{"id":13647,"date":"2024-10-23T09:51:12","date_gmt":"2024-10-23T14:21:12","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=13647"},"modified":"2024-10-24T09:35:57","modified_gmt":"2024-10-24T14:05:57","slug":"eduardo-blanco-en-su-contexto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/eduardo-blanco-en-su-contexto\/","title":{"rendered":"Eduardo Blanco en su contexto"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Roberto Lovera de Sola<\/h4>\n\n\n\n<p>(A PROP\u00d3SITO DEL CENTENARIO DE VENEZUELA HEROICA)<\/p>\n\n\n\n<p>Eduardo Blanco fue uno de los principales escritores del romanticismo en Venezuela. Son muy pocos los datos biogr\u00e1ficos que de \u00e9l conocemos. Sabemos que naci\u00f3 en Caracas el 26 de diciembre de 1838.1 Perteneci\u00f3 a la segunda generaci\u00f3n literaria de Venezuela.2 Esta promoci\u00f3n, seg\u00fan el cr\u00edtico citado realiz\u00f3 lo principal de su obra entre 1850-60. Aunque estas fechas no sean exactas al referirnos a Eduardo Blanco, ya que \u00e9l public\u00f3 su obra a partir de 1874, s\u00ed es verdad que fue coet\u00e1neo de los creadores de esta generaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Eduardo Blanco realiz\u00f3 sus estudios bajo la tutela de Juan Vicente Gonz\u00e1lez asistiendo a las aulas del Colegio \u00abEl Salvador del Mundo\u00bb, que el Humanista hab\u00eda fundado en 1848 -a ra\u00edz de los sucesos de enero de aquel a\u00f1o-. Felipe Tejera, contempor\u00e1neo y amigo de Blanco, le recuerda como un alumno poco brillante pero quien desde muy joven era lector omn\u00edvoro de cuanto ca\u00eda en sus manos. Logr\u00f3 dominar la lengua francesa y muy joven se aficion\u00f3 por las novelas de la literatura gala \u00abque por entonces era el mayor, si no el exclusivo entretenimiento de la sociedad caraque\u00f1a\u00bb.3<\/p>\n\n\n\n<p>Ingres\u00f3 luego en la carrera militar. En 1859 era oficial del Ej\u00e9rcito. En 1861 el General Jos\u00e9 Antonio P\u00e1ez lo nombra Edec\u00e1n suyo. En tal posici\u00f3n asisti\u00f3, acompa\u00f1ando a P\u00e1ez, a la entrevista que \u00e9ste realiz\u00f3, en el campo de Carabobo ( diciembre 8, 1861), con el General Juan C. Falc\u00f3n, jefe de las tropas federales. Ese d\u00eda, Falc\u00f3n, hombre de letras, pidi\u00f3 a P\u00e1ez que rememorara para \u00e9l y para su comitiva, sobre el lugar de los hechos, c\u00f3mo hab\u00eda sido la hist\u00f3rica batalla. El viejo caudillo as\u00ed lo hizo. Eduardo Blanco escuch\u00f3 cuanto narr\u00f3 P\u00e1ez al Jefe insurgente aquella ma\u00f1ana. Esta fue, al decir del maestro Santiago Key Ayala, la g\u00e9nesis del famoso libro que Blanco publicar\u00eda dos d\u00e9cadas m\u00e1s tarde y por el cual ser\u00e1 siempre recordado.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquel d\u00eda P\u00e1ez y Falc\u00f3n no lograron entenderse ni poner las bases para lapaz. La guerra continu\u00f3. No terminar\u00eda hasta 1864. En 1863 Blanco renunci\u00f3 al cargo de Edec\u00e1n del General P\u00e1ez. El hecho no dej\u00f3 de doler al anciano Dictador como se colige de la carta que remiti\u00f3 a Blanco aceptando su renuncia.4<\/p>\n\n\n\n<p>Eduardo Blanco ten\u00eda para aquel momento veinte y cuatro a\u00f1os. Y aunque pocos lo sab\u00edan en el joven bull\u00eda ya la vocaci\u00f3n por las letras. De all\u00ed que renunciara al cargo que ejerc\u00eda para dedicarse a escribir. Durante los siguientes trece a\u00f1os viaj\u00f3 mucho, ley\u00f3 por cuenta propia, se form\u00f3 un estilo. Tambi\u00e9n conspir\u00f3 algunas veces.4\u00aa<\/p>\n\n\n\n<p>En 1874 Blanco inicia sus colaboraciones con la prensa5 publicando en La tertulia. Ese mismo a\u00f1o circula <em>Vanitas vanitatum<\/em>, su primer libro. Al a\u00f1o siguiente dio a conocer Una noche en Ferrara. En 1879 _es representada en el Teatro Caracas (agosto 2), su pieza Linfort.6 En 1881 publica su obra principal Venezuela heroica. A \u00e9sta la siguen Cuentos fant\u00e1sticos ( 1881). En 1882 colabora en La entrega literaria, publica su novela Z\u00e1rate -la cual es uno de los primeros acercamientos novelescos a la realidad venezolana. Un intento de novela criolla-. Al a\u00f1o siguiente se encontr\u00f3 entre los miembros fundadores de la Academia Venezolana de la Lengua (1883).<\/p>\n\n\n\n<p>En 1889 vuelve a la pol\u00edtica. Escribe en el peri\u00f3dico La causa nacional. M\u00e1s tarde fue nombrado Ministro de Instrucci\u00f3n P\u00fablica ( 1891-92) del gobierno de Raimundo Andueza Palacio. En 1890 se encontr\u00f3 entre los miembros fundadores de la Academia Nacional de la Historia. Contrajo matrimonio ese mismo a\u00f1o con su prima Trinidad Blanco (julio 31). En 1895 dio a la luz Las noches del Pante\u00f3n. Desde 1896 inicia sus colaboraciones en El Cojo Ilustrado. En 1905 aparece Fauvette. Blanco fue nombrado por segunda vez Ministro de Instrucci\u00f3n P\u00fablica ( 1905-1906) durante el gobierno de Cipriano Castro. Ese mismo a\u00f1o, al inaugurarse la estatua de P\u00e1ez en El Para\u00edso pronunci\u00f3 el discurso inauguraF de la misma. Fue una feliz idea escoger a Blanco para decir aquella oraci\u00f3n tanto por el hecho de haber conocido y tratado a P\u00e1ez directamente como por el hecho de que el Caudillo le hab\u00eda querido como un hijo.8<\/p>\n\n\n\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os de su vida Blanco goz\u00f3 de p\u00fablico respeto hasta el punto de llegar a ser coronado en solemne acto celebrado en el Teatro Municipal (julio 28, 1911). Blanco falleci\u00f3 a los pocos meses (enero 30, 1912). En forma p\u00f3stuma circularon sus Tradiciones \u00e9picas y cuentos viejos ( 1914).<\/p>\n\n\n\n<p>II<\/p>\n\n\n\n<p>Para entender la obra de Eduardo Blanco se hace necesario trazar los rasgos de su tiempo, especialmente los de la escena literaria de su \u00e9poca. Antes hay que se\u00f1alar que no podemos hablar de una literatura propiamente venezolana -aquella que con sus palabras define nuestra identidad- sino desde aquel momento en el cual podemos hablar tambi\u00e9n de la existencia de una sociedad venezolana con rasgos propios. Y esto no sucedi\u00f3 hasta el siglo XVIII.9 De all\u00ed que los primeros escritores con conciencia de serlo fueron aquellos que se reun\u00edan hacia fines de esa centuria en la tertulia que se realizaba en la casa de los Ust\u00e1riz en Caracas. All\u00ed brill\u00f3 el talento sin par del joven Andr\u00e9s Bello. Don Andr\u00e9s fue el escritor principal de esa generaci\u00f3n. A\u00f1os m\u00e1s tarde &#8211;en Londres, en Santiago de Chile- dar\u00e1 remate a su obra. En la misma \u00e9poca en que los j\u00f3venes literatos caraque\u00f1os se reun\u00edan en la casa de los Ust\u00e1riz o en la mansi\u00f3n de los Bol\u00edvar, en las afueras de la ciudad, otro venezolano, Francisco de Miranda, confiaba d\u00eda a d\u00eda sus experiencias en el Diario que escribi\u00f3 entre 1771-92. Esta obra no fue publicada sino muchos a\u00f1os despu\u00e9s.10<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQuiere esto decir que antes no se cultiv\u00f3 la literatura en Venezuela? Lo que queremos afirmar es que durante los siglos XVI y xvn quienes utilizaron la palabra escrita para expresarse lo hicieron aisladamente y sin tener una conciencia nacional definida -hecho del cual si bien conocemos un testimonio de 1643 lo encontramos expresado con toda claridad en la obra de los creadores del siglo XVIII, de quienes han llegado hasta nosotros algunas de sus obras-. De los siglos XVI y XVII salvo las Eleg\u00edas (1589) de Juan de Castellanos s\u00f3lo conocemos muy pocos textos. La mayor parte son poes\u00edas. El \u00fanico texto impreso en M\u00e9xico est\u00e1 firmado por \u00abUn ingenio Cantabro\u00bb. Nada sabemos de este inc\u00f3gnito autor. Han llegado hasta nosotros fragmentos de una pieza teatral, escrita seguramente por un caraque\u00f1o, pero no sabemos tampoco qui\u00e9n fue su autor. Entre Castellanos y Bello escriben textos po\u00e9ticos varias personas. De algunos s\u00f3lo conocemos su nombre. De otros apenas alguna que otra versificaci\u00f3n, casi siempre de ocasi\u00f3n. Tal es el caso del largo poema de Joaqu\u00edn Moreno de Mendoza. El autor m\u00e1s prol\u00edfico fue Jos\u00e9 Ignacio Moreno quien escribe hacia fines del siglo XVIII y a quien es posible haya conocido Bello pues muri\u00f3 en 1806. No se conocen ni novelas ni cuentos de esos tres siglos. Tampoco obras ensay\u00edsticas. No nos referimos aqu\u00ed a los historiadores -como Oviedo y Ba\u00f1os-, a los fil\u00f3sofos -como podr\u00eda ser el P. Navarrete- o a autores de sermones -como Mijares de Sol\u00f3rzano o Nicol\u00e1s de Herrera y Ascanio- sino a aquellos escritores que deben tenerse en cuenta al trazar la historia de la literatura la cual no puede ser el recuento de todas las manifestaciones de la cultura escrita ya que la literatura \u00abno es la proyecci\u00f3n espont\u00e1nea de nuestros sentimientos, sino el resultado de un proceso muy selectivo que transmuta los sentimientos en im\u00e1genes est\u00e9ticas\u00bb como escribi\u00f3 Anderson lmbert. El estudio de esas traslaciones est\u00e9ticas es el tema de la literatura.10a<\/p>\n\n\n\n<p>Como consecuencia de lo expuesto la primera generaci\u00f3n de la literatura venezolana fue la de Bello y \u00e9sta se expres\u00f3 dentro de los c\u00e1nones del neo-cl\u00e1sico. Bello reaccion\u00f3 contra esta est\u00e9tica a\u00f1os m\u00e1s tarde. Despu\u00e9s de la emancipaci\u00f3n apareci\u00f3 la segunda promoci\u00f3n de escritores venezolanos. Ellos ser\u00e1n rom\u00e1nticos. Eduardo Blanco se encontraba entre ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>El proceso de consolidaci\u00f3n intelectual de Venezuela se inicia una vez obtenida la victoria militar. Tanto la Batalla de Carabobo ( 1821) como la toma de Puerto Cabello y la Batalla Naval del Lago de Maracaibo (1823) constituyen los momentos de los cuales parte la estructuraci\u00f3n del pa\u00eds reci\u00e9n emancipado. La figura central de este tiempo ser\u00e1 la de Jos\u00e9 Antonio P\u00e1ez. La reorganizaci\u00f3n de Venezuela fue un proceso lento. La guerra hab\u00eda dejado devastado al pa\u00eds. Al decir de Mart\u00edn Tovar s\u00f3lo hab\u00eda logrado salvar la honra. En Caracas s\u00f3lo encontr\u00f3 el Libertador, en 1827, dos cosas iguales: el \u00c1vila y<br>el Marqu\u00e9s del Toro. Tal hab\u00eda sido la devastaci\u00f3n. El pa\u00eds estaba arruinado. Su contribuci\u00f3n a la gesta continental hab\u00eda sido intensa: tanto en vidas como en dinero. Hab\u00eda pues que rehacerlo todo.11 De all\u00ed que esos nueve a\u00f1os que van desde Carabobo hasta la instalaci\u00f3n del Congreso Constituyente de 1830 -que celebr\u00f3 sus sesiones en Valencia- el pa\u00eds apenas haya logrado dar los primeros pasos. Cuando Bol\u00edvar visit\u00f3 a Caracas por \u00faltima vez se dio cuenta que la uni\u00f3n grancolombiana no podr\u00eda durar mucho. Pero la situaci\u00f3n en aquel a\u00f1o de 1827 era tan grave que Bol\u00edvar realiz\u00f3 una serie de acciones en favor de la hacienda p\u00fablica y puso especial \u00e9nfasis en el aspecto educativo: reform\u00f3 la Universidad de Caracas, la dot\u00f3 de nuevos estatutos y nombr\u00f3 Rector al Dr. Jos\u00e9 Mar\u00eda Vargas.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1830 muere Bol\u00edvar. A la vez Venezuela se separa de la Gran Colombia e inicia su desarrollo como rep\u00fablica aut\u00f3noma. P\u00e1ez se rode\u00f3 de lo mejor del pa\u00eds y se inici\u00f3 la etapa denominada por Gil Fortoul de la \u00aboligarqu\u00eda conservadora\u00bb12 y por Augusto Mijares del \u00abgobierno deliberativo\u00bb.13 Durante los a\u00f1os que van desde 1830 hasta el momento en que el General Jos\u00e9 Tadeo Monagas gana las elecciones de 1846 el pa\u00eds cont\u00f3 con una \u00e9lite dirigente que supo poner las bases para la organizaci\u00f3n del pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>En el plano cultural todav\u00eda estaban activos los escritores neo-cl\u00e1sicos. Surge en ese momento la llamada generaci\u00f3n de 1830.14 En esa misma \u00e9poca el sabio Vargas acometi\u00f3 la organizaci\u00f3n de la Universidad, Juan Manuel Cagigal fund\u00f3 la Academia de Matem\u00e1ticas.15 Mientras comienza a expresarse un pensamiento liberal que rige la naci\u00f3n. Ferm\u00edn Toro, Jos\u00e9 Luis Ramos, Juan Vicente Gonz\u00e1lez, Rafael Mar\u00eda Baralt, el ya citado Cagigal, Domingo Navas Spinola dejan su impronta en la marcha del pa\u00eds.16<\/p>\n\n\n\n<p>En 1824 inicia Navas Spinola el plan de publicaciones nacionales.U Proseguir\u00e1n esta labor Valent\u00edn Espinal, los Rojas y dem\u00e1s impresores.18 En 1836 Jos\u00e9 Luis Ramos fund\u00f3 La Oliva, nuestra primera revista literaria. Desde 1834 se comenzaron a sentir las primeras influencias rom\u00e1nticas. De all\u00ed en adelante su influjo ser\u00e1 intenso, especialmente a trav\u00e9s de la literatura francesa. La literatura rom\u00e1ntica inglesa ser\u00e1 conocida a trav\u00e9s de traducciones francesas y retraducciones castellanas. En 1839 se publica en Caracas La Guirnalda -revista de contenido rom\u00e1ntico-. Ese mismo a\u00f1o se publicaron las Obras completas del rom\u00e1ntico espa\u00f1ol Larra en Caracas. Le seguir\u00e1n las de Mesonero Romanos.19<\/p>\n\n\n\n<p>En 1840 el gobierno estim\u00f3 conveniente disponer la formaci\u00f3n de un Atlas y una Geograf\u00eda de Venezuela. Este trabajo fue confiado a Agust\u00edn Codazzi. Y como el Atlas&#8230; deb\u00eda ir acompa\u00f1ado de un resumen de la historia del pa\u00eds Codazzi encarg\u00f3 al Capit\u00e1n Rafael Mar\u00eda Baralt de escribir tal obra.20 La Geograf\u00eda&#8230; y el Resumen&#8230; circularon en 1841. Ambas obras constituyen un buen signo de lo que deseaba el pa\u00eds en aquel momento. El General P\u00e1ez en su Autobiograf\u00eda21 se\u00f1ala que el haber ordenado la preparaci\u00f3n y edici6n de ambas obras siempre lo llen\u00f3 de orgullo.<\/p>\n\n\n\n<p>III<\/p>\n\n\n\n<p>Pero para un bosquejo de la vida cultural de Venezuela en el tiempo del cual nos venimos ocupando no bastan s\u00f3lo estas importantes noticias. Hay que examinar el proceso del romanticismo tanto en Hispanoam\u00e9rica como en Venezuela. Para entender bien esto no hay que perder de vista el hecho que si bien es cierto que hacia 1840 ya se puede decir que el romanticismo es conocido y se ha difundido en nuestro pa\u00eds; que los rasgos de esta escuela hab\u00edan ingresado en Hispanoam\u00e9rica entre 1820-30 imponi\u00e9ndose en nuestro continente antes que en Espa\u00f1a22 hay que se\u00f1alar tambi\u00e9n que el romanticismo literario hab\u00eda sido precedido por el ideal de la vida rom\u00e1tica como actitud vital. Este es un hecho que encontramos tanto en Miranda como en Bol\u00edvar: ambos fueron dos caracteres rom\u00e1nticos. La gesta emancipadora tambi\u00e9n fue una empresa vitalmente rom\u00e1ntica.23 El primer hispanoamericano en utilizar el t\u00e9rmino rom\u00e1ntico fue Francisco de Miranda. Consign\u00f3 la palabra en su Diario un d\u00eda de 1788, mientras viajaba por Suiza.24<\/p>\n\n\n\n<p>Teniendo en cuenta esto bien vale la pena que tracemos la biograf\u00eda de la palabra. El adjetivo romantic se utiliz\u00f3 primero en Inglaterra, a mediados del siglo XVIII, para calificar en forma despectiva relatos sumamente fantasiosos. El t\u00e9rmino proced\u00eda del franc\u00e9s romanz que significa romance o novela. Durante el siglo XVIII perdi\u00f3 la intenci\u00f3n despectiva y pas\u00f3 a designar ciertos lugares agrestes los cuales provocan en la persona que los observa una tendencia hacia la melancol\u00eda. En este sentido la utiliz\u00f3 Miranda en su Diario. Como escuela literaria el romanticismo se impone en Inglaterra a fines del siglo XVIII. A Hispanoam\u00e9rica llega tard\u00edamente. Y no a trav\u00e9s del romanticismo ingl\u00e9s sino del franc\u00e9s. En Francia el doctrinario ser\u00e1 V\u00edctor Hugo, quien defini\u00f3 la nueva corriente en su prefacio al Cromwell, publicado en 1827. El triunfo resonante ser\u00e1 tres a\u00f1os m\u00e1s tarde cuando se estrene el Hernani del mismo Hugo. Para ese momento hada casi tres d\u00e9cadas que el romanticismo se hab\u00eda impuesto en Inglaterra. <\/p>\n\n\n\n<p>Hacia 1820 el romanticismo se hace sentir en Hispanoam\u00e9rica. En 1823 Bello inicia su labor cr\u00edtica enjuiciando los modos del neo-clasicismo.25 Ese mismo a\u00f1o Bello publica -en la Biblioteca Americana, la revista que \u00e9l editaba en Londres y en cuyas p\u00e1ginas hab\u00eda publicado tambi\u00e9n sus cr\u00edticas al neo-cl\u00e1sico- su poema Alocuci\u00f3n a la poes\u00eda en el cual formula su llamado a los latinoamericanos a inspirarse en lo propio. Este era un llamamiento rom\u00e1tico. El poema hac\u00eda de Bello el primer poeta rom\u00e1ntico de las letras hispanoamericanas aunque a\u00fan la forma, la dicci\u00f3n de su poema no sea totalmente rom\u00e1ntica. Ambos textos de Bello aparecieron en el mismo n\u00famero de la gaceta a la cual hemos aludido.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1825 public\u00f3 Jos\u00e9 Mar\u00eda Heredia, en Nueva York, sus poes\u00edas. Este no era todav\u00eda un poeta rom\u00e1ntico. Era una figura de transici\u00f3n en cuyos textos se pueden ver algunos rasgos de la nueva est\u00e9tica. Bello lo supo ver as\u00ed cuando examin\u00f3 sus poemas.26<\/p>\n\n\n\n<p>Como lo hemos expresado m\u00e1s arriba fue Bello el primer poeta rom\u00e1ntico de la literatura hispanoamericana. Su llamado a inspirarse en lo propio es, repetimos, un llamamiento rom\u00e1ntico. Y en este punto la cr\u00edtica debe revisar su juicio. No fue Esteban de Echeverr\u00eda quien introdujo el romanticismo en nuestro continente en 1832, ni Jos\u00e9 Joaqu\u00edn de Mora quien hab\u00eda difundido la tendencia en los a\u00f1os en que residi\u00f3 en Buenos Aires -1827- y Santiago de Chile -1829- 30-. La preeminencia la tiene Bello quien inicia su magisterio rom\u00e1ntico en 1823 y quien, por desgracia, no logra hacer comprender a los hispanoamericanos de su tiempo que deb\u00edan aprender lo esencial de las doctrinas rom\u00e1nticas. Por no haber escuchado sus palabras -expresadas tanto en sus poemas como en sus trabajos cr\u00edticos- el romanticismo en nuestro continente s\u00f3lo fue la copia de una copia, como escribi\u00f3 Octavio Paz.27<\/p>\n\n\n\n<p>El romanticismo surge en Inglaterra en la \u00e9poca del liberalismo y de la Revoluci\u00f3n Industrial. En Hispanoam\u00e9rica ser\u00e1 la escuela literaria a trav\u00e9s de la cual se expres\u00f3 por vez primera ante el mundo el creador latinoamericano. Por ello en nuestro continente tendr\u00e1 mucha m\u00e1s fuerza el romanticismo social que el propiamente literario porque los aspectos centrales de la doctrina no fueron comprendidos en su esencia. En cambio el romanticismo social tuvo mayor fuerza porque nuestros pa\u00edses estaban comenzando a dar sus pasos propios y el creador literario debi\u00f3 desdoblarse en dirigente, en conductor. Bello y Sarmento lo ejemplifican con claridad.<\/p>\n\n\n\n<p>Las caracter\u00edsticas principales del romanticismo fueron: individualismo exacerbado -el cual se expresa tanto en la protesta p\u00fablica como a trav\u00e9s de la insurrecci\u00f3n solitaria. Caracter\u00edsticas del alma rom\u00e1ntica fue la fantas\u00eda exaltada, el ensue\u00f1o, la comuni\u00f3n con la naturaleza, el sentimiento religioso, el sentimentalismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Varias vertientes tuvo esta escuela. La primera fue social, como ya hemos afirmado. En este sentido el escritor rom\u00e1ntico dese\u00f3 transformar la realidad, de all\u00ed que encontramos al escritor reformador quien en su b\u00fasqueda por mejorar el medio encontr\u00f3 en el socialismo ut\u00f3pico28 una de las fuentes de su pensamiento. Este tendr\u00e1 poderosa influencia en Hispanoam\u00e9rica en personalidades como Flora Trist\u00e1n, Esteban de Echeverr\u00eda, Sarmiento. En Venezuela tanto Sim\u00f3n Rodr\u00edguez como Ferm\u00edn Toro utilizaron sus ideas en sus reflexiones sobre el medio en el cual viv\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p>La otra vertiente del romanticismo fue la literaria. En nuestro continente las obras b\u00e1sicas del romanticismo literario fueron en poes\u00eda Tabar\u00e9, de Jos\u00e9 Zorrilla de San Mart\u00edn, Memoria del cultivo del caf\u00e9, de Gregorio Guti\u00e9rrez Gonz\u00e1lez, Mart\u00edn Fie\u00bbo, de Jos\u00e9 Hern\u00e1ndez, los poemas de P\u00e9rez Bonalde. En prosa Facundo, de Sarmiento, la Biograf\u00eda de Jos\u00e9 F\u00e9lix Ribas, de Juan Vicente Gonz\u00e1lez y las Tradiciones peruanas, de Ricardo Palma. Dos novelas: Mar\u00eda, de Jorge lsaacs y Enriquillo de Manuel de Jes\u00fas Galv\u00e1n. A estas obras hay que a\u00f1adir los Siete tratados, de Juan Montalvo y quiz\u00e1 los ensayos de Manuel Gonz\u00e1lez Prada -aunque \u00e9ste era casi un modernista- y como obra de exposici\u00f3n de la doctrina el Dogma socialista de Echeverr\u00eda.29<\/p>\n\n\n\n<p>Un esquema del romanticismo en Venezuela no puede soslayar el Diario de Miranda,30 la traducci\u00f3n de Atala, de Chateaubriand ejecutada por Sim\u00f3n Rodr\u00edguez en Par\u00eds -y publicada en 1801-,31 los trabajos po\u00e9ticos y cr\u00edticos de Bello en Londres.32 En el caso de Bello hay que hacer hincapi\u00e9 que en Londres tanto la literatura espa\u00f1ola como la hispanoamericana encontr\u00f3 el romanticismo. En este sentido debe el estudioso del tema examinar las relaciones de Bello con los exilados espa\u00f1oles que viv\u00edan en la misma ciudad33 y comprender dentro de otra perspectiva la labor realizada por el Humanista en la ciudad del T\u00e1mesis. Tarea visible desde 1823, aunque sin duda elaborada antes -ya que Bello residi\u00f3 en esa ciudad desde 1810-.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n habr\u00e1 que reparar en los valores rom\u00e1nticos del movimiento emancipador: el descubrimiento de lo propio, la conciencia del contorno. Este examen deber\u00eda reparar en los trabajos llevados a cabo por Bello en Chile,34 pasando por los poemas de Rafael Agostini hasta llegar a los trabajos rom\u00e1nticos de Baralt: tanto en su estudio sobre Chateaubriand como en el que Grases denomina el \u00abmanifiesto de la literatura criolla\u00bb.35 <\/p>\n\n\n\n<p>Desgraciadamente ni la traducci\u00f3n de Atala ni los trabajos de Bello tuvieron eco en Venezuela, como dice Isaac J. Pardo 36 de tal manera que un an\u00e1lisis del romanticismo deber\u00e1 comenzar, en nuestro pa\u00eds, con el estudio de la obra de Rafael Agostini, introductor de la tendencia en nuestro pa\u00eds.37 El examen del romanticismo en nuestro pa\u00eds debe reparar en el hecho de que las obras rom\u00e1nticas aparecen relativamente temprano en nuestro continente. Bello escribe antes de 1823, Heredia publica sus poemas en 1825, Echeverr\u00eda da a conocer Elvira \u2026 en 1832.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre 1830-40 no se puede se\u00f1alar en Venezuela un libro significativamente rom\u00e1ntica38 de tal manera que los \u00ablibros rom\u00e1nticos, de poes\u00eda o de prosa, dignos de este nombre, son posteriores a 1840 y a\u00fan a 1850\u00bb.39 Desde 1825 encontramos algunas muestras como los poemas de Agostini -escritos en Europa y Venezuela, que \u00e9l recoger\u00e1 en 1844 en La c\u00edtara de Apure-. A partir de 1831 inici\u00f3 Juan Vicente Gonz\u00e1lez la publicaci\u00f3n de la serie de art\u00edculos que una d\u00e9cada m\u00e1s tarde reunir\u00e1 en Mis exequias a Bol\u00edvar (1842). En 1834 se publican en Caracas fragmentos de las Memorias de Chateaubriand (El Nacional, Caracas: octubre 27, 1834). En 1833 aparece Mi delirio sobre el Chimborazo, de Sim\u00f3n Bol\u00edvar.40 En 1834 da a conocer el ya citado Agostini, en El argos de Carabobo, poemas que reunir\u00e1 diez a\u00f1os m\u00e1s tarde en La c\u00edtara de Apure. Al a\u00f1o siguiente da a conocer su pieza Cora a los hijos del sol. En 1838 se realiz\u00f3 en El Nacional, diario de Caracas, una pol\u00e9mica de Juan Manuel Cagigal contra El trovador, de Antonio Garc\u00eda Guti\u00e9rrez. Para ese mismo a\u00f1o la difusi\u00f3n de los autores rom\u00e1nticos es intensa. En 1839 publica Ferm\u00edn Toro sus Costumbres de buropolis. Ese mismo a\u00f1o aparece La Guirnalda (julio 18, 1839 &#8211; abril 30, 1840) -revista en la cual el material literario predomina- la cual es sin duda una continuaci\u00f3n de La Oliva.41 En 1839 se editan las Obras completas de Larra y el primer tomo de las de Mesonero Romanos, 42 se imprimen tambi\u00e9n las Leyendas espa\u00f1olas de Jos\u00e9 Joaqu\u00edn de Mora. A partir del a\u00f1o siguiente se instala en Caracas una sucursal de la editorial \u00abCaballerizo\u00bb de Valencia, Espa\u00f1a. Caballerizo fue \u00abel divulgador m\u00e1s conspicuo de la literatura rom\u00e1ntica europea\u00bb.43 En 1841 circula la edici\u00f3n venezolana de las obras<br>de Zorrilla que tanto influyeron en Jos\u00e9 Antonio Mait\u00edn44 En 1842 aparecen los primeros poemas de Mait\u00edn en El Liberal, circula El Liceo venezolano &#8211;donde inserta Ferm\u00edn Toro Los M\u00e1rtires, primera novela escrita por un venezolano, trasunto del romanticismo social-. De ese mismo a\u00f1o son Mis exequias a Bol\u00edvar de Juan Vicente Gonz\u00e1lez. La descripci\u00f3n del traslado de los restos del Libertador a Caracas de Ferm\u00edn Toro se publica en 1843.45 Sim\u00f3n Camacho da a conocer sus Recuerdos de Santa Marta,46 probablemente47 aparece Jos\u00e9 Ram\u00f3n Yepes en fa escena literaria. En 1844 publica Rafael Agostini La c\u00edtara de Apure libro en el cual recoge los poemas que hab\u00eda venido dando a conocer en p\u00e1ginas de peri\u00f3dicos desde 1825. El es el pionero del romanticismo dentro de Venezuela. S\u00f3lo el precursor -como a nivel continental lo hab\u00eda sido Bello-. El mayor poeta del romanticismo entre nosotros fue Jos\u00e9 Antonio Mait\u00edn. La c\u00edtara de Apure fue tambi\u00e9n el primer libro de poes\u00eda impreso en Venezuela.48 De tal manera que para ese a\u00f1o el romanticismo se hab\u00eda impuesto en Venezuela.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, esto no quiere decir que la nueva escuela ofrezca algo novedoso. Todo lo contrario. De la misma forma que Octavio Paz se\u00f1ala que el romanticismo hispanoamericano fue la copia de una copia49 es tambi\u00e9n verdad que hay que dejar de lado la opini\u00f3n despectiva con relaci\u00f3n al movimiento rom\u00e1ntico y tratar de iluminarlo con un estudio m\u00e1s hondo, certero, el cual nos lleve hacia lo esencial de aquella tendencia que a fin de cuentas fue la primera v\u00eda a trav\u00e9s de la cual se expres\u00f3 el creador criollo despu\u00e9s de la emancipaci\u00f3n. De all\u00ed la necesidad que tenemos de explorar este movimiento que tuvo larga vigencia en nuestra literatura.50<\/p>\n\n\n\n<p>Pero un examen de nuestro romanticismo debe reparar en que \u00abno fueron los m\u00e1s id\u00f3neos y eficaces, los medios de que dispusieron nuestros cr\u00edticos del pasado para juzgar la obra literaria. Sus materiales y elementos de juicio fueron en la mayor\u00eda de los casos extra\u00eddos de las po\u00e9ticas o artes de hacer verso y prosa, conjunto prefabricado sobre el gusto literario. Culpables de este retoricismo fueron el Arte de hablar de Hermosilla (1826), libro del cual se hizo en Caracas (1829) una edici\u00f3n que alcanz\u00f3 notorio auge, y la Po\u00e9tica de Mart\u00ednez de la Rosa (1827) que desde comienzos del siglo XIX goz\u00f3 de eminente autoridad en Espa\u00f1a y en Hispanoam\u00e9rica. En ambos tratados de ret\u00f3rica se desterraba con horror el culteranismo (obscuridad, erudici\u00f3n y hermetismo gongorino), sobre el cual se levant\u00f3 esta hermosa acusaci\u00f3n &#8216;rumor de palabras&#8217;; se repudi\u00f3 el conceptismo (cl\u00e1usulas disueltas y concisas, con trasposiciones, &#8216;desgarro y braveza de lopiciones y voces&#8217;, que dijo J\u00e1uregui, &#8216;flor de agudeza, de la prudencia y de la sabidur\u00eda&#8217; como la llam\u00f3 Graci\u00e1n. Repudieron nuestros cr\u00edticos, del tipo de don Julio Calca\u00f1o, la obscuridad evocativa del barroco y por temor al &#8216;galicismo mental&#8217; nuestros poetas rehusaron internarse en las fascinantes praderas de la magia, el ocultimo y el misterio, eludieron la relaci\u00f3n met\u00e1fora-melod\u00eda y por culpa de los cr\u00edticos, los elementos de juicio se redujeron a la correcci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica y ret\u00f3rica del estilo y a lo que llamaron &#8216;nobleza de la inspiraci\u00f3n y fe cristiana en los sentimientos.. Nuestros casticistas del pasado siglo no permitieron que la literatura rom\u00e1ntica se desenvolviera en el mundo alucinante de lo obscuro y del sue\u00f1o&#8230; Se rechaz\u00f3 mucha porci\u00f3n de la obra de Quevedo\u2026 se olvid\u00f3 que este gran poeta dijo, con humor, que&#8230; en la obscuridad el lector siempre imagina mejor Sobre Garcilaso y G\u00f3ngora privaron Espronceda, N\u00fa\u00f1ez de Arce y Campoamor \u00bb 51<br>IV<\/p>\n\n\n\n<p>Es dentro de este contexto en el cual se va a desarrollar la obra de nuestros escritores rom\u00e1nticos. Los estudiosos de nuestra literatura distinguen tres generaciones dentro de este movimiento.52 La primera formada por Ferm\u00edn Toro, Juan Vicente Gonz\u00e1lez, Rafael Mar\u00eda Baralt, Rafael Agostini. La segunda generaci\u00f3n es posterior a 1821 la forman Abigail Lozano, Jos\u00e9 Antonio Mait\u00edn, Antonio Ros de Olano y Jos\u00e9 Heriberto Garc\u00eda de Quevedo. La tercera es anterior a 1870: se destaca\u00f1 Jos\u00e9 Ram\u00f3n Yepes y Juan Antonio P\u00e9rez Bonalde.<\/p>\n\n\n\n<p>El inter\u00e9s de los rom\u00e1nticos por el pasado los llev\u00f3 a examinarlo. Ve\u00edan en \u00e9l una \u00e9poca feliz que se hab\u00eda perdido. De all\u00ed que fue la gesta de nuestra independencia la que inspir\u00f3 tanto la obra principal de nuestro romanticismo -la Biograf\u00eda de Jos\u00e9 F\u00e9lix Ribas, de Juan Vicente Gonz\u00e1lez- como Venezuela heroica de Eduardo Blanco, libros en los cuales se mira hacia el pasado con nostalgia, con un dejo de melancol\u00eda. Pero \u00e9sta no fue la \u00fanica vertiente del movimiento rom\u00e1ntico: de la conjunci\u00f3n entre lo imaginario y lo hist\u00f3rico surgi\u00f3 el tradicionismo. Lo cultivaron Ar\u00edstides Rojas, Tulio Pebres Cordero y Juan Vicente Camacho. Del gusto por lo ex\u00f3tico hallaremos ciertas comparaciones orientalistas en algunos poemas de P\u00e9rez Bonalde -como Vuelta a la patria-. Del inter\u00e9s por lo aut\u00f3ctono, de la b\u00fasqueda de lo propio de cada pueblo, de la indagaci\u00f3n del alma nacional -esencia del romanticismo- surge el nativismo, cuyo precursor fue Francisco Gonz\u00e1lez Moreno -en los poemas que dio a la luz en El Mercurio venezolano, en 1811-. De la inclinaci\u00f3n que sintieron los rom\u00e1nticos por el alma popular surgi\u00f3 el costumbrismo. De la mezcla de la observaci\u00f3n ind\u00edgena, como hecho ex\u00f3tico, pero con una perspectiva rom\u00e1ntica, surgi\u00f3 el indianismo.53<\/p>\n\n\n\n<p><strong>V<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Es en este contexto que Eduardo Blanco desarroll\u00f3 su obra. Entre sus libros han perdurado dos. Y por muy diversas razones. El primero de ellos es su novela Z\u00e1rate. El otro es Venezuela heroica. El inter\u00e9s por Z\u00e1rate se basa en el hecho de que en ella se encuentra uno de los primeros desarrollos -no el primero, ni el principal- de lo que con el tiempo ser\u00e1 una novela propiamente venezolana. Si Z\u00e1rate no ha pasado de ser un texto, casi arqueol\u00f3gico, sobre el cual es mucho lo que se ha afincado la erudici\u00f3n venezolana -ya para decir que es la primera novela propiamente nacional54 o el comienzo de un proceso hacia lo nacional en la narrativa.55 En cambio Venezuela heroica se ha tenido siempre como el libro de Eduardo Blanco, la obra a trav\u00e9s de la cual trascendi\u00f3 este autor en nuestras letras. Generaci\u00f3n tras generaci\u00f3n de los venezolanos la han le\u00eddo. Es uno de los libros fundamentales de la cultura del pa\u00eds. Volumen en torno al cual se ha creado toda una mitolog\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Venezuela heroica fue publicado por vez primera hace un siglo.56 El volumen est\u00e1 formado por diversos cuadros en los cuales su autor evoca las luchas de la Independencia en nuestro pa\u00eds. Se refiere tanto a las batallas en las cuales los patriotas lograron la victoria como a aquellos momentos de \u00abhero\u00edsmos lacerados que van al sacrificio in\u00fatil\u00bb56a como las llama Key Ayala. De all\u00ed que al lado de Carabobo est\u00e9n la masacre de la Casa Fuerte, la toma de Matur\u00edn o el sitio de Valencia.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera edici\u00f3n de Venezuela heroica s\u00f3lo recog\u00eda los cap\u00edtulos relativos a las batallas de La Victoria, San Mateo, Las Queseras, Boyac\u00e1 y Carabobo. En posteriores ediciones Blanco enriqueci\u00f3 el libro con los cuadros relativos al Sitio de Valencia, la toma de Matur\u00edn, la invasi\u00f3n de seiscientos, la Casa Fuerte, San F\u00e9lix y Matasiete. Desde su publicaci\u00f3n Venezuela heroica se convirti\u00f3 en especie de libro sagrado de la nacionalidad, obra de obligatorio aprendizaje de venezolanidad. Modelo, por otra parte, de la prosa rom\u00e1ntica en el campo de la historia. <\/p>\n\n\n\n<p>Pese a la fama que obtuvo desde su primera edici\u00f3n en la peque\u00f1a ciudad en la cual hab\u00eda nacido su autor se le neg\u00f3 la paternidad de su obra en el momento del triunfo resonante de su creaci\u00f3n. Fue esto, al decir de Key Ayala, quien lo trat\u00f3 \u00edntimamente, \u00abuno de los grandes dolores de su vida\u00bb.58 Pese a la falaz conseja el libro hizo su camino solo. Los cambios en las concepciones hist\u00f3ricas, en las sensibilidades, no han hecho que se le deje de lado. <\/p>\n\n\n\n<p>Fue Venezuela heroica el libro que le permiti\u00f3 a Blanco poseer el t\u00edtulo de \u00abcantor nacional en prosa de la epopeya patria\u00bb.59 Pero no s\u00f3lo esto. Venezuela heroica fue junto con el Manual de Historia Universal de Juan Vicente Gonz\u00e1lez uno de \u00ablos dos libros m\u00e1s famosos de nuestro siglo XIX\u00bb como apunta Uslar-Pietri.60 Es como dijo Pic\u00f3n Pebres la obra por la cual iba a perdurar Eduardo Blanco.61<\/p>\n\n\n\n<p>Ya hemos afirmado que Venezuela heroica es paradigma de la historia rom\u00e1ntica. A esta tendencia pertenece el libro. Como bien escribi\u00f3 Brice\u00f1o Iragorry: \u00abEl elemento rom\u00e1ntico, exaltado por la pasi\u00f3n patri\u00f3tica, fue el vestido que m\u00e1s gust\u00f3 a nuestros historiadores del siglo pasado y con \u00e9l adornaron las obras de Yanes, Baralt, Juan Vicente Gonz\u00e1lez, Felipe Larraz\u00e1bal, Marco Antonio Saluzzo, Becerra, Eduardo Blanco, Felipe Tejera. Sin pretenderlo, los historiadores crearon un criterio exhautez en nuestras propias posibilidades de pueblo, por cuanto promovieron con el ditirambo de los hombres representativos una actitud de espasmo ante lo heroico. La vivencia hist\u00f3rica se busc\u00f3 en la belleza de los hechos y en contorno de los tipos valientes que pudieran servir para una especial ejemplificaci\u00f3n. Lamartine, Michelet, Quinet y Sismondi fueron tomados como maestros de una historia que busc\u00f3, a pesar de los propios postulados de la escuela, el elemento personal del valor y de la audacia como determinativo de lo valioso heroico. Semejante literatura promovi\u00f3 una concepci\u00f3n sui g\u00e9neris, que mir\u00f3 las espuelas de los hombres a caballo como argumento c\u00edvico\u00bb.62 Y si bien como historiador rom\u00e1ntico Blanco fue fiel a la concepci\u00f3n de la historia delineada por Brice\u00f1o Iragorry Venezuela heroica signific\u00f3 la culminaci\u00f3n de la literatura hist\u00f3rica rom\u00e1ntica, cuyo principal exponente hab\u00eda sido Juan Vicente Gonz\u00e1lez. El libro de Blanco, como refiere Paz Castillo,63 cautiv\u00f3 a la sociedad caraque\u00f1a de 1881 la cual gustaba de la ret\u00f3rica sobre la cual Blanco edific\u00f3 su texto.64 De esa misma forma\u00b7 ha seguido seduciendo a generaciones posteriores por su \u00abimpulso rom\u00e1ntico\u00bb65 hasta el punto que como Key Ayala acota \u00abEducadas las generaciones que le han sucedido, por los fr\u00edos maestros del positivismo, vale la pena preguntar c\u00f3mo resiste el c\u00e1lido entusiasmo por Eduardo Blanco al contacto fr\u00edgido de una cr\u00edtica cient\u00edfica\u00bb .66 El hecho de su persistencia estriba principalmente en la \u00abcomprensi\u00f3n de lo popular dentro del hero\u00edsmo, como ten\u00eda que ser en un<br>temperamento rom\u00e1ntico que contempla la historia desde el plano exaltado de la poes\u00eda\u00bb al decir de Paz Castillo.67 Y especialmente por el hecho de que si bien Venezuela heroica est\u00e1 concebida dentro de una escritura literaria nunca dej\u00f3 de ser historia, en ning\u00fan momento dej\u00f3 Blanco de trabajar sus materiales con ojos de historiador. De tal manera que el romanticismo de pura estirpe que hab\u00eda bebido en las aulas del colegio \u00abEl Salvador del Mundo\u00bb, conocimiento que hab\u00eda llegado a trav\u00e9s de un rom\u00e1ntico nato como lo fue Juan Vicente Gonz\u00e1lez -su maestro- le permiti\u00f3 dejar de lado lo que Key Ayala llama \u00abseudoromanticismo y el academicismo, ambos de cepa espa\u00f1ola imperante en la mayor\u00eda de sus contempor\u00e1neos escritores\u00bb68 y pudo as\u00ed expresarse a trav\u00e9s de una concepci\u00f3n de lo hist\u00f3rico donde lo \u00e9pico era lo central. Ayud\u00f3 a su libro tambi\u00e9n el uso seguro del lenguaje, la forma como Blanco pinta a las personalidades, como traza sus rasgos, de la misma forma que el pintor hace vivir los suyos en el lienzo. <\/p>\n\n\n\n<p>Hubo quienes criticaron a Eduardo Blanco por el hecho de no hacer historia cient\u00edfica en su obra. El no pretendi\u00f3 tal cosa. S\u00f3lo quiso rememorar el pret\u00e9rito, una \u00e9poca determinada. Pese a esto lectores actuales de Venezuela heroica enfatizan que \u00abno est\u00e1 el lector inclinado sobre un serio texto de historiador, sino repatingado leyendo una novela de aventuras\u00bb como escribe Manuel Caballero.69 Este mismo autor a\u00f1ade que de todas maneras si el libro de Blanco es \u00abconfrontado con la m\u00e1s exigente cr\u00edtica historiogr\u00e1fica, el libro resiste el an\u00e1lisis\u00bb y sigue diciendo: \u00abse puede no estar de acuerdo con su manera de concebir la escritura de la historia. Se puede descartar la historia como simple narraci\u00f3n de hechos guerreros. Se puede arrugar el ce\u00f1o frente a los adjetivos, a sus juicios de valor, al tributo pagado a toda una mitolog\u00eda patri\u00f3tica que por dem\u00e1s, esas p\u00e1ginas han contribuido tan poderosamente a crear. Pero no es f\u00e1cil acusar a Blanco de haber hecho un trabajo descuidado, desde el punto de vista historiogr\u00e1fico. Dentro de una corriente que tanta concesi\u00f3n hace a la imaginaci\u00f3n llegando a sustituirla<br>a la verdadera historia, Eduardo Blanco es de un insospechable rigor\u00bb.70 De tal manera que se trata de una historia escrita por alguien quien sab\u00eda manejar el estilo. Obra adem\u00e1s que no fue fruto de la improvisaci\u00f3n, que tan en boga estuvo durante el romanticismo, sino que fue trabajo escrito poniendo todo el entusiasmo en su creaci\u00f3n y luego someti\u00e9ndola a cr\u00edtica, haci\u00e9ndola leer a hombres probos como Felipe Tejera quien m\u00e1s de una vez recomend\u00f3 correcciones y refundiciones. 71 Fue pues consecuencia de la correcci\u00f3n y del tiempo. De all\u00ed lo bien acabada que est\u00e1 hasta el punto de seguir cautivando su narraci\u00f3n a quien se acerque a sus p\u00e1ginas.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero ante Venezuela heroica no s\u00f3lo cabe el estudio desde el punto de vista de lo que es el libro, desde la perspectiva del lector que la examina y saca conclusiones de su lectura. Hay tambi\u00e9n otro asunto que no se puede soslayar al referirse al libro de Eduardo Blanco: es la ideologizaci\u00f3n de nuestra historia que se ha hecho a partir de \u00e9l. Ese es el proceso que ha convertido a este libro en obra sagrada, sacra! y sacralizada. Lo han transformado as\u00ed en trabajo que no se discute, sobre el cual no se ejerce libremente la cr\u00edtica. Este es un error. La historiograf\u00eda contempor\u00e1nea ha criticado el libro de Blanco por ser s\u00f3lo historia de batallas, por su concepci\u00f3n que s\u00f3lo exalta a los hombres singulares y no deja mirar los procesos, por mostrar la historia venezolana a partir de la Independencia como si el pa\u00eds hubiera surgido de repente, de improviso, en 1810. De all\u00ed que haya escrito el historiador Salcedo-Bastardo que \u00abEduardo Blanco en Venezuela heroica falsifica y eleva tanto la historia que la sustrae a las posibilidades del pueblo; lo que deb\u00eda ser ejemplo pr\u00f3ximo es convertido en mito inaccesible, perfecci\u00f3n ol\u00edmpica, donde adem\u00e1s se exalta la violencia como v\u00eda exclusiva hacia el hero\u00edsmo. Cuando el venezolano com\u00fan baja del artificial emp\u00edreo, es para caer en la materialidad de un cesarismo irremediable; entre la epopeya \u00fatil y el presente s\u00f3rdido y banal, se corta toda posible comunicaci\u00f3n\u00bb.72<\/p>\n\n\n\n<p>Claro est\u00e1 que Blanco al rememorar los d\u00edas de la Independencia, en los cuadros de su libro, no se propuso lograr esto pero era tal el tipo de crisis que padec\u00eda el pa\u00eds en las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo XIX que era obvio que el venezolano al hacer la comparaci\u00f3n entre la epopeya descrita por Eduardo Blanco en su libro y la realidad en la cual habitaba se sintiera incapaz de realizar otra vez lo que otros, en el pasado, hab\u00edan hecho y se encontrara impedido de actuar o viera que s\u00f3lo a trav\u00e9s de la violencia se pod\u00eda establecer una situaci\u00f3n distinta para el pa\u00eds. En ambos casos err\u00f3. En ambos casos Venezuela heroica s\u00f3lo sirvi\u00f3 para crear una mitolog\u00eda falsa y alejar de un presente lleno de interrogantes al hombre y a la mujer venezolana. Pensar s\u00f3lo en los Libertadores era paralizante. Y lo fue. Venezuela heroica contribuy\u00f3 a desarrollar, sin quererlo su autor, repetimos, una falsa conciencia nacional, una actitud pesimista. Sin pretenderlo, como dice Brice\u00f1o lragorry, los historiadores como Blanco, \u00abcrearon un criterio de exhaustez en nuestras propias posibilidades de pueblo, por cuanto promovieron con el ditirambo de los hombres representativos una actitud de espamo ante lo heroico&#8230; Semejante literatura promovi\u00f3 una concepci\u00f3n sui g\u00e9neris, que mir\u00f3 las espuelas de los hombres a caballo como argumento c\u00edvico\u00bb. Esa posici\u00f3n estancadora de la conciencia venezolana fue utilizada por la \u00e9lite de poder para sustraer al pueblo de participar en la orientaci\u00f3n del pa\u00eds. De esta actitud pesimista est\u00e1 repleto el pensamiento y<br>la literatura venezolana de fines del siglo pasado. De all\u00ed a la justificaci\u00f3n de los reg\u00edmenes de fuerza hab\u00eda muy poco trecho. Y no podemos leer otra vez Venezuela heroica sin se\u00f1alarlo. Una lectura actual de este libro debe tener en cuenta este hecho o seguiremos cayendo en el mismo error que es el que nos ha hecho un pueblo detenido, impedido de andar, de buscar por s\u00ed mismo su propio destino.<\/p>\n\n\n\n<p>NOTAS<\/p>\n\n\n\n<p>1 . Esta es la verdadera fecha del nacimiento de Eduardo Blanco como se colige de la lectura de una carta escrita por don Eduardo a Enrique Deschamps (Caracas: Mayo 20, 1910) &#8211; citada por Augusto Germ\u00e1n Orihuela en su estudio \u00abUn hombre y un destino\u00bb en: <em>En tono<\/em> <em>menor. <\/em>Caracas: Ed. Sim\u00f3n Rodr\u00edguez, 1956, pp. 71-79. La referencia puede leerse en la p. 71. De tal manera que las fechas que aducen Santiago Key Ayala: \u00abFrente a un retrato de Eduardo Blanco\u00bb en: <em>Obras selectas. <\/em>Caracas: Edime 1955, p. 548, Felipe Tejera: <em>Perfiles<\/em> <em>venezolanos. <\/em>3ra. ed. Caracas: Ed. de la Presidencia de la Rep\u00fablica, 1973, p. 356, Pedro Pablo Barnola: <em>Eduardo Blanco creador de la novela venezolana. <\/em>2da ed. Caracas: Ministerio de Educaci\u00f3n, 1963, p. 27, nota 1, Lubio Cardozo\/Juan Pint\u00f3 ed.: <em>Diccionario general<\/em> &#8211; <em>de la literatura venezolana. <\/em>M\u00e9rida: ULA, 1974, p. 114 y nosotros mismos en nuestro pr\u00f3logo a Eduardo Blanco: <em>Venezuela heroica. <\/em>Caracas: Alfadil, 1981, p. 5. No es correcta. Agradecemos al profesor Orihuela que nos haya hecho llegar la copia de su trabajo sobre Blanco, que no hab\u00edamos podido leer antes de escribir ese trabajo, el cual nos ha permitido realizar la rectificaci\u00f3n que aqu\u00ed hacemos. (Nota de 1982).<\/p>\n\n\n\n<p><em>2. <\/em>JULIO CALCA\u00d1O: \u00abJos\u00e9 Ram\u00f3n Yepes\u00bb en: <em>Cr\u00edtica literaria. <\/em>Caracas: Ed. de la Presidencia de la Rep\u00fablica, 1972, p. 27-51. Nuestra cita es la p. 34.<\/p>\n\n\n\n<p>3. FELIPE TEJERA: <em>Perfiles. <\/em>. . 3, ed., p. 356.<\/p>\n\n\n\n<p>4. La carta est\u00e1 fechada en Caracas: mayo 1:, 1863. La public\u00f3 Key Ayala en el libro de Eduardo Blanco: <em>Las noches del Pante\u00f3n. <\/em>Caracas: Ediciones de la L\u00ednea Aeropostal Venezolana, 1954, p. 102.<\/p>\n\n\n\n<p>4a. SANTIAGO KEY AYALA: \u00abEscenas de bayard\u00eda\u00bb en: <em>Historia en Long-Primer. <\/em>Caracas: Ed. \u00c1vila Gr\u00e1fica, 1949, p. 79-85. La informaci\u00f3n sobre Blanco a la cual nos referimos la tomamos de la p. 82.<\/p>\n\n\n\n<p><em>5. <\/em>Aunque el P. Barnola dice que esto sucedi\u00f3 el a\u00f1o siguiente. Ver su libro <em>Eduardo Blanco. <\/em>2da. ed., p. 31.<\/p>\n\n\n\n<p>6. FELIPE TEJERA: <em>Perfiles &#8230; <\/em>3! ed., p. 357.<\/p>\n\n\n\n<p>7<em>. <\/em>EDUARDO BLANCO: <em>Ante la estatua de P\u00e1ez en el acto de ser inaugurada. <\/em>Caracas: Imp. Bol\u00edvar, 1905. Se puede consultar en <em>20 discursos sobre el general Jos\u00e9 Antonio P\u00e1ez.<\/em> Caracas: Academia Nacional de la Historia, 1973, p. 145-161<\/p>\n\n\n\n<p>8. En la carta que le dirigi\u00f3 P\u00e1ez a Blanco, cuando \u00e9ste renunci\u00f3 a ser su Edec\u00e1n, a la cual nos referimos en la nota 4, el Caudillo le dijo al joven oficial: \u00abYo le profeso el cari\u00f1o de un padre\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>9. GERM\u00c1N CARRERA DAMAS: <em>Una naci\u00f3n llamada Venezuela. <\/em>Caracas: UCV, 1980, p. 27 y PEDRO GRASES: \u00abLa generaci\u00f3n de la Independencia\u00bb en: <em>Obras. <\/em>Barcelona: Seix Barral, 1981, t. III, p. 1-19.<\/p>\n\n\n\n<p>10. En el <em>Archivo del General Miranda. <\/em>Caracas: Ed. Sur Am\u00e9rica, 1929-30, tomos I-IV.<\/p>\n\n\n\n<p>10a. La cita que hemos hecho de Enrique Anderson Imbert la tomamos de su ensayo \u00abLiteratura femenina\u00bb en: <em>El realismo m\u00e1gico y otros ensayos. <\/em>Caracas: Monte Avila, Editores, 1976, p. 163-175. Los poemas coloniales que conocemos los recogi\u00f3 Mauro P\u00e1ez Pumar, tras laboriosa pesquisa, en su libro <em>Or\u00edgenes de la poes\u00eda colonial venezolana <\/em>(Caracas: -Concejo Municipal del Distrito Federal, 1980). Sobre cuanto hemos afirmado sobre la literatura colonial consultar nuestros art\u00edculos: \u00ab\u00bfExiste una literatura colonial venezolana?\u00bb En: Rev. <em>Resumen, <\/em>Caracas, Nro. 386 (1981), p. 50-51 y \u00abTeatro barroco en Venezuela\u00bb, &#8211; <em>El Nacional, <\/em>Caracas: junio 29, 1981, Cuerpo C, p. 3. El t\u00edtulo de poema de \u00abUn ingenio C\u00e1ntabro&#8217; es <em>Rasgo \u00e9pico, <\/em>impreso en M\u00e9xico en 1743. La obra de teatro an\u00f3nima a la cual nos hemos referido es <em>Auto y loa a Nuestra Se\u00f1ora del Rosario.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>11. MANUEL P\u00c9REZ VILA: \u00abEl gobierno deliberativo\u00bb en: <em>Pol\u00edtica y econom\u00eda en Venezuela.<\/em> <em>1810-1976. <\/em>Caracas: Fundaci\u00f3n Boulton, 1976, p. 35-89.<\/p>\n\n\n\n<p>12. JOS\u00c9 GIL FORTOUL: <em>Historia constitucional de Venezuela. <\/em>Caracas: Ministerio de Educaci\u00f3n, 1954, t. 11, p. 7-13.<\/p>\n\n\n\n<p>13. AUGUSTO MIJARES: \u00abLa evoluci\u00f3n pol\u00edtica de Venezuela. 1810-1960\u00bb en: <em>Venezuela independiente.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Caracas: Fundaci\u00f3n Mendoza, 1962, p. 23-156. Ver especialmente las p. 83-97.<\/p>\n\n\n\n<p>14. PEDRO GRASES: \u00abJuan Vicente Gonz\u00e1lez\u00bb en: <em>Obras, <\/em>t. V, p. 451-455.<\/p>\n\n\n\n<p>15. El mejor estudio es el de Lesek Zawisza: <em>La Academia de Matem\u00e1ticas de Caracas. <\/em>Caracas: Ministerio de la Defensa, 1980.<\/p>\n\n\n\n<p>16. PEDRO GRASES: \u00abDomingo Navas Spinola\u00bb en: <em>Obras, <\/em>t. V, p. 259-439.<\/p>\n\n\n\n<p>17. As\u00ed denomina Guillermo Mor\u00f3n al plan de publicaciones iniciado, en 1824, con la publicaci\u00f3n de la <em>Historia <\/em>de Oviedo y Ba\u00f1os, los discursos de Francisco Antonio Zea, la edici\u00f3n inconclusa de <em>El Federalista <\/em>de Hamilton, Jay y Madison y <em>Las ilustres americanas<\/em> de Pedro Creutzer, impresos en d taller de Navas Spinola en Caracas entre 1823-26, ver su <em>Historia de Venezuela. <\/em>Caracas: Italgr\u00e1fica, 1971, t. III, p. 9.<\/p>\n\n\n\n<p>18. PEDRO GRASES: <em>Centenario de Valent\u00edn Espinal <\/em>(1803-1866). Caracas:\/Barcelona: Arial\/, 1966.<\/p>\n\n\n\n<p>19. PEDRO GRASES: \u00abProyecci\u00f3n continental de la cultura venezolana en d siglo XIX. Las Obras Completas de Larra\u00bb en: <em>Obras, <\/em>t. VI, p. 254-264.<\/p>\n\n\n\n<p>20. PEDRO GRASES: \u00abLa obra del Coronel Agust\u00edn Codazzi\u00bb en: <em>Obras, <\/em>t. VI, p. 319-329 y \u00abLa prosa literaria de Rafael Mar\u00eda Baralt\u00bb en: <em>Obras, <\/em>t. V, p. 525-560.<\/p>\n\n\n\n<p>21. JOS\u00c9 .ANTONIO P\u00c1EZ: Autobiograf\u00eda. Caracas: Academia Nacional de la Historia, 1973, t. II, p. 338-339.<\/p>\n\n\n\n<p>22. PEDRO HENR\u00cdQUEZ URE\u00d1A: <em>Las corrientes literarias en la Am\u00e9rica hispana. <\/em>M\u00e9xico: Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 1949, p. 121, 122.<\/p>\n\n\n\n<p>23. LUIS BELTR\u00c1N GUERRERO: <em>Humanismo y romanticismo. <\/em>2da. ed. Caracas: Monte \u00c1vila, Editores, 1973; FERNANDO PAZ CASTILLO: <em>El romanticismo de don Francisco de Miranda.<\/em> Caracas: Academia Venezolana de la Lengua, 1965 y AUGUSTO MIJARES: <em>Vida rom\u00e1ntica<\/em> <em>y romanticismo literario. <\/em>2! ed. Caracas: Ministerio de Educaci\u00f3n, 1971.<\/p>\n\n\n\n<p>24. <em>Archivo del General Miranda, <\/em>t. IV, p. 62.<\/p>\n\n\n\n<p><em>25. <\/em>ANDR\u00c9S BELLO: <em>Obra literaria. <\/em>Caracas: Biblioteca Ayacucho, 1979, p. 250-260.<\/p>\n\n\n\n<p>26. ANDR\u00c9S BELLO: <em>Obra literaria, <\/em>p. 270-277.<\/p>\n\n\n\n<p>27. OCTAVIO PAZ: <em>Los hijos del limo. <\/em>Barcelona: Seix Barral, 1974, p. 122.<\/p>\n\n\n\n<p>28. <em>Utopismo socialista <\/em>(1830-1893). Caracas: Biblioteca Ayacucho, 1977 y DOMINGO MILIANI: \u00abEl socialismo ut\u00f3pico, hilo transicional del romanticismo al positivismo en Hispanoam\u00e9rica\u00bb in: <em>Revista Nacional de Cultura. <\/em>Caracas, N! 155 ( 1962), p. 23-42.<\/p>\n\n\n\n<p>29. Ver los an\u00e1lisis de cada una de estas obras que ofrece Emilio Carilla en <em>El romanticismo<\/em> <em>en la Am\u00e9rica hisp\u00e1nica. <\/em>3! ed. aum. Madrid: Ed. Gredos, 1975, t. II, p. 145-177.<\/p>\n\n\n\n<p>30. Los datos del <em>Diario <\/em>de Miranda los dimos en la nota N~ 10.<\/p>\n\n\n\n<p>31. SIM\u00d3N RODR\u00cdGUEZ: \u00abTraducci\u00f3n de &#8216;Atala&#8217; de Chateubriand\u00bb en: <em>Obras completas. <\/em>Caracas: Universidad Sim\u00f3n Rodr\u00edguez, 1975, t. II, p. 430-499.<\/p>\n\n\n\n<p>32. LOVERA DE-SOLA, R. J.: \u00abBello, cr\u00edtico en Londres\u00bb en: <em>Bello y Londres. <\/em>Caracas: Fundaci\u00f3n La Casa de Bello, 1981, t. II, p. 7-33.<\/p>\n\n\n\n<p>33. H. PEDRO GRASES: \u00abLa trascendencia de la actividad de los escritores espa\u00f1oles e hispanoamericanos en Londres, de 1810-1830\u00bb en: <em>Obras, <\/em>t. VI, p. 157-200 y \u00abSobre la historia de una inmigraci\u00f3n\u00bb en: <em>Obras, <\/em>t. VI, p. 222-225; VICENTE LLORENS: <em>Liberales y rom\u00e1nticos. <\/em>2, ed. Madrid: Castalia, 1968.<\/p>\n\n\n\n<p>34. R. J. LOVERA DE-SOLA: \u00abEl humanista en Chile\u00bb in: <em>El Nacional, <\/em>Caracas, diciembre 5, 1980.<\/p>\n\n\n\n<p>35. PEDRO GRASES: \u00abLa prosa literaria de Rafael Mar\u00eda Baralt\u00bb en: <em>Obras, <\/em>t. V, p. 525-560. Ver especialmente las p. 538-542 .<\/p>\n\n\n\n<p>36. ISAAC J. PARDO: \u00abJos\u00e9 Antonio Mait\u00edn y su Canto f\u00fanebre\u00bb en: <em>La ventana de don Silverio.<\/em> Caracas: Monte Avila, Editores, 1978, p. 95-139. Ver especialmente la p. 133, nota 4.<\/p>\n\n\n\n<p>37. HuMBERTO CUENCA: \u00abRafael Agostini, el Precursor\u00bb en: <em>Imagen literaria del periodismo.<\/em> 2da. ed. Caracas: UCV, 1980, p. 139-145.<\/p>\n\n\n\n<p>38. REN\u00c9 L. F. DuRAND: \u00abOr\u00edgenes del romanticismo venezolano\u00bb in: <em>Revista Nacional de<\/em> <em>Cultura, <\/em>Caracas, N~ 132 ( 1959), p. 15-34. La cita est\u00e1 tomada de la p. 18.<\/p>\n\n\n\n<p>39. REN\u00c9 L. F. DURAND, art\u00edculo citado en la nota Nro. 38, p. 18.<\/p>\n\n\n\n<p>40. PEDRO GRASES: \u00abMi delirio sobre el Chimborazo de Bol\u00edvar\u00bb en: <em>Obras, <\/em>t. IV, p. 366-386. La disputada prosa po\u00e9tica atribuida a Bol\u00edvar fue publicada por vez primera en 1833.<\/p>\n\n\n\n<p>41. HuMBERTO CUENCA: \u00abLa primera revista literaria\u00bb en: <em>Imagen literaria del periodismo.<\/em> 2da. ed., p. 65-68. La cita est\u00e1 tomada de p. 65.<\/p>\n\n\n\n<p>42. Sobre las <em>Obras Completas <\/em>del rom\u00e1ntico espa\u00f1ol Larra, ver el estudio de Pedro Grases citado en la nota Nro. 19.<\/p>\n\n\n\n<p>43. PEDRO GRASES: \u00abDe la cultura republicana en 1839\u00bb en: <em>Obras, <\/em>t. VI, p. 250-253. La cita es de la p. 250.<\/p>\n\n\n\n<p>44. J. A. ESCALONA-ESCALONA: <em>Bello y Mait\u00edn. <\/em>Caracas: Ministerio de Educaci\u00f3n, 1974, p. 105-106.<\/p>\n\n\n\n<p>45. FERM\u00cdN TORO: <em>Descripci\u00f3n de los honores f\u00fanebres consagrados a los restos del Libertador.<\/em> Caracas: Imp. de Valent\u00edn Espinal, 1843. Puede verse en <em>La doctrina conservadora. Fermin Toro. <\/em>Caracas: Ed. de la Presidencia de la Rep\u00fablica, 1961, p. 321~355.<\/p>\n\n\n\n<p>46. SIM\u00d3N CAMACHO: \u00abRecuerdos de Santa Marta. 1842\u00bb en: FERN\u00c1NDEZ, CARMELO: <em>Memorias<\/em>. Caracas: Academia Nacional de la Historia, 1973, p. 109-142.<\/p>\n\n\n\n<p>47. Seg\u00fan lo dice Ren\u00e9 L. F. Durand en su art\u00edculo citado en la nota N~ 38, p. 34.<\/p>\n\n\n\n<p>48. HuMBERTO CUENCA: \u00abEl primer libro de poes\u00eda\u00bb en: <em>Imagen literaria del periodismo.<\/em> 2da ed., p. 140-142.<\/p>\n\n\n\n<p>49. OcTAVIO PAZ: <em>Los hijos del limo, <\/em>p. 122.<\/p>\n\n\n\n<p>50. Para Humberto Cuenca el romanticismo duro, en Venezuela, ochenta a\u00f1os: desde los discursos de Bol\u00edvar en la \u00abSociedad Patri\u00f3tica\u00bb ( 1811) hasta la publicaci\u00f3n de las <em>Arias<\/em> <em>sentimentales <\/em>de Andr\u00e9s Mata. Como se ve este es un juicio demasiado amplio pues nos distingue Cuenca el romanticismo <em>vital <\/em>del <em>literario. <\/em>Esto lo dice Cuenca en su ensayo &#8211; \u00abRevisi\u00f3n del romanticismo\u00bb en: <em>Imagen literaria del periodismo. <\/em>2da. ed., p. 134-138. La cita est\u00e1 en la p. 135.<\/p>\n\n\n\n<p>51. HUMBERTO CUENCA: \u00abRevisi\u00f3n del romanticismo\u00bb en: <em>Imagen. <\/em>. . 2&#8242; ed., p. 137-138. <\/p>\n\n\n\n<p>52. DOMINGO MILIANI: <em>Vida intelectual de Venezuela. <\/em>Caracas: Ministerio de Educaci\u00f3n, 1971, p. 109.<\/p>\n\n\n\n<p>53. Ver OSCAR SAMBRANO URDANETA\/DOMINGO MILIANI: <em>Literatura hispanoamericana. <\/em>2da. ed. Caracas: Ed. Texto, 1973, t. I, p. 159-172, obra de la cual tomamos varios de los datos<\/p>\n\n\n\n<p>generales sobre el romanticismo que utilizamos a lo largo de este trabajo<\/p>\n\n\n\n<p>54. PEDRO PABLO BARNOLA: <em>Eduardo Blanco &#8230; <\/em>2da. ed., p. 259-260.<\/p>\n\n\n\n<p>55. RAFAEL DI PRISCO en <em>Acerca de los or\u00edgenes de la novela venezolana. <\/em>Caracas: UCV, 1969 y OSVALDO LARRAZ\u00c1BAL en su <em>Historia <\/em>y <em>cr\u00edtica de la novela venezolana en el siglo XIX.<\/em> Caracas: UCV, 1980 sustentan la idea de que no hay que buscar un libro determinado sino ver el sendero hacia una novela propiamente venezolana como un proceso.<\/p>\n\n\n\n<p>56. EDUARDO BLANCO: <em>Venezuela heroica. <\/em>Caracas: Imp. Sanz, 1881. xii, 266 p. A los pocos meses circul\u00f3 una nueva edici\u00f3n (Caracas: Imp. Sanz, 1881, cubierta, xxii, 599) en la cual se incluyeron los cuadros hist\u00f3ricos que no hab\u00edan aparecido en la primera: Sitio de Valencia, Matur\u00edn, La invasi\u00f3n de los seiscientos, La Casa Fuerte, San F\u00e9lix y Matasiete. Esta nueva edici\u00f3n constituye el texto definitivo de <em>Venezuela heroica. <\/em>Con este contenido se ha reimpreso numerosas veces desde 1881.<\/p>\n\n\n\n<p>56a. SANTIAGO KEY AYALA: \u00abEduardo Blanco y la g\u00e9nesis de Venezuela Heroica\u00bb en: <em>Bajo el<\/em> <em>signo del \u00c1vila. <\/em>Caracas: Ed. \u00c1vila Gr\u00e1fica, 1949, p. 31-66. La cita es la p. 49.<\/p>\n\n\n\n<p><em>57. <\/em>Sobre <em>Venezuela heroica <\/em>refiere el P. Barnola una significativa an\u00e9cdota en su \u00abPr\u00f3logo\u00bb recogido en: <em>Senderos de patria. <\/em>Caracas: Cromotip, 1979, p. 127-132. Ver las p. 131-132 .<\/p>\n\n\n\n<p>58. SANTIAGO KEY AYALA: \u00abEduardo Blanco &#8230; \u00bb en: <em>Bajo .. <\/em>\u2022 , p. 34.<\/p>\n\n\n\n<p><em>59. <\/em>PEDRO PABLO BARNOLA: <em>Eduardo Blanco &#8230; <\/em>2&#8242; ed., p. 32.<\/p>\n\n\n\n<p>60. ARTURO USLAR PlETRI: \u00abVenezuela y su literatura\u00bb en: <em>Letras y hombres de Venezuela.<\/em>2, ed. Caracas: Edime, 1958, p. 291-326. La cita es la de p. 305.<\/p>\n\n\n\n<p>61. GoNZALO Ptc\u00f3N PEBRES: <em>La literatura venezolana en el siglo XIX. <\/em>3! ed. Caracas: Ed. de la Presidencia de la Rep\u00fablica, 1973, p. 369.<\/p>\n\n\n\n<p>62. MARIO BRICE\u00d1O IRAGORRY: \u00abIntroducci\u00f3n y defensa de nuestra Historia\u00bb en: <em>Defensa y<\/em> <em>ense\u00f1anza de la Historia patria en Venezuela. <\/em>Caracas: Ed. de la Contralor\u00eda General de Rep\u00fablica, 1980, p. 17-104. La cita es la 22.<\/p>\n\n\n\n<p>63. FERNANDO PAZ CASTILLO: \u00abEduardo Blanco\u00bb en: <em>Reflexiones de atardecer. <\/em>Caracas: Ministerio de Educaci\u00f3n, 1964, t. I, p. 405-419.<\/p>\n\n\n\n<p>64. FERNANDO PAZ CASTILLO: \u00abEduardo Blanco\u00bb en: <em>Reflexiones &#8230; <\/em>t. I, p. 405.<\/p>\n\n\n\n<p><em>65. <\/em>FERNANDO PAZ CASTILLO: \u00abEduardo Blanco\u00bb en: <em>Reflexiones. <\/em>. . t. I, p. 405.<\/p>\n\n\n\n<p>66. SANTIAGO KEY AYALA: \u00abEduardo Blanco &#8230; \u00bb en: <em>Bajo &#8230; , <\/em>p. 32.<\/p>\n\n\n\n<p>67. FERNANDO PAZ CATILLO: \u00abEduardo Blanco\u00bb en: <em>Reflexiones. <\/em>. . t. I, p. 417.<\/p>\n\n\n\n<p>68. SANTIAGO KEY AYALA: \u00abEduardo Blanco &#8230; \u00bb en: <em>Bao .. <\/em>. , p. 41-42.<\/p>\n\n\n\n<p>69. MANUEL CABALLERO: \u00abVenezuela heroica\u00bb en: <em>Ve y toma el libro que est\u00e1 abierto en la<\/em> <em>mano del \u00e1ngel. <\/em>Caracas: Ed. Ateneo de Caracas, 1979, p. 39-44. La cita est\u00e1 tomada de la p. 42-43.<\/p>\n\n\n\n<p>70. MANUEL CABALLERO: \u00abVenezuela heroica\u00bb en: <em>Ve <\/em><em>y <\/em><em>toma &#8230; , <\/em>p. 43.<\/p>\n\n\n\n<p>71. SANTIAGO KEY AYALA: \u00abEduardo Blanco &#8230; \u00bb en: <em>Ba;o .. <\/em>. , p. <em>54.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>72. J. L. SALCEDO-BASTARDO: <em>Historia fundamental de Venezuela. <\/em>Caracas: UCV, 1970, p. 536. Sobre el significado del proceso ideol\u00f3gico descrito dentro de la historia de las ideas en Venezuela consultar el libro de Germ\u00e1n Carrera Damas: <em>El Culto a Bol\u00edvar. <\/em>2&#8242; ed. Caracas: UCV, 1973.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/roberto-lovera-de-sola\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Roberto Lovera de Sola (A PROP\u00d3SITO DEL CENTENARIO DE VENEZUELA HEROICA) Eduardo Blanco fue uno de los principales escritores del romanticismo en Venezuela. Son muy pocos los datos biogr\u00e1ficos que de \u00e9l conocemos. Sabemos que naci\u00f3 en Caracas el 26 de diciembre de 1838.1 Perteneci\u00f3 a la segunda generaci\u00f3n literaria de Venezuela.2 Esta promoci\u00f3n, seg\u00fan [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":13650,"comment_status":"open","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13647"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13647"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13647\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13657,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13647\/revisions\/13657"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13650"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13647"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13647"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13647"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}