{"id":14435,"date":"2023-12-17T08:40:00","date_gmt":"2023-12-17T13:10:00","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=14435"},"modified":"2024-12-17T08:54:12","modified_gmt":"2024-12-17T13:24:12","slug":"dos-ensayos-de-jose-perez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/dos-ensayos-de-jose-perez\/","title":{"rendered":"Dos ensayos de Jos\u00e9 P\u00e9rez"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La poes\u00eda de bolsillo de Gustavo Pereira<\/h3>\n\n\n\n<p>Leer y estudiar la poes\u00eda de Gustavo Pereira (Isla de Margarita, Venezuela, 1940) durante m\u00e1s de veinticinco a\u00f1os, apoyado en el respeto, la admiraci\u00f3n y la amistad, representa un proceso de aprendizajes, de encuentros, de descubrimientos y develaciones que me permiten una mirada a fondo en su po\u00e9tica. Su trabajo creador ha sido intenso. Poes\u00eda y ensayo, investigaci\u00f3n y an\u00e1lisis de la realidad sociopol\u00edtica venezolana y latinoamericana han ocupado su tiempo vital, su pensamiento cr\u00edtico-reflexivo y sus b\u00fasquedas formales.<\/p>\n\n\n\n<p>Pereira ha sido catedr\u00e1tico de literatura hispanoamericana y nacional en la Universidad de Oriente hasta su jubilaci\u00f3n en 1993. Conoce bien el proceso de formaci\u00f3n y desarrollo de las letras del pa\u00eds antes y durante todo el siglo veinte y desde finales de la d\u00e9cada del cincuenta incorpora su propia obra de manera evidente. Sus estudios de leyes<sup>1&nbsp;<\/sup>durante los sesenta en la Universidad Central de Venezuela en Caracas le unen a intelectuales j\u00f3venes y mayores (poetas, narradores, pintores y escultores principalmente) quienes han acudido a la capital bien por estudio o trabajo, bien para ganar mayores espacios para el arte, toda vez que Venezuela inicia apenas en 1958 el proceso democr\u00e1tico vigente luego de diez a\u00f1os de dictadura continua, y las provincias ofrecen pocas oportunidades para el desarrollo personal.<\/p>\n\n\n\n<p>La naci\u00f3n tampoco tiene en esa \u00e9poca las grandes ventajas que produce la renta petrolera en las d\u00e9cadas setenta y ochenta. Por el contrario, se establecen luchas pol\u00edticas e ideol\u00f3gicas extremas entre la derecha gobernante, contra la que se se\u00f1alan cuestionamientos y protestas en diversos medios impresos, representativos, culturales, de opini\u00f3n y de acci\u00f3n, y los grupos de oposici\u00f3n izquierdistas, gener\u00e1ndose enfrentamientos, encarcelamientos, desapariciones forzadas y rupturas de toda \u00edndole. Los partidos pol\u00edticos no tienen suficiente garant\u00eda institucional para salvaguardar el juego democr\u00e1tico naciente. Las guerrillas urbanas y rurales, las protestas formales a trav\u00e9s del arte y el pensamiento cr\u00edtico a la par del esp\u00edritu de renovaci\u00f3n que recorre el mundo conjugan un escenario de inquietudes y no poca zozobra.<\/p>\n\n\n\n<p>Pereira logra plasmar en sus primeros poemarios una visi\u00f3n estremecedora de esa d\u00e9cada. Su curso existencial oscila entre los veinte y treinta a\u00f1os de edad, y no s\u00f3lo lo testimonia sino que se convierte en protagonista de ese proceso hist\u00f3rico desde el \u00e1mbito literario. La cr\u00edtica de entonces advierte r\u00e1pidamente el impulso creador del joven poeta, quien adem\u00e1s gana los m\u00e1s relevantes concursos de poes\u00eda del pa\u00eds de esos a\u00f1os ante jurados de comprobada solvencia moral y profesional. En lo sucesivo, entre 1970 y 2010, Pereira consagra cuarenta a\u00f1os de creaci\u00f3n a nutrir, enriquecer y sostener su po\u00e9tica personal, individual, as\u00ed como su irrenunciable convicci\u00f3n pol\u00edtica de izquierda. Esto \u00faltimo tiene dos circunstancias determinantes. La primera es de orden est\u00e9tico: logra crear un neologismo que sustentar\u00e1 su po\u00e9tica de manera coherente, novedosa, original, en permanente renovaci\u00f3n. Se trata del somari o poema breve, de tipo reflexivo, sentencioso, agudo, de fina armadura en lo formal, en lo est\u00e9tico.<sup>2&nbsp;<\/sup>La segunda es de orden pol\u00edtico: tiene protagonismo como legislador durante la Asamblea Nacional Constituyente de 1999, logrando redactar el Pre\u00e1mbulo de la misma.<sup>3<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>La profunda crisis social y econ\u00f3mica venezolana posterior a 1983, terminada la bonanza petrolera que se hab\u00eda iniciado en 1974, acent\u00faa las desigualdades colectivas, la crisis fiscal, el endeudamiento externo y la pobreza extrema, b\u00e1sicamente por los cuestionamientos existentes contra la dirigencia pol\u00edtica que de manera bipartidista se turna el poder pese a graves y comunes acusaciones de corrupci\u00f3n e ineficiencia administrativa. La cultura en general tambi\u00e9n se resiente. Valores como la probidad, la honestidad y la humildad resultan esenciales en los intelectuales. Sin embargo, muchos se doblegan a una suerte de derrota moral y se ajustan a instituciones y cargos de conveniencia. El sentido de patriotismo se hace imperioso y el pa\u00eds espera de sus poetas y artistas un aliento razonable de esperanza ante la vida y la historia. Pereira entiende muy bien estos cambios y mantiene con gran sensibilidad la observancia de este contexto. Su lucidez, su irreverencia y su inteligencia producen dos obras de gran inter\u00e9s para el p\u00fablico venezolano:&nbsp;<em>Vivir contra morir,<\/em>&nbsp;en 1988 y&nbsp;<em>Escrito de salvaje<\/em>, en 1993. El somari gana de manera definitiva su propio espacio en la literatura nacional. En lo sucesivo tres obras m\u00e1s refuerzan esta huella particular:&nbsp;<em>Oficio de partir<\/em>&nbsp;(1999),&nbsp;<em>Sentimentario<\/em>&nbsp;(2004) y&nbsp;<em>Equinoccial<\/em>&nbsp;(2007).<\/p>\n\n\n\n<p>Las nociones de reflexividad, identidad y desidentidad en Pereira devienen de su posici\u00f3n personal ante el curso hist\u00f3rico de los acontecimientos pol\u00edticos, sociales y culturales del pa\u00eds, los cuales estudia sensiblemente y de alg\u00fan modo revela en su obra ensay\u00edstica, entrevistas, art\u00edculos y notas. Su compromiso es ante todo moral y \u00e9tico, y su arte es la v\u00eda que expresa ese compromiso. Ni la opresi\u00f3n, el mancillamiento, el miedo, los vej\u00e1menes ni la ignominia le son indiferentes, y contrapone a toda fuerza explotadora el sentido de la solidaridad y la justicia. Su yo objetivado es revelador en esas visiones. Su identificaci\u00f3n con las luchas sociales le hace protag\u00f3nico y ejemplar. Su obra es un legado est\u00e9tico para recorrer y reconocer cu\u00e1nto ha podido expresar en m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os de hacer poes\u00eda y vivir la historia.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto permite comprender la recepci\u00f3n cr\u00edtica de su obra en los a\u00f1os sesenta, con prevalencia del texto po\u00e9tico de compromiso o comprometido, en sinton\u00eda con otros poetas comprometidos como Jos\u00e9 Lira Sosa, V\u00edctor Valera Mora y posteriormente William Osuna. Del setenta a 1999 la recepci\u00f3n cr\u00edtica en torno a Pereira se centr\u00f3 en el somari y su novedad. Se le celebra y se le trata de explicar. Se lee, se compila y difunde. Pereira se dedica a fortalecer la po\u00e9tica del somari y a ahondar en sus estudios de la poes\u00eda japonesa, china, \u00e1rabe e ind\u00edgena americana. Culmina su doctorado en letras en La Sorbona de Par\u00eds en 1982 de la mano de Sa\u00fal Yurki\u00e9vich con un amplio estudio dedicado al Caribe precolombino, titulado&nbsp;<em>Historias del para\u00edso<\/em>. \u00c9ste revela que el fracaso de los conquistadores en su af\u00e1n por el oro y el saqueo que se hace en el llamado Nuevo Mundo para satisfacer las apetencias imperiales, no s\u00f3lo oculta los valores culturales de la Am\u00e9rica india y cimarrona sino que extermina al ser natal, local, originario, o lo esclaviza y domina mediante el expolio y toda forma imaginable de injusticia y vej\u00e1menes. La historia falseada o negada es revelada a partir de documentos y acuciosas lecturas a las que Pereira dedica al menos veinte a\u00f1os. Sin embargo, la publicaci\u00f3n org\u00e1nica de ese texto tambi\u00e9n se tarda un par de d\u00e9cadas aunque el poeta fue persistente el revelar su contenido en c\u00e1tedras de literatura, congresos, conferencias y folletos para darlo a conocer de manera parcial.<sup>4<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>El somari se nutre conceptualmente de ese voluminoso estudio hist\u00f3rico y pol\u00edtico, y de toda la formaci\u00f3n ganada por Pereira a trav\u00e9s de sus lecturas de tankas y haik\u00fa, traducci\u00f3n y escritura de cantos y poemas ind\u00edgenas pemones, kari\u00f1as y waraos, entre otras. Por otro lado, su conocimiento de los cl\u00e1sicos occidentales, la poes\u00eda escrita en lengua castellana en toda \u00e9poca, los movimientos de vanguardia europea e hispanoamericana del siglo veinte as\u00ed como su relaci\u00f3n inicial con autores predilectos como Huidobro, Vallejo y Neruda, entre otros, sedimentan el proceso formativo que deviene en somari: suma de b\u00fasquedas, recurso propio para revelar el poema.<\/p>\n\n\n\n<p>El Caribe o la caribe\u00f1idad constituyen una constante en la poes\u00eda de Pereira. En \u201cSe\u00f1as de identidad\u201d revela esa pertenencia f\u00edsica, carnal, vital, nost\u00e1lgica y est\u00e9tica: \u201cYo nac\u00ed en una isla a la que el oc\u00e9ano dio ternura\u201d.<sup>5&nbsp;<\/sup>Oc\u00e9ano \u00e9ste capaz de transmitir ternura y ser compa\u00f1ero de vigilia y derroteros, como en el poema \u201cOc\u00e9ano\u201d: \u201cTus asuntos me envuelven desde el amanecer cuando \/ abro las ventanas\u201d,<sup>6&nbsp;<\/sup>o causar desajustes con su impetuosidad como en \u201cFuria de oc\u00e9ano\u201d: \u201cMientras afuera bate el mar con furia las tablas del corredor \/ crujen y todo alrededor \/ parece hecho a la diabla\u201d.<sup>7&nbsp;<\/sup>Este mar y este oc\u00e9ano son cuerpo com\u00fan, son piel y sol propios, g\u00e9nesis y creaci\u00f3n, por tanto vida y esperanza. Es \u201cOc\u00e9ano humano\u201d: \u201cNos creaste de musgo sideral recogido \/ en tu carne cuando todo \/ desamparo resplandec\u00eda y en tus \/ orillas agonizaban \/ los \u00faltimos glaciales\u201d.<sup>8&nbsp;<\/sup>Por eso no le es ajeno y la relaci\u00f3n mar-hombre, mar-poes\u00eda resulta consuetudinaria, como suele ser esta relaci\u00f3n en todo el Caribe americano: \u201cCuanto el mar desprecia lo arroja en mi ventana \/ Lo deposita \/ en mi puerta\u201d.<sup>9&nbsp;<\/sup>Tambi\u00e9n la magia de la noche y los placeres est\u00e1n manifiestos en esta \u00edntima relaci\u00f3n: \u201cRecostado en la barra frente al mar \/ mientras apuro una cerveza \/ veo los antiguos barcos que retornan\u201d,<sup>10&nbsp;<\/sup>a menudo con gran colorido y sugestivas met\u00e1foras: \u201cLa hermosa noche del puerto con olas como \/ calles blancas sobre las que andan descalzas monjas\u201d.<sup>11&nbsp;<\/sup>Por eso el mar, el tr\u00f3pico y el Caribe son pasado y presente en la po\u00e9tica de Pereira.<\/p>\n\n\n\n<p>El mar de la infancia y los puertos invisibles de la memoria y la utop\u00eda encuentran en el somari un medio de expresi\u00f3n. Por ello se trasvierte en una especie de diario po\u00e9tico largamente moldeado, reescrito, proyectado hacia el sentir social y la inteligencia sensible del ser, del hombre contempor\u00e1neo, tan sometido a los vaivenes de la modernidad, del desarrollismo, las tecnolog\u00edas y toda alienaci\u00f3n y formas directas e indirectas de dominaci\u00f3n. Desde los erizos cercanos en la ni\u00f1ez y los zaguanes de los juegos infinitos de la infancia hasta la voz del indio que en la selva ignota clama se le reconozca su identidad, o la basuratura de la TV que diezma las verdaderas libertades en aras del consumismo y la homogeneizaci\u00f3n, el poeta Pereira recoge y cincela artesanalmente cada somari dentro de una tem\u00e1tica amplia, abierta, universal y actual que lo hace no s\u00f3lo eficaz sino efectivo. Diversas p\u00e1ginas de la Web dan cuenta de ello, as\u00ed como las antolog\u00edas existentes en torno al somari.<\/p>\n\n\n\n<p>La base moral, \u00e9tica y de compromiso con la justicia, el bien com\u00fan, la paz y la solidaridad entre los pueblos resulta esencial en la comprensi\u00f3n de la po\u00e9tica del somari. M\u00e1s all\u00e1 del poema de circunstancia durante la juventud, se revela una nueva forma responsable de hacer poes\u00eda. De ah\u00ed la riqueza expresiva y tem\u00e1tica que le caracteriza. El sedimento sociohist\u00f3rico, las variantes y particularidades del somari, revelan su aporte a la modernidad literaria venezolana contempor\u00e1nea.<\/p>\n\n\n\n<p>Un nuevo aporte acompa\u00f1a al somari durante los ochenta y noventa: el elemento ind\u00edgena expreso. Pereira utiliza s\u00edmbolos y met\u00e1foras de la poes\u00eda ind\u00edgena como un medio de rescate de sus voces y como reafirmaci\u00f3n interior de esa otra identidad presente en el proceso de mestizaje americano. Se evidencia un interesante sincretismo mediante una visi\u00f3n c\u00f3smica y universal del hombre, tambi\u00e9n de la poes\u00eda como forma superior de expresi\u00f3n.<sup>12<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>El panorama general de la po\u00e9tica de Gustavo Pereira, tanto en su primera etapa del sesenta como la posterior a 1970, revela un extenso canto nutrido de referentes diversos de la cultura universal desde Am\u00e9rica hasta Europa, de Asia hasta \u00c1frica. A un poema en lengua pem\u00f3n o warao (\u201cSobre salvajes\u201d, \u201cJokoyakore Naruae Anayakore Yarote\u201d y \u201cCanci\u00f3n del Dokotu-guar\u00e1-tu\u201d) ata\u00f1e un homenaje a Omar Jayy\u00e2m, un epigrama a Catulo, refiere los horrores de la guerra a Zeus y Herodoto o escribe un canto a las colinas de Andaluc\u00eda o las calles de Par\u00eds, Londres y Rusia. A los Bakuba, Mayongue y Bakongo de Zimbabwe o los Makonde de Bostwana o los Bapende de Ruanda; a los Batelele de Tanzania y los Ibo de Nigeria o los Balubas cameruneses,<sup>13&nbsp;<\/sup>corresponden en igual exaltaci\u00f3n el imaginario encuentro con Li Po en un festival de la luna en el mes de octubre, un haik\u00fa a las cigarras, o un \u201cretrato\u201d de Tu Fu, una variante de Basho o parodias a los sermones de Ti Pei Ku.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta visi\u00f3n universal, pensada y singular del somari, es lo que permite a Pereira ser uno de los grandes poetas venezolanos contempor\u00e1neos, al lado de Ana Enriqueta Ter\u00e1n (1919), Ram\u00f3n Palomares (1935), Juan Calzadilla (1930), Eugenio Montejo (1938-2008) y Luis Alberto Crespo (1941) o Jos\u00e9 Lira Sosa (1930-1995) y V\u00edctor Valera Mora (1935-1984).<sup>14&nbsp;<\/sup>Su obra l\u00edrica ofrece un corpus amplio. Tenemos as\u00ed siete poemarios durante los a\u00f1os sesenta, doce poemarios m\u00e1s entre 1970 y 2010 con la presencia del somari, nueve antolog\u00edas en espa\u00f1ol y una en ingl\u00e9s<sup>15&nbsp;<\/sup>adem\u00e1s del volumen&nbsp;<em>Poes\u00eda selecta<\/em>&nbsp;(2011) de la prestigiosa Biblioteca Ayacucho, con estudio preliminar de Jos\u00e9 Balza y bibliograf\u00eda y cronolog\u00eda de Jos\u00e9 P\u00e9rez.<sup>16&nbsp;<\/sup>De igual modo desarrolla Pereira una amplia obra ensay\u00edstica compuesta por catorce t\u00edtulos, en la que aparecen sus estudios sobre el Caribe y la cultura prehisp\u00e1nica, reflexiones, art\u00edculos de prensa, notas diversas, compilaciones de documentos sobre el Libertador Sim\u00f3n Bol\u00edvar, conferencias y discursos.<\/p>\n\n\n\n<p>Pereira representa en el panorama de la literatura moderna venezolana contempor\u00e1nea un autor particular. La actualidad, vigencia y novedad de su somari como instrumento po\u00e9tico original, no s\u00f3lo renueva la poes\u00eda nacional sino que demuestra una fuerza de voluntad creadora basada en sus profundas convicciones \u00e9ticas y pol\u00edticas mediante el basamento reflexivo cr\u00edtico y el sincretismo cultural de valor universal.<\/p>\n\n\n\n<p>Notas<\/p>\n\n\n\n<ol>\n<li>Pereira ejerce de abogado y de juez provisional en la d\u00e9cada del sesenta, antes de matricularse como docente universitario.<\/li>\n\n\n\n<li>Pereira logra introducir el somari a partir de dos obras fundacionales:&nbsp;<em>Libro de los somaris<\/em>&nbsp;(1974) y&nbsp;<em>Segundo libro de los somaris<\/em>&nbsp;(1979). De manera inmediata aparece&nbsp;<em>Sumario de somaris<\/em>&nbsp;(1980), una muestra antol\u00f3gica de los mismos.<\/li>\n\n\n\n<li>El Estado distribuye gratuitamente diez mil ejemplares de la Constituci\u00f3n y en televisi\u00f3n, radio, prensa y foros de toda \u00edndole se le reconoce a Pereira la autor\u00eda del Pre\u00e1mbulo. Esto despierta el inter\u00e9s por el poeta y numerosas entrevistas surgen en torno a su obra y su pensamiento pol\u00edtico.<\/li>\n\n\n\n<li>Despu\u00e9s de varios intentos fallidos y hasta p\u00e9rdida de algunas versiones del texto original en imprentas p\u00fablicas,&nbsp;<em>Historias del para\u00edso<\/em>&nbsp;se publica por primera vez en 1997, en tres tomos. En 2007 el Estado venezolano lanza una reedici\u00f3n de cincuenta mil ejemplares de los mismos a trav\u00e9s de la Biblioteca Popular para los Consejos Comunales. De esas publicaciones parciales surgen&nbsp;<em>El diario de a bordo de Col\u00f3n o la primera proclama del colonialismo en el Caribe<\/em>&nbsp;(1987),&nbsp;<em>El pensamiento anticolonialista de los libertadores<\/em>&nbsp;(1992) y&nbsp;<em>Los blancos hijos del cielo<\/em>&nbsp;(1998). De igual modo tienen soporte ideol\u00f3gico en Pereira sus estudios dedicados a Sim\u00f3n Bol\u00edvar (documentos, cartas, pensamiento principalmente) a partir de sus siguientes publicaciones:&nbsp;<em>El juramento del Monte Sacro<\/em>&nbsp;(2005),&nbsp;<em>Sim\u00f3n Bol\u00edvar, escritos anticolonialistas<\/em>&nbsp;(2007) y&nbsp;<em>El joven Bol\u00edvar<\/em>&nbsp;(2007).<\/li>\n\n\n\n<li>En&nbsp;<em>Sentimentario,<\/em>&nbsp;p\u00e1g. 28.<\/li>\n\n\n\n<li>En&nbsp;<em>Vivir contra morir,<\/em>&nbsp;p\u00e1g. 95.<\/li>\n\n\n\n<li>En&nbsp;<em>Oficio de partir,<\/em>&nbsp;p\u00e1g. 157.<\/li>\n\n\n\n<li>En&nbsp;<em>Diario de mar,<\/em>&nbsp;p\u00e1g.10. Tambi\u00e9n se\u00f1ala: \u201cEl mar me da una parroquia dulce para habitarla\u201d.&nbsp;<em>Ib\u00edd.,<\/em>&nbsp;p\u00e1g. 22. \u201cSuelto mi coraz\u00f3n como vela y navego por entre las islas\u201d.&nbsp;<em>Ib\u00edd.,<\/em>&nbsp;p\u00e1g. 28.<\/li>\n\n\n\n<li>En&nbsp;<em>Tiempos oscuros, tiempos de sol,<\/em>&nbsp;p\u00e1g. 75.<\/li>\n\n\n\n<li>\u201cSomari con galeones\u201d, en&nbsp;<em>Escrito de salvaje,&nbsp;<\/em>p\u00e1g. 18.<\/li>\n\n\n\n<li>En&nbsp;<em>En plena estaci\u00f3n,&nbsp;<\/em>p\u00e1g. 27.<\/li>\n\n\n\n<li>Esto lo sustenta adem\u00e1s con sus libros de notas y reflexiones&nbsp;<em>Costado indio&nbsp;<\/em>(2001) y&nbsp;<em>El legado ind\u00edgena&nbsp;<\/em>(2004), en los que traduce poes\u00eda ind\u00edgena y escribe textos en esas lenguas, adem\u00e1s de escudri\u00f1ar en sus ancestros guaiquer\u00edes (nativos de la isla de Margarita) las ra\u00edces de su propio mestizaje.<\/li>\n\n\n\n<li>Su poema \u201cCenizas del camino\u201d del libro&nbsp;<em>Oficio de partir<\/em>&nbsp;(1997) es sentido homenaje a todos estos pueblos.<\/li>\n\n\n\n<li>Estos dos \u00faltimos poetas de marcada tendencia izquierdista, ya fallecidos.<\/li>\n\n\n\n<li><em>The arrival of the Orchestra (Antology),<\/em>&nbsp;London, Smokestack Books, 2010, traducci\u00f3n de John Green, Michal Boncza y Eduardo Embry.<\/li>\n\n\n\n<li>Esta responsabilidad en armar la bibliograf\u00eda y la cronolog\u00eda de Gustavo Pereira me fue muy \u00fatil para la redacci\u00f3n final de esta tesis de doctorado, por cuanto pude trabajar varias horas en casa del poeta actualizando datos.<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Del cuerpo insomne en la poes\u00eda de V\u00edctor Valera Mora<\/h3>\n\n\n\n<p>I<\/p>\n\n\n\n<p>Dos premios literarios de alt\u00edsimo rigor han distinguido a las letras venezolanas llevando el alto nombre de V\u00edctor Valera Mora en la c\u00faspide del honor y el reconocimiento. Se trata del Premio Internacional de Poes\u00eda hom\u00f3nimo concedido en 2006 a Ram\u00f3n Palomares por su indiscutible aporte a la literatura iberoamericana, y el otro otorgado en 2011 al poeta de mares y somaris, Gustavo Pereira. Ambos, se\u00f1ores de la palabra y la raz\u00f3n sensible, la inteligencia y el decir supremo. Uno andino y culto, el otro insular margarite\u00f1o, sabio y noble. Dos soles. Dos relojes. Dos miradas del pa\u00eds desde la voz de la poes\u00eda que canta y enuncia, que retrata y denuncia, que se hace identidad colectiva y expresi\u00f3n de pueblos. Para ambos el mismo compromiso asumido de enarbolar la bandera del amigo ausente, a V\u00edctor Valera Mora.<\/p>\n\n\n\n<p>II<\/p>\n\n\n\n<p>Un rasgo de impiedad sobrecoge la voz alzada de este poeta para dome\u00f1ar al tirano, al villano, al cruel, al d\u00e9spota, al asesino de ni\u00f1os, al desaparecedor de padres, al hambreador, al castrador de pueblos. Sin ventilar odio ni rencor, su rabiosa ternura sale colada en palabra ventajosa, esto es, en poes\u00eda humana y existencial canto a la esperanza. Bien por la dignidad de su oficio, bien por el tiempo de sus huellas o por esas comarcas dulces multiplicadas en el mundo de los pobres y los dolidos. De ah\u00ed ese sesgo de humor y pureza antepuesto a su propio nombre: el poeta V\u00edctor Valera Mora, tambi\u00e9n apellidado hacia una raza lejana y combatiente, \u201cel Chino\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>III<\/p>\n\n\n\n<p>De locuras y avatares se nutri\u00f3 su vida. De alcoholes y libros, de amigos y sue\u00f1os. Nacido en un pueblo andino, tranquilo y apacible llamado Valera, en el estado Trujillo de Venezuela, el 20 de septiembre de 1935, habr\u00eda de existir 49 a\u00f1os, en su mayor\u00eda vividos en este pa\u00eds de dictaduras y guerrillas, de rupturas y derrotas, de fracasos y traiciones a la verdadera democracia; pero tambi\u00e9n cuna de valientes y cultos poetas. Su temprana conciencia pol\u00edtica y art\u00edstica le permiti\u00f3 conjugar un recetario que sigue siendo \u00fanico en la poes\u00eda contestataria, de izquierda, revolucionaria, desenfadada o como prefiera llam\u00e1rsele, de Venezuela, a partir de la segunda mitad de siglo XX. A ello debe tambi\u00e9n su inmortalidad.<\/p>\n\n\n\n<p>V\u00edctor Valera Mora fallece en San Juan de los Morros, un pueblo de los llanos venezolanos, ubicado en el estado Gu\u00e1rico, de gentes amables y solidarias, cercanas al campo, al pastoreo y a la poes\u00eda que brinda la naturaleza. Esto ocurre el 30 de abril de 1984. Hab\u00edan quedado atr\u00e1s cuatro libros publicados, uno in\u00e9dito y su exilio voluntario a Italia durante unos pocos a\u00f1os.&nbsp;<em>Canci\u00f3n del soldado justo&nbsp;<\/em>(1961),&nbsp;<em>Amanec\u00ed de bala<\/em>&nbsp;(1971),&nbsp;<em>Con un pie en el estribo<\/em>&nbsp;(1972) y&nbsp;<em>70 poemas stalinistas<\/em>&nbsp;(1979), aparecidos en imprentas populares, casi clandestinas, del interior del pa\u00eds, le permitieron dejar constancia del sello de su palabra, vista por la cr\u00edtica especializada desde diversas posiciones, e intacta en su hondura reflexiva, en el desparpajo de sus verdades, en el signo de su tiempo, en la identidad de su creador, en el estilo y la contundencia de su propia forma de decir en poes\u00eda:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\">\n<p>Cerco<\/p>\n\n\n\n<p>Desempleado, sin un centavo en el bolsillo,<br>sin combates, sin nada qu\u00e9 hacer,<br>digo, no tengo acceso a la alegr\u00eda,<br>no tengo derecho al m\u00e1s peque\u00f1o de los saludos<br>y menos a\u00fan al amor.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00f3lo la blasfemia me es dada, s\u00f3lo la blasfemia<br>y las hambres m\u00e1s hondas me son dadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero sabedlo,<br>esto no va a durar toda la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Vosotros devoradores de la canci\u00f3n,<br>que durante sombras seculares me hab\u00e9is tenido<br>acorralado en este cerco de tristezas:<br>\u00a1escuchadme bien!<br>Es cierto que estoy hecho para grandes decepciones<br>y cierto tambi\u00e9n, preparado,<br>para inexorables alegr\u00edas que vendr\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>Tengo necesidad del ma\u00f1ana.<br>No me juzgu\u00e9is cruel por mis actos.<sup>1<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Canci\u00f3n del soldado justo<\/p>\n\n\n\n<p>A los montes me voy, me voy completo<br>y espero regresar de igual manera.<\/p>\n\n\n\n<p>Si me cortan las piernas y las manos<br>asir\u00e9 el caminar con los anhelos.<\/p>\n\n\n\n<p>Si me arrancan los ojos y la lengua<br>nueva guitarra agitar\u00e1 banderas.<\/p>\n\n\n\n<p>Si me quitan la tierra donde piso,<br>yo vengo desde un r\u00edo de asperezas<br>que antes me llev\u00f3 y ahora me lleva.<\/p>\n\n\n\n<p>Si me tapan los o\u00eddos con que oigo<br>a mis hermanos p\u00e1lidos y hambrientos,<br>hablar\u00e9 seriamente con el aire<br>para que se abra paso hasta los sesos.<\/p>\n\n\n\n<p>Y si una bala loca se enamora<br>de mis sienes violentas,<br>yo seguir\u00e9 pensando con los huesos.<\/p>\n\n\n\n<p>Me voy a despe\u00f1ar sobre los crueles<br>que han hecho de la patria un agujero<br>y si no asiste el pecho a la camisa<br>y me matan de muerte sin lucero,<br>esperadme, os lo pido caminando,<br>que yo regresar\u00e9 como los pueblos<br>cantando y m\u00e1s cantando y m\u00e1s cantando.<sup>2<\/sup><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>IV<\/p>\n\n\n\n<p>Desde una primera cercan\u00eda a su corpus tem\u00e1tico, se percibe en su po\u00e9tica la identidad idiom\u00e1tica, la contemporaneidad existencial, la prevalencia del yo individual como sujeto demandante del ser social, el reclamo a la justicia colectiva, los derechos de los despose\u00eddos, la desacralizaci\u00f3n de ciertas \u201cverdades\u201d, el humor c\u00e1ustico, la irreverencia, la increpaci\u00f3n a la realidad hist\u00f3rico-pol\u00edtica de la Venezuela del setenta y del mundo; su objetiv\u00edsima visi\u00f3n de la injusticia. Precisamente uno de sus estudiosos y amigo entra\u00f1able nos acerca as\u00ed a algunos rasgos de esta po\u00e9tica:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\">\n<p>La mayor parte de los textos del Chino Valera est\u00e1n elaborados en base al habla, y no s\u00f3lo eso: en base a una tradici\u00f3n hist\u00f3rica que toma en cuenta al habla para las distintas transformaciones sociales; el estado m\u00e1s elevado de \u00e9stas ser\u00edan las revoluciones, o para conjugar: en la revoluci\u00f3n. La revoluci\u00f3n que deja de ser s\u00f3lo marxista o fidelista para convertirse en un ideal, en este caso improbable para su pa\u00eds en el tiempo en que el poeta vive. Esta imposibilidad ya est\u00e1 m\u00e1s que teorizada en la famosa \u201cimpotencia intelectual\u201d: las ideas por s\u00ed solas no generan cambios, o, como se sostiene en la jerga pol\u00edtica, es la praxis la \u00fanica que puede empezar a revelar las claves de cambio. Pero esta pr\u00e1ctica est\u00e1 ligada esencialmente a una ideolog\u00eda, y en segundo t\u00e9rmino a una \u00e9tica particular. \u00c9stas van indefectiblemente hacia un giro estructural de la conciencia social, que lleva impl\u00edcitos complejos cambios en las costumbres y las cosmovisiones. (&#8230;) Valera Mora sol\u00eda pasar de un asunto a otro con facilidad, dejando cabos sueltos donde la circunstancia as\u00ed lo requer\u00eda: de la enunciaci\u00f3n a la descripci\u00f3n y de \u00e9sta a la rese\u00f1a hist\u00f3rica y de nuevo al \u00e1mbito l\u00edrico con asombrosa flexibilidad.<sup>3<\/sup><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>De ah\u00ed que el p\u00fablico (receptor) sea un objetivo importante para el poeta: utiliza el lenguaje popular, los chistes, los juegos, los giros, las referencias culturales, utiliz\u00e1ndolos como herramientas, como medios, para que la poes\u00eda \u2014su poes\u00eda\u2014 \u201csea de todos\u201d. Por esta misma v\u00eda, son recurrentes en sus signos las armas, los panfletos, las consignas, los manifiestos pol\u00edticos, los giros escatol\u00f3gicos, el ataque al imperialismo en cualquiera de sus formas, su definitivo rechazo a la opresi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\">\n<p>Masseratti 3 litros<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\">\n<p>(Fragmento)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>otro es mi problema para qu\u00e9 la poes\u00eda<br>todos los yanquis son unos hijos de puta<br>hay que matarlos donde est\u00e9n<br>no puedo vivir sin conflicto<br>esta ma\u00f1ana amanec\u00ed locamente enamorado de Corea del Norte<br>yo quiero un estallido at\u00f3mico<br>demasiado hemos trabajado para los dioses<br>en el resplandor del hongo haremos que trabajen ellos<br>m\u00e1s veloz tiro la casa por la ventana<br>el sabio penalista dice que el verbo hacer es ilimitado<br>podemos cantar bailar escribir leer<br>y tambi\u00e9n robar estafar violar ofender<br>en eso estamos hijos m\u00edos<\/p>\n\n\n\n<p>(&#8230;)<\/p>\n\n\n\n<p>la muerte venezolana era ya sin nosotros<br>la muerte boba<br>la muerte sin papeles sin paga sin reclamo<br>la muerte arboladura de los poderosos<br>vieja costumbre mal acostumbrada<br>descomunal zamuro devorando vivos a los pobres<br>el orgullo lo que nadie puede negarnos<br>es la irresistible trascendencia de nuestras ca\u00eddas<br>y la violenta muerte del enemigo<\/p>\n\n\n\n<p>(&#8230;)<\/p>\n\n\n\n<p>un hombre camina dando y recibiendo golpes<br>atr\u00e1s deja la sem\u00e1ntica y los deberes ciudadanos<br>agua y pez al mismo tiempo<br>destruye lo posible para no ser aniquilado<br>nos obliga a llevar un vaho de pistolas en la nuca<br>que nadie duerma tranquilamente<br>\u00a1oh! Ese amor suyo por la guerra de los pueblos<br>ofendidos considerar\u00e1n que esto no es un poema<br>y tienen raz\u00f3n tal vez sea una canci\u00f3n de cuna<br>ahora s\u00e9 que estoy loco por completo<br>pero se acab\u00f3 la cantinela se acab\u00f3 la coba<br>a partir de m\u00ed la palabra es un escalofr\u00edo<br>ah\u00ed queda esto<br>subo y arranco mi potente masseratti 3 litros<br>rafagueante doy con mis sesos contra un muro<br>despu\u00e9s el otro infierno.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\">\n<p>M\u00e9rida, 68.<sup>4<\/sup><\/p>\n<\/blockquote>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Dentro de esa atm\u00f3sfera pol\u00edtica impl\u00edcita en los sesenta, en la cual la sola coyuntura de la Guerra de Vietnam determin\u00f3 el acento de los extremismos ideol\u00f3gicos, bien dogm\u00e1ticos, te\u00f3ricos, combatientes o en debates de todo orden, los intelectuales no permit\u00edan oportunismos ni ambig\u00fcedades morales, por eso \u201cel Chino\u201d Valera Mora expresa su rabiosa identidad individual dentro del contexto de la lucha anti-<em>stablisment<\/em>&nbsp;del pa\u00eds y del mundo. El verbo es teleol\u00f3gicamente un sistema de lucha. Una potente herramienta para desnudarse en las ideas. Este ideal central suyo no desapareci\u00f3 nunca, a pesar de abandonar el Partido Comunista de Venezuela (PCV) as\u00ed como su filiaci\u00f3n con el PRV (Partido de la Revoluci\u00f3n) y las FALN (Fuerzas Armadas de Liberaci\u00f3n Nacional). Su palabra y sus gestos no perdieron la acidez del combate, la absoluta convicci\u00f3n ideol\u00f3gica y, como en Juan Gelman, Roque Dalton o Fayad Jamis, se hicieron voz de los pueblos. En Venezuela, durante los setenta, autores nacionales como Julio Valderrey, William Osuna y Gabriel Jim\u00e9nez Em\u00e1n, entre otros, as\u00ed como parte de los integrantes de los grupos Tr\u00e1fico y Guaire, durante los ochenta, sin exceptuar a poetas de la provincia seguidores de Valera Mora, sintieron la onda expansiva de su voz y la directa influencia en sus trabajos creadores.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n cultiv\u00f3 un segundo corpus tem\u00e1tico, reconocido por la cr\u00edtica, que integra esa, su existencial comuni\u00f3n del credo ideol\u00f3gico dentro del tono po\u00e9tico, con su altivo canto a la amada, a la que hace de carne y hueso, revel\u00e1ndola y posey\u00e9ndola, viviendo su asombro descarnado. Como el humor y lo pol\u00edtico, el tema amoroso se subvierte en literal aclamaci\u00f3n al sexo opuesto, a menudo como un remedo de lo cotidiano, sin sordina, mediante el irreverente tuteo que se gesta en el desamparo:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\">\n<p>Con un pie en el estribo<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\">\n<p>(Fragmento)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Yo s\u00e9 que es una gran falta de respeto sobre todo<br>si uno tiene a su mujer en estrictos pa\u00f1os menores en la cocina<br>y m\u00e1s all\u00e1 a mi favor cuando uno le dice al o\u00eddo<br>\u201cen la nevera hay una caja de m\u00fasica\u201d<br>\u201cla sacaremos la llevaremos al s\u00f3tano\u201d<br>\u201ccenaremos m\u00fasica a la plancha\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>(&#8230;)<\/p>\n\n\n\n<p>Querida<br>hace bastante tiempo desde que se inventaron los bol\u00edgrafos<br>no le sacaba punta a un l\u00e1piz<br>Lo hago esta noche con una hojilla de un solo filo<br>Si supieras como se le parece a la volada orilla<br>de la delgada cama donde lees donde nos precipitamos.<sup>5<\/sup><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Para Rafael Arr\u00e1iz Lucca, esa combinaci\u00f3n de lo narrativo con lo coloquial \u2014que son aspectos innegables presentes en la po\u00e9tica de Valera Mora\u2014 en el tono amoroso, le imprime un acento muy singular a su poes\u00eda:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\">\n<p>Cada d\u00eda m\u00e1s me parece que la poes\u00eda amorosa de Valera Mora es lo mejor de su producci\u00f3n. All\u00ed, en la arbitrariedad del amor, al margen de la moral revolucionaria, vienen los m\u00e1s luminosos poemas del poeta. Sin que esta opini\u00f3n vaya en desmedro de la fuerza con que el autor comprend\u00eda su sitio en la historia, su posici\u00f3n pol\u00edtica, festejando la ira que era capaz de desatar en el poema o la conmovedora arbitrariedad de muchos de sus versos, no deja de ser cierto que de sus libros los poemas de amor ser\u00e1n los que rompan la barrera de los seiscientos kil\u00f3metros.<sup>6<\/sup><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>De ese desenfado, de ese su humor c\u00e1ustico, de ese, su culto irreverente a la cotidianidad, surge uno de sus textos m\u00e1s conocidos y difundidos, que podemos valorar como&nbsp;<em>arte po\u00e9tica<\/em>&nbsp;dentro del tema amoroso, perteneciente adem\u00e1s a su libro m\u00e1s conocido,&nbsp;<em>Amanec\u00ed de bala<\/em>&nbsp;(1971):<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\">\n<p>Oficio puro<\/p>\n\n\n\n<p>C\u00f3mo camina una mujer que reci\u00e9n ha hecho el amor<br>En qu\u00e9 piensa una mujer que reci\u00e9n he hecho el amor<br>C\u00f3mo ve el rostro de los dem\u00e1s y los dem\u00e1s c\u00f3mo ven el rostro de ella<br>De qu\u00e9 color es la piel de una mujer que reci\u00e9n ha hecho el amor<br>De qu\u00e9 modo se sienta una mujer que reci\u00e9n ha hecho el amor<br>Saludar\u00e1 a sus amistades<br>Pensar\u00e1 que en otros pa\u00edses est\u00e1 nevando<br>Encender\u00e1 y consumir\u00e1 un cigarrillo<br>Desnuda en el ba\u00f1o dar\u00e1 vuelta<br>a la llave del agua fr\u00eda o del agua caliente<br>Dar\u00e1 vuelta a las dos a la vez<br>C\u00f3mo se arrodilla una mujer que reci\u00e9n ha hecho el amor<br>So\u00f1ar\u00e1 que la felicidad es un viaje por barco<br>Regresar\u00e1 a la ni\u00f1ez o m\u00e1s all\u00e1 de la ni\u00f1ez<br>Cruzar\u00e1 r\u00edos monta\u00f1as llanuras noches dom\u00e9sticas<\/p>\n\n\n\n<p>Dormir\u00e1 con el sol sobre los ojos<br>Amanecer\u00e1 triste alegre vertiginosa<br>Bello cuerpo de mujer<br>Que no fue d\u00f3cil ni amable ni sabio<sup>7<\/sup><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Si bien esa, su peculiar y tan particular intimidad amorosa y er\u00f3tica, se manifiesta como arbitraria e irreverente suerte de aventura celebratoria y descarnada del hechizo de la amada, de la mujer en su totalidad (carne, hueso, esp\u00edritu, alma, sue\u00f1os), Valera Mora fusiona la \u201cintimidad y la experiencia\u201d po\u00e9tica en \u201cla estilizaci\u00f3n de la vida o la cotidianizaci\u00f3n de la poes\u00eda\u201d, como lo apunta Gonzalo Ram\u00edrez.<sup>8&nbsp;<\/sup>Con esa t\u00e9cnica preserva su propia identidad creadora y logra el espacio ideal para dar cauce al complemento de su mundo l\u00edrico: la alocada alucinaci\u00f3n por el amor de las amadas, lo que a su vez le crea conflictos terribles ante ese deber suyo de \u201cpegarle duro a la vida\u201d; por lo que en Valera Mora esa lucha de los contrarios que se establece entre el oficio de poeta y el vivir siendo poeta, se manifiesta en perfecto equilibrio:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\">\n<p>Despedida con metales<\/p>\n\n\n\n<p>Reconocerme marcado por las pasiones<br>y por mi culpa confundido tu coraz\u00f3n<br>borro al ag\u00f3nico de alas fren\u00e9ticas<br>sin cielo ni ubicaci\u00f3n zool\u00f3gica<br>coronado sobre una silla de ruedas<br>ya que t\u00fa lo has querido<br>Pero no m\u00e1s te pongas as\u00ed de triste<br>y menos esos ojos para llorar<br>Porque reconozco mis manos sin gobierno<br>mis canciones por mis estridencias<br>mis sales por mis agujas de oro<br>No m\u00e1s por eso te lo digo y estas ganas<br>locas de pegarle bien duro a la vida<br>cuando me sobra vida para regalar<br>y mucha m\u00e1s vida para matarme al pie<br>de las ventanas<br>desde donde dices querer abrirte al sue\u00f1o<br>y ver pasar abrigos y bufandas en busca<br>de los vagabundos equivocados de planeta<br>o planetas ellos mismos o qu\u00e9 se yo<br>No m\u00e1s por eso te reconozco y parto<br>como una armadura vestida de caballero.<sup>9<\/sup><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Es que no s\u00f3lo toma la poes\u00eda como su armadura \u2014y adem\u00e1s su arma\u2014 sino que se vale de ella para romperle al mundo en la cara la propia \u201cdisciplina burguesa de la vida\u201d.<sup>10&nbsp;<\/sup>Por eso este autor resulta capital en el panorama de la modernidad literaria venezolana contempor\u00e1nea, pues es innegable que sus juegos expresivos contienen alientos verbales de absoluta universalidad, vertidos en una pasi\u00f3n existencial que hoy permite reconocer un antes y un despu\u00e9s en la poes\u00eda nacional. El antes y el despu\u00e9s de V\u00edctor Valera Mora, \u201cel chino\u201d de todos los suyos.<\/p>\n\n\n\n<p>Notas<\/p>\n\n\n\n<ol>\n<li>Este poema pertenece al poemario&nbsp;<em>Canci\u00f3n del soldado justo.<\/em>&nbsp;En lo sucesivo citaremos por la&nbsp;<em>Antolog\u00eda<\/em>&nbsp;de V\u00edctor Valera Mora, elaborada por Gabriel&nbsp;<strong>Jim\u00e9nez Em\u00e1n,<\/strong>&nbsp;Caracas, Fundarte, 1987, p. 32.<\/li>\n\n\n\n<li>En&nbsp;<em>Antolog\u00eda,<\/em>&nbsp;p. 45.<\/li>\n\n\n\n<li>Gabriel&nbsp;<strong>Jim\u00e9nez Em\u00e1n,<\/strong>&nbsp;\u201cLas distancias imantadas de V\u00edctor Valera Mora\u201d, pr\u00f3logo, en&nbsp;<em>Antolog\u00eda,<\/em>&nbsp;pp. 8 y 10.<\/li>\n\n\n\n<li>V\u00edctor&nbsp;<strong>Valera Mora,<\/strong>&nbsp;<em>Antolog\u00eda,<\/em>&nbsp;pp. 49-54.<\/li>\n\n\n\n<li>En&nbsp;<em>Antolog\u00eda,<\/em>&nbsp;pp. 86-87.<\/li>\n\n\n\n<li>Rafael&nbsp;<strong>Arr\u00e1iz Lucca,<\/strong>&nbsp;\u201c1987: La poes\u00eda en Venezuela\u201d,&nbsp;<em>Imagen,<\/em>&nbsp;Caracas, N\u00ba 100-25, diciembre 1986, p. 14.<\/li>\n\n\n\n<li>En&nbsp;<em>Antolog\u00eda,<\/em>&nbsp;p. 57.<\/li>\n\n\n\n<li>Gonzalo&nbsp;<strong>Ram\u00edrez,<\/strong>&nbsp;\u201cV\u00edctor Valera Mora (1938-1984)\u201d,&nbsp;<em>Imagen,<\/em>&nbsp;Caracas, N\u00ba 100-3, enero 1985, p. 8.<\/li>\n\n\n\n<li>En&nbsp;<em>Antolog\u00eda,<\/em>&nbsp;p. 96.<\/li>\n\n\n\n<li>Gonzalo\u00a0<strong>Ram\u00edrez,<\/strong>\u00a0art. cit., p. 8.<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/jose-perez\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\">*Ambos textos fueron publicados en https:\/\/letralia.com<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La poes\u00eda de bolsillo de Gustavo Pereira Leer y estudiar la poes\u00eda de Gustavo Pereira (Isla de Margarita, Venezuela, 1940) durante m\u00e1s de veinticinco a\u00f1os, apoyado en el respeto, la admiraci\u00f3n y la amistad, representa un proceso de aprendizajes, de encuentros, de descubrimientos y develaciones que me permiten una mirada a fondo en su po\u00e9tica. 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