{"id":13474,"date":"2024-10-08T16:27:35","date_gmt":"2024-10-08T20:57:35","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=13474"},"modified":"2024-10-08T16:27:35","modified_gmt":"2024-10-08T20:57:35","slug":"miguel-hernandez-poeta-y-martir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/miguel-hernandez-poeta-y-martir\/","title":{"rendered":"Miguel Hern\u00e1ndez: poeta y m\u00e1rtir"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Camilo Mor\u00f3n<\/h4>\n\n\n\n<p>\u201cA todo el mundo le encantan los centenarios \u2013escribi\u00f3 Stephen Jay Gould, paleont\u00f3logo eminente y amable divulgador de la Ciencia\u2013; somos incapaces de resistir la tentaci\u00f3n de celebrar algo limpio y n\u00edtido en un mundo deshilvanado y lleno de incertidumbres.\u201d<sup>1<\/sup> Gould escribi\u00f3 estas l\u00edneas en el marco del tercer centenario darwiniano del siglo XX: el primero, en 1909, celebr\u00f3 el centenario de su nacimiento; el segundo, en 1959, el centenario de la edici\u00f3n pr\u00edncipe de El Origen de las Especies; el tercero, en 1982, el centenario de su muerte. A doscientos a\u00f1os del nacimiento de Charles Darwin y a ciento cincuenta de la edici\u00f3n pr\u00edncipe del Origen de las Especies por Natural (fechada el 24 de noviembre de 1859. La segunda lleva pie de imprenta del 7 de enero de 1860), la Teor\u00eda de la Evoluci\u00f3n de las Especies es aceptada por la totalidad la comunidad cient\u00edfica y la mayor parte de los herederos de la cultura occidental como un hecho; y no como cualquier hecho, sino como un hecho cient\u00edfico, esto es, como un hecho rigurosamente demostrable a trav\u00e9s de los m\u00e9todos propios de la Ciencia: la experimentaci\u00f3n y la observaci\u00f3n directa. En el ma\u00f1ana, muchas de las teor\u00edas que hoy gozan de buena aceptaci\u00f3n en la escena cient\u00edfica contempor\u00e1nea ser\u00e1n revisadas y a\u00fan dejadas de lado. No as\u00ed la idea de que las especies se originan progresiva y gradualmente a partir de especies anteriores. Para decirlo con las palabras finales de Darwin en El Origen de las Especies: \u201cEsta visi\u00f3n de la vida tiene su grandeza\u2026 porque mientras este planeta ha ido dando vueltas de acuerdo con la ley fija de la gravedad, a partir de un inicio tan sencillo han evolucionado y siguen evolucionando formas sin fin, las m\u00e1s bellas y las m\u00e1s maravillosas\u201d<sup>2<\/sup>. <\/p>\n\n\n\n<p>En 2007 se celebr\u00f3 el centenario de Les Demoiselles D\u2019Avignon. \u201c\u00a1Las se\u00f1oritas de Avi\u00f1\u00f3n \u2013declar\u00f3 Picasso\u2013, lo que este nombre puede provocarme! Salmon (poeta y cr\u00edtico de arte) lo ha inventado. Ya conoc\u00e9is que en un principio se llamaba \u2018el Burdel de Avi\u00f1\u00f3n.\u2019 \u00bfY sab\u00e9is por qu\u00e9? Avi\u00f1\u00f3n siempre ha sido para m\u00ed un nombre conocido, un nombre ligado a mi vida. Viv\u00eda a dos pasos de la calle de Avi\u00f1\u00f3n. All\u00ed compraba yo papel, acuarelas. Por otra parte, como ya sab\u00e9is, la abuela de Max Jacob era originaria de Avi\u00f1\u00f3n. A prop\u00f3sito de este cuadro hac\u00edamos muchas bromas. Una de las mujeres era la abuela de Max. La otra Fernande (Olivier), otra Marie Laurencin, todas en un burdel de Avi\u00f1\u00f3n\u201d<sup>3<\/sup>. Este cuadro es un manifiesto del cubismo, una novedosa manera de ver e interpretar la realidad, una nueva \u201cescritura de la realidad\u201d, citando una frase feliz de Kahnweiler<sup>4<\/sup>. Esas Se\u00f1oritas no han envejecido desde entonces, su geom\u00e9trica desnudez es a\u00fan un reto en el arte moderno.<\/p>\n\n\n\n<p>En 2011 se celebrar\u00e1 el centenario del nacimiento de J. M. Cruxent, padre de la Arqueolog\u00eda cient\u00edfica en Venezuela. Pintemos a Cruxent en sus propias palabras: \u201cEn Venezuela me abren las puertas, me abren el coraz\u00f3n. Aqu\u00ed encuentro lo que vine a buscar, porque vine como un inmigrante espa\u00f1ol que hu\u00eda de la dictadura de Franco. Por todo eso yo le promet\u00ed a Venezuela que le iba a dar su prehistoria, porque no la ten\u00eda, lo que hab\u00eda aqu\u00ed sobre ese t\u00f3pico era muy poco. Y cumpl\u00ed.\u201d<sup>5<\/sup> Y en otro lugar, dice: \u201cTuve la oportunidad durante mis andanzas en la selva amaz\u00f3nica, en compa\u00f1\u00eda de hombres naturales, de contemplar el agua negra que deforma con su reflejo m\u00e1gico las figuras; los movimientos ondulantes con los espejismos\u2026, me emocionaron los rayos filtrados, iluminando fantasmag\u00f3ricamente la anarqu\u00eda de miles de plantas\u2026 Todo un ambiente est\u00e1tico pero en movimiento.\u201d<sup>6<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Estos centenarios pueden servirnos como puntos cardinales para referenciar las coordenadas espirituales del centenario del nacimiento de Miguel Hern\u00e1ndez. La serie de centenarios darwinianos nos hablan de la racionalidad cient\u00edfica de la Cultura Occidental, una cultura que se centra en el hombre en el seno de la Naturaleza, y que ha llegado incluso a desterrar a Dios o a matarlo\u2026 Leemos en las p\u00e1ginas iniciales de As\u00ed Habl\u00f3 Zaratustra: \u201cMas cuando Zaratustra estuvo solo, habl\u00f3 as\u00ed a su coraz\u00f3n: \u00a1Ser\u00e1 posible! \u00a1Este viejo santo en su bosque no ha o\u00eddo todav\u00eda nada de que Dios ha muerto!\u201d<sup>7<\/sup> Y en las p\u00e1ginas postreras: \u201c\u00bfQu\u00e9 sabe hoy todo el mundo?, pregunt\u00f3 Zaratustra. \u00bfAcaso que no vive ya el viejo Dios en quien todo el mundo crey\u00f3 en otro tiempo? T\u00fa lo has dicho, respondi\u00f3 el anciano contristado. Y yo he servido a ese viejo Dios hasta su \u00faltima hora.\u201d<sup>8<\/sup> El centenario de Les Demoiselles D\u2019Avignon expresa la sensibilidad moderna, de la que Roland Penrose se\u00f1ala: \u201cHasta entonces el arte se hab\u00eda contentado con aceptar las apariencias, pero al esp\u00edritu curioso de Picasso esto ya no le bastaba y su insatisfacci\u00f3n le llev\u00f3 a realizar investigaciones m\u00e1s avanzadas sobre la naturaleza de nuestra percepci\u00f3n del mundo exterior. Si las apariencias superficiales se revelaban insuficientes, el objeto deb\u00eda sufrir una disecci\u00f3n, un an\u00e1lisis que enriqueciera la noci\u00f3n y el sentimiento que dicho objeto despierta en nosotros.\u201d<sup>9<\/sup> El centenario de J. M. Cruxent podemos llamarlo el centenario del exilio: Cruxent llega a Venezuela al terminar la Guerra Civil Espa\u00f1ola; como los exilios de Alberti y Cernuda, es el suyo el exilio americano, porque el destino se bifurcaba tajante: salir de la madre Espa\u00f1a o salar con los minerales de sus huesos los camposantos o pintar con palabras encadenadas las sombras de olvido en las c\u00e1rceles. Cruxent combati\u00f3 en las filas republicanas en el frente de Teruel, donde fue soldado, mensajero, dibujante, enfermero. Miguel Hern\u00e1ndez fue soldado, pol\u00edtico, maestro de sus compa\u00f1eros campesinos, redactor de peri\u00f3dicos del frente, \u201cy lee sus poemas en las trincheras, a veces por los altavoces.\u201d<sup>10<\/sup> Con la ca\u00edda de la Rep\u00fablica y la implantaci\u00f3n de la dictadura del general Franco, la poes\u00eda de Miguel Hern\u00e1ndez se ley\u00f3 y floreci\u00f3 en su exilio americano.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cDe los grandes poetas espa\u00f1oles de este siglo \u2013siglo incomparable en cantidad y calidad, en la historia de la poes\u00eda en lengua castellana \u2013 Miguel Hern\u00e1ndez es el m\u00e1s arbitrariamente difundido, el m\u00e1s silenciado en Espa\u00f1a, el que muri\u00f3 m\u00e1s joven\u201d, escribe Alberto Coust\u00e9 en la Introducci\u00f3n a las Obras Selectas. Y m\u00e1s adelante, precisa con corte quir\u00fargico en la idea: \u201cEntre sus poemas de adolescencia y los \u00faltimos esplendores que concibi\u00f3 pese a su enfermedad y sus prisiones, no median m\u00e1s que catorce a\u00f1os. Menos longevo que Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez o Jorge Guill\u00e9n, pero tambi\u00e9n menos espectacular que Federico Garc\u00eda Lorca, Miguel era la v\u00edctima ideal para la condena del silencio; la situaci\u00f3n pol\u00edtica de Espa\u00f1a, su muerte en los albores del franquismo (y el rigor y la duraci\u00f3n inusitada del r\u00e9gimen), remataron con \u00e9xito, a escala nacional, ese operativo tenebroso.\u201d<sup>11<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>A rengl\u00f3n seguido, Coust\u00e9 acota luminosamente: \u201cAfortunadamente \u2013para muchos de los aspectos de la historia de estos \u00faltimos cuarenta a\u00f1os\u2013 nueve de cada diez hispanoparlantes no son espa\u00f1oles, y la obra de Miguel Hern\u00e1ndez se edit\u00f3 y se agot\u00f3 reiteradamente en Am\u00e9rica, siendo en muchos casos (pienso en los poetas \u00abinvencionistas\u00bb argentinos) la influencia m\u00e1s decisiva de la moderna poes\u00eda castellana, al lado de nombres como Apollinaire, Cendrars o Dylan Tomas.\u201d<sup>12<\/sup> Advierte que como tesoro largamente oculto, la vida y la obra de Miguel Hern\u00e1ndez corren el riesgo de manipulaciones excesivas en esta hora suntuosa de su exhumaci\u00f3n: \u201cNi la negaci\u00f3n de Perito en Lunas (como mero ejercicio gongorino) en beneficio de la rotunda poes\u00eda de combate de El Hombre Acecha, ni el acento puesto sobre ciertos sonetos a la Virgen (o sobre su notable auto sacramental, en tiempos de la influencia de Ram\u00f3n Sij\u00e9 sobre el poeta) para demostrar le extracci\u00f3n religiosa de su inspiraci\u00f3n; ni una cosa ni otra: el tironeo entre izquierdas y derechas, en definitiva, para entronizar a Hern\u00e1ndez a su lado, no ayudar\u00e1 a clarificar la figura y la obra de uno de los poetas m\u00e1s vastos y profundos que ha dado la literatura espa\u00f1ola.\u201d<sup>13<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>La \u201cvastedad y profundidad\u201d de la obra hernandiana a la que alude Coust\u00e9 acrecienta la dificultad a la hora de seguir el rastro de la influencia del poeta-m\u00e1rtir en la poes\u00eda venezolana de la segunda mitad del siglo XX y la primera d\u00e9cada de la centuria presente. Con aquellos poetas venezolanos con los que Miguel Hern\u00e1ndez comparti\u00f3 estancia en este mundo, m\u00e1s conviene hablar de correspondencias, correspondencias tem\u00e1ticas y las mismas influencias que como escritores compartieron en el per\u00edodo entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial: el modernismo (Rub\u00e9n Dar\u00edo)\u2013 y la reacci\u00f3n contra el modernismo\u2013, las vanguardias literarias europeas de finales del siglo XIX (Rimbaud, Mallarm\u00e9, Baudelaire, Verlaine), la generaci\u00f3n literaria del 27 espa\u00f1ol, la influencia universal del Canto a m\u00ed Mismo \u201ccompromiso\u201d y la responsabilidad del intelectual y del poeta, encarnadas en Neruda. En este sentido, conviene recordar con Coust\u00e9: \u201cLa Espa\u00f1a de Miguel Hern\u00e1ndez, es la que se tiende entre el apogeo del anarcosindicalismo y la guerra de Marruecos, hacia su nacimiento, y el triunfo y consolidaci\u00f3n del r\u00e9gimen autoritario del general Franco (circunstancia hist\u00f3rica que acelerar\u00e1 su muerte). Durante su infancia Europa sufrir\u00e1 la mayor convulsi\u00f3n pol\u00edtica que le tocara soportar desde las guerras napole\u00f3nicas (con los a\u00f1os de la Primera Guerra Mundial), y su pa\u00eds desbarrar\u00e1 de desacierto en desacierto hasta desembocar en la dictadura del general Primo de Rivera. Su adolescencia, y los a\u00f1os de sus primeros balbuceos po\u00e9ticos e inquietudes juveniles, ser\u00e1n contempor\u00e1neos de la implantaci\u00f3n de la Rep\u00fablica, del esplendor de la \u00abgeneraci\u00f3n del 27\u00bb, del redescubrimiento de G\u00f3ngora y Garcilaso. La d\u00e9cada siguiente \u2013que es la \u00faltima de su vida, y el breve tiempo de su actuaci\u00f3n y de sus publicaciones\u2013 est\u00e1 marcada por los postreros y agitados tiempos republicanos, y por la pavorosa experiencia de la Guerra Civil. \u00c9se es, a grandes rasgos, el tel\u00f3n de fondo que no conviene perder de vista a la hora de reconstruir la trayectoria vital y el itinerario est\u00e9tico del pastor-poeta que acabar\u00e1 convirti\u00e9ndose en poeta-soldado.\u201d<sup>14<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Es en la poes\u00eda de combate de Miguel Otero Silva de Agua y Cauce (1937) donde encontramos las correspondencias m\u00e1s acusadas entre un escritor venezolano con la po\u00e9tica de Miguel Hern\u00e1ndez. Consideremos los poemas Bombardeo de Otero Silva y la Canci\u00f3n del Antiavionista de Miguel Hern\u00e1ndez, recogida en el volumen Otros Poemas (1938-1939). En el poema de Otero Silva los bombarderos son mensajeros que traen la muerte mecanizada, l\u00fagubres augures de la carnicer\u00eda tecnol\u00f3gica:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1M\u00e1s grandes! \u00a1M\u00e1s cerca!<br>\u00a1M\u00e1s anchos! \u00a1M\u00e1s negros!<br>\u00a1Ya est\u00e1n los aviones rozando los techos!<br>Ya caen las bombas cual frutos siniestros<br>y tiemblan las madres cual leves espigas<br>y cierran los pu\u00f1os de terror los padres.<br>En maguey de llamas y hondones de estruendo<br>estalla la muerte sobre los techados.<br>Arboles de fuego nacen bajo el sol.<br>Humo denso, oscuro, sube hacia los cielos.<sup>15<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>En Miguel Hern\u00e1ndez esos mismos bombarderos anuncian la muerte desde lo alto, su vuelo tenebroso es la negaci\u00f3n de los dones de la Naturaleza, son f\u00fanebres carniceros mec\u00e1nicos:<\/p>\n\n\n\n<p>Que vienen, vienen, vienen,<br>los lentos, lentos, lentos,<br>los \u00e1vidos, los f\u00fanebres,<br>los a\u00e9reos carniceros.<\/p>\n\n\n\n<p>Que nunca, nunca, nunca<br>su tenebroso vuelo<br>podr\u00e1 ser confundido<br>con el de los jilgueros.<\/p>\n\n\n\n<p>Que asaltan las palomas<br>sin hiel. Que van sedientos<br>de sangre, sangre, sangre.<br>de cuerpos, cuerpos, cuerpos.<\/p>\n\n\n\n<p>Que el mundo no es el mundo.<br>Que el cielo no es el cielo,<br>Sino el rinc\u00f3n del crimen<br>m\u00e1s negro, negro, negro.<sup>16<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>En estos versos el poeta no se limita a ser testigo de su tiempo, asume el protagonismo de primera l\u00ednea como una voz que llama a la conciencia, un reclamo en\u00e9rgico contra la violencia y la tiran\u00eda. Los versos de Hern\u00e1ndez y Otero Silva, convocan la estampa de Guernica de Picasso, pintada en 1937, contempor\u00e1nea no solo en el tiempo sino en las ideas. \u201cEl Guernica es una obra de denuncia y de protesta contra los bombardeos de la peque\u00f1a poblaci\u00f3n vasca que da nombre al cuadro, contra la violencia, la barbarie y la guerra. Las formas, los colores (poco numerosos, se trata de un cuadro monocromo en gris y negro, atravesado con claridades en amarillo y blanco), los desgarrones, los contrastes, hacen del Guernica el manifiesto pol\u00edtico de Picasso, el emblema de la participaci\u00f3n del artista en los dramas de su tiempo. \u00abS\u00ed, soy consciente de haber luchado siempre con mi pintura, aut\u00e9nticamente revolucionaria. Pero ahora comprendo que esto no es suficiente. Estos a\u00f1os de terrible opresi\u00f3n me han demostrado que tengo que combatir no s\u00f3lo con mi arte, sino con todo mi ser\u2026 \u00bb Picasso pinta Guernica en el curso de tres semanas, poseso de una actividad febril como la de quien urge comunicar una verdad quemante; la obra se exhibe en el pabell\u00f3n espa\u00f1ol de la Exposici\u00f3n de Par\u00eds de 1937, dedicada al progreso y a la paz.\u201d<sup>17<\/sup> Guernica sobrepasa el horizonte de la denuncia para convertirse en un emblema, en un mensaje. Una pintura hecha de formas rotas, dram\u00e1ticas, violentas, condenadas a la ausencia del color: el color significa luz y relieve, y su ausencia evoca irresistiblemente la muerte. No s\u00f3lo la muerte de las v\u00edctimas de los bombardeos, sino tambi\u00e9n la muerte de la civilizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La ideolog\u00eda pol\u00edtica de izquierda de Miguel Hern\u00e1ndez y Miguel Otero Silva queda meridianamente expresada al identificar los enemigos extranjeros de la Rep\u00fablica. Miguel Hern\u00e1ndez los se\u00f1ala en Euzkadi, del poemario Viento del Pueblo (1937):<\/p>\n\n\n\n<p>Italia y Alemania dilataron sus velas<br>de lodo carcomido,<br>agruparon, sembraron sus luctuosas telas,<br>lanzaron las ara\u00f1as m\u00e1s negras de su nido.<sup>18<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>En el poema Jornaleros, Hern\u00e1ndez les denuncia con nombres propios a la luz implacable del sol de la historia:<\/p>\n\n\n\n<p>Los verdugos, ejemplo de tiranos,<br>Hitler y Mussolini, labran yugos.<br>Sumid en un retrete de gusanos<br>los verdugos.<sup>19<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Repuesto de una enfermedad causada por las acciones de guerra\u2013\u201canemia cerebral\u201d, seg\u00fan el dictamen m\u00e9dico de la \u00e9poca\u2013, Miguel Hern\u00e1ndez participa activamente en las sesiones del II Congreso de Escritores Antifascistas, al que asistieron Andr\u00e9 Malraux, Trist\u00e1n Tzar\u00e1, Juan Marinello, Ilya Ehrenburg, entre otros; y viaja a la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, invitado oficialmente junto a otros artistas espa\u00f1oles. Miguel Otero Silva identifica el fascismo como el enemigo internacional:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Silba la sirena! \u00a1Silba la sirena!<br>Silba la sirena de alarma.<br>Lunares negros en la faz del cielo,<br>avanzan los aviones de la Italia fascista.<sup>20<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>La clase trabajadora es el gran protagonista de los poemas de este tiempo \u2013de agitaci\u00f3n, hero\u00edsmo, combate, espanto y sobresalto\u2013 en la obra de Hern\u00e1ndez y Otero Silva. En versos sencillos y rotundos le canta Miguel Hern\u00e1ndez como a los h\u00e9roes esenciales ante la agresi\u00f3n fascista y capitalista:<\/p>\n\n\n\n<p>Jornaleros que hab\u00e9is cobrado en plomo<br>sufrimientos, trabajos y dineros.<br>Cuerpos de sometido a alto lomo:<br>jornaleros.<\/p>\n\n\n\n<p>Jornaleros: Espa\u00f1a, loma a loma,<br>es de ga\u00f1anes, pobres y braceros.<br>\u00a1No permit\u00e1is que el rico se la coma,<br>jornaleros!<sup>21<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>A los mineros de Asturias canta el bardo venezolano con un sentido hondo de fraternidad obrera:<\/p>\n\n\n\n<p>Los mineros de Asturias que arrojan la herramienta<br>y le ponen las manos callosas al fusil.<br>Los mineros de Asturias que sienten en su pecho<br>un rencor milenario resurgir.<br>\u00a1Los mineros de Asturias! \u00a1Los mineros de Asturias!<br>\u00a1Ya ver\u00e1n c\u00f3mo saben los mineros morir!<\/p>\n\n\n\n<p>All\u00e1 van los mineros de Asturias,<br>ej\u00e9rcito sin corneta y sin tambor,<br>ej\u00e9rcito sin generales,<br>con un clar\u00edn vibrando en cada coraz\u00f3n.<br>La dinamita al cinto y los ojos tremendos<br>anegados en una indomable resoluci\u00f3n.<sup>22<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Es posible \u2013a juicio de Alberto Coust\u00e9\u2013 que la huelga de los mineros asturianos \u2013ferozmente reprimida en octubre de 1934\u2013 acabe por decidir el conflicto interno de Miguel Hern\u00e1ndez entre la poes\u00eda de compromiso social representada por Pablo Neruda y el esteticismo cat\u00f3lico encarnado en Ram\u00f3n Sij\u00e9, quien le diera a conocer los poetas del Siglo de Oro y le acercara a los poetas y escritores modernos.<sup>23<\/sup> En 1936, Hern\u00e1ndez escribe la Eleg\u00eda a la muerte de Ram\u00f3n Sij\u00e9 \u2013\u201ctal vez la mayor pieza del g\u00e9nero, desde las \u00abCoplas\u00bb de Jorge Manrique, en la historia de la poes\u00eda castellana\u201d<sup>24<\/sup>\u2013. Al comienzo de la Eleg\u00eda leemos esta significativa dedicatoria: \u201cEn Orihuela, su pueblo y el m\u00edo, se me ha muerto como el rayo Ram\u00f3n Sij\u00e9, con quien tanto quer\u00eda.\u201d<sup>25<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>La muerte tiende otras tantas correspondencias \u2013y no influencias\u2013 entre los dos Miguel a ambos lados de Atl\u00e1ntico por las mismas fechas y por el mismo sangrante motivo: la muerte de Federico Garc\u00eda Lorca. Miguel Otero Silva escribe este lamento desangrado en Mataron a Garc\u00eda Lorca:<\/p>\n\n\n\n<p>Verde luna, verde luna,<br>luna verde y temerosa,<br>desti\u00f1e en los olivares<br>una luz que es casi sombra.<\/p>\n\n\n\n<p>Sevilla, pobre Sevilla,<br>tiene el coraz\u00f3n de alondra<br>para repicar las angustias<br>que les llovizn\u00f3 las horas<br>al \u00e1rbol de sus canciones<br>cuando muri\u00f3 Garc\u00eda Lorca.<sup>26<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>El asesinato de Garc\u00eda Lorca se abre como palabra herida en los versos de Miguel Hern\u00e1ndez en la Eleg\u00eda Primera, versos que por entonces estaban negramente pre\u00f1ados de vida y de muerte:<\/p>\n\n\n\n<p>Entro despacio, se me cae la frente<br>despacio, el coraz\u00f3n se me desgarra<br>despacio, y despaciosa y negramente<br>vuelvo a llorar al pie de una guitarra.<br>Entre todos los muertos de eleg\u00eda,<br>sin olvidar el eco de ninguno,<br>por haber resonado m\u00e1s en el alma m\u00eda,<br>la mano de mi llanto escoge uno.<sup>27<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>La presencia mutilada de Garc\u00eda Lorca surge familiarmente como un manantial y un fantasma en Llamo a los Poetas:<\/p>\n\n\n\n<p>Ah\u00ed est\u00e1 Federico: sent\u00e9monos al pie<br>de su herida, debajo del chorro asesinado,<br>que quiero contener como si fuera m\u00edo<br>y salta y se calla entre las fuentes.<sup>28<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Una postrera correspondencia entrambos poetas la teje el amor. Un amor que atraviesa la idea, se confunde con el polvo y el sudor del pueblo, que se amasa en la sangre y, finalmente, asume forma transitoria de mujer. Miguel Otero Silva lo describe con tonos sensoriales en Sonetos a Olimpia (1937):<\/p>\n\n\n\n<p>Calma mi sed, amor, en tus vertientes,<br>enra\u00edzame, amor, en tus sembrados,<br>ll\u00e9vame, amor, por mares encrespados,<br>cl\u00e1vame amor tus u\u00f1as y tus dientes.<sup>29<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>En mi Sangre es un Camino (1935-1936), Miguel Hern\u00e1ndez canta a la mujer en un tono primordial, originario, pagano. La pasi\u00f3n se trasmuta en palabra en celo, como impulsos animales fluyendo en el verso:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Ay qu\u00e9 ganas de amarte contra un \u00e1rbol,<br>ay qu\u00e9 af\u00e1n de trillarte en una era,<br>ay qu\u00e9 dolor de verte por la espalda<br>y no verte la espalda contra el mundo.<sup>30<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>En la dedicatoria de Viento del Pueblo \u2013libro dedicado a Vicente Aleixandre\u2013 Miguel Hern\u00e1ndez hace gala de un sentido visionario, dir\u00edamos prof\u00e9tico, atributo com\u00fan a todos los hombres cuando las funciones del poeta y el sacerdote son una y la misma: \u201cNosotros venimos brotando del manantial de las guitarras acogidas por el pueblo, y cada poeta que muere, deja en manos de otro, como una herencia, un instrumento que viene rodando desde la eternidad de la nada a nuestro coraz\u00f3n esparcido. Ante la sombra de dos poetas, nos levantamos otros dos, y ante la nuestra se levantar\u00e1n otros dos ma\u00f1ana. Nuestro cimiento ser\u00e1 siempre el mismo: la tierra. Nuestro destino es parar en las manos del pueblo. S\u00f3lo esas honradas manos pueden contener lo que la sangre honrada del poeta derrama vibrante. Aquel que se atreve a manchar esas manos, aquellos que se atreven a deshonrar esa sangre, son los traidores del pueblo y de la poes\u00eda, y nadie los lavar\u00e1: en su suciedad quedar\u00e1n cegados.\u201d<sup>31<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Antes de seguir el rastro po\u00e9tico de Miguel Hern\u00e1ndez en las letras venezolanas, conviene hacer un alto y considerar el verbo mismo \u201cinfluir\u201d. Seg\u00fan el D.R.A.E: Dicho de una cosa: Producir sobre otra ciertos efectos; como el hierro sobre las agujas imantadas, la luz sobre la vegetaci\u00f3n \/ Dicho de una persona: Ejercer predominio, o fuerza moral \/ Desus. Dicho de Dios: Inspirar o comunicar alg\u00fan efecto o don de su gracia. De las acepciones del D.R.A.E. conservamos para los fines de esta discusi\u00f3n: a) la capacidad de producir ciertos efectos, b) el ejercicio de una fuerza moral y c) la acci\u00f3n de inspirar alg\u00fan efecto o don.32 Los puntos a y c los trataremos en las l\u00edneas inmediatas, el b lo reservaremos para las consideraciones finales.<\/p>\n\n\n\n<p>En una obra ya cl\u00e1sica, Harold Bloom considera que la historia de la poes\u00eda es imposible de distinguir de la influencia po\u00e9tica, \u201cpuesto que los poetas fuertes crean esa historia gracias a malas interpretaciones mutuas, con el objeto de despejar un espacio imaginativo para s\u00ed mismo.\u201d<sup>33<\/sup> Y citando a Wilde: \u201cLa influencia es simplemente una transferencia de la personalidad, una manera de dar de balde lo que es m\u00e1s precioso para uno mismo, y su ejercicio produce una sensaci\u00f3n y, posiblemente, una constataci\u00f3n de p\u00e9rdida. Todo disc\u00edpulo le arrebata algo a su maestro.\u201d<sup>34<\/sup> Wilde refinar\u00e1 este pensamiento en una de las elegantes observaciones de Lord Henry Wotton en El Retrato de Dorian Gray, cuando le advierte a Dorian que toda influencia es inmoral: \u201cYa que influir en una persona es darle su propia alma. No piensa sus pensamientos naturales ni arde con sus propias pasiones. Sus virtudes no son verdaderas para \u00e9l. Sus pecados, si es que existen los pecados, son prestados. Se convierte en el eco de la m\u00fasica de otra persona, el actor de un papel que no ha sido escrito para \u00e9l.\u201d<sup>35<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Pero hay un tipo de cr\u00edtico \u2013advierte Wallace Stevens\u2013 que se pasa la vida literaria disecando lo que lee para encontrar influencias, imitaciones, ecos, \u201ccomo si nadie fuera sencillamente s\u00ed mismo, sino alguien compuesto por un mont\u00f3n de otras personas.\u201d Observa Bloom que las influencias po\u00e9ticas no tienen por qu\u00e9 hacer que los poetas se vuelvan menos originales, ya que frecuentemente los vuelven m\u00e1s originales, aunque no necesariamente mejores. \u201cLa profundidad de las influencias \u2013escribe Bloom\u2013 no puede ser reducida al estudio de las fuentes, a la historia de las ideas o a la modelaci\u00f3n de im\u00e1genes. Las influencias po\u00e9ticas, o, como las llamar\u00e9 m\u00e1s frecuentemente, los errores de interpretaci\u00f3n, constituyen necesariamente el estudio del ciclo de vida del poeta como poeta. Cuando este tipo de estudio se detiene a considerar el contexto en el que es actuado el ciclo de vida, se ve obligado a examinar simult\u00e1neamente las relaciones entre los poetas como si fuesen casos parecidos a los que Freud llam\u00f3 cuentos de amor en las familias\u2026\u201d<sup>37<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Entre los \u201ccocientes revisionistas\u201d de este tipo de interpretaci\u00f3n literaria, Bloom propone la noci\u00f3n de Clinamen, que es la mala lectura o la mala interpretaci\u00f3n po\u00e9tica propiamente dicha. Bloom toma la palabra de Lucrecio, en cuya obra significa un \u201cdesv\u00edo\u201d brusco de los \u00e1tomos con el objeto de hacer posible el cambio en el universo.<sup>38<\/sup> \u201cUn poeta se desv\u00eda bruscamente de su precursor leyendo el poema de \u00e9ste de tal modo que ejecuta un clinamen con respecto a \u00e9l. Esto aparece como un movimiento correctivo en su propio poema, lo cual implica que el poema precursor lleg\u00f3 hasta cierto punto de manera exacta, pero habr\u00eda debido desviarse precisamente en la direcci\u00f3n hacia la que se mueve el nuevo poema.\u201d<sup>39<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Estas observaciones son s\u00f3lo v\u00e1lidas para los que Bloom define como \u201cpoetas fuertes\u201d. Los talentos m\u00e1s d\u00e9biles idealizan las cosas; las figuras de imaginaci\u00f3n capaz se apropian de lo que encuentran. Los poetas fuertes persisten en luchar con sus grandes precursores, incluso hasta la muerte. De la escena literaria venezolana de los a\u00f1os 60 y 70, espigamos los nombres de V\u00edctor Valera Mora y Lydda Franco Far\u00edas, como representantes de una generaci\u00f3n que quiso tomar el cielo por asalto.<\/p>\n\n\n\n<p>El libro de aire m\u00e1s hernandiano de los de V\u00edctor Valera Mora es Canci\u00f3n del Soldado Justo (1961). En este poemario, dice Gabriel Jim\u00e9nez Em\u00e1n, \u201cquedan impresos el mundo y los temas del poeta, sus preocupaciones sociales, su identificaci\u00f3n con el obrero o el campesino, la lucha de clases, un declarado sentimiento socialista, el canto a los guerrilleros combatientes (como Livia Gouverneur), los soldados, los h\u00e9roes revolucionarios\u2026 Este comienzo no ser\u00e1 defraudado  a lo largo de su po\u00e9tica; antes, ser\u00e1 ampliado con nuevos aportes y matices ling\u00fc\u00edsticos.\u201d<sup>40<\/sup> El tratamiento de los h\u00e9roes tiene en el Hern\u00e1ndez de los a\u00f1os de la Guerra Civil y el Valera Mora de los a\u00f1os de la guerrilla una correspondencia fatal. El personaje del poema Livia Incendia la Pradera \u2013\u201cLivia Margarita Gouverneur, h\u00e9roe del pueblo de Venezuela, muerta en combate contra los gusanos batisteros\u201d <sup>41<\/sup>\u2013 es pintada con trazo emocionalmente preciso sobre el fondo de la lucha social:<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces muchacha combatiente<br>camarada solar, rosa del pueblo,<br>novia y hermana de los que esperamos:<br>con tus pu\u00f1os tus u\u00f1as tus zapatos<br>tu libreta de apuntes tus canciones<br>el vestido que no estrenaste<br>tu digna bandera tu pistola<br>y tu coraz\u00f3n que no aguantaba m\u00e1s,<br>te despe\u00f1aste a rabia y fuego<br>sobre toda su playa de traidores.<br>Ahora, fue duro golpe tu ca\u00edda.<sup>42<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Sobre el lienzo de horror y hero\u00edsmo, de sangre amarga y esperanzas desgarradas, de la Guerra Civil, Miguel Hern\u00e1ndez dibuja con palabra r\u00e1pida y musical la estampa de su hero\u00edna en los versos de Rosario, Dinamitera. El parecido les viene de familiaridad hist\u00f3rica y po\u00e9tica:<\/p>\n\n\n\n<p>Rosario, dinamitera,<br>sobre tu mano bonita<br>celaba la dinamita<br>sus atributos de fiera.<br>Nadie al mirarla creyera<br>que hab\u00eda en su coraz\u00f3n<br>una desesperaci\u00f3n<br>de cristales, de metralla<br>ansiosa de una batalla,<br>sedienta de una explosi\u00f3n.<sup>43<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>El sentido de compromiso social, de origen popular, de savia de pueblo en la labor po\u00e9tica lo expresa Valera Mora en las l\u00edneas de Nuestro Oficio:<\/p>\n\n\n\n<p>Jam\u00e1s la canci\u00f3n tuvo punto final.<br>siempre deja una brecha, una rendija,<br>algo as\u00ed, como un hilito que sale,<br>donde el poeta venidero pueda<br>ir halando, ir halando, ir halando,<br>halando hasta el ma\u00f1ana.<br>Nosotros los poetas del pueblo,<br>cantamos por mil a\u00f1os y m\u00e1s\u2026<sup>44<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Ese hondo sentido de permanencia en la corriente de las causas populares, de formar parte de una tradici\u00f3n anudada con corazones de poetas, lo encontramos en la Dedicatoria de Viento del Pueblo: \u201cLos poetas somos viento del pueblo: nacemos para pasar soplando a trav\u00e9s de sus poros y conducir sus ojos y sus sentimientos hacia las cumbres m\u00e1s hermosas. Hoy, en este hoy de pasi\u00f3n, de vida, de muerte, nos empuja de un imponente modo a ti, a m\u00ed, a varios, hacia el pueblo. El pueblo espera a los poetas con la oreja y el alma tendidas al pie de cada siglo.\u201d<sup>45<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Lydda Franco Far\u00edas es un rel\u00e1mpago. La solidaridad con los oprimidos la hermana con el \u201cChino\u201d V\u00edctor Valera Mora y el poeta-pastor, el poeta-soldado, el poeta-m\u00e1rtir que fue y es Miguel Hern\u00e1ndez. Queremos destacar el sentido del cuerpo, de la sensaci\u00f3n hecha carne, que en la poetiza venezolana, nacida en Falc\u00f3n, tierra de pastores, la ata entra\u00f1able, po\u00e9ticamente al poeta nacido en Orihuela, tierra de pastores. En ambos hay una confesa religi\u00f3n de la sensualidad. Sensualidad transparentada en los Poemas Circunstanciales (1965) de Lydda:<\/p>\n\n\n\n<p>La mujer que soy, canta.<br>Mi g\u00e9nesis: la escoria, la ceniza, los agrios sudores.<br>Mi elemento: la palabra, piedra del camino para ser lanzada,<br>v\u00ednculo secreto que madura sus claros vol\u00famenes, c\u00f3pula exacta para<br>que el amor germine.<br>Hablo de la mujer que soy e intuyo<br>que mi presencia trenzar\u00e1 la llegada de minutos fluviales.<\/p>\n\n\n\n<p>Creo en el privilegio de la sangre nueva,<br>en la voz que no se escurre,<br>en la dial\u00e9ctica org\u00e1nica de mi estructura viva.<br>Creo en la s\u00edntesis del hueso,<br>en el axioma de mi futura desintegraci\u00f3n.<sup>46<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>En la poes\u00eda de Miguel Hern\u00e1ndez el cuerpo es el camino al mundo: un cuerpo en tumulto, en sensaci\u00f3n, en crispaci\u00f3n, sensaci\u00f3n de instante con sed de eternidad. Esta conciencia de la corporalidad en la po\u00e9tica de Miguel Hern\u00e1ndez puede ser vehement\u00edsima, dolorosamente exuberante; o, cuando la sensaci\u00f3n y la idea lo precisan, asumir una c\u00e1lida econom\u00eda de palabras:<\/p>\n\n\n\n<p>Me llamo barro aunque Miguel me llame.<br>Barro es mi profesi\u00f3n y mi destino<br>que mancha con su lengua cuanto lame.<sup>47<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Nosotros, y cuando digo nosotros nombro a quienes comenzamos a publicar a finales del siglo pasado, conoc\u00edamos la obra de Miguel Hern\u00e1ndez mucho antes de haberla le\u00eddo. La heredamos en un confuso cofre de recuerdos generacionales, donde bizarramente se mezclaban fotograf\u00edas de nuestros padres vistiendo pantalones \u201cpata de elefante\u201d, combinados con imposibles camisas de seda con estampados psicod\u00e9licos, la renovaci\u00f3n universitaria con un rom\u00e1ntico olor a marihuana cruzaba la esquina con los j\u00f3venes que se fueron a buscar la vida y la muerte en montoneras en sierras y llanuras guiados por una utop\u00eda en armas. Conocimos a Miguel Hern\u00e1ndez en las canciones de Joan Manuel Serrat; pero tempranamente no pod\u00edamos y no sab\u00edamos distinguirlo de Pen\u00e9lope, de Tu Nombre me sabe a Yerba, de Las Malas Compa\u00f1\u00edas. Nosotros, y cuando digo nosotros nombro a quienes vivimos y so\u00f1amos en M\u00e9rida por aquellos a\u00f1os cuando cay\u00f3 el muro de Berl\u00edn, dejando a m\u00e1s de uno viendo sin mirar y sin entender; descubrimos a Miguel Hern\u00e1ndez en los espacios universitarios, pero bien pronto se alej\u00f3 con nosotros de las bibliotecas para acompa\u00f1arnos a la noche, a la bohemia, a la vida como poes\u00eda (\u201cSe\u00f1ora si usted conoce a M\u00e9rida dir\u00e1 que Sodoma es virgen\u201d, el \u201cChino\u201d V\u00edctor Valera Mora). Hicimos nuestros estos versos suyos: \u201cDejemos el museo, la biblioteca, el aula \/ sin emoci\u00f3n, sin tierra, glacial, para otro tiempo. \/ Yo s\u00e9 que en esos sitios tiritar\u00e1 ma\u00f1ana \/ mi coraz\u00f3n helado en varios tomos.\u201d<sup>48<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed desempolvamos el D.R.A.E. y retomamos aquella letra \u201cb\u201d que hab\u00edamos dejado en el camino: para nosotros Miguel Hern\u00e1ndez es una fuerza moral. Y como bien dice Miguel \u2013le llamo familiar, cercanamente, como seguramente \u00e9l quisiera\u2013 en aquella clarinada que es Llamo a los Poetas: Veremos si hablamos luego con la verdad del agua, que aclara el labio de los que han mentido.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>NOTAS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<ol>\n<li>Stephen Jay Gould: Dientes de Gallina y Dedos de Caballo. Cr\u00edtica, Barcelona, 2004.<\/li>\n\n\n\n<li>Charles Darwin, citado por Carl Sagan: Cosmos. Planeta, 1983.<\/li>\n\n\n\n<li>V\u00e9ase Picasso. Entender la Pintura. Tomo 2. Orbis-Fabbri, Barcelona, 1989.<\/li>\n\n\n\n<li>Ib\u00eddem.<\/li>\n\n\n\n<li>Vide Camilo Mor\u00f3n et all: J.M. Cruxent, Arque\u00f3logo de la Tierra de Gracia. Volumen de ensayos sobre la vida y la obra de J.M. Cruxent, colaboran Jacqueline Clarac de Brice\u00f1o, Alex Lhermillier, Adri\u00e1n Lucena Goyo, Alvira Mercader, Leonardo P\u00e1ez y otros. In\u00e9dito.<\/li>\n\n\n\n<li>Ib\u00eddem.<\/li>\n\n\n\n<li>Friedrich Nietzsche: As\u00ed Habl\u00f3 Zaratustra. Alianza Editorial, Madrid, 1972.<\/li>\n\n\n\n<li>Ib\u00eddem.<\/li>\n\n\n\n<li>V\u00e9ase Picasso. (subrayado nuestro). 10.Miguel Hern\u00e1ndez: Obras Selectas. C\u00edrculo de Lectores, Barcelona, 1981.<\/li>\n\n\n\n<li>Ib\u00eddem.<\/li>\n\n\n\n<li>Ib\u00eddem.<\/li>\n\n\n\n<li>Ib\u00eddem.<\/li>\n\n\n\n<li>Ib\u00eddem.<\/li>\n\n\n\n<li>Ib\u00eddem.<\/li>\n\n\n\n<li>Miguel Otero Silva: Poes\u00eda Completa. Monte \u00c1vila Editores, Caracas, 1972.<\/li>\n\n\n\n<li>Miguel Hern\u00e1ndez: Obras Selectas.<\/li>\n\n\n\n<li>V\u00e9ase Picasso.<\/li>\n\n\n\n<li>Miguel Hern\u00e1ndez: Obras Selectas.<\/li>\n\n\n\n<li>Ib\u00eddem.<\/li>\n\n\n\n<li>Miguel Otero Silva: Poes\u00eda Completa.<\/li>\n\n\n\n<li>Miguel Hern\u00e1ndez: Obras Selectas.<\/li>\n\n\n\n<li>Miguel Otero Silva: Poes\u00eda Completa.<\/li>\n\n\n\n<li>Miguel Hern\u00e1ndez: Obras Selectas.<\/li>\n\n\n\n<li>Ib\u00eddem.<\/li>\n\n\n\n<li>Ib\u00eddem.<\/li>\n\n\n\n<li>Miguel Otero Silva: Poes\u00eda Completa.<\/li>\n\n\n\n<li>Miguel Hern\u00e1ndez: Obras Selectas.<\/li>\n\n\n\n<li>Ib\u00eddem.<\/li>\n\n\n\n<li>Miguel Otero Silva: Poes\u00eda Completa.<\/li>\n\n\n\n<li>Miguel Hern\u00e1ndez: Obras Selectas.<\/li>\n\n\n\n<li>Ib\u00eddem.<\/li>\n\n\n\n<li>Real Academia espa\u00f1ola: Dicciozzzrio de la lengua Espa\u00f1ola. Vig\u00e9sima Segunda Edici\u00f3n. Madrid, 2001.<\/li>\n\n\n\n<li>Harold Bloom: La Angustia de las Influencias. Monte \u00c1vila Editores, Caracas, 1991.<\/li>\n\n\n\n<li>Wilde citado por Bloom: loc. cit.<\/li>\n\n\n\n<li>Ib\u00eddem.<\/li>\n\n\n\n<li>Stevens citado por Bloom: loc. cit.<\/li>\n\n\n\n<li>Harold Bloom: La Angustia de las Influencias.<\/li>\n\n\n\n<li>Ib\u00eddem.<\/li>\n\n\n\n<li>Ib\u00eddem.<\/li>\n\n\n\n<li>V\u00edctor Valera Mora: Nueva Antolog\u00eda. Monte \u00c1vila Editores, Caracas, 2004. Ib\u00eddem.<\/li>\n\n\n\n<li>Ib\u00eddem.<\/li>\n\n\n\n<li>Ib\u00eddem.<\/li>\n\n\n\n<li>Miguel Hern\u00e1ndez: Obras Selectas.<\/li>\n\n\n\n<li>V\u00edctor Valera Mora: Nueva Antolog\u00eda.<\/li>\n\n\n\n<li>Miguel Hern\u00e1ndez: Obras Selectas.<\/li>\n\n\n\n<li>Lydda Franco Far\u00edas: Antolog\u00eda Po\u00e9tica.<\/li>\n\n\n\n<li>Miguel Hern\u00e1ndez: Obras Selectas.<\/li>\n\n\n\n<li>Ib\u00eddem.<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/camilo-moron\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\">*Con este texto el autor obtuvo el primer premio en el concurso de ensayo \u00abCentenario de Miguel Hern\u00e1ndez\u00bb, convocado por la Universidad Nacional Experimental de Yaracuy y la Embajada de Espa\u00f1a en Venezuela.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Camilo Mor\u00f3n \u201cA todo el mundo le encantan los centenarios \u2013escribi\u00f3 Stephen Jay Gould, paleont\u00f3logo eminente y amable divulgador de la Ciencia\u2013; somos incapaces de resistir la tentaci\u00f3n de celebrar algo limpio y n\u00edtido en un mundo deshilvanado y lleno de incertidumbres.\u201d1 Gould escribi\u00f3 estas l\u00edneas en el marco del tercer centenario darwiniano del siglo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":13475,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13474"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13474"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13474\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13476,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13474\/revisions\/13476"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13475"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13474"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13474"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13474"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}