{"id":13390,"date":"2024-09-21T14:00:08","date_gmt":"2024-09-21T18:30:08","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=13390"},"modified":"2024-09-22T16:20:50","modified_gmt":"2024-09-22T20:50:50","slug":"dos-cuentos-urbanos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/dos-cuentos-urbanos\/","title":{"rendered":"Dos cuentos urbanos"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Rafael Victorino Mu\u00f1oz<\/h4>\n\n\n\n<p><strong>Los tres enanitos del parque<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hacia finales de los setenta y principios de los ochenta, \u00e9poca en la que yo rondaba los siete a\u00f1os y todav\u00eda mojaba la cama- raz\u00f3n por la cual no me pon\u00edan interiores-, Valencia era apenas un poco m\u00e1s que un pueblo y <em>el lugar <\/em>para estar era el parque Humboldt, com\u00famente conocido como <em>Parque de los enanitos<\/em>. El parque, que a\u00fan hoy existe (antes en la salida Este de la ciudad y ahora en el centro), es de una media hect\u00e1rea, m\u00e1s largo que ancho y bastante sinuoso, pues corre a un lado del r\u00edo Cabriales y sigue su curso; buena parte del terreno lo que hace es circundar una gran fuente, casi r\u00edo o casi lago, en cuyo inexacto centro hay una suerte de isla dominada por una caseta, como \u00e9sas de los bosques de los cuentos de hadas en versi\u00f3n Walt Disney.<\/p>\n\n\n\n<p>En los alrededores de la caseta (de tama\u00f1o lo suficientemente grande como para que viva una persona) hab\u00eda un venado (<em>Bambi<\/em>, para ser exactos), que com\u00eda de la mano de una Blancanieves; cerca, hab\u00eda unas setas que sufr\u00edan de acromegalia; a la puerta de la caseta estaba uno de los enanos (con una pala en la mano y con actitud de ir al trabajo, silbando una tonada). En la pared contigua a la puerta, el segundo enano halaba la cuerda de una campana. El tercer enano (el mudo o tont\u00edn) estaba en una ventana del segundo piso de la caseta, oteando el horizonte. En el frente de la caseta hab\u00eda un reloj, que s\u00f3lo era un adorno o que no funcionaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Por qu\u00e9 no estaban los otros cuatro enanos, por qu\u00e9 s\u00f3lo \u00e9stos, qu\u00e9 hac\u00eda Bambi all\u00ed en esa historia, por qu\u00e9 esos setos gigantes, qu\u00e9 clase de gobernante imb\u00e9cil mand\u00f3 hacer esta plaza, qu\u00e9 clase de ingeniero inepto la construy\u00f3, eran preguntas que no me hac\u00eda antes y no me hago ahora, eran preguntas para las que quiz\u00e1s el valenciano, por lo menos el que iba a la plaza de los enanitos, no se hac\u00eda ni responder\u00eda nunca.<\/p>\n\n\n\n<p>Recuerdo que, como estaba de moda la pel\u00edcula <em>Tibur\u00f3n<\/em>, me compraron un peque\u00f1o escualo de goma, que yo puse en la fuente y lo dej\u00e9 irse con la corriente. Me fui a esperar que apareciera al otro lado de la caseta; pero nunca apareci\u00f3: alguien lo rob\u00f3. All\u00ed tambi\u00e9n me compraron una m\u00e1scara como la de los guardias reales que rodeaban al temible Darth Vader y un sable de luz, como el de Luke Skywalker. En dicha \u00e9poca esas contradicciones tampoco parec\u00edan afectarme mucho.<\/p>\n\n\n\n<p>Creo que pas\u00e1bamos toda la tarde en el parque, aliment\u00e1ndonos a base de cotufas, de perros calientes, de algod\u00f3n de az\u00facar, de cola Dumbo o de refresco de naranja marca Fanta (que aun exist\u00edan); mientras hab\u00eda luz diurna vol\u00e1bamos papagayos, hasta entrada la noche, cuando las luces de la caseta se encend\u00edan y se alegraban nuestros corazones simples de aldeanos precosmopolitas. All\u00ed yo ve\u00eda y vi todo lo que pod\u00eda importarme; tuve todo lo que hubiera querido.<\/p>\n\n\n\n<p>A veces tengo la creencia de que el crecimiento de Valencia ha corrido a la par de mi propia vida; as\u00ed, cuando yo estuve en edad de querer hacer y ver otras cosas, el parque comenz\u00f3 a decaer y comenzaron a nacer los centros comerciales. Hacia 1986, \u00e9poca de mi adolescencia, ya exist\u00edan el Camoruco y el Caribbean Plaza, lugares de moda y de referencia. Eran el \u00e1gora en el que yo me reun\u00eda con otros rockeros;&nbsp; sobre todo en el Caribbean, donde estaba una de las mejores discotiendas de la ciudad, regentada por un disc jockey que vivi\u00f3 en Londres y lleg\u00f3 a ver en vivo a los <em>Sex pistols<\/em> y al legendario Sid Vicious.<\/p>\n\n\n\n<p>Se volv\u00eda de a poco al parque, porque todav\u00eda uno pod\u00eda comerse los perro calientes del Gran Dan\u00e9s, cuyo propietario- Manuel- viv\u00eda detr\u00e1s de la casa de mi abuela y era el padre de la chica m\u00e1s alta y m\u00e1s linda tanto del barrio como del liceo: Vanessa (\u00bfc\u00f3mo pod\u00eda ella ser hija y hermana de aquellos seres que m\u00e1s parec\u00edan familiares de los enanitos del parque?); tambi\u00e9n, en otro de los vagones, vend\u00edan y a\u00fan venden frutas, tizana, y se toma el mejor, y acaso \u00fanico, jugo de n\u00edspero de la ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed las cosas, el monte, las alima\u00f1as, los huelepega, las parejitas clandestinas, y la desidia, fueron apoder\u00e1ndose del parque. Un d\u00eda alguien lo not\u00f3, lo hizo notar y se supo: los tres enanitos hab\u00edan desaparecido, aunque ni el propio Manuel se percat\u00f3 de cu\u00e1ndo ocurri\u00f3. Emigraron a un sitio mejor, era la broma com\u00fan. Iniciar una investigaci\u00f3n para dar con el paradero de los enanos era casi tan rid\u00edculo como el mismo robo, o como el mismo parque. A m\u00ed la noticia ni me afect\u00f3. Ya en esa \u00e9poca yo estaba interesado en las mujeres y los caf\u00e9s, que estaban comenzando a aparecer por diversas partes de la ciudad. Eran los noventa. Yo pasaba de veinte a\u00f1os, trabajaba, viv\u00eda solo y era absolutamente feliz e irresponsable.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando me cas\u00e9 por primera vez, los centros comerciales de Valencia ya eran malls donde se pod\u00eda estar todo un d\u00eda. Mi principal ocio era la lectura y mis salidas eran para comprar libros, reunirme con escritores amigos, pero evitando, ahora, los excesivamente numerosos y concurridos <em>caf\u00e9s <\/em>donde lo que se toma es cerveza y se escucha ruido. Ya estamos en el dos mil, yo cerca de los treinta y Valencia hace rato pas\u00f3 el mill\u00f3n de habitantes, y va rumbo al mill\u00f3n y medio.<\/p>\n\n\n\n<p>En esa \u00e9poca reaparecieron los enanos. Hab\u00edan estado secuestrados en una casa (lo de casa es un decir), en Bella Vista, donde viv\u00eda un indigente que fue arrollado tratando de cruzar la avenida frente al terminal de pasajeros. La vivienda estuvo sola un par de d\u00edas hasta que otro vago, que intentaba apoderarse del inmueble, fue mordido por el hambriento y fiel perro, que a\u00fan custodiaba el lugar. La gente de los alrededores, molesta por el rancho, los vagos y el perro, mataron al animal y decidieron derribar la precaria edificaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed fue como encontraron a dos de los enanos: el que halaba la campana, al cual le faltaba precisamente el brazo con que halaba la campana; el mu\u00f1\u00f3n que quedaba as\u00ed como un costado estaban ennegrecido por el holl\u00edn. Y el que llevaba la pala, al cual tambi\u00e9n le hab\u00edan sustra\u00eddo la pala (que no s\u00e9 si era de metal o de resina, si ser\u00eda de utiler\u00eda o se podr\u00eda usar en verdad como herramienta) y le hab\u00edan fracturado parte de la nariz y vaciado un ojo.<\/p>\n\n\n\n<p>Si lo hab\u00eda robado el \u00d1ongo (tal era el apodo del indigente fallecido), si tuvo alg\u00fan c\u00f3mplice, c\u00f3mo lo hizo, por qu\u00e9 no se robaron a Blancanieves o a Bambi, si hab\u00eda tratado de venderlos alguna vez (infructuosamente seguro, pues es dif\u00edcil hallar comprador para tan singular mercanc\u00eda), si el enano <em>Tont\u00edn <\/em>lleg\u00f3 a venderse, ser\u00edan cosas que nunca sabr\u00edamos. Pero, a\u00fan en el estado en que se encontraban, los vecinos decidieron restituir a la municipalidad el patrimonio robado, en un gesto de desma\u00f1ada correcci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Poco tiempo despu\u00e9s, remendados los descascaramientos (pero sin la pala), los enanos volv\u00edan a su lugar, que ya no era el mismo lugar. En esos casi diecisiete a\u00f1os de ausencia- tal como he tratado de describir- la ciudad hab\u00eda cambiado notablemente, hab\u00eda crecido y los espacios de esparcimiento ya eran otros. Lo que fuera un lugar donde abundaban los ni\u00f1os con sus familias, ahora en un lugar para los ni\u00f1os sin familia.<\/p>\n\n\n\n<p>No hubo un acto especial al retornar los enanitos a su lugar; todo se hizo con la misma solemnidad (o con la misma falta de) con que se hubiera reparado una tuber\u00eda rota; no fue un hecho feliz, ni siquiera para los enanos. El destino del tercer enano, de Tont\u00edn, quiz\u00e1s hay sido m\u00e1s afortunado. En fin. Yo ya me divorci\u00e9. Ahora vuelvo al parque porque all\u00ed queda la sede de la direcci\u00f3n de cultura y yo soy el director. Pienso que podr\u00eda, dada mi posici\u00f3n, hacer una petici\u00f3n para que se busque o se compre o se mande hacer otra vez el tercer enano. As\u00ed quiz\u00e1s todo ser\u00eda como antes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Combo para tres<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ni siquiera la motivaba la idea de que por fin aparecer\u00eda en las notas sociales de Par\u00e9ntesis. \u00bfC\u00f3mo escribir\u00edan? Marbella, Marbellita, la Beba Antenucci. Ya no la emocionaba. Le daba miedo, o asco, o ambas cosas lo que habr\u00eda de suceder. Por eso sus dudas, por eso ese peque\u00f1o segundo de silencio antes de decir <em>s\u00ed<\/em>, un s\u00ed t\u00edmido, asustado; pero ni al sacerdote pareci\u00f3 importarle y menos a\u00fan a su novio (deber\u00eda aprender ahora a decir <em>su esposo<\/em>), Carlos Morales Morales. Lo \u00fanico que de seguro ten\u00eda en mente el gordo \u00e9se era lo que pasar\u00eda en la noche, cuando por fin, despu\u00e9s de cuatro a\u00f1os de espera, descubriera los tesoros tanto tiempo guardados (para \u00e9l) por la Beba Antenucci. Eso era lo que estaba pensando, se le notaba en la mirada \u00e1vida y golosa, en la forma c\u00f3mo se frot\u00f3 las manos, en el beso que le dio despu\u00e9s del s\u00ed, m\u00e1s baboso que de costumbre, como si estuviera chup\u00e1ndose un mam\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Con una copa en la mano, detenida a la altura de la barbilla, y el otro brazo ca\u00eddo a lo largo del much\u00edsimas veces alabado traje, pensativa, cerca de la mesa de unos canap\u00e9s (que parec\u00edan hechos m\u00e1s para adornar que para comer) y tratando de apartarse de la gente lo m\u00e1s posible, la Beba Antenucci deseaba morirse en el viaje luna de miel antes de que el gordo Carlos la tocara (y descubriera algunas cosas tambi\u00e9n). Y para colmo de males, la agencia encargada de organizar la recepci\u00f3n de la boda hab\u00eda contratado a un chofer que m\u00e1s bien parec\u00eda un modelo, parec\u00eda el hombre Marlboro, con todo y la sombra de la barba de dos d\u00edas. A\u00fan debajo de aquel severo uniforme se adivinaba un semental, un hombre de verdad. El chofer hab\u00eda venido vi\u00e9ndola, a trav\u00e9s del retrovisor, a lo largo del recorrido, desde que salieron de la Iglesia de la Bego\u00f1a hasta que llegaron al sal\u00f3n de Fiestas del CC Las Chimeneas. Ella lo not\u00f3, mientras fing\u00eda mirar por la ventana y abandonaba la mano al apret\u00f3n h\u00famedo y viscoso del gordo.<\/p>\n\n\n\n<p>En estos pensamientos estaba la Beba cuando una voz interrumpi\u00f3 su ensimismamiento:<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; No parece usted la novia m\u00e1s feliz del mundo- el que as\u00ed hablaba era el hombre Marlboro, que se hab\u00eda colado por la puerta de la cocina, y gracias a la elegancia del uniforme (que m\u00e1s bien parec\u00eda un traje de gala) y a la cantidad de invitados hab\u00eda logrado pasar inadvertido; aunque no tanto, ya que las mujeres no pod\u00edan dejar de notar su estatura y atractivo.<\/p>\n\n\n\n<p>La Beba, temerosa, mir\u00f3 primero hacia donde estaba su esposo, riendo las bromas est\u00fapidas y los chistes, rodeado de sus amigotes, m\u00e1s bien de su s\u00e9quito de chupamedias que le segu\u00edan a todas partes, aprovech\u00e1ndose de su dinero, de su generosidad, de su dispendio y de su estupidez. El gordo Morales es una babosa en frac cola de ping\u00fcino, rodeada de hormigas que \u00e9l cree atentas y serviles pero que s\u00f3lo lo ven como un bocado. Qu\u00e9 futuro me espera, suspir\u00f3, y luego respondi\u00f3 al chofer:<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Es usted algo indiscreto, se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Y usted demasiado linda para ese pat\u00e1n, <em>se\u00f1ora<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>La Beba no tuvo palabras para contradecir al atrevido gal\u00e1n. Al contrario, volvi\u00f3 a suspirar y aventur\u00f3 una respuesta a la primera pregunta, o insinuaci\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Sepa usted que es normal que el d\u00eda de su boda cualquier se\u00f1orita se sienta algo insegura y temerosa, y que parezca distra\u00edda.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; S\u00ed, pero no arrepentida.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfQu\u00e9 le hace pensar eso?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; No, por nada. Pero, \u00bflo est\u00e1s? \u00bfTe sientes arrepentida?<\/p>\n\n\n\n<p>La primera vez pudo esquivar el ataque, pero \u00e9ste era m\u00e1s frontal; no parec\u00eda haber respuesta: o ment\u00eda o dec\u00eda la verdad, que ya estaba temiendo que comenzara a ser obvia para todo el mundo. Adem\u00e1s, el repentino tuteo la ten\u00eda azorada. Ya se tem\u00eda algo. La Beba pareci\u00f3 como despertar y, sin despedirse del insolente, volvi\u00f3 a su grupo de amigas y se confundi\u00f3 en una conversaci\u00f3n inicua sobre el lugar donde hab\u00edan ido de luna de miel las tantas que se hab\u00edan casado (muchas de ellas ya divorciadas, pero hablar de eso era tab\u00fa en una fiesta de matrimonio): Canc\u00fan, Florida, lo mejor es un crucero por las indias occidentales, no chica, el Mediterr\u00e1neo&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s tarde, cuando volvi\u00f3 a alejarse un poco de algunos grupos, particularmente escandalosos, reapareci\u00f3 el hombre Marlboro, saliendo como de la nada, semioculto por una columna, y continu\u00f3 su acometida:<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Pero no te preocupes, eso tiene soluci\u00f3n; para todo hay soluci\u00f3n, hasta para el arrepentimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Los ojos de la Beba brillaron por un instante; no resisti\u00f3 y pregunt\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfS\u00ed? \u00bfCu\u00e1l es esa soluci\u00f3n? \u00bfQu\u00e9 se puede hacer en estos casos?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Pues lo que hacen todos los presos del mundo, y tambi\u00e9n los que est\u00e1n a punto de ser apresados a perpetuidad como es su caso: fugarse.<\/p>\n\n\n\n<p>La Beba ri\u00f3, casi grita:<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfQu\u00e9? \u00bfQu\u00e9 me est\u00e1 proponiendo usted?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; No propongo, ofrezco mi colaboraci\u00f3n, mis servicios. Yo s\u00f3lo la ayudo a fugarse y despu\u00e9s usted ver\u00e1 c\u00f3mo me paga.<\/p>\n\n\n\n<p>Detr\u00e1s de aquel ofrecimiento estaba la sonrisa del hombre Marlboro: la sonrisa de un diablo que parec\u00eda saberlo todo, hasta sus m\u00e1s rec\u00f3nditos pensamientos; m\u00e1s all\u00e1 de aquella sonrisa le esperaba el infierno, o quiz\u00e1s ya estaba en \u00e9l. La Beba volvi\u00f3 a mirar hacia su esposo: se hab\u00eda desanudado la corbata; el traje se le ve\u00eda ajado, los ojos inyectados en alcohol, el cabello desordenado, la sonrisa est\u00fapida y babeante; el gordo Carlos era un alcoh\u00f3lico enzim\u00e1tico: con dos tragos ya era Mr. Hyde. Ante ella, el hombre Marlboro parec\u00eda un maniqu\u00ed de la Quinta Avenida.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; S\u00f3lo por saber, \u00bfc\u00f3mo es el plan?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Nada del otro mundo, todo sumamente sencillo. Se supone que la novia y el novio salen, en alg\u00fan momento, no siempre juntos. Nadie los va a distraer ni a detener. Yo estoy esperando en el carro. Usted llega. Nos vamos. Pero no esperamos al novio.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfY despu\u00e9s?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfDespu\u00e9s? Despu\u00e9s nada o despu\u00e9s todo, libertad, saber qu\u00e9 se siente cuando se ha estado a punto de perderla.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Hablas como todo un experto, como si ya lo hubieras hecho muchas veces.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Qui\u00e9n sabe.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay una pausa. Se oye una canci\u00f3n de Juan Luis Guerra: \u201cyo s\u00e9 que soy de tu agrado, no niegues el darme el <em>s\u00ed<\/em>\u201d. Es una se\u00f1al.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Te espero en el carro- dice el hombre Marlboro.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfC\u00f3mo te llamas?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Joaqu\u00edn.<\/p>\n\n\n\n<p>La Beba no hab\u00eda querido probar ni un pasapalo en la fiesta. No era <em>su <\/em>fiesta, no estaba a gusto. Pero ahora s\u00ed. Los besos. Record\u00f3 cuando ten\u00eda quince y se hab\u00eda fugado del liceo con su primer novio, un \u00e1rabe, hijo de \u00e1rabes en realidad, llamado Julio, de grandes ojeras. Hab\u00edan pasado la tarde en el Club \u00cdtalo. Se hab\u00edan besado muchas veces (sin que pasara nada m\u00e1s), casi tantas como hoy con Joaqu\u00edn, y hab\u00eda sentido la misma hambre. Se lo hizo saber; s\u00f3lo la parte del hambre.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Por aqu\u00ed cerca queda una estaci\u00f3n de servicio donde hay un Burger King.<\/p>\n\n\n\n<p>All\u00ed, en esa estaci\u00f3n de servicio detr\u00e1s de la cual est\u00e1 el Gimnasio Nautilus y frente a lo que hoy es el hipermercado \u00c9xito, estaba yo, casualmente, cuando llegaron y pidieron dos combos. Era imposible no darse cuenta de que algo raro pasaba: no todos los d\u00edas uno ve a una mujer con vestido de novia comi\u00e9ndose un king de pollo mediano con papas y refresco. Tiempo despu\u00e9s indagu\u00e9 y reconstru\u00ed la historia. Llegu\u00e9 a hablar esa noche incluso con el reci\u00e9n cornudo, quien apareci\u00f3 m\u00e1s o menos a la media hora de haberse ido Joaqu\u00edn con la Beba. El gordo Carlos ven\u00eda solo; no hab\u00eda permitido que sus amigos lo acompa\u00f1aran; era algo que s\u00f3lo \u00e9l deb\u00eda afrontar. Ten\u00eda el traje aun m\u00e1s ajado. Se notaba que hab\u00eda llorado.<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda seguido el itinerario de la pareja fugitiva. El carro era muy particular y ver a una novia sentada en el puesto de adelante, bes\u00e1ndose con el chofer, m\u00e1s particular a\u00fan. Donde se paraba y preguntaba, todos le dec\u00edan, por solidaridad, por l\u00e1stima, por compasi\u00f3n, por tener algo que contar ma\u00f1ana a los amigos. Cuando lleg\u00f3 al Burger King lo pude escuchar preguntarle a la cajera. Ella respondi\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; S\u00ed, s\u00ed estuvieron aqu\u00ed; ella andaba con el vestido de novia. \u00c9l es un tipo alto\u2026 &#8211; se abstuvo de decir \u201cbuen mozo\u201d por decencia.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfHace cu\u00e1nto?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Hace como 25 \u00f3 30 minutos.<\/p>\n\n\n\n<p>El gordo consult\u00f3 el reloj. Luego pregunt\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfY qu\u00e9 pidieron?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Los dos pidieron lo mismo: un king de pollo mediano con papas y refresco.<\/p>\n\n\n\n<p>El gordo estuvo pensativo un instante.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Deme uno a m\u00ed tambi\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfLo quiere para llevar o para comer aqu\u00ed?<\/p>\n\n\n\n<p>El gordo volvi\u00f3 a consultar su reloj. &#8211; D\u00e9melo para comer aqu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/rafael-victorino-munoz\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rafael Victorino Mu\u00f1oz Los tres enanitos del parque Hacia finales de los setenta y principios de los ochenta, \u00e9poca en la que yo rondaba los siete a\u00f1os y todav\u00eda mojaba la cama- raz\u00f3n por la cual no me pon\u00edan interiores-, Valencia era apenas un poco m\u00e1s que un pueblo y el lugar para estar era [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":5270,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[16],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13390"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13390"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13390\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13391,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13390\/revisions\/13391"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5270"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13390"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13390"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13390"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}