{"id":13990,"date":"2024-11-19T15:50:56","date_gmt":"2024-11-19T20:20:56","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=13990"},"modified":"2024-11-19T15:52:07","modified_gmt":"2024-11-19T20:22:07","slug":"pedro-paramo-western-metafisico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/pedro-paramo-western-metafisico\/","title":{"rendered":"\u00abPedro p\u00e1ramo\u00bb, un western metaf\u00edsico"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><strong>Gabriel Jim\u00e9nez Em\u00e1n<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Haciendo una lectura informal de la obra de Juan Rulfo titulada <strong><em>Pedro P\u00e1ramo<\/em><\/strong> (1955) encuentro varios aspectos a resaltar.<\/p>\n\n\n\n<ul>\n<li>No se trata de una novela, sino de un relato; la obra carece de cap\u00edtulos o de una estructura propia de novela, sea \u00e9sta o no de car\u00e1cter experimental. Es, en efecto, un relato complejo tanto en su lenguaje como en su orden temporal.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul>\n<li>Los personajes est\u00e1n dibujados mediante di\u00e1logos en un espacio narrativo cambiante que, aun cuando est\u00e9 asociado a la geograf\u00eda de M\u00e9xico, esta vez se reproduce de manera oblicua o subterr\u00e1nea hacia otras zonas, ubic\u00e1ndose en el sustrato an\u00edmico de los personajes.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul>\n<li>El relato se encuentra definido por el lenguaje oral de los personajes, buscando apuntar a esos estados de esp\u00edritu, contextualizados en el tiempo hist\u00f3rico de la Revoluci\u00f3n mexicana (1910-1917), y tamizados de permanentes met\u00e1foras de naturaleza po\u00e9tica.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul>\n<li>El lenguaje del autor se encuentra engastado en algo que pudi\u00e9ramos llamar <em>arquitectura poem\u00e1tica<\/em> en lo relativo a sus im\u00e1genes, met\u00e1foras y tropos en busca de una expresi\u00f3n novedosa para la literatura castellana de su tiempo. Aunque el relato no escapa de la fuerte tradici\u00f3n de las novelas de la tierra \u2013tanto mexicanas como de toda la Am\u00e9rica Latina\u2014esa tierra, en el caso de Rulfo, est\u00e1 asociada a un destino, a un <em>fatum <\/em>donde la muerte campea.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul>\n<li>El relato central discurre en medio de un sistema de jerarqu\u00edas donde los personajes se mueven en torno a una Autoridad &#8211;presente o latente&#8211; expresada mediante una institucionalidad cat\u00f3lica y otra pol\u00edtica (tir\u00e1nica); los personajes se mueven obedeciendo \u00f3rdenes de un patr\u00f3n, jefes, santos, soldados, mujeres (matriarcados), todos insertos en una estructura de poder predeterminada principalmente por la tenencia de la tierra y la posesi\u00f3n de dinero, mediante mecanismos il\u00edcitos de corrupci\u00f3n, asesinato, traici\u00f3n, adulancia, hipocres\u00eda, etc. perpetrados por peones, soldados, capataces o cacicazgos regionales; de aqu\u00ed que el odio, las venganzas, el hambre o la sed determinan la condici\u00f3n de los personajes de acuerdo al contexto donde se est\u00e9n moviendo, casi siempre de una manera elemental; el autor los toma como m\u00f3viles del relato para construir un mundo paralelo, donde se juega de modo permanente con el binomio vida\/muerte.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul>\n<li>El relato &#8211;tomo una licencia cinematogr\u00e1fica&#8211; se asemeja a lo que pudi\u00e9ramos llamar un <em>western metaf\u00edsico<\/em> derivado del western norteamericano, donde aparecen personajes de Estados Unidos interactuando con mexicanos, siempre en desventaja, sometidos por la ley del rev\u00f3lver, llevando a cabo tropel\u00edas de bandoleros o caza recompensas. El g\u00e9nero western estadounidense deriv\u00f3 en M\u00e9xico en varias pel\u00edculas de charros, campechanos, guapetones, meros machos, terratenientes, hacendados, capataces etc. que muchas veces falsearon la verdadera esencia mexicana de ese tiempo expresada en el siglo XX en la revuelta de la llamada Revoluci\u00f3n Mexicana, espec\u00edficamente. Cuando digo metaf\u00edsico indico, en el caso de Rulfo, de ir m\u00e1s all\u00e1 de lo f\u00edsico y buscando lo fundamental oculto tras lo visible o lo f\u00e1ctico, explorando espacios no tangibles o comprobables en lo inmediato, sino experimentados mediante signos distintos a hechos tangibles que, en el caso de Rulfo, se verifican.&nbsp;<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul>\n<li>En cuanto a espacio narrativo interno, casi todo en <strong><em>Pedro P\u00e1ramo<\/em><\/strong> se desenvuelve en la perspectiva de un animismo inmerso en elementos religiosos, creencias at\u00e1vicas, culpas, prejuicios, machismos, delitos o asesinatos encubiertos. Desde la figura masculina central que presta nombre al relato, hasta las figuras femeninas idealizadas, est\u00e1n casi todas ubicadas en niveles de una escala social donde permanecen un tiempo, para luego irse extinguiendo poco a poco. Los personajes no est\u00e1n completamente vivos ni muertos; son especies de fantasmas o aparecidos, movi\u00e9ndose en un limbo.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul>\n<li>Al ser entes protag\u00f3nicos del relato, tales fantasmas poseen tambi\u00e9n rasgos humanos reales, pero sus vidas internas est\u00e1n ganadas a una fatalidad, una renuncia o una actitud pesimista o esc\u00e9ptica, por lo cual no esperan casi nada del mundo o de lo que pueda pasar o no pasar, sumidos como est\u00e1n en un sentimiento de predestinaci\u00f3n.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul>\n<li>El libro no surgi\u00f3 de la nada. Se halla precedido de una colecci\u00f3n de brillantes relatos: <strong><em>El llano en llamas<\/em><\/strong> (1953)<a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\">[1]<\/a> que de alg\u00fan modo incubaron el mundo rulfiano a trav\u00e9s de rotundos perfiles de personajes populares, algunos de los cuales fueron ampliados en el relato<em> <strong>Pedro P\u00e1ramo<\/strong><\/em>. Aun cuando su autor, luego de estos dos libros, decidi\u00f3 no publicar m\u00e1s ficci\u00f3n narrativa \u2013haciendo honor a su parquedad&#8211; si public\u00f3 despu\u00e9s algunos textos para cine, agrupados en el volumen <strong><em>El gallo de oro<\/em><\/strong> (1980) e hizo excelentes fotograf\u00edas. <strong><em>El gallo de oro<\/em><\/strong> me fue obsequiado por Juan Rulfo luego de haberle entrevistado en Barcelona, Espa\u00f1a, en 1982.<a href=\"#_ftn2\" id=\"_ftnref2\">[2]<\/a>. En dicha entrevista Rulfo me aporta datos interesantes.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<ul>\n<li>En el momento de su publicaci\u00f3n, el relato <strong><em>Pedro P\u00e1ramo<\/em><\/strong> tuvo poca recepci\u00f3n cr\u00edtica; hubo de transcurrir un buen tiempo para que esta narraci\u00f3n comenzara a calar en la literatura mexicana. Una vez justipreciada, marca un hito en la narrativa hispanoamericana. Al no ser obra naturalista o realista, y tampoco adaptada del todo al g\u00e9nero fant\u00e1stico occidental, la cr\u00edtica crea entonces categor\u00edas como <strong><em>realismo m\u00e1gico<\/em><\/strong> para ubicarla y estudiarla.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Concluidas estas puntualizaciones, advertimos a lo largo de este relato que el m\u00f3vil inicial del texto, cuando la madre de Juan Preciado le dice a su hijo que debe ir a buscar a Pedro P\u00e1ramo para cobrarle el abandono y el olvido a que los ha sometido &#8211;donde le sugiere el compromiso de asesinarle&#8211; Juan Preciado parte m\u00e1s bien con miras de reconocer a su padre o de vivir nuevas experiencias de crecimiento personal, progreso, justicia, tierras bien repartidas, revoluci\u00f3n, justicia social. En su camino, Juan Preciado \u2013realmente el personaje central de esta narraci\u00f3n\u2014y muchos de quienes se acercan a \u00e9l, dominados por el esp\u00edritu de la fatalidad, desean en el fondo cambiar; pero al mismo tiempo, la imposibilidad de lograrlo crea un espacio de contradicciones que se dibuja en el plano espiritual o an\u00edmico, el cual, entrelazado a rituales o deberes cristiano-cat\u00f3licos, van trazando un complejo universo de sobresaltos o desprop\u00f3sitos, conformando luego un espacio que pudi\u00e9ramos calificar de <strong><em>metaf\u00edsico<\/em><\/strong><em>,<\/em> tal ya esbozamos, como concepto aglutinador.<\/p>\n\n\n\n<p>El relato discurre entre estas fuerzas antag\u00f3nicas constitutivas de nuestras idiosincrasias sincr\u00e9ticas, donde concurren costumbres ind\u00edgenas, en el caso de M\u00e9xico con la mexica y de otros pueblos norte y suramericanos cumpliendo un papel de primera importancia, donde radica justamente nuestra mejor reserva espiritual. A continuaci\u00f3n, dejo algunos fragmentos de la obra donde se traslucen tales elementos.<\/p>\n\n\n\n<p>Sobre la naturaleza metaf\u00edsica del alma de un personaje,&nbsp; leemos:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00abY tu alma? \u00bfD\u00f3nde crees que haya ido?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Debe andar vagando por la tierra como tantas otras; buscando vivos que recen por ella. Tal vez me odie por el mal trato que le di; pero eso ya no me preocupa. He descansado del vicio de sus remordimientos. Me amargaba hasta lo poco que com\u00eda, y me hac\u00eda insoportables las noches llen\u00e1ndomelas de pensamientos intranquilos con figuras de condenados y cosas de \u00e9sas. Cuando me sent\u00e9 a morir, ella rog\u00f3 que me levantara y que siguiera arrastrando la vida, como si esperara todav\u00eda alg\u00fan milagro que me limpiara de culpas. Ni siquiera hice el intento: \u00abAqu\u00ed se acaba el camino \u2014 le dije\u2014. Ya no me quedan fuerzas para m\u00e1s\u00bb. Y abr\u00ed la boca para que se fuera. Y se fue. Sent\u00ed cuando cay\u00f3 en mis manos el hilito de sangre con que estaba amarrada a mi coraz\u00f3n.\u00bb<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ***<\/p>\n\n\n\n<p>Acerca de la espiritualidad sometida a un canon religioso, veamos \u00e9stos p\u00e1rrafos:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00abNo podr\u00eda usted&#8230;? Provisionalmente, digamos&#8230; Necesito dar los santos \u00f3leos&#8230; la comuni\u00f3n. Mueren tantos en mi pueblo, se\u00f1or cura.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Padre, deja que a los muertos los juzgue Dios.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014\u00bfEntonces, no?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Y el se\u00f1or cura de Contla hab\u00eda dicho que no.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Despu\u00e9s pasearon los dos por los corredores del curato, sombreados de azaleas. Se sentaron bajo una enramada donde maduraban las uvas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Son \u00e1cidas, padre \u2014se adelant\u00f3 el se\u00f1or cura a la pregunta que le iba a hacer\u2014. Vivimos en una tierra en que todo se da, gracias a la providencia; pero todo se da con acidez. Estamos condenados a eso.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Tiene usted raz\u00f3n, se\u00f1or cura. All\u00e1 en Comala he intentado sembrar uvas. No se dan. S\u00f3lo crecen arrayanes y naranjos; naranjos agrios y arrayanes agrios. A m\u00ed se me ha olvidado el sabor de las cosas dulces.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00bfRecuerda usted las guayabas de China que ten\u00edamos en el seminario? Los duraznos, las mandarinas aquellas que con s\u00f3lo apretarlas soltaban la c\u00e1scara. Yo traje aqu\u00ed algunas semillas. Pocas; apenas una bolsita&#8230; despu\u00e9s pens\u00e9 que hubiera sido mejor dejarlas all\u00e1 donde maduraran, ya que aqu\u00ed las traje a morir.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Y sin embargo, padre, dicen que las tierras de Comala son buenas. Es l\u00e1stima que est\u00e9n en manos de un solo hombre. \u00bfEs Pedro P\u00e1ramo a\u00fan el due\u00f1o, no?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014As\u00ed es la voluntad de Dios.\u00bb<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ***.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes del momento final, hay un pacto. Ah\u00ed leemos:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00ab\u2014Te voy a dar diez pesos para cada uno. Ah\u00ed nom\u00e1s para sus gastos m\u00e1s urgentes. Les dices que el resto est\u00e1 aqu\u00ed guardado y a su disposici\u00f3n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>No es conveniente cargar tanto dinero andando en esos trajines. Entre par\u00e9ntesis: \u00bfte gustar\u00eda el ranchito de la Puerta de Piedra? Bueno, pues es tuyo desde ahorita. Le vas a llevar un recado al licenciado Gerardo Trujillo, de Comala, y all\u00ed mismo pondr\u00e1 a tu nombre la propiedad. \u00bfQu\u00e9 dices, Damasio?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Eso ni se pregunta, patr\u00f3n. Aunque con eso o sin eso yo har\u00eda esto por puro gusto. Como si usted no me conociera. De cualquier modo, se lo agradezco. La vieja tendr\u00e1 al menos con qu\u00e9 entretenerse mientras yo suelto el trapo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Y mira, ah\u00ed de pasada arr\u00e9ate unas cuantas vacas. A ese rancho lo que le falta es movimiento<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014\u00bfNo importa que sean cebuses?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Escoge de las que quieras, y las que tantees pueda cuidar tu mujer. Y volviendo a nuestro asunto, procura no alejarte mucho de mis terrenos, por eso de que si vienen otros que vean el campo ya ocupado. Y venme a ver cada que puedas o tengas alguna novedad.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Nos veremos, patr\u00f3n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014\u00bfQu\u00e9 es lo que dice, Juan Preciado?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Dice que ella escond\u00eda sus pies entre las piernas de \u00e9l. Sus pies helados como piedras fr\u00edas y que all\u00ed se calentaban como en un horno donde se dora el pan. Dice que \u00e9l le mord\u00eda los pies dici\u00e9ndole que eran como pan dorado en el horno. Que dorm\u00eda acurrucada, meti\u00e9ndose dentro de \u00e9l, perdida en la nada al sentir que se quebraba su carne, que se abr\u00eda como un surco abierto por un clavo ardoroso, luego tibio, luego dulce, dando golpes duros contra su carne blanda; sumi\u00e9ndose, sumi\u00e9ndose m\u00e1s, hasta el gemido. Pero que le hab\u00eda dolido m\u00e1s su muerte. Eso dice.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>All\u00e1 atr\u00e1s, Pedro P\u00e1ramo, sentado en su equipal, mir\u00f3 el cortejo que se iba hacia el pueblo. Sinti\u00f3 que su mano izquierda, al querer levantarse, ca\u00eda muerta sobre sus rodillas; pero no hizo caso de eso. Estaba acostumbrado a ver morir cada d\u00eda alguno de sus pedazos. Vio c\u00f3mo se sacud\u00eda el para\u00edso dejando caer sus hojas: \u00abTodos escogen el mismo camino. Todos se van\u00bb.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Despu\u00e9s volvi\u00f3 al lugar donde hab\u00eda dejado sus pensamientos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00abSusana \u2014dijo. Luego cerr\u00f3 los ojos\u2014. Yo te ped\u00ed que regresaras&#8230;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00bb&#8230; Hab\u00eda una luna grande en medio del mundo. Se me perd\u00edan los ojos mir\u00e1ndote. Los rayos de la luna filtr\u00e1ndose sobre tu cara. No me cansaba de ver esa aparici\u00f3n que eras t\u00fa. Suave, restregada de luna; tu boca abullonada, humedecida, irisada de estrellas; tu cuerpo transparent\u00e1ndose en el agua de la noche. Susana, Susana San Juan.\u00bb Quiso levantar su mano para aclarar la imagen; pero sus piernas la retuvieron como si fuera de piedra. Quiso levantar la otra mano y fue cayendo despacio, de lado, hasta quedar apoyada en el suelo como una muleta deteniendo su hombro deshuesado.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00ab\u00c9sta es mi muerte\u00bb, dijo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>El sol se fue volteando sobre las cosas y les devolvi\u00f3 su forma. La tierra en ruinas estaba frente a \u00e9l, vac\u00eda. El calor caldeaba su cuerpo. Sus ojos apenas se mov\u00edan; saltaban de un recuerdo a otro, desdibujando el presente.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>De pronto su coraz\u00f3n se deten\u00eda y parec\u00eda como si tambi\u00e9n se detuviera el tiempo y el aire de la vida.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00abCon tal de que no sea una nueva noche\u00bb , pensaba \u00e9l.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Porque ten\u00eda miedo de las noches que le llenaban de fantasmas la oscuridad. De encerrarse con sus fantasmas. De eso ten\u00eda miedo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00abS\u00e9 que dentro de pocas horas vendr\u00e1 Abundio con sus manos ensangrentadas a pedirme la ayuda que le negu\u00e9. Y yo no tendr\u00e9 manos para taparme los ojos y no verlo. Tendr\u00e9 que o\u00edrlo, hasta que su voz se apague con el d\u00eda, hasta que se le muera su voz.\u00bb Sinti\u00f3 que unas manos le tocaban los hombros y enderez\u00f3 el cuerpo, endureci\u00e9ndolo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Soy yo, don Pedro \u2014dijo Damiana\u2014. \u00bfNo quiere que le traiga su almuerzo?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Pedro P\u00e1ramo respondi\u00f3:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Voy para all\u00e1. Ya voy.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Se apoy\u00f3 en los brazos de Damiana Cisneros e hizo intento de caminar.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Despu\u00e9s de unos cuantos pasos cay\u00f3, suplicando por dentro; pero sin decir una sola palabra. Dio un golpe seco contra la tierra y se fue desmoronando como si fuera un mont\u00f3n de piedras.\u00bb<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">(Juan Rulfo,&nbsp; \u00abPedro P\u00e1ramo\u00bb, 1955.)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"720\" height=\"720\" class=\"wp-image-13991\" style=\"width: 500px;\" src=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Sin-titulo.jpg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Sin-titulo.jpg 720w, https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Sin-titulo-300x300.jpg 300w, https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Sin-titulo-150x150.jpg 150w\" sizes=\"(max-width: 720px) 100vw, 720px\" \/><\/p>\n\n\n\n<p>Juan Preciado, Abundio, Damiana Cisneros, Doloritas, Eduviges, Facundo Osorio, Fulgor Sedano, Ana Renter\u00eda, Miguel P\u00e1ramo, Susana San Juan y otros que se mueven entre los pueblos de Contla, Sayula, Comala y la Media Luna, son personajes integrados a este relato, abordados a trav\u00e9s de numerosos dispositivos narrativos: mirada en gran angular, inmersi\u00f3n en los limbos o peque\u00f1os infiernos, punto de vista que hace coincidir t\u00e9cnicas novedosas en un espacio de lectura f\u00edsica que apenas sobrepasa las cien p\u00e1ginas en total, hacen de este libro algo \u00fanico en la narrativa de Am\u00e9rica, influenciando a un buen n\u00famero de obras posteriores. Frente a las tendencias veristas del criollismo o el costumbrismo, quiz\u00e1 toma su autor en cuenta a obras renovadoras en este sentido, como <strong><em>Los pasos perdidos<\/em><\/strong> (1953) de Alejo Carpentier, notable dentro de una tradici\u00f3n iniciada quiz\u00e1 por R\u00f3mulo Gallegos en <strong><em>Canaima<\/em> <\/strong>(1935) o<em> <strong>La vor\u00e1gine<\/strong><\/em> (1924) de Jos\u00e9 Eustasio Rivera, todas ellas volcadas en los espacios de selvas americanas y sus r\u00edos para dibujar desde ellos atm\u00f3sferas alucinantes.<\/p>\n\n\n\n<p><em>E<\/em>n cuanto a su resonancia en el cine <strong><em>Pedro P\u00e1ramo<\/em> <\/strong>cuenta con una primera versi\u00f3n cinematogr\u00e1fica debida a Carlos Velo en 1967, con gui\u00f3n de Carlos Fuentes y Manuel Barbachano Ponce; en los roles principales se encuentran John Gavin (Pedro P\u00e1ramo), Ignacio L\u00f3pez Tarso (Fulgor Sedano), Pilar Pellicer (Susana San Juan), Julissa (Ana Renter\u00eda), Graciela Doring (Damiana Cisneros), Jorge Rivero (Miguel P\u00e1ramo) y Carlos Fern\u00e1ndez (Juan Preciado) entre otros, y en el a\u00f1o 2024 ha merecido una nueva versi\u00f3n por parte del director mexicano Rodrigo Prieto, con un elenco compuesto entre otros por Manuel Garc\u00eda Rulfo (Pedro P\u00e1ramo), Tenoch Huerta (Juan Preciado), Mayra Batalla (Damiana Cisneros), H\u00e9ctor Kotsyfakis (Fulgor Sedano) e Ilse Salas (Susana San Juan), entre otros, y ha constituido un acontecimiento cultural en los medios. Ambas versiones excelentes; la verdad, hacer una cr\u00edtica de ellas compar\u00e1ndolas entre s\u00ed o con la novela puede ser un acto poco elegante; optar\u00eda por se\u00f1alarlas a ambas como homenajes valiosos de compatriotas de Rulfo para exaltar a esta gran obra.<\/p>\n\n\n\n<p>Es ya viejo el asunto de la fidelidad o no de una pel\u00edcula respecto de la obra literaria en la cual se inspira, para versionarla o recrearla. Siendo la literatura un arte de la palabra, dentro del cual el hecho de contar se halla dispuesto frente a un determinado contexto hist\u00f3rico o geogr\u00e1fico, tambi\u00e9n est\u00e1 el asunto del lenguaje utilizado y la tendencia narrativa donde se enmarca, ya sea naturalista, realista o fant\u00e1stica: en este caso, el cineasta intenta trasvasar el esp\u00edritu de la obra al cine, a trav\u00e9s de un lenguaje distinto: la fotograf\u00eda o la imagen en movimiento, la iluminaci\u00f3n, la m\u00fasica, el vestuario, las secuencias, el gui\u00f3n, la calidad de las actuaciones: todo juega en este complejo fen\u00f3meno de la \u201cadaptaci\u00f3n\u201d que el cine ha mantenido con la novela desde los inicios del siglo XX. En este campo se ubican obras maestras como <strong><em>La muerte en Venecia<\/em><\/strong> de Thomas Mann. <strong><em>Farenheit 451 <\/em><\/strong>de Ray Bradbury, <strong><em>El resplandor <\/em><\/strong>de Stephen King, <strong><em>1984 <\/em><\/strong>de George Orwell o <strong><em>Gringo viejo<\/em><\/strong> de Carlos Fuentes, que han tenido la suerte de haber sido versionadas por grandes cineastas, lo cual no suele ocurrir en la mayor\u00eda de las novelas trasladadas al cine; de ah\u00ed que un narrador como Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez percibiese como imposible realizar una versi\u00f3n f\u00edlmica de su obra <strong><em>Cien a\u00f1os de soledad, <\/em><\/strong>la cual, seg\u00fan parece, pronto ser\u00e1 estrenada. En este sentido, son ilustrativas las abundantes versiones fallidas de novelas en la historia del cine. El lector literario es quien completa la comprensi\u00f3n de la obra en el momento de hacerla suya o de asimilarla mientras la lee; en un acto profundamente individual e \u00edntimo su imaginaci\u00f3n crea los personajes de acuerdo a su propia experiencia o sensibilidad.<\/p>\n\n\n\n<p>En el caso de <strong><em>Pedro P\u00e1ramo<\/em><\/strong>, dada su naturaleza fantasmag\u00f3rica, esta ha sido versionada en cine por Carlos Velo \u2013como ya hemos referido\u2014 donde nos enfrentamos a una obra en blanco y negro de car\u00e1cter expresionista, dura, herm\u00e9tica, fuerte, planteada desde una suerte de barroquismo tr\u00e1gico que llega a ser en muchas ocasiones exasperante, sin dejar espacio a veces para respirar. En cambio, en la versi\u00f3n actual de Rodrigo Prieto nos encontramos lo contrario: una obra t\u00e9cnicamente impecable, excelente fotograf\u00eda, iluminaci\u00f3n magn\u00edfica (muchas veces a la luz de unas velas), una acertada musicalizaci\u00f3n y producci\u00f3n de escenarios. En cambio, las actuaciones principales son flojas, los actores no se esfuerzan lo suficiente, qued\u00e1ndose en caracterizaciones apropiadas mas no brillantes, sin indagar en la compleja psicolog\u00eda de los personajes rulfianos; a veces ni siquiera hay un esfuerzo por romper los marcos realistas para ir en busca de los rasgos enfermizos o degradados de determinados prototipos y sus patolog\u00edas sociales o identitarias, a fin de que estas logren impactar al espectador; por lo contrario, casi todos los actores permanecen&nbsp; en un plano elemental, convencional.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, vemos demasiados paisajes \u201cbellos\u201d, muchos alardes de esteticismo fotogr\u00e1fico (que el mismo Rulfo rehuy\u00f3 en sus soberbias fotograf\u00edas en blanco y negro) las cuales aplanan la pel\u00edcula torn\u00e1ndola cansona, con di\u00e1logos excesivamente largos y enrevesados, que fatigan. En un momento dado, la pel\u00edcula comienza a dar vueltas sobre s\u00ed misma y su tensi\u00f3n dram\u00e1tica va desapareciendo, para dirigirse a un final diferido bastante previsible y convencional, pint\u00e1ndonos as\u00ed una obra realista y pat\u00e9tica, opuesta al esp\u00edritu metaf\u00edsico de la obra de Rulfo. No pretendo por supuesto universalizar mi punto de vista; s\u00f3lo realizo una apreciaci\u00f3n personal, un se\u00f1alamiento cr\u00edtico. De cualquier modo, todas estas tentativas f\u00edlmicas tienen el valor de poner de nuevo en el tapete la necesaria discusi\u00f3n sobre el significativo legado literario de nuestra Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>NOTAS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><a id=\"_ftn1\" href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> Sobre este libro de cuentos he publicado un trabajo \u201cLa tierra transfigurada de Juan Rulfo. Una interpretaci\u00f3n sobre <em>El llano en llamas<\/em>\u201d, en mi libro <em>El espejo de tinta<\/em>, Ambros\u00eda Editores, Caracas, 2007..<\/p>\n\n\n\n<p><a id=\"_ftn2\" href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> \u201cLa elocuencia del silencio, Encuentro con Juan Rulfo\u201d. En: <em>La palabra conjugada. Literatura, m\u00fasica y cine.<\/em> Monte \u00c1vila Editores, Caracas, 2021, p\u00e1gs. 127-133.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/gabriel-jimenez-eman\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gabriel Jim\u00e9nez Em\u00e1n Haciendo una lectura informal de la obra de Juan Rulfo titulada Pedro P\u00e1ramo (1955) encuentro varios aspectos a resaltar. 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