{"id":1378,"date":"2021-09-18T16:18:34","date_gmt":"2021-09-18T16:18:34","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=1378"},"modified":"2023-11-24T18:38:14","modified_gmt":"2023-11-24T18:38:14","slug":"alfabeto-del-mundo-y-otros-poemas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/alfabeto-del-mundo-y-otros-poemas\/","title":{"rendered":"Alfabeto del mundo y otros poemas"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\"><strong>Eugenio Montejo<br \/>\n<\/strong><\/h4>\n<p><strong>Alfabeto del mundo<\/strong><\/p>\n<p>En vano me demoro deletreando<\/p>\n<p>el alfabeto del mundo.<\/p>\n<p>Leo en las piedras un oscuro sollozo,<\/p>\n<p>ecos ahogados en torres y edificios,<\/p>\n<p>indago la tierra por el tacto<\/p>\n<p>llena de r\u00edos, paisajes y colores,<\/p>\n<p>pero al copiarlos siempre me equivoco.<\/p>\n<p>Necesito escribir ci\u00f1\u00e9ndome a una raya<\/p>\n<p>sobre el libro del horizonte.<\/p>\n<p>Dibujar el milagro de esos d\u00edas<\/p>\n<p>que flotan envueltos en la luz<\/p>\n<p>y se desprenden en cantos de p\u00e1jaros.<\/p>\n<p>Cuando en la calle los hombres que deambulan<\/p>\n<p>de su rencor a su fatiga, cavilando,<\/p>\n<p>se me revelan m\u00e1s que nunca inocentes.<\/p>\n<p>Cuando el tah\u00far, el p\u00edcaro, la ad\u00faltera,<\/p>\n<p>los m\u00e1rtires del oro o del amor<\/p>\n<p>son s\u00f3lo signos que no he le\u00eddo bien,<\/p>\n<p>que a\u00fan no logro anotar en mi cuaderno.<\/p>\n<p>Cu\u00e1nto quisiera al menos un instante<\/p>\n<p>que esta plana febril de poes\u00eda<\/p>\n<p>grabe en su transparencia cada letra:<\/p>\n<p>la o del ladr\u00f3n, la t del santo<\/p>\n<p>el g\u00f3tico diptongo del cuerpo y su deseo,<\/p>\n<p>con la misma escritura del mar en las arenas<\/p>\n<p>la misma c\u00f3smica piedad<\/p>\n<p>que la vida despliega ante mis ojos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Los \u00e1rboles<\/strong><\/p>\n<p>Hablan poco los \u00e1rboles, se sabe.<\/p>\n<p>Pasan la vida entera meditando<\/p>\n<p>y moviendo sus ramas.<\/p>\n<p>Basta mirarlos en oto\u00f1o<\/p>\n<p>cuando se juntan en los parques:<\/p>\n<p>s\u00f3lo conversan los m\u00e1s viejos,<\/p>\n<p>los que reparten las nubes y los p\u00e1jaros,<\/p>\n<p>pero su voz se pierde entre las hojas<\/p>\n<p>y muy poco nos llega, casi nada.<\/p>\n<p>Es dif\u00edcil llenar un breve libro<\/p>\n<p>con pensamientos de \u00e1rboles.<\/p>\n<p>Todo en ellos es vago, fragmentario.<\/p>\n<p>Hoy, por ejemplo, al escuchar el grito<\/p>\n<p>de un tordo negro, ya en camino a casa,<\/p>\n<p>grito final de quien no aguarda otro verano,<\/p>\n<p>comprend\u00ed que en su voz hablaba un \u00e1rbol,<\/p>\n<p>uno de tantos,<\/p>\n<p>pero no s\u00e9 qu\u00e9 hacer con ese grito,<\/p>\n<p>no s\u00e9 c\u00f3mo anotarlo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>La tierra gir\u00f3 para acercarnos<\/strong><\/p>\n<p>La tierra gir\u00f3 para acercarnos,<\/p>\n<p>gir\u00f3 sobre s\u00ed misma y en nosotros,<\/p>\n<p>hasta juntarnos por fin en este sue\u00f1o,<\/p>\n<p>como fue escrito en el Simposio.<\/p>\n<p>Pasaron noches, nieves y solsticios;<\/p>\n<p>pas\u00f3 el tiempo en minutos y milenios.<\/p>\n<p>Una carreta que iba para N\u00ednive<\/p>\n<p>lleg\u00f3 a Nebraska.<\/p>\n<p>Un gallo cant\u00f3 lejos del mundo,<\/p>\n<p>en la previda a menos mil de nuestros padres.<\/p>\n<p>La tierra gir\u00f3 musicalmente<\/p>\n<p>llev\u00e1ndonos a bordo;<\/p>\n<p>no ces\u00f3 de girar un solo instante,<\/p>\n<p>como si tanto amor, tanto milagro<\/p>\n<p>s\u00f3lo fuera un adagio hace mucho ya escrito<\/p>\n<p>entre las partituras del Simposio.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Algunas palabras<\/strong><\/p>\n<p>Algunas de nuestras palabras<br \/>\nson fuertes, francas, amarillas,<br \/>\notras redondas, lisas, de madera\u2026<br \/>\nDetr\u00e1s de todas queda el Atl\u00e1ntico.<\/p>\n<p>Algunas de nuestras palabras<br \/>\nson barcos cargados de especias;<br \/>\nvienen o van seg\u00fan el viento<br \/>\ny el eco de las paredes.<\/p>\n<p>Otras tienen sombras de pl\u00e1tanos,<br \/>\nvuelos de raudos azulejos.<br \/>\nEl a\u00f1o madura en los campos<br \/>\nsus resinas espesas.<\/p>\n<p>Palmeras de lentos jadeos<br \/>\ngiran al fondo de lo que hablamos,<br \/>\nsollozos en casas de barro<br \/>\nde nuestras pobres conversas.<\/p>\n<p>Algunas de nuestras palabras<br \/>\nlas inventan los r\u00edos, las nubes.<br \/>\nDe su tedio se sirve la lluvia<br \/>\nal caer en las tejas.<\/p>\n<p>As\u00ed pasa la vida y conversamos<br \/>\ndejando que la lengua vaya y vuelva.<br \/>\nUnas son fuertes, francas, amarillas,<br \/>\notras redondas, lisas, de madera\u2026.<br \/>\nDetr\u00e1s de todas queda el Atl\u00e1ntico.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Adi\u00f3s al siglo XX<\/strong><\/p>\n<p><em>a Alvaro Mutis<\/em><\/p>\n<p>Cruzo la calle Marx, la calle Freud;<br \/>\nando por una orilla de este siglo,<br \/>\ndespacio, insomne, caviloso,<br \/>\nesp\u00eda ad honorem de alg\u00fan reino g\u00f3tico,<br \/>\nrecogiendo vocales ca\u00eddas, peque\u00f1os guijarros<br \/>\ntatuados de rumor infinito.<br \/>\nLa l\u00ednea de Mondrian frente a mis ojos<br \/>\nva cortando la noche en sombras rectas<br \/>\nahora que ya no cabe m\u00e1s soledad<br \/>\nen las paredes de vidrio.<br \/>\nCruzo la calle Mao, la calle Stalin;<br \/>\nmiro el instante donde muere un milenio<br \/>\ny otro despunta su terrestre dominio.<br \/>\nMi siglo vertical y lleno de teor\u00edas\u2026<br \/>\nMi siglo con sus guerras, sus posguerras<br \/>\ny su tambor de Hitler all\u00e1 lejos,<br \/>\nentre sangre y abismo.<br \/>\nProsigo entre las piedras de los viejos suburbios<br \/>\npor un trago, por un poco de jazz,<br \/>\ncontemplando los dioses que duermen disueltos<br \/>\nen el serr\u00edn de los bares,<br \/>\nmientras descifro sus nombres al paso<br \/>\ny sigo mi camino.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Terredad<\/strong><\/p>\n<p>Estar aqu\u00ed por a\u00f1os en la tierra,<br \/>\ncon las nubes que lleguen, con los p\u00e1jaros,<br \/>\nsuspensos de horas fr\u00e1giles.<br \/>\nAbordo, casi a la deriva,<br \/>\nm\u00e1s cerca de Saturno, m\u00e1s lejanos,<br \/>\nmientras el sol da vuelta y nos arrastra<br \/>\ny la sangre recorre su profundo universo<br \/>\nm\u00e1s sagrado que todos los astros.<\/p>\n<p>Estar aqu\u00ed en la tierra: no m\u00e1s lejos<br \/>\nque un \u00e1rbol, no m\u00e1s inexplicables;<br \/>\nlivianos en oto\u00f1o, henchidos en verano,<br \/>\ncon lo que somos o no somos, con la sombra,<br \/>\nla memoria, el deseo hasta el fin<br \/>\n(si hay un fin) voz a voz,<br \/>\ncasa por casa,<br \/>\nsea quien lleve la tierra, si la llevan,<br \/>\no quien la espere, si la aguardan,<br \/>\npartiendo juntos cada vez el pan<br \/>\nen dos, en tres, en cuatro,<br \/>\nsin olvidar las sobras de la hormiga<br \/>\nque siempre viaja de remotas estrellas<br \/>\npara estar a la hora en nuestra cena<br \/>\naunque las migas sean amargas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Los ausentes<\/strong><\/p>\n<p>Viajan conmigo mis amigos muertos.<br \/>\nAdonde llego, van por todas partes,<br \/>\napresurados me siguen, me preceden,<br \/>\ngentiles, c\u00f3modos e inc\u00f3modos,<br \/>\nen grupos, solos, conversando, paseando.<br \/>\nA mi paso se mezclan sus huidizos colores<br \/>\nhasta envolverme en un lento crep\u00fasculo\u2026<br \/>\nTantos y tantos, cada quien en su estatua,<br \/>\ny en torno siempre las m\u00e1scaras del sue\u00f1o.<br \/>\nY mi estatua tambi\u00e9n a su lado, flotando.<br \/>\nMuertos de nunca habernos muerto,<br \/>\nde estar en alg\u00fan tiempo, en alg\u00fan parque,<br \/>\njuntos y apartes, conformes, inconformes,<br \/>\nmudos, charlando, con voces, sin voces,<br \/>\nen verdad ya ni vivos ni muertos:<br \/>\nalgo intermedio que tampoco es estatua,<br \/>\naunque tengamos ya de piedra los ojos<br \/>\ny unos y otros nos sigamos, corteses pol\u00e9micos,<br \/>\ncontentos de estar en la tierra y de no estar en ella,<br \/>\nen eternas tertulias donde, se hable o no se hable,<br \/>\ntodo queda para despu\u00e9s o para antes,<br \/>\npara cuando no sab\u00edamos que despu\u00e9s era entonces<br \/>\nni que nuestras sombras de pronto levitaban<br \/>\nvisibles e invisibles en el aire.<\/p>\n<p>Un instante de nuevo me re\u00fano con ellos,<br \/>\nconversando otra vez esta tarde, tan tarde,<br \/>\nen un Caf\u00e9 de ruidos urbanos, suburbanos\u2026<br \/>\nEs decir, bebiendo sin beber, un poco abstemios,<br \/>\npues los muertos no beben, pero beben a veces,<br \/>\njuntos y alegres, aunque no tanto, sino alegres,<br \/>\ncon un trago o ninguno, pero con un trago,<br \/>\ncreyendo que el tiempo ya pas\u00f3 y no ha pasado,<br \/>\ny por eso pas\u00f3 sin pasar, es decir, nunca pasa.<br \/>\nCada quien con un whisky sin hielo o con hielo,<br \/>\nm\u00e1s c\u00e1lido que fr\u00edo, sin instante un instante,<br \/>\ncon el recuerdo que nada recuerda esta tarde<br \/>\ny por eso se acuerda ahora de todo\u2026<br \/>\nBebiendo con ellos que fuman y charlan,<br \/>\nque parten y vuelven, dialogan, discuten,<br \/>\nhablando por hablar y a veces por no hablar,<br \/>\nhasta decirnos qu\u00e9 de Picasso hay en la ausencia,<br \/>\ncu\u00e1nto cubismo en la manera de alejarnos,<br \/>\nel modo de mirarnos con ojos verticales<br \/>\ny saludarnos con la mano a la inversa,<br \/>\nla forma de beber un solo vaso roto<br \/>\nque ya no tiene vidrio ni licor ni volumen<br \/>\nel modo de no beber creyendo que se bebe<br \/>\ny seguir todos juntos ahora que estoy solo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Final sin fin<\/strong><\/p>\n<p><em>\u2026Y yo me ir\u00e9<\/em><br \/>\n<em>J.R.J.<\/em><\/p>\n<p>La que se ir\u00e1 al final ser\u00e1 la vida,<br \/>\nla misma vida que ha llevado nuestros pasos<br \/>\nsin tregua a la velocidad de su deseo.<br \/>\nSe llevar\u00e1 tambi\u00e9n todas sus horas<br \/>\ny los relojes que sonaban y el sonido<br \/>\ny lo que en ellos siempre estuvo oculto<br \/>\nsin ser tiempo ni trastiempo\u2026<br \/>\nCuando haya de partir \u2013se ir\u00e1 la vida,<br \/>\nella y su m\u00fasica veloz entre mis venas<br \/>\nque me recorre con remotos c\u00e1nticos,<br \/>\nella y su melodiosa geometr\u00eda<br \/>\nque inventa el ajedrez de estas palabras.<\/p>\n<p>De todo cuanto miro en este instante<br \/>\nser\u00e1 la vida la que parta para siempre o para nunca,<br \/>\nes decir, la que parta sin partir, la que se quede<br \/>\ny con ella mi cuerpo noche y d\u00eda,<br \/>\nsigui\u00e9ndolas en sus luces y sus sombras\u2026<br \/>\nSi, tal vez nadie se aleje de este mundo,<br \/>\naunque se extinga cada quien en su momento.<br \/>\n\u2014Nos iremos sin irnos,<br \/>\nninguno va a quedarse ni va a irse,<br \/>\ntal como siempre hemos vivido<br \/>\na orillas de este sue\u00f1o indescifrable,<br \/>\ndonde uno est\u00e1 y no est\u00e1 y nadie sabe nada.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/eugenio-montejo\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n<h6>*Cr\u00e9dito de la foto: Gecza\u00edn Tovar Andueza<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Eugenio Montejo Alfabeto del mundo En vano me demoro deletreando el alfabeto del mundo. 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