{"id":13537,"date":"2024-10-11T16:15:22","date_gmt":"2024-10-11T20:45:22","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=13537"},"modified":"2024-10-11T16:47:57","modified_gmt":"2024-10-11T21:17:57","slug":"una-luz-en-la-sombra-colectiva","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/una-luz-en-la-sombra-colectiva\/","title":{"rendered":"Una luz en la sombra colectiva"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Axel Capriles<\/h4>\n\n\n\n<p>Tres son las figuras que dominan la cultura subjetiva y la identidad social del venezolano actual<sup>1<\/sup>: el h\u00e9roe, el p\u00edcaro y el malandro. Las tres tienen vasos comunicantes con el arquetipo del alzado, terreno del individualismo an\u00e1rquico, la altaner\u00eda y el desplante. La figura m\u00e1s extendida y popular en la iconograf\u00eda nacional es, sin embargo, otra, una que nos remite a un sistema de valores y a un inventario mental totalmente distinto. Es la imagen de un hombre con bigote y sombrero de ala corta impecablemente vestido con un traje oscuro de solapa ancha, pa\u00f1uelo blanco en el bolsillo, chaleco de hilera cruzada, corbata con nudo grueso centrado perfectamente sobre una camisa blanca de cuello duro, mirada apaciguadora y las manos recogidas en la espalda, un venerable siervo de Dios, conocido como \u201cel m\u00e9dico de los pobres\u201d: Jos\u00e9 Gregorio Hern\u00e1ndez.<\/p>\n\n\n\n<p>Como presencia constante en la religiosidad y la cultura popular venezolana, la inmensa cantidad de reproducciones y variantes del retrato que el Dr. Hern\u00e1ndez se hizo tomar en la ciudad de Nueva York en 1917, en todo tipo de dibujos, estampas, esculturas, estatuillas, placas, representa la manifestaci\u00f3n de un arquetipo compensatorio, el s\u00edmbolo de un componente an\u00edmico que balancea los excesos del individualismo an\u00e1rquico, una luz en la sombra colectiva que da entrada a otro venezolano posible. El imaginario colectivo y la identidad social andan, a todas luces, por caminos encontrados. Ve\u00e1moslo en algunos estereotipos culturales sobre ritmo y tiempo, formalidad y trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>En Caracas, si alguien invita a una cena a las 8:00 p.m., nadie espera que la gente llegue antes de las 8:30 p.m. Si a un invitado se le ocurre llegar puntualmente, lo m\u00e1s seguro es que encuentre al anfitri\u00f3n en la ducha. La puntualidad se convertir\u00eda en un estorbo que estresar\u00eda a todo el mundo en la casa. En la vida social venezolana, la noci\u00f3n del tiempo exacto no existe. No se invita a una hora en punto. Uno siempre se orienta seg\u00fan un referente impreciso, \u201calrededor de las nueve\u201d, \u201cdespu\u00e9s de las nueve\u201d, donde \u201calrededor\u201d o \u201cdespu\u00e9s\u201d es una medida de tiempo modificable por cada quien.<\/p>\n\n\n\n<p>La puntualidad puede ser valorada y esperada por ciertas personas, c\u00edrculos y circunstancias pero no es algo com\u00fan. En el inconsciente cultural persiste una imagen del tiempo circular, un sentimiento que difiere del encadenamiento y rapidez del tiempo lineal, una actitud y desprecio de la obsesi\u00f3n sajona con la puntualidad y el valor de las horas. No es infrecuente que si una persona est\u00e1 todav\u00eda desvestida en su casa, lejos y tarde para una invitaci\u00f3n, y el anfitri\u00f3n que espera su visita lo llama al tel\u00e9fono m\u00f3vil para preguntarle por d\u00f3nde anda o para saber por qu\u00e9 no ha llegado, el invitado le conteste, sin ning\u00fan atisbo de verg\u00fcenza, \u201cya estoy llegando\u201d, \u201cestoy a dos cuadras\u201d. Luego, las dos cuadras se hacen muy extensas o el invitado encuentra un gran atasco entre las dos. Lo mismo sucede con la disciplina en el trabajo. Todo gerente conoce la facilidad con que cualquier incidente menor puede convertirse en causa suficiente para que un trabajador llegue tarde o no asista a su cotidiana labor.<\/p>\n\n\n\n<p>Jos\u00e9 Gregorio Hern\u00e1ndez, por el contrario, se caracteriz\u00f3 por su formalidad y puntualidad, como un hombre sumamente disciplinado, responsable y cumplidor del deber. Numerosas an\u00e9cdotas destacan su modestia y tambi\u00e9n su orden y disciplina, su esfuerzo por estar siempre a tiempo. Una de esas historias narra sus actividades el d\u00eda de la muerte de su muy querida hermana Josefa Antonia, el 13 de enero de 1907. A pesar de la aflicci\u00f3n y el dolor que lo embargaba, llegada la hora en que acostumbraba a ir a dar clases, Jos\u00e9 Gregorio tom\u00f3 su sombrero y sali\u00f3 para la Universidad ante el asombro de todos sus familiares. El deber estaba por encima de todo, a\u00fan por encima de una pena tan honda como la muerte de un ser querido. Termin\u00f3 la clase, volvi\u00f3 al funeral de su hermana, comparti\u00f3 su dolor con todos sus hermanos y familiares y a las tres de la tarde volvi\u00f3 de nuevo a sus clases para incorporarse luego al entierro. Ese d\u00eda, la lecci\u00f3n de Jos\u00e9 Gregorio Hern\u00e1ndez fue de \u00e9tica m\u00e1s que de histolog\u00eda, una ense\u00f1anza silenciosa sobre el deber, la obligaci\u00f3n, la cultura del trabajo y la puntualidad.<\/p>\n\n\n\n<p>La teor\u00eda de la identidad social describe los procesos mentales por los cuales el individuo construye el concepto de s\u00ed mismo a partir de la experiencia con los grupos a los que pertenece y con los que se relaciona. Para lidiar con la diversidad humana, para filtrar y entender el inmenso n\u00famero de particularidades e individualidades que nos rodean, las personas organizamos nuestras representaciones del mundo social por medio de categor\u00edas. Construimos prototipos que incluyen un conjunto poco preciso de atributos, comportamientos, creencias, actitudes. Esos prototipos o categor\u00edas configuran la manera en que percibimos a los dem\u00e1s y a nosotros mismos. Incurrimos continuamente en etiquetamientos que expresan creencias sobre las caracter\u00edsticas que definen los grupos sociales. Pensemos, por ejemplo, en los estereotipos del venezolano abstracto y gen\u00e9rico que es frecuente escuchar, en el car\u00e1cter llano, alegre y dicharachero de nuestro coterr\u00e1neo, en la tipolog\u00eda extrovertida y bullanguera de un gaitero zuliano, en el caraque\u00f1o campechano, confianzudo e informal. Revisemos los estereotipos que han cristalizado a lo largo de nuestra historia pol\u00edtica nacional, en el adeco consumista de la Gran Venezuela de los a\u00f1os de 1970, en el nuevo rico ostentoso en los tiempos del \u201cta barato dame dos\u201d, en el militar prepotente, abusador y corrupto de la revoluci\u00f3n bolivariana, en el funcionario con camisa roja y vientre prominente campaneando un vaso de whisky Johnnie Walker, Blue Label, removiendo con el dedo los abundantes y voluminosos cubos de hielo que tintinean a ritmo de merengue y reggaet\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Que diferentes son los rasgos de personalidad condensados en esos estereotipos comparados con las formas de car\u00e1cter que representa el Dr. Jos\u00e9 Gregorio Hern\u00e1ndez, personaje cuya popularidad compite con la de Sim\u00f3n Bol\u00edvar y la de las principales figuras de nuestro imaginario cultural. Sin duda, la sociedad venezolana de finales del siglo XIX y principios del siglo XX era muy distinta de la Venezuela actual. La estructura b\u00e1sica del car\u00e1cter y las formas de interacci\u00f3n y comportamiento se soportaban sobre formas tradicionales y el pa\u00eds no hab\u00eda sufrido las distorsiones producidas por la abundancia petrolera. Pero a pesar de que el afecto popular por Jos\u00e9 Gregorio Hern\u00e1ndez tiene ra\u00edces en una \u00e9poca totalmente distinta, su culto no ha hecho sino crecer desde el fat\u00eddico 29 de junio de 1919, d\u00eda de su fallecimiento. El m\u00e9dico de los pobres pareciera encarnar la suma de rasgos que yacen en la sombra de nuestro car\u00e1cter social, las ant\u00edpodas de una geograf\u00eda ps\u00edquica que ha quedado cubierta por una m\u00e1scara repleta de signos superficiales de \u00e9xito y triunfo social fundados en una narrativa heroica. De acuerdo con toda la bibliograf\u00eda existente sobre el venerable siervo de Dios, Jos\u00e9 Gregorio Hern\u00e1ndez fue un hombre discreto, serio, formal, honrado, cumplido, de una sola palabra, honesto, comedido, observador, responsable, ordenado, met\u00f3dico, constante, minucioso, detallista, puntual, exacto, sereno, desprendido, austero, frugal. Fue un individuo dedicado al estudio, la ciencia y la docencia, as\u00ed como a la oraci\u00f3n y la caridad. Su devoci\u00f3n religiosa y espiritualidad le agregan trascendencia a la dimensi\u00f3n \u00e9tica y moral. Se aproxima mucho m\u00e1s al perfil caracterol\u00f3gico descrito por Max Weber como reflejo de la \u00e9tica puritana que al que concebimos habitualmente como propio del desbordamiento sensual y bullanguero del mar Caribe.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 significa, entonces, que una personalidad reservada, modesta y austera, que un venezolano responsable y constante, un hombre piadoso, comprometido, \u00edntegro, con una entereza de car\u00e1cter fundada en el sentido del deber, sea respetado y venerado y tenga una iconograf\u00eda que aparece en todos los espacios de la geograf\u00eda nacional, en monumentos, capillas, altares, lugares de culto privado, hospitales, comercios, veh\u00edculos y panteones?<\/p>\n\n\n\n<p>Jos\u00e9 Gregorio Hern\u00e1ndez fue un m\u00e9dico bondadoso cuya preocupaci\u00f3n por los menesterosos y necesitados, su dedicaci\u00f3n al trabajo caritativo, levant\u00f3 calurosos y profundos afectos. Pero la sociedad venezolana cay\u00f3 particularmente en cuenta del inmenso amor que todo el mundo le profesaba con la conmoci\u00f3n que produjo su muerte y exequias. Todas las biograf\u00edas del m\u00e9dico de los pobres narran el momento en que al salir el f\u00e9retro de la catedral para colocarlo en la carroza f\u00fanebre y llevarlo al cementerio, la muchedumbre, que colmaba las calles, grit\u00f3 en coro: \u201c\u00a1El doctor Hern\u00e1ndez es nuestro! \u00a1El doctor Hern\u00e1ndez es nuestro! \u00a1El doctor Hern\u00e1ndez no va en carro al cementerio!\u201d El difunto fue llevado a hombros al cementerio seguido de la m\u00e1s grande y conmovida multitud de la historia funeraria de Venezuela. Ese sentimiento de amor y pertenencia pronto se convirti\u00f3 de manera espont\u00e1nea en devoci\u00f3n y v\u00ednculo de identidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin duda, la figura del eminente m\u00e9dico venezolano tambi\u00e9n ha sido promovida desde la autoridad y el poder. En 1968, el presidente Ra\u00fal Leoni, inici\u00f3 la construcci\u00f3n del Hospital Jos\u00e9 Gregorio Hern\u00e1ndez en los Magallanes de Catia y dentro del hospital hay un monumento dedicado en su nombre. Existen muchos otros hospitales nombrados en su honor, cl\u00ednicas, consultorios m\u00e9dicos, unidades de tratamiento, centros ambulatorios, institutos experimentales, universidades, unidades educativas, comunidades y hasta una Misi\u00f3n revolucionaria para atender a discapacitados. Pero m\u00e1s all\u00e1 del reconocimiento promovido desde la visi\u00f3n oficial, la admiraci\u00f3n y veneraci\u00f3n de Jos\u00e9 Gregorio Hern\u00e1ndez es una propuesta popular. La fe en su poder curativo, en sus milagros e intervenciones, no fue un invento de los estamentos eclesi\u00e1sticos sino un producto aut\u00f3nomo surgido del fervor de la gente, una creaci\u00f3n colectiva. \u00bfCu\u00e1l es el significado de la fascinaci\u00f3n popular que produce la imagen de un individuo cuyos rasgos de car\u00e1cter no son, precisamente, los m\u00e1s extendidos o populares?<\/p>\n\n\n\n<p>En una oportunidad, fui invitado a asistir a la fiesta de Santa B\u00e1rbara el 8 de diciembre en el barrio Bucaral, en el Municipio Chacao, Caracas. Dentro de las casas hab\u00eda altares para la santa y potencia con bellas ofertas florales. En una casa, al lado del altar en que se encontraba Santa B\u00e1rbara, hab\u00eda otra peque\u00f1a mesa o altar con dos figuras. Una estatua del chamo Ismael, de la Corte Malandra o Corte Cal\u00e9, del culto de Mar\u00eda Lionza, estaba junto a la conocida estatuilla del Venerable Siervo de Dios. \u00bfQu\u00e9 significa la coexistencia, hombro a hombro, de dos im\u00e1genes que expresan valores tan opuestos?<\/p>\n\n\n\n<p>Jos\u00e9 Gregorio Hern\u00e1ndez naci\u00f3 en Isnot\u00fa, en el Estado Trujillo, el 26 de octubre de 1864. Viaj\u00f3 a Caracas al comienzo de su adolescencia para estudiar bachillerato y luego cursar estudios en la Facultad de Ciencias M\u00e9dicas de la Universidad Central de Venezuela. Se destac\u00f3 como excelente estudiante, de buena conducta, ordenado, cumplido y puntual. Se gradu\u00f3 de bachiller en Ciencias M\u00e9dicas en 1888 y a continuaci\u00f3n, a los seis d\u00edas, obtuvo el t\u00edtulo de doctor. Se dedic\u00f3 al ejercicio pr\u00e1ctico de la medicina y en 1889 viaj\u00f3 a Par\u00eds enviado por el gobierno del presidente Juan Pablo Rojas Pa\u00fal para formarse con las eminencias m\u00e9dicas de la \u00e9poca, para informarse sobre los nuevos avances e investigaciones de la medicina experimental y para adquirir el equipo, microscopios, libros y otros instrumentos que sirvieran para sacar la medicina venezolana del atraso en que se hallaba. A su vuelta al pa\u00eds, en 1891, establece el Laboratorio de Fisiolog\u00eda Experimental y asume las c\u00e1tedras de Histolog\u00eda Normal y Patol\u00f3gica, Fisiolog\u00eda Experimental y Bacteriolog\u00eda. Adem\u00e1s de su pr\u00e1ctica profesional como m\u00e9dico internista general, destacado por su sincera vocaci\u00f3n y altruismo y su particular atenci\u00f3n de los pobres, Jos\u00e9 Gregorio Hern\u00e1ndez fue miembro de la Academia de Medicina y escribi\u00f3 dos libros, Elementos de Bacteriolog\u00eda y Elementos de Filosof\u00eda. M\u00e1s que un creador de nuevas pr\u00e1cticas, Hern\u00e1ndez fue un extraordinario docente y un destacado difusor de ideas, un estudioso de los adelantos cient\u00edficos que ocurr\u00edan en otras latitudes para adaptarlos a la realidad de nuestra tierras subtropicales, un esmerado didacta que actualiz\u00f3 el saber m\u00e9dico en un pa\u00eds caracterizado por el atraso y que puso en pr\u00e1ctica los avances de la medicina moderna.<\/p>\n\n\n\n<p>El argumento central de la vida de Jos\u00e9 Gregorio Hern\u00e1ndez fue el conflicto entre su actividad profesional, su vocaci\u00f3n m\u00e9dica y docente, y su llamado a la vida religiosa que lo obligaba a la renuncia del ejercicio de su profesi\u00f3n. Tres veces intent\u00f3 tomar el camino religioso. La primera vez en 1908 cuando cruza el Atl\u00e1ntico para entrar en la Santa Orden de la Cartuja de Farnetta en Italia. Hern\u00e1ndez hab\u00eda le\u00eddo la Imitaci\u00f3n de Cristo y se hab\u00eda sentido conmovido y atra\u00eddo por la vida de contemplaci\u00f3n, austeridad y desprendimiento de los cartujos, la orden fundada por San Bruno en el siglo XI. La dualidad entre la vida contemplativa y activa, as\u00ed como su debilidad f\u00edsica para el ayuno y la labor manual propia de los cartujos, lo hizo abandonar la orden y volver a Venezuela para entrar en el seminario y hacerse sacerdote. A las tres semanas, sin embargo, abandon\u00f3 tambi\u00e9n el seminario y su ilusi\u00f3n de hacerse sacerdote. Llama la atenci\u00f3n la docilidad con que el eximio m\u00e9dico acept\u00f3 su cambio de destino. Al ser advertido por Monse\u00f1or Castro que su camino no era el de la Iglesia sino el de una vida laica y piadosa dedicada al servicio de la gente y la medicina, Jos\u00e9 Gregorio contest\u00f3: \u201cMonse\u00f1or, me pongo enteramente a su disposici\u00f3n y har\u00e9 lo que usted me aconseja. Mi fe me dice que por su boca Dios mismo me se\u00f1ala el camino que debo seguir.<sup>2<\/sup>\u201d El sentido del deber va a ser una constante de su trayecto vital.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de su tercer intento de dedicarse a la vida religiosa, de su entrada en el Colegio P\u00edo Latino Americano en Roma para profundizar la formaci\u00f3n requerida para el sacerdocio, volvi\u00f3 a Venezuela debido a su d\u00e9bil salud, tras haberse contagiado de tuberculosis. En la renuncia a su llamado espiritual, Jos\u00e9 Gregorio Hern\u00e1ndez construy\u00f3 su s\u00edntesis como laico caritativo y piadoso, un balance entre su fe religiosa y una vida dedicada al servicio del pr\u00f3jimo, en especial, de los m\u00e1s necesitados. El epitafio colocado sobre su tumba, a partir del texto ganador de un concurso convocado por el Gremio de Obreros y Artesanos, muestra el calado popular de su talla espiritual y humana: \u201cM\u00e9dico eminente y cristiano ejemplar. Por su ciencia fue sabio y por su virtud justo. Su muerte asumi\u00f3 las proporciones de una desgracia nacional.<sup>3<\/sup>\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Luego de su muerte ocurrida de manera tr\u00e1gica, atropellado por un carro el 29 de junio de 1919 y despu\u00e9s de su emotivo y concurrido entierro, su tumba en el Cementerio General del Sur se convirti\u00f3 en lugar de visita y peregrinaje. Si al principio las personas acud\u00edan a llorarlo, llevarle flores y rezar por su alma, pronto comenzaron a pedirle favores, curaciones, que fueron seguidas de agradecimientos por los favores recibidos. Un complejo sistema de comunicaci\u00f3n ritual, rezos y plegarias, acompa\u00f1\u00f3 su transfiguraci\u00f3n de ser humano en santo o figura reverencial. Hoy en d\u00eda, Jos\u00e9 Gregorio Hern\u00e1ndez es la imagen m\u00e1s penetrante y extendida de la espiritualidad venezolana. No s\u00f3lo ha seguido el camino hacia la santidad dentro de la tradici\u00f3n cat\u00f3lica, habiendo sido declarado Siervo de Dios en 1973 y Venerable en 1986, sino que se convirti\u00f3 en una conspicua presencia en todas las expresiones religiosas del pueblo venezolano, en Santer\u00eda, en el culto de Mar\u00eda Lionza, en los altares privados. Su poder de sanaci\u00f3n es invocado por todos los afligidos y su ubicuidad alcanza la dimensi\u00f3n de h\u00e9roe cultural. Como santo \u2013como lo consideran millones de venezolanos que en 1996, en una poblaci\u00f3n de 22 millones de habitantes, cinco millones de firmantes pidieron al Papa Juan Pablo II su elevaci\u00f3n a los altares-, Jos\u00e9 Gregorio Hern\u00e1ndez tiene una existencia metaf\u00edsica, es un alma que perdura, un esp\u00edritu inmortal, la manifestaci\u00f3n de una dimensi\u00f3n sobrenatural que puede intervenir en el mundo concreto y literal mediante milagros. No es mi papel analizar los aspectos metaf\u00edsicos y sobrenaturales del camino de Jos\u00e9 Gregorio Hern\u00e1ndez hacia la santidad, pero es preciso revisar su significaci\u00f3n como arquetipo de espiritualidad en nuestra cultura porque toda necesidad y expresi\u00f3n espiritual que no encuentre canales institucionales, una liturgia, a trav\u00e9s de los cuales manifestarse, buscar\u00e1 formas espont\u00e1neas y aut\u00f3nomas de expresarse.<\/p>\n\n\n\n<p>En su ensayo Los fundamentos psicol\u00f3gicos de la creencia en esp\u00edritus, C.G. Jung se\u00f1ala que \u201clos esp\u00edritus son complejos del inconsciente colectivo que aparecen cuando el individuo pierde su adaptaci\u00f3n a la realidad o que buscan reemplazar la actitud inadecuada de mucha gente por una nueva. Son, por tanto, bien fantas\u00edas patol\u00f3gicas o ideas nuevas pero todav\u00eda desconocidas.<sup>4<\/sup>\u201d <\/p>\n\n\n\n<p>Se me hace que Jos\u00e9 Gregorio Hern\u00e1ndez, como potencia espiritual, como alma inmortal capaz de hacer milagros, recoge las complejidades marginadas y reprimidas en nuestra cultura que se expresan en formaciones parciales de car\u00e1cter. Da salida a las cargas libidinales y modos de personalidad que el medio ambiente y la cultura dominante no permiten expresar.<\/p>\n\n\n\n<p>Jung fue uno de los pioneros en el estudio psicol\u00f3gico de los fen\u00f3menos religiosos. En el volumen 11 de sus obras completas analiza desde el Simbolismo de transformaci\u00f3n en la Misa hasta el Dogma de la Trinidad, figuras religiosas importantes como el Hermano Klaus o fen\u00f3menos espiritualistas. En este sentido escribe:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cYo he estudiado una amplia gama de la literatura espiritualista y he llegado a la conclusi\u00f3n que en el espiritualismo tenemos un intento espontaneo del inconsciente de hacerse consciente en una forma colectiva. Los esfuerzos psicoterap\u00e9uticos de los llamados esp\u00edritus est\u00e1 dirigido a vivir, bien, directamente, o indirectamente a trav\u00e9s de la persona fallecida, para hacerlos m\u00e1s conscientes. El espiritualismo es un fen\u00f3meno colectivo que persigue los mismos objetivos que la psicolog\u00eda m\u00e9dica y, haci\u00e9ndolo, produce, como en este caso, las mismas ideas b\u00e1sicas e im\u00e1genes.<sup>5<\/sup>\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Para expresarlo en t\u00e9rminos m\u00e1s sencillos. Cada persona desarrolla una serie de rasgos de car\u00e1cter, actitudes y conductas, en funci\u00f3n del medio ambiente y la cultura. Es un segmento de la personalidad, un conjunto de representaciones, ideas y pautas de conducta, con determinadas valoraciones y tonos afectivos, que tienen una funci\u00f3n adaptativa. Es decir, dependen de los modos de conformaci\u00f3n y sirven para adecuarnos a la sociedad y a las circunstancias en que vivimos. Hay, sin embargo, otras partes de la personalidad que no se conectan f\u00e1cilmente con el mundo en el que nos desenvolvemos. Son formaciones del car\u00e1cter que no tienen correspondencia exterior, que no encuentran expresi\u00f3n ni salida porque no son bien recibidos. En una sociedad picaresca, por ejemplo, la astucia y la viveza son rasgos celebrados y valorados. La rectitud y la honestidad, por el contrario, son vistas con desgano. Los componentes que yacen en la sombra, que no tienen aceptaci\u00f3n colectiva, existen, a pesar de todo, y reclaman atenci\u00f3n. Se organizan en forma de una personalidad parcial, es decir, son componentes poco diferenciados y expresados del individuo que tienen car\u00e1cter de una personalidad secundaria. Como \u00e9sta no tiene vasos comunicantes fluidos con el resto del organismo ps\u00edquico y no son percibidos claramente por el yo consciente, necesitan una mediaci\u00f3n simb\u00f3lica. Es decir, requieren de v\u00edas alternas para salir a flote. Estas v\u00edas son los s\u00edmbolos, im\u00e1genes que hacen posible la conexi\u00f3n entre los contenidos separados de la personalidad. De todo el imaginario humano, los s\u00edmbolos religiosos tienen una particular potencia porque expresan la funci\u00f3n trascendente, algo que va m\u00e1s all\u00e1 de nuestra humanidad, de nuestras limitaciones y segmentaciones. Los rituales e im\u00e1genes religiosas son curativos porque trascienden los opuestos y dan una visi\u00f3n de la unidad, de algo m\u00e1s amplio que nos trasciende. En cierta forma, son im\u00e1genes compensatorias que permiten superar nuestra unilateralidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi abuela materna relataba la historia<sup>6<\/sup> de un conocido en Maracaibo, un joven que hab\u00eda pretendido a una muchacha de la sociedad maracucha pero que hab\u00eda sido rechazado por esta por ser un tarambana de vida licenciosa, fr\u00edvola y desorganizada. Con el rechazo, el joven extrem\u00f3 su vida disipada, su dedicaci\u00f3n al juego, la bebida y las mujeres de todo tipo. Al poco tiempo enferm\u00f3. Ten\u00eda inflamaciones intestinales dolorosas que los m\u00e9dicos del lugar no lograban sanar. En una oportunidad un familiar de mi abuela le dio una estampita de Jos\u00e9 Gregorio Hern\u00e1ndez. A los d\u00edas, el hombre, a pesar de sus burlas y desprecio por la figura del venerable, tuvo un poderoso e impactante sue\u00f1o en el que en medio de una tormenta y a punto morir y caer sobre filosas rocas en el fondo de un acantilado, el venerable m\u00e9dico trujillano se le apareci\u00f3 y le toc\u00f3 con la punta del dedo \u00edndice el vientre. Transcurridos unos d\u00edas el enfermo empez\u00f3 a mejorar no s\u00f3lo de su afecci\u00f3n intestinal sino de su vida disipada y carente de sentido. Enderez\u00f3 su camino y decidi\u00f3 cursar estudios de medicina. Con el tiempo se convirti\u00f3 en un respetado m\u00e9dico y padre de familia.<\/p>\n\n\n\n<p>El relato de mi abuela parece apuntar a un caso cl\u00e1sico de conversi\u00f3n, de reorganizaci\u00f3n abrupta de la personalidad. Es lo que C.G. Jung llama seg\u00fan el concepto de Her\u00e1clito, enantriodrom\u00eda, la transformaci\u00f3n repentina en el opuesto por salida abrupta de actitudes inconscientes compensatorias. El individuo, que se hab\u00eda dedicado a cultivar el vicio y los aspectos m\u00e1s desalentadores de su personalidad, con su correspondiente efecto y malestar psicosom\u00e1tico, tuvo una visi\u00f3n on\u00edrica que le dio acceso a componentes parciales de su personalidad, a pautas de comportamiento y valores que tambi\u00e9n yac\u00edan en \u00e9l pero que por circunstancias de su historia hab\u00eda mantenido en latencia. El contacto con la imagen del Venerable Siervo de Dios fue la v\u00eda a la que acudi\u00f3 el inconsciente para trascender su limitada vida presente y dar salida a elementos m\u00e1s positivos de su personalidad.<\/p>\n\n\n\n<p>La imagen on\u00edrica de Jos\u00e9 Gregorio Hern\u00e1ndez es una expresi\u00f3n, una epifan\u00eda, del arquetipo del curador. Como se\u00f1ala el psiquiatra suizo Adolf Guggenbh\u00fcl-Craig, \u201cel curador y el paciente son dos aspectos de lo mismo. Cuando una persona se enferma, el arquetipo curador-paciente est\u00e1 constelizado; el enfermo busca el curador externo, pero al mismo tiempo el curador intraps\u00edquico es activado. Nos referimos generalmente a este \u00faltimo llam\u00e1ndolo \u2018el factor curativo\u2019. El m\u00e9dico dentro del paciente, y su acci\u00f3n curativa es tan grande como el doctor que aparece en la escena exterior.<sup>7<\/sup>\u201c En el caso comentado, la estampita del m\u00e9dico de los pobres parece haber repercutido en el trasfondo ps\u00edquico del paciente y activado el arquetipo del curador. Los sue\u00f1os son el lenguaje del inconsciente en el que se hab\u00eda activado el factor curativo.<\/p>\n\n\n\n<p>Las apariciones, milagros y curaciones son un tema controversial y delicado. Para mi abuela, para los millones de devotos y seguidores de Jos\u00e9 Gregorio Hern\u00e1ndez, para el creyente, la curaci\u00f3n descrita por mi abuela es el resultado de la actuaci\u00f3n de un agente externo e inesperado, la acci\u00f3n del venerable siervo de Dios, que interviene para el alivio y el restablecimiento del paciente, no el producto de la activaci\u00f3n y reacomodo de un factor inconsciente.<\/p>\n\n\n\n<p>Estamos ante dos narrativas distintas, la religiosa y la psicol\u00f3gica. La narrativa religiosa, gobernada por la fe, remite los sucesos vitales a un orden superior que escapa al conocimiento humano. La perspectiva psicol\u00f3gica se circunscribe estrictamente a la experiencia y ubica el orden causal de los eventos dentro del aparato ps\u00edquico. E. R. Dodds, en su obra Los griegos y lo irracional<sup>8<\/sup>, llam\u00f3 \u201cintervenci\u00f3n ps\u00edquica\u201d a todas aquellas intromisiones e influencias de dioses y seres sobrenaturales a las que los h\u00e9roes griegos achacaban los cambios y las desviaciones de su conducta habitual. Argumentaba Dodds que al darle una imagen a la causa y al trasladar el evento del interior al exterior, se eliminaba la vaguedad. Yo creo que en ambas narrativas enfrentamos lo ignoto y desconocido por medio de una atribuci\u00f3n de causalidad desde perspectivas distintas. Mientras que en el pensamiento religioso enfrentamos el misterio y buscamos la explicaci\u00f3n de lo sucedido atribuy\u00e9ndolo a una causa exterior, a un orden superior que nos trasciende, en la narrativa psicol\u00f3gica remitimos el origen del evento a una subjetividad interior. En cualquier caso, sea la curaci\u00f3n producto de un agente externo o interno, lo primordial es el efecto ben\u00e9fico de la imagen, la influencia de la representaci\u00f3n colectiva.<\/p>\n\n\n\n<p>La presencia de una figura como la de Jos\u00e9 Gregorio Hern\u00e1ndez en el imaginario colectivo venezolano no debe ser subestimada. Venezuela es una sociedad que naci\u00f3 y creci\u00f3 bajo la luz de una consciencia \u00e9pica, cuyo mito de origen es la guerra de independencia y cuyo personaje central, capaz de dar sentido de continuidad hist\u00f3rica e identidad nacional, es un h\u00e9roe: Sim\u00f3n Bol\u00edvar. El arquetipo del h\u00e9roe, sin embargo, es fundamentalmente individualista, remite a una personalidad narcisista preocupada por la gloria, totalmente pose\u00edda por sus propias ideas y objetivos que chocan con los compromisos necesarios para los consensos y convivencia social. Nadie ha visto a un h\u00e9roe humilde, met\u00f3dico y sencillo, que se levante todos los d\u00edas temprano a la misma hora para orde\u00f1ar una vaca o arar la tierra. El h\u00e9roe no produce conocimientos ni riqueza. Se apropia de la riqueza producida por otros. El h\u00e9roe se monta en su caballo, conquista Troya y vive del pillaje y el saqueo de sus tesoros. Y en una sociedad moldeada por la consciencia heroica, la aparici\u00f3n y presencia de una imagen como la del doctor Jos\u00e9 Gregorio Hern\u00e1ndez no s\u00f3lo tienen un efecto beneficioso sino curativo.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan Ram\u00f3n J. Vel\u00e1squez, la expansi\u00f3n de la fe en Jos\u00e9 Gregorio Hern\u00e1ndez y el movimiento popular para santificarlo tom\u00f3 \u00edmpetu a partir del a\u00f1o 1936, despu\u00e9s de la muerte de Juan Vicente G\u00f3mez<sup>9<\/sup>. Es decir, lo que \u00e9l pueda simbolizar o representar para los venezolanos se hizo m\u00e1s necesario y requerido en un muy pa\u00eds muy distinto de la Venezuela rural en la que vivi\u00f3 el respetado y reverenciado m\u00e9dico, una sociedad conformada por costumbres ancestrales y tradiciones que actuaban como pautas institucionales. La expansi\u00f3n de la explotaci\u00f3n petrolera ocurrida en los a\u00f1os veinte produjo una radical transformaci\u00f3n de la sociedad venezolana. Sin temor a exagerar, podr\u00edamos decir que en t\u00e9rminos de progreso material y cambios substanciales, entre 1920 y 1960 ocurrieron m\u00e1s transformaciones que en los cuatrocientos a\u00f1os anteriores. Pero el paso de una Venezuela agr\u00edcola y primitiva a la sociedad minera, urbanizada y moderna, no ocurri\u00f3 sin repercusiones y consecuencia. Arrastrado por el consumismo y el af\u00e1n de progreso material, deslumbrado por las ciudades, los avances tecnol\u00f3gicos y la nueva riqueza, el venezolano perdi\u00f3 contacto con importantes valores y principios \u00e9ticos que tradicionalmente modulaban su conducta. Jos\u00e9 Gregorio Hern\u00e1ndez, el hombre de vida austera y singular modestia, el sacrificado m\u00e9dico que siempre ayud\u00f3 al pr\u00f3jimo y nunca quiso lucrarse de su profesi\u00f3n, es un s\u00edmbolo compensatorio de los tipos de car\u00e1cter dominantes en el espacio p\u00fablico.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy en d\u00eda, en una Venezuela corro\u00edda por la corrupci\u00f3n y amenazada por el imperio de la psicopat\u00eda, sin formas ni medios accesibles para contener el cinismo, el deterioro social y la anomia, Jos\u00e9 Gregorio Hern\u00e1ndez da cuenta del atractivo que todav\u00eda ejerce en el inconsciente colectivo un orden humano delineado por la virtud. \u201cEl doctor Hern\u00e1ndez es nuestro\u201d no s\u00f3lo por el amor y el cari\u00f1o que le profesamos al hombre que fue, a la figura hist\u00f3rica. Tampoco lo es, exclusivamente, por la fe en su poder curativo o por la gratitud que sentimos por los favores recibidos o su mediaci\u00f3n con el reino de Dios. \u201cEl doctor Hern\u00e1ndez es nuestro\u201d porque es el s\u00edmbolo del potencial moral que lleva vida oculta en la mayor parte de la poblaci\u00f3n de esta tierra de Gracia, porque descubre el lado oculto de nuestra forma de ser, el otro ventr\u00edculo de nuestro coraz\u00f3n, porque significa lo que podemos llegar a ser si asumimos con devoci\u00f3n y sentido de trascendencia nuestro proceso de individuaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>NOTAS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>1 Este art\u00edculo fue escrito en el a\u00f1o 2017, finalizado en el mes de julio durante los d\u00edas de protesta en contra del gobierno de Nicol\u00e1s Maduro<\/p>\n\n\n\n<p>2 Dupla, Francisco Javier, S.J. Se llamaba Jos\u00e9 Gregorio Hern\u00e1ndez. Editorial Distribuidora de estudios, 2011, P.80<\/p>\n\n\n\n<p>3 P.115.<\/p>\n\n\n\n<p>4 C.G. Jung. The Psychological foundation of Beliefs in Spirits en: The structure and Dynamics of the Psyches. The Collected Works, Volume Eight. Routledge and Kegan Paul, 1977. P. 315<\/p>\n\n\n\n<p>5 Op. Cit. P. 317<\/p>\n\n\n\n<p>6 An\u00e9cdota reconstruida en la memoria un poco difusa de una historia contada por Lola Tinoco de M\u00e9ndez.<\/p>\n\n\n\n<p>7 Guggenbhul-Craig, Adolf (1974). Poder y destructividad en psicoterapia. Monte \u00c1vila Editores, Caracas, p.88.<\/p>\n\n\n\n<p>8 Dodds, E.R. Los griegos y lo irracional (2006). Alianza Editorial, Buenos Aires.<\/p>\n\n\n\n<p>9 Suarez, Mar\u00eda Matilde y Carmen Bethencourt (2000), Jos\u00e9 Gregorio Hern\u00e1ndez del lado de la luz. Caracas: Fundaci\u00f3n Bigott.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/axel-capriles\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\">*Este texto constituye la introducci\u00f3n de la segunda edici\u00f3n de la obra \u00abSe llamaba Jos\u00e9 Gregorio Hern\u00e1ndez\u00bb (Dupl\u00e1 y Capriles, 2018), publicado por Abediciones (Caracas).<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Axel Capriles Tres son las figuras que dominan la cultura subjetiva y la identidad social del venezolano actual1: el h\u00e9roe, el p\u00edcaro y el malandro. Las tres tienen vasos comunicantes con el arquetipo del alzado, terreno del individualismo an\u00e1rquico, la altaner\u00eda y el desplante. 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