{"id":13634,"date":"2024-10-22T15:43:22","date_gmt":"2024-10-22T20:13:22","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=13634"},"modified":"2024-10-22T15:43:22","modified_gmt":"2024-10-22T20:13:22","slug":"ysabel-el-silencio-del-agua","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/ysabel-el-silencio-del-agua\/","title":{"rendered":"Ysabel. El silencio del agua"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Arnaldo Jim\u00e9nez<\/h4>\n\n\n\n<p><strong>La casa del maestro Manuel. Volcanes y calles<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Muchas veces el maestro invitaba a los alumnos a subir cerros, pasear por el Malec\u00f3n o ir al mar; otras veces, \u00e9l, junto a sus alumnos, visitaban todas las casas de los barrios cercanos pidiendo medicinas para llenar los estantes de la Cruz Roja; tambi\u00e9n los invitaba para su casa: \u201cYo les escribo el permiso en la pizarra y ustedes lo traen firmado por sus representantes\u201d; pero nunca se hab\u00eda dado esta ocasi\u00f3n. Un d\u00eda, las muchas veces se redujeron a una vez y la visita ocurri\u00f3 como suceden los cantos cuando se est\u00e1 alegre. Por una carretera no muy lejana; subiendo una loma, no muy alta; trajinando un camino, no muy profundo ni ancho; all\u00ed donde impera una sombra de mango y una casa se devela, viv\u00eda el maestro Manuel rodeado de cosas extra\u00f1as. Despu\u00e9s de la casa, no muy distante, un r\u00edo transcurre nombrando su ca\u00edda; all\u00ed todo deriva en l\u00e1mparas. Un s\u00e1bado cualquiera se efectu\u00f3 la reuni\u00f3n; asistieron tres varones y cinco hembras, entre estas, Ysabel.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Yo se los traigo con bien. \u2013Le dijo el maestro a las madres que se reunieron en la plaza cercana a la escuela a esperar que \u00e9l llegase a buscar a los estudiantes en un destartalado carro que le prest\u00f3 un amigo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00a1Que santa B\u00e1rbara bendita, que el alma de Ram\u00f3n Granados, que Rafael el Tamborilero y el sschanto Ni\u00f1o de las Distancias los lleven con bien y los traigan por el misschmo camino! \u2013respondi\u00f3 Engracia, ya casi montada en su camioneta para ir a distribuir los productos, mientras que en las dem\u00e1s bocas solo hab\u00eda sonrisitas de f\u00e1cil apagado. Apenas las madres se retiraron, dentro del carro se escucharon gritos y silbidos, y apareci\u00f3 un marco de espejo donde todos se ve\u00edan la alegr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>La casa del maestro Manuel no ten\u00eda un jard\u00edn en el frente; cuando le preguntaron, \u00e9l respondi\u00f3 que para que los ni\u00f1os de los vecinos no vinieran a romperle las rosas y las matas, \u00e9l hab\u00eda colocado el jard\u00edn en el patio y el patio en el jard\u00edn. Los alumnos entraron como viendo un museo. Despu\u00e9s de la puerta de calle se extend\u00eda un amplio pasillo con cuadros en las paredes; en uno de ellos hab\u00eda una ni\u00f1a sentada en una silla de madera dentro de un jard\u00edn; una mano dejaba descansar contra la tierra un machete oxidado y, en la otra, ten\u00eda la semejanza de una flor; es decir, esta mano se continuaba hacia el aire y se convert\u00eda en cayena palidecida por la insistencia del sol.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Y \u00bfqui\u00e9n es esa ni\u00f1a, maestro? \u2013pregunt\u00f3 Yoswar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Nadie en particular.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Se parece un poco a Sabrina.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfT\u00fa crees? Yo la llamo La Ni\u00f1a Cayena. \u2013Yoswar sonri\u00f3 y prosigui\u00f3 viendo, sin salir de su asombro, todas las cosas que hab\u00eda en la distribuci\u00f3n de la casa. Los otros invitados tambi\u00e9n iban hablando y las voces se<br>confund\u00edan: \u201c\u00a1Ahh! \u00bfY qui\u00e9n hizo esto? \u00bfY d\u00f3nde consigui\u00f3 aquello?\u201d En la sala se extend\u00eda una larga mesa sin sillas para sentarse a comer. Era una mesa destinada a mostrar una exposici\u00f3n de volcanes; los hab\u00eda con las formas m\u00e1s extra\u00f1as que se pueda imaginar. Al pie de cada uno de ellos se pod\u00eda leer una descripci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfLos podemos tocar? \u2013pregunt\u00f3 Ysabel.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00a1Claroqueporsupuesto! \u2013respondi\u00f3 el maestro y la ni\u00f1a lo vio con su m\u00e1gica picard\u00eda, y sonri\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00a1Qu\u00e9 volcanes tan raros, maestro, usted si inventa! \u2013se\u00f1al\u00f3 Yisbel, quien se deten\u00eda a leer lo que dec\u00edan los escritos mientras que los dem\u00e1s solo miraban de reojo atra\u00eddos por otras cosas que les llamaban m\u00e1s la atenci\u00f3n. Josu\u00e9, por ejemplo, miraba una serie de cuadritos colocados unos debajo de otros y dispuestos en seis hileras, cada cuadro mostraba una calle extra\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00a1Ac\u00e9rquense! Vamos a observar con atenci\u00f3n \u2013exclam\u00f3 el maestro\u2013, empecemos primero por los volcanes y luego vamos viendo otras cosas, \u00bfles parece?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00a1S\u00ed\u00ed! \u2013respondieron al mismo tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>(Nota: presten mucha atenci\u00f3n ustedes, peque\u00f1os magos de la infancia, veremos varios de los volcanes que estallaron en la emoci\u00f3n de Yisbel y Melany; luego, algunas calles que atraparon a Josu\u00e9 y a Yoswar en sus longitudes inveros\u00edmiles; pero es necesario que ustedes se concentren para que los puedan imaginar, ya que no tienen la presencia f\u00edsica de esos objetos como los tuvieron los alumnos del maestro Manuel).<\/p>\n\n\n\n<p>El primer volc\u00e1n que vieron ten\u00eda un cuerpo muy peque\u00f1o, pero abr\u00eda una enorme boca, dentro de esta se pod\u00eda ver un manantial de aguas cristalinas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00a1Este es fant\u00e1stico! \u2013exclam\u00f3 Yoswar\u2013 \u00bfPara qu\u00e9 tiene esas aguas por dentro, maestro Manuel?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Esas aguas sirven para que los dioses vean en ellas sus rostros y adivinen el futuro que les espera. Es un volc\u00e1n muy antiguo, de cuando hab\u00eda muchas divinidades en el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00a1Bah, maestro, eso es mentira! \u2013respondi\u00f3 el alumno.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013S\u00ed, hace mucho tiempo, los dioses ve\u00edan en unas grandes piscinas de agua pura el destino de los seres humanos, y adivinaban las guerras, los ciclones\u2026 Y entonces interven\u00edan en ocasiones muy especiales, \u00bfno lo han visto en pel\u00edculas?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfY por qu\u00e9 ahora son ellos los que se ven en las aguas? \u2013pregunt\u00f3 Ysabel, y al maestro Manuel respondi\u00f3: \u2013Porque los tiempos han cambiado y ellos est\u00e1n muy solos en el mundo de los volcanes, mientras el nuevo Dios anda con nosotros aqu\u00ed en la Tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos re\u00edan como si el maestro estuviese inventando historias descabelladas. Luego pasaron al segundo volc\u00e1n llamado: Volc\u00e1n Retorno de las Sandalias de oro. Luis lo quiso despegar de la mesa y Oswuald le dio un golpecito en la mano:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00a1Qu\u00e9date tranquilo vale! \u00bfNo ves que eso est\u00e1 pegado?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013No lo sab\u00eda, \u00bfpor eso me vas a pegar?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfY qu\u00e9 te hice, ni\u00f1ita? Un golpecito ah\u00ed, te vas a poner a llorar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00a1Ya pues, vamos a quedarnos tranquilos! \u2013replic\u00f3 el maestro. <\/p>\n\n\n\n<p>Inmediatamente Ysabel se dirigi\u00f3 hacia los ni\u00f1os para calmarlos, pero no fue necesario. \u201c\u00a1L\u00e9alo maestro, l\u00e9alo, por favor!\u201d \u2013Propusieron todos, entonces el maestro baj\u00f3 el torso y se acerc\u00f3 al volc\u00e1n\u2026 Ysabel exclam\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00a1No se acerque mucho, maestro, porque se puede quemar! \u2013Y hubo risas y m\u00e1s risas. A los segundos, el maestro inici\u00f3 la lectura\u2013: <\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2013Este volc\u00e1n queda al norte de Italia. Cada veinte a\u00f1os se estremece y desde su interior emerge un canto parecido al de las sirenas; pero solo los tristes y los deprimidos lo pueden o\u00edr. Dej\u00e1ndose llevar por el<br>hermoso canto, estos seres suben la monta\u00f1a y encuentran, a la mitad del camino, unas sandalias de oro con las cuales recobran la alegr\u00eda y la confianza en la vida.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00a1Qu\u00e9 hermoso, maestro, este volc\u00e1n es el m\u00edo, me gusta mucho! \u2013dijo Ysabel\u2013, pero yo no sab\u00eda que las sirenas cantaban.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Bueno, s\u00ed cantan, hasta gritan; sobre todo aquellas que llevan a los heridos a los hospitales, esas que dicen vaaamoooos, cuidaooo, cuidaoo (hubo risas), y las que nacen en los mares de Grecia. Muchos marineros han enloquecido al escuchar la belleza de esos cantos. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00a1No lo puedo creer! \u2013repuso Ysabel, el maestro le gui\u00f1\u00f3 un ojo y ambos sonrieron. Enseguida, Yoswar pregunt\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfY siempre son las mismas sandalias, maestro? \u2013Despu\u00e9s de la risa, el maestro respondi\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00a1Claroquenosupesto! \u2013Y entonces la risa se apoder\u00f3 de todos y muchos se tiraron al suelo para pedalear la alegr\u00eda. El maestro aprovech\u00f3 para ofrecerles jugos, y se fueron calmando y caminando hacia el<br>comedor. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfY no tiene refresco? \u2013pregunt\u00f3 Melany.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013No, no tengo; y no tengo porque no bebo refresco, es muy malo para la salud.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Pero es muy sabroso.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013S\u00ed lo es; aunque yo prefiero un jugo, que tambi\u00e9n es sabroso y no me da\u00f1a el cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Bueno \u2013intervino Ysabel\u2013, quiz\u00e1s Melany, cuando tenga su edad, tampoco beber\u00e1 m\u00e1s refresco.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00a1Est\u00e1 bien, est\u00e1 bien, me est\u00e1s llamado viejo! \u2013respondi\u00f3 el maestro.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00a1Ay no, claro que no! Lo que quise decir es que ella no le va a hacer caso a esas bebidas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfY c\u00f3mo sabes t\u00fa eso, sabelotodo? \u2013pregunt\u00f3 Melany y, nuevamente, el maestro tuvo que intervenir para apaciguar los \u00e1nimos. Los varones tomaron jugo de naranja, y las hembras, de mandarina; entonces se fijaron en unas sillas de colores vivaces que tampoco serv\u00edan para sentarse: algunas luc\u00edan palmeras esculpidas sobre ellas; otras, pescadores echando sus barcas al mar y, unas pocas, unas mujeres negras, sin rostros, cargando algunas bolsas sobre sus cabezas; eran unas joyas art\u00edsticas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfEstas sillas tambi\u00e9n las hizo usted? \u2013pregunt\u00f3 Josu\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00a1No, ojal\u00e1 las supiera esculpir! Esas las elabora un amigo llamado Walter, que es artista y escultor, \u00e9l las vende muy caras; pero a m\u00ed, por la amistad, me las deja m\u00e1s econ\u00f3micas. \u2013Los ni\u00f1os abrieron los ojos admirando aquellas esculturas que jam\u00e1s hab\u00edan visto, las tocaban, quer\u00edan sentarse\u2026 En la sala solo hab\u00eda algunos cojines muy esponjosos colocados en sitios estrat\u00e9gicos; los libros estaban en varios estantes, ordenados y limpios; frente a los estantes, estaba un letrero que dec\u00eda en letras rojas: LIBROS QUE JAM\u00c1S LEER\u00c9, y volvieron a re\u00edrse. \u201cUsted es bien loco\u201d, por fin habl\u00f3 Carlos Espinoza, quien hasta ese momento hab\u00eda permanecido en silencio, admirando la casa del maestro Manuel. Todos gritaron: \u201c\u00a1Por fin habl\u00f3 Carlos! \u00a1Carlos habl\u00f3, Carlos habl\u00f3!\u201d Y en ese instante, Carlos gru\u00f1\u00f3 que quer\u00eda irse porque a \u00e9l no le gustan esos juegos; los dem\u00e1s alumnos callaron. Ysabel lleg\u00f3 despacito y le sonri\u00f3 a Carlos, este la vio de reojo y permaneci\u00f3 serio, gacho y con las manos cubri\u00e9ndole el rostro. Ysabel le acarici\u00f3 el cabello y le susurr\u00f3 algo en el o\u00eddo, nadie supo jam\u00e1s qu\u00e9 fue, pero, al ratito, el ni\u00f1o sonri\u00f3 con una nueva luz en su rostro y se le pas\u00f3 la rabia. Se alegraron y volvieron a ver los volcanes: <\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfPor d\u00f3nde hab\u00edamos quedado? \u2013 inquiri\u00f3 el maestro. Yisbel le indic\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Por el Volc\u00e1n de las Sandalias de oro \u2013luego rectific\u00f3\u2013: no, maestro, quedamos cuando ya casi iba a hacer explosi\u00f3n Carlos y luego se apag\u00f3 \u2013todos rieron, hasta el mismo alumno aludido.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Cierto, ahora quiero ense\u00f1arles este otro, lo llamo: Volc\u00e1n Seco.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Y eso \u00bfpor qu\u00e9, maestro? \u2013pregunt\u00f3 Carlos, y ya los gestos de los ni\u00f1os se estaban preparando para jugarle otras burlas, entonces Ysabel se puso un dedo en la boca, \u00a1shhh!, emiti\u00f3 como un soplido y los dem\u00e1s entendieron; quiz\u00e1s quer\u00edan evitar que Carlos se fuera y se echara a perder la visita.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Bueno, porque\u2026 \u2013En ese instante, el mismo Carlos pregunt\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Maestro, \u00bfusted sabe c\u00f3mo surgieron los volcanes?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00a1Claroqueporsupuesto! Ellos surgieron por castigo de su mam\u00e1, la diosa Tierra, eran demasiado hambrientos\u2026 \u2013Con voz de fastidio, Yisbel expres\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Maestro, \u00a1diga algo en serio, algo que no sea mentira, ande! \u2013El maestro Manuel no aguant\u00f3 la risa:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Caramba, amiguita, lo que pasa es que a m\u00ed me gustan m\u00e1s los cuentos que la ciencia; la ciencia miente mucho \u2013y continu\u00f3 la risa que hab\u00eda interrumpido\u2013. Est\u00e1 bien, entonces no les digo c\u00f3mo nacieron los volcanes; est\u00e1 bien, vamos a tener eso como tarea pendiente para el lunes, \u00bfles parece?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00a1S\u00ed\u00ed\u00ed! \u2013dijeron al un\u00edsono.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Maestro, \u00bfen serio usted no lo sabe?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013En serio; pero si quieren les cuento c\u00f3mo nacieron, \u00bfquieren o no?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00a1S\u00ed\u00ed\u00ed! \u2013No respondieron todos a la vez, porque Yisbel se qued\u00f3 callada y Carlos tambi\u00e9n; por dentro, pensaban que el maestro no era tan sabio como ellos cre\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Como hay mayor\u00eda, lo voy a contar, es muy breve, escuchen: hace mucho tiempo, en el principio de los tiempos; no, as\u00ed no, disculpen, as\u00ed: en el principio de los tiempos, los volcanes estaban debajo de la corteza terrestre porque le ten\u00edan miedo al cielo, manten\u00edan las bocas cerradas y cada treinta mil a\u00f1os las abr\u00edan para comer los materiales incandescentes del fondo terrestre\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Maestro, \u00bfqu\u00e9 es incandescente?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Caliente, Carlos, caliente.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00a1Aaah!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Pero un d\u00eda, Tierra decidi\u00f3 descansar y se mantuvo quieta durante cincuenta millones de a\u00f1os\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Maestro, \u00bfpor qu\u00e9 dice tierra y no la tierra?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Porque es un nombre propio Josu\u00e9, por eso, t\u00fa te llamas Josu\u00e9, no el Josu\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00a1Aaah!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Tierra les dej\u00f3 suficientes provisiones para que ellos las administraran y no la despertaran; pero los volcanes devoraron todo en mucho menos tiempo y el hambre comenz\u00f3 a crecer y a crecer, y ellos empezaron a agitarse sin permiso de Tierra, y bramaban y rug\u00edan para que ella despertara y siguiera d\u00e1ndoles de comer\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Maestro, \u00bfqu\u00e9 es bramaban?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Chillaban, gritaban, Melany, gritaban. \u2013\u00a1Aaaaah!, dijeron varias bocas; risas y m\u00e1s risas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Tierra no quiso hacerles caso y sigui\u00f3 durmiendo, pues se estaba preparando para que nacieran la hierba y los seres humanos; entonces todos los volcanes acumularon la mayor de las iras, movieron sus grandes brazos y comenzaron a comer de los materiales que a\u00fan herv\u00edan sobre el manto con que Tierra se arropaba\u2026 \u2013Melany volvi\u00f3 a preguntar:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Maestro, \u00bfla tierra tiene un manto?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Claro que lo tiene, es una parte que queda por dentro de la tierra y se mueve; en cambio, lo que llamamos corteza, es lo que nosotros estamos pisando ahorita.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00a1Aaah!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013El planeta se enoj\u00f3 y, como castigo, los volte\u00f3 con la cara al cielo y en un gesto indescriptible de horror, los volcanes abrieron sus fauces y gritaron y vomitaron tratando de calmar sus dolores\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Maestro, \u00bffauces es igual a boca?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Igualito, Luisito, igualito. Desde ese instante, Tierra los conden\u00f3 a mantener sus bocas abiertas y a esperar a que ella les diera sus comidas. Cada cierto tiempo, los volcanes hacen el intento de voltearse otra vez; entonces Tierra les provoca las erupciones para recordarles el castigo por sus atrevimientos. \u00bfQu\u00e9 les pareci\u00f3?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00a1Calidad, maestro, as\u00ed se aprende mejor!, creo yo \u2013dijo Luisito. Los dem\u00e1s alumnos admitieron lo mismo y aplaudieron porque les hab\u00eda gustado el cuento.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00a1Aaah! Yo pens\u00e9 que ninguno se iba a dar cuenta de eso. Vamos a ver los volcanes que faltan, solo dos m\u00e1s, y luego vamos hasta los cuadros de las calles; ya van a ver que son bien bonitas esas calles. <\/p>\n\n\n\n<p>El volc\u00e1n que se\u00f1al\u00f3 el maestro Manuel estaba casi en el medio de la mesa, los ni\u00f1os se aproximaron y vieron que por fuera del mismo hab\u00eda un mont\u00f3n de matas secas y animales de corral.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Y a ese volc\u00e1n \u00bfqu\u00e9 le ocurri\u00f3, maestro? \u2013pregunt\u00f3 Josu\u00e9 con cierto desd\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Es un volc\u00e1n que se qued\u00f3 tranquilo, no quiso bramar ni rugir m\u00e1s, y se empez\u00f3 a vaciar hasta que se sec\u00f3 todo; por eso se llama as\u00ed: Volc\u00e1n Seco; poco a poco, como pueden ver, los animales lo fueron poblando, le crecieron maticas y, al cabo de unos a\u00f1os, el volc\u00e1n se convirti\u00f3 en una monta\u00f1a com\u00fan y corriente. El cr\u00e1ter se reduce y se reduce\u2026 pero antes de ponerse del tama\u00f1o de un ojo de toro, los ni\u00f1os se pueden meter lanzando un mecate muy largo como el cabello de un \u00e1ngel; adem\u00e1s, muchos esp\u00edritus lo confunden con tumbas arruinadas; quiz\u00e1s por ello se escucha un silbido leve que viaja con el viento.<\/p>\n\n\n\n<p>Las ni\u00f1as estaban embelesadas oyendo al maestro, mientras que los varones meneaban la cabeza pensando: Este maestro s\u00ed inventa cosas. Caminaron un poquito y llegaron a una de las esquinas de la mesa donde se encontraba otro volc\u00e1n que no quiso seguir siendo volc\u00e1n, su nombre era: Volc\u00e1n Resurrecci\u00f3n. El maestro dijo que lo leer\u00eda y que lo pod\u00edan interrumpir todas las veces que quisieran para preguntar o aportar algo a la historia. Los mir\u00f3 un rato y constat\u00f3 que estaban poni\u00e9ndole atenci\u00f3n; chasque\u00f3 un poco y luego empez\u00f3 a leer: \u201cEl Volc\u00e1n Resurrecci\u00f3n es cualquier volc\u00e1n cuyo proceso de vida lo lleve a la extinci\u00f3n y consumaci\u00f3n de sus fuegos; antes de secarse se convierte en una carpa de circo\u2026\u201d Risas y m\u00e1s risas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Maestro, \u00bfqu\u00e9 significa extinci\u00f3n? \u2013Esta vez, Ysabel tom\u00f3 la palabra y le respondi\u00f3 a Josu\u00e9:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfRecuerdas la clase sobre los animales que se han desaparecido para siempre?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013S\u00ed, la recuerdo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Bueno, es algo parecido, el fuego se extingue, desaparece, \u00bfno es as\u00ed, maestro? <\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00a1Eso es supercorrect\u00edsimo! Y extinguir y consumaci\u00f3n son sin\u00f3nimos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00a1Aaah! \u00bfY entonces por qu\u00e9 los escribi\u00f3 as\u00ed seguido?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Tienes raz\u00f3n, Josu\u00e9, no deb\u00ed hacerlo; te prometo que lo voy a borrar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Josu\u00e9 extendi\u00f3 una sonrisa al ver que un maestro estaba siendo corregido por un alumno.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfSe acuerdan de lo que estaba diciendo? \u2013Todos dijeron que s\u00ed; entonces el maestro continu\u00f3\u2013: all\u00ed van a parar todos los seres circenses que han muerto \u2013se interrumpi\u00f3 y complet\u00f3\u2013, es decir, los domadores, malabaristas, payasos\u2026 Alrededor de los diques desecados y el magma\u2026 Para los que no saben, lava es el l\u00edquido que los volcanes vomitan, que despu\u00e9s el aire petrifica o convierte en piedra; y el dique, es una parte interna del volc\u00e1n. Contin\u00fao: esos seres que antes les nombr\u00e9, comienzan a habitar el volc\u00e1n y a realizar sus actos de maromas silentes o silenciosas, equilibrios en la cuerda de la muerte y a manifestar la magia en actos inveros\u00edmiles, o sea, incre\u00edbles. Al escuchar la actividad de estos seres, aparecen los ni\u00f1os que murieron sin haber asistido nunca a un circo, se sientan sobre las rocas de calor extinto y desde all\u00ed expelen o sueltan grandes carcajadas. Como la carpa tiene paredes gruesas, las risas de los ni\u00f1os y los rugidos de los leones y dem\u00e1s animales se mezclan e imitan el sonido de un temblor de tierra, este temblor hace que el manto se mueva y el volc\u00e1n comience a reaccionar y a emitir cortos chispazos de luz el\u00e9ctrica.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00a1Uf, maestro, qu\u00e9 mont\u00f3n de palabras tan raras! \u2013exclam\u00f3 Josu\u00e9. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Pero yo las he ido explicando, a ver \u00bfqui\u00e9n se acuerda\u2026?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00a1No maestro, no vaya a empezar como en el sal\u00f3n! \u2013manifestaron Josu\u00e9 y Luisito moviendo sus cabezas de este a oeste.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Es verdad \u2013manifest\u00f3 Yisbel\u2013, eso es muy aburrido un d\u00eda domingo; mejor vamos a seguir conociendo la casa.<\/p>\n\n\n\n<p>Caminaron lento hasta la pared donde estaban colgados los cuadros con las calles: los dibujos eran impresionantes, todos a carboncillo y con un vidrio protector que los hac\u00eda lucir a\u00fan m\u00e1s hermosos. El que m\u00e1s resaltaba era el que ten\u00eda una calle sin principio ni fin: un caminante de opacas ropas revisando el aire, viendo algo en el vac\u00edo; otro, m\u00e1s all\u00e1, abriendo una puerta que estaba como perdida en un costado de la calle, justo al iniciar una curva.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Esta es la Calle de las Puertas \u2013inform\u00f3 el maestro\u2013, f\u00edjense que este hombre que est\u00e1 ac\u00e1 parece mirar algo en el aire, anda en busca de su puerta; pero no es hacia afuera que debe buscar. Aquella mujer que est\u00e1 abriendo una puerta, casi en la curva de la calle, supo que era su deseo lo que la abrir\u00eda; puede ser que quiera volver a ver un pedazo de felicidad que le regal\u00f3 alguna entrada en el pasado\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfEst\u00e1n muertos, maestro? \u2013pregunt\u00f3 Yoswar, casi absorto. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Lo puedes ver de esa manera, si quieres, es tu interpretaci\u00f3n, nadie te puede decir que no; tambi\u00e9n los puedes ver como seres vivos; uno, que no sabe c\u00f3mo buscar su camino; y otra, que s\u00ed lo encontr\u00f3. Una de las funciones de los maestros es se\u00f1alar el camino; pero casi ninguno la cumple. El maestro indic\u00f3 con la mano derecha otro cuadro: el dibujo mostraba unos bordes casi transparentes y, cayendo sobre la calle, el cansancio de unos matojos quemados. Parec\u00eda que la brisa hab\u00eda dispersado algunas ramas chamuscadas; al principio, un viajero empieza su sendero, y se le ve alegre; pero, para poder entrar, debe pisar un hueco que le roba las huellas. El viajero contin\u00faa caminando y se da cuenta de que no va dejando rastros, se preocupa y, justo en la mitad de la calle, encuentra otro hueco donde puede buscar sus huellas y pon\u00e9rselas. Entonces se percata de que millones de seres iguales a \u00e9l est\u00e1n buscando sus pasos anteriores, y se hunden en ese hueco sin saber que nadie puede usar las huellas de otro, pero ellos pueden no encontrarlas jam\u00e1s. Quiz\u00e1s mueran sin poder continuar sus caminos. Todos los viajeros en este cuadro son el mismo. Nosotros tambi\u00e9n somos ese viajero.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Yo no entend\u00ed, maestro \u2013dijo Carlos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Y yo tampoco \u2013replic\u00f3 Luis. Las hembras se vieron la cara y Melany dijo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Yo entend\u00ed que, en la infancia o, en la juventud, no estamos pendientes de dejar huellas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013O de ver si las dejamos \u2013complet\u00f3 el maestro.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013S\u00ed, as\u00ed como dice el maestro.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00a1Aaah, verdad!, el viajero tiene dos edades: es un ni\u00f1o y luego un adulto \u2013acot\u00f3 Yisbel.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Eso es falso \u2013intervino Oswuald\u2013, al principio est\u00e1 un hombre y en el medio tambi\u00e9n est\u00e1 un hombre, no s\u00e9 qu\u00e9 significa, pero no hay ning\u00fan ni\u00f1o. En ese momento, Ysabel intervino:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Yo creo que si estuviese Barrada ya habr\u00eda dicho lo que ese cuadro significa, seguro que s\u00ed. \u2013Todos se echaron a re\u00edr, incluso el maestro.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00a1Aj\u00e1! Pero \u00bft\u00fa qu\u00e9 crees, Ysabel? \u2013interrog\u00f3 el maestro.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Yo creo que las edades son el principio y el medio, \u00a1ja, ja, ja\u2026!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Yo s\u00e9 que est\u00e1s bromeando; sin embargo, hay algo de cierto en eso que dijiste. La vejez es tan d\u00e9bil como la infancia, con ellas casi no podemos dejar huellas; tenemos la edad adulta, la m\u00e1s larga de todas, para tratar de dejarlas; aunque muchos de nosotros no lo logramos y nos devolvemos a ver d\u00f3nde las dejamos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00a1Qu\u00e9 cosas tan hermosas ense\u00f1a usted, maestro! \u2013dijo Ysabel.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces todos miraron hacia el patio, es decir, hacia el jard\u00edn, y quisieron conocerlo. Sin decir mucho, el maestro los complaci\u00f3 y casi todos salieron corriendo, apretuj\u00e1ndose unos con otros hasta que pasaron por una puerta, y all\u00ed estaba el jard\u00edn m\u00e1s grande que ninguno de ellos hab\u00eda visto antes.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/arnaldo-jimenez\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Arnaldo Jim\u00e9nez La casa del maestro Manuel. Volcanes y calles Muchas veces el maestro invitaba a los alumnos a subir cerros, pasear por el Malec\u00f3n o ir al mar; otras veces, \u00e9l, junto a sus alumnos, visitaban todas las casas de los barrios cercanos pidiendo medicinas para llenar los estantes de la Cruz Roja; tambi\u00e9n [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":13636,"comment_status":"open","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13634"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13634"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13634\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13638,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13634\/revisions\/13638"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13636"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13634"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13634"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13634"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}