{"id":13681,"date":"2024-10-27T15:43:44","date_gmt":"2024-10-27T20:13:44","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=13681"},"modified":"2025-03-05T19:02:22","modified_gmt":"2025-03-05T23:32:22","slug":"la-ultima-rocola","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/la-ultima-rocola\/","title":{"rendered":"La \u00faltima rocola"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Libardo Lin\u00e1rez<\/h4>\n\n\n\n<p>Miraba las calles h\u00famedas llorar la llovizna en las peque\u00f1as charcas que formaban un extenso paisaje de urbe solitaria; tal vez era ese aroma h\u00famedo de abandono que vert\u00eda el asfalto lo que me aturd\u00eda queriendo abrir un abismo. Yo me resist\u00ed a descender a lo vano. Y prefer\u00ed transitar las calles tratando de consolar la ausencia de las casas de adobe y techos rojos que destilaban por sus orificios redondos fragancias de caf\u00e9 y buena le\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Mientras deambulaba teniendo como norte una brisa fr\u00eda que prefer\u00ed tener a mis espaldas, vi un zigzagueante cartel desplazarse sobre cadenas oxidadas que lo mec\u00edan como un columpio al son de la brisa: \u201cBar Patria Chica\u201d. \u00bfC\u00f3mo pod\u00eda evadir entrar a un lugar donde habitaban mis propios fantasmas? All\u00ed dentro, estaban mis l\u00e1grimas y tambi\u00e9n mis risas, la entereza de una juventud que se jur\u00f3 amistad eterna abrazando una Rocola. Si algo hab\u00eda garantizado al atravesar la puerta, era la sonrisa jovial de mi adolescencia acompa\u00f1ada de la nostalgia, nostalgia por los que ya no est\u00e1n y tambi\u00e9n por los ingratos, los que me ense\u00f1aron que en la vida no s\u00f3lo se pod\u00eda ser bueno.<\/p>\n\n\n\n<p>Intactos permanec\u00edan sobre las mesas los manteles rojos. La madera de la barra daba cuenta que nada resiste al tiempo, aunque deste\u00f1ida, me aferr\u00e9 a la vieja Rocola y pregunt\u00e9: \u00bfTodav\u00eda funciona? \u2013La selecci\u00f3n cuesta 50\u2013 dijo una voz tosca que parec\u00eda querer escapar a una asfixiante sensaci\u00f3n a olvido, mientras su mano extendida sosten\u00eda un tercio pilsen medio congelado. Tom\u00e9 la botella y comenc\u00e9 a buscar en un fichero vencido por el polvo, una que otra canci\u00f3n que hiciera honor aquel abismo que se abri\u00f3 en unas tejas que sudaban el roc\u00edo de una ciudad perdida.<\/p>\n\n\n\n<p>En un recuadro al fondo del bar, halados destellos del humo de un cigarrillo delataban la presencia de alguien que me observaba. Su vestido de abertura cercana a la cadera, luc\u00eda unos muslos gruesos y p\u00e1lidos que se mec\u00edan en un presuntuoso cruce de piernas, su nariz perfilada permiti\u00f3 reconocer su rostro entre las luces opacas. Patria Chica era su \u00faltima trinchera, todo lo dem\u00e1s hab\u00eda desaparecido. Si la llovizna que sudaban las tejas en las pocas casas de adobe que quedaban me hizo sentir afligido, ver aquella mujer atrapada en aquel reducto fue una sensaci\u00f3n m\u00e1s terrible. Hice una selecci\u00f3n de canciones en la Rocola que le hicieran pensar que la cotejaba y me acerqu\u00e9 a ella cuando empez\u00f3 a sonar \u201cNuestro juramento\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 Para sentarte aqu\u00ed tienes que pagar \u2014dijo con una voz rauda y cortante.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 \u00bfCu\u00e1ntos lugares eran? \u2014pregunt\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>Inhalando de forma profunda el cigarrillo, solt\u00f3 la bocanada de humo diciendo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 \u00a1Eran muchos! Tantos, que se me encargaba traer mujeres de otras provincias casi todas las semanas. Viajaba constantemente y ganaba m\u00e1s por captar caras nuevas que lidiando con borrachos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ciertamente Paola era una meretriz de gran experiencia. Mi memoria la ubicaba en el bar \u201cNoche de Ronda\u201d. Trat\u00e9 de ser cort\u00e9s con su nost\u00e1lgico ego, ya que tal vez mis cabellos deste\u00f1idos y la abultada barba no le permit\u00edan recordarme. Eran tantos los acompa\u00f1antes de noches furtivas, que mi rostro no representaba ninguna trascendencia. Para hacerle saber con qui\u00e9n hablaba le dije:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 \u00a1Otto muri\u00f3! Se fue hace unos meses.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi comentario asol\u00f3 su rostro, decidi\u00f3 hacer silencio y s\u00f3lo contemplar el humo de su cigarrillo. Fue por eso que marqu\u00e9 \u201cNuestro juramento\u201d un par de veces, porque ella iba a necesitar de m\u00ed, una funci\u00f3n \u00edntegra como heraldo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 El me pidi\u00f3 intentarlo \u2014afirm\u00f3 con voz quebrada\u2014 Pero era dif\u00edcil construir algo bajo tantos cuestionamientos. Por eso prefer\u00ed ser un refugio de fines de semana. Para muchos no hay redenci\u00f3n, el perd\u00f3n entre dientes no es perd\u00f3n. Yo soy de aqu\u00ed, este es mi \u201cTao\u201d, no pertenezco a ning\u00fan otro lugar.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego, con una sonrisa amable dijo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 T\u00fa eras flaquito, ni edad ten\u00edas para estar en un lugar como este, Libia lo permit\u00eda porque Otto era uno de sus mejores clientes. \u00bfDe d\u00f3nde sacaba tanto dinero?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 Nunca nadie lo supo. \u2014dije para no dar detalles de sus vagancias.<\/p>\n\n\n\n<p>Paola se asemejaba en aquel momento al retorno de Madame Siu: Rodeada de una tragedia y atrincherada en su \u00fanico feudo. Fui por otra cerveza y una copa de vino, mientras Piero en la vieja Rocola hac\u00eda extra\u00f1ar a mi padre. Pero aquella noche el luto no era m\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando llegu\u00e9 a la mesa, Paola me cont\u00f3 una ocasi\u00f3n cuando Otto la llev\u00f3 a una fiesta en su casa, todo parec\u00eda estar bien hasta que lleg\u00f3 el padre de Otto con unas cajas de cerveza. El padre hab\u00eda sido uno de sus primeros acompa\u00f1antes cuando se inici\u00f3 en su oficio. As\u00ed que, cuando llamaron a Otto al cuarto no volvi\u00f3 a ser el mismo ambiente en la fiesta.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 Otto tom\u00f3 el carro de su padre y me trajo al lugar donde pertenezco. Nunca volv\u00ed a aceptar invitaciones as\u00ed \u2014dijo con voz firme mientras terminaba su cigarrillo. Luego tom\u00f3 un sorbo de vino y me dijo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 Pocas personas frecuentan por tanto tiempo a una misma mujer. Nunca lo entend\u00ed. Si \u00e9l llegaba y yo estaba acompa\u00f1ando a alguien en alguna mesa, ten\u00eda que dejar el trago y muchas veces abandonar las fichas para evitar un pleito en el lugar, era muy irracional.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo hab\u00eda presenciado varias de esas peleas en el bar \u201cNoche de Ronda\u201d y fui actor de reparto en muchas de ellas. Pero la historia de aquella mujer era una simple brizna en un universo de amplio espectro que abri\u00f3 la llovizna, el clamor que destilaban las tejas y la s\u00faplica del cartel pidi\u00e9ndome que entrara. Aquella barra dec\u00eda muchas otras cosas, sus mesas y los bordes de sus manteles guardaban confesiones mucho m\u00e1s profundas. Un cumulo de rostros gravitaban en aquel lugar y necesitaba ausentarme sin retirarme de la mesa. Me urg\u00eda el viaje, porque ni siquiera yo, sab\u00eda qu\u00e9 estaba buscando. La barra tra\u00eda a memoria al Poeta salsero en el extremo izquierdo con el espacio lleno de botellas de cerveza, en la mesa contigua a la columna y cercana a la barra estaba el Helmenejo con su Negrita\u2026 en la parte posterior que cerraba la barra en un \u00e1ngulo de noventa grados, estaban las chicas esperando ser llamadas y observando los perfiles de los visitantes. Pero a\u00fan este lugar, era un \u00ednfimo punto en el universo de una ciudad modesta, que su modo de vida fue desmembrando por la barbarie.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/libardo-linarez\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\">*Foto: <a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/groups\/lavenezueladeayer\/posts\/3014793125267377\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">La Venezuela de ayer<\/a><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Libardo Lin\u00e1rez Miraba las calles h\u00famedas llorar la llovizna en las peque\u00f1as charcas que formaban un extenso paisaje de urbe solitaria; tal vez era ese aroma h\u00famedo de abandono que vert\u00eda el asfalto lo que me aturd\u00eda queriendo abrir un abismo. Yo me resist\u00ed a descender a lo vano. 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