{"id":13361,"date":"2023-09-20T16:37:00","date_gmt":"2023-09-20T21:07:00","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=13361"},"modified":"2024-10-11T16:27:23","modified_gmt":"2024-10-11T20:57:23","slug":"el-triunfo-de-tio-conejo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/el-triunfo-de-tio-conejo\/","title":{"rendered":"El triunfo de T\u00edo Conejo"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Axel Capriles<\/h4>\n\n\n\n<p><strong>Del h\u00e9roe al antih\u00e9roe<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El h\u00e9roe es una de las figuras m\u00e1s atractivas, influyentes y complejas de la mitolog\u00eda y la literatura universal. No s\u00f3lo es un motivo t\u00edpico que se repite de infinitas maneras en la imaginaci\u00f3n cultural, sino que moldea las aspiraciones y el curso de muchas vidas individuales y hasta llega a apropiarse de las fantas\u00edas colectivas de sociedades y naciones enteras. La figura del h\u00e9roe da expresi\u00f3n a procesos y formas mentales comunes a todos los seres humanos. Es uno de los elementos constantes de la mitolog\u00eda y del folclore, una de las im\u00e1genes universales con que aparecen ciertos dominantes ps\u00edquicos y arquetipos del inconsciente colectivo<a href=\"#_4__Los_arquetipos_del_inconscie\"><\/a><a><\/a><a href=\"#_4__Los_arquetipos_del_inconscie\">[4]<\/a>. Es un mito fundamental. En su forma m\u00e1s b\u00e1sica, el h\u00e9roe nos remite a hechos gloriosos y haza\u00f1as ilustres, a virtudes e ideales elevados, a grandes logros y actos memorables, a retos y acciones valerosas e insuperables. El hero\u00edsmo es temple de esp\u00edritu, valent\u00eda y arrojo, esfuerzo y sacrificio por el bien com\u00fan.<strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan el Diccionario de la Real Academia Espa\u00f1ola, el h\u00e9roe es un \u00abvar\u00f3n ilustre y famoso por sus haza\u00f1as o virtudes<a href=\"#_5__Diccionario_de_la_Lengua_Esp\"><\/a><a><\/a><a href=\"#_5__Diccionario_de_la_Lengua_Esp\">[5]<\/a>\u00bb, un ser que lleva a cabo acciones caracterizadas por el hero\u00edsmo, el \u00abesfuerzo eminente de la voluntad y de la abnegaci\u00f3n, que lleva al hombre a realizar hechos extraordinarios en servicio de Dios, del pr\u00f3jimo y de la patria<a href=\"#_6__Enciclopedia_de_frases_Giner\"><\/a><a><\/a><a href=\"#_6__Enciclopedia_de_frases_Giner\">[6]<\/a>\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada sociedad y cultura tienen sus propios h\u00e9roes que aparecen, con diferentes caras y vestidos, en la imaginaci\u00f3n \u2014en el mito, en la leyenda, en la saga, en la poes\u00eda, el teatro, la novela\u2014 al igual que en la vida real \u2014en la guerra, en la pol\u00edtica, en la aventura\u2014. Teseo, H\u00e9rcules, Aquiles, Amad\u00eds, Rama, Rold\u00e1n, el Cid, todos tienen un perfil propio, caracter\u00edsticas, retos e historias diversas. Desde otro \u00e1ngulo, todos son, tambi\u00e9n, el mismo. Detr\u00e1s de sus diferentes circunstancias y rostros, una especie de plano o patr\u00f3n mental da forma y agrupa la experiencia con base en un denominador com\u00fan, y algo como un ordenamiento natural de la geograf\u00eda ps\u00edquica establece un conjunto de fronteras y l\u00edmites que confinan la imaginaci\u00f3n y el comportamiento para determinadas funciones dentro de cierto espacio.<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido, la psicolog\u00eda profunda ha interpretado tradicionalmente la figura del h\u00e9roe como una personificaci\u00f3n de las funciones superiores del psiquismo que producen la consciencia. En palabras de Carl Gustav Jung, el h\u00e9roe \u00abes primero y principal una autorepresentaci\u00f3n del anhelo inconsciente, de su inextinguido e insaciable deseo de la luz de la consciencia<a href=\"#_7__Jung__Carl_Gustar__1970___Sy\"><\/a><a><\/a><a href=\"#_7__Jung__Carl_Gustar__1970___Sy\">[7]<\/a>\u00bb. A los ojos de muchos psicoanalistas, se trata de una imagen que sintetiza y expresa un conjunto de funciones indispensables para el buen desenvolvimiento de la actividad ps\u00edquica, una representaci\u00f3n simb\u00f3lica del pu\u00f1ado de atributos que conforman el complejo del ego o el yo encargado de mantener el equilibrio entre las demandas internas del organismo y la adaptaci\u00f3n a la realidad y al mundo exterior.<\/p>\n\n\n\n<p>Los estudios de mitolog\u00eda cl\u00e1sica muestran los paralelismos y los patrones recurrentes en las muy diversas historias y leyendas. Caracterizado por un nacimiento milagroso, el h\u00e9roe m\u00edtico tiene, frecuentemente, un doble origen, un doble parentesco, divino y humano. Su desarrollo temprano lo lleva a descubrir pronto un llamado que apresura su iniciaci\u00f3n y lo conduce a un camino excepcional lleno de retos y conflictos. Al desprendimiento y la separaci\u00f3n le siguen el viaje y la aventura, recorridos fabulosos en los que ocurren todo tipo de sucesos inveros\u00edmiles, pruebas y enfrentamientos con seres monstruosos a los que el h\u00e9roe casi siempre vence y da muerte con la ayuda de agentes sobrenaturales. El triunfo y los logros portentosos llevan al rescate de la doncella y el tesoro, punto de viraje que, por lo general, da inicio al retorno como desenlace de un viaje de transformaci\u00f3n que finalmente lo conduce a encarar su propio destino.<\/p>\n\n\n\n<p>Un t\u00edpico ejemplo de este patr\u00f3n lo encontramos en la historia del h\u00e9roe griego Perseo. El rey de Argos, Acrisio, ten\u00eda una sola hija de nombre Danae y decidi\u00f3 consultarle al or\u00e1culo de Delfos c\u00f3mo pod\u00eda tener un hijo var\u00f3n. El or\u00e1culo no s\u00f3lo le dijo que no lo tendr\u00eda, sino que un hijo de Danae lo destronar\u00eda y matar\u00eda. Para evitar que se cumpliera la profec\u00eda, Acrisio encerr\u00f3 a Danae en un calabozo subterr\u00e1neo hecho de bronce para que no tuviera contacto con ning\u00fan hombre que la pudiera fecundar. Su extraordinaria belleza, sin embargo, atrajo al m\u00e1s grande de los dioses, Zeus, quien penetr\u00f3 la c\u00e1mara y la posey\u00f3 en forma de lluvia de oro. De esta uni\u00f3n entre un dios y una mortal naci\u00f3 Perseo. El rey, enfurecido, no crey\u00f3 que su nieto fuera hijo de la divinidad del cielo luminoso y lo encerr\u00f3 junto a Danae en un arca que arroj\u00f3 al mar para que murieran ahogados. Ambos, no obstante, sobrevivieron y, llevados a flote por las olas hasta la isla de Serifos, fueron rescatados por un pescador llamado Dictis, hermano del rey Polidectes.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay muchas versiones del mito. En una de ellas, Polidectes quiso casarse con Danae, pero encontr\u00f3 que el hijo de \u00e9sta se le constitu\u00eda en un estorbo. Para deshacerse de \u00e9l, el rey desafi\u00f3 a Perseo y logr\u00f3 que se comprometiera a traerle la cabeza de la Gorgona Medusa, un monstruo espantoso con afilados dientes de jabal\u00ed, una lengua muy larga y serpientes en la cabeza, cuya mirada convert\u00eda en piedra a las personas que osaran contemplarla. El viaje era una aterradora empresa en la que con toda seguridad el joven perecer\u00eda. Ten\u00eda que llegar hasta la tierra de la oscuridad donde la luz del cielo se opaca y la que s\u00f3lo las m\u00e1s antiguas deidades conocen. Guiado por Atenea y Hermes, Perseo alcanz\u00f3 el lejano monte donde habitaban las Grayas, tres diosas viejas y grises que compart\u00edan un \u00fanico ojo y un diente. Aprovech\u00f3 un momento en que las diosas se intercambiaban el ojo para arrebat\u00e1rselo y prometi\u00f3 devolv\u00e9rselo s\u00f3lo si le indicaban el camino.<\/p>\n\n\n\n<p>Con inteligencia y determinaci\u00f3n, Perseo logr\u00f3 llegar al pa\u00eds de los Hiperb\u00f3reos donde viv\u00edan las Gorgonas. Con los regalos y la ayuda de ninfas y dioses, utilizando las sandalias aladas, el manto de invisibilidad y el escudo de bronce que le hab\u00eda dado Atenea para no mirar al monstruo directamente, sino por reflexi\u00f3n, el h\u00e9roe pudo decapitar con su espada a Medusa. Hall\u00e1ndose el cuello cercenado, de la tierra humedecida por la sangre que brot\u00f3 de la cabeza de la Gorgona naci\u00f3 el caballo alado Pegaso. En su largo periplo, Perseo lleg\u00f3 al pa\u00eds de los et\u00edopes donde encontr\u00f3 a una hermosa doncella atada a unas rocas. Se trataba de la m\u00e1s bella de las Nereidas, Andr\u00f3meda, que hab\u00eda sido ofrecida como sacrificio para liberar al pa\u00eds de un monstruo, enviado como castigo por el dios Poseid\u00f3n. Perseo se comprometi\u00f3 a matar al monstruo a cambio de la mano de la joven y con la ayuda de sus sandalias voladoras y la hoz logr\u00f3 su cometido. Despu\u00e9s del retorno y de haber petrificado a Polidectes mostr\u00e1ndole la cabeza de la Medusa, Perseo entreg\u00f3 el trono de Serifos a Dictis y continu\u00f3 camino a Argos, en el que encontr\u00f3 su destino. Invitado a participar en unos juegos f\u00fanebres, lanz\u00f3 un disco que accidentalmente se desvi\u00f3 y mat\u00f3 a su abuelo, el anciano rey Acrisio. Avergonzado por haber acabado con la vida de su abuelo, Perseo decidi\u00f3 intercambiar con su primo Megapentes el trono de Argos por el de Tirinto.<\/p>\n\n\n\n<p>En la historia de Perseo podemos ver muchos de los componentes del mito del h\u00e9roe antes mencionados: la doble parentela y el nacimiento milagroso, el desprendimiento y el largo viaje, las pruebas y retos, el enfrentamiento valeroso con monstruos horribles, la conquista de la doncella. Este patr\u00f3n amplio y general, en el que encajan y encuentran correspondencia tanto Perseo como Mois\u00e9s o Gilgamesh, no es irrelevante ni carente de significado. El h\u00e9roe es el s\u00edmbolo de los m\u00faltiples obst\u00e1culos que hallamos en nuestra vida y del esfuerzo necesario para crecer como individuos y alcanzar nuestro destino. As\u00ed lo afirma Erich Neumann, para quien \u00abla historia del h\u00e9roe, tal cual se manifiesta en los mitos, es la historia de la autoemancipaci\u00f3n del ego, en su lucha para liberarse del poder del inconsciente y para mantenerse firme ante las disparidades abrumantes<a href=\"#_8__Neuman__Erich___1973__The_Or\"><\/a><a><\/a><a href=\"#_8__Neuman__Erich___1973__The_Or\">[8]<\/a>\u00bb. Es la cr\u00f3nica del ego activo y voluntario, capaz de diferenciaci\u00f3n consciente, que busca el peligro y abandona el estado de pasividad natural para realizar la gran haza\u00f1a del desarrollo individual. Podr\u00edamos decir que, psicol\u00f3gicamente, el h\u00e9roe es un impulso hacia la acci\u00f3n y la independencia; un factor de decisi\u00f3n, una se\u00f1al de direcci\u00f3n y orientaci\u00f3n hacia logros y metas, un \u00f3rgano de planificaci\u00f3n; es el depositario de la voluntad y la determinaci\u00f3n, una capacidad para discernir y tambi\u00e9n para responder al reto o hacerle frente a situaciones adversas; una fuerza de exploraci\u00f3n, expansi\u00f3n y conquista, a la vez que fuente de confianza en s\u00ed mismo. Con atributos y rasgos tan valorados por la consciencia colectiva de la civilizaci\u00f3n occidental, es inevitable que la figura del h\u00e9roe nos atraiga y fascine. Su apariencia es tan imponente y luminosa que su presencia nos encandila y sobrecoge. S\u00f3lo con gran esfuerzo podemos divisar su patolog\u00eda e identificar su locura.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La locura heroica<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Faltos de perspicacia psicol\u00f3gica para desenmascarar la sombra de los ideales colectivos, suponemos que la determinaci\u00f3n y la voluntad del individuo excepcional \u2014quien con su esfuerzo y constancia obtiene logros inigualables que lo elevan por encima del com\u00fan\u2014 son valores absolutos y evidentes, virtudes dignas de emular, que bajo ning\u00fan respecto producen efectos nocivos o perjudiciales. Thomas Carlyle pensaba que el culto al h\u00e9roe, la admiraci\u00f3n y veneraci\u00f3n de una forma semidivina y m\u00e1s noble de hombre, era el m\u00e1s antiguo y s\u00f3lido fundamento de la evoluci\u00f3n y el progreso de la sociedad y la cultura humana. Eran esos seres excepcionales los que impulsaban con su esfuerzo el desarrollo de las comunidades anodinas. Sin embargo, a pesar de la com\u00fan exaltaci\u00f3n del h\u00e9roe y del individuo excepcional, m\u00e1s all\u00e1 de la extendida percepci\u00f3n del gran hombre como motor de la historia y propulsor de los principales logros y grandes transformaciones de la humanidad, el hero\u00edsmo puede ser tambi\u00e9n, como de hecho lo es con frecuencia, una forma de demencia. Condici\u00f3n poco estudiada y dif\u00edcil de reconocer, que pasa habitualmente inadvertida frente a los ojos miopes de la racionalidad dominante en la civilizaci\u00f3n occidental contempor\u00e1nea, pero que, sin embargo, llam\u00f3 la atenci\u00f3n de los griegos de la antig\u00fcedad, m\u00e1s atentos a la peligrosa duplicidad de los dioses, una manera intuitiva de reconocer la polaridad esencial de todo arquetipo.<\/p>\n\n\n\n<p>Por ello, a pesar de haber dado origen y transmitido de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n los cantos hom\u00e9ricos y la tradici\u00f3n \u00e9pica en que se fundamentan los pilares intelectuales de la civilizaci\u00f3n occidental, aquellos lejanos ciudadanos griegos, nuestros antecesores espirituales, pioneros de la democracia y del pensamiento racional, se percataron muy temprano de los efectos perturbadores del h\u00e9roe en la vida social, su esencial negaci\u00f3n del ideal de la polis. El inmutable conflicto que el fortalecimiento de la voluntad y de la personalidad individual inevitablemente plantea para el desarrollo sim\u00e9trico como grupo y para la convivencia en sociedad. Este es uno de los grandes dilemas que nos dej\u00f3 sobre el tapete la \u00e9pica y que a pesar de haber sido reexaminado bajo la penetrante \u00f3ptica de la tragedia, de manera particular por S\u00f3focles \u2014en Ayax, en Ant\u00edgona, en Filoctetes\u2014, sigue escondido e indiferenciado en la sombra.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy en d\u00eda, en un mundo tan alejado de la \u00e9pica, el hero\u00edsmo mantiene su resonancia afectiva. A pesar de expresar conductas sancionadas y atributos altamente valorados por la colectividad, el hero\u00edsmo es el germen de un mal social porque, como c\u00f3digo que exalta los logros de la voluntad por encima de cualquier obst\u00e1culo, alimenta un egocentrismo perjudicial para la relaci\u00f3n entre iguales. Si bien el desarrollo del ego heroico es parte indispensable del proceso de individuaci\u00f3n y lleva a un comportamiento beneficioso o hasta virtuoso desde la perspectiva individual, como agregado colectivo puede hacerse disfuncional. Cambia de signo por obra de lo que en psicolog\u00eda social se conoce como efecto de composici\u00f3n, el mecanismo por el cual lo que resulta provechoso para uno se torna perjudicial al repetirlo muchos. Es el mismo efecto que conduce a los p\u00e1nicos financieros, en los que cada persona aislada, aprensiva, asustada, se apresura a retirar su dinero del banco, acci\u00f3n individual que ser\u00eda perfectamente racional si no fuera por el hecho de que los otros se comportan de la misma manera, lo que produce la crisis colectiva y el resultado que se pretend\u00eda evitar. El todo difiere de las partes.<\/p>\n\n\n\n<p>La preocupaci\u00f3n por la gloria es el rasgo fundamental del temperamento heroico. El h\u00e9roe personifica el impulso individualista del ser humano, la necesidad particular de distinguirse, de sobresalir, de ganar renombre y honra. En la tradici\u00f3n \u00e9pica griega, la principal aspiraci\u00f3n del h\u00e9roe es el honor, el af\u00e1n de realizar grandes haza\u00f1as para ser recordado por las siguientes generaciones, la sed insaciable de fama, de que su nombre perdure en la memoria de la humanidad. Para ese ser nutrido en la soberbia y en la estimaci\u00f3n del amor propio, la negaci\u00f3n de la honra constituye, per contra, su peor castigo y su mayor tragedia. No hay nada que pueda atribular m\u00e1s a un h\u00e9roe que la posibilidad de que su reputaci\u00f3n y honor le sean negados. Muerto Aquiles, Tetis decidi\u00f3 entregar las armas de su hijo al griego m\u00e1s valeroso. \u00c1yax supuso que ser\u00edan de \u00e9l, pero los Atridas, Agamen\u00f3n y Men\u00e9alo, decidieron d\u00e1rselas a Odiseo. Por no haber heredado la armadura de Aquiles, esto es, el reconocimiento y la honra que ella representaba, \u00c1yax decidi\u00f3 vengarse. \u00bfCon qu\u00e9 rostro pod\u00eda presentarse ante su padre sin galardones? Pose\u00eddo por una ira demencial, sali\u00f3 armado pero, para evitar que causara destrozos, Atenea decidi\u00f3 enloquecerlo y el h\u00e9roe se lanz\u00f3 contra un reba\u00f1o de ovejas creyendo que eran los griegos. Desquiciado, \u00c1yax descuartiz\u00f3 los corderos y a dos que quedaron vivos los amarr\u00f3 y azot\u00f3 pensando que eran Ulises y Agamen\u00f3n. Al recobrar la consciencia, avergonzado y disminuido por el deshonor, \u00c1yax clav\u00f3 la espada en la tierra y se lanz\u00f3 sobre ella. El amor excesivo al honor (al que los griegos le ten\u00edan un nombre: philotimia), lo condujo a la locura y al suicidio.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque el af\u00e1n de prestigio y el ansia de diferenciarse ventajosamente de los dem\u00e1s forman parte del importante instinto de superaci\u00f3n del ser humano, como perfil motivacional dominante tiene repercusiones insospechadas. La reputaci\u00f3n y el honor son virtudes relativas. Su celebraci\u00f3n exige que las otras personas tengan atributos inferiores, menos cualidades y virtudes, para que no puedan competir en el reclamo de la distinci\u00f3n. Dif\u00edcilmente puede alguien ser celebrado y honrado si no logra distinguirse de sus pares, si estos exhiben logros superiores o iguales y exigen, al mismo tiempo, similar nivel de reconocimiento y honor. Tener que compartir el \u00e9xito con otro implica, de entrada, una reducci\u00f3n de la ventaja. El principal problema del amor al honor no es que el orgullo excesivo y la exagerada estima de s\u00ed mismo lleven a traspasar los l\u00edmites humanos, sino que en el plano social se convierten en un freno de la creatividad y el desarrollo. La celebridad no s\u00f3lo cela que otros puedan superarla sino que, por lo general, se esfuerza en sembrar obst\u00e1culos y en hacer m\u00e1s dif\u00edcil que los dem\u00e1s alcancen su nivel. Su inter\u00e9s es igualar y mantener a los otros por debajo. Es una pasi\u00f3n ego\u00edsta que Arist\u00f3fanes examina en su comedia Las ranas. En ella, H\u00e9rcules teme ver su honor reducido si otro hijo de Zeus sigue sus pasos y repite la haza\u00f1a de descender al mundo tenebroso de Hades. Por eso exagera las dificultades y trata de desanimar a Dionisos, por lo que este \u00faltimo lo acusa de celos. La misma baja pasi\u00f3n denunciaba Dem\u00f3stenes como principal vicio del rey Felipe de Macedonia. Seg\u00fan el gran orador ateniense, la obsesi\u00f3n de honor del rey de Macedonia era tal que \u00e9l prefer\u00eda la derrota de sus generales para que sus triunfos b\u00e9licos no lo opacaran, de modo que el esplendor de la victoria y todos los \u00e9xitos fueran atribuidos exclusivamente a \u00e9l. Tambi\u00e9n Aquiles se cuida de limitar la gloria que puede ganar Patroclo cuando le permite vestir sus armas y salir con los mirmidones a la batalla sin \u00e9l:<\/p>\n\n\n\n<p>Y tienes que hacer todo lo que voy a decirte, para que me conquistes honra y gloria entre los d\u00e1naos y, agradecidos, adem\u00e1s de devolverme a la muchacha, me colmen de espl\u00e9ndidos regalos. Arr\u00f3jalos de las naves, pero en cuanto lo consigas, vuelve sobre tus pasos; y aunque el tonante Zeus te impulse a m\u00e1s alta gloria, no te empe\u00f1es en luchar sin mi ayuda contra los ensoberbecidos teucros, porque contribuir\u00edas a mi deshonra en vez de encumbrarme<a href=\"#_9__Homero__2006___Iliada__Madri\"><\/a><a><\/a><a href=\"#_9__Homero__2006___Iliada__Madri\">[9]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquiles, el m\u00e1s grande y hermoso de los h\u00e9roes aqueos reunidos en Troya, resume el ideal de virtud de la aristocracia heroica y las principales paradojas que arropan el af\u00e1n de honor. Tetis, su madre, le advierte el destino que le espera. Si va a Troya, ganar\u00e1 reputaci\u00f3n y su gloria ser\u00e1 inmortal, pero su vida ser\u00e1 corta porque morir\u00e1 a las puertas de la ciudad. Si se queda, tendr\u00e1 una larga vida sedentaria, rodeado de amigos y familiares, pero perder\u00e1 su \u00abnoble gloria\u00bb y su nombre no ser\u00e1 recordado por las generaciones posteriores. Aquiles, sabiendo que la muerte lo espera, escoge ir a Troya. Muchas personas idealizan y ven como acto loable el sacrificio de los afectos y la renuncia a la tranquilidad dom\u00e9stica, a los bienes, las comodidades y el dinero, en pos de grandes retos y la lucha por alcanzar la gloria perdurable. No obstante, quienes as\u00ed piensan, olvidan el conflicto social que implica tal psicolog\u00eda. Al comienzo de la Il\u00edada, en el d\u00e9cimo a\u00f1o de la guerra de Troya, Aquiles, ofendido en su orgullo y en su honra, abandona a los aqueos, se retira a su tienda y se niega a combatir hasta que Agamen\u00f3n le devuelva a su concubina Briseida, repare la afrenta sufrida y le d\u00e9 satisfacci\u00f3n a su honra. Poco le importa que, privados de su ayuda, miles de sus compa\u00f1eros mueran o que el ej\u00e9rcito griego sucumba ante el dominio de los troyanos. Su indignaci\u00f3n y amor propio son m\u00e1s importantes que la causa de la civilizaci\u00f3n griega, tienen m\u00e1s peso que el esp\u00edritu de solidaridad, la compasi\u00f3n o el deber. Es el reclamo que le hace el mismo Patroclo: \u00abTodos los m\u00e1s valientes guerreros han quedado fuera de combate y est\u00e1n en sus naves heridos (\u2026) Y mientras todo sucede, t\u00fa, Aquiles, eres inexorable; nunca se ha apoderado de m\u00ed un rencor como el que t\u00fa abrigas. \u00bfEs que no quieres ser egregio sino a costa de la ruina de tus amigos<a href=\"#_10__Homero__1973___Iliada__Barc\"><\/a><a><\/a><a href=\"#_10__Homero__1973___Iliada__Barc\">[10]<\/a>?\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>La facilidad con que la grandeza del h\u00e9roe pod\u00eda forjarse en detrimento de los dem\u00e1s preocup\u00f3 obviamente a los primeros hombres occidentales que, distanci\u00e1ndose de los sistemas desp\u00f3ticos orientales, empezaron a verse a s\u00ed mismos como ciudadanos iguales en democracia. El reclamo de Patroclo es la expresi\u00f3n mitol\u00f3gica de un conflicto perenne: la oposici\u00f3n del c\u00f3digo heroico a los prop\u00f3sitos y esp\u00edritu de la polis, el peligro inmanente de que la estima y la grandeza del individuo, el culto al gran hombre, socave los fundamentos de la vida civil, merme la cooperaci\u00f3n entre iguales y el compromiso c\u00edvico. El gran dilema psicol\u00f3gico, adem\u00e1s, es que todo ser humano se esfuerza en conseguir prestigio, renombre y reputaci\u00f3n, pero a medida que los obtiene despierta celos y envidia en los dem\u00e1s. Aunque no lo reconozcamos, las personas, con frecuencia, se incomodan cuando otros se destacan. La palabra latina invidia proviene del verbo invideo, mirar con recelo, ver con malicia y con tristeza el bien ajeno, una emoci\u00f3n que, si no es tomada en cuenta y neutralizada, conduce a un clima de suspicacia que produce imponderables estragos y desolaci\u00f3n en la vida social.<\/p>\n\n\n\n<p>El h\u00e9roe es, por un lado, el protagonista de la expansi\u00f3n y evoluci\u00f3n de la consciencia, el actor principal de una obra que expresa el rasgo m\u00e1s propiamente humano: la diferenciaci\u00f3n de la personalidad individual. Por el otro, sin embargo, es un germen pat\u00f3geno para el desarrollo de sus cong\u00e9neres. Una personalidad narcisista, totalmente pose\u00edda por sus ideales subjetivos, absolutamente convencida de la veracidad de su visi\u00f3n revolucionaria, centrada en s\u00ed misma y dirigida por una f\u00e9rrea voluntad, choca necesariamente con las exigencias de la vida del grupo, con las concesiones y los compromisos indispensables para la convivencia social. Es un obst\u00e1culo para la participaci\u00f3n, el consenso y los logros de equipo. Aunque puede atraernos sobremanera el argumento rom\u00e1ntico seg\u00fan el cual es preferible vivir intensamente un breve tiempo por un gran logro que tener una larga vida irrelevante, es preciso considerar que mucho m\u00e1s debe el bienestar y el progreso humano a la lenta consolidaci\u00f3n de las instituciones y a la acumulaci\u00f3n de peque\u00f1os aportes mediante la formaci\u00f3n de redes sociales y el trabajo en cooperaci\u00f3n que al destello solar de los grandes genios y h\u00e9roes culturales.<\/p>\n\n\n\n<p>El h\u00e9roe es una deformaci\u00f3n de la pulsi\u00f3n individualista que lleva a posiciones personales inflexibles, actitudes r\u00edgidas y obstinadas. Como aparece en la tradici\u00f3n \u00e9pica, el h\u00e9roe es un guerrero brutal. Por eso recib\u00eda, tambi\u00e9n, el calificativo de terrible, de ser sin moderaci\u00f3n. En la mentalidad heroica, no s\u00f3lo domina el arrojo sobre la sensatez, sino que el horror pasa desapercibido y es tomado como acto normal. En el segundo canto de la Il\u00edada, N\u00e9stor invita a los melenudos aqueos a tomar venganza nada menos que con una violaci\u00f3n masiva: \u00abPor eso, que nadie se apresure a\u00fan a regresar a casa antes de acostarse con la esposa de alguno de los troyanos y cobrarse venganza por la brega y los llantos de Helena<a href=\"#_11__Homero__2008___Riada__Barce\"><\/a><a><\/a><a href=\"#_11__Homero__2008___Riada__Barce\">[11]<\/a>\u00bb. El hero\u00edsmo es, en su n\u00facleo arquetipal, un c\u00f3digo de guerra y pillaje. En la Edad Media, los cronistas \u00e1rabes desnudaron los valores de la caballer\u00eda y los ideales \u00e9picos del honor castellano mostrando la maldad detr\u00e1s del celo religioso de los h\u00e9roes cristianos. El Cid Campeador usaba el terror para cobrar tributos y sol\u00eda torturar a los enemigos y decapitar a los insurgentes. No es asunto de \u00e9pocas y culturas. Hay algo en el arquetipo que lo vincula al fanatismo y lo aleja del consenso ciudadano. Es una legitimizaci\u00f3n de la violencia. En 1835, el h\u00e9roe de la independencia venezolana, revolucionario y varias veces presidente, Jos\u00e9 Tadeo Monagas, se incorpor\u00f3 a la Revoluci\u00f3n de las Reformas y lanz\u00f3 una proclama que conclu\u00eda as\u00ed: \u00abSiempre me ver\u00e9is primero, adelante, a vuestra cabeza; y para triunfar o morir. Que sea vuestro lema el Triunfo del patriotismo o muerte; reformas en una convenci\u00f3n nacional o guerra eterna<a href=\"#_12__Proclama_reproducida_en_Por\"><\/a><a><\/a><a href=\"#_12__Proclama_reproducida_en_Por\">[12]<\/a>\u2026\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Opuesto a la convivencia civil y a la solidaridad de la polis, el h\u00e9roe desconoce los t\u00e9rminos medios, la negociaci\u00f3n y el compromiso. Incapaz de cambiar, permanece inalterable aunque conozca las consecuencias negativas de sus actos. Su pasi\u00f3n caracter\u00edstica era llamada por los griegos org\u00e9, un odio o ira prolongada que resulta de un da\u00f1o al amor propio, que exige y conduce a la venganza. En la psicolog\u00eda del h\u00e9roe no hay espacio para los quehaceres de la paz. Desconoce el m\u00e9rito del trabajo y el valor de los imperceptibles logros ordinarios. Desprecia el empe\u00f1o met\u00f3dico y constante. Inepto para crear riqueza, se apropia de la fortuna de otros mediante el asalto y la conquista. Su econom\u00eda, como la del pirata, es la del saqueo y el bot\u00edn. Su desd\u00e9n por la mediocridad de la vida sedentaria y laboriosa est\u00e1 ligado a un exceso de autoestima. Ulises, quien desde\u00f1a la actividad mercantil tanto como valora el pillaje, se presenta ante Alc\u00ednoo, rey de los feacios con afirmaciones que chocan abiertamente con la virtud de la humildad. Dice as\u00ed: \u00abSoy Odiseo, hijo de Laertes; todos los hombres piensan en m\u00ed por mis ardides, y mi gloria llega al cielo<a href=\"#_13__Homero__1965___Odisea__Cant\"><\/a><a><\/a><a href=\"#_13__Homero__1965___Odisea__Cant\">[13]<\/a>\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Si alguna persona de nuestro entorno se presentara de la misma manera, hablar\u00edamos inmediatamente de egolatr\u00eda o inflaci\u00f3n del yo. M\u00e1s que engre\u00eddo o pedante, lo considerar\u00edamos desadaptado y hasta loco. Muy probablemente pensar\u00edamos en un desorden de personalidad narcisista tipificado por ideas de grandiosidad y autoimagen exagerada de la propia importancia, sobrestimaci\u00f3n de las propias habilidades y logros, sensaci\u00f3n de ser original o \u00fanico y contumaz necesidad de ser nombrado y admirado. \u00bfHay algo m\u00e1s enfermizo que la soberbia narcisista, algo que desate m\u00e1s la furia y la envidia de los dioses que el hecho de que un com\u00fan mortal reclame la gloria por sentirse portador de un rasgo que lo hace excepcional? El culto a la personalidad es probablemente uno de los principales peligros para el despliegue y desarrollo equilibrado de la personalidad y de la sociedad. Al estar identificado totalmente con el yo y su historia personal, el h\u00e9roe cae con frecuencia en un estado de posesi\u00f3n en el que prevalecen la falta de l\u00edmites, la desmesura y los componentes psicop\u00e1ticos de la personalidad. No es por azar que los psiquiatras y psic\u00f3logos han encontrado tantas coincidencias entre las enfermedades narcisistas, los trastornos del car\u00e1cter y las personalidades antisociales. Pareciera que la figura del h\u00e9roe es uno de los dominantes inconscientes de la patolog\u00eda fronteriza que prolifera en la actualidad: destructividad y violencia, grandiosidad, omnipotencia y exhibicionismo, sectarismo.<\/p>\n\n\n\n<p>En la antig\u00fcedad existieron listas y cat\u00e1logos de poderes y deidades que, seg\u00fan la gente com\u00fan, produc\u00edan los disturbios mentales. Hip\u00f3crates, en el Morbo sacro, menciona espec\u00edficamente \u00ablas invasiones de los H\u00e9roes<a href=\"#_14__Hipocrates__1952___Hippocra\"><\/a><a><\/a><a href=\"#_14__Hipocrates__1952___Hippocra\">[14]<\/a>\u00bb como una de las enfermedades sagradas, una de las fuerzas que, seg\u00fan la creencia popular, suelen poseernos y son causas de locura. Los h\u00e9roes son nuestros antecesores, los esp\u00edritus de los grandes muertos que siguen rondando, inquietos, el mundo de los vivos. Pero la invasi\u00f3n de los muertos del espacio humano produce confusi\u00f3n, delirio y locura. La identificaci\u00f3n con su figura genera contagio. A manera de epidemia, degenera en la misteriosa forma de poder que Max Weber denomin\u00f3 dominaci\u00f3n carism\u00e1tica, \u00abla entrega a una revelaci\u00f3n, al culto del h\u00e9roe, a la confianza en un l\u00edder<a href=\"#_15__Weber__Max__2007___Sociolog\"><\/a><a><\/a><a href=\"#_15__Weber__Max__2007___Sociolog\">[15]<\/a>\u2026\u00bb. La dominaci\u00f3n carism\u00e1tica es irracional y antiecon\u00f3mica. Surge del sentimiento, de la comunidad emocional por identificaci\u00f3n proyectiva; es decir, por afinidad con los contenidos de nuestra propia personalidad que depositamos en el otro. Las personas, consumidas en una vida com\u00fan y corriente, proyectan en el l\u00edder narcisista al h\u00e9roe dormido que llevan dentro. La personalidad descollante se convierte as\u00ed en la portadora de la individualidad de quienes, incapaces de vivir su propia grandeza, lo hacen a trav\u00e9s del carisma del dirigente; se enamoran y se identifican con \u00e9l.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Un pa\u00eds en estado de posesi\u00f3n<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El h\u00e9roe m\u00edtico y el h\u00e9roe hist\u00f3rico se entrelazan para producir cultos que, con frecuencia, dominan el escenario pol\u00edtico y son el caldo de cultivo de muchas ambiciones de mando. Si analizamos detenidamente el discurso pol\u00edtico venezolano y las formas ret\u00f3ricas dominantes en nuestra sociedad, nos damos cuenta de que es imposible comprender aspectos fundamentales de nuestra manera de vivir si no reflexionamos sobre el rol y la influencia que el mito del h\u00e9roe ha tenido en la forja de la naci\u00f3n. Nacemos y crecemos bajo la luz de una consciencia \u00e9pica. Nos desarrollamos como continuaci\u00f3n de una epopeya hist\u00f3rica, como herederos de las haza\u00f1as y la honra de la gesta libertadora, ungidos por la gloria del Libertador Sim\u00f3n Bol\u00edvar, sujeto de un culto heroico que tal vez sea el \u00fanico componente verdaderamente com\u00fan de nuestra identidad cultural. Estamos tan acostumbrados a la celebraci\u00f3n continua del h\u00e9roe que, a menudo, s\u00f3lo la distancia o la mirada extra\u00f1ada del extranjero nos hacen caer en cuenta de su asombrosa penetraci\u00f3n en todos los aspectos de la vida nacional. La omnipresencia de Bol\u00edvar en la consciencia colectiva venezolana es absoluta. Estatuas, retratos, mensajes, recuerdan y celebran insistentemente su imagen e ideas en los colegios, en los discursos, en las oficinas p\u00fablicas. Es el calificativo de la Constituci\u00f3n y de la rep\u00fablica, el nombre de la unidad monetaria nacional, de la plaza central de todos los pueblos y ciudades, de estados, aeropuertos, avenidas, universidades, planes gubernamentales, sistemas escolares, tiendas, bazares, bancos, bares. No hay aspecto de la vida nacional que no haya sido tocado por el culto al Libertador, fundamento de una religi\u00f3n heroica cuya operaci\u00f3n simb\u00f3lica tiene consecuencias concretas.<\/p>\n\n\n\n<p>Ning\u00fan venezolano puede dejar de admirar el esfuerzo y la voluntad f\u00e9rrea de las tropas libertadoras que atravesaron en alpargatas la cordillera de Los Andes, los sacrificios y logros de un pueblo decidido, guiado por un ideal, la grandeza de los pr\u00f3ceres que convirtieron las debilidades y flaquezas en asombrosos triunfos. Sim\u00f3n Bol\u00edvar es la encarnaci\u00f3n de todas esas voluntades e ideales heroicos, la personificaci\u00f3n de los valores excelsos, el s\u00edmbolo de la vida trascendente, la s\u00edntesis de las aspiraciones m\u00e1s hondas de la sociedad venezolana. Adem\u00e1s de expresar los anhelos de libertad e igualdad del pueblo llano, Bol\u00edvar re\u00fane los rasgos de car\u00e1cter requeridos para conseguirlos: la voluntad capaz de sortear todos los obst\u00e1culos, la determinaci\u00f3n para llegar a la meta, el desprendimiento y sacrificio de la riqueza y del bienestar personal en pro del bien com\u00fan. El hero\u00edsmo se confunde, muy a menudo, con el patriotismo y el nacionalismo. Estimula el orgullo colectivo y sirve para estructurar la identidad nacional. El Libertador, especie de redentor, no s\u00f3lo es el padre de la patria sino el eje de nuestro sentido de pertenencia. Solemos pensar que, por efecto de modelaje, la exaltaci\u00f3n de la figura de Bol\u00edvar sirve para propiciar sus virtudes en el pueblo. Sin embargo, en el momento en que la figura del h\u00e9roe se hace objeto de culto, introduce un elemento irreflexivo \u2014contrapuesto al razonamiento l\u00f3gico\u2014 que lo convierte, m\u00e1s bien, en abono de vicios, sectarismo, manipulaci\u00f3n e inconsciencia. El impacto emocional de los mitos es, todav\u00eda, algo tan desconocido que su operaci\u00f3n simb\u00f3lica ocurre, mayormente, sin que nos demos cuenta, aunque pensemos que estamos totalmente conscientes del asunto.<\/p>\n\n\n\n<p>Un acertado y divertido ejemplo de la posesi\u00f3n por el h\u00e9roe lo podemos ver en la pel\u00edcula Bol\u00edvar soy yo, del director colombiano Jorge Al\u00ed Triana. La cinta trata de un actor, Pedro Miranda, protagonista de una telenovela sobre la vida de Sim\u00f3n Bol\u00edvar, que en medio del \u00e9xito se obsesiona y se identifica con el personaje. Por momentos, Miranda sabe que \u00e9l es \u00e9l, por momentos cree que es Bol\u00edvar. Sus discursos, su acalorada defensa de los ideales del Libertador, su identificaci\u00f3n y locura, son tomados a broma por muchos y hasta el Presidente de la Rep\u00fablica lo invita a actuar como Bol\u00edvar en un desfile para conmemorar la Independencia sin darse cuenta de la seriedad y peligrosidad del asunto. Lo interesante de la pel\u00edcula es el fino l\u00edmite, la tenue frontera tras la cual la locura individual se transforma en locura colectiva. Repentinamente, Pedro Miranda se convierte en un evento pol\u00edtico, en el s\u00edmbolo capaz de reivindicar las injusticias sufridas por el pueblo, en el l\u00edder que encarna la lucha contra la pobreza, la inequidad y la corrupci\u00f3n. El actor termina secuestrando al presidente de Colombia y, al remontar el r\u00edo Magdalena, es recibido en todos los pueblos y aclamado como un h\u00e9roe. El contagio colectivo se convierte en epidemia y es r\u00e1pidamente aprovechado por las fuerzas armadas revolucionarias para intentar tomar el poder. La pel\u00edcula est\u00e1 llena de iron\u00eda y humor. No pensemos, sin embargo, que es pura ficci\u00f3n. La posesi\u00f3n por los h\u00e9roes muertos es, en nosotros, un hecho, una realidad. La imagen de Bol\u00edvar es el n\u00facleo de un complejo hist\u00f3rico, la representaci\u00f3n de una enfermedad ps\u00edquica que azota a la sociedad venezolana y que se refleja en el fanatismo por el pasado, en la imposibilidad de crear un presente y un futuro por fijaci\u00f3n en las glorias pret\u00e9ritas.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de la cr\u00edtica racional y desmitificadora de tantos intelectuales e historiadores inteligentes, a contracorriente de los argumentos cristalinos y demoledores de escritores como Germ\u00e1n Carrera Damas, El\u00edas Pino Iturrieta, Francisco Herrera Luque o Luis Castro Leiva, la potencia afectiva del mito de Bol\u00edvar se mantiene intacta y anega el alma colectiva del pueblo venezolano. Testigo de ello es el renovado impulso y la relevancia adquirida por el culto del h\u00e9roe a partir del triunfo de la revoluci\u00f3n bolivariana en 1998, que ha llevado hasta el paroxismo la devoci\u00f3n por el Libertador. Psicol\u00f3gicamente nos encontramos hoy, casi dos siglos despu\u00e9s, pr\u00f3ximos a los venezolanos que en 1842 presenciaron los fastos y honores f\u00fanebres consagrados a los restos del Libertador Sim\u00f3n Bol\u00edvar. Ferm\u00edn Toro, en su oblaci\u00f3n \u00aba los manes del que a\u00fan en la tumba protege\u00bb se pregunta:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026 \u00bfQui\u00e9n es grande en estos d\u00edas? \u00bfQui\u00e9n es alto como el cedro y fuerte como la roca para resistir, dominar y serenar la tormenta? (\u2026) Bol\u00edvar s\u00f3lo, Bol\u00edvar que en los d\u00edas de terror s\u00f3lo puede compararse a los h\u00e9roes b\u00edblicos que, armados de la ira de Saboath, rodaron su carro sangriento sobre ej\u00e9rcitos destruidos; pero que en los d\u00edas de la reparaci\u00f3n fue semejante a los genios bienhechores que presiden a la creaci\u00f3n de lo grande<a href=\"#_16__Carrera_Damas__German__2003\"><\/a><a><\/a><a href=\"#_16__Carrera_Damas__German__2003\">[16]<\/a>\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de lo anacr\u00f3nico o rid\u00edculo que pueda parecemos hoy en d\u00eda el rom\u00e1ntico lenguaje decimon\u00f3nico, el llamado a los h\u00e9roes muertos sigue vigente en el estilo ret\u00f3rico y el tono discursivo de los pol\u00edticos de la actualidad como una constante cultural. Lo vemos, por poner un ejemplo tomado al azar, en el discurso de orden de un historiador contempor\u00e1neo en la sesi\u00f3n solemne de la Asamblea Nacional, el 5 de julio de 2003.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026 A Venezuela se le perdi\u00f3 Bol\u00edvar durante mucho tiempo. Se le perdi\u00f3 por completo, hasta hace s\u00f3lo cuatro a\u00f1os, cuando un hombre de palabra cumpli\u00f3 un juramento hecho una d\u00e9cada atr\u00e1s al pie del Sam\u00e1n de G\u00fcere. Gracias al cumplimiento de aquel juramento, Venezuela y Am\u00e9rica toda se han percatado claramente de que Bol\u00edvar vive. No es que resucit\u00f3, es que jam\u00e1s lleg\u00f3 en realidad a morir. Y vive porque su doctrina responde a la caracterolog\u00eda del revolucionario integral<a href=\"#_17__Correa_Gonzalez__Juan_Germa\"><\/a><a><\/a><a href=\"#_17__Correa_Gonzalez__Juan_Germa\">[17]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>La activaci\u00f3n y manejo utilitario de los h\u00e9roes muertos y del mito por medio de la figura del Libertador ha sido una de las m\u00e1s provechosas artima\u00f1as psicol\u00f3gicas utilizadas por las clases pol\u00edticas para manipular y conducir a las masas. La guerra de independencia no s\u00f3lo dej\u00f3 dolorosas heridas en el cuerpo social venezolano, sino que sus logros pol\u00edticos no colmaron las expectativas de libertad e igualdad por los que tan arduamente el pueblo hab\u00eda luchado. Para mantener la filiaci\u00f3n popular en torno a las elites pol\u00edticas, \u00e9stas construyeron una figura simb\u00f3lica y deificaron el h\u00e9roe cuyo proyecto hab\u00eda sido maliciosamente traicionado: el Libertador. Como ha se\u00f1alado Germ\u00e1n Carrera Damas, el gran acierto de la burgues\u00eda terrateniente y comercial y de la dirigencia pol\u00edtica del siglo&nbsp;XIX fue distraer la insatisfacci\u00f3n popular y tranquilizar a las mayor\u00edas depauperadas reivindicando el programa de Bol\u00edvar como suyo, vitaliz\u00e1ndolo como proyecto que ellos iban a procurar y finalmente a culminar. Se cre\u00f3 una ideolog\u00eda popular con fines muchas veces antipopulares. El culto y deificaci\u00f3n del h\u00e9roe demostr\u00f3 ser un recurso simb\u00f3lico tan eficiente para el ejercicio del poder que, a partir de su creaci\u00f3n, todos los gobernantes venezolanos, especialmente los m\u00e1s autoritarios y desp\u00f3ticos, lo han utilizado y perfeccionado como instrumento de dominaci\u00f3n. Escribe as\u00ed Carrera Damas:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026 el culto a los h\u00e9roes, y en primer t\u00e9rmino el rendido a Bol\u00edvar, dej\u00f3 hace mucho de ser el cuito de un pueblo para convertirse en un culto para el pueblo, institucionalizado, orquestado y dirigido por el Estado a trav\u00e9s de organismos competentes integrados a su estructura administrativa, cuyo funcionamiento se acuerda, por consiguiente, con la pol\u00edtica del gobierno de turno, y que se encargan de regular las manifestaciones del culto, haci\u00e9ndolo eficaz medio de acci\u00f3n sobre la conciencia popular, al servicio de la pol\u00edtica oficial imperante<a href=\"#_18__Carrera_Damas__German__ob\"><\/a><a><\/a><a href=\"#_18__Carrera_Damas__German__ob\">[18]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Que una figura m\u00edtica tenga tanto peso en la vida de una naci\u00f3n, que una imagen dominante del inconsciente colectivo tenga un rol tan protag\u00f3nico en la ideolog\u00eda y praxis pol\u00edtica, no puede sino alertarnos sobre la necesidad de comprender las motivaciones y deseos insatisfechos por los cuales el mito funciona, las sutiles compensaciones simb\u00f3licas que mantienen el equilibrio precario entre la fantas\u00eda y la realidad. La identificaci\u00f3n colectiva con un mito no es algo banal. M\u00e1s all\u00e1 del sentido de pertenencia o de la cohesi\u00f3n social, ronda la amenaza del sectarismo y la irracionalidad, el lado oscuro de los ideales colectivos, una sombra que sobrepasa las m\u00e1s loables intenciones. Testigo de ello es la deformaci\u00f3n de la filosof\u00eda de la acci\u00f3n de Thomas Carlyle, la distorsi\u00f3n de su culto al h\u00e9roe dentro de la ideolog\u00eda del Partido Nacional Socialista Obrero Alem\u00e1n. La exaltaci\u00f3n del hombre fuerte, decidido y duro, de una raza superior y pura, fue el trasfondo m\u00edtico de la ideolog\u00eda nazi que justific\u00f3 los m\u00e1s horrendos cr\u00edmenes y devastaciones. El h\u00e9roe es un fantasma peligroso que nos ronda y tiene tanto peso en nuestro juicio que en cualquier descuido nos posee y se apodera de comunidades enteras. Como se\u00f1ala Rafael L\u00f3pez-Pedraza, la figura del h\u00e9roe ocupa \u00abun espacio desproporcionado en nuestra psique<a href=\"#_19__Lopez_Pedraza__Rafael__2002\"><\/a><a><\/a><a href=\"#_19__Lopez_Pedraza__Rafael__2002\">[19]<\/a>\u00bb y ello implica un estado de posesi\u00f3n por la invasi\u00f3n de los manes de los h\u00e9roes muertos. La manera en que la figura del h\u00e9roe afecta nuestra vida cotidiana y el hecho de que \u00abalgo tan fantasmal como los muertos intranquilos produzcan ese estado de posesi\u00f3n<a href=\"#_20__Ibidem__p__30\"><\/a><a><\/a><a href=\"#_20__Ibidem__p__30\">[20]<\/a>\u00bb recalcan nuestra locura colectiva. Basta escuchar los discursos pol\u00edticos cotidianos que invocan la confrontaci\u00f3n y la guerra, que recuerdan un pasado glorioso y llaman a luchar por transformaciones ut\u00f3picas aunque vivamos en la penuria agobiante, que organizan batallones de lanceros para simples logros ciudadanos. Llevados por el carisma del h\u00e9roe, las personas marginadas de nuestra sociedad se han identificado con sus elementos psicop\u00e1ticos mostrando claramente la irracionalidad de la posesi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Necesitamos urgentemente, por tanto, protegernos de la fascinaci\u00f3n por el h\u00e9roe, reflexionar sobre sus aspectos oscuros, sobre la sombra de su mitolog\u00eda. Un sentimiento de identidad nacional forjado al calor de un culto heroico convertido en religi\u00f3n republicana, un contagio ideol\u00f3gico mediado por la identificaci\u00f3n carism\u00e1tica con la figura del h\u00e9roe, una ret\u00f3rica heroica que por m\u00e1s que pretendamos ignorarla impregna todas las facetas del vivir, son expresiones de un vac\u00edo que intentamos llenar con los actos grandiosos de un pasado que ya queda demasiado lejos, con algo que supuestamente fuimos, pero que ya no somos, y que s\u00f3lo podemos recapitular. Una recomendable dosis de desconfianza y m\u00ednima prudencia intelectual nos obliga, por tanto, a preguntarnos: \u00bfcu\u00e1l es la sombra del h\u00e9roe? \u00bfCu\u00e1l es su polo contrario? \u00bfCu\u00e1les son las actitudes opuestas que esa mitolog\u00eda dominante intenta compensar? Porque de eso se trata. Cuando algo se hace exagerado, algo trata de contrarrestar, como las \u00ednfulas de grandeza, un exacerbado complejo de superioridad que por lo general esconde dolorosos sentimientos de inferioridad. No es suspicacia paranoica ni ociosa especulaci\u00f3n intelectual. Es una pregunta elemental que no puede faltar desde que los grandes pensadores del siglo&nbsp;XIX, Karl Marx, Friedrich Nietzsche, Sigmund Freud, rompieron con la teor\u00eda cl\u00e1sica de conocimiento para introducir una nueva forma de ex\u00e9gesis que parte del rechazo del discurso colectivo y del corpus visible de la realidad. Esta nueva ex\u00e9gesis es una forma de ver que desconf\u00eda de lo evidente, de lo que nos dicen, de lo que nos venden, para revelar las intenciones ocultas, el trastero sucio y sombr\u00edo. Es un conocimiento que busca alejarnos de las formas aparentes para profundizar en el interior de las cosas, un interior que, parad\u00f3jicamente, es exterior al sujeto, percibido como si viniera de afuera. Es el primer paso de una psicolog\u00eda desenmascaradora que intenta develar el car\u00e1cter ilusorio de los grandes ideales y mitos colectivos. Una \u00f3ptica que interpreta la genealog\u00eda del ideal desde su contrario, la justicia desde el provecho individual, el honor desde la infamia, la verdad desde el enga\u00f1o, la virtud desde el vicio.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>De lo solemne a lo prosaico<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Nada luce m\u00e1s lejano del arquetipo del h\u00e9roe que la figura del p\u00edcaro. Si el h\u00e9roe remite a c\u00f3digos de honor y dignidad, a gestas valerosas e ideales excelsos, el p\u00edcaro nos lleva a lo m\u00e1s bajo, nos hunde en la miseria, en el enga\u00f1o, en la mentira y la deshonra. Ambos coexisten, sin embargo, como cara y rev\u00e9s de una misma moneda de intercambio ps\u00edquico. Por eso no debe extra\u00f1ar que comencemos un libro sobre el arquetipo del p\u00edcaro comentando la figura del h\u00e9roe. El h\u00e9roe convoca necesariamente al p\u00edcaro. Es su ant\u00edtesis. Uno de los rasgos distintivos de la literatura picaresca es que ella narra la vida de seres comunes y vulgares en lugar de la de personajes heroicos, de la literatura caballeresca distinguidos por su dignidad y sus m\u00e9ritos espirituales. A este respecto, Am\u00e9rico Castro comenta sobre el Lazarillo de Tormes:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026 el m\u00f3vil de esta novelita y de sus an\u00e1logos no es el hero\u00edsmo, sino el antiheroismo, ya que el p\u00edcaro como personaje literario fue el ant\u00edpoda del caballero andante, del alma enamorada, del m\u00edstico o del conquistador. Queda as\u00ed invertida la visi\u00f3n estimativa de los valores y aparecen en la cumbre lo que esperar\u00edamos yaciese en cualquier abismo de bajeza (\u2026) Personas y cosas aparecen como negaciones o enga\u00f1os ilusorios (\u2026), su valor consiste en ser des-valor, un valor con signo negativo que asciende a la cumbre en donde suelen morar los grandes hechos o altas virtudes<a href=\"#_21__Castro__Americo__1960_____E\"><\/a><a><\/a><a href=\"#_21__Castro__Americo__1960_____E\">[21]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Similar es la opini\u00f3n de Irving Leonard en su obra Los libros del conquistador al hacerse eco de una interpretaci\u00f3n compartida: \u00abel \u201cp\u00edcaro\u201d, como dice un autor moderno, es \u201cuna especie de Amad\u00eds de Gaula al rev\u00e9s, un antih\u00e9roe\u201d. El principal protagonista de la literatura picaresca est\u00e1 privado de idealismo y predispuesto a vivir antes de su gorroner\u00eda y de su desverg\u00fcenza que de cualquier ocupaci\u00f3n honesta<a href=\"#_22__Leonard__Irving__1983___Los\"><\/a><a><\/a><a href=\"#_22__Leonard__Irving__1983___Los\">[22]<\/a>\u2026\u00bb. Mientras la literatura heroica expresa una fe en las posibilidades de transformaci\u00f3n y mejoramiento del esp\u00edritu humano, el g\u00e9nero picaresco es la manifestaci\u00f3n de una filosof\u00eda acomodaticia y c\u00ednica que acepta pasivamente el orden establecido. Concentrado en la supervivencia y el beneficio propio, al p\u00edcaro no le interesa cambiar nada, sino aprovecharse de la situaci\u00f3n tal como est\u00e1. Por ello se burla de los prejuicios y convencionalismos que le permiten medrar de los vicios que esas mismas fachadas sociales pretenden ocultar. Pero a pesar de la distancia que aparentemente los separa, los protagonistas de ambas literaturas, picaresca y heroica, se persiguen y alternan los unos a los otros como el Dr. Jekyll y Mr. Hide, contrapesos desdoblados de una misma personalidad social. Y as\u00ed como no podemos prescindir de Bol\u00edvar ni de nuestro pasado heroico como mito de origen capaz de darnos sentido de continuidad hist\u00f3rica e identidad nacional, tampoco es posible analizar y entender la vida social venezolana sin abordar el tema de la picard\u00eda y el p\u00e1jaro bravismo, la astucia y la viveza criolla. El h\u00e9roe y el p\u00edcaro se dan la mano como actores compensatorios de una misma paradoja hist\u00f3rica, personificaciones de un juego de contrarios que ha estado presente desde nuestro m\u00e1s remoto pasado.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando Eduardo Blanco transform\u00f3 la dolorosa y sangrienta guerra civil de la independencia en arrebato l\u00edrico e idealizada epopeya de dimensiones m\u00edticas, el autor de Venezuela heroica olvid\u00f3 mencionar que los eximios h\u00e9roes, cuya determinaci\u00f3n y valent\u00eda transformaron para siempre el horizonte pol\u00edtico y social del continente latinoamericano, fueron, tambi\u00e9n, los mismos que, una vez en el poder, dispusieron del tesoro p\u00fablico como de la cosa privada, que impidieron el desarrollo de las instituciones y del Estado de derecho, que impusieron la arbitrariedad, la fuerza y los laureles militares por encima de la competencia y la probidad como criterios para dirigir los destinos de la naci\u00f3n. La falta de coherencia entre la palabra y la acci\u00f3n como caracter\u00edstica resaltante de la vida pol\u00edtica y el discurso p\u00fablico, el nominalismo y el imperativo m\u00e1gico de la palabra, que con tanta facilidad sustituyen a los hechos y tanto nos alejan de las realizaciones concretas, son manifestaciones del interjuego y las sutiles compensaciones entre estas dos mitolog\u00edas y figuras dominantes de nuestro inconsciente social. Si en el terreno de la palabra dominan la ret\u00f3rica y los ideales del h\u00e9roe, en el campo de la acci\u00f3n y de los hechos concretos reinan el pragmatismo y la viveza del p\u00edcaro. Una forma idiosincr\u00e1sica de disociaci\u00f3n producto de la operaci\u00f3n inconsciente de una de las m\u00e1s antiguas leyes de la din\u00e1mica ps\u00edquica: el balance entre los opuestos, las inevitables compensaciones que ocurren cuando una actitud se hace extrema y monopoliza la consciencia, hecho que parad\u00f3jicamente activa la aparici\u00f3n de su contrario y lo obliga a llevar una vida aut\u00f3noma y a actuar an\u00e1rquicamente desde el inconsciente. La disociaci\u00f3n se hace evidente en los casos en que una misma persona lleva a cabo acciones o emite opiniones absolutamente contrarias entre s\u00ed como si surgieran de dos personalidades completamente diferentes, con ideas, creencias y emociones distintas.<\/p>\n\n\n\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os, los medios de comunicaci\u00f3n social han podido mostrarnos claramente este fen\u00f3meno de escisi\u00f3n a trav\u00e9s de videos que unen distintas apariciones, actuaciones y declaraciones de un mismo pol\u00edtico, de quien \u2014si no fuera porque lo vemos con nuestros propios ojos\u2014 no podr\u00edamos pensar que se trata de la misma persona. El individuo aparece en una toma declarando sobre el sacrificio y las acciones heroicas que necesitamos realizar para liberar a nuestro pueblo de la pobreza y alcanzar la igualdad, mientras que en la siguiente lo vemos disfrutando de asombrosos lujos y placeres. Un d\u00eda defiende un ideal y al poco tiempo lo niega c\u00ednicamente respaldando otro con fines pr\u00e1cticos. Estamos tan habituados a esta forma de existencia m\u00faltiple que, por lo general, ni cuenta nos damos de la incongruencia y la disonancia. Dos creencias o comportamientos son consistentes cuando uno est\u00e1 de acuerdo con el otro. Si considero que fumar es malo, no fumo. Dos elementos son disonantes o inconsistentes cuando son incompatibles o se contradicen, cuando un enunciado implica la negaci\u00f3n del otro. La teor\u00eda de la disonancia cognitiva de Le\u00f3n Festinger supone que dichas contradicciones producen tensi\u00f3n psicol\u00f3gica, que las personas no pueden sentir, pensar y actuar de manera disonante demasiado tiempo. La incomodidad se hace, supuestamente, tan insoportable que los individuos se ven compelidos a buscar la consonancia. Nuestra realidad ps\u00edquica parece contrariar la teor\u00eda de Festinger. En nuestra alma conviven el h\u00e9roe y el p\u00edcaro, y saltamos con tanta fluidez de un arquetipo al otro que parecieran mellizos unidos por un mismo cord\u00f3n umbilical.<\/p>\n\n\n\n<p>Con ocasi\u00f3n de la publicaci\u00f3n de la Historia de la conquista y poblaci\u00f3n de la Provincia de Venezuela de Jos\u00e9 Oviedo y Ba\u00f1os, el licenciado don Alonso Escobar, presb\u00edtero y can\u00f3nigo de la santa iglesia catedral, congratula a la ciudad de Caracas con el lenguaje ampuloso y heroico caracter\u00edstico del discurso p\u00fablico de la \u00e9poca:<\/p>\n\n\n\n<p>O tu Caracas! objeto generoso<\/p>\n\n\n\n<p>de aquel Imperio, cuya sacra frente<\/p>\n\n\n\n<p>ven\u00e9ran mas esferas que el Sol jira (\u2026)<\/p>\n\n\n\n<p>Ya lleg\u00f3 el tiempo que tu heroica historia<\/p>\n\n\n\n<p>\u00e1 campear salga de sus lobregueces, (\u2026)<\/p>\n\n\n\n<p>Solo heroica pluma llegar pudo<\/p>\n\n\n\n<p>\u00e1 ser pinc\u00e9l plausible de tus h\u00e9roes,<\/p>\n\n\n\n<p>porque efectos gloriosos no producen<\/p>\n\n\n\n<p>peque\u00f1as causas, si las eminentes<a href=\"#_23__Oviedo_y_Banos__Jose_de__19\"><\/a><a><\/a><a href=\"#_23__Oviedo_y_Banos__Jose_de__19\">[23]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Oviedo y Ba\u00f1os fue, no obstante, uno de los primeros escritores que se\u00f1al\u00f3 la viveza de ingenio como caracter\u00edstica de los caraque\u00f1os: \u00absus criollos son de agudos y prontos ingenios, corteses, afables y pol\u00edticos<a href=\"#_24__Ibidem__p__421\"><\/a><a><\/a><a href=\"#_24__Ibidem__p__421\">[24]<\/a>\u00bb. Descripci\u00f3n que coincide con las de otros destacados viajeros y cronistas europeos de los siglos&nbsp;XVIII y&nbsp;XIX. Dauxion Lavayse habla de \u00absutileza de la chicana\u00bb. Al final de su cr\u00f3nica Viaje a las islas de Trinidad, Tobago, Margarita y a diversas partes de Venezuela en la Am\u00e9rica Meridional hace un bosquejo de los h\u00e1bitos y costumbres de la Capitan\u00eda General de Caracas o Venezuela en el cual afirma que los criollos:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026 tienen por lo general mucho ingenio y perspicacia (\u2026) pero siempre reina en sus relaciones un esp\u00edritu de desconfianza, de celos y de etiqueta que elimina la cordialidad de sus sociedades. No se les oye hablar sino de procesos. En estas colonias abundan los abogados y procuradores. Se puede decir que estas dos, profesiones son casi las \u00fanicas permitidas a la ambici\u00f3n de la juventud criolla, que muestra una aptitud muy grande para las sutilezas de la discusi\u00f3n<a href=\"#_25__Lavaysse__Jean_Joseph_Dauxi\"><\/a><a><\/a><a href=\"#_25__Lavaysse__Jean_Joseph_Dauxi\">[25]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Robert Semple, viajero escoc\u00e9s que visit\u00f3 nuestro pa\u00eds durante la Primera Rep\u00fablica, apunta en la misma direcci\u00f3n cuando en su Bosquejo del estado actual de Caracas dice que \u00ablos libertos de color son generalmente ingeniosos (\u2026) Ellos prometen sin la menor intenci\u00f3n de cumplir y se quedan perfectamente inconmovibles cuando se les reprocha<a href=\"#_26__Semple__Robert__1993_____Ca\"><\/a><a><\/a><a href=\"#_26__Semple__Robert__1993_____Ca\">[26]<\/a>\u2026\u00bb. Tambi\u00e9n Pedro N\u00fa\u00f1ez de C\u00e1ceres, un abogado nacido en Rep\u00fablica Dominicana, que lleg\u00f3 a Venezuela en 1822 y ejerci\u00f3 activamente el derecho durante gran parte del siglo&nbsp;XIX, escribi\u00f3 unas muy controversiales memorias sobre la vida venezolana en las que enfatiza la propensi\u00f3n al enga\u00f1o que predominaba en nuestra sociedad y se explaya en la descripci\u00f3n y cr\u00edtica de las falsedades, picard\u00edas, robos y todo tipo de cohechos y actos de corrupci\u00f3n, que poco difieren de los de la actualidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Al principio de sus elocuentes y despiadadas memorias, Pedro N\u00fa\u00f1ez de C\u00e1ceres, tras comentar un peque\u00f1o caso del com\u00fan delito de desv\u00edo y malversaci\u00f3n de las rentas municipales, escribe:<\/p>\n\n\n\n<p>El asunto de P\u00e9rez es una peque\u00f1ez comparado con los grandes robos que desde Zea se est\u00e1n cometiendo (\u2026) Nosotros estamos acostumbrados a la sociedad de los muy distinguidos y Excelent\u00edsimos Se\u00f1ores Generales, Tesoreros, Ministros, siempre que hayan robado de doscientos mil pesos arriba: entonces los estimamos, los adulamos, (\u2026) les hacemos versos y pronunciamientos; pero si un infeliz se hurta una peseta lo condenamos sin misericordia a tres a\u00f1os de presidio, porque es una infame picard\u00eda la contrectaci\u00f3n fraudulenta de lo ajeno. (\u2026) Alejandro mandaba a matar un pirata que en un barquillo cursaba el Helesponto, mientras \u00e9l iba con una gran escuadra a robar la Persia: as\u00ed era magno, h\u00e9roe, conquistador<a href=\"#_27__Nunez_de_Caceres__Pedro__19\"><\/a><a><\/a><a href=\"#_27__Nunez_de_Caceres__Pedro__19\">[27]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>La astucia y la viveza han sido recurrentemente se\u00f1aladas como rasgos distintivos del car\u00e1cter social de los venezolanos y de muchos otros pueblos latinoamericanos y sociedades del Caribe. Algunos autores hasta hablan de sociedades picarescas. As\u00ed lo hace, por ejemplo, V.&nbsp;S. Naipaul al analizar la sociedad trinitaria en un libro de viajes que recoge sus impresiones sobre cinco pa\u00edses en las Indias Occidentales y Suram\u00e9rica. Le asombra la persistencia del deleite por la astucia y el enga\u00f1o y de la admiraci\u00f3n que, seg\u00fan Naipaul, siempre han sentido los trinitarios por el \u00abcar\u00e1cter agudo y afilado que, como el p\u00edcaro de la literatura espa\u00f1ola del siglo&nbsp;XVI, sobrevive y triunfa por medio de su ingenio<a href=\"#_28__Naipaul__Vidiadhar_Surajpra\"><\/a><a href=\"#_28__Naipaul__Vidiadhar_Surajpra\">[28]<\/a>\u00bb. La picard\u00eda, sin embargo, no es patrimonio exclusivo de algunas sociedades particulares. Es una disposici\u00f3n, una conducta o atributo de car\u00e1cter que aparece con mayor intensidad en unas personas o grupos que en otros, pero que est\u00e1 presente en todas las personas, geograf\u00edas y tiempos. El p\u00edcaro es la versi\u00f3n hispana de una figura m\u00edtica universal, un arquetipo: el trickster (embaucador, granuja, brib\u00f3n), un dominante estructural de la mente humana. Los ciclos narrativos, mitos, cuentos, sagas, que tienen como protagonistas antih\u00e9roes ingeniosos, divertidos, amorales y tramposos, est\u00e1n, probablemente, entre las expresiones m\u00e1s arcaicas y universales de la humanidad. Para algunos antrop\u00f3logos como Paul Radin, constituyen la etapa inicial de la evoluci\u00f3n del mito del h\u00e9roe, vestigios de un per\u00edodo de vida m\u00e1s primitivo. Las figuras y personajes picarescos, en forma animal o humana, tienen un lugar destacado en la tradici\u00f3n oral de los pueblos sin escritura, en las sagas, las f\u00e1bulas y los cuentos del folclore popular; aparecen en todas las culturas, en la mitolog\u00eda, en la literatura moderna, en el teatro, la novela, el cine, tanto como en la vida real. Pero, si bien es cierto que hasta los pueblos caracterizados popularmente por su formalidad y seriedad, como los alemanes o los suizos, cuentan con embaucadores traviesos y burlones como Till Eulenspiegel, y los franceses tienen al artero zorro Renard o Reynard, no por ello la astucia y la viveza han llegado a convertirse en los estereotipos culturales m\u00e1s usados para describir de manera indiscriminada el comportamiento general de los habitantes de esas sociedades. Nuestro caso es diferente. La viveza criolla, si nos guiamos por el decir popular, es casi un signo distintivo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El reino de T\u00edo Conejo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El 4 de febrero de 1949, el ministro de Educaci\u00f3n Nacional de los Estados Unidos de Venezuela, Augusto Mijares, resolvi\u00f3 crear la revista Tricolor, una publicaci\u00f3n infantil destinada a avivar nuestras peculiaridades econ\u00f3micas y sociales y afianzar, en el campo espiritual, nuestra nacionalidad. La resoluci\u00f3n reza lo siguiente:<\/p>\n\n\n\n<p>Por cuanto es deber del Gobierno de la Rep\u00fablica encauzar las experiencias y actividades educativas hacia la formaci\u00f3n de una consciencia nacional basada en el conocimiento de nuestras caracter\u00edsticas y en la apreciaci\u00f3n justa de nuestros valores; y por cuanto es necesario dotar de un instrumento did\u00e1ctico auxiliar que satisfaga los intereses predominantes de los ni\u00f1os que a ellos concurren, por disposici\u00f3n de la Junta Militar del Gobierno de los Estados Unidos de Venezuela, este despacho resuelve: se crea la revista Tricolor<a href=\"#_29__Mijares__Augusto__1949___Re\"><\/a><a><\/a><a href=\"#_29__Mijares__Augusto__1949___Re\">[29]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>El primer n\u00famero de la revista comienza con un cuento de T\u00edo Conejo en la primera p\u00e1gina que narra la manera en que el conejo enga\u00f1a al camuquengue o rabipelado para comerse un sancocho. La contraportada es un c\u00f3mic, tambi\u00e9n de T\u00edo Conejo, dibujado por Carlos Cruz Diez. El segundo n\u00famero comienza con otra f\u00e1bula de T\u00edo Tigre y T\u00edo Conejo escrita por Francisco Tamayo y tiene como contraportada un c\u00f3mic, del mismo Cruz Diez, sobre Pedro Rimales. Rimales, uno de los principales h\u00e9roes de la astucia del relato oral venezolano, es la versi\u00f3n criolla de Pedro de Urdemalas, personaje picaresco de la tradici\u00f3n oral espa\u00f1ola que inspir\u00f3 a grandes escritores como Quevedo o Calder\u00f3n de la Barca pero que fue inmortalizado por Miguel de Cervantes en su Comedia famosa de Pedro de Urdemalas.<\/p>\n\n\n\n<p>Sujeto audaz y trapisondista, mudable como su gusto, mentor de simples y embaucador de bellacos, enemigo del trabajo y apasionad\u00edsimo de su regalo, sagaz para descubrir su provecho y tracista para lograrlo: travieso, pero no punible; maleante, pero nunca criminal; m\u00e1s siempre ingenioso y siempre admirable<a href=\"#_30__Cotarelo_y_Valledor__1920\"><\/a><a><\/a><a href=\"#_30__Cotarelo_y_Valledor__1920\">[30]<\/a>\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Este h\u00e9roe de la astucia tan grato y pr\u00f3ximo al pueblo y al sentir venezolano no s\u00f3lo fue un injerto de hispanidad que germin\u00f3 en el suelo americano, sino que se uni\u00f3 a su paralelo africano, T\u00edo Conejo, y ambos prosperaron hasta convertirse en las m\u00e1s influyentes im\u00e1genes colectivas a las que recurrentemente acudimos para expresar o reflejar muchos aspectos de nuestra identidad nacional. Extra\u00f1a manifestaci\u00f3n de una identidad colectiva, por cierto, ya que estos personajes folcl\u00f3ricos son la m\u00e1xima expresi\u00f3n del individualismo asocial, sujetos que violan todas las normas existentes, que se burlan de los dem\u00e1s, que rompen con los valores del grupo e imponen sus propios deseos y necesidades. En el cuento Las dos mitades de Pedro Rimales, nuestro h\u00e9roe es tan an\u00e1rquico que incluso en el infierno arma el caos apagando la candela de todas las calderas con cruces, hasta el punto de que el Diablo prefiere enviarlo al cielo donde San Pedro tampoco lo deja entrar. Pedro Rimales se desentiende de los c\u00f3digos que rigen la sociedad, quien cuenta es \u00e9l y nadie m\u00e1s. Podr\u00edamos pensar que la presencia de estos personajes en el primer n\u00famero de una revista infantil es casual o poco significativa, pero los n\u00fameros siguientes de Tricolor reiteran la imagen. El n\u00famero 80, del a\u00f1o 1956, muestra disfraces para los ni\u00f1os en Carnaval entre los que destacan los atuendos de los protagonistas divertidos y traviesos que pueblan nuestro folclore.<\/p>\n\n\n\n<p>Juan Cenizo, Juan Bobo, Pedro Rimales, son personajes ingeniosos t\u00edpicos de la literatura oral venezolana que expresan diversas facetas de nuestra experiencia vital, pero el rol protag\u00f3nico lo tiene T\u00edo Conejo, personaje simp\u00e1tico y vivaracho, figura paradigm\u00e1tica de nuestro folclore, la m\u00e1s representativa y extendida imagen del h\u00e9roe popular que sobrevive y triunfa por astucia. Este animalito ingenioso, forjado y limitado por la carencia y la penuria, de las que s\u00f3lo logra salir mediante el robo, la burla o el enga\u00f1o, que siempre alcanza a huir o evitar el castigo por sus fechor\u00edas y transgresiones, y que debe sus triunfos a la rapidez y la astucia que lo caracterizan, es la m\u00e1s viva manifestaci\u00f3n de uno de los arquetipos del inconsciente colectivo con m\u00e1s peso en la sociedad venezolana. M\u00e1s que un simple dominante del comportamiento, T\u00edo Conejo es una imagen que sintetiza toda una psicolog\u00eda: una psicolog\u00eda de supervivencia, una forma de adaptaci\u00f3n. T\u00edo Conejo s\u00f3lo aspira a subsistir. S\u00f3lo lo mueven la urgencia inmediata, los apetitos y las necesidades m\u00e1s b\u00e1sicas. Por eso, busca la salida f\u00e1cil; por eso, su manera natural de remediar la necesidad se limita a la treta y al enga\u00f1o sin medir sus consecuencias a largo plazo. En un mundo despiadado y voraz, sembrado de obst\u00e1culos, donde el d\u00e9bil tiene todas las de perder, la astucia, la simpat\u00eda y el humor, son las \u00fanicas disposiciones a su alcance para conseguir lo que desea sin ser notado, para sortear las dificultades sin tener que trabajar o luchar.<\/p>\n\n\n\n<p>La presencia conspicua de una figura como T\u00edo Conejo en una revista dise\u00f1ada expresamente para la ense\u00f1anza y la formaci\u00f3n infantil, en un medio impreso creado para procurar material de trabajo a los escolares y entrar en contacto con las formas primordiales de nuestra nacionalidad, da cuenta de una imaginer\u00eda con una carga emocional que viene desde muy hondo y que matiza muchos aspectos de nuestra cultura subjetiva. A partir de estos personajes del folclore agrario, Antonio Arr\u00e1iz construy\u00f3, como George Orwell en Animal Farm, una f\u00e1bula pol\u00edtica sobre el autoritarismo y el poder. Saltando aspectos del esp\u00edritu vivaracho del personaje, obviando su cinismo y su pragmatismo amoral, Arr\u00e1iz hace de T\u00edo Conejo un s\u00edmbolo de la capacidad de adaptaci\u00f3n, del refrescante estoicismo, de los ardides y la astucia con que el d\u00e9bil puede enfrentar la fuerza bruta y la sed de mando. Varias generaciones de venezolanos crecimos escuchando los cuentos de T\u00edo Conejo, una parte de nuestra historia que no podemos pasar por alto si entendemos que las tradiciones orales, las im\u00e1genes que perduran en la memoria colectiva, son el eco de los significados interiores del alma de los pueblos.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de estos cuentos explica la raz\u00f3n por la cual T\u00edo Conejo tiene las orejas grandes. En una ocasi\u00f3n, T\u00edo Conejo le pregunt\u00f3 a Pap\u00e1 Dios por qu\u00e9 lo hab\u00eda hecho tan peque\u00f1o mientras que a T\u00edo Tigre, a T\u00edo Le\u00f3n, a T\u00edo Caim\u00e1n y a T\u00edo Caballo los hab\u00eda hecho tan fuertes y grandes. Le dijo que no quer\u00eda ser tan peque\u00f1o y le pidi\u00f3 que lo hiciera crecer. Para concederle el deseo, Pap\u00e1 Dios le exigi\u00f3 hacer prisioneras a T\u00eda Avispa y a T\u00eda Culebra y traerle una l\u00e1grima de T\u00edo Caim\u00e1n. T\u00edo Conejo acept\u00f3 el reto. Fingiendo preocupaci\u00f3n y dolor le pregunt\u00f3 a T\u00eda Culebra por qu\u00e9 ella dorm\u00eda tan inc\u00f3moda bajo una piedra fr\u00eda. Verla as\u00ed le daba tanta pena que \u00e9l le iba a hacer una cama de hierbas y que mientras la hac\u00eda ella pod\u00eda reposar c\u00f3modamente en la cesta calentita que \u00e9l tra\u00eda. T\u00eda Culebra se sinti\u00f3 agradecida y le encomend\u00f3 a Dios que cuidara de T\u00edo Conejo por su gran coraz\u00f3n, sin notar que \u00e9ste ya la hab\u00eda encerrado y tramaba su pr\u00f3ximo ardid. Al llegar al lugar donde se encontraba T\u00eda Avispa, T\u00edo Conejo comenz\u00f3 a llorar y aparentando estar muy dolido confront\u00f3 a las avispas dici\u00e9ndoles que c\u00f3mo era posible que quisieran picarlo cuando \u00e9l les tra\u00eda como regalo una cesta llena de rica miel. Las avispas enternecidas aceptaron entrar en la cesta que T\u00edo Conejo de inmediato tap\u00f3. Llegar a la morada de T\u00edo Caim\u00e1n no fue tan f\u00e1cil, sin embargo, pues T\u00edo Sapo vigilaba en la orilla del ca\u00f1o. T\u00edo Conejo se mostr\u00f3 jovial y simp\u00e1tico y salud\u00f3 al sapo afectuosamente. Le pregunt\u00f3 por su familia y entabl\u00f3 una conversaci\u00f3n amistosa en medio de la cual le dijo de forma casual que iba de paso. El sapo que era malicioso y desconfiado no cay\u00f3 en la trampa y mantuvo el ojo pelao pero, adapt\u00e1ndose r\u00e1pidamente a las circunstancias, T\u00edo Conejo grit\u00f3 para que abriera a\u00fan m\u00e1s los ojos y lo ceg\u00f3 lanz\u00e1ndole un pu\u00f1ado de arena. Al bajar al ca\u00f1o encontr\u00f3 a T\u00edo Caim\u00e1n dormido. Le dio con un palo un golpe muy fuerte en la nariz y lo hizo llorar a moco tendido por lo que pudo recoger la l\u00e1grima del caim\u00e1n. Lleno de regocijo por su triunfo, orgulloso y feliz, corri\u00f3 hacia Pap\u00e1 Dios para que hiciera realidad su deseo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abPero Pap\u00e1 Dios lo colg\u00f3 por las orejas dici\u00e9ndole: \u2014\u00a1Qu\u00e9 astuto eres, mijito! Si yo te hiciera grande, \u00bfqu\u00e9 ser\u00eda de los otros animales cuando, siendo tan peque\u00f1o, has hecho cuanto te ped\u00ed?\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Las orejas \u00abfue lo \u00fanico que le creci\u00f3<a href=\"#_31__Almoina_de_Carrera__Pilar\"><\/a><a><\/a><a href=\"#_31__Almoina_de_Carrera__Pilar\">[31]<\/a>\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan George Dumezil, la manera como los pueblos conciben a los dioses refleja el concepto que las sociedades tienen de s\u00ed mismas. La noci\u00f3n de un dios artero y enga\u00f1oso que con trampa domina al vivo dice mucho de nosotros. Pero no hay que ir hasta la mitolog\u00eda o el folclore. Basta vernos en nuestra vida cotidiana. El embaucador llano y simp\u00e1tico, lleno de humor y de astucia, goza de especial aceptaci\u00f3n en nuestro medio cultural. T\u00edo Conejo jovial y afectuoso, preocupado por el bienestar de los otros animales, aparentando estar muy dolido por su penuria o mala condici\u00f3n, pregunt\u00e1ndoles sobre su salud y familia, bien podr\u00eda ser cualquiera de nuestros pol\u00edticos populistas preparando una elecci\u00f3n. Como hemos mencionado, se\u00f1alar la viveza criolla como rasgo caracter\u00edstico de nuestro car\u00e1cter social es un lugar com\u00fan. Es un t\u00f3pico del lenguaje ordinario, una de las muletillas m\u00e1s frecuentemente usadas para hacernos una imagen de algo tan informe con una identidad com\u00fan. El vivo, el p\u00e1jaro bravo, el vivaracho sagaz, son personajes inseparables de la experiencia del Caribe. Un zamarro comerciante de la vieja guardia, de aquellos incansables viajeros que prosperaron llevando sus representaciones y mercanc\u00edas hasta los lugares m\u00e1s rec\u00f3nditos del pa\u00eds, resum\u00eda su filosof\u00eda comercial diciendo que \u00e9l ten\u00eda dos hijos, uno inteligente y educado que hab\u00eda cursado estudios universitarios, y otro d\u00edscolo y poco letrado, pero avispado, y que a pesar de que \u00e9l hac\u00eda todo lo posible por reconocer las diferencias y ser equitativo con sus hijos, \u00e9l s\u00f3lo confiaba sus negocios importantes al avispado. Lo fundamental para el \u00e9xito no es saber, sino ser astuto y echado pa\u2019lante.<\/p>\n\n\n\n<p>Si bien Am\u00e9rica Latina no ha producido una literatura picaresca tan nutrida, desarrollada y famosa como la espa\u00f1ola, pareciera que el protagonista del g\u00e9nero dej\u00f3 mucha m\u00e1s huella de lo que es posible inferir a partir de lo que revela la producci\u00f3n literaria. Y es que el personaje de ficci\u00f3n encontr\u00f3 un escenario fruct\u00edfero para encarnarse en la vida real. Cuando Francisco de Quevedo hizo que Don Pablos cruzara la mar oc\u00e9ano para llegar a Am\u00e9rica, nunca imagin\u00f3 que al pisar el suelo del nuevo continente el personaje de ficci\u00f3n se independizar\u00eda de su pluma y saldr\u00eda del papel para comenzar una vida propia. En una aclaratoria a unos relatos breves sobre los personajes que vinieron de fuera e intervinieron en la configuraci\u00f3n de Latinoam\u00e9rica, Enrique Bernardo N\u00fa\u00f1ez dice en 1928:<\/p>\n\n\n\n<p>De cuantos individuos pasaron a las Indias en los nav\u00edos de Espa\u00f1a don Pablos (el c\u00e9lebre p\u00edcaro espa\u00f1ol) es uno de los m\u00e1s dignos de estudio. Su figura descuella entre las turbas de hidalgos y las de h\u00e9roes y santos que hollaron los caminos del nuevo mundo. A menudo la voz de \u00e9stos \u00faltimos se perdi\u00f3 entre las ruines burlas del busc\u00f3n, y su influencia dej\u00f3 ra\u00edces tan profundas, que ya el \u00e1rbol del linaje de Pablos cubre el inmenso tr\u00f3pico<a href=\"#_32__Nunez__Enrique_Bernardo__19\"><\/a><a><\/a><a href=\"#_32__Nunez__Enrique_Bernardo__19\">[32]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>En el relato breve, Don Pablos en Am\u00e9rica, Enrique Bernardo N\u00fa\u00f1ez describe el \u00e9xito del Busc\u00f3n en la nueva tierra y la perpetuaci\u00f3n de su raza. Apenas desembarca, el personaje de Quevedo se cambia de nombre y dice llamarse Don Ramiro de Guzm\u00e1n, se\u00f1or de Valcerrado y Velloreto, y en poco tiempo llega a ser alcalde, regidor y un pr\u00f3spero encomendero. Por eso, Enrique Bernardo N\u00fa\u00f1ez asegura que Quevedo err\u00f3 al decir, en boca de su personaje: \u00aby fueme peor, como v.m. ver\u00e1 en la segunda parte, pues nunca mejora su estado quien muda solamente de lugar, y no de vida y costumbres<a href=\"#_33__Quevedo__Francisco_de__1974\"><\/a><a><\/a><a href=\"#_33__Quevedo__Francisco_de__1974\">[33]<\/a>\u00bb, porque no pudo prever que en este lado del mundo el p\u00edcaro adquirir\u00eda dominio y vigencia por lo f\u00e1cil y normal que era enriquecerse y mejorar su estado a trav\u00e9s de tropel\u00edas y bajezas.<\/p>\n\n\n\n<p>La opini\u00f3n de Enrique Bernardo N\u00fa\u00f1ez no es excepcional. Pocos son los ensayistas preocupados por el tema de la identidad y la cultura latinoamericana que no hayan mencionado, aunque sea de pasada, el rasgo que aqu\u00ed nos ocupa. Arturo Uslar Pietri le dedica varios art\u00edculos al \u00abmal de la viveza\u00bb, uno de los t\u00f3picos de reflexi\u00f3n recurrentes en sus comentarios p\u00fablicos, entrevistas y programas de televisi\u00f3n. Mario Brice\u00f1o-Iragorry denuda la actitud oportunista, la falta de solidaridad, la arbitrariedad y \u00abla anarqu\u00eda deplorable que, oponi\u00e9ndose al fecundo trabajo de equipo, provoca esa especie de desagregaci\u00f3n de la mente colectiva<a href=\"#_34__Briceno_Iragorry__Mario__19\">[34]<\/a>\u00bb. Ram\u00f3n Ordaz estudia a nuestro personaje como uno de los principales actores de nuestra vida p\u00fablica porque \u00abla condici\u00f3n de antih\u00e9roe que prevalece en el p\u00edcaro hispano, no lo es tanto para el latinoamericano<a href=\"#_35__Ordaz__Ramon__2006___El_pic\">[35]<\/a>\u00bb ya que asciende y triunfa hasta volverse arist\u00f3crata y gobernante. Lo propio de Latinoam\u00e9rica es \u00abel p\u00edcaro encumbrado, exitoso\u00bb que logra \u00abcolocarse en la cima del poder<a href=\"#_36__Ibidem__p__123\">[36]<\/a>\u00bb. Pero m\u00e1s all\u00e1 de la opini\u00f3n de los ensayistas, tambi\u00e9n las Ciencias Sociales aportan luces sobre nuestro tema. En un estudio dirigido por el profesor Andr\u00e9s Mi\u00f1arro, de la Universidad Cat\u00f3lica Andr\u00e9s Bello, titulado Factores psicosociales que acompa\u00f1an al subdesarrollo econ\u00f3mico<a href=\"#_37__Minarro__Andres_y_Greaves_d\">[37]<\/a>, se entrevist\u00f3 a 21 expertos en los temas de personalidad y cultura, desarrollo y subdesarrollo. Del an\u00e1lisis de contenido de las entrevistas resultaron seis dimensiones con un total de 19 indicadores de actitudes y creencias disfuncionales para el desarrollo. Una de esas dimensiones fue la viveza. En una segunda fase de la investigaci\u00f3n se redact\u00f3 un cuestionario con 113 reactivos que se aplic\u00f3 a 892 sujetos. Del an\u00e1lisis estad\u00edstico de los resultados surgieron nueve factores independientes casi id\u00e9nticos a las dimensiones te\u00f3ricas de la primera fase. Junto a la viveza apareci\u00f3 un nuevo factor, la desconfianza, el recelo o la suspicacia, los cuales, no hace falta decirlo, est\u00e1n \u00edntimamente ligados con la psicolog\u00eda del p\u00edcaro.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>NOTAS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><a>[4]<\/a> Los arquetipos del inconsciente colectivo, t\u00e9rmino acu\u00f1ado por el psiquiatra suizo Carl Gustav Jung, son patrones o moldes generales que dan forma a la imaginaci\u00f3n y a la conducta t\u00edpicamente humana. Son esquemas estructurales de la mente, campos de fuerza muy b\u00e1sicos, que delimitan la experiencia y se expresan en im\u00e1genes comunes y repetitivas.<\/p>\n\n\n\n<p><a>[5]<\/a> Diccionario de la Lengua Espa\u00f1ola (1995). Real Academia Espa\u00f1ola de la Lengua. Edici\u00f3n electr\u00f3nica. Espasa Calpe.<\/p>\n\n\n\n<p><a>[6]<\/a> Enciclopedia de frases Giner (1967). Madrid: Ediciones Giner, p.&nbsp;644.<\/p>\n\n\n\n<p><a>[7]<\/a> Jung, Carl Gustar (1970). Symbols of Transformation. Collected Works, Yol.&nbsp;5. London: Routledge &amp; Kegan Paul, p.&nbsp;205.<\/p>\n\n\n\n<p><a>[8]<\/a> Neuman, Erich. (1973) The Origins and History of Consciousness. Princeton: Bollingen Series, p.&nbsp;127. <\/p>\n\n\n\n<p><a>[9]<\/a> Homero (2006). Il\u00edada. Madrid: Edaf, pp.&nbsp;325-326.<\/p>\n\n\n\n<p><a>[10]<\/a> Homero (1973). Il\u00edada. Barcelona: Ram\u00f3n Sopena, pp.&nbsp;225 y 324.<\/p>\n\n\n\n<p><a>[11]<\/a> Homero (2008). Riada. Barcelona: Gredos, p.&nbsp;60.<\/p>\n\n\n\n<p><a>[12]<\/a> Proclama reproducida en Porter, Robert Ker (1997). Diario de un diplom\u00e1tico brit\u00e1nico en Venezuela: 1825-1842. Caracas: Fundaci\u00f3n Polar, p.&nbsp;721.<\/p>\n\n\n\n<p><a>[13]<\/a> Homero (1965). Odisea. Canto&nbsp;IX.<\/p>\n\n\n\n<p><a>[14]<\/a> Hip\u00f3crates (1952). Hippocratic Writings. Chicago: Encyclopedia Britannica, p.&nbsp;155.<\/p>\n\n\n\n<p><a>[15]<\/a> Weber, Max (2007). Sociolog\u00eda del poder. Los tipos de dominaci\u00f3n. Madrid: Alianza Editorial, p.&nbsp;114. <\/p>\n\n\n\n<p><a>[16]<\/a> Carrera Damas, Germ\u00e1n (2003). El culto a Bol\u00edvar. Esbozo para un estudio de la historia de las ideas en Venezuela. Caracas: Alfadil, p.&nbsp;57.<\/p>\n\n\n\n<p><a>[17]<\/a> Correa Gonz\u00e1lez, Juan Germ\u00e1n (2003). Discurso de orden en la sesi\u00f3n solemne de la Asamblea Nacional del 5 de julio de 2003. Recuperado el 3 de marzo de 2007 de http:\/\/www.asambleanacional.gov.ve\/ns2\/discursos.asp?id=12.<\/p>\n\n\n\n<p><a>[18]<\/a> Carrera Damas, Germ\u00e1n, ob. cit., p.&nbsp;308.<\/p>\n\n\n\n<p><a>[19]<\/a> L\u00f3pez-Pedraza, Rafael (2002). Sobre h\u00e9roes y poetas. Caracas: Festina Lente, p.&nbsp;31.<\/p>\n\n\n\n<p><a>[20]<\/a> Ib\u00eddem, p. 30.<\/p>\n\n\n\n<p><a>[21]<\/a> Castro, Am\u00e9rico (1960). \u00abEl Lazarillo de Tormes\u00bb. En Hacia Cervantes. Madrid: Taurus, p.&nbsp;138.<\/p>\n\n\n\n<p><a>[22]<\/a> Leonard, Irving (1983). Los libros del conquistador. La Habana: Casa de las Am\u00e9ricas, p.&nbsp;184.<\/p>\n\n\n\n<p><a>[23]<\/a> Oviedo y Ba\u00f1os, Jos\u00e9 de (1982). Historia de la conquista y poblaci\u00f3n de la Provincia de Venezuela. Caracas: Fundaci\u00f3n Cadafe, p.&nbsp;XV.<\/p>\n\n\n\n<p><a>[24]<\/a> Ib\u00eddem, p. 421.<\/p>\n\n\n\n<p><a>[25]<\/a> Lavaysse, Jean Joseph Dauxion (1967). Viaje a las islas de Trinidad, Tobago, Margarita y a diversas partes de Venezuela en la Am\u00e9rica Meridional. Caracas: Universidad Central de Venezuela, p.&nbsp;288.<\/p>\n\n\n\n<p><a>[26]<\/a> Semple, Robert (1993). \u00abCamino a Caracas (1810)\u00bb. En La pintoresca Caracas. Descripciones de viajeros. Caracas: Fundaci\u00f3n de Promoci\u00f3n Cultural de Venezuela, p.&nbsp;95.<\/p>\n\n\n\n<p><a>[27]<\/a> N\u00fa\u00f1ez de C\u00e1ceres, Pedro (1993). Memorias. Caracas: Fundaci\u00f3n para el Rescate del Acervo Documental Venezolano, p.&nbsp;104.<\/p>\n\n\n\n<p><a>[28]<\/a> Naipaul, Vidiadhar Surajprasad (1978). The Middle Passage. Great Britain: Penguin Books, p.&nbsp;78.<\/p>\n\n\n\n<p><a>[29]<\/a> Mijares, Augusto (1949). Resoluci\u00f3n del 4 de febrero de 1949. En Tricolor. Ministerio de Educaci\u00f3n Nacional de los Estados Unidos de Venezuela. A\u00f1o&nbsp;I, N.\u00ba I, marzo de 1949, p.&nbsp;1.<\/p>\n\n\n\n<p><a>[30]<\/a> Cotarelo y Valledor (1920). Enciclopedia Espasa Calpe. Madrid: Espasa Calpe, p.&nbsp;1272.<\/p>\n\n\n\n<p><a>[31]<\/a> Almoina de Carrera, Pilar (1990). El h\u00e9roe en el relato oral venezolano. Caracas: Monte \u00c1vila Editores, pp.&nbsp;127-129.<\/p>\n\n\n\n<p><a>[32]<\/a> N\u00fanez, Enrique Bernardo (1932). Don Pablos en Am\u00e9rica. Caracas: Elite, pp.&nbsp;74-75.<\/p>\n\n\n\n<p><a>[33]<\/a> Quevedo, Francisco de (1974). Historia de la vida del Busc\u00f3n, llamado Don Pablos, ejemplo de vagamundos y espejo de taca\u00f1os. Barcelona: Noguer, p.&nbsp;722.<\/p>\n\n\n\n<p><a>[34]<\/a> Brice\u00f1o-Iragorry, Mario (1988). Mensaje sin destino. Ensayo sobre nuestra crisis de pueblo. Caracas: Biblioteca Ayacucho, p.&nbsp;90.<\/p>\n\n\n\n<p><a>[35]<\/a> Ordaz, Ram\u00f3n (2006). El p\u00edcaro en la literatura iberoamericana. Caracas: Monte \u00c1vila Editores Latinoamericana, p.&nbsp;109.<\/p>\n\n\n\n<p><a>[36]<\/a> Ib\u00eddem, p. 123.<\/p>\n\n\n\n<p><a>[37]<\/a> Mi\u00f1arro, Andr\u00e9s y Greaves de Pulido, Rosalind (1999). \u00abFactores psicosociales que acompa\u00f1an al subdesarrollo socioecon\u00f3mico\u00bb. En Analog\u00edas del comportamiento. Bolet\u00edn del Centro de Investigaciones del Comportamiento, N.\u00ba\u00a04, noviembre 1999. Caracas: Universidad Cat\u00f3lica Andr\u00e9s Bello.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/axel-capriles\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Axel Capriles Del h\u00e9roe al antih\u00e9roe El h\u00e9roe es una de las figuras m\u00e1s atractivas, influyentes y complejas de la mitolog\u00eda y la literatura universal. 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