{"id":14493,"date":"2024-12-17T15:08:47","date_gmt":"2024-12-17T19:38:47","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=14493"},"modified":"2024-12-17T15:08:47","modified_gmt":"2024-12-17T19:38:47","slug":"maqroll-personaje-lirico-y-narrativo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/maqroll-personaje-lirico-y-narrativo\/","title":{"rendered":"Maqroll: personaje l\u00edrico y narrativo"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><strong>N\u00e9stor Mendoza<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>La literatura escrita en el siglo XX tiene contados ejemplos que se acerquen tanto a lo que se enfrent\u00f3 \u00c1lvaro Mutis: darle forma a toda una obra con un solo personaje l\u00edrico, que luego pas\u00f3 a ser de \u2018ficci\u00f3n\u2019, el hilo conductor de una saga po\u00e9tica y narrativa. Un ej\u00e9rcito constituido por un solo hombre: un \u00fanico h\u00fasar. Un edificio que se sostiene de un \u00fanico pilar, que tiene la fortaleza o la elasticidad tit\u00e1nica para que esa construcci\u00f3n no se derrumbe. No parece haberse dedicado a otra cosa que configurar esta empresa desde su primer poemario, <em>La balanza<\/em> (1948): la \u201cOraci\u00f3n de Maqroll\u201d es, al mismo tiempo, el primer y el \u00faltimo paso en la trayectoria del Premio Cervantes colombiano. Si vemos este asunto desde un plano marital, Mutis ya estar\u00eda casado con Maqroll desde su primer libro, sin saberlo con certeza. Por esto, la \u201cOraci\u00f3n\u201d tiene el car\u00e1cter fundacional de un acta de nacimiento en el que ya est\u00e1 sugerida un acta de defunci\u00f3n. Maqroll, como personaje, representa la constante del fracaso. El fracaso \u201cempresarial\u201d y nunca de la existencia. La voluntad de emprender \u201caventuras\u201d que persigue vagas y nunca aseguradas retribuciones. \u00c9l plantea, seg\u00fan ha dejado dicho Ernesto Volkening, una <em>manera de fracasar<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Para leer a Mutis se necesita tener un temperamento reconstructivo: un poema dice algo del pasado y del futuro de otros poemas; es decir, un poema sintetiza lo que ya ha dicho antes y abre las puertas de un estilo por venir: \u201cEl tiempo es como una suave materia detenida en medio del di\u00e1logo\u201d, dice Mutis en el poema \u201cCaravansary\u201d. Esto implica una madurez prematura en Mutis, un poeta que naci\u00f3 \u201cviejo\u201d (a los 17, ya era un ni\u00f1o grande y viejo), o naci\u00f3 due\u00f1o de un lenguaje consciente de sus posibilidades. Como obra de alta trascendencia en nuestro idioma, y considerando que toda grandeza es perfectible, \u201cSus imperfecciones, como sus perfecciones, cuentan tambi\u00e9n\u201d, dice Hernando T\u00e9llez. Esto, sinceramente, dificulta su lectura, y no tanto porque la poes\u00eda de Mutis sea formalmente cerrada o herm\u00e9tica, que lo es en parte (por la cultura que todos sus poemas despliegan), sino porque desde el principio el autor ten\u00eda control del tablero. Si no atendemos a las fechas de publicaci\u00f3n, si leemos sus poemas sin la dependencia cronol\u00f3gica, no sabr\u00edamos diferenciar o ubicar estos poemas en \u00e9pocas concretas o en libros concretos. Cada poema ser\u00eda una \u00e9poca que aparece mientras lo leemos, una invocaci\u00f3n: no sabr\u00edamos si se trata de un Mutis joven, el de <em>Los elementos del desastre<\/em> (1952), o el Mutis de <em>Los emisarios<\/em> (1984). &nbsp;All\u00ed est\u00e1n los motivos de mis dudas.<\/p>\n\n\n\n<p>Pensemos en la emoci\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo emociona la poes\u00eda de Mutis? Emociona a trav\u00e9s de un culturalismo bien distribuido, pues todo pasa por all\u00ed: un ritmo educado, que nunca desafina; unos paisajes vegetales que se domestican moment\u00e1neamente, que se contienen porque la voz po\u00e9tica los digiere, los filtra, los <em>ve<\/em> y los <em>vive <\/em>por nosotros. Mutis no ofrece emociones primarias, a flor de labios, sino mediante una memoria que <em>cita<\/em>, y que no solo recuerda. El pasado que expone Mutis no es un repositorio de episodios vividos o de datos rastreables: es una historia reescrita con fines est\u00e9ticos: es el testimonio de alguien que admira un peri\u00f3dico hist\u00f3rico y lo comparte en el poema; o comparte lo que recuerda. En Mutis la complejidad radica en sus referentes, no en el lenguaje. La riqueza de su estilo no es impedimento para el disfrute y la legibilidad. Ciudades que no conocemos, que no sabemos que existen, aunque no importa su veracidad. \u00bfImporta que haya existido o no aquel poeta suf\u00ed de C\u00f3rdoba, ep\u00edgrafe de <em>Los emisarios<\/em>? Mutis es un historiador selectivo, que elige ignorar o privilegiar hechos en beneficio del efecto po\u00e9tico.<\/p>\n\n\n\n<p>Su proceso evolutivo no est\u00e1 marcado por la habilidad en el manejo del verso o del poema en prosa, o por los referentes utilizados. Su proceso no fue de aprendizaje, de ensayo y error, de superaci\u00f3n personal. Los poemas ya eran poemas desde el principio, pocas veces esbozos o tanteos expresivos. Esto puede deberse a que Mutis fue un lector precoz, en toda la extensi\u00f3n de la palabra: un lector que prefiri\u00f3 dejar sus estudios formales porque \u201cno pod\u00eda perder el tiempo en eso de los estudios, porque ten\u00eda mucho qu\u00e9 leer\u201d. Incluso en sus poemas con m\u00e1s fisuras, m\u00e1s abiertos, menos troquelados, hay una voluntad creativa. Entonces: primero fue el lector, Mutis el lector de la historia y la cultura europea, especialmente la francesa: \u201cA m\u00ed me interesan grandes ciclos hist\u00f3ricos sobre los cuales he vivido horas y a\u00f1os de lectura\u201d. O como lo expres\u00f3 Guillermo Sucre, parafraseando un poema de Mutis: \u201cno se trata, por supuesto, de recrear una \u00e9poca como de mostrar su <em>esp\u00edritu<\/em>, que de alg\u00fan modo la historia sigue perpetuando\u201d. Lo que s\u00ed se fue macerando en su obra po\u00e9tica fue la fisonom\u00eda narrativa de Maqroll, que siempre ha estado presente, que siempre fue el transe\u00fante en los poemas de escritor colombiano, y que, \u201ctard\u00edamente\u201d, encontr\u00f3 movilidad argumental en las siete novelas que se dieron a conocer a partir del a\u00f1o 1986, empezando con <em>La nieve del almirante.<\/em>&nbsp; \u00bfYa todo estaba escrito?<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed me detengo en un punto importante: ya dije que siempre estuvo claro la presencia de un arte po\u00e9tica. Mutis consinti\u00f3 el uso de la prosa y del verso con maestr\u00eda; se apart\u00f3 de la tradici\u00f3n de su pa\u00eds sin contradecirla del todo. Sab\u00eda que la forma es un recurso y no el poema en s\u00ed mismo: la forma por la forma, el preciosismo por el preciosismo, la \u201ccultura\u201d no asimilada, ornamental, no tiene cabida en \u00c1lvaro Mutis. Sus poemas son joyas que se usan, que tienen una utilidad, no joyas de museo. Ya desde muy joven inici\u00f3 una modernidad que estar\u00e1 presente en toda su producci\u00f3n. Una modernidad que viaja hacia atr\u00e1s, que encuentra un lenguaje innovador con el patrimonio arquitect\u00f3nico y human\u00edstico heredado:<\/p>\n\n\n\n<p><em>En su agitado paseo por la sala<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>hay una energ\u00eda apenas contenida,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>un dominio de quien est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>de los torpes intrusos que nada saben<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>de la teor\u00eda de reverencias, \u00f3rdenes, oraciones,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>tortuosos amores y ejecuciones sumarias,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>que rige en estos parajes en donde la ajena incuria,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>propia de la triste familia de los hombres,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>ha impuesto hoy su oscuro designio, su voluntad de olvido.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Por esto insisto en su maduraci\u00f3n, en su capacidad para ofrecer im\u00e1genes de s\u00f3lida imaginaci\u00f3n, una imaginaci\u00f3n con una marca personal y no imitada de otros poemas. Su cultura (sus personajes de la historia, por ejemplo) provienen de una historia le\u00edda por el propio Mutis. No es una cultura que se calca de otro poema, sino que se cita (o se recuerda) pero transformada, adherida a las necesidades que el poema exige.<\/p>\n\n\n\n<p>La originalidad de Mutis se debe, en buena medida, a la lejan\u00eda de sus fuentes: mientras m\u00e1s se aleja de las lecturas en boga, de la inmediatez, la fibra de sus poemas nos parecer\u00e1 ex\u00f3tica, al menos en parte. Ya sabemos que muchos de los paisajes de Mutis son paisajes americanos (paisajes de \u2018tierra caliente\u2019 o tierra media, tierra h\u00fameda, al borde de la cordillera), pero estos paisajes tambi\u00e9n resultan extra\u00f1os para los lectores de esta parte del mundo porque no hay regionalismos visibles ni presencia de una realidad m\u00e1gica, que ya el mismo Mutis se ha encargado de desmentir. Los personajes viven como naturalistas que expresan esa realidad desde la intemperie de los sentidos. La realidad de sus poemas es una realidad en que lo americano se presenta matizado en su exuberancia y abundancia. En <em>La nieve del almirante<\/em>, as\u00ed mira Maqroll su paisaje inmediato: \u201cLos pantanos, por su lado, van desapareciendo, reemplazados por una vegetaci\u00f3n enana y tupida que despide una mezcla de aromas semejante al olor del polen cuando se guarda en un recipiente\u201d. Es una visi\u00f3n de Am\u00e9rica un tanto captada desde afuera, se podr\u00eda pensar: un \u201cpaisaje moral\u201d, en palabras de Octavio Paz. Y quienes miran casi siempre son europeos o personajes de ra\u00edces ambiguamente europeas; casi nunca de un solo pa\u00eds de Europa. El mismo Maqroll lo representa: un europeo que viaja con un dudoso pasaporte chipriota.<\/p>\n\n\n\n<p>Un ejemplo no tan frecuente en su obra, y que me causa especial asombro, es su poema en prosa \u201cEl viaje\u201d, que fue publicado casi en las mismas fechas que \u201cEl guardagujas\u201d de Juan Jos\u00e9 Arreola: dos textos siameses, tanto en la trama ferroviaria como en su car\u00e1cter dist\u00f3pico. En Mutis estaba muy firmemente arraigado la vocaci\u00f3n de poeta, mientras que, la de \u201cnarrador\u201d, se hallaba encubierta (y tambi\u00e9n en cubierta\u201d, si utilizamos el t\u00e9rmino de la navegaci\u00f3n). Esta vocaci\u00f3n narrativa ya es visible en sus \u201cPrimeros poemas\u201d, en <em>La balanza<\/em>, y de ah\u00ed en adelante definitivamente consolidada en toda su obra po\u00e9tica. Para ser sinceros, esta vocaci\u00f3n por la prosa no necesitaba de la prosa que desarroll\u00f3 en <em>El diario de Lecumberri<\/em> o en <em>La mansi\u00f3n de Arauca\u00edma<\/em>, en sus cuentos sueltos, y mucho menos en sus novelas. En la prosa de sus poemas ya est\u00e1 todo lo que vendr\u00eda despu\u00e9s: el tono, los personajes, las atm\u00f3sferas, las geograf\u00edas, las obsesiones. Todo esto ya se encontraba vivo, viviente, viviendo en sus poemarios. Lo que sucedi\u00f3 fue una ampliaci\u00f3n de lo ya escrito: una vuelta a la patria ya liberada en su poes\u00eda. Entonces es v\u00e1lido pensar en que su obra po\u00e9tica result\u00f3 ser un \u201ccaj\u00f3n de sastre\u201d, en el que Mutis tomada de aqu\u00ed y de all\u00e1, en un acto de leg\u00edtimo auto-secuestro, de auto referencialidad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La obra po\u00e9tica de Mutis se expresa con un doble atributo: el de la unidad y el de la diversidad. Esto no siempre se da en un mismo autor. Siempre una de ellas sobresale y se impone. Pero en Mutis el poema se enuncia desde voces y temas plurales y, no obstante, sus lectores captan estas se\u00f1ales, estas similitudes, y logran dar con la autor\u00eda inequ\u00edvoca. En este banquete de la expresi\u00f3n, el protagonismo de El Gaviero tiene un origen heteron\u00edmico: un Mutis muy joven, apenas 17 a\u00f1os, decide hablar a trav\u00e9s de un personaje con mayor rodaje vital. M\u00e1s por verosimilitud, se puede pensar, porque el propio Mutis consideraba que una voz joven como la suya era incapaz de transmitir los avatares que s\u00f3lo se viven en la adultez. As\u00ed hablaba S\u00f3crates a trav\u00e9s de los di\u00e1logos de Plat\u00f3n. Maqroll dice lo que a\u00fan no ha vivido aquel joven Mutis. Maqroll es el avatar de Mutis, en aquel entonces, en la \u00e9poca de <em>La balanza<\/em>. A medida que el Mutis autor ganaba a\u00f1os, se hac\u00eda m\u00e1s viejo, logr\u00f3 alcanzar en edad y en experiencia a su creaci\u00f3n, a Maqroll. En alg\u00fan punto autor y personaje se encuentran y conviven en igualdad de condiciones.<\/p>\n\n\n\n<p>No sabemos si ese joven Mutis lleg\u00f3 a asumir esta diferencia entre \u00e9l y su personaje como una carrera de velocidad. Maqroll, ese \u201cesc\u00e9ptico de alma destartalada\u201d, como lo llamaba Montejo, aparece inicialmente con esa alforja de experiencias, de viajes y vicisitudes; ya estaba de vuelta. Tras cada obra publicada de Mutis, nos encontramos al mismo Maqroll pero presentado fragmentariamente. Por eso Mutis pudo alcanzarlo, en cierto modo. El que crec\u00eda era Mutis, no Maqroll. De all\u00ed que en un punto muy concreto se dio esa fusi\u00f3n: Mutis hab\u00eda logrado caminar al ritmo de su creaci\u00f3n. Se logr\u00f3 la fusi\u00f3n. Ilona, Warda, Abdul Bashur y tantos otros personajes ser\u00edan parte de una confabulaci\u00f3n de Mutis: otras maneras de ver a su avatar, a Maqroll. \u00bfNo importa el creador, s\u00f3lo importa lo creado? \u00bfMutis es el \u201cDr. Jekyll\u201d y Maqroll \u201cMr. Hyde\u201d?<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/nestor-mendoza\/\">Sobre el a<\/a><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/nestor-mendoza\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">u<\/a><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/nestor-mendoza\/\">tor<\/a><\/h4>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\"><strong>*Este ensayo forma parte del libro <em>\u00c1lbum de grabados. 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