{"id":14667,"date":"2024-01-02T14:02:00","date_gmt":"2024-01-02T18:32:00","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=14667"},"modified":"2025-02-24T14:26:06","modified_gmt":"2025-02-24T18:56:06","slug":"el-libro-de-las-cicatrices","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/el-libro-de-las-cicatrices\/","title":{"rendered":"El libro de las cicatrices (fragmentos)"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Jos\u00e9 Negr\u00f3n Valera<\/h4>\n\n\n\n<p><strong>I LA MEMORIA DE LOS HUESOS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>1<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Unos ni\u00f1os fueron los primeros en llegar. Le hac\u00edan ademanes a la polic\u00eda desde lo alto de la colina y se\u00f1alaban un punto espec\u00edfico del terreno empantanado que se abr\u00eda unos metros m\u00e1s adelante. Se rehusaron a acompa\u00f1ar a los oficiales aun cuando estos los amenazaron con que, si aquello era una broma o les hac\u00edan perder el tiempo, la pagar\u00edan. Los ni\u00f1os no quer\u00edan volver all\u00ed. No estaban muy seguros de lo que hab\u00edan visto, pero intuitivamente algo les dec\u00eda que aquel amasijo de carne descompuesta era muy diferente a los cuerpos de animales peque\u00f1os que dejaban quienes practicaban rituales de espiritismo y santer\u00eda. Un sargento orden\u00f3 a su subalterno que fuese \u00e9l a cerciorarse del hallazgo.<\/p>\n\n\n\n<p>El peque\u00f1o y desgarbado hombre se mantuvo firme y no replic\u00f3. Le dirigi\u00f3 una mirada de reproche al grupo de ni\u00f1os mientras trataba de seguir los dedos infantiles que apuntaban a un lugar que ya comenzaba a sentirse como la frontera de un sue\u00f1o. Baj\u00f3 por la colina y resbal\u00f3 al menos un par de veces en el descenso. En ocasiones, volv\u00eda la vista a los ni\u00f1os para orientarse y no perder el rumbo, hasta que lleg\u00f3 a un peque\u00f1o pantano oculto por una piedra llena de musgo sobre el que ca\u00edan enredaderas. Un olor intenso, a tierra h\u00fameda mezclada con agua estancada agudizaron su atenci\u00f3n y fue cuando tropez\u00f3 con un bulto que desentonaba con la geograf\u00eda. Tom\u00f3 una rama del suelo y explor\u00f3 con desd\u00e9n, hasta que encontr\u00f3 las se\u00f1as inequ\u00edvocas de su especie. Mantuvo el temple en el camino de regreso y esta vez, en la escalada, no tropez\u00f3 una sola vez. Cuando tuvo al sargento enfrente le dijo \u00abAll\u00ed hay un muerto\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>2<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El aeropuerto internacional de Maiquet\u00eda estaba particularmente abarrotado ese lunes. Lorena D\u00edaz se hab\u00eda puesto una falda y unas zapatillas bajas que pensaba le hac\u00edan lucir m\u00e1s delgada que si usara sus botas militares. Estaba nerviosa y se frotaba las manos cada vez que revisaba la cartelera de llegadas y salidas. El humo de cigarrillo que flotaba hasta las bancas de la sala de espera atentaba contra su objetivo de completar un mes sin fumar. Fue hasta una venta de dulces y se compr\u00f3 dos barras por pura ansiedad. Se las comi\u00f3 mientras revisaba los libros m\u00e1s vendidos de la temporada. Tom\u00f3 unas revistas de far\u00e1ndula que revis\u00f3 por encima mientras masticaba los granos de man\u00ed. Se detuvo en un reportaje que mostraba una hermosa pareja de j\u00f3venes de la socielit\u00e9s caraque\u00f1os. Dobl\u00f3 la hoja y guard\u00f3 el chocolate en un bolsillo de la chaqueta.<\/p>\n\n\n\n<p>Benita, la madre de Lorena, hab\u00eda escuchado del tal Pablo en la cena, mientras su hija le contaba sobre como hab\u00eda llegado a dar con su paradero. Sumergida en el televisor mientras la escuchaba, lleg\u00f3 a pensar que era alguna clase de novio que hab\u00eda enganchado a trav\u00e9s de internet. De nada sirvi\u00f3 que la ma\u00f1ana de ese lunes, Lorena le aclarase que solo se trataba de un caso que necesitaba resolver, y que ser\u00eda definitivo en su carrera. \u00abSon asuntos netamente laborales los que me llevan al aeropuerto\u00bb, le recalc\u00f3 a su madre al dejar las botas militares bajo la cama.<\/p>\n\n\n\n<p>Pag\u00f3 los chocolates, la revista y volvi\u00f3 a la sala de espera. El vuelo desde Santiago de Chile llevaba una hora de retraso. Habl\u00f3 con algunos operadores aeroportuarios, pero ninguno supo darle mayores explicaciones. Sac\u00f3 un bol\u00edgrafo azul del bolsillo interior de su chaqueta y abri\u00f3 la revista en la hoja que antes hab\u00eda doblado, hizo dos grandes c\u00edrculos en las caras de la joven pareja que posaba y cuyos dientes brillaban mucho m\u00e1s que la luz incandescente del aeropuerto. Hizo algunas anotaciones en los bordes y trat\u00f3 de ajustar su planificaci\u00f3n previa, antes de que Pablo Linares cruzara por la puerta de desembarque. No ten\u00eda muy claro c\u00f3mo lucir\u00eda. Hab\u00edan pasado m\u00e1s de veinte a\u00f1os desde que lo vio en una manifestaci\u00f3n en el Ministerio P\u00fablico, rogando porque el fiscal atendiera el caso de la desaparici\u00f3n de Silvana Guzm\u00e1n. \u00ab\u00bfUn crimen pol\u00edtico?\u00bb, escribi\u00f3 Lorena en la revista, haciendo memoria de las palabras de Pablo frente a las c\u00e1maras de televisi\u00f3n. El hombre desapareci\u00f3 por completo. Sin aficiones por las redes sociales digitales, Lorena no ten\u00eda sino una fotograf\u00eda que hab\u00eda logrado recolectar de su expediente universitario y uno que otro video que alg\u00fan nost\u00e1lgico hab\u00eda colgado para que los internautas hicieran memoria de aquel tormentoso a\u00f1o 2001.<\/p>\n\n\n\n<p>Una voz femenina encendi\u00f3 los parlantes del aeropuerto y se elev\u00f3 la ansiedad de Lorena. \u00abVuelo 8151 desembarcando por la puerta 6\u00bb. Segu\u00eda pensando en qu\u00e9 dir\u00eda y c\u00f3mo lo dir\u00eda. Cu\u00e1les ser\u00edan las primeras preguntas que habr\u00eda que responder o c\u00f3mo manejar\u00eda las emociones que brotaran luego de la informaci\u00f3n que le revelar\u00eda exclusivamente en persona. Volvi\u00f3 a cerrar la revista y entr\u00f3 al ba\u00f1o de mujeres para orinar y mirarse en el espejo en busca de una mancha de chocolate en los incisivos. En el pasillo central vio una aglomeraci\u00f3n cerca de la puerta de salida. La gente se abrazaba y recib\u00eda a los viajeros en una mezcla de l\u00e1grimas, abrazos y sonrisas. Lorena se puso de puntillas para intentar reconocer a Pablo dibujando en su mente la \u00fanica foto que pose\u00eda de \u00e9l. A lo lejos, un hombre con barba de unos cuantos d\u00edas y un bolso de excursionista se abr\u00eda paso entre la gente. El sujeto se detuvo y Lorena ley\u00f3 fastidio en su mirada. Camin\u00f3 con paso firme hacia el sujeto y se puso frente a \u00e9l. Ambos se miraron en silencio y respiraron con ansiedades desiguales. \u00c9l no hizo el mayor intento de sonre\u00edr cuando<br>Lorena arque\u00f3 sus labios para hacerlo. Se sinti\u00f3 tonta e insegura. Aun as\u00ed, supo que contactarlo era la mejor decisi\u00f3n de las que pudo haber tomado.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfPablo Linares?<\/p>\n\n\n\n<p>El hombre apret\u00f3 los labios y asinti\u00f3 sin pronunciar una palabra. Ella estir\u00f3 su mano para saludar y \u00e9l correspondi\u00f3 con firmeza.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Soy Lorena. Lorena D\u00edaz \u2014dijo mientras lo miraba fijamente queriendo absorber cualquier microexpresi\u00f3n\u2014. No has cambiado nada.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfNos hemos visto antes? \u2014Pablo ajust\u00f3 el morral a su espalda para disimular que pon\u00eda su memoria a trabajar con mayor esfuerzo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella achic\u00f3 los ojos y quiso responder en aquel lugar atestado de taxistas en busca de clientes, de familias y parejas que volv\u00edan a reencontrarse, pero no le gust\u00f3 el sentimiento que la invadi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Ya tendremos tiempo de ponernos al d\u00eda \u2014le dijo mientras le invitaba a seguirla a la salida del aeropuerto.<\/p>\n\n\n\n<p>Eran las tres y media de la tarde y el sol lanzaba una onda de calor insoportable a cada cent\u00edmetro de la Tierra. Lorena camin\u00f3 hasta un sed\u00e1n de cinco puertas y abri\u00f3 la compuerta con el control remoto. Pablo guard\u00f3 el equipaje e inspir\u00f3 profundo antes de hablar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Quisiera verla cuanto antes \u2014dijo desprovisto de emociones. <\/p>\n\n\n\n<p>Lorena cheque\u00f3 la hora en su mu\u00f1eca y levant\u00f3 la vista hacia un punto indefinido en el horizonte.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014El laboratorio forense cerrar\u00e1 en algunos minutos. Lo mejor es que busquemos un sitio para que descanses.<\/p>\n\n\n\n<p>Pablo apret\u00f3 los dientes y guard\u00f3 silencio. De no ser por la fecha de su boleto, habr\u00eda dado media vuelta y volado esa misma noche. Pens\u00f3 que hab\u00eda sido un gesto in\u00fatil haber cedido a sus impulsos y regresar al pa\u00eds. Con cuidado de no ser visto, detall\u00f3 a Lorena. Lentes de pasta, cuerpo peque\u00f1o, ropa que no combinaba pero que disimulaba bien sus vol\u00famenes. Le llamaron la atenci\u00f3n sus zapatillas y la revista que reposaba bajo el brazo.<\/p>\n\n\n\n<p>La mujer estaba inm\u00f3vil frente a \u00e9l, con la mirada lejos de aquel estacionamiento, mientras se decid\u00eda a contestar. Sinti\u00f3 un corrientazo que ilumin\u00f3 sus ojos por primera vez desde que aterriz\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Yo te conozco. Estudiamos juntos \u2014dijo sin ceder a una expresi\u00f3n amable.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella sonri\u00f3 y le dio un manotazo en el antebrazo que rompi\u00f3 cualquier formalismo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014All\u00ed est\u00e1. Sab\u00eda que pod\u00eda contar contigo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>3<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El autom\u00f3vil se sent\u00eda estable bajo el cuerpo de ambos. Sus amortiguadores resist\u00edan cada curva en direcci\u00f3n a la inclinada autopista Caracas-La Guaira. Pablo pensaba en la clase de motor que tendr\u00eda y quiso preguntar, pero desisti\u00f3. Hab\u00eda aprendido bastante de mec\u00e1nica durante los primeros a\u00f1os de una traves\u00eda que lo arroj\u00f3 en un pueblo de pescadores con gran vocaci\u00f3n a la humildad y el anonimato. Lorena le lanzaba de vez en cuando una mirada r\u00e1pida, tante\u00e1ndolo. Lo sent\u00eda hosco y no muy dado a las cortes\u00edas, as\u00ed que prefiri\u00f3 ser ella quien tomara la iniciativa.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Apenas desde ayer tengo este carro. As\u00ed que no vayas a asustarte si en alg\u00fan momento ves que no logro dominarlo. <\/p>\n\n\n\n<p>Pablo dio una mirada hacia el interior del veh\u00edculo y pas\u00f3 la mano por el tablero. Le dio dos palmadas suaves.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Parece ser una buena m\u00e1quina \u2014contest\u00f3. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No s\u00e9 mucho de motores. Fui con todos mis ahorros, un pr\u00e9stamo y le dije al vendedor: \u201cQuiero algo que me sirva para robar un banco\u201d \u2014Lorena se carcaje\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Se sinti\u00f3 sola con su risa rebotando en una burbuja llena de apat\u00eda. Carraspe\u00f3 dos veces e hizo silencio. Pablo percibi\u00f3 la tensi\u00f3n. Su \u00e1nimo no estaba para un peque\u00f1o acto de hipocres\u00eda y opt\u00f3 por callarse tambi\u00e9n. Despu\u00e9s de unos minutos Lorena rompi\u00f3 la inc\u00f3moda din\u00e1mica.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Maldita sea, otra vez la cola de gasolina! \u2014Su mirada atraves\u00f3 el parabrisas y choc\u00f3 contra una larga fila de veh\u00edculos que aparcaban frente a una estaci\u00f3n de combustible\u2014. Hoy no estoy de humor para esto.<\/p>\n\n\n\n<p>Baj\u00f3 la velocidad, mientras rebusc\u00f3 en la guantera con urgencia. Sac\u00f3 una placa atada a una cadena plateada que se colg\u00f3 al cuello; presion\u00f3 un bot\u00f3n que encendi\u00f3 los bombillos azules y rojos, junto a la inconfundible sirena policial.<\/p>\n\n\n\n<p>Se ubic\u00f3 en la entrada de la estaci\u00f3n de servicio tocando la bocina. Pablo vio a los conductores levantar dedos medios con frenes\u00ed y golpear sus volantes con desesperaci\u00f3n por la maniobra de Lorena. Un funcionario de la Guardia Nacional que no superaba los 20 a\u00f1os hizo se\u00f1ales al veh\u00edculo para que se detuvieran frente a un cono naranja. Lorena baj\u00f3 el vidrio y mostr\u00f3 la identificaci\u00f3n. El muchacho se quit\u00f3 los lentes oscuros y detall\u00f3 la chapa policial.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Comando \u2014dijo Lorena\u2014. No puedo esperar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfEst\u00e1s de servicio?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Lamentablemente. Tenemos el tiempo encima.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Entiendo curso, pero hoy estamos cortos con la gasolina. Esta gente lleva horas esperando. Si te dejo pasar, me matan.<\/p>\n\n\n\n<p>Lorena sonri\u00f3 sin creerse lo que escuchaba.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Anda, vale. Ha sido un d\u00eda de mierda.<\/p>\n\n\n\n<p>El muchacho asinti\u00f3 y se coloc\u00f3 los lentes oscuros. Quit\u00f3 el cono de seguridad y respondi\u00f3 con un grito a esa bola de energ\u00eda brutal que proven\u00eda del resto de conductores: \u00abLe vamos a prestar apoyo a la Oficial\u00bb. Lorena lleg\u00f3 a la estaci\u00f3n,  puso gasolina y se baj\u00f3 a la tienda. Volvi\u00f3 con tres botellas de refresco y una bolsa de man\u00ed. Entr\u00f3 al carro donde la esperaba Pablo. Le dio una de las bebidas y esper\u00f3. El Guardia Nacional lleg\u00f3 y ella le entreg\u00f3 el man\u00ed y la \u00faltima bebida.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Revisa la bolsa \u2014dijo.<\/p>\n\n\n\n<p>El hombre empez\u00f3 a buscar en el interior y agradeci\u00f3 con los ojos brillantes. Lorena arranc\u00f3 el veh\u00edculo y se alej\u00f3 por la autopista. Pablo dej\u00f3 pasar algunos kil\u00f3metros para incorporarse a lo que acababa de ocurrir.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfLe diste dinero? \u2014pregunt\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00ed, chamo, tenemos prisa. No podemos darnos el lujo de perder tres horas para poner gasolina.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No ten\u00eda idea de que hab\u00eda problemas con el combustible.<\/p>\n\n\n\n<p>El rostro de Lorena se desprendi\u00f3 de la ruta y se enfoc\u00f3 en Pablo. Su expresi\u00f3n era de verdadera sorpresa. Una muy sincera y que superaba a lo que hab\u00eda pensado de su acompa\u00f1ante.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014T\u00fa verdaderamente te desconectaste de este pa\u00eds, \u00bfcierto? \u2014pregunt\u00f3 sonre\u00edda\u2014 \u00bfVe\u00edas noticias? \u00bfAlg\u00fan titular?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014La verdad es que hice lo imposible para evitarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00ed, s\u00ed, tu madre algo me dijo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pablo se mantuvo callado ante la menci\u00f3n familiar. Mir\u00f3 al frente y detall\u00f3 el cambio de vegetaci\u00f3n, conforme dejaban la zona costera y la l\u00ednea monta\u00f1osa avisaba su proximidad a la capital. Para Lorena no pas\u00f3 desapercibida aquella reacci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Nada m\u00e1s le ped\u00ed informaci\u00f3n sobre tu \u00faltima ubicaci\u00f3n. Crey\u00f3 que saber lo que hab\u00eda ocurrido con Silvana ser\u00eda importante para ti. Despu\u00e9s de eso hice algunas llamadas y logr\u00e9 ubicarte. \u00a1Tampoco es que te fuiste al Congo!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Det\u00e9n el auto, por favor.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 pasa?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Solo detente. Necesito bajar.<\/p>\n\n\n\n<p>Lorena utiliz\u00f3 sus habilidades para evitar dos camiones al cambiar de canal. Pablo abri\u00f3 la puerta y se baj\u00f3 cerca del barranco. Caminaba de un lado a otro con las manos en la cintura, inspirando fuerte, con los ademanes y actitud de quien quiere detener un ataque de p\u00e1nico. Ella puso las luces intermitentes, baj\u00f3 presurosa y acomod\u00e1ndose la chaqueta. Se acerc\u00f3 lentamente hasta donde Pablo segu\u00eda con sus<br>esfuerzos de autocontrol.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 quieres de m\u00ed? Creo que todo esto es un error. Nunca deb\u00ed aceptar volver.<\/p>\n\n\n\n<p>Lorena luc\u00eda impasible mientras Pablo segu\u00eda haciendo reclamos a su falta de voluntad, por no resistirse, y por volver. Ella esper\u00f3 sin dejar que la reacci\u00f3n de Pablo la quebrantara.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014A Silvana la mataron, Pablo. Estuve en el laboratorio cuando la trajeron, o lo que quedaba de ella. Tuve la dolorosa oportunidad de confirmar su identidad.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Entonces, ya est\u00e1 \u2014grit\u00f3 \u00e9l\u2014. Nada de lo que hagamos la va a revivir. \u00bfQu\u00e9 carajo quieres de m\u00ed?<\/p>\n\n\n\n<p>Lorena se acerc\u00f3 m\u00e1s para intentar apaciguarlo. Puso una mano en su hombro y suaviz\u00f3 el tono de voz.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Creo que mereces estar en su funeral. Adem\u00e1s, ser\u00edas de mucha ayuda para encontrar al responsable de ese horror. Tengo la intuici\u00f3n, o la corazonada, de que su crimen no es azaroso.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Por Dios, deja de hablar \u2014La voz de Pablo se quebr\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Lorena termin\u00f3 de arroparlo con su brazo entero y lo acerc\u00f3 a su cuerpo. Se quedaron un rato all\u00ed, en silencio. Volvieron al carro y se incorporaron de nuevo al flujo de veh\u00edculos. Lorena le entreg\u00f3 a Pablo un chocolate.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Anda, que al cuerpo hay que meterle serotonina.<\/p>\n\n\n\n<p>Pablo acept\u00f3 y se la comi\u00f3 con ganas. Ella lo supervis\u00f3 como el enfermero a su paciente. Volvi\u00f3 a rebuscar en su veh\u00edculo y le alcanz\u00f3 la revista. En el reportaje marcado, aparec\u00eda una pareja cuyos nombres, Paula Guzm\u00e1n y Augusto Zuloaga, enmarcaban lo que parec\u00eda una exitosa entrada a la mediana edad. Pablo reconoci\u00f3 el palpitar que acontece despu\u00e9s de divisar alguien conocido, revis\u00f3 los p\u00e1rrafos subrayados y las anotaciones de Lorena en los bordes. Las palabras \u00abcandidatura presidencial\u00bb estaban enmarcadas con especial cuidado por el trazado azul del bol\u00edgrafo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Estoy reconstruyendo el pasado, Pablo. He hablado con personas que conocieron a Silvana, gente de la universidad, su padre. Necesito detalles de esos d\u00edas para la investigaci\u00f3n. He enviado solicitudes para entrevistar a su hermana, pero su asistente solo me da evasivas. Que si est\u00e1 en Nueva York, que si va saliendo a la semana de la moda de Berl\u00edn.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Tendr\u00eda, no s\u00e9\u2026 que volver sobre esos recuerdos\u2026 \u2014La voz de Pablo se fragment\u00f3 un poco.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No te preocupes. T\u00f3matelo con calma.<\/p>\n\n\n\n<p>Lorena estacion\u00f3 el veh\u00edculo frente a un hotel cerca de Plaza Venezuela. El botones recibi\u00f3 las llaves, mientras ella guiaba a Pablo y su \u00fanica maleta hacia la recepci\u00f3n. Se identific\u00f3 y pidi\u00f3 por la reservaci\u00f3n a su nombre. El encargado les alcanz\u00f3 unas planillas de entrada y luego las dos llaves de habitaciones contiguas. Fueron hasta el ascensor y subieron hasta el quinto piso.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Supongo que quieres descansar un poco \u2014dijo Lorena mientras entregaba la llave de la habitaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Quisiera ba\u00f1arme, no creo que pueda dormir. Tambi\u00e9n quisiera algo de beber.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfAgua? En la nevera de la habitaci\u00f3n puede que haya. <\/p>\n\n\n\n<p>Pablo baj\u00f3 la mirada. De pronto se sinti\u00f3 avergonzado al no poder contener aquel impulso. Lorena entrecerr\u00f3 los ojos, crey\u00f3 recomponer algunas piezas y supo que aquel hombre necesitaba algo m\u00e1s fuerte que una gaseosa. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Nos veremos en el lobby a la hora de la cena. Telefonea cuando est\u00e9s listo. As\u00ed nos pondremos al d\u00eda. \u00bfTienes fecha de regreso?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Compr\u00e9 el boleto para pasado ma\u00f1ana.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014De acuerdo. Es tiempo suficiente, espero.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de que ambos desaparecieran del pasillo, Lorena le silb\u00f3 a Pablo desde la puerta de su propia habitaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Gracias por volver.<\/p>\n\n\n\n<p>Pablo la mir\u00f3 un segundo y respondi\u00f3 con un deseo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Necesito un trago.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/jose-negron-valera\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Negr\u00f3n Valera I LA MEMORIA DE LOS HUESOS 1 Unos ni\u00f1os fueron los primeros en llegar. Le hac\u00edan ademanes a la polic\u00eda desde lo alto de la colina y se\u00f1alaban un punto espec\u00edfico del terreno empantanado que se abr\u00eda unos metros m\u00e1s adelante. 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