{"id":14328,"date":"2024-12-06T16:09:00","date_gmt":"2024-12-06T20:39:00","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=14328"},"modified":"2024-12-08T16:37:36","modified_gmt":"2024-12-08T21:07:36","slug":"los-felicitadores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/los-felicitadores\/","title":{"rendered":"Los felicitadores"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">P\u00edo Gil<\/h4>\n\n\n\n<p><strong>I<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Se puede perfectamente cultivar en un pa\u00eds una cualidad dada, para hacer de ella el distintivo t\u00edpico del car\u00e1cter nacional. Los griegos cultivaron el sentimiento de lo bello, y fueron artistas; los romanos el sentimiento del dominio, y fueron conquistadores; los cartagineses el sentimiento del lucro, y fueron mercaderes; los yanquis tienen el culto de la voluntad y son hombres de acci\u00f3n. Los venezolanos tenemos el culto de la servilitud y somos felicitadores.<\/p>\n\n\n\n<p>El servilismo y el despotismo se han colocado frente a frente, influenci\u00e1ndose rec\u00edprocamente en una acci\u00f3n de causa y efecto; el servilismo produce el despotismo, y \u00e9ste, a su vez, genera aqu\u00e9l, en una reproducci\u00f3n que se prolonga espantosamente al infinito, como los espejos paralelos reproducen al infinito la misma imagen. Si no hubiera d\u00e9spota no habr\u00eda serviles; si no hubiera serviles, no habr\u00eda d\u00e9spotas. De manera que los \u00e1ulicos son co-autores con el d\u00e9spota de la ruina de un pa\u00eds. Esta sencill\u00edsima lecci\u00f3n de sentido com\u00fan deber\u00eda advertirnos que el castigo que se impone a un tirano, debe alcanzar tambi\u00e9n a las camarillas co-rresponsables con el tirano del desastre nacional; y que nada, absolutamente nada habremos ganado con salir de un aut\u00f3crata, si sus cortesanos rodean al nuevo gobernante, para sugerirle las anteriores pr\u00e1cticas ces\u00e1reas.<\/p>\n\n\n\n<p>En prueba de lo dicho ah\u00ed est\u00e1 el general G\u00f3mez, que no tiene vocaci\u00f3n, ni talento, ni car\u00e1cter para ser un dictador, pero que al fin lo ser\u00e1 a su pesar por obra y gracia de los palaciegos que pondr\u00e1n en sus manos una dictadora que ellos se encargar\u00e1n de ejercer como tutores de G\u00f3mez.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo se ha conspirado en Venezuela para producir el apocamiento del car\u00e1cter. El periodismo en manos de los ganapanes y la pol\u00edtica en manos de los explotadores, han establecido este r\u00e9gimen de aplauso incondicional que a los explotadores han tributado siempre los ganapanes. La vileza se premia tanto como se castiga la altivez. La lealtad a los magistrados consiste en ocultarles los peligros, no en descubr\u00edrselos. Se busca para los puestos p\u00fablicos, no a los hombres honrados, que ser\u00edan unos censores, sino a los pilletes, que son unos instrumentos. A los tribunales van, no los hombres incorruptibles, que protegen a la sociedad, sino los Delgados Garc\u00edas y Panchos Ni\u00f1os que absuelven a los criminales. Se<br>proscribe a los hombres inflexibles, y se utiliza a los hombres d\u00factiles. Se ense\u00f1a que en matem\u00e1ticas la l\u00ednea recta podr\u00e1 ser el camino m\u00e1s corto entre dos puntos, pero que en pol\u00edtica, el camino m\u00e1s corto es la l\u00ednea tortuosa. Se tiene a la austeridad como una gran tonter\u00eda, y a la desverg\u00fcenza, como una gran viveza.<\/p>\n\n\n\n<p>Constantemente se ofrece a la vista ejemplos como el de Atilano Vizcarrondo, que despu\u00e9s de saquear la Tesorer\u00eda de los Andes, es premiado por Crespo con la Jefatura del Estado Mayor del Ej\u00e9rcito, y Samuel Ni\u00f1o, que despu\u00e9s de saquear la Tesorer\u00eda de Carabobo, es premiado por G\u00f3mez con el usufructo de la Imprenta Nacional. No es ya la falta de castigo del delito lo que reina, lo que reina es una iniquidad todav\u00eda mayor: el galard\u00f3n de los delincuentes. Los asesinos que tienen las agravantes de la premeditaci\u00f3n y la alevos\u00eda, como Eleuterio Garc\u00eda, son absueltos y premiados con todo g\u00e9nero de atenciones, y Ar\u00e9valo Gonz\u00e1lez, \u00fanica voz que censura la c\u00ednica absoluci\u00f3n, va a la c\u00e1rcel.<\/p>\n\n\n\n<p>En un pa\u00eds donde se respira esta atm\u00f3sfera moral, los aduladores tienen a su disposici\u00f3n muchas imprentas, todas las imprentas que se les quita a los caracteres independientes. En todos los estados hay una tipograf\u00eda que s\u00f3lo sirve para publicar los acertados decretos del progresista gobierno del benem\u00e9rito general X o del ilustrado doctor Z., sino tambi\u00e9n para editar uno de esos peri\u00f3dicos ocasionales y ef\u00edmeros, aplaudidores sistem\u00e1ticos de todos los actos gubernamentales, redactados por el \u00c1ngel Carnevali de la localidad, y en las columnas de los cuales se organiza el coro felicitador que muchas veces hace sonrojar a la misma vileza, y que extiende por donde quiera la gangrena de la impunidad y de la falsificaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Existen los aduladores de profesi\u00f3n y vocaci\u00f3n, los aduladores pur sang, anat\u00f3micamente organizados por la naturaleza para el oficio, con gl\u00fateos anestesiados al punta pie, con mejillas insensibles al bofet\u00f3n, con rostros ignorantes del pudor, con consciencias refractarias al remordimiento, con espinazos capaces de describir, sin romperse, arcos de 180 grados, y rodillas capaces de recorrer, sin ulcerarse, todas las antesalas que ha habido desde la casa de Guzm\u00e1n Blanco hasta el palacio de Miraflores, pasando antes por el palacio de Santa In\u00e9s y el palacio de Villa Soila; turba infinitamente miserable, desastrosamente corruptora, pero triunfante siempre, que en la chismograf\u00eda palatina empieza con Gonz\u00e1lez Guinan, en los water closet de los ministerios con Lino Duarte Level, en el rufianismo con Panchito Alc\u00e1ntara, en el periodismo con Andr\u00e9s J. Vigas, en la poes\u00eda con Andr\u00e9s Mata, en la literatura con Juan Liscano; turba siempre victoriosa en virtud de la ley que hace flotar el corcho, y siempre impune, porque su infinita miseria queda m\u00e1s all\u00e1 del l\u00edmite a donde alcanzan los castigos humanos, y no se puede mandar a azotar por no encanallar el l\u00e1tigo.<\/p>\n\n\n\n<p>Para poder medio vivir en Venezuela, a los hombres honrados no les basta vivir honestamente de su trabajo, metidos en el fondo de sus hogares, devorando todas las iras que les causa la corrupci\u00f3n circulante. Se necesita una cosa m\u00e1s dif\u00edcil todav\u00eda, imposible casi para ciertos caracteres: se necesita estar bien con el gobierno, y para estar bien con el gobierno, hay que adular a los gobernantes, hay que cumplir con el rito de la adulaci\u00f3n a todo trance, impuesto por los felicitadores de profesi\u00f3n: hay que decir que son unos Apolos esos motilones, que son unas capacidades esos cretinos, que son hipogrifos esos hipop\u00f3tamos, que son honrados esos ladrones, que son liberales esos Torquemadas, que son bondadosos esos asesinos; y esto no basta: los favoritos y los subalternos son tambi\u00e9n vanidosos y exigen su parte de alabanza: hay que decir que Gurmensindo Rivas es un rebelde, que Gil Fortoult es un<br>diplom\u00e1tico h\u00e1bil, que Alejandro Ibarra es un experto Almirante, que Mariano Garc\u00eda es un leal teniente, y que Juan Pablo Pe\u00f1aloza es un Palafox.<\/p>\n\n\n\n<p>Se ha establecido como verdad inconclusa que el que no adula a los Magistrados y sus favoritos, no es amigo del Gobierno; y se ha establecido como pr\u00e1ctica policial que el que no es amigo del Gobierno va a la c\u00e1rcel. Y un d\u00eda cualquiera del mes, onom\u00e1stico de un cerdo cualquiera que est\u00e1 en la Presidencia de cualquier Estado, o en cualquier Ministerio, o en la Gobernaci\u00f3n de Distrito Federal, sale un polizonte a recoger firmas para felicitar al Presidente, o al Ministro, o al Gobernador, y anotar en una lista aparte a los<br>que se niegan a suscribir la asi\u00e1tica zalema. Habr\u00e1 quien prefiera no firmarlas antes que figurar en la lista de los que al d\u00eda siguiente estar\u00e1n en la c\u00e1rcel, bajo la inculpaci\u00f3n de enemigos del gobierno. \u00bfPara qu\u00e9 ese sacrificio in\u00fatil, que no encontrar\u00e1 imitadores sino detractores? \u00a1Y las felicitaciones vuelan, para ocultar con una adhesi\u00f3n embustera el odio a los gobernantes, con mentidos bombos al progreso nuestro atraso, y con una alegr\u00eda ficticia nuestras inmensas desdichas! Las felicitaciones vuelan alrededor del cuadr\u00fapedo que ocupa alg\u00fan escal\u00f3n en la jerarqu\u00eda administrativa, para producir desvanecimientos a estos infelices de cerebro d\u00e9bil, que sienten el v\u00e9rtigo de las peque\u00f1as alturas, y se creen unos Alejandros<br>cuando han trepado algunos pelda\u00f1os en la escala del \u00e9xito.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\">\n<p>Carta 1:<br>Tel\u00e9grafo Nacional \u2013 De Cuman\u00e1, el 23 de mayo de 1905 \u2013 Las 11 hs. 30 ms. a. m.<br>Se\u00f1or Ministro de Relaciones Interiores. En este d\u00eda glorioso en los anales de la Restauraci\u00f3n Liberal,<br>presento a usted mis patri\u00f3ticas y m\u00e1s calurosas felicitaciones. Entre gratas manifestaciones de regocijos p\u00fablicos, bajo la iniciativa entusiasta de este Gobierno, celebran todos los pueblos del Estado esta fecha en que culmin\u00f3 la gloria y el prestigio del General Castro, y qued\u00f3 establecido el fundamento de la regeneraci\u00f3n nacional.<br>Dios y Federaci\u00f3n<\/p>\n<cite>Aquiles Iturbe<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p><strong>II<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Una felicitaci\u00f3n oportuna no s\u00f3lo tiene el valor negativo de evitar un carcelazo; tiene tambi\u00e9n un valor positivo: sirve para conseguir buenos empleos. Nuestros imb\u00e9ciles magistrados no s\u00f3lo han establecido que \u00fanicamente son amigos de ellos los que les adulan, sino que tambi\u00e9n han estatuido que s\u00f3lo los que les adulan tienen talento. Y las carreras todas han quedado abiertas a todas las inepcias. Los hip\u00f3dromos han sido asaltados por los caracoles. El m\u00e9rito no vale nada: consumir toda la vida para poseer a fondo una ciencia; quemarse las pesta\u00f1as para saber derecho, para saber medicinas o para saber matem\u00e1ticas, tienen menos eficacia que saber adular. Los que conociendo su propio valer, son suficientemente altivos para no prosternarse, encuentran todos los caminos que conducen al triunfo obstruidos por los incapacitados, que van senda arriba, con las andaderas de la protecci\u00f3n oficial. Y los incapacitados llegados a la cumbre, establecen el reinado de la ineptitud sobre la pericia, el predominio de la viveza sobre la probidad, y sueltan al aire su ruidoso concierto de graznidos que ellos creen una armoniosa orquesta de p\u00e1jaros. Es el triunfo humillante de la mediocridad. Y por eso los buenos arquitectos resultan vencidos por Chataing, los buenos marinos quedan derrotados por Delgado Chalbaud, el comercio gime bajo la f\u00e9rula de Corao, la Academia de Bellas Artes carece de artistas, pocos historiadores tiene la de la<br>historia, pocos fil\u00f3logos la de la lengua, nuestros doctores no saben ortograf\u00eda, y nuestros generales no saben estrategia. Como el est\u00edmulo que corona al m\u00e9rito y a los esfuerzos nobles ha desaparecido, nadie se toma el trabajo de hacer nobles esfuerzos ni de crearse m\u00e9ritos. Como la vileza se premia, todos se hacen viles. M\u00e1s f\u00e1cil es hacerle una biograf\u00eda a una vida vac\u00eda, que emprender la dif\u00edcil tarea de hacer estudios profundos. El favor oficial, lejos de proteger la val\u00eda digna, la aplasta: y Eduardo Calca\u00f1o S\u00e1nchez, profundo matem\u00e1tico, vive metido en su casa: y Pedro Tom\u00e1s Lander Loutousky, gran jurista, se a\u00edsla en su barraca: y Rafael Rangel, gran microbiologista, tiene que suicidarse: y Romero Garc\u00eda, denunciador de inmoralidades, emigra y Sim\u00f3n Soublette, periodista de combate, tiene que callarse; y viene como consecuencia de todo esto, la carencia que las camarillas imperantes sienten de hombres competentes en todos los ramos, hasta el punto de que han tenido que exhumar ciertas momias de la necr\u00f3polis del guzmancismo, y de que al frente de la academia militar han tenido que poner al coronel Mac Gil. Los hombres sabios disminuyen en Venezuela, en la misma medida en que se multiplican los doctores y condecorados con el Busto. Para proveer un empleo o habilitar para una profesi\u00f3n no se averigua si los candidatos sirven o no sirven, sino si son o no partidarios con un partidarismo demostrado con una felicitaci\u00f3n. Con tal que sean partidarios, aunque sean unos asnos. Y porque son partidarios, nada m\u00e1s porque son partidarios, se sienten en las altas curules de los Congresos, de los Ministerios y de los<br>Tribunales de justicia.<\/p>\n\n\n\n<p>Las felicitaciones de los aduladores de Venezuela no tienen absolutamente ning\u00fan valor moral. Por m\u00e1s que aplaudan los actos del gobierno, la Naci\u00f3n toda sabe que la mayor parte de los actos del gobierno son completamente desacertados. Por m\u00e1s que las protestas de adhesi\u00f3n vuelen hoy en torno del presidente, toda la Naci\u00f3n sabe que los que traicionaron al Restaurador traicionar\u00e1n tambi\u00e9n al Rehabilitador. Los que han felicitado llenos de alborozo a G\u00f3mez por el fracaso del atentado del invicto, estar\u00edan felicitando al invicto si el atentado le hubiera salido bien. Los que hoy adulan a G\u00f3mez, ma\u00f1ana denigrar\u00e1n de \u00e9l. Quien lea tantos juramentos de lealtad, se asombrar\u00e1 de saber que Venezuela es actual-<br>mente un hervidero de traiciones, y quien lea los himnos a nuestro bienestar, se indignar\u00e1 de saber que tras la holganza de los regocijados se oculta la indigencia de las turbas. Ese asombro y esa indignaci\u00f3n contra tanta falsedad los sentimos todos en Venezuela.<\/p>\n\n\n\n<p>Y entonces, \u00bfpara qu\u00e9 permitir que se digan mentiras en las cuales nadie cree?, \u00bfpor qu\u00e9 no suprimir ya esa bizantina pr\u00e1ctica tan in\u00fatil y tan rid\u00edcula, con la cual gobernantes y gobernados pretenden enga\u00f1arse? Esa man\u00eda de sumisiones nos ha llevado al triste descenso moral en que nos hallamos hoy; la man\u00eda sigue extendi\u00e9ndose, y se notan en ella los progresos de un descaro cada vez m\u00e1s audaz. \u00bfA d\u00f3nde llegaremos si no tratamos de detener el descenso? Para levantar el esp\u00edritu nacional, los gobernantes deben dar primas, en vez de imponer castigos, a los caracteres independientes. El General G\u00f3mez har\u00eda mucho en este sentido si ordenara al Secretario General la publicaci\u00f3n de este aviso: El Presidente de la Rep\u00fablica no recibe felicitaciones. Con este sencillo aviso de s\u00f3lo dos l\u00edneas, ganar\u00eda la dignidad nacional mucho m\u00e1s que con aquellas largas circulares del Ministro del Interior dando patri\u00f3ticos consejos a los Presidentes de Estados, porque para dar esa clase de consejos no tiene ninguna autoridad moral el Ministro del Interior. El Ministro del Interior hablando de honradez pol\u00edtica, se parece a Mesalina hablando de castidad. Aquel aviso cu\u00e1nto tiempo dejar\u00eda en las oficinas de tel\u00e9grafos, mayor empleado en las necesidades del comercio y de la industria que no en telegramas de felicitaci\u00f3n! \u00a1Cu\u00e1nto espacio en los peri\u00f3dicos para tratar de problemas de importancia, que hoy se gasta en la inserci\u00f3n de aquellos telegramas in\u00fatiles! Cuanta energ\u00eda cerebral, que hoy se desperdicia en buscar frases bonitas de sumisi\u00f3n, utilizada en pensar algo \u00fatil. Se iniciar\u00eda el per\u00edodo de la convalecencia nacional, de la transformaci\u00f3n de una satrap\u00eda de lacayos en una naci\u00f3n de ciudadanos. Como los felicitadores no elevan su himno por cari\u00f1o al magistrado, sino por la paga, bastar\u00eda que la paga se suprimiera, para que las felicitaciones cesaran. Cuando el servilismo no se premie con generosas prodigalidades, el servilismo ser\u00e1 abandonado como un fil\u00f3n consumido. Desaparecer\u00e1 una vergonzosa industria nacional: La adulaci\u00f3n. Los viles de Venezuela tendr\u00e1n que dejar el oficio. Sobrevendr\u00eda en torno del Poder un silencio revelador, que le permitir\u00eda o\u00edr ciertos rumores muy velados, ciertas voces muy lejanas, ciertos lamentos muy ocultos, todos esos rumores que los cortesanos apagan siempre con el ruido de las orquestas y el estr\u00e9pito de los aplausos, porque son otras tantas acusaciones contra ellos!. Y en medio de ese silencio, parecido al silencio de las ranas, cuando al fin, despu\u00e9s de una noche que parec\u00eda interminable, luce la aurora, las alondras matinales desgranar\u00e1n desde los aires las cascadas de sus notas; las mariposas alegres alzar\u00e1n su vuelo como flores animadas; los lirios y las rosas embalsamar\u00e1n el ambiente con las esencias de sus pebeteros; las aves, despiertas en sus nidos, soltar\u00e1n mil gorjeos; las auras, despiertas en las frondas, susurrar\u00e1n mil suspiros; y entre una infinita sinfon\u00eda de trinos, de rumores, de aleteos y de gritos, una floresta que parec\u00eda maldita, despu\u00e9s del letargo silencioso de una noche de medio siglo, se llenar\u00e1 con un himno de esperanza, un inmenso himno de felicidad y resurrecci\u00f3n. Y en medio de este alegre despertar de la vida, cuando las ranas deslumbradas ante la luz p\u00e1lida del alba, se hayan ocultado avergonzadas en sus cuevas, se oir\u00e1 la voz de alguna virtud, que con las dolorosas lecciones de la experiencia elaborar\u00e1 el programa del porvenir; una voz que recordar\u00e1 los horrores de las prisiones pasadas y la crueldad inhumana de los carceleros que asesinaban a los presos, para hacer resaltar las bellezas de la libertad y de la confraternidad de los Venezolanos. Y esta voz har\u00e1 salir de su marasmo otras virtudes, y al presente croar de las ranas que entonan su himno insustancial y mon\u00f3tono a la maldad y a la mentira, suceder\u00e1 en la selva que parec\u00eda abandonada de los dioses un coro inmenso a la Verdad y a la Justicia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Cu\u00e1nto bien de la Patria merecer\u00eda el general G\u00f3mez, si hiciera publicar este anuncio tan corto, y de tan incalculable trascendencia moral: \u201cEl presidente de la Rep\u00fablica no recibe felicitaciones\u201d. Pero no, no lo har\u00e1 publicar, porque entonces algunos peri\u00f3dicos tendr\u00edan que declararse en quiebra.<\/p>\n\n\n\n<p>Los aduladores de vocaci\u00f3n han hecho de la vileza una virtud que se premia con toda clase de favores y de la austeridad un crimen que se persigue con toda clase de castigos. As\u00ed es como se explica el elogio mon\u00f3tono a los gobernantes, que ha producido una especie de hipnosis en la conciencia nacional. Y todas estas felicitaciones arrancadas por la paga, por la conveniencia o por el miedo, son infinitamente falsas. La adulaci\u00f3n tiene un reverso sombr\u00edo: la traici\u00f3n. Judas bes\u00f3 a su Maestro antes de entregarlo. Detr\u00e1s de todo adulador, fatalmente se esconde un traidor. El que fuera a juzgar del prestigio y de las cualidades de nuestros magistrados por el ruido de aquellas laudatorias, creer\u00eda que esos magistrados fueron realmente amados por el pueblo y realmente superiores. \u00a1Y todos ellos fueron peque\u00f1os y odiados! Guzm\u00e1n fue impuesto a la Historia por sus aduladores, en la inmortalidad del bronce estatuario; esa inmortalidad y esas estatuas no duraron diez a\u00f1os, y la ca\u00edda del Ilustre tuvo lugar pocos meses despu\u00e9s de la Aclamaci\u00f3n que le prepararon a los \u00e1ulicos. Andueza Palacio fue adulado; en sus giras<br>presidenciales los pueblos del tr\u00e1nsito echaban la casa por la ventana, y ante sus ojos at\u00f3nitos, los cortesanos hicieron desfilar veinte mil liberales amarillos, para animarlo a consumar el atentado del<br>continuismo; pero los cortesanos, los veinte mil liberales amarillos y los que echaban la casa por la ventana le volvieron la espalda cuando la desgracia puso los primeros nubarrones en el horizonte de Andueza. Andrade tambi\u00e9n tuvo muchos felicitadores, todos los que figuraron m\u00e1s tarde como traidores suyos en la guerra con Castro. El restaurador fue adulado como nadie; y de entre esa caterva de felicitadores que se llamaban humildemente sus subalternos, tenientes y servidores, ni un brazo ni una voz se elev\u00f3 en su defensa, cuando lleg\u00f3 la hora inevitable de la ca\u00edda. De estas inconsecuencias no tienen derecho de quejarse los d\u00e9spotas; cada quien cosecha lo que siembra; y ellos, que han puesto en los sangrientos surcos semillas de envilecimiento, tienen que recoger frutos de felon\u00edas. De esas veleidades no es responsable el pueblo, porque el pueblo, en el sentido pol\u00edtico de la palabra, no tiene Venezuela. Hay un reba\u00f1o inconsciente que no sabe defender ni su libertad, ni su propiedad, ni su vida, y<br>por eso lo reclutan, lo roban y lo asesinan. Las camarillas le ordenan gritar \u00a1Viva Andrade! despu\u00e9s, \u00a1Viva Castro! Luego \u00a1Viva G\u00f3mez! Y \u00e9l grita lo que le ordenan. Y es que, ante los grandes desastres nacionales, ning\u00fan pueblo puede suicidarse ni emigrar en masa. Para liberarse del pest\u00edfero ambiente moral de Venezuela pueden quitarse la vida desesperados, uno o muchos individuos, pueden emigrar enloquecidos, una o muchas familias; pero ninguna de esas dos cosas puede hacerla la colectividad del pueblo, que tiene que amoldarse a las condiciones de vida que le ofrecen las camarillas victoriosas. En los lagos subterr\u00e1neos la falta de luz ha acabado por atrofiar en los peces el \u00f3rgano de la visi\u00f3n, pero los peces viven, porque la vida brutalmente triunfa y se adapta a todos los medios.<\/p>\n\n\n\n<p>En los pa\u00edses tiranizados la falta de libertad ha acabado por extinguir en los pueblos el sentimiento de la dignidad, pero los pueblos sin dignidad viven, porque ellos se someten tambi\u00e9n a todo, primero que morir. La vida es una ley fatal e irrenunciable, lo mismo para los pueblos que para las especies. Falta luz, y sobreviven los peces ciegos de las cavernas. Falta la libertad, y sobreviven los pueblos envilecidos de los despotismos. Pero de ese envilecimiento no es responsable el pueblo, como no es responsable la arcilla de la innoble caricatura escult\u00f3rica que hace con ella cualquier alfarero r\u00fastico: con igual arcilla Rodin modelar\u00e1 una obra maestra. Con la misma masa viviente, con la cual nuestros pr\u00f3ceres hicieron una<br>epopeya asombrosamente heroica, la camarilla amarilla, ha hecho una Bizancio lastimosamente servil. Pero de esa transformaci\u00f3n no es responsable la arcilla, sino los art\u00edfices. El pueblo estar\u00e1 envilecido, pero no es vil: los viles son los criminales y los ineptos que est\u00e1n a la cabeza de \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfY qui\u00e9nes son los adulados?, Aerostatos que ayer estaban arrumbados en un rinc\u00f3n, y que hoy surcan los aires, gui\u00f1apos a los cuales las tremolinas han encaramado en cualquier alero. Los aerostatos creen que han subido por su propia virtud, porque no tienen conocimiento de la ley f\u00edsica que hace subir el humo; los gui\u00f1apos olvidados de que los elev\u00f3 la tremolina, adoptan esa altisonancia tan inexplicable y natural en todos los que han subido desde muy abajo. Los aerostatos llenos de humo, los gui\u00f1apos sucios de lodo, llegan descansadamente a la altura, aupados, sonrientes, sin haber sufrido en la ascensi\u00f3n esos fracasos dolorosos que dan a las inteligencias cierto amable escepticismo, y a los caracteres cierta<br>iron\u00eda humilde. Los aerostatos y los gui\u00f1apos llegan ilesos a la cumbre, sin el cansancio de la lucha, \u00a1el cansancio que es la coronaci\u00f3n melanc\u00f3lica del triunfo! Llegan arriba asidos a veces del t\u00fanico de alguna mujer, o empujados como larvas de fermento, por el hervor profundo de las intrigas tenebrosas. No son como los hombres superiores, que trepan las escarpaduras paso a paso, y coronan la meta de su ambici\u00f3n, con los pies destrozados por las aristas cortantes de los riscos y las manos entumecidas por la contradicci\u00f3n dolora del esfuerzo. Los adulados puede decirse que suben tranquilamente en ascensor, sin que en sus frentes se haya condensado una gota de sudor, sin que se les haya siquiera descompuesto el<br>nudo de la corbata; y ya en la altura, oyendo los himnos que desde abajo les env\u00edan los aduladores prosternados, candorosamente se creen grandes, y no vuelven en s\u00ed de su asombro, de ver que la gloria era una cosa tan f\u00e1cil de conseguir!<\/p>\n\n\n\n<p>Vosotros tambi\u00e9n hab\u00e9is subido desde muy abajo, vosotros los pont\u00edfices que empezasteis por monaguillos, los mariscales que empezasteis por soldados, los millonarios que empezasteis por<br>limpiabotas. Pero vosotros hab\u00e9is conquistado uno a uno todos los grados del merecimiento, hab\u00e9is vencido todos los obst\u00e1culos, hab\u00e9is arrollado todas las emulaciones. Conoc\u00e9is la calle de amargura que se encuentra antes del Monte Thabor. Hab\u00e9is llegado a la cima, a poder de sacrificios constantes, de tr\u00e1gicas desesperaciones, de mortales desfallecimientos. Conoc\u00e9is el infinito dolor del triunfo: por eso no sois insolente.<\/p>\n\n\n\n<p>En relaci\u00f3n con la altura a que lleg\u00e1steis, vosotros tambi\u00e9n hab\u00e9is subido desde muy abajo, vos, S\u00f3crates, Fil\u00f3sofo; vos Col\u00f3n, navegante; vos Galileo, sabio; pero al llegar a la cima, en ella encontr\u00e1steis una copa de cicuta, un mont\u00f3n de cadenas y la mengua de una retractaci\u00f3n. Vosotros conoc\u00e9is el infinito dolor de la gloria: \u00a1por eso no sois insolente! Y porque ten\u00e9is talento, \u00a1Oh vosotros los triunfadores y los gloriosos! Es por lo que desde la altura de \u00e9l, mir\u00e1is con supremo desd\u00e9n, con un desd\u00e9n desprovisto de toda vanidad y de todo orgullo, vuestro triunfo y vuestra gloria, y se los dar\u00edais a un ni\u00f1o para que jugara con ellos!<\/p>\n\n\n\n<p>Los que son suficientemente grandes para conocer la insondable inanidad que hay en toda grandeza; aquellos cuyos ensue\u00f1os vuelan a tanta altura de la realidad, que hallar\u00e1n siempre una diferencia atormentadora entre lo realizado y lo so\u00f1ado, esos seres selectos no pueden ser felices, ni menos pueden ejercitar la forma agresiva de la felicidad: la insolencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Los imb\u00e9ciles son los venturosos del mundo; los venturosos del mundo son los Sanchos que consiguen una \u00ednsula. La serenidad ol\u00edmpica de las almas superiores, de los estoicos y de los santos, no es felicidad, sino resignaci\u00f3n, en el sentido filos\u00f3fico de la palabra, resignaci\u00f3n tan altiva como mansa. Aquella serenidad no es la negaci\u00f3n, sino el vencimiento del dolor. Tras de esa serenidad digna de los dioses, sollozan todos los pesares de los hombres: \u00a1y por eso ni los santos ni los estoicos han sido insolentes!<\/p>\n\n\n\n<p>Cuanto m\u00e1s elevada sea la inteligencia, m\u00e1s apta es para la duda, que es sufrimiento; cuanto m\u00e1s noble sea el coraz\u00f3n, m\u00e1s propenso ser\u00e1 a la indignaci\u00f3n, que es sufrimiento; cuanto m\u00e1s poderosa sea la voluntad, m\u00e1s inclinada ser\u00e1 a la lucha, que es sufrimiento. Los seres m\u00e1s selectos, son los seres m\u00e1s desgraciados. Los hombres superiores, siempre han tenido el talento de no ser felices. Pudiera decirse que el dolor constituye una aristocracia. En la cumbre m\u00e1s alta est\u00e1 el Nazareno, que llor\u00f3 siempre y no rio nunca; y descendiendo por las faldas de la monta\u00f1a, donde se escalonan todas las vidas humanas, al fin encuentra uno en los grados m\u00e1s \u00edntimos, la sonrisa eternamente feliz de los idiotas, o la pose c\u00f3micamente altanera de los consagrados de Venezuela.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\">\n<p>Bruselas: 22 de junio de 1906<br>Se\u00f1or General Cipriano Castro, Presidente de la Rep\u00fablica<br>Respetado Jefe y amigo:<br>Los peri\u00f3dicos de Venezuela me traen el eco glorioso del plebiscito que obliga a usted a reencargarse del poder supremo de Venezuela. Tan memorable acontecimiento llena de j\u00fabilo patri\u00f3tico mi alma de esforzado y entusiasta propagandista de nuestros patrios ideales. As\u00ed los pr\u00f3ximos n\u00fameros de <em>La Revue Americaine<\/em> continuar\u00e1n dici\u00e9ndole a usted, a nuestros compatriotas y al p\u00fablico de Europa y Am\u00e9rica, todo lo que mandan los m\u00e9ritos y el prestigio de un pro-hombre como usted.<br>Sus respetuoso, su adicto, su invariable amigo y admirador <\/p>\n<cite>Pietri-Daudet<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/pio-gil\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>P\u00edo Gil I Se puede perfectamente cultivar en un pa\u00eds una cualidad dada, para hacer de ella el distintivo t\u00edpico del car\u00e1cter nacional. 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