal vez as\u00ed se extinguieron. Pero ellos no lo recuerdan. Y se vuelven conceptuales proyectos que aterrorizan a los embebidos en recuerdos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>PABELL\u00d3N DE LA OREJA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El pabell\u00f3n de la Oreja es tan prestigioso como el de una feria mundial. En \u00e9l se re\u00fanen celeb\u00e9rrimos delincuentes con algunos otros en proceso de formaci\u00f3n, todos algo deformes por los chuzazos de la vida. Se recobran, se reconstruyen con gruesos puntos de panadero. Las reformas son externas, de algunos miembros amputados. Nadie cree en su recuperaci\u00f3n. En camas cl\u00ednicas duermen su ocio, hablando la jerga de los m\u00e1rgenes ahora precisados con rejas y alguna que otra baranda de pl\u00e1tanos fritos y carne propia mechada con filos improvisados por el \u00f3xido, a falta de otros componentes alimenticios del cl\u00e1sico plato nacional, en jirones, izado a media asta en memoria de los occisos por el hambre.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>LA PERFECCI\u00d3N DEL DESORDEN<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Era demasiado desordenado. Por eso ten\u00eda que organizar todo todos los d\u00edas, a cada instante, cada vez de una manera distinta. Nunca sab\u00eda donde estaban las cosas porque las hab\u00eda cambiado de sitio hac\u00eda pocos segundos. Y lo que m\u00e1s cambiaba de lugar era su propia memoria.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>GRAN CORAZ\u00d3N<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Su peque\u00f1a estatura no le imped\u00eda una extraordinaria grandeza de coraz\u00f3n. De eso muri\u00f3. Cardiomegalia, la llam\u00f3 el pat\u00f3logo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>CR\u00cdPTICO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Su vida le parec\u00eda de tal complicaci\u00f3n que, para entenderla, tuvo que escribirla. En clave, para conservar su privacidad. Sin embargo, pronto perdi\u00f3 los significados de sus notaciones secretas en un maremagno de conexiones. Y hubo de acudir a los cr\u00edticos para encontrarle sentido a su existencia.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>REENCUENTROS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En sue\u00f1os se reencuentra con seres perdidos en la distancia de la muerte. Lejos de ser feliz all\u00ed, vuelve presuroso a la vigilia, esperando que contin\u00faen difuntos, para no volver a vivir la experiencia de sus agon\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>ARQUE\u00d3LOGO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Dio por entero su vida a la arqueolog\u00eda. Pero sinti\u00f3 que algo le faltaba. Siglos despu\u00e9s, cuando se redescubra la tumba que encontr\u00f3, su misi\u00f3n se habr\u00e1 completado. Entonces dejar\u00e1 de yacer en su hallazgo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>RETORNO DEL SABIO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El sabio desciende de la monta\u00f1a cansado de su soledad y mortificado por la duda. Hace demasiado tiempo que los disc\u00edpulos no acuden a pedir sus consejos. Piensa que ha extraviado la sabidur\u00eda. Tal vez en la vanidad de creerse maestro. O quiz\u00e1s, se dice, nunca posey\u00f3 conocimiento alguno. Para averiguarlo busca a un antiguo seguidor. Se da cuenta, entonces, que la ausencia de aprendices se debe a que estos se han convertido en maestros de s\u00ed mismos, tal como \u00e9l se los hab\u00eda sugerido. Y vuelve satisfecho a la monta\u00f1a a escuchar sus propias ense\u00f1anzas. En silencio esta vez.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>FALSO ALQUIMISTA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Se llamaba a s\u00ed mismo alquimista. Dec\u00eda haber encontrado el secreto para cambiar el plomo en oro. Mas su m\u00e9todo resultaba despiadado, c\u00ednico y cruel en extremo, aunque \u00e9l lo calificaba de justo: s\u00f3lo si el agraviado pose\u00eda riquezas, se las trocaba por el plomo de sus balas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>AUDACIA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Su singular audacia lo condujo a tomar el cielo por asalto. Pero, sin juicio, le fue aplicada la ley de la gravedad.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>COMPA\u00d1\u00cdA INDESEABLE<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Descubri\u00f3 que la soledad es una forma de encontrarse consigo mismo. Pero no se soportaba.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>DE LA BREVEDAD DE LA ESCRITURA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El escritor, antes de comenzar su trabajo, se propuso demostrar que una obra meritoria no deb\u00eda, necesariamente, ser extensa. Desde entonces escribi\u00f3 infinitas p\u00e1ginas, eso s\u00ed, todas bastante breves.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>SIEMBRA IDEAS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>In\u00e9dito pero con vocaci\u00f3n de pensador universal, quiere que sus reflexiones se esparzan por el mundo. Lo logra brevemente. Un soplo de brisa en su balc\u00f3n le ayuda. Y sus palabras escritas en cientos de p\u00e1ginas se las lleva el viento.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>SANTO EXTREMO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Era un santo tan afecto a los rigores de la penitencia que encontraba el cielo demasiado c\u00f3modo. Y no entr\u00f3 all\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>MODALES DEL OPTIMISTA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El optimista demuestra su temple frente a la muerte. La invita a pasar como a un hu\u00e9sped especial. La atiende. Pero tambi\u00e9n le abre la puerta y la despide, llegado el momento, porque cree que su visita no es definitiva.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>DULCE BALUARTE DE LA FE<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Lo llevan en procesi\u00f3n como a todo santo. Es un misterio c\u00f3mo lo introducir\u00e1n en el hormiguero.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>VIVA FUENTE DE LA JUVENTUD<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Era una Viva fuente de la juventud. Sobre todo para los m\u00e1s viejos. Su eficaz tratamiento les quitaba a\u00f1os, much\u00edsimos a\u00f1os, de encima. Y los hac\u00eda permanecer as\u00ed por d\u00e9cadas. Inalterables. Los familiares ensalzaban siempre su labor. Desde la entrega misma del refaccionado cad\u00e1ver embalsamado.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>MENTE ABIERTA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La apertura de su mente era tal que por ella pasaban las m\u00e1s diversas ideas, sin que ninguna se aposentara ni tuviera el m\u00e1s m\u00ednimo resguardo. Con el tiempo el lugar qued\u00f3 vac\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>LA MUJER DE SUS SUE\u00d1OS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Encontr\u00f3 a la mujer de sus sue\u00f1os poco despu\u00e9s de entrar al mundo on\u00edrico. Ella trat\u00f3 de despertarlo pero \u00e9l se resisti\u00f3 tercamente, permaneciendo dormido hasta mucho despu\u00e9s que ella se alej\u00f3 de su vida.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>M\u00c1XIMA TRAICI\u00d3N<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Acostumbrado a las intrigas y traiciones, no se dio cuenta cuando se delat\u00f3 a s\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/jose-gregorio-bello-porras\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Gregorio Bello Porras EL PRINCIPIO Antes de iniciar cualquier obra, hac\u00eda un plan tan extenso y completo que no necesitaba desarrollar nada. 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