{"id":14577,"date":"2023-12-25T16:05:00","date_gmt":"2023-12-25T20:35:00","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=14577"},"modified":"2024-12-25T16:13:20","modified_gmt":"2024-12-25T20:43:20","slug":"las-iras-del-orate","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/las-iras-del-orate\/","title":{"rendered":"Las iras del orate (fragmentos)"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Osm\u00e1n Aranguibel<\/h4>\n\n\n\n<p>T\u00da, ALBERTO, VES los rostros desdibujados de las figuras de papel lustrillo que rodean tu cama\u2026 Por<br>entre las diminutas rendijas que dejan abiertas las pesta\u00f1as, ya con la \u00faltima luz de la habitaci\u00f3n, empieza a delinearse de nuevo en lo alto del techo y mucho m\u00e1s all\u00e1, la cinta de agua azulosa\u2026 Se disipa y vuelve a aparecer, m\u00e1s grande cada vez, llen\u00e1ndote desde hace largo rato las dos masas de c\u00edrculos conc\u00e9ntricos que arden hacia adentro a todo vapor.<\/p>\n\n\n\n<p>(Ya le empez\u00f3 de nuevo\u2026 Debe tener como cuarenta y uno. Y las benditas medicinas como si fueran un guarapo).<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora, sobre la inmensa pantalla tornasolada aparecen m\u00e1s visiblemente los detalles de la cinta del r\u00edo; su lento discurrir, sus piedras pardas en forma de astillas, los bejucos de la orilla y las ramas descolgadas contra los socavones\u2026 Puedes incluso presentir el frescor que viene en h\u00famedos pa\u00f1os, invade los solares de las primeras casas y se trepa al barranco de la calle.<\/p>\n\n\n\n<p>(Podr\u00eda si quisiera bajar por este tobog\u00e1n multicolor hasta los tablones de ca\u00f1a junto a los cuales descienden las eses de las aguas. Y ascender en r\u00e1pido impulso sobre las lomas al fondo; cada vez m\u00e1s altas desde La Floresta, hasta el cerro borroso que mira hacia Trujillo\u201d).<\/p>\n\n\n\n<p>Casi aqu\u00ed mismo estabas aquel d\u00eda, brincando y contando adivinanzas con otros muchachos de tu edad, cuando alguien \u2014\u00bffuiste t\u00fa?\u2014 advirti\u00f3 a la mujer que indecisa y temerosa, con algo en los brazos que parec\u00eda un ni\u00f1o envuelto, se arriesg\u00f3 a cruzar la inc\u00f3moda corriente. Y vieron con asombro cuando, m\u00e1s o menos a una cuadra de distancia, trastabill\u00f3, se fue de bruces y larg\u00f3 desesperada su envoltorio\u2026 Todos a una saltaron en cuatro o cinco trancos hacia el r\u00edo y con todo y cotizas se alinearon, poco antes de donde el caudal choca contra las rocas de La Cumba, para rastrear el menudo bojotico blanco que ven\u00eda en bajada\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Diez brazos nuevos, tensos, extendidos hacia el agua. Un grito y muchos otros de desesperaci\u00f3n en lo alto del barranco. Y la pobre mujer de la tragedia cay\u00e9ndose y par\u00e1ndose sobre las piedras resbaladizas del fondo, en un esfuerzo animal por dar alcance a su perdida pertenencia\u2026 Tus ojos se grabaron para siempre aquella escena. Toda la superficie del agua, hasta la valla palpitante que ustedes conformaron, fue penetrada palmo a palmo por las miradas m\u00e1s ansiosas y tambi\u00e9n m\u00e1s decididas\u2026 Y fue Julieta, la<br>hija menor de los Mezoti, aquellos agricultores de apellido for\u00e1neo pero tan de La Pedregosa como t\u00fa, quien de un solo envi\u00f3n hundi\u00f3 los brazos regordetes y sac\u00f3 el bojote de trapos, casi hacia el cielo, como para que el sol secara tambi\u00e9n en diez segundos los chorrerones de agua.<\/p>\n\n\n\n<p>Las risas de aquella media ma\u00f1ana fueron m\u00e1s grandes y estruendosas cuando la ni\u00f1ita de meses que hab\u00eda hecho de lanchita improvisada parec\u00eda una ballena diminuta, lanzando borbollones y respirando con desespero y chillando como s\u00f3lo muy de vez en cuando sol\u00eda hacerlo Dos Rayos del Sol\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>(\u201cPor eso te digo y te repito Nerio\u2026 Deja que t\u00fa vayas a La Pedregosa, para que veas lo que es tierra y gente buena. Nada ha alterado a\u00fan all\u00ed la tranquilidad, el cielo es limpio y la vida parece como si se viviera dos veces\u2026 Cuando yo vaya de vacaciones puedes irte conmigo a conocer\u201d).<\/p>\n\n\n\n<p>Ella, Dos Rayos, era quien te hab\u00eda contado, en uno de los momentos en que ten\u00eda su cabeza sosegada, la historia alucinante de la m\u00e1s grande y devastadora creciente del r\u00edo\u2026 De este enga\u00f1oso r\u00edo Cast\u00e1n que es vidrio bufado en las monta\u00f1as de Bocon\u00f3, mapanare airada en las laderas de Trujillo, lumbre de lajas descomunales en La Plazuela y desde aqu\u00ed, desde La Pedregosa hasta el rescoldo del Motat\u00e1n, cortina de pomagaza hecha ladrillo intenso en su ca\u00edda.<\/p>\n\n\n\n<p>En el ranch\u00f3n que sirve de cobijo a su demencia, a la salida del pueblo, entre invocaciones a esp\u00edritus y lamentos desgarradores, Dos Rayos da rienda suelta a su sermoneo. T\u00fa, Alberto, retienes receloso tus cortos a\u00f1os muy cerca de la entrada. La vieja, enjuta, menuda, nerviosa, levanta los ojos de lagarto hacia el destartalado bahareque y deja por un rato en suspenso la retah\u00edla\u2026 Est\u00e1 en cuclillas, los pies deformes sobre el piso de tierra, escoltada por esos horribles colgajos de culebras, iguanas, lagartijas y ratones disecados que penden del techo y por los racimos de frascos llenos de cucarachas y chipos que se apretujan en los rincones.<\/p>\n\n\n\n<p>El cuatro, percudido y remendado, est\u00e1 sobre un taburete, al lado del camastro que tiene por tendido una estera\u2026 En muchas noches de luna llena y a\u00fan en la plenitud del sol a mediod\u00eda ese cuatro sencillo ha sido el solitario e inseparable compa\u00f1ero de Dos Rayos. Voltea el rostro terroso hacia ti, Alberto, y se te queda mirando, con una mano asida de una de las flechas de sus gre\u00f1as.<\/p>\n\n\n\n<p>(\u201c\u00a1Qu\u00e9 fea es!.. All\u00e1 en la casa dicen que uno no la debe ver de frente, porque embruja. Pero ella no parece mala\u2026 Ella no es mala\u201d).<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Ten\u00e9is que saber \u2014dice con voz calmada\u2014 que cuando los chaparrones comenzaron, despu\u00e9s de las quemas de las rozas, ya yo estaba anunciada de que ellos iban a desparramar las aguas encantadas, pa\u2019 que se vinieran tronando con todos esos espantos de otros mundos a llevanos por alante, a berrear enfurecidas desde las copas de los \u00e1rboles y a maldecinos todas las noches y los d\u00edas que dur\u00f3 la creciente, con su mala intenci\u00f3n de que nos muramos o no vivamos m\u00e1s aqu\u00ed\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Se le aviva la ro\u00f1a de los ojos y vuelve a templar, embebida, una de sus mechas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014La cabeza de la creciente lleg\u00f3 con la nochecita\u2026 Alante ven\u00eda, parada a flor del agua, una culebra del tama\u00f1o de la iglesia. Y m\u00e1s atr\u00e1s \u00e1rboles enteros, derechitos, como los mangos de la plaza. Parec\u00eda la callejuela de San Vicente que iba navegando. Y casas completicas sin desarmar, pero sin las gentes. Y cochinos, vacas y caballos\u2026 Todo el pueblo estaba en el barranco del r\u00edo. Las aguas barrialosas y jediondas fueron tapando las matas de ca\u00f1a, las guafas, los bucares y empezaron a subir hasta la calle.<br>Ya estar\u00eda amaneciendito el tercer d\u00eda cuando dejaron de pasar animales y corotos. Todo qued\u00f3 en silencio, como si alguien se hubiera muerto. Y de repente apareci\u00f3 el Primer Rayo del Sol, que era mi hombre. El don de mi vida. El compa\u00f1ero de Dos Rayos, una servidora\u2026 Iba hacia arriba, hacia las cabeceras de las aguas encantadas, alzado sobre la cresta de la creciente. Hubo rel\u00e1mpagos que bambolearon la tierra, de aqu\u00ed hasta las llanuras de Monay. Fue cuando yo supe que todo se hab\u00eda perdido\u2026 Despu\u00e9s vinieron las borrascas y entonces aquel pantanero negro aneg\u00f3 las calles, las casas, la plaza, el campanario de la iglesia\u2026 Y desde lo m\u00e1s alto del cerro, hacia donde las gentes hab\u00edan salido juidas, vieron cuando el barrial tap\u00f3 la Casa de La Floresta\u2026 Al fin, con las \u00faltimas horas de los d\u00edas, las aguas se escurrieron y todo qued\u00f3 hecho un camposanto. Ellos, los hombres malos, me dijeron entonces que mi Primer Rayo se hab\u00eda convertido en una laja grandota en La Plazuela\u2026 Yo voy a verlo siempre. Y all\u00e1 le llevo mis flores y mi canto. <\/p>\n\n\n\n<p>T\u00fa a\u00fan est\u00e1s presente cuando las manos escamosas hacen sonar el maltrecho instrumento. Una quejumbrosa letan\u00eda sacude el cobertizo y sale hacia el aire seco de la calle.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/osman-aranguibel\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Osm\u00e1n Aranguibel T\u00da, ALBERTO, VES los rostros desdibujados de las figuras de papel lustrillo que rodean tu cama\u2026 Porentre las diminutas rendijas que dejan abiertas las pesta\u00f1as, ya con la \u00faltima luz de la habitaci\u00f3n, empieza a delinearse de nuevo en lo alto del techo y mucho m\u00e1s all\u00e1, la cinta de agua azulosa\u2026 Se [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":14578,"comment_status":"open","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14577"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14577"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14577\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":14580,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14577\/revisions\/14580"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/14578"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14577"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14577"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14577"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}